viernes, 30 de abril de 2010

Del kirchnerismo vergonzante al exultante?


Aprovecho el segundo post de este tema para agradecer comentarios como el de Marina (que quedó asociado al de entrada de espiral del silencio, aunque es pertinente también para el del kirchnerismo salido del placard). Me pareció muy ilustrativa la cita de Slavoj Žižek para conceptualizar la participación de la "moral" cuando se quiere crear un clima de opinión y/o de oposición.

Hilvanamos algunos datos que sustentan esta línea de análisis de un kirchnerismo que sale del placard y es menos vergonzante: la movilización de sindicatos, organizaciones políticas y movimientos estudiantiles que componen la Coalición por una Radiodifusión Democrática (CRD) para reclamar que se aplique la nueva Ley de Radiodifusión, suspendida por una decisión de la Justicia mendocina.
Encuestas: están los números de encuestadores cercanos al gobierno, como Artemio López (que midió el conurbano bonaerense y señaló una intención de voto para Néstor Kirchner del 26%, seguido a mucha distancia por Mauricio Macri, Cobos, Francisco de Narváez y Eduardo Duhalde), Roberto Bacman (quien registra un crecimiento de la aprobación de la gestión presidencial, más que en la imagen) los de Julio Aurelio (de pendular relación con el gobierno) que a nivel nacional reportó casi 24% para Néstor Kirchner, casi 17 para Julio Cobos y casi 15 para Mauricio Macri. Pero también están los de Eduardo Fidanza, de Poliarquía, al que no se puede sospechar de parcialidad a favor del gobierno: este consultor sugirió recientemente revisar la conclusión difundida de que el declive K es irreversible desde junio del 2009 y asegura una derrota en 2011. Según encuestas telefónicas de esa consultora (metodología que a priori no es la más favorable para medir la adhesión a un gobierno enemistado con los segmentos medios de la sociedad) de cada diez argentinos sólo tres respaldan a los K, pero hace apenas tres meses eran dos los que los aprobaban. Otro dato de Poliarquía favorable al oficialismo: en un mes, la gente que cree que la oposición entorpece más de lo que mejora la calidad institucional pasó del 42 al 51%.
Por otro lado, Cobos viene cayendo en las encuestas y le brotan competidores en la UCR y Coalición Cívica; De Narváez batió a Néstor en provincia de Buenos Aires en junio pasado, pero luego se desdibujó por su coqueteo con la postulación a presidente y el impacto de las asignaciones familiares por hijo que el gobierno introdujo post-28 de junio; Macri no arranca y Eduardo Duhalde está anclado al pasado aunque, justo es decirlo, eso también lastra en alguna medida a Néstor Kirchner.
En el plano político, el gobierno, ha logrado articular un nivel de entendimiento con algunas fuerzas de centroizquierda (lideradas por Martín Sabatella), ha dejado que la pelea la lleven adelante escuderos (principalmente el jefe de Gabinete Aníbal Fernández) mientras que Cristina se concentra en la gestión y Néstor testea los beneficios que podría darle ser ungido en la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR) en términos de roce internacional, una asignatura en la que el oficialismo viene tratando de mejorar en estos últimos meses.
En lo económico, hay motivos para el optimismo, sobre todo con el telón de fondo de la crisis de 2009 (crecimiento de la actividad, el consumo, buenas chances para el canje y mejora de la expectativa económica en los índices privados del Instituto Di Tella, la escuela de Economía de la UCA y TNS Gallup) pero aparece también una amenaza fuerte (inflación).
Perspectivas: en la entrada anterior relacionada habíamos especulado con que la espiral desfavorable al gobierno ya había escalado hasta un tope y que probablemente estaba en su techo, hoy traducible a una imagen negativa del gobierno que oscila entre 60 y 70 por ciento en el promedio de las encuestas nacionales. Esto, en un contexto en el que se registran desplazamientos de opiniones negativas a regulares, y de regulares a positivas, de lo que resulta un ascenso de la aprobación al gobierno y un descenso relativo del malestar.
Claramente, la apuesta del gobierno es que la aprobación se traduzca en algún momento en un 40% de intención de voto, lo que le aseguraría a Néstor un triunfo en primera vuelta, en caso de que ningún candidato de la oposición llegue a 30 por ciento. El objetivo K es eludir una segunda vuelta que sería a priori irremontable, tal como le pasó a Carlos Menem en el 2003. En síntesis, hay motivos para que el kirchnerismo sea menos vergonzante, pero no parecen suficientes para que sea exultante.
Aun así, cabe preguntarse: si el respaldo trepó del 20 al 30 por ciento en 3 meses, como midió Poliarquía, ¿se trata de un movimiento efímero o puede constituir una tendencia firme?

