lunes, 25 de junio de 2012

Pulseada política (2)


Decíamos en la entrada anterior de este tema que el impacto potencial de una protesta convocada por el secretario general de la CGT, Hugo Moyano, era muy distinto al de las protestas de tono opositor al gobierno que venían realizándose en junio, especialmente porque Moyano es un dirigente fogueado en esta materia y con capacidad de manejar “la calle”, algo que en el folklore del poder al que el PJ rinde culto es un diferencial a atender. Este es un “activo” que favorece la capacidad de movilización de la protesta y por lo tanto sus repercusiones en términos de opinión pública (con el eventual desgaste al gobierno como una clave).

Por otro lado, Moyano es un dirigente con una elevada imagen negativa en la opinión pública, lo que contrapesa su poder de recoger adhesiones en la sociedad en general aunque no necesariamente limita su poder de convocatoria sindical. Pero, en términos de valoración positiva, “el campo” como construcción colectiva gozaba en 2008 (año del conflicto por las retenciones) de una imagen positiva mucho más legitimada de la que hoy ostenta Moyano.

Con todo, el sindicalista apuesta centralmente a dos cosas: a) que su rol de opositor al kirchnerismo (del que antes fue aliado) le granjee el apoyo (al menos episódico) de quienes no tienen una buena imagen suya y cuestionan sus métodos.  Este sería el componente si se quiere visceral, es decir de quienes acompañarían la protesta simplemente por un efecto de contraste (anti-K) con el gobierno. b) en segundo término, que el paro con movilización a Plaza de Mayo convocado para el miércoles en reclamo de un aumento del mínimo no imponible para el impuesto a las Ganancias recoja el apoyo de sectores de la clase media y asalariados que por los aumentos de los últimos años ya entran en la llamada “cuarta categoría” de ese impuesto. Esto ya no es visceral, sino racional y apuntado al bolsillo (subsidiariamente entra aquí el reclamo vinculado a los topes para el cobro de la Asignación por Hijo), y además hay sindicatos no alineados a Moyano que comparten este pedido aunque no convaliden la medida de protesta convocada por el camionero.  

En estos días se sucedieron algunos hechos que habrá que atender hasta el día “D”. Moyano aseguró que si el gobierno nacional escucha sus reclamos no se presentaría a la reelección al frente de la CGT el día 12 de julio (elección que el gobierno podría bajar con el argumento de defectos formales en su convocatoria). Con todo, ratificó la medida de fuerza, desautorizando a dirigentes de su entorno que habían mostrado una posición más dialoguista con el gobierno y dejando abierta la posibilidad de que la protesta se desactivara si se acercaban posiciones (e
l secretario general del gremio de Dragado y Balizamiento, Juan Carlos Schmidt, expresó que si el Gobierno proponía “una alternativa que cambie el panorama” del reclamo, la CGT podría “levantar” el paro previsto para el miércoles próximo y la concentración en la Plaza de Mayo).

Ratificada la protesta, entonces, la expectativa está en la fuerza que tenga el paro y la convocatoria que logre la marcha. En este marco, cabe retener algunos datos: hay gremios  enrolados detrás de Moyano que no han adherido al paro ni a la movilización, como la Federación de Trabajadores de la Industria del Gas Natural, que conduce Oscar Mangone; otros que se movilizarán, pero no pararán, como es el caso del Sindicato Aceitero San Lorenzo (SOEA), ya que su titular, Pablo Reguera, informó que los trabajadores de las plantas del Gran Rosario se sumará a la movilización a Plaza de Mayo convocada por el titular de la CGT, Hugo Moyano, pero evitarán paralizar las fábricas de la región (con el argumento de que la protesta es contra el Estado para la eliminación del Impuesto a las Ganancias o la elevación de su piso de aplicación a salarios superiores a los 20 mil pesos; hay que considerar que los trabajadores de la industria aceitera están entre los más afectados por la quita que impone a sus salarios el impuesto a las ganancias, ya que es uno de los sectores que ha recibido mayores aumentos en los últimos años).

De los gremios estratégicos para medir el éxito de un paro (una cuestión distinta es la marcha o movilización), la UTA (transporte) los bancarios y los estatales no adherirían a la medida, ni tampoco otros sectores distanciados de Moyano, como el gremio de Obras Sanitarias, la UOCRA (construcción) ni Taxis. Por supuesto, tampoco serán de la partida los gremios conducidos por los denominados “Gordos”, acérrimos opositores de Moyano (Armando Cavalieri de Comercio, Carlos West Ocampo de Sanidad y Oscar Lescano de Luz y Fuerza, quienes motorizaron la suspensión de la convocatoria de elecciones del 12 de julio). En cambio, sí se suma al reclamo el  gastronómico Luis Barrionuevo, quien confirmó su adhesión a la marcha a la Plaza de Mayo aunque no apoya al jefe de la CGT en su pelea por la reelección.

Por su parte, Federación Agraria adhiere al reclamo, pero anunció que no concurrirá al acto en Plaza de Mayo (De Angeli recordó que en 2008, en pleno conflicto campo-Gobierno, "a Moyano lo tuvimos enfrente, cuando era del Gobierno, y nos maltrataban y nos trataban del golpistas").  Por las dudas, Facundo Moyano, hijo del camionero y líder del sindicato de peajistas (Sutpa) adelantó que no convalidarán eventuales adhesiones de opositores históricos del gobierno nacional, entre ellos el jefe de Gobierno porteño y líder del PRO, Mauricio Macri y Cecilia Pando, referente de un sector de las Fuerzas Armadas que se opone férreamente a la política de derechos humanos del Gobierno (incluso los tildó de «oportunistas»).

En tanto, el sector disidente de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA) ratificó que adherirá al paro lanzado para el miércoles próximo por el secretario general del gremio de camioneros y titular de la CGT, Hugo Moyano, aunque sin participar de la movilización. “Estamos de acuerdo en parar conjuntamente. De ahí a movilizarnos, es otra historia. No estamos acostumbrados a que nos convoquen por televisión, no nos parece que ésta sea la forma”. En cambio,  la línea kirchnerista de la CTA, conducida por Hugo Yasky, aseguró que, si bien comparte “la demanda” porque “no puede ser que el mínimo no imponible afecte salarios de los sectores medios”, no se sumará a la medida de fuerza por considerar que fue “planteada en términos de confrontación y los trabajadores de la CTA no comemos vidrio. No vamos a pelear contra un gobierno que nos permitió una cantidad de conquistas enorme. Compartimos el reclamo pero no la metodología”, dijo Yasky.

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