miércoles, 28 de junio de 2017

PASO: una elección entre lo nacional y lo distrital

Previo al cierre de listas de candidatos realizado este fin de semana, algunas encuestas exploraron la posibilidad de detectar tendencias nacionales. La consultora Management & Fit realizó a fines de mayo una medición concentrada en 4 grandes distritos: 1.000 casos ponderados en provincia de Buenos Aires y 600 en el Gran Buenos Aires (como vimos, PBA concentra 37% del padrón nacional), 400 en Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA pesa 7,9% del total nacional) 400 en Córdoba (pesa 8,7%) y 400 en Santa Fe (pesa 8,4%), con un nivel de confianza del 95%. Veamos...

Según ese estudio, Cambiemos obtiene sus mejores números en Córdoba (39,27%), CABA es (38,41%) y los peores en Provincia de Buenos Aires (28,29%) y Santa Fe (31,65%). En el caso del kirchnerismo, se da lo inverso: consigue 28,01% en Santa Fe y 27,89% en la PBA, baja a 25,37% en la CABA y 23,17% en Córdoba. Si comparamos los números de CABA con el promedio de las encuestas revisadas en PBA, en ellas el oficialismo tenía 42,9% (4,5 puntos porcentuales más que en esta medición nacional de M&F); comparando con los de Córdoba, la diferencia es enorme (39,27% vs 15,5%). No contamos con mediciones de Santa Fe. Si comparamos los números de M&F con el promedio de las últimas 4 encuestas revisadas en PBA, vemos que Cambiemos obtenía 28,1% (porcentaje casi idéntico al 28,29% que resulta en el estudio de M&F) y el FPV 31,4% (3,5 puntos porcentuales más que en la encuesta de M&F). Como vemos, las diferencias sugieren que es prudente relativizar las tendencias “nacionales” por signo o emblema político, ya que los comicios de medio término de este año plantean una ambigüedad distrital: se votan cargos nacionales, pero las listas son por provincia, con lo cual los gobernadores de cada distrito juegan fuerte en los comicios, puesto que quieren ganar la elección para ir preparando su sucesión dentro del oficialismo o bien para buscar la reelección en el próximo turno ejecutivo (a eso se agrega que algunas provincias también votan cargos provinciales, y en el caso de PBA hasta municipales, lo cual agrega otra articulación). 

Esto también vale para PBA, por supuesto, donde gobierna Cambiemos. Sin embargo, para el interior del país esto tiene una incidencia clave, por cuanto los gobernadores del PJ administran 17 de 24 distritos. Es decir, más allá de la más o menos amigable relación que tengan con el presidente Macri, competirán con sus listas de candidatos tratando de ganarle a los de Cambiemos. De la revisión de encuestas que hicimos en recientemente en distritos del interior, Córdoba muestra una leve ventaja para UPC, con Cambiemos a 4 puntos porcentuales de distancia (19,5% a 15,5%); en Tucumán, la ventaja a favor del gobierno provincial de signo PJ es de 6 puntos porcentuales (37% a 31%). En la provincia de Río Negro, una encuesta reciente de la consultora ECO arroja 30% para Juntos Somos Río Negro (la fuerza que lidera el gobernador Alberto Weretilneck); 25% para el FPV, 12% para el ARI y 12% para Cambiemos. Son sólo tres distritos, pero tienden a ratificar la tendencia a la fragmentación y el peso de los oficialismos locales. 

Sin embargo, como el estudio de M&F tiene la pretensión de detectar tendencias nacionales más que distritales, se pueden poner entre paréntesis esos guarismos para hacer foco en la variable que M&F definió como identificación política. Allí, el 28,9% se identificó con el macrismo, el 25,2% con el kirchnerismo-PJ y casi 46% se ubicó como equidistante (ver datos arriba; click para agrandar). En ese grupo de "despolarizados", un 10% admite que podría votar al kirchnerismo, otro tanto a Cambiemos, y un 30% a Massa, mientras que el resto está indeciso o se inclina por otros espacios. En este caso, en términos de identificación política (que no es lo mismo que intención de voto), el oficialismo podría tener una ventaja de 3,7 puntos porcentuales a nivel nacional (estadísticamente no significativa). En cambio, un estudio del CEOP arroja, en sentido contrario, una ventaja de 2 puntos porcentuales a favor del FPV. En síntesis, promediando estos dos datos, existe una paridad en términos de identificación política.  

lunes, 26 de junio de 2017

La naturaleza de las elecciones intermedias del 2017: claves

Las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) del 13 de agosto (13-A) próximo son la previa de las elecciones legislativas generales del 22 de octubre (22-O). El carácter de legislativas nacionales (hay distritos que votan senadores y diputados nacionales, otros sólo uno de los dos cargos, amén de los cargos provinciales y locales que se votan en algunos distritos, como es el caso de provincia de Buenos Aires y Capital Federal) hace que sea necesario entender su naturaleza compleja. Veamos...

Una aproximación válida es tratar de identificar tendencias macro, como lo hizo la consultora CEOP (que dirige Roberto Bacman), en un estudio realizado recientemente, sobre una muestra de 1.200 personas de Capital Federal, Gran Buenos Aires y el interior del país. En el trabajo se respetaron las proporciones por edad, sexo y nivel económico-social. Las encuestas se hicieron por teléfono. Según el estudio, un 27,7% se define como oficialista; un 45% como opositor, y un 26% se mantiene equidistante (ver datos arriba; click para agrandar). A partir de estos datos, se podría pensar que el resultado de la elección está abierto, aunque Cambiemos tiene chances de ser la primera minoría electoral nacional si logra consolidar ese casi 28% como un piso. 

Una aproximación alternativa es enfocar la elección a partir de una serie de claves. La primera de ellas pasa por entender que, al ser elecciones legislativas, tienden a la fragmentación y a la dispersión del voto, tendencia que se profundizó a partir de la crisis del 2001. Luego de la relativa normalización del calendario electoral en el 2003, sólo en las legislativas intermedias del 2005 el oficialismo gobernante sacó un porcentaje significativo del total de votos. Fue el FPV, con 41,59% al nivel nacional, con más de 25 puntos porcentuales de ventaja sobre la segunda fuerza más votada (la UCR, con 15,34%). En las legislativas de medio término del 2009, el FPV fue la primer minoría nacional (30,28%), pero el hecho de haber perdido en la provincia de Buenos Aires (por 2 puntos porcentuales) y la exigua ventaja menor a 2 puntos porcentuales en el total nacional (el Acuerdo Cívico y Social obtuvo 28,8%) hicieron que el resultado fuera leído como una derrota oficialista (sin embargo, el FPV se recompuso y ganó las presidenciales del 2011 con el histórico 54% de CFK. En 2013, el FPV volvió a ser primera minoría nacional (33,6% de los votos), pero haber perdido en PBA por más de 10 puntos a manos de Sergio Massa también dejó la impresión de una derrota oficialista, algo que finalmente se concretaría en las presidenciales del 2015 en el segundo turno electoral (ballotage). 

De lo anterior se desprende que en las elecciones intermedias, por su alta fragmentación, es muy difícil que la primera minoría se acerque al 40%. Sólo el FPV pudo hacerlo en 2005, con la economía creciendo a tasas chinas y Néstor Kirchner volando en las encuestas. Ninguna de esas dos condiciones se da hoy, por lo cual es razonable pensar que Cambiemos estará más cerca del piso del 30% que del techo del 41%, aun en caso de ganar las elecciones. También se desprende de lo anterior que las encuestas o las lecturas de tendencias articuladas a partir del resultado de la elección presidencial del 2015 (primer vuelta o ballotage) tienen poco sentido. Del 22-N al 13-A (o incluso al 22-O), hay una gran diferencia. 

Por su gravitación política, provincia de Buenos Aires decide gran parte del resultado electoral nacional. Al pesar 37% del padrón, lo que pase allí define centralmente la decodificación del resultado. Vale decir que Cambiemos necesita ganar en PBA para ganar la elección, tanto (por no decir más) que obtener la primera minoría a nivel nacional (ganar en el total nacional pero perder en PBA podría generar un efecto “derrota”, como le pasó al FPV en 2009 y 2013). Una victoria de CFK en esa provincia, o de Sergio Massa, podría precipitar la pelea por la sucesión peronista de cara al turno presidencial del 2019 y poner en crisis la gobernabilidad para Cambiemos. Como hemos visto, hasta ahora las encuestas no permiten descartar una victoria de la oposición en ese distrito (y hasta hay algunas que ubican a Cambiemos en tercer lugar). 

viernes, 23 de junio de 2017

PASO: una mirada a otros distritos antes del cierre de listas

La serie de entradas dedicada a provincia de Buenos Aires (PBA) tiene un fundamento estadístico-electoral: PBA pesa el 37% del padrón nacional, por lo cual el resultado allí define gran parte de la decodificación de los comicios. No obstante, previo al cierre de listas de precandidatos a las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO), vale la pena un repaso por otros distritos que tienen un peso gravitante. Veamos: 

Córdoba. Pesa un 8,7% del total nacional. Contamos con un sondeo propio (Consultora Delfos), que muestra un escenario de alta dispersión después de que el ex gobernador José Manuel De la Sota declinara competir. Hay una ventaja de 4 puntos porcentuales para el candidato de Unión por Córdoba: 19,5% Martín Llaryora, sobre 15,5% de Héctor Baldassi, de Cambiemos, con casi 29% de indecisos (ver datos arriba; click para agrandar). Con una ventaja estadísticamente no significativa (4 puntos, contra un error muestral de +-2,3%) y alto nivel de indecisos, el escenario está abierto. A diferencia del 2015, Cambiemos no la tiene fácil, porque no compite contra un kirchnerismo que casi siempre (salvo 2011) fue débil en el distrito, sino contra UPC, que gobierna Córdoba desde 1999. Así, esta provincia es una incógnita de cara al cierre de listas. Habrá que esperar a las mediciones luego de la definición de candidatos.

Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA). Pesa 7,9% del total nacional. Según una encuesta de la consultora CEOP, el oficialismo porteño (que no va como Cambiemos en ese distrito) alcanza 42,4% de intención de voto. En segundo lugar aparece el frente opositor construido por el kirchnerismo, con 24,4%. Relegado a un tercer puesto, aparece el ex embajador Martín Lousteau, con 13,7%. El Frente de Izquierda llega al 4,9% y detrás se ubica el Frente Renovador, con 4,2%, en tanto que un 2,4%  votaría por otros candidatos y un 8% se mostró indeciso. Por su parte, según la consultora Hugo Haime, el oficialismo lograría el 43,5%, el FPV 18,9%, Lousteau, 17,5%, Autonomía y Libertad (de Luis Zamora) un 5,5% y el FIT un 4,8%. Relegado, el Frente Renovador alcanza un 4,6%, el voto en blanco 3,1% y no sabe o no contesta, un 2%. Haciendo un promedio de ambas mediciones, el oficialismo alcanza 42,9%, el FPV 21,6% y Lousteau 15,6%, por lo cual CABA tiende a confirmarse como un bastión del oficialismo, salvo que las mediciones una vez definidos los candidatos muestren modificaciones sensibles. 

Tucumán. Pesa 3,6% del total nacional. Según la consultora Quality Latinoamérica, un 37% se inclina por la lista del PJ (que gobierna la provincia) y un 31% por la de Cambiemos, que podría encabezar José Cano. Un 14% de los votantes se inclinaría por un candidato de la oposición alternativa a Cambiemos (FR/GEN) y el número de indecisos asciende a 18% (ver datos debajo: click para agrandar). Con matices, el escenario es similar al de la provincia de Córdoba; ventaja para el oficialismo local de 6 puntos porcentuales, estadísticamente no decisiva, pero insinuando que Cambiemos corre desde atrás. De todos modos, el distrito queda como incógnita de cara al cierre de listas. Habrá que esperar a las mediciones luego de la definición de candidatos. No contamos con datos de Santa Fe, que pesa 8,3% y donde la situación es particular, pues parte del radicalismo rompió el frente con el socialismo gobernante para sumarse a Cambiemos y otra parte se mantiene dentro de la coalición oficialista que gobierna desde 2007, ni de Mendoza (pesa 4,2% en el total nacional), donde gobierna el radicalismo, ni de Entre Ríos (3,2% del total nacional). De todos modos, juntos, estos 6 distritos tienen menos votantes que PBA sola, lo cual justifica nuestro foco como analistas. 



martes, 20 de junio de 2017

PBA: últimos escenarios antes del cierre de listas

Con el cierre de listas a la vuelta de la esquina (se conocerán el próximo fin de semana), resulta oportuno repasar cuatro mediciones pendientes (tres de las cuales son bien recientes) en la estratégica provincia de Buenos Aires (PBA). La primera que revisaremos es de la consultora M&R/Query Argentina. Si bien esta medición fue realizada al cierre del mes pasado, la tomamos en el análisis en reemplazo de la última de Aresco, que no divulgó sus datos exactos pero sí que presentan una distribución 30-30-22 que es similar a la reportó M&R/Query Argentina. Se trata de un relevamiento de 2.123 casos en la PBA. En el escenario con CFK, la ex presidenta alcanza 33,1% contra 33,5% de la dupla oficialista Esteban Bullrich-Facundo Manes (Cambiemos), 17,1% de Massa-Stolbizer y 5,1% de Randazzo Domínguez. La situación es de empate técnico entre la dupla del FPV (ahora Frente de Unidad Ciudadana) y Cambiemos, que se disputan la primer minoría, dado que la diferencia entre ambos (0,4 puntos porcentuales) es estadísticamente no significativa. Massa queda tercero, relegado de una pelea que aparece polarizada, mientras que Randazzo se ubica muy lejos de la disputa mayor y a 28 puntos porcentuales de CFK, lo cual merma sus chances de pelear por el liderazgo del espacio pan-peronista. 

La segunda medición es de Poll data, sobre una muestra de 855 casos en PBA, con un margen de error de +/-3,4% (ver datos arriba; click para agrandar). Presenta a CFK como «front runner», superando por 6 puntos porcentuales a la fórmula de Cambiemos en el escenario en el que se la mide como candidata: 32,4% a 28,1%, mientras que Massa llega a 20,5% y Randazzo a 7,1%. Cuando se introduce un escenario con Florencio Randazzo por el PJ, se observa que el ex ministro capta parte de la intención de voto de CFK, Sergio Massa e indecisos, pero, según Poll data, con un porcentaje bajo como para hacer estimaciones precisas de flujo de votos, ya que apenas duplica el margen de error.  Con todo, perfila un escenario en el cual la pelea está más bien polarizada entre CFK y Cambiemos, mientras que Massa queda tercero. Pero, a diferencia del estudio de M&R/Query Argentina, la diferencia entre la ex presidenta y el oficialismo es más sustantiva. 

El tercer estudio es de Hugo Haime. En ese se exploran 6 opciones, con y sin CFK y con y sin Florencio Randazzo. Lo que diferencia a esta medición de las anteriores, relativamente polarizadas, es que en casi todos, la pelea se plantea de a tres: la ex presidenta o Scioli, Massa/Stolbizer y Bullrich/Manes por Cambiemos, todos con entre 24% y 32% de intención de voto, es decir, cerca del empate técnico si se tiene en cuenta el margen de error. Nos detenemos en el escenario en el que juegan tanto CFK como Randazzo, para facilitar la comparación con los estudios anteriores: CFK-Scioli 30,4%, Bullrich-González 25,1%, Massa-Stolbizer 26,9% y Randazzo-Domínguez 5,4%. En resumen, hay una leve brecha a favor de la ex presidenta sobre Massa (3,5 puntos porcentuales, no estadísticamente significativa), que además le saca a Randazzo una ventaja apabullante de 25 puntos porcentuales.  

El cuarto estudio es de la consultora Synopsis (ver datos abajo; click para agrandar). El relevamiento se realizó entre el 11 y 12 de junio, en el Gran Buenos Aires (GBA) y las principales ciudades del interior bonaerense (La Plata, Mar del Plata, Bahía Blanca, Tandil, San Nicolás y Junín), sobre una muestra de 1.093 casos, con un margen de error de +/- 3%. La firma sondeó tres escenarios, variando el candidato del kirchnerismo: Cristina, Daniel Scioli y Verónica Magario. Nuevamente, haremos foco en el escenario en el que juegan tanto CFK como Randazzo, para facilitar la comparación con los estudios anteriores: CFK-Scioli 29,8%, Bullrich-González 26%, Massa-Stolbizer 16,2% y Randazzo-Domínguez 5%. En resumen, hay una leve brecha favorable a la ex presidenta sobre Massa (3,8 puntos porcentuales, estadísticamente no significativa ), y ella nuevamente le saca a Randazzo una ventaja categórica de casi 25 puntos porcentuales. Dato clave: en este estudio, los indecisos llegan a 11,9%, mientras que en las tres encuestas anteriores no llega los dos dígitos; 8% en MR&Query, 4,8% en Poll data y 3,6% en Haime. 

En síntesis, si hacemos un promedio de estos cuatro estudios, tenemos 31,4% para CFK, 28,2% para Bullrich (Cambiemos), 20,2% para Massa y 5,7% para Randazzo. La diferencia entre la ex presidenta y el oficialismo es de 3,2 puntos porcentuales, es decir, estadísticamente no significativa, lo cual implica un empate técnico. Massa aparece tercero, puesto que la diferencia con Cambiemos es de 8 puntos porcentuales y estadísticamente significativa (aunque para nada decisiva, no sólo porque las listas aún no están confirmadas sino por el tiempo que falta para las PASO del 13 de agosto). En cambio, la diferencia de casi 26 puntos entre CFK y Randazzo sí aparece demasiado abultada como para que el ex ministro pueda amenazar el liderazgo de la ex presidenta en el espacio pan-peronista. 



viernes, 16 de junio de 2017

PBA: escenarios con ventaja para Massa

Así como la consultora Dicen muestra una ventaja muy nítida de la fórmula liderada por Cristina Fernández sobre sus contrincantes( 43% a 20%-20% a favor del FPV por sobre Cambiemos y el FR/GEN), otro estudio reciente se diferencia de los que venimos revisando por arrojar también una ventaja nítida, pero en este caso para la fórmula liderada por Sergio Massa. Se trata de la encuesta realizada por la consultora Raúl Aragón y Asociados, que indagó dos escenarios hipotéticos con los posibles candidatos a senadores nacionales en provincia de Buenos Aires (PBA).

