viernes, 30 de agosto de 2019

De la coalición electoral a la construcción de una nueva mayoría (1)


El escrutinio definitivo estiró la ventaja del Frente de Todos sobre Juntos por el Cambio a más de 4 millones de votos y dejó a la fuerza opositora al borde del 50% (ver datos arriba; click para agrandar). El dato confirma que la unión del kirchnerismo, el peronismo y el massismo forjó la coalición electoral más competitiva. Además, ese frente va camino a construir una nueva mayoría, dado que si supera el 50% de los votos en octubre no sólo habrá definido la elección presidencial en primera vuelta con holgura (el requisito constitucional es 45%+1), sino que habrá dejado de ser primera minoría electoral para transformarse en mayoría neta (con más de la mitad de los votos). El resultado de las primarias dejó a los Fernández a apenas 0,51 pp del 50%. La última vez que un presidente había triunfado en primera vuelta con más del 50% fue en la histórica elección de 2011, cuando CFK rebasó el 54%. Así, el resultado sugiere que la unificación de la oferta electoral que implica el Frente de Todos (kirchnerismo + peronismo + massismo) se articuló eficazmente con la unificación de la demanda electoral: al parecer, la fractura que afectó al espacio pan-peronista desde la elección de medio término del 2013 (con la fragmentación entre los trabajadores formales respecto a los informales y desocupados) se suturó al calor de la crisis y el malestar socioeconómico generados por la gestión Cambiemos, en especial desde 2018. 



El objetivo de rebasar el 50% está al alcance del Frente de Todos, según todas las encuestas conocidas hasta ahora. En los posteos anteriores revisamos los datos de las consultoras FGA, CEOP, Clivajes, Trespuntozero y Gustavo Córdoba & Asociados: en esos 5 estudios, los Fernández superan el 50% y la brecha sobre Macri-Pichetto oscila entre los 15 puntos porcentuales y los 21,6 pp. En la misma línea, la medición más reciente de Proyección Management & Consultoría sobre una muestra de 1.200 casos registra casi 51% de intención de voto para Alberto y Cristina Fernández, vs casi 34% para la fórmula de Juntos por el Cambio (ver datos arriba; click para agrandar). La brecha es de 17,2 pp, mayor a los 16,55 pp que arrojó el escrutinio definitivo. Según el estudio, el 47,3%  por ciento de aquellos que no votaron en las PASO elegirán al Frente de Todos en los comicios de octubre, mientras que el 45,8% afirma que votará a Juntos por el Cambio, lo cual insinúa que, aunque crezca la participación entre las primarias y la primera vuelta, el oficialismo no logrará recortar la brecha de cara a octubre. 



En la misma línea, el estudio más reciente de la consultora OhPanel ubica al Frente de Todos con 50% de intención de voto, vs 31% para Juntos por el Cambio (ver datos arriba; click para agrandar). La brecha es de 19 pp. Mientras el oficialismo aparece con menor caudal que en las PASO (-1,94 pp, lo que en rigor es una diferencia estadísticamente no significativa), el Frente de Todos aparece estable (+0,51 pp). El análisis de las demás listas arroja que el Frente Despertar resulta el más afectado por la polarización, retrocediendo a apenas el 1% (en las primarias había superado el 2%). Dentro de este panorama, la única medición reciente que tiene algún matiz distintivo es la de Rouvier & Asociados, que muestra al Frente de Todos estable y a Juntos por el Cambio en 36,6% (+3,66 pp más que en las PASO; ver datos abajo, click para agrandar). 



Si hacemos un promedio de las 8 mediciones conocidas PosPASO, obtenemos 51,7% para el Frente de Todos vs 33,7% para Juntos por el Cambio, una ventaja de 18 pp. Por otro lado, si al resultado del escrutinio definitivo por distrito le agregamos las encuestas realizadas por la consultora Proyección en provincia de Buenos Aires (PBA, 55,3% para los Fernández vs 31,8% para Macri-Pichetto) y Ciudad Autónoma en Buenos Aires (CABA, 38,4% vs 46,3%, respectivamente) y el promedio de encuestas en provincia de Córdoba (datos propios más mediciones IVR de colegas), obtenemos en nuestra provincia una media aritmética de 56,1% para Macri-Pichetto vs 33,1% para Alberto y Cristina Fernández. Proyectando esas tendencias sobre el resultado de las PASO por distrito, el promedio resultante da 50,7% para el Frente de Todos vs 33,9% para Juntos por el Cambio; una brecha de 16,8 pp. En síntesis, en ambos promedios el Frente de Todos aparece superando el 50%. 

martes, 27 de agosto de 2019

De las PASO a octubre: resultados y tendencias en distritos clave


En el posteo anterior veíamos que la intención de voto a nivel nacional según la consultora Gustavo Córdoba & Asociados (54,4% para el Frente de Todos vs 32,8% para Juntos por el Cambio con indecisos proyectados) estaba muy alineada con la intención de voto a presidente en provincia de Buenos Aires (PBA) según la consultora Proyección (55,3% vs 31,8%, respectivamente). Así, vale decir que PBA se estaría comportando como fuerte predictor de la elección nacional, al igual que sucedió en las PASO del 11 de agosto pasado. Como este distrito pesa el 37% en el padrón nacional, la performance del Frente de Todos en PBA y en especial en el conurbano bonaerense o Gran Buenos Aires (GBA) gravitó fuertemente en el resultado de las primarias (ver datos arriba; click para agrandar) y dejó una inercia muy favorable para el frente opositor de cara a la primera vuelta de octubre.



A eso se suma que en el segundo distrito más gravitante a nivel nacional, provincia de Córdoba (pesa 8,68% en el padrón), la performance del Frente de Todos (30,39%) también fue muy positiva, ya que adelantó a las primarias el resultado que el FPV recién había logrado en ballotage en el 2015 (ver datos arriba; click para agrandar). Aunque el binomio Macri-Pichetto también logró un buen resultado en esa provincia, con 48,18% de los votos, mejoró el resultado de las primarias de hace 4 años pero estuvo algo por debajo del 50% que había logrado aquella vez en la primera vuelta. Vale decir que los Fernández avanzaron 2 pasos (traslado del resultado de la segunda vuelta de noviembre a las PASO de agosto), mientras que Macri estuvo cerca de avanzar uno (anticipar el resultado de la primera vuelta de octubre a las primarias).



Respecto a la tendencia en el cuarto distrito de mayor peso electoral, Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), según la medición más reciente de la consultora Proyección el Frente de Todos recorta la ventaja de 11,3 puntos porcentuales que había obtenido Juntos por el Cambio en las primarias (44,71% vs 33,4%, respectivamente) a casi 8 pp, ya que los Fernández alcanzan una intención de voto de 38,4% vs 46,3% de Macri-Pichetto (ver datos arriba; click para agrandar). La encuesta fue realizada entre el 16 y el 20 de agosto en la Ciudad de Buenos Aires de manera online sobre una muestra de 409 casos, con un error muestral de +-3,5%. De esta forma, la actualización de la tendencia nacional a partir de los datos distritales (considerando el resultado de las PASO en todos los distritos según ese escrutinio más las encuestas pos PASO en PBA y CABA) da 49,7% para el Frente de Todos vs 32,9% para Juntos por el Cambio, lo que arroja una brecha de casi 17 puntos porcentuales (16,8 pp) entre ambas fuerzas.  


