viernes, 17 de septiembre de 2021

El efecto de las PASO de cara a la elección general de noviembre (columna publicada en CBA24N)

El pasado 12 de septiembre se celebraron las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO), antesala de la que será la undécima elección legislativa de medio término desde el retorno de la democracia en 1983. De las 10 elecciones pasadas, en 7 se impuso el oficialismo de turno como primera minoría a nivel nacional (1985, 1991, 1993, 2005, 2009, 2013) y en tres perdió (1987, 1997 y 2001). Desde que el Frente para la Victoria (FPV) llegó al gobierno en 2003, ese sello siempre conservó la primera minoría en el total nacional, pero sólo en 2005 superó el 40% de los votos a nivel país y también ganó en provincia de Buenos Aires (PBA): en 2009 y 2013 cayó ante opciones opositoras en ese distrito, con lo cual su caudal total cayó cerca del 30%. El resultado distrital adverso de 2009 construyó la expectativa de un cambio de signo político presidencial en 2011, que luego fue rebatido con el histórico 54% de los votos que Cristina Fernández logró al ser reelecta como presidenta; en cambio, el triunfo de Sergio Massa sobre el FPV en PBA en 2013 cimentó su candidatura presidencial, dividiendo al espacio pan justicialista en el turno presidencial de 2015 y abriendo el camino al ballotage en el que Mauricio Macri se impuso de manera ajustada (por menos de 3 puntos porcentuales) sobre Daniel Scioli. En la elección de medio término de 2017, Cambiemos venció y se ubicó como primera minoría nacional con más del 40% de los votos y también se impuso en PBA (gráfico arriba). 

Sin embargo, un año después estalló la crisis económica y dos años después el oficialismo, aun con un sello remozado (Juntos por el Cambio, JXC) perdió en las PASO, donde rondó el 33% de los votos y quedó más de 15 pp detrás del Frente de Todos (FDT), otra novedad política que reunificó el espacio pan justicialista. Aunque en las generales JXC remontó hasta 40,28% de los votos, Alberto Fernández se consagró presidente con 48,24% y una ventaja de casi 8 pp, lo que saldó la disputa sin ballotage. El pasado domingo, ambas coaliciones volvieron a medirse y en la decisiva PBA la sumatoria de las dos listas de JXC se impuso al FDT por 4,35 pp (gráfico arriba). El peso de ese distrito (37% del padrón nacional) imprime gran parte de la lectura poselectoral, como viene sucediendo desde 2005 (al punto que las derrotas oficialistas allí en 2009 y 2013 suelen ser evocadas como derrotas nacionales, cuando en rigor no es así). Sin embargo, el revés en PBA, bastión del FDT en su doble regreso al poder de 2019 (la presidencia con Alberto Fernández y la gobernación con Axel Kicillof) atraviesa hoy al oficialismo, que tiene que administrar el resultado adverso de las primarias cuando aún está procesando su transición desde la condición de coalición electoral exitosa en 2019 a coalición de gobierno en el contexto inédito de una pandemia global. El cálculo del resultado a nivel país es algo dificultoso, dado que los sellos no son homogéneos en los 24 distritos. De todos modos, si hacemos un punteo JXC con aliados ronda el 40% y el FDT con aliados ronda el 32%. Desde el punto de vista de la aritmética electoral, la coalición opositora le sacó al actual oficialismo la misma brecha que le sacó Fernández a Macri al llegar a la presidencia. Así, al FDT le pasó algo similar a lo que le sucedió a JXC en las primarias de 2019, cuando rondó el 33%; en cambio, el sello opositor se mantiene en su caudal de las legislativas de 2017 y la primera (y definitiva) vuelta presidencial de 2019.

De ese modo, tenemos un panorama bi-coalicional: mientras que JXC se ha mostrado más sólido en estas primarias, el FDT se ha replegado a su núcleo duro, con un caudal más cercano a las legislativas de medio término de 2009 y 2013 (entre 30% y 31%) que de su mejor performance en elecciones de medio término (el 41,6% registrado en 2005). De los 24 distritos electorales que tiene el país, la mejor aproximación al resultado nacional la sigue aportando PBA: el casi 38% de JXC se ubica a 2 pp del agregado nacional, mientras que el casi 34% del FDT en ese distrito está a menos de 2 pp de su sumatoria. La primera encuesta realizada pos PASO en PBA por CB Consultora (una de las que antes del 12-S perfilaba como posible la victoria opositora) muestra a ambas fuerzas con un leve retroceso (estadísticamente no significativo) respecto a su cosecha en las primarias: -2,3 pp en JXC (35,7%) y -3,1 pp en el FDT (30,5%; gráfico arriba). Aunque faltan poco menos de 60 días para el turno decisivo que define las bancas, esto insinúa una polarización un poco menor que en las recientes primarias, con un empate técnico entre la derecha de Avanza Libertad y el Frente de Izquierda, ambos en torno al 5%, mientras que Vamos de Florencio Randazzo aparece en torno al 4% que obtuvo el 12-S. Ese escenario relativamente menos polarizado, consistente con una elección legislativa de medio término, va a ser desafiado en las próximas semanas por las dos coaliciones tanto en PBA como en todo el país: JXC lo hará para sostener su ventaja y cimentar una victoria en noviembre, y el FDT apuntará a achicar la brecha en el distrito clave y tratar de forzar un resultado más cerrado en la sumatoria nacional.

El resultado del 14 de noviembre no será decisivo de cara al turno presidencial de 2023 (el FPV se recompuso en 2011 luego de un escenario relativamente desfavorable en 2009, mientras que, en sentido contrario, JXC perdió en 2019 luego de su victoria en 2017), pero sí gravitante para la dinámica legislativa del próximo bienio. La práctica parlamentaria desde diciembre de 2019 ha demostrado que las dos coaliciones son ideológicamente heterogéneas y que sus diferencias no son de actitudes o enfoques de campaña electoral sino programáticas: los legisladores nacionales de cada fuerza tienden a estar en desacuerdo con los del polo contrario sobre aspectos centrales del debate político, como lo ilustró con claridad la votación del proyecto de interrupción voluntaria del embarazo (IVE) a fines del 2020. Más allá de los matices que hubo, el FDT aportó la mayoría de sus votos a favor de la IVE, mientras que la mayoría de los legisladores de JXC votó en contra (gráfico arriba).