viernes, 24 de julio de 2026

Pese a la desinflación, el consumo sigue resentido (nota publicada en CBA24N y Perfil)

 


El pasado 1° de julio, el Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas (Ietse) publicó su Informe Económico y Social correspondiente a junio de 2026, en el que adelantó una inflación del 1,87% (gráfico arriba). El pasado martes 14 de julio, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) oficializó el dato de ese período: 1,9%, lo cual confirmó la precisión y exactitud de la medición de ese organismo local. Así, el índice de precios al consumidor (IPC) aumentó 33,5% interanual y acumuló un alza de 16,8% en el primer semestre del año. “Sin perjuicio de la mejora observada en la dinámica inflacionaria, resulta importante señalar que la inflación continúa erosionando el poder adquisitivo de los ingresos reales. En consecuencia, la desaceleración de los precios aún no se traduce en una recuperación efectiva de los indicadores sociales ni del consumo de los hogares”, amplió el documento.

Para más datos, la consultora especializada Equilibra estimó que la inflación de junio habría llegado al 2,1% con la canasta que el gobierno nacional suspendió en febrero, cuando se produjo la intervención que detonó la salida de Marco Lavagna del Indec. De haberse actualizado la medición tal como estaba previsto, el acumulado hasta junio pasado hubiera sido del 18% en lugar del 16,8% informado el martes pasado. Como los hogares experimentan la inflación real (no la reportada), la economía doméstica sigue sufriendo: según el reciente informe del Observatorio Social y Cultural para el Desarrollo Sostenible, ya en 2025 la cantidad de hogares del Gran Córdoba que compraron en cuotas o por fiado llegaron a un nivel récord del 62% en la serie evolutiva desde 2004 (gráfico arriba). “La transformación en el contexto de crisis actual -en el que 6 de cada 10 hogares utiliza este mecanismo- parece estar en la finalidad o el uso de este medio de pago: mientras que en períodos previos se habría usado para procesos de capitalización y como mecanismo de acceso a bienes durables, en los últimos años la compra a crédito habría mutado a mecanismo de provisión para compra de alimentos y consumos ordinarios”, profundizó el informe.


En la misma línea, la última encuesta provincial de consultora Varianza arrojó que apenas 20% de los cordobeses cuentan con ingresos mensuales que les permiten tener algún tipo de ahorro, vs casi 74% que responde negativamente (gráfico arriba). El saldo desfavorable es de 53,64 puntos porcentuales (pp), lo que confirma que el metro cuadrado de los comprovincianos padece el impacto del ajuste.


Consistente con eso, casi 72% de los cordobeses respondió que el medio aguinaldo rendirá menos que el de años anteriores, apenas 4,5% dijo que lo hará más, y 14,5% que rendirá igual (gráfico arriba).

Finalmente, el último informe de Perspectivas Sociales confirmó que la inflación se desacelera, pero el comportamiento de compra no reacciona positivamente: así, el gasto en supermercados en Córdoba cayó 3,6% interanual hasta abril pasado (gráfico arriba).

En ese marco, los recortes en el consumo no sólo son significativos, sino que la “tijera” podría seguir: en el último año, más del 50% de los cordobeses ya ajustó rubros como ropa/calzado y salidas/entretenimiento, mientras que 43% lo hizo en delivery/ comidas listas. En tanto, el top 3 de rubros en riesgo de potencial recorte lo componen ropa/calzado (45%), luego salidas/entretenimiento (32%); en tercer término, se registra un empate entre telefonía celular y delivery/comidas listas, ambas con 28% (gráfico arriba).

Esto perfila un panorama crítico, consistente con el más reciente análisis de la dinámica laboral y de empleadores en la provincia de Córdoba realizado por el Centro Cepa, según el cual durante los primeros 29 meses de la gestión de Javier Milei se desprende un marcado retroceso en los indicadores clave del empleo formal, con caídas tanto en la cantidad de empleadores como en el volumen de puestos de trabajo registrados. En la misma línea, con algunos matices, la nueva edición de la Radiografía del Comercio y los Servicios elaborada por la Cámara de Comercio de Córdoba junto al economista Alejandro Pegoraro (director ejecutivo de Politikon Chaco) advirtió que el consumo no desapareció, sino que migró hacia canales alternativos, lo que ocasionó una pérdida de empleo, empresas y participación de ese sector en la economía provincial. El comercio sigue siendo el principal sector económico de Córdoba, pero viene perdiendo peso relativo. Después de alcanzar un pico cercano al 42,8% del Producto Bruto Geográfico (PBG) en 2023, su participación descendió hasta el 39,8% durante 2025, ubicándose por debajo del promedio histórico de la última década (gráfico abajo).

Los indicadores laborales muestran similar deterioro. En 2025, el comercio y los servicios emplearon a 252.637 trabajadores formales, pero el sector perdió 0,6% puestos respecto del año anterior, una caída superior al promedio provincial. La cantidad de empresas también sigue reduciéndose: actualmente funcionan 30.805 firmas vinculadas al comercio y los servicios, y sólo durante 2025 desaparecieron 773 empresas, lo que representa una caída anual del 3,4% (gráfico abajo). Los primeros datos de 2026 muestran un deterioro persistente: durante el primer trimestre, el empleo sectorial cayó 2,5%, por encima de la media nacional y el número de empresas retrocedió 5,5%, ubicando a Córdoba entre las provincias con mayores bajas del país.



En síntesis: 1)  la desinflación no se traduce en una mejora del bienestar de los hogares; el IPC muestra una moderación, pero los ingresos siguen perdiendo poder adquisitivo, el consumo permanece deprimido y no se observa una recuperación efectiva de la economía familiar 2) los cordobeses profundizan estrategias de supervivencia financiera; el crédito y las compras en cuotas dejaron de destinarse principalmente a bienes durables para convertirse en mecanismo de financiamiento de consumos cotidianos 3) la mayoría de los hogares no tiene capacidad de ahorro, lo que refleja un deterioro persistente de su situación doméstica 4) el consumo sigue ajustándose y predomina una percepción pesimista sobre la recuperación; la caída del gasto en supermercados, la expectativa de menor rendimiento del aguinaldo y la continuidad de recortes en varios rubros muestran que, pese a la menor inflación, los hogares mantienen una conducta de compra defensiva y priorizan gastos esenciales 5) en este contexto, siguen cayendo el empleo y la cantidad de empresas en el sector comercial y de servicios de la provincia.

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