jueves, 27 de abril de 2017

Nota publicada en suple Tendencias de La Voz

Lo que se viene en "la nube"

Por Norman Berra (Especial)

Cloud Computing, una tendencia que se consolida en las familias y los entornos empresariales. 

http://www.lavoz.com.ar/tecno/lo-que-se-viene-en-la-nube





lunes, 24 de abril de 2017

¿Un panorama polarizado o un panorama fragmentado?

En las últimas semanas se habló de una mejoría de los números del oficialismo, bajo la premisa de un escenario de polarización preelectoral incipiente que favorecería el eje de campaña del gobierno de instalarse políticamente como contracara del anterior. Por contrapartida, la profundización de “la grieta” también le permitiría al kirchnerismo machacar sobre la falta de logros socioeconómicos de la gestión Cambiemos. Teóricamente, esa polarización perjudicaría al massismo y a otras terceras fuerzas. En rigor, la lectura depende de qué indicadores tomemos e incluso de la manera de construirlos. Veamos:

Según la más reciente encuesta de Management & Fit, la aprobación de gestión del gobierno nacional pasó del 40,2 % obtenido en el sondeo de marzo realizado por la misma consultora al 41,6% en abril. Se trata de una variación de 1,4 puntos porcentuales, es decir, estadísticamente no significativa (en rigor, no puede hablarse de un repunte). Asimismo, el nivel de desaprobación de gestión pasó de 44,2 % en marzo al 43,9% (una variación de 0,3 puntos porcentuales, tampoco significativa estadísticamente). El dato surge de encuestas telefónicas realizadas entre el 7 y el 11 de abril a 2.000 personas de entre 16 y 70 años en Capital Federal, el Gran Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe. No se advierte en estos números una mejora del oficialismo, puesto que persiste una situación de empate técnico entre aprobación y desaprobación (-2,3 de signo desfavorable, no estadísticamente significativo). 

En tanto, otra encuesta realizada por Poliarquía Consultores arrojó que la aprobación de la gestión presidencial mostró una recuperación de seis puntos en abril y se situó en torno al 53%. En paralelo, la desaprobación, que en febrero y marzo había llegado hasta el 48 y 50%, respectivamente, bajó hasta ubicarse en el 46%. En este caso, las variaciones son más sustanciales, aunque tampoco tan categóricas si se considera el error muestral de +/-3,15%, para un nivel de confianza del 95%: la diferencia entre aprobación y desaprobación es de +7. La encuesta de Poliarquía se realizó entre el 3 y 11 de abril y alcanzó 1.000 casos en 40 ciudades de más de 10.000 habitantes de todo el país, por vía telefónica. 

Por su parte, si tomamos la más reciente encuesta de Ipsos/Universidad de San Andrés (ver datos arriba; click para agrandar), se observa que la aprobación es del 45,1% y la desaprobación del 44,9%. Sin embargo, eso surge de una repregunta a un 24% que en primera instancia no había aprobado (40%, donde se suman 11% de aprueba mucho y 29% de aprueba algo) ni desaprobado (36%, donde se suman 15% de desaprueba algo y 21% de desaprueba mucho). Así, se suma un 5% al aprueba y un 9% al desaprueba para obtener esa proporción de 45,1%/44,9%. De esta forma, resulta nuevamente un empate técnico entre aprobación y desaprobación, con un diferencial positivo de 0,2. En síntesis, si tomamos estas tres mediciones recientes de aprobación/desaprobación para construir un promedio, obtendremos 46,5% vs 44,9%, lo cual arroja un empate técnico entre ambas posiciones, con un diferencial positivo de apenas 1,6 puntos porcentuales no estadísticamente significativo. 

jueves, 20 de abril de 2017

Nota publicada en suple Tendencias de La Voz

Cómo la escritura se adapta a la era digital

Por Norman Berra (Especial)

Desde una birome para escribir en papel y ver el trazo en pantalla hasta bolígrafos que combinan el funcionamiento tradicional y el electrónico. 

http://www.lavoz.com.ar/tecno/como-la-escritura-se-adapta-la-era-digital


jueves, 13 de abril de 2017

Nota publicada en suple Tendencias de La Voz

El que no corre, vuela: autos voladores

Por Norman Berra (Especial)

Diferentes prototipos vienen siendo probados tanto sobre el asfalto como en el aire. 

http://www.lavoz.com.ar/tecno/el-que-no-corre-vuela-autos-voladores


miércoles, 12 de abril de 2017

Consumo y actividad en clave electoral

A principios de septiembre de 2016, escribíamos en este blog: "no habría que sorprenderse si la caída de la actividad de 2016 supera el 1,5%, en la medida en que el riesgo de ´kicillofización´ oportunamente planteado para la economía nacional se está confirmando; en 2014, el PBI revisado por la gestión de Jorge Todesca en el Indec arrojó una caída de 2,6%". Como sabemos ahora, ese pronóstico se cumplió: el Producto Bruto Interno (PBI) retrocedió 2,3% durante 2016, por la menor producción industrial y la retracción y caída del consumo. Así, la caída del año pasado implicó una contracción respecto al crecimiento del 2,4% de la actividad en 2015, el último de la gestión presidencial de Cristina Fernández. 

Recordemos nuestra premisa analítica de que, por encima de los vaivenes de la coyuntura (corto plazo), los efectos socioeconómicos son los que terminan imponiéndose a mediano y largo plazo en las tendencias de opinión pública (primero preelectorales finalmente electorales), siempre bajo el paradigma de “la comunidad que consume y que vota”. En ese marco, los datos que citamos son relevantes, porque las chances electorales del oficialismo dependen fuertemente de una mejora de la economía; a su vez, esta es altamente dependiente de una mejora del consumo, que a su vez depende de una mejora del salario real. En 2014, la devaluación de Axel Kicillof generó un pass-through a precios (inflación) y el salario real cayó 4,2 puntos. Entre diciembre de 2015 (mes en que asumió la presidencia Mauricio Macri) y marzo de marzo de 2017, el salario real formal (privado y público) cayó en promedio 6,3% respecto a noviembre de 2015: es decir, un bajón mayor que el antecedente recién citado, si bien el período de referencia también es un poco mayor (ver datos arriba; click para agrandar). 

Se trata de un mal precedente para el gobierno de Cambiemos: los datos históricos muestran que las caídas del salario real en años anteriores a una elección configuran un escenario preelectoral adverso. En 2008, también había caído el salario real: -3,6%. El 2008 precedió a la elección de medio término del 2009 y el 2014 precedió a la presidencial de 2015. El hecho de que (si bien con matices) ambas resultaran adversas al oficialismo sugiere que efectivamente la caída del salario real tiene consecuencias de opinión pública a largo plazo, aun cuando en los años electorales propiamente dichos el salario real creció: +4,3% en el 2009, y +2,9% en el 2015. En cualquier caso, para enfrentar la elección de medio término con chances medianamente exitosas, hay consenso de que el gobierno necesita una mejora en estos indicadores económicos. Veamos algunas proyecciones: según el relevamiento de expectativas de mercado (REM), el crecimiento podría rondar el 4% para las primarias del 13 de agosto. Este ritmo de expansión es mayor al registrado cuando el oficialismo perdió los comicios de medio término anteriores (2,2%, promedio en 2009 y 2013), pero también inferior a cuando el gobierno de turno ganó las elecciones (5,6% promedio en 2005, 2007, 2011, aunque hay que apuntar que, de esas tres fechas, sólo la de 2005 coincide con una elección de medio término). 

