viernes, 18 de julio de 2014

Agenda y posicionamiento electoral (1)

Frente a los fondos buitre, el gobierno enfrenta serias complicaciones financieras y riesgos de impacto en la economía real pero, por otro lado, se beneficia en términos de manejo de agenda, porque es un tema que la oposición no puede capitalizar: existe una mayoría neta que considera injusto el reclamo de los holdouts, aunque pueda haber matices sobre cómo el gobierno manejó y maneja la cuestión. En esto coinciden los tres consultores que citamos en el post anterior (Artemio López, Rosendo Fraga y Analía del Franco). Asimismo, el gobierno tuvo éxito en lograr apoyos internacionales e instalar el tema de los fondos buitre “como un ataque especulativo contra una restructuración de deuda soberana, en un contexto en que el mundo se replantea la relación con el que capital financiero", evaluó el economista y diputado nacional del Frente Para la Victoria (FPV) Roberto Feletti. 

Así, en la disputa con los fondos buitre el gobierno reconfirma a su núcleo duro de adherentes y además logra un cierto efecto de empatía en otros sectores, como lo señalan estudios que registran una leve recuperación de imagen positiva del oficialismo. Por otro lado, otros persistentes temas de coyuntura generan agenda negativa para el gobierno, que si bien no necesariamente afectan a su núcleo duro, sí limitan el despliegue electoral que necesita para construir una coalición ganadora mínima de cara al 2015. Entre ellos se destaca la causa Ciccone, respecto a la cual el consultor Carlos Fara planteó: “Me parece que la opinión pública ya juzgó a Boudou, y no creo que el gobierno vaya a perder votos, lo que tiene lo tiene”. Esta lectura coincide con la encuesta publicada recientemente en Perfil, según la cual el “efecto Boudou” parece no afectar a los principales candidatos oficialistas: según ese estudio, el vicepresidente tiene 66% de imagen negativa y cerca del 50% cree que la imagen de la presidenta Cristina Kirchner empeoró a partir del escándalo. Sin embargo, en la misma encuesta, la suma de la intención de voto para Daniel Scioli y Florencio Randazzo está en un empate técnico con Sergio Massa, con el 28%.

En la nota de Perfil, la hipótesis explicativa de ese relativa “impermeabilidad” de Scioli y Randazzo es que ambos se han presentado como candidatos con una impronta propia. Esa podría ser la razón por la cual no parecen ser afectados por el “efecto Boudou”, al menos según la encuesta en cuestión. Otra lectura es que el caso trasciende en cierta medida la “grieta”: esa encuesta arroja que la percepción sobre la culpabilidad del vicepresidente está influenciada por la posición de los encuestados sobre el kirchnerismo. Por nuestra parte, opinamos que la impronta propia es un atributo más fuerte del gobernador bonaerense, no sólo sobre la base de su concepto-slogan “la continuidad con cambio”, sino por su dialéctica de pertenencia-distanciamiento respecto al kirchnerismo (los continuos ataques y críticas de los “K puros” a la figura del bonaerense le “ahorran” a Scioli esfuerzos de diferenciación). Lo que sí comparten plenamente Scioli y Randazzo es que ambos se posicionan electoralmente a partir de su rol ejecutivo. Ostentan responsabilidades de gestión, algo que los expone a los riesgos de la coyuntura, pero también los beneficia porque les permite instalar temas en la agenda, lo que hoy los distingue netamente de otras figuras presidenciables de cara al 2015. 

En este punto, es pertinente comparar las cifras de intención de voto reportadas por Perfil con las publicadas por otras consultoras: según una encuesta realizada por la consultora Raúl Aragón y Asociados (durante mayo, en base a 1.230 casos efectivos en ciudadanos en edad de votar) Sergio Massa tiene una intención de voto del 34,71%, seguido de Daniel Scioli con 17,8 y Mauricio Macri con 15,35%. En cambio, de acuerdo a la titular de la Consultora Analogías, Analía Del Franco, Daniel Scioli supera a Sergio Massa en las últimas encuestas. “Gana Daniel Scioli, cuatro puntos más abajo Sergio Massa, y en tercer lugar Mauricio Macri. Ellos tres están en una situación bastante pareja, no así UNEN que se ubica en el cuarto lugar”. Otros estudios marcan una curva decreciente para Sergio Massa, un repunte del gobernador Scioli y un crecimiento importante de Macri, con paridad entre Scioli y Massa (en torno al 21%) y el líder del PRO con alrededor del 18%, mientras que otras le dan a Scioli una ventaja 29% sobre 25% de Massa, alrededor del 22% para Macri y un 16% a Binner. 

En síntesis, una línea de fuerza que surge de estos estudios es que aparece un juego de “suma cero” entre Macri  y Massa, es decir, que el crecimiento en intención de voto del jefe de gobierno porteño se da a costa del tigrense. Esto refuerza la tesis de que el posicionamiento a través de la gestión puede estar favoreciendo las chances de Scioli, Macri y Randazzo, a la vez que limitando el despliegue electoral de Massa y los precandidatos del FAU-Unen (Julio Cobos, Hermes Binner, Ernesto Sanz, Elisa Carrió y “Pino” Solanas), ninguno de los cuales tiene actualmente responsabilidades de gestión.

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