domingo, 8 de marzo de 2015

Video: analizando el discurso de CFK en el Congreso en CBA24N, versiones domésticas a falta de la grabación original del canal (1)


Nota publicada en suple Tendencias de La Voz

TECNO 

Tecnología con perfume femenino

Aliados del género. La conectividad y los dispositivos aportan al empoderamiento de la mujer. Datos clave y sugerencias de gadgets. 
Por Norman Berra*

Mañana es 8 de marzo, Día de Internacional de la Mujer. Es oportuno repasar el rol de la tecnología en el creciente empoderamiento femenino.
http://www.lavoz.com.ar/tecno/tecnologia-con-perfume-femenino


viernes, 6 de marzo de 2015

Aguas de marzo (3)

Tal parece que con las aguas de marzo se estaría yendo uno de los potenciales presidenciables: el socialista Hermes Binner, ex gobernador de Santa Fe y segundo candidato más votado en las elecciones presidenciales de 2011, con el 17% de los votos. Es cierto que en las mediciones conocidas el ahora ex precandidato medía mucho menos que eso como figura del FAUNEN (según Ipsos, 4,6% para las PASO; 5% para Carlos Fara). De todos modos, su paso al costado del escenario competitivo plantea una incógnita acerca de si el caudal de electores “socialistas-centroizquierdistas” que captaba Binner (aunque no en exclusividad) virarán hacia una alianza más de centroderecha en caso de un acuerdo de la UCR con Macri y/o Massa, o bien pasarán a la dirigente propuesta por Binner como sustituta (Margarita Stolbizer, de relevancia bonaerense más que nacional y por lo tanto a priori más débil como candidata presidencial) o terminarán por recalar en alguna otra figura del espacio de centroizquierda (“Pino” Solanas, Jorge Altamira del PO, Víctor de Gennaro de Unidad Popular o Alejandro Bodart del MST, por ejemplo). 

La salida de esta “pata socialista” del FAUNEN también puede repercutir en el armado general, porque era sabido que el socialismo (junto con Proyecto Sur y Libres del Sur, entre otros sectores) resistía los intentos de algunos dirigentes radicales de abrirse hacia un frente más amplio junto con el PRO para contender con el FPV. Las razones no eran sólo ideológicas: el bastión del socialismo es Santa Fe, amenazado por la candidatura a gobernador de Miguel del Sel como cabeza de lista del macrismo (ya en 2011 estuvo cerca de ganar la gobernación). Mauricio Macri acaba de cerrar un acuerdo con el ex gobernador del PJ, Carlos Reutemann, con lo cual el socialismo ve en el macrismo a un competidor directo por el poder en la única provincia que gobierna. Con Binner fuera de la discusión, la UCR "aliancista" puede sentirse capaz de ir por esa alianza con el PRO con menos condicionamiento, pero es probable que el socialismo y la centroizquierda en ese caso no acompañen sino que rompan definitivamente con el FAUNEN. Eso terminaría de eliminar las chances de ese frente de meterse en la pelea grande y consolidaría una pelea entre tres fuerzas: el FPV (aún sin candidato designado), el PRO y el Frente Renovador. 

En este marco, la convención radical del próximo 14 de marzo será clave para dilucidar si avanza o no la idea de un gran frente opositor (hacia el PRO/Macri y eventualmente hacia el Frente Renovador/Massa, de acuerdo a la fortaleza relativa de cada opción en los diversos distritos del país). Veamos el análisis que hacia el consultor Carlos Fara hace poco (antes de la salida de Binner): “Opción 1: la convención radical del 14 de marzo no aprueba la idea. Resultado: todo se cae, ya que por estructura nacional hoy es la niña bonita, no tanto por los votos de sus candidatos. Opción 2: la convención aprueba la idea. Massa parece que acepta. El resto de FAUNEN no quiere. Macri dice que tampoco y Altamira, difícil que se sume. ¿Carrió? Quiere una gran coalición pero no quiere a Massa. Resultado: alta probabilidad de que se caiga la idea, ya que tampoco queda claro que el grueso del radicalismo quiera quedar como aliado del líder del Frente Renovador, al menos exclusivamente. Pero la política es dinámica. Ahora imaginemos que llegamos a mayo y nadie de la oposición saca ventaja. Va existir presión política, mediática y de actores sociales y económicos presionando a revisar la negativa a conformarla. Si se termina de armar será una coalición contra natura, en la que además de la decisión de aliarse habrá un sinfín de detalles que definir como las listas legislativas, ya que sólo se puede presentar una por fórmula presidencial, y además los distritos son federalmente autónomos para establecer el armado local que deseen. Pues habría que poner de acuerdo a mucha gente”