En el primer escenario, la fórmula de los líderes de “1País”, Sergio Massa y Margarita Stolbizer, se imponen con una intención de voto de casi el 31% (30,9%), un registro similar al registrado en la medición que realizó la misma consultora a comienzos de mayo. Eso la posiciona como una primera minoría nítida, dado que le saca una diferencia de ocho puntos porcentuales a la segunda fórmula con mayor intención de voto, la de Cristina Fernández y Daniel Scioli (22,9%). En este caso, el binomio del FPV cae 4 puntos porcentuales con respecto a la medición anterior, lo que algunos análisis asocian con el affaire de Scioli y su ex novia Gisela Berger. En tercer término se ubica la posible fórmula de Cambiemos, Esteban Bullrich y Gladys González, quienes alcanzan un 16,5% de los votos, con un leve crecimiento (no estadísticamente significativo) respecto del mes anterior (ver datos arriba; click para agrandar). En tanto, la fórmula Randazzo- Domínguez tiene un 10,7% de intención de voto.

Casi un 15% de quienes respondieron la encuesta realizada en la última semana de mayo y la primera de junio aún no se habían decidido acerca de qué formula votarían en el caso de que las elecciones se llevaran a cabo en la fecha en que fueron consultados. Sin embargo, aun con ese caudal de indecisos (que implica un resultado abierto), el escenario es malo para el oficialismo, puesto que Cambiemos ocupa el tercer puesto a 6,4 puntos porcentuales de CFK-Scioli (una diferencia estadísticamente significativa). Un tercer lugar en un distrito gobernador por Cambiemos y con la gravitación electoral de PBA supondría un duro revés para el presidente Mauricio Macri. El escenario perfila una primera minoría nítida por fórmula, que además supera el umbral del 30% y corresponde al frente entre Massa y Stolbizer. No obstante, esa primacía relativa se diluye si se considera el acumulado del espacio pan-peronista, que trepa al 33,6% sumando los votos de CFK-Scioli a los de Randazzo (en cuyo caso, la primera minoría queda en empate técnico entre el FR-GEN, que roza el 31%, y el peronismo). Por otro lado, así como varias encuestas ponían a Massa en tercer término, en este caso el tigrense lidera la competencia, construyendo así un escenario contrapuesto al de la tesis de la polarización entre Cambiemos y el FPV/PJ. 

El segundo escenario medido por Aragón y Asociados indaga una fórmula del FPV compuesta por la intendenta de La Matanza, Verónica Magario (en lugar de CFK) y Daniel Scioli: en ese caso, alcanzaría un 17,5% del electorado, esto es, 5,4 puntos porcentuales menos que cuando compite la ex presidenta (ver datos abajo; click para agrandar). Nuevamente lideran Massa y Stolbizer, con un 33,2% y estirando levemente su ventaja (aunque la suba, de 2,3 puntos porcentuales, no puede considerarse estadísticamente significativa), mientras que Florencio Randazzo y Julián Domínguez también mejoran levemente en intención de voto con respecto al escenario anterior, llegando al 13,1% (una suba de 2,4 puntos porcentuales, también sin significatividad en términos estadísticos). En el tercer lugar sigue estando Cambiemos, con la fórmula Bullrich/González, que alcanza el 16,6% (una variación de apenas una décima respecto al escenario anterior). En síntesis, ambas hipótesis, con y sin CFK, arrojan un panorama desfavorable para Cambiemos en el distrito electoralmente más gravitante del país. 


jueves, 15 de junio de 2017

Nota publicada en Tendencias de La Voz

Cómo la tecnología favorece el feedback en las empresas


Por Norman Berra (Especial)

Desarrollos para que la comunicación de la organización con sus trabajadores y clientes sea más fluida.

El desarrollo tecnológico facilita a las empresas el feedback de parte de sus empleados y también de sus clientes. Veamos dos ejemplos recientes:  

http://www.lavoz.com.ar/tecno/como-la-tecnologia-favorece-el-feedback-en-las-empresas


  

martes, 13 de junio de 2017

Nota publicada en suple Tendencias de La Voz

Cómo la tecnología puede ayudar a tu huerta

Aplicaciones y otros desarrollos para los interesados en tener un huerto urbano. 

Por Norman Berra (Especial)

http://www.lavoz.com.ar/tecno/como-la-tecnologia-puede-ayudar-tu-huerta


PBA: escenarios con ventaja para el FPV

Sin la enorme ventaja que arroja la encuesta de la consultora Dicen (43% a 20%-20% a favor del FPV por sobre Cambiemos y el FR/GEN), otro estudio reciente que muestra una consolidación del espacio pan-peronista como primera minoría en PBA es el de la consultora Aresco, al que vale la pena repasar y comparar con el que vimos en una entrada anterior. El relevamiento fue realizado del 29 al 30 de mayo, con una muestra de 3.006 casos, en la provincia de Buenos Aires y un margen de error de +/-1,82% (ver datos arriba; click para agrandar). En este, la fórmula Bullrich-Manes llega al 29,8%, contra 32,9% en la medición anterior (cede 3,1 puntos porcentuales); la dupla CFK-Scioli alcanza 28,7%, contra 25,1% de la anterior (sube 3,6 puntos porcentuales), el binomio Massa-Stolbizer obtiene 22,7%, contra 20% del estudio anterior (trepa 2,7 puntos porcentuales), mientras que Randazzo-Domínguez llega al 7,1%, contra 9,2% de la medición anterior (cede 2,1 puntos porcentuales). 

La situación es de empate técnico entre la dupla de Cambiemos y la de CFK-Scioli, pero se insinúa un retroceso en el primer caso, contra un avance en el segundo. Asimismo, mientras el binomio encabezado por la ex presidenta se fortalece, el de su potencial contendiente dentro del espacio pan-peronista, Randazzo, tiende a ceder. En conjunto, el espacio pan-peronista se consolida como primera minoría, con 35,8%, contra 29,8% de Cambiemos (una brecha de 6 puntos porcentuales). Asimismo, como la fórmula de FR-GEN también avanza, en conjunto se fortalece el espacio de las principales fórmulas opositoras (la sumatoria del FPV/PJ + FR-GEN pasa del 54,3% al 58,5%) mientras que se debilita relativamente el del oficialismo (de 32,9% a 29,8%). 

Aresco coincide con las otras consultoras en restarle chances a Randazzo frente a CFK, ya que le da a la ex presidenta una ventaja de 21,6 puntos porcentuales. La consultora también sondea un escenario para las primarias sin Cristina y con Verónica Magario, la intendenta de La Matanza que suena como alternativa a la ex presidenta si decide no presentarse. Allí los números bajan notablemente para el FPV, pero según Aresco le alcanzaría para vencer a Randazzo: 21,3% a 12,7%, una brecha de 8,6 puntos porcentuales. En este caso, hay un empate técnico entre Magario y Massa, mientras que el FPV sigue siendo primera minoría y Cambiemos apenas varía en su performance. 

Finalmente, Aresco plantea escenarios pos-primarias de cara a octubre; sobre la hipótesis de una victoria de CFK sobre Randazzo, los datos muestran paridad entre el binomio liderado por la ex presidenta (31,5%) y Bullrich (31,6%), en tanto que el encabezado por Massa alcanza 24,3%. Esto perfila un escenario abierto para la general, donde no hay una polarización nítida pero sí incipiente, entre el oficialismo y el espacio pan-peronista liderado por el FPV (ver datos abajo; click para agrandar). Aquí CFK no retendría todo el caudal de Randazzo en las PASO, sino un 39% (2,8 puntos porcentuales de un total de 7,1%). En tanto, Massa sostiene un caudal significativo, lo cual recuerda su performance del 2015, en la cual resistió la polarización pero de todos modos quedó fuera de la pelea mayor. 



jueves, 8 de junio de 2017

PBA: escenarios de liderazgo del FPV

Si tomamos el promedio de escenarios de Aresco y hacemos una lectura por espacio político, la primera minoría estaría disputada entre el oficialismo (33%) y el espacio pan-peronista del FPV (33,5%), quedando el frente FR-GEN (que, ahora se sabe, competiría bajo el sello 1 País) en tercer término. Así, las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias del 13 de agosto (PASO) podrían arrojar un escenario de empate técnico en términos de espacio político en la provincia de Buenos Aires (PBA). En cambio, si miramos los binomios, la posición de primera minoría la tiene Cambiemos, con 33%, y hay empate técnico entre el FPV (medido con dos binomios alternativos, con y sin CFK), en torno al 22%, y Sergio Massa-Margarita Stolbizer, con 20%, mientras que Randazzo llega al 11,7%. Visto de esa forma, Cambiemos saldría victorioso de las PASO. 