A principios de año, entre todos los pronósticos de actividad para 2017, el del consultor Miguel Bein era uno de los más optimistas: 4,2%. Sin embargo, el economista dejaba bien claro que ese pronóstico sólo podía cumplirse si los salarios le ganaban a la inflación por al menos 3 puntos porcentuales: "no hay forma de hacer crecer en el corto plazo una economía como la Argentina sin un rebote en el consumo; para eso los salarios le tienen que ganar a la inflación (…) si la inflación va a cerrar en 21, los salarios como mínimo tienen que cerrar en 24%". Tomando nota de la evolución de la política de ingresos del gobierno, Bein no tardó en rebajar su estimación de crecimiento de la actividad al 3,4% y a ajustar también a la baja su estimación de crecimiento del consumo. En la misma línea, Guillermo Oliveto, especialista en consumo masivo, sostuvo recientemente que la recuperación del consumo para este año estará entre 3 y 3,5%. “Estará ahí, no será ¡pum para arriba!, como en años anteriores”, señaló. Sin embargo, aunque hay algunos brotes verdes en determinados nichos de actividad, los datos muestran que el comportamiento estructural de las variables de consumo y actividad industrial sigue en zona roja. Diversas estimaciones privadas, como la de CCR, reportan una fuerte caída del consumo en febrero (-5,7%), que empeora para el interior del país (-6,3%). Esto implica 13 meses seguidos de baja y hay casos graves, como el consumo de bebidas sin alcohol, que cayó 10,8%. Los datos oficiales reconocen una caída del consumo de alimentos y bebidas del 3,2% para febrero pasado. En tanto, según CAME, la producción industrial de las PyME cayó en el primer trimestre 3,6%. 

Este escenario adverso empeora con el dato de la inflación de marzo: 2,4%, el segundo registro más alto desde octubre luego del 2,5% de febrero pasado. Con esto, la inflación acumulada sólo en el primer trimestre del año ya es de 6,3%, ritmo que implica que para el primer semestre se acumularía una inflación mayor al 12% (el piso fijado en las metas anuales del Banco Central). El techo del 17% tampoco parece sencillo de cumplir: tomando nota de la inercia inflacionaria, las estimaciones privadas están corrigiendo su expectativa a tasas entre el 24% y el 25%. Esto implicaría que tendríamos este año la inflación que el ex ministro Alfonso Prat Gay había prometido para 2016 (24%, contra una real del 40%). Según el economista Diego Dequino, “lo más seguro es que la tasa mensual promedie 1,8. Eso significaría una tasa anual de 24 a 25. Sería un éxito si se crece 2 o 3%. Venimos de caer más de 2 y la inflación fue del 40%”. En este marco, para que se cumpliera el pronóstico de Bein (un crecimiento de la actividad mayor a 3%) los salarios deberían cerrar en torno a los 28 puntos, algo difícil de digerir para el gobierno de Macri. Sin embargo, el escenario alternativo también es indeseable para Cambiemos: que el consumo y la actividad crecieran de manera magra (en torno al 2% que plantea como hipótesis Dequino), implica registros que entran en la zona de riesgo electoral para el gobierno, dado que los oficialismos perdieron los comicios de medio término cuando la actividad sólo creció en torno al 2,2%. 

lunes, 10 de abril de 2017

Nota publicada en suple Tendencias de La Voz

Tecnología aplicada al ejercicio: 10 apps para estar en forma

Por Norman Berra (Especial)

Un repaso por aplicaciones amigables y gratuitas recomendadas por expertos, entre las que se destacan algunas que permiten evitar el gimnasio, ya que son fáciles de utilizar y ayudan a organizar rutinas sencillas y efectivas para quienes quieren ejercitarse al aire libre. 

http://www.lavoz.com.ar/listas/tecnologia-aplicada-al-ejercicio-10-apps-para-estar-en-forma#!?item=1





martes, 4 de abril de 2017

La articulación entre la comunidad que consume y que vota

“La discusión sobre si medir los resultados del Gobierno por la lucha contra la inflación o un mayor consumo es irrelevante. La votación final tiene que ver con ´la sensación del bolsillo´, que combinará ambos elementos” escribió el columnista Juan Turello a fines de marzo. Efectivamente, como proponemos en este blog, no existe por un lado un mercado y por otro un electorado: existe una comunidad, y esa comunidad consume y vota. Por lo tanto, tanto al hacer investigación de mercado como al indagar tendencias electorales, estamos midiendo una comunidad, y las dimensiones de consumo y las políticas no están desconectadas. Veamos un caso. 

El índice de Confianza del Consumidor para la ciudad de Rosario (ICC) del Primer Trimestre de 2017 (medido entre el 13 y el 16 de marzo pasado) elaborado por la comisión de Economía del Centro de Estudios arrojó en relación a la medición del trimestre anterior una importante caída del 13,6%; en términos interanuales, respecto a la medición de marzo del año pasado la disminución es del 18%. La percepción de los rosarinos acerca de la situación económica actual del país comparada con la de un año atrás empeoró significativamente: el 65,5% consideró que la economía argentina está peor que hace un año, mientras que solo el 6,5% la consideró mejor. Según Javier Ganem, el presidente del Centro de Estudios, "estos números indican una expectativa y una confianza muy baja en la economía y centralmente hay una muy mala valoración de los rosarinos/as de la situación actual económica de este año respecto del año pasado. Lo que se verificó por primera vez en esta medición es que también caen las expectativas a futuro; anteriormente se habían verificado altas esperanzas, pero esa situación se va erosionando"

Ese desgaste se traduce en una retracción de la predisposición a consumir: un 76 % de los rosarinos opinó que no es un buen momento para comprar autos e inmuebles y un casi un 65% que tampoco es un buen momento para comprar bienes como muebles, televisores, lavarropas, computadoras y otros electrodomésticos. El indicador de compra sufrió una fuerte merma del 26% con relación a la medición del último trimestre del 2016. Según el informe presentado, la pérdida de poder adquisitivo de los asalariados, la falta de definición de las principales negociaciones paritarias y la incertidumbre acerca del sostenimiento de los niveles de empleo operan como un fuerte freno a la reactivación del consumo y la economía en general, a lo que se suman también factores coyunturales como el fracaso del programa Precios Transparentes (que frustró la posibilidad de comprar en cuotas y sin interés) y otros estacionales (como los aumentos de tarifas y los gastos escolares), mermando el poder adquisitivo de los salarios. En ese marco, el ICC muestra que el incremento de la desconfianza en el consumo se da más en los sectores más humildes, en las mujeres y en los jóvenes (los insumos que más aumentaron por encima de la media son los alimentos de primera necesidad y los jóvenes se ubican en el segmento más vulnerable). 

Esa caída en la confianza del consumidor tiene su traducción político-electoral. El mismo estudio muestra una caída en las expectativas, que en el primer año del gobierno del presidente Mauricio Macri habían sido particularmente altas. En esa línea, sólo un 36,6 % de los rosarinos considera que la situación económica del país será mejor dentro de un año, cuando al comienzo del actual período presidencial las expectativas positivas al respecto alcanzaban al 56%. Adicionalmente, la última encuesta realizada en Rosario por la consultora Andrés Mautone & Asociados sobre una muestra de 400 casos arrojó que un 46% de los rosarinos desaprueba la gestión del presidente Mauricio Macri; otro 32% califica a la gestión como regular y apenas un 17% la aprueba. Comparando esos valores con los registrados en la medición de diciembre de 2016, tanto el nivel de reprobación como la imagen regular de la gestión del actual mandatario se incrementaron en 6,3 y 3,9 puntos porcentuales, respectivamente; en sentido contrario, el nivel de aprobación de dicha gestión se recortó un 7,5 %. En ese marco, de cara a las elecciones legislativas de este año, si los comicios de medio término fueran hoy poco más de 4 de cada 10 encuestados votarían a candidatos a diputados nacionales que le pongan un freno o hagan un llamado de atención al gobierno nacional. Esto insinúa un “voto correctivo” respecto al rumbo de la actual gestión (es decir, no un “voto castigo” neto, pero tampoco un aval al desempeño); algo más del 24% votaría por candidatos que reafirmen el actual rumbo del oficialismo, mientras que poco más del 32% se manifiesta indeciso al respecto.

