viernes, 18 de febrero de 2011

Tendencias veraniegas


En pleno verano -un período de alguna manera atípico para realizar estudios preelectorales, dado que la población se encuentra en un estado de ánimo distinto al que muestra una vez que arrancan las clases y el año laboral propiamente dicho- la consultora Equis (de Artemio López) realizó un sondeo de intenciones electorales, sobre los principales candidatos a la presidencia el próximo 23 de octubre en Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano Bonaerense (los dos distritos de mayor peso electoral a nivel nacional). Del mismo surge que la actual presidenta Cristina Fernández alcanza 44% de intención de voto, seguida por el jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri, con 14,4%, Ricardo Alfonsín (10,6%), Fernando “Pino” Solanas (4,1%), Eduardo Duhalde (3,1%), Elisa Carrió (3,1%), Julio Cobos (2,7%) y Ernesto Sanz (1,8%). Por otro lado, un 12,1% se declaró indeciso.

Asimismo, el consultor Ricardo Rouvier planteó recientemente en medios de prensa que los últimos sondeos revelan que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner sigue ganando en primera vuelta y que también triunfaría en un eventual balotaje, en caso de presentarse como candidata, aunque sin dar a conocer cifras precisas. Rouvier señaló que “la oposición había puesto su expectativa en la segunda vuelta, y hasta el fallecimiento de Néstor Kirchner tenía allí su única esperanza. Hoy en día las encuestas miden que Cristina ganaría en segunda vuelta, en el caso eventual de que haya segunda vuelta”. Rouvier remarcó que la oposición encuentra “baja adhesión y poco consenso” en la sociedad, motivo por el cual “hay tanta distancia entre Cristina y el que le sigue, aunque Macri y Alfonsín están en un empate técnico” y enfatizó que el problema de la oposición es que no genera en la población la percepción de ser una alternativa viable al kirchnerismo.

Rouvier considera que el kirchnerismo es el fenómeno político dominante desde el año 2003 y como tal ha atravesado momentos favorables y desfavorables, pero conservando el centro de la escena política nacional: "la caracterización vulgar del kirchnerismo proveniente de la oposición y los grandes medios, confundió estilos desmañados, ausencias de lo previo con contenido político. El kirchnerismo lo tiene, desordenadamente, pero lo tiene. El gobierno no va a decirnos lo que significa profundizar el modelo, porque su manera de hacer política incluye también estas incertidumbres, dejando a la política el terreno de las contradicciones y de las resoluciones (...) Este conglomerado del kirchnerismo explica también la debilidad de la oposición, que se entretuvo mucho tiempo en concebir al oficialismo como banal, sin entender las mareas profundas que lo animan. Y muchas veces, en estos ocho años se quedaron viendo pasar el tren. Desde el 2003 el peronismo institucional que domina gobernaciones y legislaturas, ha encontrado en el kirchnerismo una manera de sostenerse en el poder, y esto lo privilegian sobre diferencias que tienen, pero, los Kirchner han valorizado al PJ como su filón electoral para desarrollar el proyecto, cosa que con el progresismo no alcanza. Aquella combinación es casi imbatible; aunque la dupla Macri-Duhalde intentará violentarla a nivel nacional".

Coincido con Rouvier en lo sustancial del análisis y, al respecto, ilustro este post con un video donde planteo cuáles son los principales elementos que favorecen al oficialismo. El programa se grabó a fines del 2010, pero el núcleo argumental central sigue vigente: la muerte del ex presidente Néstor Kirchner exacerbó la dispersión opositora y le dio al gobierno nacional un envión adicional a la remontada que ya venía mostrando a lo largo del año, favorecida por su dominio de la agenda y la iniciativa política, que patentizaron su posición de centralidad (y primacía) en el escenario. Hubo un doble efecto favorable al oficialismo después del 27 de octubre: la desaparición física del ex presidente precipitó un balance favorable sobre su gestión y recreó la expectativa en su sucesora.

La muerte de Néstor Kirchner puso en evidencia que la oposición dependía para sus chances de la percepción de crispación que le imprimía a la discusión política las escaramuzas que protagonizaba el ex presidente Kirchner con los dirigentes opositores, porque en ese fragor, a los opositores acérrimos del gobierno nacional se sumaban los moderados; con la muerte del ex presidente, en cambio, se reforzó el ascendente protagonismo que los adherentes al gobierno venían mostrando a lo largo de 2010 a la vez que se replegaron los críticos moderados, aislando así a los opositores acérrimos.

El desafío de la oposición para 2011 es plantear una propuesta que sea percibida como superadora del gobierno, ya que este año (a diferencias de las legislativas del 2009) se vota presidente, por lo que, parafraseando al analista Clive Crook, eso requiere que quienes hoy están en la oposición al kirchnerismo propongan, no sólo se opongan.

Por otra parte, incluso consultoras que trabajaron para candidatos de la oposición en las elecciones legislativas de 2009 -como Poliarquía -registran tasas de aprobación de la presidenta Cristina Fernández superiores al 50%, si bien con un descenso de 6% respecto a registros previos. Esto se da en un contexto económico favorable, donde sobresale, entre otros datos, el nivel récord de expectativa económica de los argentinos: de acuerdo con un informe difundido esta semana por la Universidad Católica Argentina, el Índice General de Expectativas Económicas (IGEE) llegó a 108 puntos en la última medición, registrando una variación positiva de 4,5% con respecto al relevamiento de diciembre, alcanzando su mejor marca en los últimos 3años.

El reporte destaca que “este resultado representa el valor más alto del índice de los últimos 35 meses y lo ubica 25% por encima del nivel correspondiente al mismo período del año pasado”, lo que implica que las expectativas de los argentinos se recuperaron de la drástica caída desatada en 2008 a raíz del conflicto con el campo y luego de la crisis internacional: en aquel momento, el índice registró una caída de 11% y un promedio de 96 puntos; en 2009 continuó con esta tendencia a la baja, año en el que alcanzó su mínimo histórico de 76 puntos, con una variación anual negativa de 15% y un promedio de 86 puntos. El año pasado, el IGEE revirtió la tendencia observada en los dos años anteriores y alcanzó un promedio de 95 puntos, con una mejora de 16% con respecto a 2009. Los 108 puntos alcanzados en enero de 2011 son consecuencia principalmente de la confianza de los consumidores respecto a la oportunidad de compra de bienes durables, así como la seguridad en su situación económica actual y futura.

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