Hay, sin embargo, una encuesta que invierte ese orden, otorgándole la primera minoría al FPV y poniendo en empate técnico a las duplas de Cambiemos y el FR-GEN. Se trata de un estudio realizado por la consultora Dicen, que dirige Hilario Moreno, según el cual el binomio CFK-Daniel Scioli llegaría al 43% en provincia de Buenos Aires, en tanto que los binomios de Cambiemos (Esteban Bullrich-Gladys González) y 1 País estarían en situación de empate técnico, con 20% (ver datos arriba; click para agrandar). Asimismo, este estudio muestra una notoria suba de la fórmula del FPV en las últimas semanas de mayo, contra un estancamiento notorio de sus competidoras, lo cual lo distingue de las demás encuestas que venimos revisando en este blog. 

La situación de primera minoría en este estudio, con el FPV por arriba del 40%, es la más nítida, puesto que la diferencia con el disputado segundo lugar es de 23 puntos porcentuales; ningún otro estudio muestra tal brecha. Un 43% para el FPV implicaría que esa fuerza repita la elección que logró Sergio Massa en las legislativas del 2013, pero con mayor diferencia sobre el segundo (fue de 12 puntos porcentuales sobre Martín Insaurralde, el por entonces candidato del FPV, que llegó al 31%). De hecho, se acercaría al antecedente de las legislativas del 2005, cuando en PBA CFK derrotó a Hilda "Chiche" Duhalde por 44% a 19%. Demás está decir que una victoria de esas proporciones desataría una conmoción política, dada la importancia estratégica del distrito PBA y su peso dentro del electorado nacional. 

En lo que esta encuesta sí coincide con las demás es en arrojar una ventaja nítida de CFK sobre Florencio Randazzo: 41% a 6%, a favor de la ex presidenta (ver datos abajo; click para agrandar). La brecha es mucho mayor a la de otros estudios, pero ninguno de los escenarios medidos hasta ahora muestra una diferencia menor a los dos dígitos en la competencia al interior del espacio pan-peronista. De todos modos, tanto el escenario general de las PASO como el de la disputa en el peronismo seguirán indeterminados hasta tanto se conozcan las listas de precandidatos.




lunes, 5 de junio de 2017

PBA: empate técnico versus escenarios de polarización relativa

Del análisis de los diversos escenarios medidos por la consultora Hugo Haime se pueden extraer algunas claves: 1) con CFK y Randazzo compitiendo, el cuadro general es similar al de un triple empate técnico, dado que no existe una primera minoría nítida y ninguna lista supera el 30% de los votos (el umbral mínimo para tener chances de ganar la elección en esa provincia). Sergio Massa –Margarita Stolbizer (FR/GEN) llegan al 29,3% y CFK-Scioli (FPV) al 27,2%; Cambiemos, con Bullrich y González, al 24,6% (así, hay diferencias estadísticamente no significativas entre 1 y 2, y también entre 2 y 3); 2) sin Randazzo, el cuasi triple empate se acerca más a un doble empate técnico, pues Massa –Stolbizer llegan al 31,5% y CFK-Scioli (FPV) al 29,5%, en tanto que Cambiemos (Bullrich-González) se estanca (24,8%; 3) la pelea CFK vs Randazzo aparece como muy favorable a la ex presidenta, puesto que le saca 20 puntos porcentuales en el escenario en que ambos compiten (27,2 a 7,2), una diferencia estadísticamente significativa 4) cuando CFK no compite, Massa y Stolbizer estiran su ventaja y la pelea se desplaza más bien al segundo lugar 5) si se contabilizan los votos del espacio “pan-peronista” (es decir, los de CFK-Scioli + Randazzo-Domínguez, pero no los de Massa), ese espacio resultaría el más votado si las primarias fueran hoy: 34,4% contra 29,3% de Massa-Stolbizer, insinuándose así el peronismo como primera minoría en las PASO. 

Otra encuesta que presenta un escenario similar al de Haime es la de la consultora González y Valladares, donde Massa-Stolbizer alcanzan 27,8% y CFK-Scioli 27,3%. La potencial dupla de Cambiemos, Bullrich-González, llega al 24,7%, en tanto que el binomio Randazzo-Domínguez suma 5,4% de intención de voto. El triple empate técnico es aquí más evidente que en el estudio de Haime. Nuevamente, el espacio pan-peronista queda como el más votado si se consideran los votos de CFK-Scioli más los de Randazzo y Domínguez (32,7%), mientras que la “interna abierta” entre la ex presidenta y su ex ministro se resuelve, de nuevo, de manera contundente a favor de la primera por una brecha de casi 22 puntos porcentuales (21,9). 

En contraposición a estos estudios que perfilan escenarios de empate técnico, aparecen otros dos que arrojan primeras minorías más nítidas. El primer caso es el de la encuesta de Aresco (Julio Aurelio), que ubica a la fórmula de Cambiemos como la que de más adhesiones en la disputa por la senaduría nacional: la dupla Bullrich-Manes llega al 32,9%, CFK Scioli al 25,1%, Massa-Stolbizer al 20% y Randazzo al 9,2% (ver datos arriba; click para agrandar). La diferencia entre la dupla de Cambiemos y la del FPV es de 7,8 puntos y estadísticamente significativa, por lo cual este escenario implica que hay una primera minoría nítida por fórmula, que además supera el umbral del 30%, y corresponde al oficialismo. No obstante, esa primacía relativa se diluye si se considera el acumulado del espacio pan-peronista, que trepa al 34,3% sumando los votos de CFK-Scioli a los de Randazzo (en ese caso, la primera minoría queda en empate técnico entre Cambiemos y el peronismo). Por otro lado, así como varias encuestas anteriores ponían a Cambiemos en tercer término, en este caso el escenario está más relativamente más polarizado entre Cambiemos (32,9%) y el peronismo (34,3%), mientras que el frente FR/GEN aparece rezagado al tercer lugar, con el 20%, abonando así la tesis de la “polarización” en PBA a costa de Massa (que los anteriores estudios desmentían).  

El estudio de Aresco mide un escenario alternativo, en el cual Verónica Magario es candidata en lugar de CFK (ver datos abajo; click para agrandar). Si la candidata fuera la intendenta de La Matanza, Cambiemos llegaría al 33,1% (la diferencia respecto al escenario anterior es estadísticamente no significativa), el segundo lugar quedaría para Massa-Margarita Stolbizer (20,1%), Magario alcanzaría 18,5% y mejoraría la performance de Florencio Randazzo (14,2%). Por binomio, Cambiemos quedaría como primera minoría; por espacio político, la primera minoría seguiría disputada entre el oficialismo (33,1%) y el espacio pan-peronista del FPV (32,7%). Hasta no conocer cuáles serán los precandidatos que competirán en las PASO, si aplicamos a la encuesta de Aresco el mismo análisis de promedios que hicimos con la de Haime, tenemos que Cambiemos alcanza 33%, el FPV 33,5% (con 21,8% para la lista K y 11,7% la randazzista) y 20% para el FR-GEN, ratificando así un escenario de polarización relativa. 



jueves, 1 de junio de 2017

Escenarios de empate técnico en PBA, la madre de todas las batallas

Una medición más reciente en provincia de Buenos Aires es la del consultor Hugo Haime. La encuesta fue realizada entre el 13 y el 18 de mayo, relevando datos en el conurbano, las ciudades grandes de la provincia y también distritos chicos del interior bonaerense. Según Haime, en ese distrito Cambiemos tiene 46% de adherentes y 54% de opositores y el nivel de aprobación de Mauricio Macri como presidente cayó del 41% al 38% en las últimas dos mediciones. Respecto a las hipótesis electorales, en un primer escenario Sergio Massa y Margarita Stolbizer obtienen 29,3% de intención de voto, mientras que Cristina Kirchner y Daniel Scioli (FPV) alcanzan el 27,2%. En tanto, Esteban Bullrich y Gladys González (Cambiemos) llegan al 24,6%, mientras que Florencio Randazzo y Julián Domínguez reciben el 7,2% y los candidatos de la izquierda Nicolás del Caño y Datri obtienen el 5,3%. Aquí, la diferencia entre la lista del FR-GEN y la del FPV es de 2,1 puntos porcentuales, es decir, estadísticamente no significativa, por lo cual implica un empate técnico. A su turno, la brecha entre el segundo y el tercer binomio es de 2,6 puntos porcentuales; nuevamente, no significativa desde el punto de vista estadístico (ver datos arriba; click para agrandar). 

