martes, 19 de junio de 2018

Crisis cambiaria: impacto en Cambiemos

El pasado 16 de mayo, el presidente Mauricio Macri anunciaba el fin de la crisis cambiaria, con un dólar a $ 24,80. Poco más de un mes después, con una pérdida de reservas de 15 mil millones de dólares, la salida de Federico Sturzenegger del BCRA, el dólar por arriba de $ 28 y buscando todavía su techo, Macri sigue buscando su piso en las encuestas y cambiando ministros. El impacto de la crisis cambiaria en Cambiemos es evidente y agrega desgaste al que ya venía provocando el issue FMI: según un estudio nacional de la consultora D´Alessio IROL/Berensztein, para el 65% de los electores argentinos la corrida afecta la imagen del gobierno en gran medida; para el 29% la afecta en alguna medida, y sólo para el 5% no hay afectación (un 1% ns/nc). En tanto, un estudio realizado en provincia de Buenos Aires en mayo por la consultora Analogías detectó que casi el 58% (56,7%) de los bonaerenses no creía que el gobierno lograría parar la corrida, contra casi un 26% (25,8%) que sí (un 17,5% respondía no sabe). 




Así, el desgaste de la corrida cambiaria se acumula con el generado por el tema FMI. Según un estudio realizado por la consultora Taquion/3puntozero en mayo, para casi un 48% de los electores argentinos el anuncio del pedido de ayuda al Fondo hizo empeorar su imagen del gobierno, contra apenas un 13,2% de mejora; en el restante 39% no hubo cambios (ver datos arriba; click para agrandar). Ante la duda si la crisis económica puede impactar o no en la vida cotidiana, sólo un 4,3% cree que no le impactará en su economía familiar: un 83,4 % cree que la crisis le afectará mucho o algo, con un 62,2% inclinándose por la posición más intensa. Además, un 8,8% cree que la crisis lo afectará poco. El estudio de la consultora se realizó entre el 8 y 10 de mayo, mientras los alcances del acuerdo con el organismo internacional aún no se divulgaban. En esa semana, el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, aseguró que "el Fondo Monetario Internacional no es el mismo que hace 20 años", afirmación que tampoco tuvo una gran aceptación: más de la mitad (51,1%) estuvo en desacuerdo con Dujovne, que logró sólo un 23,4% de acuerdo (ver datos abajo; click para agrandar). 




Otro dato clave: ese estudio también confirmaba el agotamiento del discurso de la “pesada herencia. Ante la consulta por la responsabilidad de la crisis económica, un 53,4% dijo creer que la culpa es del gobierno nacional, mientras que sólo un 12,4% le achaca la responsabilidad a la oposición y apenas un 9,8% culpa a la "herencia recibida". Además, un 15% que cree que la responsabilidad es de "otros" y un 9% "no sabe de quién es la culpa (ver datos abajo; click para agrandar). 




Profundizando en esa línea interpretativa, el estudio de la consultora Marketing y Estadística que citamos en el posteo anterior registró que el 51,2% de los argentinos cree que estaba mejor económicamente con la gestión de CFK, contra un 26% que se siente mejor con la gestión actual: es decir, casi el doble se inclinó por el gobierno que terminó en diciembre de 2015 (ver datos abajo; click para agrandar). Lo más destacado es que dentro de los electores cercanos a Cambiemos, casi un cuarto (24,3%) se inclinó por la gestión CFK antes que por la de Macri. 




En ese marco, la consultora Ricardo Rouvier y Asociados detectó en mayo que la gestión del gobierno nacional superó el 60% de imagen negativa, con una positiva de casi 34% (ver datos abajo; click para agrandar). Eso implicaba el piso de valoración favorable y el techo de desfavorable en la serie evolutiva. Al mismo tiempo, las expectativas económicas negativas duplicaban a las positivas: 50,2% a 24,3% (ver datos al final; click para agrandar). 