Ese 46% de desaprobación de los rosarinos al gobierno nacional es casi idéntico al 44,2% de los argentinos que desaprueba la forma en que está conduciendo el gobierno nacional, según la más reciente encuesta de Management & Fit; por contrapartida, un 40,2 % sigue respaldando al oficialismo. Esa evaluación coincide, al igual que se advierte en Rosario, con un empeoramiento de las expectativas: el 48,3% cree que la situación económica del país “estará peor” en los próximos meses y sólo el 27 % considera que “estará mejor”. Llevando la pregunta al terreno individual y micro, el 43,7 % de los argentinos consideró que su su situación económica personal empeorará, mientras que un 20,9% cree que mejorará. Ese empeoramiento también es consistente con el dato que arrojó el Índice de Confianza del Consumidor (ICC) para marzo a nivel nacional: una caída del 15% respecto del mismo mes del año pasado, según se desprende del informe del Centro de Investigación en Finanzas de la Escuela de Negocios de la Universidad Torcuato Di Tella (ver datos arriba; click para agrandar). Esto ratifica la conexión de las dimensiones de consumo con las político-electorales. 

miércoles, 29 de marzo de 2017

Nota publicada en suple Tendencias de La Voz

Dos aplicaciones que están entre lo novedoso y lo bizarro

Por Norman Berra (Especial)

Para quienes creen que en tecnología ya lo han visto todo, en esta nota repasamos dos apps que prueban que aún hay espacio para el asombro.

http://www.lavoz.com.ar/tecno/dos-aplicaciones-que-estan-entre-lo-novedoso-y-lo-bizarro





jueves, 23 de marzo de 2017

Nota publicada en suple Tendencias de La Voz

La hora de los nómades digitales

Por Norman Berra (Especial)

Tecnología aplicada al trabajo. Crece la posibilidad de desempeñarse laboralmente sin depender de una locación fija.

http://www.lavoz.com.ar/tecno/la-hora-de-los-nomades-digitales




miércoles, 15 de marzo de 2017

Nota publicada en suple Tendencias de La Voz

Hacelo por mí: tecnología que resuelve tareas liberando al usuario

Por Norman Berra (Especial)

La comodidad ante todo como premisa de desarrollos capaces de hacer tareas por sí mismos o acotando la intervención humana.

http://www.lavoz.com.ar/tecno/hacelo-por-mi-tecnologia-que-resuelve-tareas-liberando-al-usuario




martes, 7 de marzo de 2017

Febrero, punto de inflexión: el malestar socioeconómico como clave interpretativa (1)

Diversas mediciones realizadas a fines del mes pasado coinciden en ubicar a febrero como un punto de inflexión en la imagen presidencial. La combinación de affaires (con idas y vueltas, como el caso del Correo Argentino y el recálculo de las jubilaciones) con el persistente malestar socioeconómico aceleró el proceso de desgaste del oficialismo que ya venía insinuándose en las encuestas. Poniendo de manifiesto la gravitación del factor malestar, más del 40 % de los argentinos considera que "empeorará" la situación económica del país en los próximos meses, de acuerdo a una encuesta realizada por Rouvier y Asociados. El 28% de los encuestados indicó que las condiciones "seguirán igual", mientras que el 27% confía en que "mejorará". "Las expectativas en relación al mejoramiento de la economía continúan disminuyendo. Desde abril que las expectativas negativas vienen superando a las positivas y en febrero de este año se registra el valor negativo más alto desde que asumió el gobierno de Mauricio Macri", destacó el informe. 

En la misma línea, el 55% de los trabajadores ocupados tiene miedo a perder su posición; el 58,3% de los encuestados declara conocer a alguien que perdió su empleo en los últimos meses y 7 de cada 10 creen tener bajas posibilidades de obtener un buen trabajo. Los datos surgen del Monitor Sociolaboral de Opinión Pública desarrollado por el Centro de Estudios del Trabajo y el Desarrollo (CETyD) y la consultora Ibarómetro. El estudio está basado en encuestas representativas de la población residente del Área Metropolitana de Buenos Aires, comprendida por la Ciudad de Buenos Aires y los 24 partidos que integran el Gran Buenos Aires. El Índice IDIL mide la incertidumbre laboral de los distintos segmentos del universo de trabajadores ocupados. Puede oscilar entre "0", que equivale a una nula incertidumbre laboral, y "10", que significa una incertidumbre laboral absoluta. El valor registrado en la actual medición fue de 6,6, lo que implica un sensible incremento respecto al valor registrado en noviembre (4,9). Los valores más altos del IDIL, que acreditan niveles acentuados de incertidumbre, se dan  entre las mujeres, los asalariados, los residentes en el Gran Buenos Aires y especialmente entre los jóvenes, segmento que presenta el nivel más alto del índice (7,6).

A nivel general, la insatisfacción laboral pasó de 46,7% en noviembre a 54,5% en febrero (ver datos arriba; click para agrandar): la principal explicación reside en el ascenso de la preocupación por una posible pérdida del trabajo. En noviembre de 2016 el 44,5% de los trabajadores ocupados declaraba estar preocupado por perder su trabajo; esa proporción creció más de 10 puntos porcentuales, llegando así al 55%. Así, se ratifica la tendencia hacia una mayor incertidumbre señalada en la medición anterior: el 60,5% percibe que las posibilidades de conseguir un trabajo se han reducido en relación a un año atrás. En el mismo sentido, un 46,7% considera que el desempleo aumentará en los próximos meses, mientras que sólo un 20,8% confía en que se reducirá. En términos de la capacidad adquisitiva, las evaluaciones son aún más desfavorables: el 67,5% piensa que la situación de "la mayoría de los trabajadores" empeoró en los últimos tres meses, al mismo tiempo que el 61,3% manifiesta que empeorará en el futuro. En un contexto atravesado por la incertidumbre, la conflictividad laboral se percibe en aumento: un 52,4% cree que las protestas, paros y movilizaciones han crecido en los últimos meses, mientras que el 67,5% considera que la conflictividad sociolaboral seguirá aumentando. 

Según Ignacio Ramírez, director de Ibarómetro, “en el último mes se produjo un desplazamiento del centro del debate político de la Argentina: dejó de ser la herencia kirchnerista y pasó a ser el ‘desempeño macrista’. Hasta ahora, la imagen del Gobierno se sostenía en la eficaz reconstrucción comunicacional de la herencia, cierta dosis de expectativas en relación al futuro y, sobre todo, una extendida percepción de ‘intenciones positivas’ que se le atribuían al gobierno de Macri y que protegía una suerte de ‘salud moral’ en su imagen. Este esquema, exitoso el año pasado, entró en crisis y por ello en las últimas semanas se observó la caída de imagen del gobierno más importante desde el inicio del actual ciclo político. Hoy, el estado anímico de la opinión pública muestra signos agudizados de incertidumbre y preocupación. El gobierno de Macri inicia el año político en situación problemática, está bajando la popularidad y disminuyen las expectativas de recuperación económica. Nuestra medición nacional de febrero indicó que solamente un 27% cree que se saldrá de la recesión en los próximos meses”.

miércoles, 1 de marzo de 2017

“La madre de todas las batallas”: tendencias electorales en provincia de Buenos Aires (3)

Confirmando la tendencia adversa al oficialismo en provincia de Buenos Aires, antes del cierre del mes de febrero se sumaron varias mediciones. Una de ellas, de Rouvier & Asociados, arrojó dos escenarios posibles de cara a la futura contienda electoral de mediados de año; en ambos, el espacio pan-peronista aparece con serias chances de imponerse a Cambiemos. Sobre la base de una muestra de 1.200 encuestas telefónicas, en el primer escenario, la dupla que se impondría sería la de Cristina Fernández de Kirchner como candidata a senadora nacional y Daniel Scioli como diputado: la ex mandataria y el ex gobernador bonaerense alcanzan 35,6% de intención de voto. En segundo término se ubica un potencial frente entre Sergio Massa (Frente Renovador) al tope de la lista de senadores, y Margarita Stolbizer (GEN), como diputada, con un caudal de 28,4%, unos 7 puntos porcentuales por debajo de CFK-Scioli. Esa diferencia es estadísticamente significativa, pero de ninguna manera categórica, habida cuenta del tiempo que resta para los comicios (ver datos arriba; click para agrandar). 