¿Usted cree que Mauricio Macri entendió el mensaje de las urnas?


A este contexto se suma que diversas mediciones convergen en señalar que los electores califican desfavorablemente las reacciones del oficialismo luego de las PASO, tanto como su gestión de la crisis socioeconómica recrudecida con el nuevo salto del dólar. La primera encuesta realizada de manera exprés por el Centro de Estudios de Opinión Pública (CEOP, dirigido por Roberto Bacman) para sondear como cayeron los movimientos presidenciales posteriores al domingo arrojó repercusiones muy desfavorables para el gobierno. En total se entrevistaron 1.695 personas de todo el país, respetando las proporciones por edad, sexo y nivel económico-social. Según los datos, el 54,2% dijo creer que el presidente no entendió el mensaje de las urnas y un porcentaje aún mayor cree que Macri no comprende la realidad económica y social de los argentinos (ver datos arriba y abajo; click para agrandar). 



¿Ud. cree que el presidente Mauricio Macri comprende realmente la realidad económica y social de los argentinos?



También fueron desfavorables las repercusiones de la conferencia de prensa del 14-A, en la cual Macri trató de contrarrestar el efecto negativo del lunes 12: casi el 60% calificó de electoralistas a las medidas anunciadas en esa ocasión, contra poco más del 20% que dijo que apuntaban a resolver la situación económica. En síntesis, en tres issues claves posteriores a las PASO las calificaciones adversas al gobierno superan el 54%, un guarismo que está en el orden de magnitud del promedio que 5 encuestas de intención de voto posteriores a las primarias estiman para el Frente de Todos. 

Conferencia de prensa día miércoles 14





  

lunes, 26 de agosto de 2019

Intención de voto de cara al 27-O: se intensifica la polarización (2)


En los dos posteos anteriores citábamos estudios del CEOP, FGA y Clivajes que reportaban una intensificación de la polarización asimétrica posterior al resultado de las PASO del 11 de agosto. Otras encuestas convergen en la misma línea y sugieren que el Frente de Todos podría ampliar la diferencia en torno a los 15,5 puntos porcentuales obtenida en las primarias a entre 18 pp y 20 pp en octubre. Es el caso del estudio de la firma Trespuntozero, que difundió una encuesta nacional de 1.200 casos online, con un margen de error de +/- 3,2%. Según esa encuesta, la intención de voto de la fórmula AF-CFK subió a 51,1% (unos 4,4 pp más que lo obtenido en las PASO) contra 33% del binomio oficialista, que se muestra estancado. Consenso Federal alcanza 4,5%, el Frente NOS 3%, Despertar 2,1% y la izquierda 1,1%, con 3,6% de indecisos (ver datos abajo; click para agrandar).



Por su parte, según la consultora Gustavo Córdoba & Asociados, sobre voto positivo, Alberto y Cristina Fernández alcanzan 53,2% de intención de voto vs 32,1% de Macri, Pichetto, una brecha de 21,1 pp que resolvería la elección sin necesidad de segunda vuelta (ver datos arriba; click para agrandar). Las fórmulas de derecha y de izquierda caen por debajo del 1%, según el estudio, mientras que Lavagna-Urtubey y Espert-Rosales también cederían votos respecto al caudal logrado en las PASO. 




Con proyección de indecisos, el estudio reporta que la fórmula del Frente de Todos alcanza el 54,4% y se ubica en el mismo orden de magnitud del caudal obtenido por CFK cuando logró la reelección en 2011. Sin embargo, aunque la diferencia que logra sobre Juntos por el Cambio se amplía y llega a 21,6 pp, es menor a los 37 pp que alcanzó en ese momento la ex presidenta sobre el candidato socialista Hermes Binner. El oficialismo aparece estancado en torno al 33% (ver datos arriba; click para agrandar). El estudio fue realizado entre el 22 y el 23 de agosto sobre una muestra nacional de 1.200 casos relevada vía IVR. De esa forma, si actualizamos el promedio nacional con 5 mediciones PosPASO, obtenemos 52,8% para el Frente de Todos y 33,6% para Juntos por el Cambio, una brecha de 19,2 pp.



Los primeros estudios realizados luego de las primarias en distritos clave van en la misma línea. Según un sondeo de 1.149 casos relevados online y vía paneles en la provincia de Buenos Aires realizado por Proyección, la consultora que más cerca estuvo del resultado en las PASO en esa provincia (reportó 45,1% de intención de voto para el Frente de Todos y 30,2% para Juntos por el Cambio, una diferencia de 14,9 pp a apenas 0,67 décimas de la diferencia real que arrojó el escrutinio). La tendencia ahora muestra que los Fernández aumentarían 5 pp  llegando al 55,3% de intención de voto (vs 50,65% en las PASO). A su turno, el binomio Macri-Pichetto crecería menos y llegaría a 31,8% (2 pp más del 29,8% obtenido el 11 de agosto; ver datos arriba, click para agrandar). La inercia pos PASO también se traduce en el clima de opinión plasmado en el indicador de "ola ganadora" (es decir, quién creen los electores que será el candidato ganador, más allá de a quién voten). Antes de las PASO, casi el 51% de los electores de PBA veían ganadores a los Fernández, y ahora esa creencia trepó al 69,5% (+ 18,6 pp). En sentido contrario, antes del 11-A el 36,2% veía con más chances ganadoras al oficialismo, y ahora esa percepción cayó al 24,5% (-11,7 pp; ver datos abajo, click para agrandar). El estudio de Proyección tiene un error muestral de +/- 3%. 