En síntesis, todos los datos de mediciones de opinión pública convergen en ratificar el desgaste del “mayo negro” en el oficialismo. Como veremos en los próximos posteos, los estudios realizados desde entonces no detectaron que ese desgaste remitiera.



lunes, 18 de junio de 2018

Mientras el dólar busca un techo, el presidente Macri busca un piso

Conforme la corrida cambiaria iniciada en mayo se agudiza y toma en junio dimensiones de crisis cambiaria, se profundiza el malestar socioeconómico que erosiona la marca Cambiemos, desgastando los índices de imagen y aprobación del gobierno nacional. Al mismo tiempo, el debate del tarifazo genera fisuras en la alianza oficialista y hace que el espacio-panjusticialista recupere tonicidad opositora. Respecto al issue dólar, recientemente escribió Eduardo Van der Kooy escribió: “La corrida del dólar ha comenzado a reconfigurar toda la escena política del Gobierno y de la oposición. Ni Mauricio Macri ni Cambiemos imaginaron que apenas seis meses después del nítido triunfo electoral en las legislativas estarían como están ahora. Con un horizonte cargado de incertidumbre (…) El alza del precio del dólar tendrá, guste o no, impacto en la inflación. La meta oficial del 15% actualizada en diciembre se evapora. Los expertos tienen ya un vaticinio homogéneo: 2018 cerrará con un índice inflacionario del 23% en el mejor de los casos. Incluso podría repetirse el 25% del año pasado. En ese campo la sociedad no podrá esperar entonces buenas noticias (…) Sin una inflación en descenso y con un crecimiento aplastado, al Gobierno se le plantea un interrogante político de fuste. ¿Con qué regenerar la expectativa popular? ¿Cómo improvisar una agenda pública nueva? No hay todavía respuestas a la vista (…) Cambiemos supo menear también la cuestión de la transparencia y la reforma institucional. El primer tema funcionó con las investigaciones de la corrupción kirchnerista. Que otra vez, acorde con los vaivenes políticos, parece haber perdido ritmo. Pero ocurrió además que el Gobierno, en ese mismo aspecto, se exhibe flojo de papeles. Hay por lo menos seis ministros que tuvieron que dar explicaciones sobre cuestiones patrimoniales o conductas público-privadas (…) El Gobierno, en este trajín, viene desnudando otra debilidad. Cambiemos no alcanza a funcionar como una alianza de gobierno. Las decisiones, acertadas y erróneas, corren siempre por cuenta del macrismo con el centro de gravedad en la figura del Presidente. Todo este tiempo de crisis lo vino demostrando. Elisa Carrió y el radicalismo plantearon objeciones al ajuste tarifario promovido…”.



Así, mientras el dólar aún busca un techo (la semana que viene amagó tocar los $ 29), el presidente sigue perforando guarismos de valoración en las encuestas, sin encontrar todavía un piso a partir del cual amesetarse o rebotar. Veamos datos de encuestas recientes, realizadas entre mayo y junio: según un informe de la consultora Marketing & Estadística, el presidente Macri alcanzó una imagen negativa de casi 48% (con un diferencial negativo de -15,3%), mientras que su gestión rozó el 50% de valoración negativa, con un diferencial desfavorable de casi 23 puntos porcentuales (ver datos arriba; click para agrandar). Según el CEOP, el resultado es aún más desfavorable: casi 63% de negativa, con apenas 38% de positiva. Al mismo tiempo, el acercamiento al FMI registra casi un 77% de negatividad y casi 21% de acompañamiento, guarismo que está en el orden de magnitud del 24,5% de los votos obtenidos por Macri en la primera vuelta del 2015; es decir, el apoyo a este issue queda acotado al núcleo duro de Cambiemos (ver datos al inicio del post; click para agrandar). Se trata del piso de opinión positiva y el pico de opinión negativa desde diciembre de 2015, comienzo del gobierno de Cambiemos. El director de la consultora, Roberto Bacman, destacó que más de la mitad de los que se consideran independientes (no se definen como oficialistas u opositores) ahora opinan mal de Macri, cuando hace unos pocos meses la mayoría de esos independientes opinaban bien o muy bien: el giro en la franja del medio puede ser definitorio si se mantiene de cara al 2019 electoral. 

