martes, 12 de noviembre de 2013

Discusiones: fin de ciclo y poskirchnerismo (2)

En el discurso de Massa hay, sin embargo otro elemento interesante para discutir cuánto hay de poskirchnerismo en su posicionamiento y cuánto, en cambio, obedece simplemente a la clásica teoría del péndulo en política. Esta teoría plantea, esquemáticamente, que los electorados fluctúan, periódicamente, desde un gama del espectro político hacia la opuesta; en rigor, resulta más pertinente en aquellas culturas políticas donde puede identificarse con cierta claridad dos bloques políticos, uno de centroderecha y otro de centroizquierda, o bien uno liberal vs. otro conservador, o uno libremercadista vs. otro más intervencionista: en esas culturas políticas, la metáfora del péndulo grafica el movimiento periódico del electorado de un polo a otro.

Esa metáfora, sin embargo, es más difícil de aplicar en nuestro país, dado que tanto el peronismo como el radicalismo (quizá en menor medida) contienen diversidad de corrientes dentro de un mismo sello.Pero, reduciendo el análisis a las últimas dos décadas de democracia, podría simplificarse la aplicación de la teoría del péndulo afirmando que Menem gobernó con un peronismo recostado sobre el ala de centroderecha o más libremercadista, mientras que el kirchnerismo lo hizo con el peronismo recostado sobre el ala de centroizquierda.

En cualquier caso, en términos del posicionamiento discursivo de Massa ya en la campaña, diversos analistas habían advertido que el tigrense había inaugurado un nuevo período de comunicación "light", que algunos no vacilaban en asimilar a la demagogia. En esa línea,  el economista Eduardo Levy Yeyati planteaba que "el político new age no es un estafador, ni un accidente, ni la semilla del fin de la política, sino una creación colectiva, un emergente de sus votantes, la proyección de nuestros temores y deseos. El new age es lo que se vota en la antesala del pos-kirchnerismo".

A su turno, la consultora Mariel Fornoni (Management & Fit) interpretó que el resultado de las últimas elecciones muestra que “hay un giro de la gente en búsqueda de la moderación”. Es decir, aquí la teoría del péndulo se retraduce en términos actitudinales: gran parte del electorado, agotado por la postura “confrontativa” del kirchnerismo, desparrama el voto opositor en distintas alternativas que expresan, diferenciándose del oficialismo, esa matriz más contemporizadora y menos ligada a la visión de la política como conflicto.

Sin embargo, no hay que perder de vista que se trata de discursos: el kirchnerismo asume el conflicto como constitutivo de la política (de allí su cercanía a Laclau, o viceversa, la relativa proximidad de ese intelectual al oficialismo) mientras que las alternativas opositoras (Fornoni menciona en esa lista a Massa, Binner, Macri y De la Sota, pero también a Scioli) la eluden, quizá menos por descreer del conflicto como constitutivo de la política que en aras de diferenciarse de un oficialismo que se siente cómodo en la faz agonal y el relato épico, pero que probablemente lo haya agotado como recurso.

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