viernes, 22 de mayo de 2015

Fragmentación vs polarización: ¿la bisagra? (2)

En el estudio de Raúl Aragón que citamos en el post anterior, la ventaja de Mauricio Macri sobre Sergio Massa (25% a 20%) es mucho menor que en la encuesta de Ricardo Rouvier (28,9% a 16,8%). Pero aun con ese matiz, un panorama donde Daniel Scioli se consolida con el tercio de intención de voto del kirchnerismo y Macri desplaza del segundo lugar al tigrense satisface el paladar de los analistas cercanos al oficialismo, que consideran a Macri como el rival “deseado”, a efectos de una estrategia de polarización que, de ser exitosa, podría acelerar la licuación de Massa, distribuyendo gran parte de sus votos entre el polo oficialista y el polo opositor.  
Al respecto, Aragón descarta que esa “polarización” pueda beneficiar linealmente a Macri, dado que una parte de la intención de voto del massismo volvería al oficialismo (tal como está sucediendo en las filas de dirigentes). Las implicancias de esto son sustantivas, si es que el escenario efectivamente está virando desde una alta fragmentación a una incipiente polarización. Según Aragón, “no es cierto que el 70% de la sociedad es antikirchnerista. El antikirchnerismo puro no es más que el 20% o 25% y solo el kirchnerismo absoluto, puro y rotundo, es 16.5%”. En un escenario de ballotage como el que habría de confirmarse en los números de su relevamiento, el consultor señaló que "cuando se le da la opción a un electorado que es más filo peronista que opositor, entre Macri y Scioli gana Scioli”
A su turno, cuando la consultora Aresco (Julio Aurelio) midió las alternativas “continuidad o cambio”, obtuvo que las opiniones de que el próximo presidente debe asegurar una continuidad sin cambios o una continuidad con algunos cambios superan el 50%, es decir una opinión mayoritaria respecto de la del cambio de modelo, que recoge el 36% de acuerdo. La línea interpretativa dominante de esta tendencia es que el hecho de que la continuidad supere al cambio es expresión de recuperación del oficialismo y se traduce también en la imagen positiva de la presidenta Cristina Fernández, que según Aurelio se ubica alrededor de un 50% y es atribuible a cierta tranquilidad en el frente económico, la desaceleración de la inflación y la forma en la que se desinfló la denuncia que en su momento hizo el fiscal Nisman. “Nosotros vemos que estas tendencias son, en general, estables. El oficialismo siempre estuvo adelante y el cambio que se percibe desde hace un año es que Macri fue creciendo en detrimento de Unen. Eso es lo que cambió el panorama en la oposición. Massa no se derrumbó, como dicen algunos. Siempre estuvo en un porcentaje parecido al 22 por ciento que tiene hoy. La alteración se produjo por el crecimiento de Macri que, desde el último semestre de 2014, le arrebató el segundo puesto”, analizó Federico Aurelio, director de la consultora. 
Con todo, el escenario aún sigue abierto, desde la óptica de Aurelio. “No es sencillo que Scioli gane en primera vuelta. Desde ya que el gobernador bonaerense puede crecer. Eso se ve en que hay un 50 por ciento que apoya la continuidad o la continuidad con algunos cambios. La cuestión es que habrá que ver la evolución del voto opositor entre Macri y Massa”. Por un lado, es plausible que Macri pueda avanzar sobre el electorado permeable a Massa y que Scioli (más que un candidato “K” más puro) pueda hacer otro tanto. Por otra parte, también es importante atender la intención de voto de Margarita Stolbizer, que oscila alrededor del 7% tanto en el estudio de Rouvier como en el de Aresco, dado que esa candidatura (heredera de la de Hermes Binner) podría captar parte del voto del radicalismo y el de sectores filoprogresistas que no acompañarían la alianza UCR-Coalición Cívica-Macri. Eso podría poner un techo a la candidatura del líder del PRO. Aquí vale recordar la hipótesis de Fara, según la cual la transferencia de voto filo-radical hacia Macri precedió a la Convención de Gualeguaychú, con lo cual el jefe de gobierno porteño podría estancarse en las encuestas o bien crecer a expensas de Massa pero ya no sobre el voto filo-radical.

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