Recordemos que la provincia de Buenos Aires (PBA) pesa el 37,01% dentro del padrón nacional. A la espera de nuevas mediciones distritales, si tomamos el resultado de las PASO del 11 de agosto y le aplicamos la tendencia actualizada en PBA, el resultado es 49,34% para el Frente de Todos y 32,81% para Juntos por el Cambio, una diferencia de 16,53 pp estadísticamente significativa que definiría la elección presidencial en la primera vuelta, sin necesidad de ballotage. 

miércoles, 21 de agosto de 2019

Intención de voto de cara al 27-O: se intensifica la polarización (1)


En 2015, Cambiemos armó una coalición electoral que fue denominada por los analistas como "el partido del ballotage". Luego de perder las PASO por casi 9 puntos porcentuales frente al FPV (38,6% vs 30,1%) y de recortar la brecha a sólo 3 pp en la primera vuelta (37,1% vs 34,1%), pudo imponerse por 2,68 pp en la segunda vuelta (51,34% vs 48,66%). Tanto en las primarias de agosto como en la primera vuelta de octubre de ese año, hubo una tercera vía vigorosa (UNA, liderada por Sergio Massa) que reunió un caudal en torno al 20%, lo cual generó una situación de polarización simétrica que recién se destrabó en el ballotage, por una magra diferencia. Este año, el Frente de Todos conformó la coalición electoral más eficaz, absorbiendo a quien en 2015 fue el líder de la "franja del medio", y de esa manera logró en las PASO una performance muy cercana al 50% que obtuvo la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner en agosto del 2011 y que precedió al histórico 54% de octubre de ese año. De esa manera, la polarización de la PASO este año no fue simétrica, sino asimétrica, pues la primera minoría electoral le sacó a la segunda fuerza 15,5 pp de ventaja. 



De cara al turno electoral de octubre, las primeras encuestas señalan que se refuerza la polarización. En el posteo anterior vimos que CEOP reporta 53,2% para el Frente de Todos y 32,8% para Juntos por el Cambio, con proyección de indecisos (20,4 pp de ventaja), lo que resolvería la elección en primera vuelta. En tanto, la consultora Federico González & Asociados (FGA) detectó casi 54% de intención de voto para AF-CFK vs 32,9% de Macri-Pichetto con proyección de indecisos y sobre votos positivos (ver datos al inicio del posteo y arriba; click para agrandar). De eso resulta una brecha de casi 21 pp que también definiría la elección en octubre y roza el caudal obtenido por el FPV en la reelección de Cristina Fernández en 2011. El relevamiento fue mixto (presencial y telefónico) sobre una muestra de 1.400 casos encuestada entre el 14 y el 16 de agosto en el ámbito del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y el interior del país. Según esta medición, el termómetro que mide la polarización asimétrica trepa a casi 87% (ver datos abajo; click para agrandar). 

Por su parte, según un estudio de Clivajes, Alberto y Cristina Fernández sumarían 4,04 pp adicionales a lo obtenido en las PASO, mientras que Macri-Pichetto sumarían 4,64 pp. La lista de Lavagna-Urtubey podría sumar 1,06 pp y la del FIT mantendría su caudal, pero las demás podrían sufrir una merma (ver datos arriba; click para agrandar). La medición fue realizada online sobre una muestra de 1.203 casos relevados del 13 al 16 de agosto. Cruzando esos datos con el caudal relativo que retendrían, el Frente de Todos podría alcanzar en octubre 51,3% vs 36,4% de Juntos por el Cambio, una brecha de casi 15 pp que resolvería la elección sin necesidad de ballotage.  



Cabe destacar que las tres consultoras mencionadas (CEOP, FGA y Clivajes) tuvieron buenas aproximaciones al resultado de la PASO, lo cual pone en valor las tendencias que reportan (lo cual será un criterio base que utilizaremos al analizar datos desde aquí a octubre). Así, el primer promedio pos PASO sobre estas tres mediciones da 52,8% para el Frente de Todos y 34% para Juntos por el Cambio, una brecha de 18,8 pp que perfila un triunfo opositor en primera vuelta. 

lunes, 19 de agosto de 2019

Claves de las PASO de cara a la primera vuelta de octubre



Antes de las primarias del 11 de agosto expusimos dos claves del proceso que incidirían en las repercusiones del resultado: 1) el doble clima de opinión (presunta paridad en las encuestas según el sistema de medios afín al gobierno vs ventaja nítida) 2) la influencia de la variable etaria (dada la inclinación de los segmentos etarios de electores jóvenes por el Frente de Todos vs el predominio oficialista en adultos mayores). En la semana posterior a las PASO, ambas claves han sido retomadas por varios analistas como hipótesis para explicar la amplitud de la ventaja (mayor a 15 puntos porcentuales) entre Alberto y Cristina Fernández vs Macri-Pichetto. En el primer caso, la hipótesis es que el clima mediático desfavorable al Frente de Todos y favorable al oficialismo generó una espiral del silencio que dio lugar a una proporción de "voto oculto" a la lista opositora que se puso de manifiesto el día de la elección, estirando la ventaja que le daban las encuestas más favorables (11 pp en promedio, aunque hubo encuestas como las de Hugo Haime, que le daban casi 14 pp) a los más de 15 pp que arrojó el escrutinio. En el segundo, la hipótesis es que las encuestas no captaron el peso que tendría el electorado joven en la elección, presumiento una mayor participación relativa de ese segmento etario en comparación con el de los adultos mayores.  




Lo notable de estas claves es que conservan vigencia en el tránsito hacia la primera vuelta del 27 de octubre. La ruptura del doble clima de opinión a partir de la contundencia del resultado electoral (que insinúa un fin de ciclo) puede generar una ola ganadora en favor del Frente de Todos y activar una espiral del silencio en contra del oficialismo. En este punto, es pertinente destacar que una encuesta nacional del CELAG previa a la PASO ya había detectado una debilidad en la identificación política con Juntos por el Cambio. Según ese estudio, apenas un 17,6% se define como "macrista",  contra un 33,1% que se define como "antimacrista". Por otro lado, un 27,2% se define como "antikirchnerista", vs un 23,5% que se define como "kirchnerista" (ver datos arriba; click para agrandar). Esto tiende a confirmar la identidad política de Cambiemos como una identidad negativa, construida por oposición al kirchnerismo, lo cual también se pone de manifiesto en los motivos traccionadores del voto que una encuesta de OhPanel detectó antes de las PASO (ver datos abajo; click para agrandar). Como se puede observar, el principal key driver del voto a Juntos por el Cambio es negativo ("evitar que gane el kirchnerismo/CFK"), al contrario de lo que se ve en los motivos del voto a Frente de Todos. 




En tercer término, un 30,4% se define como "peronista", contra casi un 16% que se define como "antiperonista". Esto también confirma algo que venimos señalando hace años: la gestión de gobierno de Cambiemos, al generar malestar, creó su propio consenso negativo en contra. Hoy, el rechazo al macrismo es mayor que el rechazo al kirchnerismo, mientras que el rechazo al kirchnerismo es, a su vez, mayor que el rechazo al peronismo. Por ello, la coalición ganadora de las PASO tuvo éxito al unificar el kirchnerismo con otros actores del espacio pan-justicialista, lo que se selló con la decisión de CFK de competir por la vicepresidencia en lugar de encabezar la fórmula. 

