miércoles, 29 de junio de 2016

El riesgo de una burbuja de expectativas (2)

Repasando las encuestas más recientes, tenemos entonces dos panoramas bien diferentes. Según el CEOP, la burbuja de expectativas ya estalló: un 65% dice que en seis meses estará peor, económicamente hablando, y en el ámbito doméstico no se detecta optimismo en ninguno de los temas abordados por la consultora, ya que las expectativas positivas oscilan entre un 42% y un 44%, mientras que las negativas se ubican en torno al 51% y el 55% (una diferencia estadísticamente significativa, si bien acotada). En sentido contrario, según Poliarquía, casi 6 de cada 10 argentinos (58%) confían en que la situación mejorará dentro de un año. En contraste, el 24% cree que estará peor y el 15% considera que se mantendrá como hasta ahora. Si bien los arcos temporales considerados en cada caso son diferentes (segundo semestre para CEOP y 2017 para Poliarquía), hay en el primer caso un sesgo de pesimismo palpable, mientras que en el segundo impera la esperanza.

Una visión intermedia sobre las expectativas, y más completa en cuanto al tratamiento, es la que ofrece la encuesta más reciente de Ibarómetro. Sobre un trabajo de campo de 1.200 casos realizado entre el 58 y el 8 de junio, con un error muestral de +- 2,8% y de manera telefónica, este estudio arroja los siguientes datos: 1) cuando se le pregunta a los argentinos cómo creen que será su  situación económica personal dentro de un año, el 32%,2 dice que mejorará, 18,2% que estará igual de bien que ahora, 15,9% que estarán igual de mal que ahora y 20,4% que estarán peor que ahora (13,3% no sabe). Así, el optimismo a futuro suma 50,4%, contra 36,3% de optimismo, una diferencia estadísticamente significativa (14,1 puntos porcentuales) y que, aun con matices, se acerca más al panorama que arroja Poliarquía que al del CEOP. 

Sin embargo, cuando se pasa del plano de la esperanza personal al de las expectativas sobre el país, la cuestión cambia: interrogados respecto a cómo creen que será la situación económica del país dentro de un año, el 43,8% cree que mejorará, 5,2% que estará igual de bien que ahora, 21,4% que estará igual de mal que ahora y 23,7% que estará peor que ahora (5,9% no sabe). En este caso, el optimismo cede hasta 49% y el pesimismo trepa a 45,1%, con lo cual la brecha ya no es estadísticamente significativa (apenas 3,9 puntos porcentuales; ver datos arriba, click para agrandar). Para más datos, la serie evolutiva arroja que el optimismo viene en descenso desde diciembre de 2015 (cayó 10 puntos porcentuales), mientras que el pesimismo asciende (creció 15,7 puntos porcentuales en el mismo lapso). 

Finalmente, si hacemos foco en el clima anímico que plasman los sentimientos a futuro, el panorama es todavía peor. Cuando se le pregunta a los argentinos qué sentimientos le inspira el futuro del país, un 26,5% responde “temor”, 25,3% “incertidumbre” y 2,5% “resignación”. Por contrapartida, 31,2% dice “esperanza”, 6,5% “entusiasmo”, 3,5% “tranquilidad” (1,1% dice “indiferencia, categoría neutra a efectos del análisis, y 3,4% no sabe). Así, los sentimientos pesimistas acumulan 54,3% en tanto que los optimistas suman 41,2%, un saldo neto de 13,1 puntos porcentuales, estadísticamente significativa. Para más datos, el pesimismo viene en ascenso sostenido (18,4 puntos porcentuales desde diciembre de 2015), mientras que el optimismo cayó 18,2 puntos porcentuales en el mismo lapso. En síntesis, a tenor de Ibarómetro, la burbuja de expectativas se mantiene en el marco de las expectativas económicas personales a un año de plazo, está en riesgo en el plano de la expectativa por la situación del país y ya reventó en el terreno de los sentimientos hacia el futuro. 

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