En tercer lugar, posición que ya hemos visto en varios estudios, se ubica el oficialismo con la candidatura de Elisa Carrió a senadora nacional y de Cristian Ritondo a diputado. La líder de la Coalición Cívica – ARI y el ministro de Seguridad contarían con 21,3% de adhesiones, a 14 puntos porcentuales de quienes lideran la intención de voto; en el caso de la izquierda, la fórmula Castillo-Del Caño alcanza 4,3%, con 6,2% de ns/nc, 2,2% de blanco o nulos y 2% de “otros”. Este primer escenario planteado por Rouvier & Asociados es el que muestra la mayor diferencia entre los candidatos y cosecha menor nivel de indecisos entre los encuestados, pues sólo un 6% se refugia en la respuesta “No sabe/no contesta”. En cambio, en el segundo escenario testeado los indecisos trepan a 10%. En ese caso, se mide a Florencio Randazzo (como precandidato a senador) y Julián Domínguez (como precandidato a diputado nacional): ambos alcanzan una intención de voto del 30,6%. También aquí la dupla Massa-Stolbizer se ordena en el segundo lugar, con un 26,9%, en tanto que en el tercer puesto se ubicarían Carrió  y Ritondo, con 21,8%. En este caso, la diferencia entre el primero y el segundo se reduce a 3,7 puntos porcentuales (poco más de la mitad de la que veíamos en el primer escenario; ver datos abajo; click para agrandar). Asimismo, suben los indecisos, el voto en blanco y la respuesta “otros”, lo que indica a las claras que la inclusión de CFK y Scioli en el escenario define más la intención de voto que la de figuras como Randazzo-Domínguez.

Un resultado alternativo fue planteado por una encuesta anterior realizada por González y Valladares. En este caso, la dupla Massa-Stolbizer llega al 27,7%, en situación de empate técnico con CFK-Scioli (24,2%). Una fórmula entre Randazzo y otro candidato peronista alcanza 6,8%, una lista entre Carrió y otro candidato de Cambiemos 19,1%, y una entre Jorge Macri y otro candidato oficialista 6,1; una fórmula de la izquierda, por su parte, llega al 1,5%, con 12,2% de indecisos y 2,5% de voto en blanco. Un escenario tentativo con Scioli en lugar de CFK en la candidatura por la senaduría nacional ubica a Massa primero con 30,5%, Scioli segundo con 16,6%, Randazzo con 12,5%, Carrió y otro de Cambiemos con 18,6%, Macri y otro de Cambiemos con 5,9%, la izquierda con 2%. En este caso, los indecisos llegan al 10,5% y el voto en blanco al 3,3%. Como puede apreciarse, pese a los matices que diferencian a ambos estudios, tanto en la encuesta de Rouvier como en la de González y Valladares el oficialismo arranca la carrera preelectoral desde atrás en PBA. 

El estudio de González y Valladares permite contextualizar las cifras de intención de voto con otros datos de la coyuntura política. Por ejemplo, que más del 40% de los bonaerenses desaprueba la gestión del presidente Mauricio Macri: un 41,2% de los encuestados evalúa como "malo" el desempeño del gobierno nacional. Un 36,9%, por el contrario, estimó que la gestión es "buena", mientras que un 16,1% consideró que es "ni buena ni mala" y un 5,8% no contestó o no supo calificarla.  Asimismo, un 74,5% de los bonaerenses consideró que su situación actual es "mala", un 12,9% "ni buena ni mala" y un 11% que la calificó como "buena".  Además, respecto a las expectativas a futuro, un 42,3% consideró que su situación de aquí a un año "mejorará", un 33,6% que estará "peor" y un 9,9% supone que estará "igual". En síntesis, un panorama donde se advierte una evaluación desfavorable del gobierno nacional, una calificación negativa de la situación y expectativas en caída en el distrito de mayor gravitación electoral. 


Nota publicada en suple Tendencias de La Voz

Tecnología aplicada a las mascotas

Por Norman Berra (Especial)

Desde plataformas que permiten relacionar a los animales para que encuentren pareja o hagan amigos, hasta apps para facilitar la adopción o programar las vacunas.

http://www.lavoz.com.ar/tecno/tecnologia-aplicada-las-mascotas





viernes, 24 de febrero de 2017

“La madre de todas las batallas”: el sustrato socioeconómico de las tendencias electorales en provincia de Buenos Aires (2)

Los estudios preelectorales que desde hace un tiempo confirman el escenario adverso que se le plantea al oficialismo en provincia de Buenos Aires no son sino emergentes políticos de una situación socioeconómica atravesada por el malestar, como ya anticipaban diversas investigaciones hacia fines de 2016. A las ya revisadas oportunamente en este blog podemos agregarle las últimas cifras del Monitor de Clima Social elaborado por el Centro de Estudios Metropolitanos. Según ellas, el 43% de los residentes mayores de edad de Capital Federal y el Gran Buenos Aires no descarta quedar desocupado. En el Conurbano profundo ese temor trepa al 56%, es decir que más vive con ese miedo. El monitoreo metropolitano también marca un empeoramiento alimentario y un crecimiento del hambre en el segundo cordón del Gran Buenos Aires que revela el monitoreo.

Por su parte, una investigación de RF Consultores realizada durante el mes de diciembre de 2016 sobre una muestra de 600 casos profundiza en cómo la situación social y económica en el Conurbano bonaerense empeoró a finesa del año pasado. De ese estudio surge un Índice de Estabilidad Social (IES), que subió 2 puntos entre noviembre y diciembre de 2016, alcanzando los 49 puntos en una escala de 0 a 100, donde el puntaje más bajo representa mayor estabilidad y bienestar y el puntaje más alto expresa mayor inestabilidad y malestar. Según los analistas de RF, los problemas económicos cobraron mayor relevancia, afectando el estado anímico de los bonaerenses. Los efectos de la inflación, la pérdida de poder adquisitivo y el estrés que genera la inestabilidad laboral consolidaron a los temas económicos como la principal preocupación para el 51% de los bonaerenses. 

En noviembre de 2016, el 53% había expresado que la situación económica en su hogar era negativa, mientras que en diciembre ese número ascendió a 59% (ver datos arriba; click para agrandar). La preocupación por la inflación aumentó considerablemente, pasando de 14% en noviembre a 21% en diciembre pasado. La crisis económica repercutió en los bolsillos y empujó a más bonaerenses a tomar decisiones no deseadas, como reemplazar alimentos o pedir dinero prestado para llegar a fin de mes, y también obligó a muchos vecinos del Conurbano a buscar nuevas fuentes de ingreso: la mitad expresó que en el último mes del 2016 debió realizar trabajos adicionales fuera de su horario laboral para afrontar deudas. Este número se incrementó considerablemente, pasando de 42% en noviembre al 50% en diciembre de 2016. Otro recurso utilizado para paliar el impacto negativo de la situación económica fue pedir dinero prestado a terceros: en diciembre, más de la mitad reconoció haber solicitado dinero prestado durante los últimos 30 días (55%). Asimismo, los problemas en la economía familiar generaron cambios en la alimentación. El 78% de los encuestados se vio forzado a reemplazar algún alimento o directamente tuvo que eliminarlo de su compra debido a su costo (guarismo que ascendió 6 puntos porcentuales respecto de la medición de noviembre). 