miércoles, 21 de abril de 2010

Candidatos tapados




En Colombia, luego de que la justicia determinara que el actual presidente Álvaro Uribe no podía presentarse a un nuevo mandato, se disparó la carrera electoral, con ventaja preliminar para el candidato oficialista, el ex ministro de Defensa Juan Manuel Santos ( muy conocido a partir de la incursión de las fuerzas armadas colombianas en un campamento de las FARC en Ecuador, en marzo de 2008, que acabó con la muerte del número dos de esa guerrilla, Raúl Reyes).

Sin embargo, en las últimas semanas apareció un candidato “tapado”, impensado en los pronósticos previos: Antanas Mockus, ex alcalde de Bogotá y ahora candidato a la Presidencia de Colombia por el Partido Verde. El discurso de Mockus se contrapone nítidamente con el hasta ahora favorito Santos: mientras éste centró su mensaje en la seguridad y trató de instalar la "prosperidad democrática" como eje de campaña, el candidato verde criticó la incursión realizada en Ecuador por violatoria de los tratados internacionales y basó su propuesta en la educación, la transparencia, el buen gobierno y la legalidad, aunque negó la posibilidad de hacer concesiones a la guerrilla.
Mockus (que empezó con un 3% de intención de voto, trepó al 20% y alcanza hasta 29% en las estimaciones más favorables) y Santos (entre 30% y 37%), participaron recientemente en un debate junto a otros cuatro candidatos. La primera vuelta de las elecciones será el 30 de mayo, y es muy probable que haya ballotage el 20 de junio.
Los analistas destacan que el perfil de Mockus es similar al de Barack Obama: énfasis en la legalidad para combatir la guerrilla y el terrorismo, aire intelectual, fuerte apuesta a Facebook y campaña centrada en la personalidad, a diferencia de Santos, cuya campaña es fuertemente basada en temas (mantenimiento de la seguridad democrática y la continuación de los éxitos del gobierno de Uribe, entre otros).
Se me ocurre otra similitud: lo extravagante de su nombre (de origen lituano en el caso de Mockus, de raiz musulmán en Obama). Bromas aparte, veo por otro lado una diferencia importante con Obama: Mockus no es estrictamente un candidato nuevo, fue derrotado en las elecciones parlamentarias de 2006 con su movimiento ‘Visionarios por Antanas’, y en las presidenciales del mismo año terminó cuarto con su partido de la Alianza Social Indígena.
Otro “tapado” que sorprende es el británico Nick Clegg, de gran actuación en un reciente debate televisivo, que lo impulsó en las encuestas de intención de voto: un 30% de los británicos dijo inclinarse por su Partido Liberal Demócrata para las elecciones del próximo 6 de mayo, lo que ahora ubica a la formación de Clegg en el segundo lugar en las preferencias, relegando al gobernante Partido Laborista timoneado por el actual primer ministro Gordon Brown (sucesor de Tony Blair) al tercer puesto (28%). Puntea el Partido Conservador, liderado por David Cameron, con el 33% de intención de voto. Si bien hay un empate técnico entre los liberal-demócratas y laboristas, el ascenso de los primeros es inesperado y plantea un nuevo escenario electoral con “tres caballos” en carrera, destacan los analistas, en un país en donde la política ha estado dominada durante décadas por laboristas y conservadores alternándose en el poder.
Tras ese primer debate, Clegg saltó a la visibilidad pública, y al igual que Mockus, comenzó a ser comparado insistentemente con Barack Obama, por su perfil intelectual (maneja varios idiomas), su propuesta de una política inmigratoria más laxa y sus lazos familiares, que no se agotan en Gran Bretaña.
¿Qué tendencias están detrás de estos fenómenos de opinión pública? En primera instancia, una crisis de la política tradicional, que intensifica la volatilidad electoral; en segundo término, y esto en tren de hipótesis, una reacción contra las políticas de “duras” de seguridad (combate a la guerrilla, y al terrorismo, respectivamente) de los gobiernos en funciones (Uribe en Colombia, y Brown como sucesor de Blair en Gran Bretaña).
¿Existe espacio para un candidato tapado en las próximas elecciones presidenciales en Argentina?

sábado, 17 de abril de 2010

El kirchnerismo sale del placard


"Temían el aislamiento más que el error" (Alexis de Tocqueville)

Con el llamado "conflicto del campo", los sectores que se sintieron afectados por la política económica del gobierno nacional (y un instrumento particular de la misma, las retenciones) lograron que diversos segmentos sociales se les sumaran. En gran parte, esta "alianza social" fue fogoneada por el sistema de medios de comunicación y operó con gran eficacia, no sólo por su poder mediático propio, sino por los desaciertos comunicacionales y el torpe manejo político-institucional del oficialismo.