"La corrida cambiaria de los últimos días desató la crisis más importante desde diciembre de 2015. El impacto que esta crisis produjo en el imaginario colectivo no es una cuestión sencilla que puede analizarse desde la presencia de un solo factor, tal si fuese un simple mecanismo de causa y efecto. Es mucho más complejo. El verano pasado no solo evidenció el rigor climático, los ánimos también se caldearon por las tarifas y la reducción a los jubilados, el clima social se enrareció y los indicadores de popularidad y aprobación comenzaron a descender. La tormenta comenzó a formarse", analizó Bacman. A eso se agregó el impacto del tema FMI: “cerca de 8 de cada 10 argentinos consideran que la decisión del gobierno de recurrir al FMI para obtener un nuevo crédito stand-by es abiertamente negativa para el país. Un dato cuantitativo de tal magnitud nos podría eximir de cualquier comentario. Pero otras cuestiones asociadas agravan la percepción popular de este nuevo acercamiento con el Fondo. En primer lugar se debe tener en cuenta que la memoria colectiva se nutre de malos recuerdos de tiempos indeseados. Los tiempos de la hiperinflación y el fin del gobierno radical de Raúl Alfonsín y el abrupto final de la convertibilidad se asocian con la presencia del temido FMI. Y aquello que el gobierno trató de instalar como una tabla de salvación, hasta el momento es percibido como un salvavidas de plomo. Vale la pena observar con detenimiento lo que hay detrás de este rechazo: es casi masivo entre opositores e independientes, e incluye a tres de cada diez oficialistas". Para peor, este cóctel de pesimismo vuelve a perforar el piso en el que se habían ubicado las ya declinantes expectativas de los electores argentinos (ver datos abajo; click para agrandar): más del 60% tiene expectativas negativas tanto sobre la situación del país como respecto a la situación personal, mientras que las positivas oscilan entre casi el 31% y el 34%, guarismo que está en el orden de magnitud de los votos obtenidos por Cambiemos en la primera vuelta presidencial del 2015 (34,15%).  



Por su parte, la consultora Synopsis registró un crecimiento de la desconfianza en la capacidad de gestión del gobierno. Un 60% de los electores a nivel país no tiene ninguna confianza en que pueda manejar la crisis en curso; dentro de ese grupo, un 32,2 % afirma haber dejado de confiar. La confianza aparece acotada a casi el 38%, guarismo que está en el orden de magnitud de los votos obtenidos por Cambiemos en la primera vuelta del 2015 (34,15%). Respecto a la decisión de pedir financiamiento en el FMI, más de la mitad (55,2%) se mostró en desacuerdo, mientras que el acuerdo alcanza al 31,4%, una proporción que está en el orden de magnitud de los votos obtenidos por Cambiemos en las primarias del 2015 (30,12%; ver datos abajo, click para agrandar). En conjunto, las tendencias sugieren que Cambiemos se está replegando hacia su núcleo duro y enajenando el apoyo de los segmentos de electores independientes que resultaron cruciales para sus victorias en el ballotage del 2015 y las legislativas de medio término del 2017.   


jueves, 14 de junio de 2018

Nuevos apuntes de opinión pública en torno a un debate histórico: despenalización del aborto

En una serie de posteos dedicados al debate de la despenalización del aborto en marzo pasado planteábamos las siguientes claves interpretativas en torno al tema: 1) Cambiemos no puede beneficiarse de una estrategia del tipo “divide et impera” respecto a la oposición. La media sanción en Diputados del día de hoy confirmó lo que aseveramos en su momento (si bien resta ver qué pasará en el Senado). Veamos el repaso de la votación que hizo hoy el periodista Mariano D`Arrigo: “El FPV fue el bloque que más votos aportó para la legalización, con una diferencia sólida a favor de acompañar el proyecto: 54 contra 10. En otros planetas de la galaxia peronista la ecuación se invierte. En el bloque justicialista se contaron 9 a favor de la legalización y 16 en contra. En el Frente Renovador, 8 por la afirmativa y 10 por la negativa. La coalición oficialista exhibió a cielo abierto sus diferencias. En el PRO se visibilizaron sus dos almas: la cosmopolita y liberal, y la católica y conservadora. El rechazo se impuso 39 a 17. En la Coalición Cívica la oposición fue aún más contundente: 9 legisladores votaron en contra y sólo 1 a favor. El bloque oficialista que salió mejor parado fue el de la vieja UCR, que aportó 24 votos para la aprobación, mientras que 16 se manifestaron en contra” (ver datos arriba; click para agrandar). Así, en resultados netos, el mayor apoyo a la despenalización del aborto lo aportó el FPV (ver datos abajo; click para agrandar).   