El impulso de las PASO dejó una inercia en favor del Frente de Todos que ya se detecta en las primera encuestas conocidas después de las primarias. Una de las que se dio a conocer fue realizada por el Centro de Estudios de Opinión Pública (CEOP), que lidera Roberto Bacman, una de las consultoras que tuvo mejor aproximación al resultado (antes de la elección, estimó 43,7% para el Frente de Todos y 32,3% para Juntos por el Cambio). La medición mantuvo el mismo sistema de relevamiento que venía utilizando, llamado CATI (Computer-Assisted Telephones Interviewing, es decir, una encuesta telefónica asistida por un operador, a diferencia de las IVR que son automáticas). La muestra fue de 1.800 casos. Con proyección de indecisos, el binomio Alberto y Cristina Fernández alcanza 53,2% de intención de voto, vs 32,8% de Juntos por el Cambio. Así, la lista opositora avanza 5,6 pp respecto al resultado de las PASO, mientras que la oficialista aparece estancada (+0,7 pp). Asimismo, la brecha entre ambas fuerza crece de 15,5 pp a 20,4% pp (ver datos al inicio del posteo; click para agrandar). En síntesis, el aura ganadora que dejaron las primarias refuerza la intención de voto de Fernández, mientras que muestra amesetado al oficialismo. 

viernes, 16 de agosto de 2019

Lecturas del 11-A: doble clima de opinión y malestar socioeconómico



Hace un mes, escribíamos en este blog: "Hoy, el sistema de medios afín al gobierno nacional se esfuerza en instalar que hay un escenario de paridad de cara a las PASO de agosto entre el Frente de Todos y Juntos por el Cambio. Sin embargo, eso no se corresponde con lo que arrojan hoy las encuestas; se trata de un elemento más de la propaganda y la estrategia comunicacional oficialista (que también incluye la difusión de sondeos que muestran una recuperación de la confianza por parte de consultoras paragubernamentales, como Management & Fit y Poliarquía/UTDT). Para que hubiera tal escenario de paridad, algunos estudios deberían mostrar a la fuerza opositora primera en intención de voto y otros al oficialismo, dando como resultado una diferencia estadísticamente no significativa entre ambos en el promedio de encuestas. En cambio, cuando se observan las mediciones actuales, se advierte que en todas ellas la fórmula Alberto y Cristina Fernández marcha al frente, en algunos casos por diferencias estadísticamente significativas (el 39,9% de Fernández-Fdez vs 38,2% de Macri-Pichetto en la sospechada encuesta de Management & Fit arroja una brecha de apenas 1,7 puntos porcentuales, que hoy es lo más cercano a un empate técnico o paridad); en el otro extremo, hay mediciones que muestran ventajas en el orden de los 10 pp, siempre a favor de la lista opositora". Así, anticipábamos que el escenario de presunta paridad construido como clima mediático no se correspondía con las tendencias de los sondeos. El doble clima de opinión, fenómeno que conceptualizó Noelle-Neumann, se saldó en las urnas como es habitual: con el pronunciamiento de los electores y los medios afines al oficialismo corriendo desde atrás del resultado. En ese marco, la brecha de 15,5 puntos porcentuales que arrojó el escrutinio provisorio y la extendida victoria territorial del Frente de Todos a lo largo del país (ver datos arriba; click para agrandar) fue particularmente demoledora para Juntos por el Cambio, la alianza que cayó presa del clima de opinión que instaló juntos con sus medios afines. 




Un repaso de las expectativas previas a la elección pone de manifiesto la distancia que había entre ellas y la realidad. El oficialismo daba por perdidas a las provincias de Misiones, Tucumán, San Juan, Catamarca, Santiago del Estero, La Pampa, Formosa, Chubut y Tierra del Fuego. Consideraba que el acuerdo con el gobernador Alberto Weretilneck podía ayudarlos a disputar Río Negro (contra encuestas en esa provincia que le deban una clara ventaja al Frente de Todos). En San Luis, apostaban al antecedente positivo de la PASO 2017 y al acuerdo con el senador Adolfo R. Saá, y en Neuquén a la sintonía con el gobernador Omar Gutiérrez. Por otro lado, confiaba en ganar en la Ciudad de Buenos Aires y las provincias de Mendoza, Jujuy, Corrientes, Córdoba y Entre Ríos, es decir, cuatro distritos gobernados por Cambiemos más dos de la región centro que fueron clave para el triunfo de 2015. Básicamente, apostaban a un dejá vu de la primera vuelta de 2015, que arrojó una brecha de apenas 3 puntos porcentuales que implicaba la posibilidad de un resultado reversible en el ballotage (ver datos arriba; click para agrandar). Contra esas expectativas, Juntos por el Cambio sólo se impuso en Córdoba (por casi 18 pp, aunque esperaba una ventaja de 20 pp) y CABA (por unos 11 pp, cuando esperaba no menos de 15 pp), perdiendo así en distritos que consideraban "propios" como Mendoza, Jujuy y Corrientes. Las provincias que veían en riesgo de perder eran Buenos Aires y Santa Fe, pero en la primera no esperaban quedar casi 21 pp detrás y tampoco creían que el Frente de Todos pudiera sacar una ventaja de casi 10 pp en "la bota". En Salta, a contramano de las encuestas conocidas, apostaban a beneficiarse de una presunta división del voto peronista (por la condición del gobernador Juan Urtubey como candidato a vicepresidente de Roberto Lavagna)y hacían una apuesta similar en La Rioja y Chaco. Incluso, tenían expectativas en Santa Cruz. Sin embargo, en todas esas provincias, la brecha a favor del Frente de Todos rondó los 20 pp o estuvo por encima. 


Muchas veces volvimos sobre el axioma de que son los efectos socioeconómicos de gestión los que construyen a mediano y largo plazo las tendencias de opinión pública. Así, una gestión como la de Cambiemos, cuyos efectos socioeconómicos netos son de malestar no puede sostenerse mucho tiempo sin perder una elección. La "imbatibilidad" del ex Cambiemos duró tres turnos electorales: el ballotage de 2015 (con victoria magra), las PASO de 2017 y la elección de medio término del mismo año. Luego de casi 15 meses de recesión, alta inflación, suba de la pobreza y caída del empleo privado en prácticamente todo el país (ver datos arriba; click para agrandar), era previsible que el oficialismo enfrentaba un serio riesgo de perder las primarias aunque pudiera haber dudas sobre la magnitud de la diferencia, que claramente captaron mejor las encuestas presenciales previa a las PASO que las telefónicas vía IVR o las relevadas a partir de plataformas online y redes. 

martes, 13 de agosto de 2019

Lecturas del 11-A (2): ajuste, mediciones y comportamiento electoral

Repasamos en el posteo de anteayer 4 mediciones previas a las PASO que tuvieron buenas aproximaciones al resultado del 11-A: consultora Clivajes, CELAG, Hugo Haime y Diagrama Social. Todas acertaron en ubicar al Frente de Todos por encima del 40% y a Juntos por el Cambio más cerca del 30%, como efectivamente ocurrió, y todas ellas fueron mediciones domiciliarias salvo la de Diagrama Social, que combinó las encuestas presenciales con relevamiento online. Ampliando la revisión, detectamos otras dos mediciones que cumplen ambos requisitos: una de ellas es del CEOP, que reportó una brecha de 11,4 puntos porcentuales entre ambas listas en una medición CATI (telefónica asistida por encuestador) a fines de junio (ver datos arriba; click para agrandar). Una aproximación notable, dada la distancia temporal respecto al día de la elección. 