Las personas contrarias al gobierno se expresaron abiertamente, y la visiblidad mediática que lograron amplificó la viralidad, el "contagio" de su posición, en tanto que los que se sentían más próximos al gobierno se replegaron, en un efecto de "espiral del silencio" clásico. Ese "clima de opinión" arrastró las intenciones de voto en junio del 2009, con un resultado, en su conjunto, desfavorable al gobierno nacional.

Sin embargo, en este momento, el "kirchnerismo" sale del placard. Es, por supuesto, una metáfora: no es propiamente el kirchnerismo, sino sectores sociales que se sienten identificados con algunas de las líneas políticas centrales del gobierno y que, a diferencia de lo que venía sucediendo, comienzan a animarse a defender públicamente su punto de vista. "Creía que estaba solo con mi idea, y me di cuenta de que no era así", es la frase que ha podido escucharse en algunas de las recientes movilizaciones en favor del gobierno y de algunas de sus políticas y medidas (por ejemplo, la sanción de la ley de medios).

¿Por qué sucede esto? Puedo apuntar una serie de hipótesis, que en su conjunto aportan una explicación parcial, o al menos una línea de interpretación:

1) durante casi dos años, el sistema de medios mostró solamente (o centralmente) las miserias y errores del gobierno. Pero, en estos últimos 4 meses, concretamente desde la renovación parcial del Congreso en diciembre del 2009, también está mostrando las de la oposición. Progresivamente, hay sectores que están preguntándose si el gobierno es tan malo como parece, porque están percibiendo también las inconsistencias de la oposición. Esto no se traduce aún en adhesión inmediata al gobierno, pero sí en una pérdida de intensidad en el malestar con el mismo (por ejemplo, desplazamiento de las opiniones negativas a las regulares).

2) la espiral del silencio contraria al gobierno ya se desarrolló completamente, logró toda la visibilidad pública posible, y no puede escalar más. Puede estabilizarse, o atenuarse, sobre todo si los defensores del gobierno, cansados de estar "encerrados en su concha" y motivados para "salir del placard", ganan presencia.

3) 2009 fue un año de crisis económica, además de política. Hay un mejoramiento relativo de la situación, dado por el crecimiento del nivel de actividad general, aunque la inflación se cierne como una amenaza. Por otra parte, el plan de asignación universal por hijo está funcionando como un paliativo social. Esto puede mejorar la opinión del gobierno en los sectores vulnerables.

4) a diferencia de la elección legislativa del 2001, cuando la debacle electoral de la Alianza coincidió con el fortalecimiento político del PJ, en 2009 el desgaste electoral del kirchnerismo se distribuyó principalmente entre dos fuerzas que hoy están en vías de ruptura : el frente Coalición Cívica-UCR (es impensable que los seguidores de Julio Cobos y los de Elisa Carrió convivan en una misma fuerza por mucho tiempo más) y, por otro, el eje “peronismo disidente-PRO”, donde la puja de egos entre Mauricio Macri y Francisco de Narváez, combinados con la indefinición de Carlos Reutemann, el paso adelante de Eduardo Duhalde y las especulaciones de Felipe Solá) auguran un futuro vidrioso.

5) el kirchnerismo salió debilitado de la elección del 2009, pero aun así era la fuerza más votada en la suma total de votos nacionales y primera minoría parlamentaria. Le llevó un tiempo recobrar la iniciativa política y el manejo de la agenda, pero pudo hacerlo, e incluso logró articular coaliciones con otras fuerzas minoritarias (por ejemplo, en la sanción de la ley de medios). En este momento, disfruta de una especie de "veranito económico" y de un cambio en el clima de opinión (en términos de Noelle-Neumann, una Tendenzwende, un punto de inflexión en la fuerza relativa de las actitudes políticas). A esta altura, por supuesto, no puede anticiparse hasta qué punto mejoran sus chances electorales para el 2011. Esta historia continuará.