Esa síntesis ratifica lo que señalamos oportunamente: Cambiemos mostró en torno al proyecto una división mucho mayor que la de las fuerzas opositoras. 2) el segundo punto clave que apuntamos en su momento tiene que ver con el procesamiento del tema en la opinión pública, es decir, los electores (más allá del voto de los diputados nacionales de cada fuerza). En esa serie de entradas de marzo recordábamos que el célebre consultor Dick Morris le aconsejaba al ex presidente norteamericano Bill Clinton que se expresara públicamente en todos aquellos temas en los cuales hubiera un alto porcentaje de opinión pública a favor. Los denominaba “the sixties”, es decir, los issues que obtuvieran un 60% de apoyo en la sociedad. No habiendo un “sixtie”, la posibilidad de capitalización se ve muy limitada. A las encuestas que citamos en marzo y que mostraban la inexistencia de tal “sixtie” podemos agregarle dos mediciones bien recientes. La primera es un sondeo de las consultoras Taquion y Trespuntozero de alcance nacional, con una muestra de 2.000 casos efectivos recolectados entre el 6 y 11 de junio mediante una encuesta telefónica automatizada (IVR). Según el estudio, un 44,1% de los electores argentinos está de acuerdo con la iniciativa, mientras que un 44,9% se opone y un 11% tiene una posición definida. Aquí vemos un empate técnico entre posiciones, una situación bien distinta a la de un “sixtie” que el oficialismo pudiera capitalizar (ver datos abajo; click para agrandar). 




El panorama cambia sensiblemente en datos de otra encuesta sobre el tema. En este caso, el estudio nacional también fue realizado por IVR, sobre una muestra de 1.400 casos entre mayores de 18 años, recolectados entre el 9 y el 10 de junio por la consultora Opina Argentina. Según el estudio, el proyecto que despenaliza el aborto tiene un 54% de respaldo, mientras que un 39% está en contra; un 7% de personas no sabe o no tiene opinión formada (ver datos abajo; click para agrandar). De acuerdo a esta medición, en los últimos cuatro meses creció la aceptación a la propuesta y se redujo el rechazo, lo que puede apreciarse en la serie evolutiva: en la primera encuesta sobre el tema (que citamos oportunamente en este blog), realizada en febrero pasado, se registró un 44% de entrevistados a favor, guarismo que llegó al 45% en la encuesta realizada en abril (una variación estadísticamente no significativa), mientras que en junio trepó al 54%. En cambio, la oposición a la iniciativa se mantuvo en el 41% en febrero y en abril y pasó al 39% en junio (variaciones estadísticamente no significativas). Los que no tenían opinión formada, en tanto, fueron del 15% en febrero al 14% en abril, para llegar al 7% este mes, lo que indica que el cambio a favor de la despenalización se dio en este grupo (ver datos al final del post; click para agrandar). En este caso el apoyo está menos lejos del “sixtie”, pero sigue quedándose corto de cara a una eventual capitalización. 



Otro argumento que expusimos en marzo contrario a la posibilidad de que Cambiemos lo capitalizara era que en temas como el aborto los electores pro-oficialistas están tanto o más fragmentados que los electores favorables a la oposición, lo cual impide que Cambiemos pueda “fidelizar” su base electoral echando mano a ese "issue" y menos aún reforzarla con nuevos adherentes. Precisamente eso es lo que muestra el estudio de Opina: la mayor aprobación a la despenalización del aborto se da entre los electores del FPV (54% a favor y 40% en contra), seguidos por los de Mauricio Macri (52% a favor y 40% en contra) y los de Sergio Massa (51% a favor y 41% en contra). Si bien los matices son estadísticamente no significativos, se confirma que los electores de Cambiemos están más o igual de fragmentados que los de la principal fuerza opositora, el FPV. En síntesis, tanto los datos de la votación en Diputados como los de encuestas recientes sobre la despenalización del aborto muestran que existen bajas chances de que el oficialismo pueda capitalizarlo. Con todo, a favor del presidente Mauricio Macri podría quedar el juicio de la historia por haber habilitado el debate sobre el tema, más allá de que su propia fuerza en Diputados haya votado más en contra del proyecto que a favor. 