Otra medición previa a las PASO que tuvo una aceptable aproximación al resultado del 11-A fue la de Trespuntozero, que reportó una brecha de 8,6 pp entre ambas fuerzas con una medición IVR cerrada a mediados de junio; nada mal para una medición telefónica pregrabada y con distancia temporal respecto al día del comicio, pero ya la ventaja cae por debajo de los 10 pp, bien lejos de los 15 pp del escrutinio provisorio. Si tomamos estas 6 mediciones y hacemos un promedio, tenemos 43% para los Fernández y 32,2% para Macri-Pichetto, es decir casi 11 pp de brecha, contra los 15,5 pp que arroja el escrutinio provisorio (47,67% vs 32,08%; ver datos abajo, click para agrandar). 



De esas 6 mediciones, 3 son 100% presenciales, una es presencial + online, una CATI y una IVR; claramente, el componente domiciliario hizo la diferencia en orden a detectar no sólo el caudal relativo de ambas fuerzas sino también la diferencia de dos dígitos entre ambas. En cambio, las mediciones IVR y dependientes de plataformas online estuvieron en el extremo opuesto, planteando escenarios de paridad muy lejanos de la realidad, como en su momento observamos al comentar las mediciones de M&aF y de consultoras paraestatales como Poliarquía y Elypsis, cuyas proyecciones electorales tuvieron desvíos enormes no sólo respecto al resultado del domingo, sino al promedio de las encuestas que revisamos sistemáticamente en este blog. Párrafo aparte para encuestas como la de Giacobbe (¡que relevando celulares ubicó a José Espert con mayor intención de voto que Roberto Lavagna!), RTD o las de las brasileñas Ideia Big Data y BTG Pactual, que proyectaron empate técnico o, peor todavía, ventaja para Macri. En el mismo descrédito cayeron las mediciones de big data y sobre plataformas online, que en la semana anterior a las PASO auguraban, por ejemplo, que las búsquedas relativas al presidente Macri anticipaban que el presidente podría ganar las primarias: erraron estruendosamente. Afortunadamente, excluimos varias de esas mediciones por inconsistencias y por sesgos de nuestro cálculo de promedios, como señalamos oportunamente, y al mismo tiempo incluimos mediciones como la de Clivajes, que en cambio fueron soslayadas por el sistema de medios afín al oficialismo (en especial Clarín y sus medios satélite, La Nación y El Cronista). De ahí que nuestros promedios cerrados antes de la veda de datos hayan sido notablemente mejores que los reportados por ese sistema de medios: el de las mediciones nacionales fue 41% para el Frente de Todos y 35,3% para el oficialismo (brecha de 5,7 pp), en tanto que el de las mediciones distritales fue de 42,3% para el Frente de Todos y 34,9% para Juntos por el Cambio (ventaja de 7,4 pp). Nunca creímos en un escenario de paridad, y acertamos. Aquellas mediciones sesgadas y los medios afines al oficialismo se esforzaron por instalar un escenario de paridad que no era tal y terminaron víctimas del fenómeno de doble clima de opinión. La discrepancia entre el clima de opinión mediático y el del electorado se reveló con toda crudeza el domingo 11-A. 


Aquí se entroncan las claves metodológicas de las mediciones con la comprensión del proceso que Argentina vive desde fines del 2015 con la gestión Cambiemos. Para un tejido social lastimado por el ajuste como el argentino, la mejor herramienta de medición es la presencial: tiene mejor llegada a los niveles medios y bajos, menor nivel de rechazo, mayor dispersión territorial y por lo tanto representatividad, y menor nivel de sesgo por interés. En este marco, como plantea el consultor Carlos Fara y citamos a menudo en este blog, a mediano y largo plazo son los efectos socioeconómicos de gestión los que construyen las tendencias electorales. Un gobierno que genera malestar, pierde elecciones más temprano que tarde: sobre 4 años de gestión, 3 de caída del PBI y del consumo no salen gratis, en algún momento llega la factura electoral. Mauricio Macri se consagró presidente por magros 2,86 pp en el ballotage del 2015 y pudo ganar la elección de medio término del 2017 porque la economía rebotó ese año respecto a un 2016 de caída, pero fue a las PASO con una recesión de 14 meses que llegará a casi dos años a fines de su mandato, con alta inflación, con una suba de la pobreza y con una caída del consumo que atraviesa todos los niveles de la pirámide. Según la consultora especializada Kantar, todos los NSE sufren una caída del consumo de 7% o más en lo que va del año, con pico en la base de la pirámide, el NSE inferior: -12%. Aquí aplica otro axioma sobre el que volvemos periódicamente en el blog: no hay elector por un lado y consumidor por otro, sino una comunidad que consume y que vota. Cuando ese consumo se ajusta se genera malestar, y más temprano que tarde viene el voto castigo. A ese cóctel se sumó el rearmado opositor, que acertó en la construcción de la coalición ganadora a partir de la decisión de CFK de correrse al lugar de vice y rearmar lazos con demás referentes el espacio pan-justicialista, con mención especial de Sergio Massa. 

domingo, 11 de agosto de 2019

Lecturas del 11-A (1): una reivindicación de las encuestas presenciales


La mejor aproximación al resultado nacional del 11 de agosto (47,36% de los Fernández vs 32,24% de Macri Pichetto; ver datos arriba, click para agrandar) fue la reportada por la consultora Clivajes a fines de julio: 44,38% vs 32,24% (ver datos abajo; click para agrandar), una brecha de 12,17 puntos porcentuales que está en el orden de magnitud de los 15,12 pp que señala el escrutinio provisorio con el 88,84% de las mesas escrutadas. 



Otra aproximación razonablemente buena fue la de CELAG: 42,5% vs 33,4%, 9,1 puntos porcentuales de diferencia (ver datos abajo; click para agrandar). Como clave, hay que destacar que estas dos mediciones fueron presenciales, que en esta elección probaron ser un termómetro más fiable que las telefónicas en sud dos variantes (CATI y sobre todo IVR, las que tuvieron el mayor error). 





Otras dos mediciones también lograron aproximaciones buenas al resultado y a la diferencia: Hugo Haime, cuya encuesta domiciliaria diagnosticó una situación de elección muy estable en el tiempo y cerró julio con 13,7 pp de brecha (44,4% vs 30,7%; ver datos abajo, click para agrandar).  



También fue buena la aproximación al resultado de la consultora Diagrama Social, que a fines de julio reportó una brecha de 10,2 pp (41,3% vs 31,1%; ver datos abajo, click para agrandar). 