Otro de los datos sobresalientes del estudio es que 7 de cada diez bonaerenses llegó a fin de año con bronca o frustración (ver datos abajo; click para agrandar). El porcentaje que afirmó sentir “bronca” pasó de 34% en noviembre a 41% en diciembre de 2016. Tanto la evaluación de la gestión del gobierno de Mauricio Macri como de la gobernadora María Eugenia Vidal cayeron 6 puntos porcentuales respecto de la medición de noviembre. En diciembre de 2016, según RF Consultores, el 65% evaluó negativamente la gestión del gobierno nacional y el 41% evaluó negativamente la gestión del gobierno provincial. En síntesis, confirmando que la tesis de que los efectos socioeconómicos se imponen a mediano y largo plazo en términos politicos por sobre los vaivenes de la coyuntura, el mal desempeño de la economía incidió negativamente en los niveles de aprobación del gobierno nacional y del gobierno de la provincia; ese es el marco en el que deben leerse las encuestas de intención de voto en PBA que venimos revisando en esta serie de entradas.





viernes, 17 de febrero de 2017

Nota publicada en suple Tendencias de La Voz

¿Qué coeficiente intelectual tiene tu paraguas?

Por Norman Berra (Especial)

Al compás del crecimiento de Internet de las Cosas, la tecnología smart sigue ampliando su alcance y llegando a objetos que hubieran sido impensados en otro momento. En esta nota, algunos ejemplos recientes.



http://www.lavoz.com.ar/tecno/que-coeficiente-intelectual-tiene-tu-paraguas


martes, 14 de febrero de 2017

Nota publicada en suple Tendencias de La Voz

Controlar aparatos con los sentidos

Por Norman Berra (Especial)

Lo que se viene: dispositivos y vehículos que responden a órdenes dadas con la voz o con la mirada.

http://www.lavoz.com.ar/tecno/controlar-aparatos-con-los-sentidos




lunes, 13 de febrero de 2017

“La madre de todas las batallas”: tendencias electorales en provincia de Buenos Aires (1)

Ya hemos planteado en este blog que la gravitación de provincia de Buenos Aires (PBA), que concentra casi 4 de cada 10 electores a nivel nacional, es tal que impregna la decodificación del resultado electoral de las elecciones de medio término incluso por encima de los agregados nacionales. Así fue en 2009 y 2013, donde el FPV perdió en ese distrito y quedó debilitado (con más contundencia en la última legislativa, ya que Sergio Massa le sacó más de 10 puntos de ventaja, contra apenas 2 de brecha que Francisco de Narváez obtuvo contra Néstor Kirchner en el primer mandato de Cristina Fernández). Así las cosas, es entendible por qué en las legislativas de este año PBA vuelva a ser un distrito de especial interés. Veamos algunas tendencias que ya vienen insinuándose desde el año pasado. 

A fines de 2016, la consultora Ricardo Rouvier & Asociados presentó la última encuesta electoral de ese año en la provincia de Buenos Aires. El estudio se realizó sobre la base de 3.000 encuestas telefónicas en esa provincia, mediante sistema IVR, y mostró el liderazgo del FpV (31,3%) por encima de Cambiemos (27,4%). En tercer término aparece el Frente Renovador (10,1%), que como sello mide mucho menos que cuando se indaga por figuras, dado el protagonismo de su líder, Sergio Massa. Por su parte, el Frente de Izquierda logra un 6,9% y se ubica como la cuarta fuerza en PBA. La diferencia de 3,9 puntos porcentuales entre el FPV y Cambiemos no resulta categórica, considerando todo lo que falta para la elección, pero plantea un punto de partida adverso en un distrito que el oficialismo gobierna. Adicionalmente, en ese estudio la consultora analizó el perfil de la intención de voto entre los jóvenes: entre personas de hasta 25 años, que muestran ventajas mayores para el FPV con 36,3%, sobre 19,4% de Cambiemos y 6,4% del FR (ver datos arriba; click para agrandar). En cuanto a nombres propios, de acuerdo al informe de Rouvier, Cristina Fernández de Kirchner lidera dentro del FPV y Sergio Massa lo hace en el FR, mientras que Cambiemos tiene a Elisa Carrió como la mejor posicionada.

En tanto, un estudio de Management & Fit ubicó tercero al frente oficialista Cambiemos en intención de voto para las elecciones en la provincia de Buenos Aires. La medición de binomios (senador nacional + diputado nacional) fue liderada por Cristina Fernández de Kirchner-Daniel Scioli (FPV), con 31,4%. Fueron secundados por Roberto Lavagna junto a Margarita Stolbizer (FR-GEN), con 28,6%; el tándem de Cambiemos integrado por Jorge Macri y Graciela Ocaña alcanzó el 14,3%. En ese escenario, se da un empate técnico, dado que la diferencia de 2,8 puntos porcentuales entre el FPV y el FR/GEN no es estadísticamente significativa. Cuando el binomio del FR/GEN es encabezado por Sergio Massa, ese frente pasa al primer lugar (35%) y queda escoltado por el FPV (29,7%), en tanto que Cambiemos repite el tercer lugar (18%), aun cuando a la fórmula se suma Elisa Carrió en lugar de Ocaña. En este caso, la diferencia entre las dos listas más votadas es más significativa (5,3 puntos porcentuales), aunque no puede considerarse categórica, ya que faltan varios meses para las PASO y aún no están confirmados los candidatos. Con todo, la tendencia desfavorable a Cambiemos en este distrito clave queda evidenciada. 

La magra performance del oficialismo tiene un principio de explicación en la aprobación de la gestión de Macri en ese distrito: 39,1%, contra un 52,1% que desaprueba al presidente (ver datos abajo; click para agrandar). Esto tiende a confirmar la hipótesis de que la elección en ese distrito se “nacionaliza” inexorablemente, limitando así la posibilidad de que el oficialismo recurra a la buena imagen de la gobernadora María Eugenia Vidal para mejorar sus chances de cara a los comicios de medio término: según el mismo estudio, el 56,9% aprueba la gestión de la gobernadora, contra un 34,4% que la rechaza. Los resultados de elecciones anteriores en ese distrito (sobre todo en la legislativa de medio término del 2009, cuando el FPV intentó remontar la cuesta sumando al por entonces gobernador Daniel Scioli como candidato testimonial por su imagen relativamente más favorable) sugieren que estrategias de ese tipo no alcanzan a torcer las tendencias que se construyen en función del rendimiento de la gestión nacional más que de la provincial. 


martes, 7 de febrero de 2017

Nota publicada en suple Tendencias de La Voz

El lunes empiezo

Por Norman Berra (Especial)

Tecnología aplicada al ejercicio. Desarrollos que perfilan el gimnasio del futuro y articulan la disrupción digital con las preferencias de los usuarios. 

http://www.lavoz.com.ar/tecno/el-lunes-empiezo




miércoles, 25 de enero de 2017

Nota publicada en suple Tendencias de La Voz

¿La disrupción digital encuentra sus límites?