Así, el escenario se asemeja mucho al de un eventual triple empate, puesto que la diferencia entre el primero y el tercero es de 4,7 puntos porcentuales. Con todo, si uno se concentra en las posiciones más que en los guarismos, esta encuesta de Haime coincide con las de Management & Fit y Raúl Aragón que revisamos en post anteriores y que ubicaban en tercer término a la fórmula de Cambiemos, por detrás de los frentes FR-GEN y del FPV. Así, esas tres mediciones desmienten las hipótesis de polarización entre el FPV y Cambiemos, planteando en lugar de eso una distribución no tan asimétrica en tres fuerzas principales: las dos mencionadas, más el frente FR-GEN. 

La encuesta de Haime también explora otras hipótesis: si Randazzo no compitiera, Massa/Stolbizer subirían al 31,5%, CFK /Scioli llegarían al 29,5% y los candidatos del gobierno crecerían sólo dos décimas, alcanzando el 24,8%. Todas las variaciones resultan estadísticamente no significativas respecto al escenario anterior y no modifican la distribución de las posiciones de las fórmulas, aunque las más beneficiadas son las listas del FR-GEN y del FPV, lo que sugiere que los votantes de Randazzo oscilan entre esas dos fórmulas y no son permeables a la de Cambiemos. Cuando se sondea la posibilidad de que CFK no sea candidata y en lugar de ella compita el ex gobernador Daniel Scioli junto a Verónica Magario, Massa/Stolbizer lideran la intención de voto con 29,6%, el FPV llega a 25,1% y la lista de Cambiemos a 24,6%. La de Randazzo, en este caso, alcanza 8,1%. En esta hipótesis, el más beneficiado es Massa, puesto que le saca 4,5 puntos porcentuales al FPV, una brecha más sustantiva que el 2,1% del primer escenario (sin ser, por supuesto, categórica), mientras que el empate técnico se desplaza más hacia la pelea por el segundo lugar entre el FPV y Cambiemos. Sin embargo, esta lista no sube su intención de voto, lo cual pone de manifiesto la impermeabilidad de los votantes de CFK respecto a los del oficialismo. 

La encuesta de Haime también midió la posibilidad de que el frente FPV-PJ lleve a Magario y al jefe comunal de Lomas de Zamora Martín Insaurralde como candidatos. Este es el escenario más beneficioso para Massa y Stolbizer, que llegarían a un 32,4% de intención de voto, obteniendo así una diferencia de 8,4 puntos porcentuales sobre el segundo, ya estadísticamente significativa. Además, es la única hipótesis en la cual Cambiemos podría desplazar al FPV-PJ del segundo lugar, llegando al 24%, mientras que ese espacio quedaría tercero, con 21%. Sin embargo, hay que decir nuevamente que esa diferencia de 3 puntos porcentuales es estadísticamente no significativa y sigue en zona de empate técnico, aunque el dato cualitativo nuevo es el cambio en el orden de preferencias. En tanto, Florencio Randazzo sigue muy lejos y llega apenas a 9,4% de intención de voto. Este tercer posible escenario también se midió sin la participación de Randazzo: su ausencia también favorecería a la fórmula de Sergio Massa y Margarita Stolbizer, que llegarían al 34,9% de intención de voto. 

Como hasta no conocer las listas no habrá certeza sobre los precandidatos que participarán de las PASO, podemos dividir en dos series los escenarios medidos por Haime, a los efectos de sacar promedios. En la primera serie, participan Randazzo y Domínguez, mientras que el FPV lleva como binomio a CFK-Scioli primero, a Scioli-Magario luego y a Magario-Insaurralde en tercer término. Las fórmulas del FR-GEN (Massa-Stolbizer) y de Cambiemos (Bullrich-González) se mantienen constantes. En este caso, el FR-GEN obtiene un promedio de 30,4%, el FPV de 25,4%, Cambiemos de 23,4% y Randazzo-Domínguez de 8,2%. La brecha a favor del FR-GEN es de 5 puntos porcentuales sobre el FPV (estadísticamente de baja significatividad, es decir, cercana al empate técnico) y la de este sobre Cambiemos es de 2 puntos porcentuales, estadísticamente no significativa y en zona plena de empate técnico. En la segunda serie, sin Randazzo, los promedios quedan así: Massa-Stolbizer 32,7%, CFK-Scioli 27,3% y Bullrich-González 24,6%. La diferencia entre el primero y el segundo es de 5,4 puntos porcentuales y entre el segundo y el tercero de 2,7 puntos porcentuales (cuasi empate técnico por el primer lugar, y empate técnico por el segundo). Así, el panorama aparece abierto en el distrito más gravitante del país. 

viernes, 26 de mayo de 2017

Descifrando el enigma PBA: mediciones por candidato versus mediciones por binomios

En las encuestas preelectorales, las mediciones por precandidatos hipotéticos muestran diversos matices de acuerdo a las figuras que se midan en cada caso. Por ejemplo, cuando la consultora Management & Fit indaga escenarios alternativos al que muestra a Cristina Fernández liderando la intención de voto en provincia de Buenos Aires, los resultados varían si en lugar de CFK al frente de la lista se mide a Daniel Scioli. En ese caso, el ex gobernador de esa provincia se ubica primero con el 35,2%, el líder renovador segundo con el 34,1% y Esteban Bullrich aparece en tercer lugar, con el 18,9%. La diferencia entre el referente del FPV y el del Frente Renovador (1,1 punto porcentual) es estadísticamente no significativa, por lo que se trata de un empate técnico. En tanto, el candidato del oficialismo queda tercero y lejos de la pelea mayor. En otro escenario alternativo, el candidato del peronismo es Florencio Randazzo y Margarita Stolbizer es la candidata de la alianza FR-GEN en lugar de Sergio Massa. Allí, la líder del GEN cosecha 32,4% versus el 31,6% de Randazzo y 15,6% del ministro de Educación. En esta hipótesis aumenta el porcentaje de indecisos: 20,4%, cuando rondaba el 10% en escenarios anteriores.

Si las mediciones por candidato pueden discrepar notablemente en su resultado respecto a las mediciones polarizadas ("votaría Ud al oficialismo o a la oposición"), las mediciones por binomios (PBA elige senadores y diputados nacionales) también arrojan resultados diferentes. Así, según la encuesta de Management & Fit, el binomio Sergio Massa senador-Margarita Stolbizer diputada puntea con el 35,2% de las preferencias de los bonaerenses, mientras que el dúo CFK Daniel -Scioli llega a 34,8% y la fórmula Esteban Bullrich-Gladys González alcanza el 14,7% (ver datos arriba; click para agrandar). La diferencia entre la lista del Frente Renovador y la del FPV (0,4 puntos porcentuales) es estadísticamente no significativa, por lo que implica un empate técnico. Nuevamente, la lista del oficialismo queda tercera y lejos de la contienda mayor. 

Otra de las consultoras que indagó la intención de voto por fórmula fue Raúl Aragón y Asociados; según este sondeo, sobre una muestra de casi 2.000 casos, la fórmula Bullrich-Gladys González mide 13,5%, lejos de los 31,9% de Massa-Margarita Stolbizer y los 26,2% de Cristina Kirchner-Daniel Scioli; por su lado, el binomio Florencio Randazzo-Julián Domínguez sumaría 10,8% (ver datos abajo; click para agrandar). La diferencia entre las dos listas con mayor intención de voto es de 5,7 puntos porcentuales, mayor al error muestral, pero no tan sustantiva. La lista de Cambiemos vuelve a quedar relegada al tercer lugar. La misma consultora también midió como fórmula alternativa a Verónica Magario (intendenta de La Matanza) -Scioli en lugar de CFK-Scioli. En ese caso, el FPV perdería casi 6 puntos porcentuales, pero esa hipótesis beneficiaría especialmente a Massa, que treparía a 33,2%; Randazzo se mantendría en 10,6%, mientras que Bullrich sólo alcanzaría 13,7%. 

Una tercera consultora que midió fórmulas fue Dicen, dirigida por Hilario Moreno. Según esa encuesta, el dúo Cristina Kirchner-Daniel Scioli llega al 36,3% de las preferencias. El segundo lugar es para el binomio Esteban Bullrich-Gladys González, con el 23,8%. El tercer lugar es para Massa-Stolbizer, con el 18,3%. Un 10,2% aún no decidió a quién votar. El peronismo se hace fuerte en el conurbano, donde obtiene el 38% de las preferencias, mientras que el oficialismo rinde mejor en el interior bonaerense, con el 31%. En síntesis, si tomamos estas tres mediciones por fórmulas, se advierte que M&F muestra un empate técnico entre el FPV y el FR-GEN, mientras que el binomio de Cambiemos se ubica tercero. Raúl Aragón y Asociados da una módica ventaja a la alianza FR-GEN (5,7 puntos porcentuales) y coincide con M&F en poner tercero al oficialismo. Dicen registra un liderazgo del binomio del FPV, con 12,5 puntos porcentuales de ventaja sobre el de Cambiemos, al que ubica segundo, relegando a Massa-Stolbizer al tercer lugar. Si construimos un promedio de esas tres mediciones, tenemos que la fórmula del FPV alcanza 32,4% de intención de voto, la del FR-GEN 28,5% y la de Cambiemos 17,3%. La diferencia entre las dos primeras no es estadísticamente significativa e implica un empate técnico, y el oficialismo queda relegado de la competencia en este promedio de tres mediciones. Seguramente, habrá ocasión de revisar nuevas encuestas y actualizar guarismos conforme avance el calendario electoral.



lunes, 22 de mayo de 2017

Descifrando el enigma PBA: medición polarizada versus medición por candidatos

El calendario electoral de este año tiene los siguientes hitos: 1) la presentación de alianzas es el 14 de junio de 2017 2) la de precandidatos (PASO), el 24 de junio 3) las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias , el 13 de agosto 4) las elecciones generales (donde participan los candidatos que pasaron el filtro de las PASO), el 22 de octubre. Por lo tanto, hasta no conocerse los precandidatos, todas las encuestas preelectorales no pueden más que sondear escenarios hipotéticos para tratar de diagnosticar y reducir la incertidumbre. 