La aproximación de estas cuatro mediciones fue incluso superior a la reportada el viernes 9 de agosto (dentro del período de veda) por la consultora Raúl Aragón & Asociados, que planteó una brecha de 6,3 puntos porcentuales (42,2% vs 35,9%; ver datos abajo, click para agrandar). Por otro lado, las cinco comparten como mérito haber detectado que el Frente de Todos perforaba el umbral del 40%, mientras que otras mediciones (muchas de ellas fogoneadas por el sistema de medios afìn al oficialismo) subestimaron sensiblemente el caudal de la fuerza opositora, hablando de un escenario de paridad que era desmentido rotundamente por el promedio de encuestas: de hecho, nuestro promedio del viernes 2/8 previo a la veda de publicación de datos le daba a los Fernández una diferencia de casi 6 pp, que claramente se quedó corta pero que aun así desmentía el "empate técnico" que se pretendió vender. Asimismo, veníamos siguiendo otro promedio para hacer  seguimiento como dato de control y consistencia: una media aritmética construida a partir de encuestas distritales (con ponderación a partir del peso electoral de cada provincia). Esta arrojaba, antes de la veda de datos, 42,32% para el Frente de Todos vs 34,98% para Juntos por el Cambio, una brecha de 7,34 pp, mayor a los 6 pp estimados en el promedio nacional de la misma fecha. 


Durante la veda de publicación de datos circuló otra medición, en este caso de la consultora Synopsis, que sí se quedó muy corta: casi 4 pp de diferencia (42,3% vs 38,4%; ver datos abajo, click para agrandar). Claramente, la CATI de Aragón tuvo una performance muy superior al IVR de la consultora dirigida por Lucas Romero, con lo cual podríamos rankear la calidad de aproximación con las mediciones presenciales en primer lugar, las CATI en segundo lugar y las IVR en tercer término. 



La abultada diferencia hace que resulte pertinente un artículo escrito por Alejandro Radonjic antes de la elección. En él, planteaba 3 escenarios, tal como usualmente hacemos en este blog siguiendo la línea de analistas como Nate Silver. Descartados los dos primeros, vayamos al tercero: "Las aguas turbulentas son un Alberto arriba de 40 y con más de 3 puntos de ventaja. Entonces, dicen desde BNP, la dolarización subirá su ritmo, se fugarán los capitales, volverán los temores por la dinámica de la deuda, la tenue recuperación se pausará y la inflación subirá. Todo eso, lógicamente, ayudará “electoralmente” a Alberto y generará un suerte de círculo vicioso", apuntaba Radonjic. Finalmente, citaba a Adrián Yarde Buller del Grupo SBS: “una victoria clara del kirchnerismo llevaría a una fuerte dolarización, una aceleración de la inflación y un cierre completo del financiamiento. Allí, el BCRA estaría obligado a endurecer su programa monetario y tal vez intervenir en el mercado cambiario para mantener cierta estabilidad mientras que se correría peligro de ingresar en un círculo vicioso que pueda dejar al oficialismo fuera de partido” (...) “El mercado parece estar valuando una derrota manejable del oficialismo en las primarias que deje a Argentina en alguno de los dos primeros escenarios”. En este marco, el rally o "boosting" preelectoral del viernes 9-A puede generar una sobrerreacción en los mercados esta semana, habiendo quedado de manifiesto todo el humo que se vendió respecto a un escenario de paridad en la PASO.  

lunes, 5 de agosto de 2019

Claves de cara a las PASO: la variable etaria


Una de las claves de las PASO del 11 de agosto es la participación total y por segmento etario. En las primarias de agosto de agosto de 2015 votaron 24.021.816 electores, mientras que en la primera vuelta de octubre lo hicieron 26.048.446. Así, la participación entre ambos comicios creció 6,16 puntos porcentuales: de 74,91% a 81,07%. Además, en las PASO de 2015 hubo 1,2 millones de votos en blanco (5% del total de sufragios en las primarias), pero ese porcentual cayó a la mitad en la primera vuelta. En 2015, el incremento de la participación entre las primarias y la primera vuelta favoreció a Cambiemos, por lo que ahora se mantiene la hipótesis de que a mayor concurrencia mayor caudal relativo alcanzará Juntos por el Cambio, pues un mayor presentismo se asocia al voto de mayores de 70 años (un grupo afín al oficialismo pero con asistencia optativa).

Todo lo contrario sucede entre los jóvenes de 16 a 18 años, que también están alcanzados por esa condición de voto optativo. Mientras que los electores de entre 16 y 35 años que hoy están habilitados para votar suman casi un 40% del padrón nacional, se estima que hay casi 740 mil primeros votantes. Según una encuesta nacional reciente de Raúl Aragón & Asociados (la penúltima de esa consultora difundida antes de la veda), entre los electores de 16 a 35 años el 36,2% se inclina por la fórmula de Alberto y Cristina Fernández, contra casi 21% que votaría por Macri-Pichetto (ver datos arriba; click para agrandar). Otra medición nacional reciente, en este caso de la consultora Tendencias (su último estudio difundido antes de la veda), muestra que entre los electores de 16 a 24 años los Fernández superan a Juntos por el Cambio por casi 34% a 22,4%, mientras que la intención de voto se invierte a favor del oficialismo en los electores mayores de 60 años por 55,2% a 27% (ver datos abajo; click para agrandar). 



De acuerdo a las estadísticas de la Dirección Nacional Electoral (DINE), los electores de entre 16 y 18 años (franja que incluye a los adolescentes de 16 y 17 que pueden optar por sufragar) suman alrededor de 1.033.297 (3,1% del padrón), mientras que muchos de los que ya pasaron por la experiencia del primer voto y hoy tienen entre 19 y 25 ascienden a 4.900.577 (14,7% del padrón total). Respecto al segmento de 26 a 35 años, hay 6.835.055 electores (20,5% del padrón general). La provincia de Buenos Aires (PBA), que puede volver a ser la "madre de todas las batallas", también muestra el peso del electorado joven. En el distrito más gravitante del país (37% del padrón total) están habilitados para participar 371.766 jóvenes de entre 16 y 18 años (3% del padrón), 1.765.783 ciudadanos de entre 19 y 25 (14,3%); y 2.495.790 de 26 a 35 años (20,2%). En PBA, el Frente de Todos apuesta a hacer una diferencia sobre el oficialismo de entre 7 y 8 puntos porcentuales en las PASO del 11 de agosto, apelando a los electores más jóvenes a partir de las figuras de la ex presidenta Cristina Fernández y la candidatura a gobernador de Axel Kicillof, cuya propaganda electoral hace foco en los problemas económicos y el desempleo (que impactan sensiblemente en ese segmento etario). 