Por Norman Berra (Especial)

El avance de los modelos basados en la colaboración y el intercambio entre usuarios plantea interrogantes respecto a la competencia desleal y su sustentabilidad a largo plazo. 


http://www.lavoz.com.ar/tecno/la-disrupcion-digital-encuentra-sus-limites



martes, 24 de enero de 2017

La imagen del gobierno en distritos clave (2): Rosario


Retornamos esta serie de entradas donde repasamos datos de opinión pública de distritos clave. Empezamos por Córdoba y seguimos por Rosario. En este caso, nos basamos en dos estudios. El primero de ellos fue realizado por el Centro de Mediciones sobre Opinión Pública (CeMOP), que midió en noviembre pasado, entre otras variables, el desempeño del gobierno nacional, a partir de una encuesta domiciliaria basada en una muestra aleatoria de 408 casos. Sobre lo realizado por el presidente Mauricio Macri en la Casa Rosada, el 55% evaluó que la tarea fue negativa, el 39% positiva y el 6% prefirió no responder (ver datos arriba; click para agrandar). En este marco, el acompañamiento a Macri se ubica más 10 de puntos porcentuales por debajo del porcentaje de votos que obtuvo en esa ciudad en el ballotage del 22 de noviembre de 2015, que fue del 51,85%; por el contrario, la reprobación supera en casi 7 puntos al caudal de votos que obtuvo Daniel Scioli como candidato del FPV en la misma instancia (48,15%). 

Adicionalmente, el CeMOP también reportó calificación, dimensión que muestra apenas matices (al parecer, eliminando de los datos aquellos que no evaluaron, esto es, un 6% del total). En este caso, el 19,3% de los encuestados dijo que el trabajo del presidente fue muy malo, el 21,1% malo y el 18,5% regular malo, de lo que resulta una calificación desfavorable del 58,9%. En tanto, el 21,7% lo calificó como regular bueno, el 17,2% bueno y el 2,1% muy bueno, acumulando un 41% de calificación favorable. En ambos niveles, el acompañamiento al oficialismo está por debajo del orden de magnitud de los votos obtenidos por Macri en la segunda vuelta presidencial del 22-N. 

Ese desgaste a nivel de opinión pública puede leerse también en clave de consumo, gracias al índice de Confianza del Consumidor para la ciudad de Rosario (ICC) del Cuarto Trimestre de 2016 elaborado por  la comisión de Economía del Centro de Estudios Igualdad Argentina: ese indicador alcanzó en diciembre de 2016 un valor de 41,7, casi tres puntos por debajo del 44,7 registrado en septiembre del mismo año. Ante la pregunta “¿Cómo considera la situación económica del país en este momento comparada con la de un año atrás?”, el 59% por ciento de los rosarinos mayores de edad (esto es, casi 6 de cada 10) consideró que está peor y sólo el 11% respondió mejor (el resto considera que está encuentra igual); esos fueron los valores negativos más altos registrados durante todo el año 2016 a esa pregunta, lo que pone en evidencia un mal cierre del año para los rosarinos
(ver datos abajo; click para agrandar).

También hubo un retroceso en las comparaciones hacia atrás y de cara al futuro. La visión de una mejoría de la situación respecto a 12 meses atrás retrocedió de 27,8 a a 26,2 puntos (merma poco significativa en términos estadísticos) mientras que las perspectivas de mejoras de un año hacia adelante lo hicieron de 67,6 puntos en setiembre a 58,8 en diciembre (este descenso sí resulta estadísticamente significativo, si bien puede ponderarse que la expectativa sigue siendo elevada). Por otro lado, mientras el indicador general de expectativas retrocedió en el último trimestre (cayó 8 puntos porcentuales, de 67,8 a 59,8), la valoración de las condiciones presentes se mantuvo estacionaria (creció una décima, de 32,6 a 32,7, una variación estadísticamente no significativa). El retroceso de las expectativas se registra al evaluar la situación personal, con una caída trimestral del indicador de casi 5 puntos porcentuales (de 51,9 a 47,1) y también en la situación macroeconómica (con un retroceso de 47,7 a 42,5 puntos). Por contrapartida, aparece una mejor valoración en las decisiones de compra de artículos de consumo (como electrodomésticos) que subieron de 36,1 a 45 puntos porcentuales. Sin embargo, ese optimismo no alcanzó para contagiar la compra bienes durables como autos y viviendas, cuyos indicadores retrocedieron de 30,5 a 25,9 puntos. En síntesis, una lectura transversal y contextual de los datos confirma que las dimensiones políticas no están aisladas de las del consumo, y el desgaste del presidente Macri en los indicadores de imagen tiene su correlato en un consumo golpeado en ese distrito clave. 



viernes, 20 de enero de 2017

En el segundo semestre de 2016, el pesimismo sobre la situación del país superó al optimismo


El segundo semestre de mejoría que nunca llegó impactó en el estado de ánimo de los cordobeses: luego de que Cambiemos cumpliera un año en el poder, el acumulado de sensaciones o emociones negativas respecto a la situación del país superó a las positivas 51 por ciento a 42 por ciento. El dato surge de la última encuesta realizada por la consultora Delfos en Córdoba Capital y 13 ciudades del interior provincial, que componen una muestra representativa de toda la provincia con 1.800 casos y un error muestral de +-2,3%. La serie evolutiva arroja que en diciembre de 2015 el optimismo alcanzaba 70%, lo que implica una caída de 28 puntos porcentuales, mientras que el pesimismo se duplicó, pasando del 25% al 51% en el mismo lapso (ver datos arriba; click para agrandar). 

El punto de inflexión se dio en junio de 2016; desde ese mes, las sensaciones negativas superaron a las positivas (52% a 42%). A partir de allí, el optimismo no se recuperó y quedó siempre por debajo del pesimismo. Las menciones positivas incluyen como sensaciones y emociones a la esperanza, el optimismo y la confianza, mientras que las negativas abarcan la bronca, la desilusión, la angustia y la indiferencia. Individualmente, a fines de 2016 la primera respuesta que dieron los cordobeses a la pregunta “¿Cuál de las siguientes sensaciones o emociones representa mejor su estado de ánimo respecto a la actual situación del país?” fue “Esperanza” (30% de menciones); luego, “Bronca” (18%), “Desilusión” (15%) y Angustia (12%). Es decir, después de una primera respuesta positiva, se encadenaron tres negativas. En quinto término apareció “Optimismo” (7%), seguida por “Indiferencia” (6%). Cerró la lista de respuestas “Confianza”, con 5%.

Si se comparan las respuestas de los cordobeses con mediciones nacionales de estado de ánimo respecto a la situación del país, se confirma que en todos los casos el pesimismo superó al optimismo al finalizar el 2016. Así, según la última medición del Centro de Opinión Pública y Estudios Sociales (Copes) dependiente de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA), en diciembre pasado el pesimismo superó al optimismo 55,5 por ciento a 41,3 por ciento. En ese estudio, los sentimientos (en orden decreciente de menciones) fueron “Preocupado” (26,6%), “Esperanzado” (24,5%), “Enojado” (22,7%), “Optimista (12%), “Resignado” (6,2%) y “Feliz” (4,8%).