En este marco, dentro de las encuestas que se han dado a conocer para el estratégico distrito de provincia de Buenos Aires (PBA) se pueden reconocer diversos enfoques en cuanto a la medición. Uno de esos enfoques son las mediciones que “polarizan” al preguntar. Es el caso de la encuesta de Management  & Fit que, a principios de mayo, provocó un revuelo por mostrar a Cristina Fernández al tope de la intención de voto en la medición por candidatos individuales. En la medición polarizada, esa consultora hizo la siguiente pregunta: “Este año se llevarán a cabo las elecciones legislativas a nivel nacional. Si las mismas fueran hoy, cree Ud que que votaría por un partido opositor o acompañaría con su voto al gobierno nacional?" El resultado fue que 55,2% votaría por la oposición, 34,7% por el oficialismo y 10,1% dijo ns/nc. Otro ejemplo de medición de este tipo fue el que dio a conocer mediados de mayo el Centro de Estudios de Opinión Pública (CEOP), que conduce el sociólogo Roberto Bacman. A partir de una medición telefónica sobre una muestra de 1.500 personas en todo el territorio bonaerense (respetando las proporciones entre el conurbano y el interior, también las proporciones por edad, sexo y nivel económico-social), esta encuesta arrojó una tendencia similar a la de M&F para el oficialismo (34,2%) y más baja para la oposición (43,8% en lugar de 55,2%), dado que detectó un nivel más alto de indecisos: 22% en lugar de 10,1% (ver datos arriba; click para agrandar).  

Si hacemos un promedio de ambas mediciones, obtenemos que el voto oficialista alcanza el 34,5% y el opositor 49,5%, con 16,1% de indecisos. En principio, este es un panorama favorable a Cambiemos, dado que con 34,5% del voto podría configurarse como primera minoría en provincia de Buenos Aires. Sin embargo, como vimos, se trata de un resultado obtenido por vía de una medición polarizada, donde el encuestado tiene sólo dos alternativas de respuesta: oficialismo versus oposición. En cambio, cuando el elector concurre al cuarto oscuro, se encuentra con una variedad de boletas donde hay diversos candidatos que expresan posiciones con matices, y puede que el votante no identifique unívocamente a esos candidatos con una posición “polarizada” tan nítida como oficialista versus opositor. 

De ahí que la medición por candidato pueda discrepar notablemente en su resultado respecto a la medición polarizada. Eso surge claramente en la misma encuesta de M&F que citamos antes; cuando se indaga por candidatos (en rigor, por los principales precandidatos), la situación cambia drásticamente. En un escenario hipotético en el que compitieran Cristina Fernández, Sergio Massa y Esteban Bullrich, Cambiemos no sólo pierde su condición de primera minoría sino que queda relegada al tercer lugar medida a través de su candidato: CFK llega al 35,3% de intención de voto, el líder del Frente Renovador llega al 34,6% y el ministro de Educación Bullrich, quien sería el postulante oficialista, al 19,5% (ver datos abajo; click para agrandar). La diferencia entre CFK y Massa en PBA es estadísticamente no significativa, lo que implica un empate técnico; pero la situación del oficialismo cambia sensiblemente, ya que pasa de un 34,5% en la medición polarizada a rondar el 20%, lo que implica que podría perder la elección en el distrito más gravitante del país.  



lunes, 15 de mayo de 2017

Definiendo el foco de la campaña (2)

Así las cosas, la actual coyuntura no permite sostener las expectativas sobre una efectiva recomposición de los salarios que estaban en la base de proyecciones en su momento optimistas (como la del economista Miguel Bein) sobre el nivel de actividad. El dato de inflación de abril (2,6%) y un acumulado de 9,1% sólo en el primer cuatrimestre pone de manifiesto que en ese terreno la previsión de máxima del Banco Central  (17%, con un mínimo de banda de 12%) será superada para ubicarse en torno al 24-25% (ver datos arriba; click para agrandar). El afán del Gobierno de forzar el cierre de la mayoría de las paritarias en parámetros que compensen la suba de precios de este año sin recuperar lo perdido en 2016 implicará que los trabajadores arrastrarán la merma de poder adquisitivo acumulada en 2016, que en promedio se ubicó entre el 6% y el 10%. 

Con esa caída del poder adquisitivo, el consumo masivo no tiene margen para reaccionar en este año electoral. Según el exdirector del BCRA, Arnaldo Bocco, "alrededor del 80% de la actividad lo explican la demanda agregada, es decir, consumo más inversiones, y el nivel de producción local. Y lo que ha pasado es que el consumo viene de caer un 9% en promedio, pero en los sectores populares llega al 14%, y es en este segmento donde se mantiene un proceso de estancamiento, cuando no de recesión, como venía del año pasado". Es por esto que para Bocco, el crecimiento del PBI rondará el 1,5% en 2017, por lo que no se compensará la pérdida del año pasado (-2,3%). En el último Encuentro Nacional Retailer, los especialistas marcaron que si bien existen hoy algunos focos de repunte en el consumo se trata más bien de bienes durables, como autos o motos, y viajes al exterior producto del dólar planchado. Pero "los alimentos, los electrodomésticos y la indumentaria no crecen, y representan, en promedio, el 50% del gasto de un hogar", manifestó Guillermo Oliveto, director de la consultora W.

Oliveto presentó los números del cierre del primer trimestre de su consultora asociada Kantar WorldPanel. Esos datos muestran que el período enero-marzo cerró con una caída del consumo de 2%. El panorama es más desfavorable en los registros de la firma Scentia (que dirige Osvaldo del Río), según la cual el consumo acumula en el primer cuatrimestre del 2017 una merma de 5,2%; si la medición es contra abril de 2016, la caída marca 4,9%. Según Oliveto, la brecha se debe a que miden canales diferentes, ya que mientras que Scentia releva ventas en supermercados y autoservicios, Kantar le suma mayoristas y consumo en ferias. Con todo, en ambos casos las estimaciones de actividad para el año cayeron: Oliveto aseguró que el consumo crecerá apenas 1% pues la economía no repuntará 4% como se había pronosticado inicialmente, mientras que Del Río pasó de una estimación original de -1%/+1% a un número negativo de entre -1% y -2%.

Según los datos de Scentia, todos los rubros de la canasta acumulan caídas entre enero y abril, excepto el de bebidas con alcohol, que registra un crecimiento de 0,4% versus el mismo período de 2016. Por el contrario, alimentos acumula una contracción de 5,2%; bebidas sin alcohol, -6,2%; higiene y cosmética y productos de limpieza, -5,9%; y perecederos, -6,5%. "La mayor caída se da en los niveles más bajos. El 84% de los asalariados, formales e informales, ganan hasta $ 20.700. Ahí es donde más pega la contracción. Los que ganan más de $ 39.000, también se ven afectados, aunque menos. Y no cae para los que cobran más de $ 60.000 mensuales", afirmó Del Río. En este marco, no sorprende que se consolide la impronta del gobierno Cambiemos como la de una gestión que beneficia más a los sectores más altos, como vienen mostrando todas las encuestas que midieron esa percepción ya desde el año pasado. Entonces, si la premisa central de análisis (“a mediano y largo plazo, los efectos socioeconómicos son los que construyen las tendencias de opinión pública, más allá de los vaivenes de la coyuntura”) es correcta, será difícil que la estrategia de politización vía polarización de la campaña preelectoral que ensaya el oficialismo permita sortear con éxito elecciones de medio término atravesadas por un malestar socioeconómico manifiesto. 

lunes, 8 de mayo de 2017

Definiendo el foco de la campaña (1)

Que el foco de la estrategia oficialista haya pasado de la economía a la política tiene que ver con el magro desempeño de la primera dimensión. Los brotes verdes existen, pero siguen siendo aislados: por caso, el Índice Construya, que mide la actividad de las empresas líderes de la construcción, registró en marzo un aumento de 11,2% interanual y una variación positiva de 3,3% respecto a febrero pasado. Sin embargo, la construcción debería crecer a tasas mucho más vigorosas para que arrimar un punto de crecimiento al PBI, y una dinámica de esa envergadura no puede depender sólo de la obra pública (que representa poco comparada con la privada, en una proporción de 25% a 75%). El campo, por su parte, empuja, pero su impacto no llega a los grandes centros urbanos, los más golpeados por la recesión con alta inflación del 2016. 