Según datos oficiales del primer trimestre de este año, más de la mitad de los desocupados en la Argentina (52,7%) es menor de 29 años. La medición más reciente del Indec confirmó que el desempleo entre las mujeres menores de 29 años trepa al 23,1 % y entre varones alcanza al 18,5%. "Muchos jóvenes nunca vivieron una recesión de esta magnitud. La apelación a que esto pasa por causas del pasado no los interpela, no llevan la carga de las referencias del peronismo como drama o tragedia que busca instalar el macrismo", apuntó recientemente el sociólogo Carlos De Angelis. Por ello, en este segmento etario las encuestas de intención de voto favorecen al Frente de Todos, que podría sumar alrededor de un punto a nivel nacional con estos jóvenes, contra 0,5 de Juntos por el Cambio, que tiene su fortaleza entre los "abuelos" (según el censo, hay más de 3 millones de mayores de 70 años, el núcleo duro del oficialismo). Esto también queda de manifiesto cuando se analizan las proporciones de rechazo: entre los electores de 16 a 29 años, casi la mitad dice que nunca votaría por Macri, mientras que entre los de 60 años y más el 60% dice que nunca votaría por CFK, según la medición nacional más reciente previa a la veda de la consultora Marketing & Estadística (ver datos abajo; click para agrandar).  




Para más datos, según el informe "Gen Z, hacia una política de la sensibilidad", de la consultora Ipsos Argentina, sobre qué piensan de la política los jóvenes de entre 18 y 22 años, CFK es la dirigente de mejor imagen en este grupo: 43% de positiva contra 48% de negativa, seguida de lejos por María Eugenia Vidal (32%) mientras que el presidente Mauricio Macri es el de peor reputación (27% de positiva y 61% de negativa), aunque todos tienen saldo neto negativo. El estudio se basó en una muestra de más de 1.000 casos a nivel nacional con tres perfiles ideológicos: quienes se identifican con el kirchnerismo, quienes se identifican con el macrismo y quienes no se sienten representados por ninguno. La encuesta fue realizada en marzo de 2019, cuando todavía el precandidato a presidente del Frente de Todos, Alberto Fernández no competía como tal. En síntesis, el volumen de afluencia electoral del domingo y su composición por niveles etarios puede tener un sensible impacto en la performance: a mayor concurrencia de los jóvenes, mejor será para el Frente de Todos; a mayor participación de los adultos mayores, mejor será para el oficialismo. 

viernes, 2 de agosto de 2019

Actualizando tendencias antes de la veda de cara a las PASO (2)


Por otro lado, teniendo en cuenta que las PASO también inciden en la elección de cargos clave como el jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y provincia de Buenos Aires, es oportuno hacer un repaso de tendencias distritales que pueden tener una relativa proyección hacia los cargos nacionales. La consultora Clivajes relevó la intención de voto a gobernador en provincia de Buenos Aires (PBA, 37% de los electores  sobre el total del padrón nacional). Sobre una muestra de 1.035 encuestados de manera online del 27 al 30 de julio de manera online,  Kiciloff del Frente de Todos alcanza 44,23% de intención de voto, vs 37,12% de la gobernadora María E. Vidal (Juntos por el Cambio). El precandidato de Consenso Federal llega a 6,43% y el de del Frente de Izquierda a 3,52%, con casi 3% en blanco y casi 6% de ns/nc (ver datos arriba; click para agrandar). La brecha es de 7,11 pp, estadísticamente significativa para un error de +-3% y está dentro del orden de magnitud de la ventaja que el promedio de 13 encuestas asigna a los Fernández sobre Macri-Pichetto en PBA: 41,0% a 32,4% (brecha de 8,6 pp). 


En tanto, según Circuitos, la brecha es de 3,6 pp (ver datos arriba; click para agrandar), mientras que Synopsis reduce la ventaja de Kiciloff a casi 2 pp (ver datos abajo; click para agrandar). 



Según Marketing y Estadística, hay empate técnico: 44,8% para Vidal y 44,6% para Kiciloff, casi el mismo registro que Córdoba & Asociados (44,9% para Vidal vs 44,6% para Kiciloff). De acuerdo con el informe de M&F, cuando se consulta por los binomios para gobernador, Axel Kicillof aventaja a María Eugenia Vidal por 1,4 punto (44% a 42,6%); pero cuando la pregunta se amplía a la boleta completa, con los presidenciales incluidos, la distancia a favor de los K se amplia a seis puntos (45% a 39%).



En provincia de Córdoba (8,7% de los electores sobre el padrón nacional), el promedio de mediciones da 41,7% para Juntos por el Cambio y 27% para el Frente de Todos, una brecha de 14,6 pp. La medición más reciente de la consultora Feedback estrecha la ventaja a menos de 13 pp (ver datos arriba; click para agrandar), pero con más indecisos que el promedio de las encuestas consideradas (entre las cuales está incluida). 

En Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA, 7,9% de los electores sobre el padrón nacional), el promedio de 3 encuestas da 44,3% para Larreta/Juntos por el Cambio y 31,9% Lammens/Frente de Todos en la disputa para jefe de gobierno del distrito. La brecha es de 12,4 pp a favor del oficialismo, lo que podría replicarse en la tendencia a presidente y vicepresidente. La consultora Proyección achica la ventaja a casi 5 pp (ver datos arriba; click para agrandar), mientras que Clivajes detecta una ventaja de 8,2 pp (ver datos abajo; click para agrandar). 



En Mendoza (4,25% de los electores sobre el total nacional), la consultora Reale- Dalla Torre presenta paridad en 36% para el Frente de Todos y Juntos por el Cambio (ver datos abajo; click para agrandar). Dado que se trata de un distrito gobernado por Cambiemos donde el oficialismo aspira a sacar ventaja, esa proyección es francamente desfavorable para el agregado nacional construido a partir de las tendencias distritales. 


Finalmente, de Santa Fe (8,36% de los electores sobre el total nacional) no disponemos de datos recientes, sólo de la ciudad de Rosario, donde una medición reciente de la UNR le da 14,4 pp de ventaja a los Fernández (ver datos abajo; click para agrandar). Así, el agregado de tendencias distritales parciales nos da un promedio de 42,3% para el Frente de Todos y 34,9% para Juntos por el Cambio, una ventaja de 7,4 pp, 1,7 pp mayor a la que vemos en el promedio nacional.



 

Actualizando tendencias antes de la veda de cara a las PASO (1)


Desde el posteo anterior se conocieron nuevas mediciones. Una de ellas fue realizada por Celag, a partir de encuestas presenciales sobre una muestra de 2.000 casos efectivos relevados del 12 al 27 de julio, con un error muestral de +-2,2%. Alberto y Cristina Fernández alcanzan 42,5% de intención de voto vs 33,4% de Macri-Pichetto. Lavagna-Urtubey llegan a 8,5%, Del Caño-Del Plá rozan el 4%, Espert-Rosales alcanzan 2,6%, otros 0,7%, con 2,4% de votos en blanco y 5,6% de indecisos (ver datos arriba; click para agrandar). La brecha a favor del Frente de Todos es de 9,1 puntos porcentuales, estadísticamente significativa. Sobre votos positivos, el caudal del binomio opositor rozaría el 45% que podría consagrarlo si se tratara de la primera vuelta. 