martes, 12 de junio de 2018

Efectos socioeconómicos de gestión: el malestar en el consumo 2016-2018

Con frecuencia, insistimos en nuestras premisas analíticas de base: una de ellas, tomada del consultor Carlos Fara, es que a mediano y largo plazo son los efectos socioeconómicos los que construyen las tendencias de la opinión pública. Así, efectos socioeconómicos de bienestar generarán a mediano y largo plazo imagen positiva, buenos niveles de aprobación e intención de voto, y lo contrario sucederá con efectos socioeconómicos de malestar. Otra premisa analítica básica es que no existen electores por un lado y consumidores por otro, sino una comunidad que consume y que vota; por lo tanto, hay vasos comunicantes entre ambas dimensiones de la conducta, pero entenderla implica evitar lecturas lineales. Dicho esto, hay que remarcar que el desgaste y envejecimiento prematuro de la marca Cambiemos son inescindibles de los efectos socioeconómicos de malestar que la gestión está generando. A los datos que ya hemos compartido en esa línea, podemos sumar otros más recientes, que hacen foco en cómo el consumo acusó el impacto del modelo Cambiemos. 




A partir del escenario económico surgido a fines de 2015, los hogares fueron optando por reestructurar sus compras habituales no sólo en términos de volúmenes sino también de comercios y canales, favoreciendo a los mayoristas en detrimento de los supermercados e hipermercados: mientras que los primeros acumularon un alza cercana a 25% en cantidades a lo largo de los dos primeros años de la gestión Cambiemos, los supermercados e hipermercados redujeron sus ventas en 12%, según estimaciones de Kantar WordPanel (ver datos arriba; click para agrandar). Luego de un año de neto ajuste como 2016 (con inflación del 40%, caída de la actividad mayor al 2% y consumo retrocediendo un 4%), en el 2017 el boom de créditos (hipotecarios, prendarios y personales) modificó la estructura del consumo, atenuando el deterioro que la alta inflación de 2016 provocó en el poder adquisitivo. Así, en los primeros nueve meses del 2017 creció el turismo en el exterior (19% contra el mismo período de 2016), las ventas de motos (47%), las de autos (28%), las de notebooks y tablets (15%) y las de pequeños electrodomésticos (22%). Sin embargo, el consumo masivo siguió a contramano y cerró el 2017 con una caída del 1%, según Kantar Worldpanel-Ecolatina (ver datos arriba; click para agrandar) “por varias causas: la inflación se aceleró en los últimos meses producto de la fuerte suba de tarifas y del tipo de cambio; las turbulencias en los mercados de financieros impactando en la suba de tasas de interés que desincentivan el gasto de los hogares; y la sequía que generó fuertes pérdidas en la cosecha de soja y maíz", según Kantar Worldpanel-Ecolatina. En tanto, según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), tomando como base el consumo minorista de 2014, todo el año 2016 se ubicó debajo de ese nivel, en 2017 sólo 3 meses estuvieron por encima de ese nivel y la previsión para 2018 es que todo el año se ubique por debajo de ese nivel (ver datos abajo; click para agrandar). 




Es previsible que la persistencia de condiciones más desfavorables durante todo el primer semestre de 2018 (con una acentuación desde mayo pasado, en especial por el aumento de tarifas y precios clave como el de los combustibles) impacte nuevamente en el paradigma de consumo. En 2017, la inflación en descenso (comparada con 2016) y el mayor acceso al crédito indexado reforzaron un patrón en el cual la comunidad no adelantaba consumo y las decisiones de gastos y ahorro sacrificaban el consumo masivo presente en favor de bienes más durables, al menos dentro de los segmentos con acceso a ellos. Ese “modo austero” del consumidor asumía el mayor costo de los servicios públicos con menores subsidios y administraba su economía doméstica privilegiando pagos al contado o el valor de las cuotas según el caso, y en consumo masivo se inclinaba por precios más bajos y duraderos en las góndolas en lugar de descuentos puntuales o promociones por cantidad. Sin embargo, en 2018 el descenso de la inflación se estancó y hasta podría revertirse con una nueva suba, pasando del 25% del 2017 a un guarismo más cercano al 30%. Eso generaría una merma en el poder adquisitivo, contrariando la recuperación que habían mostrado los primeros tres trimestres del 2017 en ese sentido.    