En este marco, el consumo (variable central para cualquier valoración preelectoral) sigue en números rojos: las ventas en los comercios minoristas finalizaron abril con una caída interanual del 3,8% (ver datos arriba; click para agrandar). El declive acumulado en lo que va de 2017 es del 3,7% frente al mismo período del 2016, según datos de la Cámara de la Mediana Empresa (CAME); adviértase que la comparación es contra un período que también fue desfavorable. En la misma línea, un relevamiento de la consultora CCR indicó que el consumo retrocedió 5% en marzo y acumula 15 meses en baja. Según el informe, ese mes cerró con una caída del 5% en unidades en la venta de alimentos, bebidas, artículos de tocador y limpieza. Se trata de datos clave, dado que el consumo interno tracciona entre 66% y 72% de la actividad general. 

Se supone que el modelo Cambiemos apuesta a sustituir el motor del consumo por el de la inversión, pero esta tampoco despega (en parte, por la política monetaria "anti-inflacionaria" de altas tasas del Banco Central de la República Argentina (BCRA), que hace mucho más rentable cualquier tipo de inversión financiera antes que la inversión productiva). La llegada de Inversión Extranjera Directa (IED) apenas alcanzó los 740 millones de dólares en el primer trimestre de 2017, en torno a la mitad de lo que entró para apuestas especulativas de portafolio, según datos del mismo BCRA. Según diversos economistas, el ingreso de IED quedará supeditado al resultado de las elecciones legislativas, más allá de desembolsos puntuales en sectores como el energético: por lo tanto, no habría una “lluvia de inversiones” que el gobierno pudiera capitalizar antes de los comicios de medio término.

Así las cosas, es muy probable que a la economía le cueste remontar la caída de 2,3% registrada en 2016. La consultora de Miguel Bein, que había sido la de pronóstico más optimista en su momento (con un 5% de estimación de crecimiento del PBI para 2017), corrigió en su último informe la previsión a la baja: un magro 2,9%. Con ello, apenas se compensaría la retracción del año pasado; sería más un rebote estadístico contra el mal año que fue 2016 que una recuperación genuina (lo cual, además, siembra dudas sobre la sustentabilidad del crecimiento a futuro). Por su parte, Diego Giacomini, economista jefe de la consultora Economía & Regiones (E&R), que al contrario de Bein había sido uno de los analistas más pesimistas, mantuvo su escepticismo, previendo una variación del PBI de tan sólo el 1,8% para 2017 (no recuperaría la caída del año pasado). Para peor, pronostica que la actividad volverá a desacelerarse en el último tramo del año. En la misma línea que E&R, la Comisión Económica para América Latina (Cepal), organismo de la ONU, rebajó del 2,3% al 2% su proyección de crecimiento para la Argentina en 2017: de cumplirse esta estimación, tampoco se recuperaría lo perdido en 2016. En cualquier caso, es poco para un año de elecciones medio término: la media de esas tres estimaciones da 2,3%, guarismo que se acerca peligrosamente al 2,2% promedio que se registró cuando el oficialismo de turno (el FPV) perdió las elecciones intermedias de 2009 y 2013. 

martes, 2 de mayo de 2017

¿Un panorama polarizado o un panorama fragmentado? (2)

El promedio de tres mediciones recientes de la variable aprobación/ desaprobación del gobierno arrojaba un 46,5% vs 44,9% es decir un empate técnico entre ambas posiciones, con un diferencial positivo de apenas 1,6 puntos porcentuales no estadísticamente significativo que contraría la hipótesis de una mejoría relativa del oficialismo. Asimismo, si se atiende al estudio de Ipsos/Universidad de San Andrés se confirma también que la imagen de polarización surge sólo de la manera de construir los indicadores, puesto que cuando se le da a los encuestados una opción “neutra” (como “ni aprueba ni desaprueba”), un 24% se identifica con esa postura, contra un 40% que aprueba y un 36% que desaprueba, de lo que resulta un panorama más fragmentado que polarizado. En cambio, cuando esa opción neutra no existe (como sucede en las mediciones de Management & Fit y Poliarquía citadas en el post anterior), entonces sí "surge" un panorama polarizado. 

Una cuarta medición reciente confirma nuestra línea interpretativa. Según la última encuesta telefónica nacional del CEOP, donde se entrevistaron 1.200 personas en todo el país respetándose las proporciones por sexo, edad y nivel socioeconómico, la imagen positiva de la gestión de Mauricio Macri es de 39,4%, contra 59,1% de negativa  (ver datos arriba; click para agrandar). Respecto a la medición anterior, la calificación de la gestión sube un punto porcentual, lo cual es una variación estadísticamente no significativa, mientras que la negativa sigue alta, rozando casi los 60 puntos: “el mayor valor de la serie que va de diciembre de 2015 hasta este último mes”, apunta Bacman. En la misma línea, el Índice de Satisfacción Ciudadana (ISC) construido por el CEOP para calificar la gestión de gobierno muestra que, mes a mes, la administración Macri sigue bajando y tocó en abril una calificación de 3,76, en una escala de 1 a 10. La baja se produce por la dimensión económica, en la que el gobierno obtuvo apenas un 3,19. En todos los casos se trata del ISC más bajo de toda la serie. Es decir, tampoco aquí ningún indicador permite abonar la hipótesis de una mejoría relativa del oficialismo.

A su turno, un tercer dato relevante del estudio confirma que el panorama preelectoral es más fragmentado que polarizado. “Cuando se consulta al encuestado a quién podría llegar a votar, la oposición, en términos genéricos, posee una ventaja inicial. Un 43,9 por ciento afirma que se inclinará por un candidato opositor. Por otra parte, un 31,2 por ciento optaría por cualquier candidato que represente al oficialismo y un 24,9 aún no tiene una decisión tomada”, apunta Roberto Bacman, director del CEOP. En la medida en que no existe un solo núcleo opositor, estas tendencias preliminares van insinuando un panorama más fragmentado que polarizado, lo que por otro lado es la distribución histórica típica de todas las elecciones legislativas recientes de medio término: sólo en la elección del 2005 una fuerza (el FPV, oficialismo) logró superar en una legislativa el 40% de los votos.  

Sin embargo, aunque el plexo de tendencias de opinión pública sea más fragmentado que polarizado, sí existe una polarización en términos de la estrategia discursiva que Cambiemos está desplegando. “En el nuevo discurso del gobierno comenzó a vislumbrarse el cambio de estrategia: el relato se corre inexorable a la derecha, haciendo foco en la política, no en la economía. La punta del iceberg de la orientación del oficialismo para la campaña electoral comenzaba a ser visualizado: el enfrentamiento entre el pasado y el futuro. Nosotros (el PRO sustancialmente) somos el futuro, ellos (los peronistas y los kirchneristas) representan el pasado. La estrategia, entonces, radica en que el oficialismo ha decidido blindar su núcleo duro y cortar de cuajo la pérdida que día tras día se produce en la periferia de sus adeptos, muchos de ellos fuertemente desilusionados con la cuestión económica. Es que para este último sector lo hecho por el gobierno no fue el cambio que eligieron al votar al candidato a presidente de Cambiemos”, explica Bacman.

jueves, 27 de abril de 2017

Nota publicada en suple Tendencias de La Voz

Lo que se viene en "la nube"

Por Norman Berra (Especial)

Cloud Computing, una tendencia que se consolida en las familias y los entornos empresariales. 

http://www.lavoz.com.ar/tecno/lo-que-se-viene-en-la-nube





lunes, 24 de abril de 2017

¿Un panorama polarizado o un panorama fragmentado? (1)

En las últimas semanas se habló de una mejoría de los números del oficialismo, bajo la premisa de un escenario de polarización preelectoral incipiente que favorecería el eje de campaña del gobierno de instalarse políticamente como contracara del anterior. Por contrapartida, la profundización de “la grieta” también le permitiría al kirchnerismo machacar sobre la falta de logros socioeconómicos de la gestión Cambiemos. Teóricamente, esa polarización perjudicaría al massismo y a otras terceras fuerzas. En rigor, la lectura depende de qué indicadores tomemos e incluso de la manera de construirlos. Veamos:

Según la más reciente encuesta de Management & Fit, la aprobación de gestión del gobierno nacional pasó del 40,2 % obtenido en el sondeo de marzo realizado por la misma consultora al 41,6% en abril. Se trata de una variación de 1,4 puntos porcentuales, es decir, estadísticamente no significativa (en rigor, no puede hablarse de un repunte). Asimismo, el nivel de desaprobación de gestión pasó de 44,2 % en marzo al 43,9% (una variación de 0,3 puntos porcentuales, tampoco significativa estadísticamente). El dato surge de encuestas telefónicas realizadas entre el 7 y el 11 de abril a 2.000 personas de entre 16 y 70 años en Capital Federal, el Gran Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe. No se advierte en estos números una mejora del oficialismo, puesto que persiste una situación de empate técnico entre aprobación y desaprobación (-2,3 de signo desfavorable, no estadísticamente significativo). 

