El pasado 1° de
julio, el Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas (Ietse) publicó
su Informe Económico y Social correspondiente a junio de 2026, en el que adelantó
una inflación del 1,87% (gráfico arriba). El pasado martes 14 de julio, el
Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) oficializó el dato de ese período:
1,9%, lo cual confirmó la precisión y exactitud de la medición de ese organismo
local. Así, el índice de precios al consumidor (IPC) aumentó 33,5% interanual y
acumuló un alza de 16,8% en el primer semestre del año. “Sin perjuicio de la mejora observada en la dinámica inflacionaria,
resulta importante señalar que la inflación continúa erosionando el poder
adquisitivo de los ingresos reales. En consecuencia, la desaceleración de los
precios aún no se traduce en una recuperación efectiva de los indicadores
sociales ni del consumo de los hogares”, amplió el documento.
Para más datos, la
consultora especializada Equilibra estimó que la inflación de junio habría llegado
al 2,1% con la canasta que el gobierno nacional suspendió en febrero, cuando se
produjo la intervención que detonó la salida de Marco Lavagna del Indec. De
haberse actualizado la medición tal como estaba previsto, el acumulado hasta
junio pasado hubiera sido del 18% en lugar del 16,8% informado el martes pasado.
Como los hogares experimentan la inflación real (no la reportada), la economía
doméstica sigue sufriendo: según el reciente informe del Observatorio Social y
Cultural para el Desarrollo Sostenible, ya en 2025 la cantidad de hogares del
Gran Córdoba que compraron en cuotas o por fiado llegaron a un nivel récord del
62% en la serie evolutiva desde 2004 (gráfico arriba). “La transformación en el contexto de crisis actual -en el que 6 de cada
10 hogares utiliza este mecanismo- parece estar en la finalidad o el uso de
este medio de pago: mientras que en períodos previos se habría usado para
procesos de capitalización y como mecanismo de acceso a bienes durables, en los
últimos años la compra a crédito habría mutado a mecanismo de provisión para
compra de alimentos y consumos ordinarios”, profundizó el informe.
En la misma línea, la última encuesta provincial de consultora Varianza arrojó que apenas 20% de los cordobeses cuentan con ingresos mensuales que les permiten tener algún tipo de ahorro, vs casi 74% que responde negativamente (gráfico arriba). El saldo desfavorable es de 53,64 puntos porcentuales (pp), lo que confirma que el metro cuadrado de los comprovincianos padece el impacto del ajuste.
Consistente con eso, casi 72% de los cordobeses respondió que el medio aguinaldo rendirá menos que el de años anteriores, apenas 4,5% dijo que lo hará más, y 14,5% que rendirá igual (gráfico arriba).
Finalmente, el último informe de Perspectivas Sociales confirmó que la
inflación se desacelera, pero el comportamiento de compra no reacciona
positivamente: así, el gasto en supermercados en Córdoba cayó 3,6% interanual
hasta abril pasado (gráfico arriba).
En ese marco, los recortes en el consumo no sólo son significativos, sino que la “tijera” podría seguir: en el último año, más del 50% de los cordobeses ya ajustó rubros como ropa/calzado y salidas/entretenimiento, mientras que 43% lo hizo en delivery/ comidas listas. En tanto, el top 3 de rubros en riesgo de potencial recorte lo componen ropa/calzado (45%), luego salidas/entretenimiento (32%); en tercer término, se registra un empate entre telefonía celular y delivery/comidas listas, ambas con 28% (gráfico arriba).
Esto perfila un panorama crítico, consistente
con el más reciente análisis de la dinámica laboral y de empleadores en la
provincia de Córdoba realizado por el Centro Cepa, según el cual durante los
primeros 29 meses de la gestión de Javier Milei se desprende un marcado
retroceso en los indicadores clave del empleo formal, con caídas tanto en la
cantidad de empleadores como en el volumen de puestos de trabajo registrados. En
la misma línea, con algunos matices, la nueva edición de la Radiografía del
Comercio y los Servicios elaborada por la Cámara de Comercio de Córdoba junto
al economista Alejandro Pegoraro (director ejecutivo de Politikon Chaco) advirtió
que el consumo no desapareció, sino que migró hacia canales alternativos, lo
que ocasionó una pérdida de empleo, empresas y participación de ese sector en
la economía provincial. El comercio sigue siendo el principal sector económico
de Córdoba, pero viene perdiendo peso relativo. Después de alcanzar un pico
cercano al 42,8% del Producto Bruto Geográfico (PBG) en 2023, su participación
descendió hasta el 39,8% durante 2025, ubicándose por debajo del promedio
histórico de la última década (gráfico abajo).
Los indicadores laborales muestran similar deterioro. En 2025, el
comercio y los servicios emplearon a 252.637 trabajadores formales, pero el sector
perdió 0,6% puestos respecto del año anterior, una caída superior al promedio
provincial. La cantidad de empresas también sigue reduciéndose: actualmente funcionan
30.805 firmas vinculadas al comercio y los servicios, y sólo durante 2025
desaparecieron 773 empresas, lo que representa una caída anual del 3,4%
(gráfico abajo). Los primeros datos de 2026 muestran un deterioro persistente:
durante el primer trimestre, el empleo sectorial cayó 2,5%, por encima de la
media nacional y el número de empresas retrocedió 5,5%, ubicando a Córdoba
entre las provincias con mayores bajas del país.
En síntesis:








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