Con proyección de indecisos, la consultora FGA arroja 44,8% de intención de voto para el Frente de Todos vs 36,9% para Juntos por el Cambio, una brecha de 7,9 pp estadísticamente significativa. Lavagna-Urtubey rozan el 7%, Espert-Rosales alcanzan 3,5%, en empate técnico con Del Caño-Del Plá (3,4%). El Frente NOS roza el 1%, el MAS llega a 0,5%, el PAN a 0,2% y el Frente Patriota 0,1% (ver datos arriba; click para agrandar). Dado que hay casi 3% de voto en blanco, AF-CFK superarían el umbral del 45% si se contabilizara como se hará en la primera vuelta de octubre, considerando sólo los votos positivos. 



Por su parte, según OhPanel la brecha es de 6 pp: 41% para el Frente de Todos y 35% para Juntos por el Cambio, ambos con leves retrocesos (estadísticamente no significativos) respecto a la medición anterior de la misma consultora. En cambio, Lavagna-Urtubey insinúan un avance (si bien estadísticamente no significativo) de 2 pp, el Frente Despertar se mantiene sin cambios en 5% y Del Caño-Del Plá pasan de 2% a 3%, con 7% de indecisos (ver datos arriba; click para agrandar). La muestra es de 1.200 casos, relevada online, con un error muestral de +-2,8%.



En la medición más reciente de Aragón, con proyección de indecisos la brecha a favor del Frente de Todos es de 5,5 pp: 41,6% para AF-CFK vs 36,1% para Macri-Pichetto. Consenso Federal alcanza 8,3%, el Frente Despertar roza el 6%, Del Caño-Del Plá 3,2%, el MAS roza el 2%, el Frente NOS apenas supera el 0%, otros 0,1% y 3,1% vota en blanco (ver datos arriba; click para agrandar). 



Otra de las mediciones fue realizada por la consultora Rouvier & Asociados: sobre una muestra nacional de 1.200 casos relevada de manera telefónica (CATI) entre el 22 y el 29 de julio con un error muestral de +-2,8%, la intención de voto con proyección de indecisos da 44,1% para Alberto y Cristina Fernández vs 39% para Macri-Pichetto, una brecha de 5,1 puntos porcentuales que no es estadísticamente significativa considerando el error reportado. Sin embargo, la fórmula del Frente de Todos queda muy cerca del umbral del 45% que la consagraría si el resultado fuera de primera vuelta en lugar de primarias. Lavagna-Urtubey alcanzan 8,3%, Del Caño-Del Plá rozan el 4%, al igual que Espert Rosales (empate técnico entre la lista de izquierda más votada y la de derecha más nítida) y un 1% votaría a otros candidatos (ver datos arriba; click para agrandar). 



A su turno, la brecha que reporta la última medición de la consultora Dicen es muy similar: 5,2 pp, que resulta de una intención de voto de 40,5% para AF-CFK, 35,3% para Macri-Pichetto, 8,2% para Lavagna-Urtubey, 2,4% para Espert-Rosales, 2,3% para Del Caño-Del Fit (empate técnico entre estas dos fórmulas), 2,6% para otros y 9% de indecisos (ver datos arriba; click para agrandar). Con proyección de indecisos, el Frente de Todos trepa a 43,7%, Juntos por el Cambio a 38,1%, Consenso Federal a 8,5%, Despertar a 2,5%, Del Caño-Del Plá 2,2%, otros 2,7% y en blanco 2%. 


Por su parte, el más reciente sondeo nacional de la consultora Circuitos arroja una brecha similar: 4,9 pp. Sobre una muestra de 1.773 casos relevados entre el 24 y el 29 de julio por sistema telefónico IVR con un margen de error de +- 2,3%, reporta 39,6% para el Frente de Todos y 34,7% para el oficialismo. Consenso Federal roza el 10%, el Frente de Izquierda roza el 5%, Despertar alcanza 3,5%, otros casi 2%, ninguno 2,1% y casi 4% de indecisos (ver datos arriba; click para agrandar). La brecha de casi 5 pp es estadísticamente no significativa para el error reportado. 



En tanto, la consultora Marketing y Estadística relevó del 25 y el 29 de julio sobre una muestra de 3.287 casos vía online. El resultado: 41% para AF-CFK y 37% para Macri-Pichetto. En este caso, el Frente Despertar (6%) aparece adelante de Consenso Federal (4%) y el Frente NOS (3%) adelante del Frente de Izquierda (2%). Si bien se trata de diferencias estadísticamente no significativas, ambas implican desvíos respecto al promedio de las mediciones que venimos analizando. El MAS llega a 1% y otras listas quedan por debajo de ese umbral, con 4% de indecisos y 1% de voto en blanco (ver datos arriba; click para agrandar). La brecha es de 4 pp a favor del Frente de Todos, estadísticamente no significativa, pero superaría el 42% sobre votos positivos y quedaría a menos de 3 pp del umbral clave del 45%. 



Según Management & Fit, que encuesta para Clarín, la brecha es de sólo 2 pp con proyección de indecisos: 41,2% para los Fernández y 39,2% para Macri-Pichetto, con casi 11% para Consenso Federal, 3,6% para el Frente Despertar, 2% para el FIT-UI y 1,2% para el Frente NOS, con casi 1% para otros y 1,2% de voto en blanco (ver datos arriba; click para agrandar). Aunque la diferencia es estadísticamente no significativa e implica empate técnico, sobre voto positivo el Frente de Todos superaría el 42% del caudal y quedaría cerca del 45% que lo podría consagrar ganador en primera vuelta. La muestra fue de 2.000 casos, con un margen de error de +-2,2%. Finalmente, según Giacobbe, la brecha es de 40% a 38,5%, apenas 1,5 pp de brecha, aunque habría que tomar esta medición con pinzas, ya que se hizo sólo sobre celulares y, al igual que la de Marketing y Estadística, se desvía del promedio en que ubica a Espert arriba de Lavagna y a NOS arriba de la izquierda, contrariando a las demás mediciones. 


Así, recalculando el promedio sobre 33 mediciones para conformar una masa crítica de datos muy robusta, resulta en 41% para el Frente de Todos y 35,3% para Juntos por el Cambio, una brecha de 5,7 pp. Para tener una referencia comparativa, Tramas y Tendencias realizó hoy un análisis sobre 18 mediciones (ver datos arriba y abajo; click para agrandar): reportó una diferencia en favor de la fórmula Alberto Fernández–Cristina Fernández de +4,8 puntos porcentuales (39,3% vs 34,6%), con una brecha máxima de +13,7 pp (Hugo Haime, valor upper). 



En sentido contrario, la brecha mínima en esa serie de 18 mediciones es de +1,7 pp (Management & Fit).