“Otro ítem es la conformación de la fórmula. Volvamos a imaginar: se presentan A, B y C. Gana A por poca diferencia sobre B. Entonces habrá presión para modificar la fórmula definitiva, burlando la ley (es posible, si renuncia el candidato a vice del que ganó). Resultado final, por presión de las circunstancias, ¿termina habiendo una fórmula Massa-Macri, o Macri-Massa? ¿Es eso posible? Si la Alianza UCR-Frepaso todavía es recordada por sus peleas, imagínese ésta que sería totalmente forzada. En definitiva, la probabilidad de concreción es muy compleja. Por otro lado, ¿ganaría con comodidad frente al candidato kirchnerista? ¿Resuelve el problema de fondo? Si encabeza Massa sí. Si encabeza Macri va a ser más controvertido. Frente a una ingeniería política tan compleja quizá se imponga la idea que, al final, las PASO así como están pueden ser automáticamente una gran primaria opositora”, concluía Fara por entonces. Esta historia continuará…

jueves, 5 de marzo de 2015

Aguas de marzo (2)

Aun cuando el núcleo duro del voto oficialista parece mantenerse, está claro que entre un 30 y 33% de los votos es una buena base electoral, pero no alcanza para ganar en primera vuelta eludiendo el ballotage (sobre la hipótesis de que el oficialismo sólo tiene chances así, no si hay segunda vuelta). De acuerdo a los últimos datos de las encuestas conocidas, Daniel Scioli es el precandidato del FPV que más cerca está del caudal electoral del oficialismo: según Artemio López (cuya posición es francamente contraria a la de llevar al gobernador bonaerense como candidato del espacio), en diciembre Scioli medía 28,5% a nivel nacional, 10 puntos porcentuales más que Florencio Randazzo (18,2%) y muy por encima de otros precandidatos como el gobernador bonaerense Sergio Urribarri (7,5% )y el diputado nacional Julián Domínguez (5,7%). 

Según Carlos Fara, “hoy tenemos a Daniel Scioli con 28% de intención de voto cuando se mide solo un escenario de cinco candidatos (Scioli, Sergio Massa, Mauricio Macri, Julio Cobos o Hermes Binner y Jorge Altamira), el más realista de primera vuelta. Proyectado da cerca de 31 puntos. Venimos viendo que el Frente para la Victoria puede llevarse alrededor de un tercio de los votos. Eso significaría que faltarían 8 puntos para ganar en primera vuelta, frente a un escenario opositor dividido. Es la hipótesis de algunos entusiastas del Gobierno Nacional que ven el triunfo al alcance de la mano, y de algunos opositores que hacen análisis poco profesionales”.  Luego, el consultor se pregunta si el kirchnerismo está a sólo 8 puntos de ganar, y argumenta lo siguiente: “Es relativo. En primer lugar, esto no se trata de ´tengo 7 caramelos, y tengo que llegar a 10: ergo solo me faltan 3 caramelos; y como los otros tienen menos caramelos que yo, entonces tengo más posibilidades´. La cuenta correcta debe ser esta: ¿cuánto dinero tengo para comprar los 3 caramelos que me faltan? Y ahí está la clave: el que tiene 7 ya no tiene potencial para comprar lo que resta; el mayor potencial lo tienen Massa y Macri”

Del análisis de Fara se deduce lo siguiente: el candidato kirchnerista, cualquiera sea, tiene menos chances de crecer por fuera del espacio, porque el voto filo-K se agota en el tercio alineado, mientras que los dos tercios restantes son anti-K o no K. Por otro lado, si las tendencias no varían significativamente en los próximos meses, es dudoso que alguno de los candidatos alternativos a Scioli pudiera mejorar su performance de acá a las primarias de agosto. Las mediciones de Jorge Giacobbe(h), director de Giaccobe y Asociados, divergen de las de Fara y López en datos clave (tiene a Macri con 28% y a Massa y Scioli con el 19%), pero coinciden con ellos y con otros consultores en el dato de que entre Scioli y Randazzo sin duda está mejor posicionado el primero. “Scioli le lleva bastante ventaja. Randazzo representa el kirchnerismo negro. Si en una interna este último perdiera, según lo que diga la presidenta se votaría por Scioli, quien es más accesible”. Es decir, el voto FPV tendería a volcarse hacia el candidato ganador de la “interna” oficialista (resuelta en este caso en las primarias de agosto, salvo que antes de ella se defina otro mecanismo para la sucesión), dado que resulta un segmento electoral “alineado”.  

