lunes, 25 de abril de 2022

Córdoba hacia 2023: el factor Capital en las encuestas (nota publicada en CBA24N)

En nuestra nota de la semana pasada veíamos que el promedio de las últimas mediciones nacionales de intención de voto de cara al turno electoral 2023 muestran al Frente de Todos (FDT) y Juntos por el Cambio (JXC) empatados. Así, mientras el oficialismo sostiene el caudal obtenido en noviembre de 2021, JXC cede puntos a manos de La Libertad Avanza (LLA), que ronda 13%. De ese modo, la irrupción libertaria le devuelve competitividad a la disputa a nivel país, ya que la ventaja de 7 puntos porcentuales que la fuerza opositora alcanzó en las elecciones de medio término se erosiona. ¿Qué sucede en nuestra provincia, donde JXC logró una brecha de casi 20 puntos porcentuales sobre Hacemos por Córdoba (HXC) en esos comicios?  De cara a la elección de intendente de la ciudad y de gobernador provincial, las últimas encuestas realizadas en este distrito también muestran que la ventaja obtenida por la alianza opositora en la elección de cargos nacionales se diluye al poner en juego cargos locales. Tal como sucede a nivel nacional, el promedio de las mediciones más recientes también arroja escenarios de empate técnico: para intendente de Córdoba capital, HXC ronda el 37% vs 33% de JXC, mientras que para gobernador de la provincia la tendencia hoy es 35% para el oficialismo vs 30% para la oposición. Mientras que la clave para la situación de empate a nivel nacional es el factor libertario, a nivel local una de las principales claves es el factor capital: según la última encuesta realizada en nuestra ciudad por consultora Delfos, la gestión de Martín Llaryora presenta la imagen favorable más alta de los últimos 30 años, con casi 50% de positiva, 30% de regular y 13% de negativa (gráfico arriba). 

La performance de Llaryora puede apreciarse mejor en perspectiva histórica: cuando se compara la evaluación de su gestión con la que recogieron los cinco intendentes que lo precedieron en el cargo a similar altura de su mandato, se observa que aventaja con comodidad al radical Ramón Mestre (hijo), a Daniel Giacomino, a Luis Juez y al liberal Germán Kammerath. Sólo el radical Rubén Martí se le acerca, con una imagen positiva de 42% vs una regular de 24% y una negativa de 19% (gráfico arriba). Martí, quien gobernó de 1991 a 1999, alcanzó en marzo de 1994 (gráfico abajo) un diferencial negativo de -1 punto porcentual (42% de positiva vs 43% de regular + negativa), en tanto que el actual intendente logra un diferencial positivo de 6 pp (49% de positiva vs 43% de regular + negativa). 


Cuando el recorte temporal se acota a marzo pasado y la comparación polarizada se limita a los últimos tres intendentes que precedieron a Llaryora,   como hizo una encuesta reciente de CB Consultora (gráfico abajo), la ventaja del actual mandatario se estira: 68,1% lo califica positivamente contra casi 27% de negativa, lo que arroja un saldo favorable de 41,2 puntos porcentuales. Lo escolta Juez, con 44,8% de positiva vs 44,4% de negativa (saldo positivo de 0,4 pp), mientras que Mestre (h) recoge 37,7% de positiva vs 56,7% de negativa (saldo desfavorable de 19 pp) y Giacomino se ubica último, con 19,2% de positiva vs 66,2% de negativa (saldo desfavorable de 47 pp). 

En la medición de áreas de gestión, Llaryora se impone a esos antecesores en todos los aspectos evaluados: donde mejor resultado obtiene es mantenimiento de espacios públicos, donde roza el 54%, mientras que Juez y Mestre rondan el 11% (gráfico abajo).  


En segundo lugar se ubica mantenimiento de calles, donde Llaryora alcanza 47,5%; nuevamente, Juez y Mestre rondan el 11% (gráfico abajo). 


En tercer término aparece alumbrado público, donde el actual intendente ronda el 44%, Mestre el 18% y Juez el 10% (gráfico abajo). 


En síntesis, hoy el factor Capital le devuelve competitividad a la tendencia electoral cordobesa de cara a 2023, ya que la competencia entre HXC y JXC arroja un escenario parejo, fuertemente traccionado sobre la buena evaluación del intendente en la ciudad. En el promedio de las encuestas, la gestión Llaryora roza 59% de opiniones positivas vs 35% de negativas. La calificación a nivel provincial del gobernador Juan Schiaretti también es favorable, con 66% de imagen positiva vs 31% de negativa. Sin embargo, la diferencia entre ambos pasa por la expectativa política: mientras que Schiaretti ya no está habilitado para la reelección, el intendente Llaryora sí puede hacerlo, al mismo tiempo que su performance en las encuestas lo va instalando casi como candidato natural a la gobernación. Por supuesto, la potencialidad de su figura enfrenta un límite: difícilmente podría sostener una doble candidatura, lo que abre un riesgo para el oficialismo a efectos de sostener su primacía tanto en capital como en provincia.   

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