miércoles, 14 de abril de 2010


“Espiral del silencio”: conflicto por retenciones en 2008

En opinión pública existe una teoría llamada “la espiral del silencio”, cuya autora es la alemana Elisabeth Noelle-Neumann. Dicha teoría plantea que una clave del proceso de formación de la opinión pública es el temor al aislamiento, en la medida en que la gente tiende a arroparse en el clima de opinión dominante. Así, cada uno de nosotros experimenta una presión grupal hacia la conformidad, lo que condiciona nuestro comportamiento.
La teoría considera asimismo que los medios de comunicación pueden crear un clima de opinión a través de la consonancia, omnipresencia y acumulación, y así conseguir tanto efectos directos e indirectos, manifiestos y latentes, cognitivos y persuasivos, a corto y largo plazo. Al favorecer ciertas posiciones en detrimento de otras, los medios crean la impresión de que ciertas opiniones son dominantes, con lo que en cierta medida éstas quedan revestidas como la versión “correcta” de la realidad, en tanto que las versiones alternativas quedan confinadas como expresiones minoritarias o son directamente silenciadas. Así, se genera un clima de opinión.
En sus investigaciones, Noelle-Neumann ha recogido evidencia empírica acerca de cómo funciona el proceso, mostrando en qué condiciones la gente está dispuesta a apoyar públicamente una posición o discutirla con quienes piensan distinto, y en qué condiciones prefiere guardar silencio porque percibe que su opinión es minoritaria.
¿Qué tiene que ver esta teoría con el conflicto suscitado en su momento por la resolución 125 (de retenciones móviles) que tuvo lugar en 2008 y cuyas repercusiones aún se perciben)? Hagamos un breve análisis comunicacional, sin entrar en terreno económico. En su momento, el lock out agropecuario incluyó el bloqueo de rutas por 21 días, con piquetes que operaron filtrando las cargas de camiones, obstruyendo el transporte de alimentos e insumos, afectando múltiples actividades (económicas y de otra índole: por caso, la Unión de Educadores de la Provincia de Córdoba registró niveles de inasistencia de alumnos del 40 por ciento durante los cortes).
Conceptualmente, la metodología de protesta implicó que un sector que se sintió perjudicado por una medida oficial –las retenciones móviles- empleó resortes coercitivos de una escala inédita, excediendo el derecho constitucional de peticionar a las autoridades; con el agravante, además, de que al mismo tiempo el agro siguió trabajando “tranqueras adentro” (no detuvo su producción, pero sí impidió la de muchos otros).
Sin embargo, la metodología de protesta fue convalidada por importantes medios de comunicación del país, configurando un clima de opinión contrario al oficialismo. Esto se puso de manifiesto en un discurso mediático que legitimó a quienes protestaban y puso en la picota al gobierno: así, el desabastecimiento fue presentado como “la lógica consecuencia de la inflexibilidad gubernamental” en lugar de ser el corolario de las acciones del sector que protestaba. Con una palpable diferencia de tratamiento respecto a los cortes de ruta realizados por otros actores sociales (por ejemplo, piqueteros) casi ningún medio de comunicación esgrimió la necesidad de respetar la libertad de tránsito.
Por otra parte, los cacerolazos en Olivos, Recoleta y el Barrio Norte fueron cubiertos con un generoso despliegue, pero casi nadie se enteró de que en esos días también hubo movilizaciones en distintos puntos del país (Capital Federal, Campana, Chaco, Salta, Mendoza, Córdoba, Mar del Plata, Santiago del Estero, Neuquén, Tucumán, Entre Ríos, Corrientes, Rosario) a favor del gobierno nacional. Por una sencilla razón: los medios (particularmente los medios electrónicos) no les brindaron cobertura.
No pretendemos realizar aquí un análisis de las razones que asisten (o no) a los principales actores involucrados en este conflicto, sino poner en evidencia que se trata de un caso práctico de creación de clima de opinión: la postura favorable al “campo” se hizo dominante, en tanto que la contraria (proclive al gobierno nacional) se silenció.
Con el correr de los días, se instaló la percepción de que la gestión de gobierno de Cristina Fernández de Kirchner salió seriamente debilitada del conflicto. Gran parte de la explicación de este fenómeno pasa por el proceso en espiral descripto antes: las críticas al oficialismo arreciaron, por lo cual los sectores enfrentados a él se sintieron envalentonados y legitimados en su accionar, mientras que las voces favorables al gobierno y sus medidas se replegaron en el silencio.

Norman Berra