Del mismo modo, según la encuesta más reciente del CEOP, los sentimientos negativos a fines de 2016 alcanzaron un 58,6 por ciento, contra 24,8% de los positivos. Entre los primeros, fueron mencionados “Preocupación” (38,8%), “Bronca” (13,4%) y “Miedo” (6,4%). Entre los segundos, se mencionaron “Optimismo” (12%), “Confianza” (11,3%) y “Tranquilidad” (1,5%). En una posición intermedia se ubicó “Incertidumbre” (14,3%).

martes, 17 de enero de 2017

La imagen del gobierno en distritos clave (1): Córdoba


La gestión del presidente Mauricio Macri terminó diciembre de 2016 con sólo el 36% de opiniones favorables en Córdoba Capital, el distrito en el que más votos recogió como candidato a presidente (74,9% en el ballotage ). Los datos (click en la imagen para agrandar) muestran que hoy su calificación positiva está en un orden de magnitud de la mitad del acompañamiento que tuvo en la segunda vuelta, mientras que el primer nivel de malestar (imagen regular) trepa al 36% (tanto como la positiva) y la negativa alcanza el 26%. Se trata del registro más bajo de imagen positiva en Córdoba de todo el año y 25 puntos porcentuales por debajo del inicio de 2016, cuando Macri tenía 61% de imagen positiva; la negativa, en tanto, es la más alta en el mismo lapso (a principios de 2016 era de sólo 11%). 

“El primer año de gestión el que parece marcar a los períodos presidenciales, al menos a los que se sucedieron en los últimos 20 años de democracia. Particularmente, en la suerte con la que corren para las elecciones legislativas de medio término o la posibilidad de dar continuidad al mismo signo político en el poder. Esta conclusión surge de un análisis de datos históricos de encuestas realizadas bajo la misma metodología en la ciudad de Córdoba por la Consultora Delfos, durante los mandatos de Carlos Menem, Fernando De la Rúa, Néstor Kirchner, Cristina Fernández y Mauricio Macri. En todos los casos, se utilizaron muestras probabilísticas, polietápicas por conglomerados poblacionales, entre vecinos mayores de 18 años y contacto domiciliario. El primer dato a destacar es que, cuando la evaluación de gestión de su primer año de gobierno no superó los 40 puntos de opinión positiva, los oficialismos perdieron o lograron una escasa primera mayoría en los comicios de medio término o de recambio presidencial siguientes. Cristina Fernández, quien marcó ese guarismo (40%) en diciembre de 2011, vio cómo su fuerza fue derrotada en Provincia de Buenos Aires y obtuvo un magro 33,6% en 2013. Peor suerte corrieron Carlos Menem y Fernando de la Rúa, quienes en diciembre de 1996 y diciembre de 2000 obtuvieron 13 por ciento de opiniones favorables, respectivamente, y perdieron las elecciones”, apunta Luis Dall´Aglio, director de Delfos. 

Si esta teoría se confirma, el magro dato de imagen positiva de Macri (36%) sugiere que Cambiemos tendrá problemas para imponerse en los comicios de octubre de este año. Por el contrario, cuando el presidente en ejercicio terminó el primer año por encima del 40%, el oficialismo pudo sortear las elecciones legislativas de medio término sin sobresaltos, como sucedió en el 2005, cuando el Frente para la Victoria obtuvo el 40% de los votos, con el antecedente de que Néstor Kirchner había marcado el valor más alto del período analizado: cerró en mayo de 2004 (había asumido el 25 de mayo de 2003) con un 47% de imagen positiva. 

Está claro que no hay un efecto lineal entre imagen positiva y voto ni tampoco entre el orden distrital y los resultados a nivel del agregado nacional, pero los datos tienen, aún así, interés ilustrativo. Por otro lado, confirman el desgaste del oficialismo que ya veíamos en un post del mes de diciembre de 2016, a un día de que se cumpliera el primer año de gobierno Cambiemos y con datos de una encuesta provincial de diciembre. Decíamos por entonces “el segundo semestre de mejoría que el gobierno de Cambiemos prometió y no se produjo impactó en la evaluación de gestión de la presidencia de Mauricio Macri: en Córdoba, la imagen positiva de la gestión presidencial alcanza el 38%. Casi la misma proporción de cordobeses (36%) tiene una opinión regular de ella, mientras que un 25% tiene una opinión francamente negativa de la gestión Macri”. Con los datos de cierre de diciembre, el desgaste se profundizó, ya que la positiva cayó al 31%, la regular se mantuvo en 36% y la negativa trepó a 29%. Así, hay un empate técnico entre la imagen favorable y la desfavorable, dado que la brecha de 2 puntos porcentuales entre ambas no es estadísticamente significativa. 

viernes, 13 de enero de 2017

El plexo de tendencias de cara al test electoral del 2017 (3)


Recordemos nuestra premisa analítica principal (explicitada oportunamente por el consultor Carlos Fara): a mediano y largo plazo, los efectos socioeconómicos son los que construyen las tendencias de opinión pública, más allá de los vaivenes de la coyuntura. En ese marco, resulta pertinente evaluar cómo esos efectos se traducen en las percepciones y actitudes para completar esta serie de entradas introductoria al año electoral en curso. Para ello, tomaremos los datos de la más reciente encuesta nacional realizada en diciembre pasado por el Centro de Estudios de Opinión Pública (CEOP), la consultora que dirige el sociólogo Roberto Bacman, basada en una muestra total de 1.200 personas que respeta  las proporciones por edad, sexo, nivel económico-social y lugares de residencia y realizada en la semana en la que Mauricio Macri cumplía su primer año como presidente. 

Según el estudio, 7 de cada 10 electores (69,6%, ver datos arriba; click para agrandar) califican como negativa la situación económica del país y apenas un 28,5% la califica como positiva (guarismo que está en el orden de magnitud de los votos que obtuvo Macri en las primarias de agosto de 2015, 24%). En la misma línea (¿coincidencia o potencial regularidad estadística?), 7 de cada 10 argentinos consideran que o Macri no cumple nada o cumple muy poco las promesas electorales (25,8% cree que cumple mucho o bastante, lo que, nuevamente, está en el orden de magnitud de los votantes de Macri en las PASO). Asimismo, un 60% considera que ya se agotó el discurso que achacaba los problemas actuales a la “pesada herencia”. En ese marco, al cumplirse un año de gobierno la aprobación de Mauricio Macri cayó 13 puntos comparada con la que tenía un año atrás, de acuerdo a esta encuesta. 

Lo que Macri tiene todavía a su favor son las expectativas, pues se mantiene relativamente elevada la proporción de ciudadanos que piensa que las cosas van a mejorar y que hay que tener paciencia. Sin embargo, esa expectativa también aparece en descenso y el cierre del año 2016 arrojó un panorama de malhumor social muy presente (ver datos abajo; click para agrandar), con una franja (que es la primera minoría) que se siente preocupada (38,8%), sectores en los que aparece nítido el malestar (no ya sólo malhumor social: el sentimiento de bronca suma 13,4% y el de miedo 6,4%). En síntesis, hay un pesimismo mayoritario (58,6%) que obliga a distinguir la expectativa (muy atravesada por pensamiento desiderativo y por el sentimiento de esperanza) de la confianza, algo que está en crisis (sólo 11,3% se identifica con ese sentimiento), no sólo a tenor de estos datos anímicos y sociopolíticos sino de la caída del consumo general que arrojan todos los datos duros (tanto oficiales como privados), lo que habla de un consumidor/elector golpeado y asustado. 

Según Roberto Bacman, director del CEOP, “la esperanza, que se había instalado con gran firmeza un año atrás, en la actualidad, de alguna u otra manera, está puesta en tela de juicio. Se percibe en los sentimientos de los encuestados. Cuando les preguntamos qué sensaciones o sentimientos les despierta la actual situación del país, el 60% se volcó a sentimientos negativos: casi el 40% habló de preocupación, 13% de bronca y hasta hay un 6% que tiene miedo. En una dimensión un poco menos negativa, pero no tanto, está el 14% que siente incertidumbre. Del otro lado, entre los que tienen sensaciones positivas, hay una franja mucho más chica, del 24%, que está optimista, confiada o tranquila”. Nuevamente, ese 24% está en el orden de magnitud de los votos que Macri obtuvo en las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) de agosto de 2015, por lo que se puede entender que ese es el núcleo duro de adherentes.




miércoles, 11 de enero de 2017

Nota publicada en suple Tendencias de La Voz

Conducción asistida: así es la tecnología al servicio del manejo

 • Autos > Tecnología aplicada

Aplicaciones y desarrollos que ganan protagonismo tanto en la industria como en las preferencias de los consumidores. 

