viernes, 21 de agosto de 2015

Entre las PASO y octubre: buscando votos (1)

De la entrada anterior se imponen algunas conclusiones para repasar: como el FPV obtuvo en las generales legislativas de 2013 33,15% de los votos y 38,4% según el escrutinio provisorio de las PASO, el oficialismo ya mejoró 5,25 puntos por sobre el caudal de voto K duro (estimado en 33%). Si el escrutinio definitivo confirma trascendidos según los cuales el voto FPV trepa hasta 39,5%, entonces la suba sería de 6,35 puntos. En cualquier caso, queda claro que los votos que necesita Daniel Scioli para imponerse en primera vuelta llegando al 45% (sobre la hipótesis de que un candidato opositor superará los 30%, con lo cual no aplicaría la regla de más de 40% con 10 puntos de ventaja sobre el segundo) tiene que buscarlos en segmentos electorales por fuera del núcleo duro, que en términos de grandes números ya no tiene nada que transferirle a su candidatura.  

Lo bueno de las PASO para el oficialismo es que no sólo no perdió votos con el cierre electoral que implicó la salida del ruedo de la candidatura de Florencio Randazzo (el voto K se encolumnó), sino que sumó al menos unos 5 puntos. Lo malo: puede que le cueste seguir sumando, habida cuenta que, de los frentes que compitieron en las PASO, es el único que ya creció respecto de la elección anterior (de formato legislativo y, por lo tanto, diferente a la presidencial actual, pero más comparable que el antecedente de 2011, donde todas las fuerzas opositoras fueron por separado y no había listas que ahora sí existen, como la del Frente Renovador/UNA). El FPV tiene que sumar unos 5,5 puntos porcentuales si el escrutinio definitivo lo ubica en 39,5%, o 6,6 si se planta en 38,4%. Por otro lado, si bien es poco probable que pierda votos, definitivamente lo que sume difícilmente salga de Cambiemos, dada la relativa impermeabilidad electoral entre ambos frentes.

En cuanto a la oposición, tenemos que en 2013 la UCR y sus aliados llegaron al 21,35% y el PRO al 9,03% (suma lineal, 30,38%) y en las PASO de agosto el frente entre el radicalismo, el PRO y aliados sumó 30,07%; por tanto, tampoco queda casi nada de esas canteras para transferir de voto hacia Mauricio Macri. Lo bueno para esa alianza (de confirmarse en las próximas encuestas posPaso que Macri captaría los votos de Ernesto Sanz y Elisa Carrió en las primarias) es que lograría sumar exitosamente los votos lineales de los tres precandidatos y quedar como el frente opositor más votado. Lo malo, es que para tener chances de ganar en octubre debería crecer un 50% en intención de voto (de 30% a 45%) y apostar, por supuesto, a que el oficialismo no llegue ni supere ese guarismo (cuando el FPV está mucho más cerca de ese objetivo, estadísticamente hablando). En el mismo sentido, es poco probable que este frente pueda ganar votos a manos del oficialismo, pero a favor, tampoco los cedería, dada la relativa impermeabilidad electoral entre ambos frentes.

En cuanto a Margarita Stolbizer (Frente Progresista), que alcanzó un 3,51% en las primarias de agosto, la hipótesis es que tomó el voto residual de UNEN, refractario a la alianza entre la UCR y Macri, que en 2013 alcanzó el 2,59%, y le agregó casi un punto adicional (0,92, para ser estrictos). Si el componente “anti-K” de su voto es más fuerte que el de “centroizquierda-progresista”, Stolbizer corre serios riesgos de ver diluido su capital electoral en octubre, tal como le pasó en 2011 a Carrió, que pasó del 3% en agosto al 1,5% en la general. En ese caso, parte de su caudal podría engrosar el de Cambiemos, garantizándole a Macri superar el 30% de los votos y obligando así al FPV a tener que llegar al 45% para evitar el ballotage. 

Por su parte, UNA, como acumulado de los votos de Sergio Massa (14,2%) y José M. De la Sota (6,4%) en las primarias (20,6%) está un poco por arriba de la suma lineal del Frente Renovador en 2013 (17,07%) y Unión por Córdoba (2,3%), que fue 19,37%. Lo bueno para este frente es que resistió el escenario de “polarización”, que en las primarias quedó planteado como un esquema de 40-30-20 (FPV-Cambiemos-UNA). Lo malo es que, a diferencia del 2011, en estas PASO sí quedó claro quién es el “mejor segundo” (Macri/Cambiemos), por lo que Massa corre muy desde atrás: como dijimos, el tigrense necesitaría captar el 100% de los electores que acompañaron al gobernador cordobés en las PASO, pero aun así estaría muy lejos de los principales competidores (no menos de 10 puntos detrás de Macri y no menos de 20 de Scioli). Para ponerlo más gráfico: Massa necesita, sólo para quedar tercero con 20%, subir lo mismo que Scioli necesita crecer para ganar en primera vuelta, y una  dinámica potencial de  “voto útil” a favor de Scioli como oficialista y de Macri como principal opositor de cara a la primera vuelta de octubre complica esas chances.  

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