En tanto, otra encuesta realizada por Poliarquía Consultores arrojó que la aprobación de la gestión presidencial mostró una recuperación de seis puntos en abril y se situó en torno al 53%. En paralelo, la desaprobación, que en febrero y marzo había llegado hasta el 48 y 50%, respectivamente, bajó hasta ubicarse en el 46%. En este caso, las variaciones son más sustanciales, aunque tampoco tan categóricas si se considera el error muestral de +/-3,15%, para un nivel de confianza del 95%: la diferencia entre aprobación y desaprobación es de +7. La encuesta de Poliarquía se realizó entre el 3 y 11 de abril y alcanzó 1.000 casos en 40 ciudades de más de 10.000 habitantes de todo el país, por vía telefónica. 

Por su parte, si tomamos la más reciente encuesta de Ipsos/Universidad de San Andrés (ver datos arriba; click para agrandar), se observa que la aprobación es del 45,1% y la desaprobación del 44,9%. Sin embargo, eso surge de una repregunta a un 24% que en primera instancia no había aprobado (40%, donde se suman 11% de aprueba mucho y 29% de aprueba algo) ni desaprobado (36%, donde se suman 15% de desaprueba algo y 21% de desaprueba mucho). Así, se suma un 5% al aprueba y un 9% al desaprueba para obtener esa proporción de 45,1%/44,9%. De esta forma, resulta nuevamente un empate técnico entre aprobación y desaprobación, con un diferencial positivo de 0,2. En síntesis, si tomamos estas tres mediciones recientes de aprobación/desaprobación para construir un promedio, obtendremos 46,5% vs 44,9%, lo cual arroja un empate técnico entre ambas posiciones, con un diferencial positivo de apenas 1,6 puntos porcentuales no estadísticamente significativo. 

jueves, 20 de abril de 2017

Nota publicada en suple Tendencias de La Voz

Cómo la escritura se adapta a la era digital

Por Norman Berra (Especial)

Desde una birome para escribir en papel y ver el trazo en pantalla hasta bolígrafos que combinan el funcionamiento tradicional y el electrónico. 

http://www.lavoz.com.ar/tecno/como-la-escritura-se-adapta-la-era-digital


jueves, 13 de abril de 2017

Nota publicada en suple Tendencias de La Voz

El que no corre, vuela: autos voladores

Por Norman Berra (Especial)

Diferentes prototipos vienen siendo probados tanto sobre el asfalto como en el aire. 

http://www.lavoz.com.ar/tecno/el-que-no-corre-vuela-autos-voladores


miércoles, 12 de abril de 2017

Consumo y actividad en clave electoral

A principios de septiembre de 2016, escribíamos en este blog: "no habría que sorprenderse si la caída de la actividad de 2016 supera el 1,5%, en la medida en que el riesgo de ´kicillofización´ oportunamente planteado para la economía nacional se está confirmando; en 2014, el PBI revisado por la gestión de Jorge Todesca en el Indec arrojó una caída de 2,6%". Como sabemos ahora, ese pronóstico se cumplió: el Producto Bruto Interno (PBI) retrocedió 2,3% durante 2016, por la menor producción industrial y la retracción y caída del consumo. Así, la caída del año pasado implicó una contracción respecto al crecimiento del 2,4% de la actividad en 2015, el último de la gestión presidencial de Cristina Fernández. 

Recordemos nuestra premisa analítica de que, por encima de los vaivenes de la coyuntura (corto plazo), los efectos socioeconómicos son los que terminan imponiéndose a mediano y largo plazo en las tendencias de opinión pública (primero preelectorales finalmente electorales), siempre bajo el paradigma de “la comunidad que consume y que vota”. En ese marco, los datos que citamos son relevantes, porque las chances electorales del oficialismo dependen fuertemente de una mejora de la economía; a su vez, esta es altamente dependiente de una mejora del consumo, que a su vez depende de una mejora del salario real. En 2014, la devaluación de Axel Kicillof generó un pass-through a precios (inflación) y el salario real cayó 4,2 puntos. Entre diciembre de 2015 (mes en que asumió la presidencia Mauricio Macri) y marzo de marzo de 2017, el salario real formal (privado y público) cayó en promedio 6,3% respecto a noviembre de 2015: es decir, un bajón mayor que el antecedente recién citado, si bien el período de referencia también es un poco mayor (ver datos arriba; click para agrandar). 

Se trata de un mal precedente para el gobierno de Cambiemos: los datos históricos muestran que las caídas del salario real en años anteriores a una elección configuran un escenario preelectoral adverso. En 2008, también había caído el salario real: -3,6%. El 2008 precedió a la elección de medio término del 2009 y el 2014 precedió a la presidencial de 2015. El hecho de que (si bien con matices) ambas resultaran adversas al oficialismo sugiere que efectivamente la caída del salario real tiene consecuencias de opinión pública a largo plazo, aun cuando en los años electorales propiamente dichos el salario real creció: +4,3% en el 2009, y +2,9% en el 2015. En cualquier caso, para enfrentar la elección de medio término con chances medianamente exitosas, hay consenso de que el gobierno necesita una mejora en estos indicadores económicos. Veamos algunas proyecciones: según el relevamiento de expectativas de mercado (REM), el crecimiento podría rondar el 4% para las primarias del 13 de agosto. Este ritmo de expansión es mayor al registrado cuando el oficialismo perdió los comicios de medio término anteriores (2,2%, promedio en 2009 y 2013), pero también inferior a cuando el gobierno de turno ganó las elecciones (5,6% promedio en 2005, 2007, 2011, aunque hay que apuntar que, de esas tres fechas, sólo la de 2005 coincide con una elección de medio término). 

A principios de año, entre todos los pronósticos de actividad para 2017, el del consultor Miguel Bein era uno de los más optimistas: 4,2%. Sin embargo, el economista dejaba bien claro que ese pronóstico sólo podía cumplirse si los salarios le ganaban a la inflación por al menos 3 puntos porcentuales: "no hay forma de hacer crecer en el corto plazo una economía como la Argentina sin un rebote en el consumo; para eso los salarios le tienen que ganar a la inflación (…) si la inflación va a cerrar en 21, los salarios como mínimo tienen que cerrar en 24%". Tomando nota de la evolución de la política de ingresos del gobierno, Bein no tardó en rebajar su estimación de crecimiento de la actividad al 3,4% y a ajustar también a la baja su estimación de crecimiento del consumo. En la misma línea, Guillermo Oliveto, especialista en consumo masivo, sostuvo recientemente que la recuperación del consumo para este año estará entre 3 y 3,5%. “Estará ahí, no será ¡pum para arriba!, como en años anteriores”, señaló. Sin embargo, aunque hay algunos brotes verdes en determinados nichos de actividad, los datos muestran que el comportamiento estructural de las variables de consumo y actividad industrial sigue en zona roja. Diversas estimaciones privadas, como la de CCR, reportan una fuerte caída del consumo en febrero (-5,7%), que empeora para el interior del país (-6,3%). Esto implica 13 meses seguidos de baja y hay casos graves, como el consumo de bebidas sin alcohol, que cayó 10,8%. Los datos oficiales reconocen una caída del consumo de alimentos y bebidas del 3,2% para febrero pasado. En tanto, según CAME, la producción industrial de las PyME cayó en el primer trimestre 3,6%. 

Este escenario adverso empeora con el dato de la inflación de marzo: 2,4%, el segundo registro más alto desde octubre luego del 2,5% de febrero pasado. Con esto, la inflación acumulada sólo en el primer trimestre del año ya es de 6,3%, ritmo que implica que para el primer semestre se acumularía una inflación mayor al 12% (el piso fijado en las metas anuales del Banco Central). El techo del 17% tampoco parece sencillo de cumplir: tomando nota de la inercia inflacionaria, las estimaciones privadas están corrigiendo su expectativa a tasas entre el 24% y el 25%. Esto implicaría que tendríamos este año la inflación que el ex ministro Alfonso Prat Gay había prometido para 2016 (24%, contra una real del 40%). Según el economista Diego Dequino, “lo más seguro es que la tasa mensual promedie 1,8. Eso significaría una tasa anual de 24 a 25. Sería un éxito si se crece 2 o 3%. Venimos de caer más de 2 y la inflación fue del 40%”. En este marco, para que se cumpliera el pronóstico de Bein (un crecimiento de la actividad mayor a 3%) los salarios deberían cerrar en torno a los 28 puntos, algo difícil de digerir para el gobierno de Macri. Sin embargo, el escenario alternativo también es indeseable para Cambiemos: que el consumo y la actividad crecieran de manera magra (en torno al 2% que plantea como hipótesis Dequino), implica registros que entran en la zona de riesgo electoral para el gobierno, dado que los oficialismos perdieron los comicios de medio término cuando la actividad sólo creció en torno al 2,2%.