Si analizamos el comportamiento del consumo masivo, se detecta que en 2016 las ventas de alimentos, bebidas, cosmética y limpieza se contrajeron un 4%, medidas en unidades; en 2017, cayeron un 1%, y en el primer trimestre de 2018 mostraron una contracción moderada del 1%, según Kantar Worldpanel (ver datos arriba; click para agrandar). En este marco, el deterioro relativo de la coyuntura macroeconómica desde mayo sugiere que el entorno del consumo pasará del estancamiento (predominio de un consumidor cauteloso) a la contracción (protagonismo de un consumidor asustado). Se puede esperar que el nivel bajo superior (el de mayor participación en la pirámide total) resigne consumo ante un escenario de mayor restricción presupuestaria real, motivada especialmente por la aceleración de la inflación y el impacto del aumento en tarifas y transporte. En términos marcarios, el primer trimestre de este año mostró una baja de 1 punto en las primeras marcas en el consumo masivo, contra un avance de tres puntos en las segundas marcas, según Kantar Worldpanel. Esto perfilaría un consumo “low cost”. Ya con el mes de junio corriendo, los términos del acuerdo con el FMI estaría refrendando un 2018 con estanflación, es decir, una inflación superior al 25% del 2017 y una actividad que crecería por debajo del 2% en el mejor de los casos y que incluso podría variar por debajo del 1%. En cualquier caso, esas condiciones mantendrían al consumo contraído. 

lunes, 11 de junio de 2018

Envejecimiento prematuro de Cambiemos: impacto en imagen de Vidal y el factor CFK

Citábamos en posteos recientes encuestas de las consultoras Management & Fit y Analogías que mostraban el impacto del desgaste de la marca Cambiemos en la imagen de la gobernadora de Buenos Aires, María Eugenia Vidal. Otra medición que arrojó resultados en la misma línea fue la realizada por Gustavo Córdoba y Asociados. Se trata de una encuesta realizada por IVR sobre una muestra nacional de 1.200 casos, con un error muestral de +- 2,83% y un nivel de confianza de 95%. Entre abril y mayo de este año, esa consultora detectó un brusco descenso de la imagen positiva de Vidal, que pasó de 57,7% a 45,3% (una caída de 12,4 puntos porcentuales). En el mismo lapso, la negativa saltó de 35,3% a 49,8%, es decir, una suba de 14,5 puntos porcentuales. De esas variaciones, estadísticamente significativas, resulta un diferencial negativo de 4,5 puntos porcentuales. En la serie evolutiva de Vidal desde abril del 2017, se trata de la primera vez que Vidal tiene diferencial negativo de imagen (ver datos arriba; click para agrandar). 

Vale resaltar de esa medición otros dos datos clave: 1) lo brusco de la caída, ya que se da de un mes a otro. El “mayo negro” fue el punto de quiebre para Vidal. 2) A diferencia de la encuesta de Analogías, que mostraba una paridad en la imagen positiva y negativa de la gobernadora en provincia de Buenos Aires, en este caso se registra una brecha negativa a nivel nacional, afectando así parcialmente las chances de Vidal como plan “B” en caso de que el presidente Mauricio Macri desistiera de la reelección en 2019. En tanto, en provincia de Buenos Aires, el resultado de esta encuesta resultó más desfavorable para Vidal que el del estudio de Analogías: 57% de imagen negativa y un 41,9% de positiva, de lo que resulta un diferencial negativo de 14 puntos porcentuales (ver datos abajo; click para agrandar). En ese marco, el consultor Gustavo Córdoba evaluó que la crisis de credibilidad del gobierno de Mauricio Macri también impactó en María Eugenia Vidal en todo el país y que la caída de la imagen de ambos se da en “un momento de suma fragilidad de la economía argentina. El gobierno se equivoca doble cuando trata de recuperar herramientas económicas, cuando tiene que recuperar la confianza. El gobierno le habló a los mercados y a los empresarios, en vez de hablarle a la población. Reina cierta falta de cultural estatal. Manejar el Estado no es lo mismo que dirigir una empresa. Podés tener gran formación, pero si no sentís la función pública no podes conducir un país. La caída de imagen positiva del gobierno es estrepitosa. Todo lo que tiene que ver con Cambiemos ha caído. La imagen positiva que tenía el presidente Macri ha caído a la mitad de la que tenía en 2015. Mucha gente que lo votó lo hizo para que se avance sobre políticas positivas y no se percibe. La marca política Cambiemos ha caído en todo el país, hoy tiene un 70% de rechazo", evaluó el consultor, coincidiendo con nuestra interpretación del envejecimiento prematuro de la marca Cambiemos. 