Pero no se trata sólo de cifras: el punto es que el voto duro del espacio difícilmente puede crecer más allá de su tercio teórico (recordemos que el piso del kirchnerismo oscila entre el 27% que reconfirmó en sus mediciones Management & Fit y el 33% promedio que obtuvo en las elecciones legislativas de medio término del 2009). Entonces, para proyectarse por encima de los 33 puntos y ganar en primera vuelta un candidato del FPV necesita captar votos que no son anti-K (se supone que estos irían a Macri, Massa y a otras figuras opositoras), pero tampoco K alineados. En otras palabras, mientras más “K” sea el candidato, menos chances de crecer tiene por fuera del espacio (es nuestra opinión; Artemio López piensa justo lo contrario, pero ya revisamos sus argumentos en post anteriores y sostenemos nuestra posición, más cercana a la de Carlos Fara). En tanto, Scioli, aun siendo desde un enfoque "doctrinario" el menos K de las figuras del espacio pan-oficialista, es el que mide más cerca del caudal del FPV y, por su perfil, el que cuenta con más potencial para captar votos no K. 

martes, 3 de marzo de 2015

Aguas de marzo (1)


Como en la canción de Tom Jobim (interpretada por él y por una exquisita Elis Regina) y la película de Hugo del Carril, las aguas de marzo bajan turbias. Un verano de coyuntura enrarecida, atravesada por la muerte del fiscal Alberto Nisman y sus repercusiones político-judiciales, se va cerrando con una temporada de lluvias inédita por copiosa, que ha generado complicaciones en varias provincias (Córdoba principalmente, pero también Santa Fe y San Luis). 

Las vicisitudes de ambas coyunturas ralentizaron las acciones de campaña de varios precandidatos a la presidencia, lo que tenido el efecto de consolidar el escenario de "inercia de expectativas" que ya veíamos a finales del año pasado en términos de figuras instaladas. El escenario nominalmente sigue abierto por una considerable incidencia de indecisos, coherente con el tiempo que aún falta para las primarias, con el hecho de que recién ahora los electores van retornando a la normalidad doméstica que impone el arranque de clases y con la realidad que impone la indefinición de candidatos dentro de dos frentes electorales como el FPV y el FAUNEN. Sin embargo, no dejar de ser sintomático que todas las investigaciones coincidan en destacar el mismo podio de figuras al tope de la intención de voto, si bien con matices en cuanto al ordenamiento. 

Uno de los principales interrogantes sigue siendo cómo se resolverá el juego de relativa suma cero entre Sergio Massa y Mauricio Macri, toda vez que las encuestas que ponen primero al tigrense relegan al líder del PRO, y viceversa. Si la lectura más prudente de los diversos estudios es la de un escenario de triple empate entre Massa, Macri y Daniel Scioli, queda abierta la posibilidad de que se abra la boca del yacaré entre Macri y Massa si el primero sigue creciendo y el tigrense se estanca o cae. No obstante, no puede descartarse tampoco la posibilidad de que una eventual caída de Massa pueda beneficiar en parte a Scioli, habida cuenta de que ambas figuras comparten algunos segmentos electorales en su posicionamiento. Es por ello que el “enemigo común” de Macri y Scioli es el líder del Frente Renovador, tanto como es ostensible que Macri es el “enemigo deseado” del oficialismo, por una serie de hipótesis electorales que pronto tendremos ocasión de revisar. 

De cara a la sucesión dentro del espacio pan-oficialista, de la compulsa de todas las encuestas conocidas surge una performance en la que Scioli parece relativamente impermeable frente a los vaivenes de la coyuntura; no retrocede frente a los candidatos opositores ni tampoco (y esto es clave, frente a las figuras alternativas del FPV, dentro de las cuales el ministro Florencio Randazzo parece contar con una luz de ventaja). Esto tiene un principio de explicación: el gobernador bonaerense, por ser el más instalado en la escena como precandidato del FPV, es menos vulnerable al desgaste del kirchnerismo que los candidatos alternativos del espacio pan-oficialista, más dependientes del rol que pueda jugar, eventualmente, Cristina Fernández como “gran electora” del oficialismo. Precisamente, el estudio de Management & Fit que citamos en post anteriores relevó en este punto, y entre 2.400 encuestados a nivel nacional obtuvo que el 21,3% cree que va a votar al oficialismo en octubre, un 49,6% a la oposición y un 29,1% aún está indeciso. Luego, la consultora descartó a los afines a la oposición e indagó entre los oficialistas y los que todavía no decidieron su voto: "¿Votaría usted al candidato que elija Cristina Fernández de Kirchner, sea quien fuera?", y un 19,3% respondió afirmativamente en ese sentido. El 21,3% lineal más el 19,3% de los indecisos arroja una sumatoria de 26,9%, es decir, los mismos 27 puntos de voto alineado a CFK que M&F reportó en su anterior medición. De esto se desprende que, pese a la complicada coyuntura de estos meses, el voto “oficialista” no mermó según las cifras de consultora, aun siendo más magras que las de otros estudios (como hemos visto, existen no pocos análisis y antecedentes que estiran el núcleo duro K a alrededor de un tercio de los electores).