Las nuevas tecnologías que ofrecen una experiencia más dinámica y personalizada son aprovechadas por la industria para atraer a los conductores. Al mismo tiempo, los avances en entretenimiento y conectividad del auto se combinan con mejoras en seguridad y conducción asistida. 

http://www.lavoz.com.ar/autos/conduccion-asistida-asi-es-la-tecnologia-al-servicio-del-manejo


martes, 10 de enero de 2017

El plexo de tendencias de cara al test electoral del 2017 (2)


La medición del Centro de Opinión Pública y Estudios Sociales (Copes) dependiente de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA) que citamos en el post anterior no sólo nos permite actualizar nuestro promedio de encuestas nacionales en lo relativo a imagen, sino también en términos de actitud electoral de cara a las elecciones de medio término de este año. Recordemos que, a fines de 2016, según OPSM, un 37,1% tenía intenciones de votar en las legislativas, contra un 53,2% que tenía intenciones de votar a algún partido de la oposición y un 9,7% que se mostraba indeciso. En tanto, según Synopsis, 37,8% tenía intenciones de votar al oficialismo, 42,3% a la oposición y 19,9% se mostraba indeciso. De estas dos mediciones, surge un promedio de intención de voto a Cambiemos de 37,5%, contra 47,8% para la oposición y 14,7% de indecisos. 

Con esa distribución de actitudes, la clave es saber cuán fragmentado estaría el voto opositor, dado que con un 37,5% Cambiemos podría ser la primera minoría electoral y por lo tanto ganar las elecciones de medio término de 2017, siempre y cuando el 47,8% de voto opositor estuviera lo suficientemente disperso para que ni el Frente para la Victoria (FPV) ni el Frente Renovador (FR) fueran capaces de alcanzar ese 37,5%. En cambio, si se repitiera de manera aproximada la distribución de preferencias de la primera vuelta del 2015, las chances oficialistas estarían en riesgo: el 37,5% de Cambiemos en este promedio se ubica en el orden de magnitud de los votos obtenidos por ese frente en octubre de 2015, y en esa misma instancia el FPV obtuvo 37%. De recrearse esa partición, estaríamos en una situación de empate técnico. 

Cabe remarcar que, en este nivel de análisis, hablamos a nivel de agregados nacionales; otra cuestión es el resultado en provincia de Buenos Aires, puesto que una eventual derrota de Cambiemos en ese distrito (frente al FPV o el FR) tendría, como sucede tradicionalmente con PBA, capacidad de impregnar la decodificación general del resultado electoral (como le sucedió al FPV en 2009 y 2013, cuando perdió en PBA y quedó debilitado, pese a haber ganado la elección a nivel nacional como primer minoría). Este es, hoy, quizá el principal riesgo para Cambiemos, puesto que la mayoría de las encuestas en PBA muestran al oficialismo en segundo o tercer lugar en términos de intención de voto, ya sea por detrás del FPV (con la ex presidenta Cristina Fernández como principal precandidata) o del Frente Renovador (con el líder de ese espacio, Sergio Massa, como principal figura). 

Volviendo al marco nacional, la encuesta del Copes ofrece una aproximación alternativa a las 2 anteriores. En primer lugar, la distribución de preferencias baja tanto para el oficialismo como para la oposición. De acuerdo a ese estudio, el 30% votaría a Cambiemos y el 24% a la oposición, pero un 19% se muestra como votante táctico (es decir, son electores interesados en la política, pero que no se decantarían por una u otra alternativa sino hasta bien avanzado el proceso electoral), en tanto que un 27% se muestra indeciso (ver datos arriba; click para agrandar). Claramente, en este caso el resultado electoral está abierto, puesto que la ventaja del oficialismo sobre la oposición es de sólo 6 puntos porcentuales, habiendo 46 puntos por distribuir. 

viernes, 6 de enero de 2017

El plexo de tendencias de opinión pública de cara al 2017 electoral (1)


Cerrábamos el año 2016 citando el informe del Centro de Opinión Pública y Estudios Sociales (Copes) dependiente de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA), titulado "Balance del año y perspectivas para el 2017 - Informe Final". Recordemos los datos: la evaluación del gobierno nacional en el marco del primer año de gestión del presidente Mauricio Macri arrojaba un 4,9% de “muy bueno”, un 22,5% de “bueno”, un 27% de "regular", un 23,1% de “malo” y un 19,7% de "muy malo" (19,7%) (ver datos arriba; click para agrandar). Hay dos datos clave a destacar: primero, el acumulado de imagen positiva da 27,4%, contra un 42,8% de imagen negativa, de lo que resulta, como ya decíamos en ese último post, un saldo neto desfavorable de 15,4 puntos porcentuales, estadísticamente significativo. 

El segundo dato clave para el análisis de tendencias es que el núcleo de desfavorable de máxima intensidad (esto es, la peor respuesta negativa, que es “muy malo”) supera en mucho al núcleo favorable de mayor intensidad (la mejor respuesta positiva, que es “muy bueno”): 19,7% a 4,9%. Esto implica que los detractores máximos superan a los adherentes máximos en una proporción 4/1. Otro dato de interés en el estudio de Copes tiene que ver con la calificación de la gestión presidencial del 1 al 10, ilustrativa luego de la autoevaluación del presidente Mauricio Macri, quien se calificó con un 8. El resultado de la consulta de Copes fue que un 22,9% calificó a Macri con un 1 (la nota más baja), un 16,5% le puso entre un 2 y un 4, un 7,8% lo calificó con un 5, un 16,6% le otorgó un 6, un 10,8% le puso un 7 y un 15,1% consideró que merece un 8 (es decir, coincidió con la autoevaluación presidencial). Más todavía, un 10,3% le colocó entre 9 y 10 puntos como síntesis del primer año de gestión. De todo esto surge un promedio de 5,08 (ver datos abajo), bastante por debajon de la estimación del presidente. 

Se podría considerar que el núcleo duro de adherentes a Macri se identifica con las notas que van del 8 al 10, es decir, quienes evaluaron al presidente con la misma nota que se puso él o una más alta: esto abarca un 25,4% de las respuestas, un guarismo que está en el orden de magnitud de los votos que obtuvo Macri en las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) de agosto del 2015, que fue un 24%. En sentido contrario, el núcleo de detractores sería el de aquellos que lo calificaron con notas que van del 1 al 3, lo que suma un 32% de las respuestas, un guarismo apenas por debajo del orden de magnitud de los votos que obtuvo Daniel Scioli, el candidato presidencial del FPV, en esa misma instancia (38%). 

La medición del Copes nos permite además actualizar nuestro promedio de encuestas nacionales. A esos efectos, incorporamos la más reciente de Elypsis, que citamos en el último post y eliminamos la anterior de esa misma consultora; a falta de nuevas mediciones de ellas, mantenemos las de OPSM, Management & Fit y Synopis, e incorporamos la de Copes, con lo cual tenemos 5 mediciones en total, de las cuales obtenemos un promedio de imagen positiva para el oficialismo de 34,7%, con 23% de regular y 39,1% de negativa. Esto implica un saldo neto desfavorable de 4,4 puntos porcentuales. Asimismo, la calificación positiva está en el orden de magnitud de los votos que obtuvo Macri en la primera vuelta presidencial del 2015 (34%), mientras que la negativa está en el orden de magnitud de los votos que obtuvo Scioli en la misma instancia (37%).