En esa línea, la misma medición mostraba que la desaprobación de la gestión de gobierno de Macri alcanzó en mayo al 63,5% de los argentinos y superó por 30 puntos porcentuales a la aprobación, que se ubicó en 34,2% (ver datos abajo; click para agrandar). Ese guarismo está en el orden de magnitud de los votos obtenidos por Macri en la primera vuelta del 2015: 34,15%. Asimismo, apenas un 12,8% aprueba totalmente a la gestión, un núcleo duro mucho menor al casi 48% que dice desaprobarla totalmente. Asimismo, respecto a una eventual reelección de Mauricio Macri, sólo un 23% respondió estar de acuerdo y acompañarlo. “Los números hoy no le dan al gobierno para ganar en primera vuelta”, evaluó Gustavo Córdoba. La encuesta también arrojó en la imagen de Mauricio Macri una baja de 7,4 puntos porcentuales de abril a mayo, situándolo con sólo 36,7% de calificación positiva. Esto implica que la caída de imagen de Macri es más gradual, ya que venía siendo visible desde hace meses; en cambio, la de Vidal, como marcamos, fue brusca (12,4 puntos porcentuales de un mes a otro). Claro que, al ubicarse en un escalón de imagen mayor, comparativamente sale mejor evaluada la gobernadora de Buenos Aires que el presidente: el punto es que un desgaste así de repentino e intenso es, sin duda, una señal de alerta para un eventual plan “B” de Cambiemos para el 2019 que la tenga como protagonista. 




Por otro lado, al mismo tiempo que la imagen de Macri y de Vidal salen afectadas del desgaste de Cambiemos, la medición de Gustavo Córdoba mostró que la imagen de Sergio Massa seguía en descenso: la negativa llegó al 62,4% y la positiva se ubicó en 27,5% (ver datos abajo; click para agrandar). 




En cambio, se advertía una leve mejoría en la imagen de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner: la positiva subió 5 puntos porcentuales (de 38,7% a 43,7%), mientras que la negativa pasó de 55,8% a 54,2% (-1,6 puntos porcentuales; ver datos abajo, click para agrandar). Esto sugiere que la hipótesis de que el desgaste de Cambiemos no encuentra quién lo capitalice debe ser tomado con precaución, ya que no se trata de la primera medición que citamos en este blog que muestra una mejoría en la calificación de CFK. Ya en marzo pasado, habían advertido de ese movimiento de leve mejoría de la imagen de la ex presidenta dos consultoras: Ricardo Rouvier y Asociados, por un lado, y Synopsis por otro. Esto sugiere que la crisis del oficialismo mejora el posicionamiento de la principal opositora y no de figuras “opo-oficialistas” como Massa. Asimismo, esto refuerza nuestra hipótesis de que el 2019 podría reeditar una lógica polarizadora en torno a dos consensos negativos: Cambiemos como antítesis del kirchnerismo y a su vez este como oposición nítida al oficialismo, acotando el espacio para las terceras vías, candidatos moderados, peronistas “republicanos” o dirigentes de la “avenida del medio”, del mismo modo que lo vimos en el turno electoral del 2017 (si bien en ese caso con una polarización asimétrica, lo cual sería un dato a confirmar de cara al 2019).