sábado, 30 de julio de 2011

Consumo, actividad y expectativas, para arriba (2)


Reportes privados estiman que entre julio y agosto el "efecto aguinaldo" tendrá un "importante impacto sobre el consumo". Por caso, un informe de abeceb.com asegura que por el pago del medio Sueldo Anual Complementario (SAC, también conocido como medio aguinaldo) el consumo podría crecer en el cuarto bimestre a tasas del 8% interanual (entre 1 y 1,5 puntos porcentuales más): "se espera que durante julio y agosto el comercio vuelva a registrar un repunte debido a una conjunción de factores. Por un lado, el pago de aguinaldo genera siempre un mayor vuelvo hacia el consumo, especialmente en los centros de compra y en los locales minoristas", destaca la consultora.

Asimismo, el cierre de las paritarias de los últimos dos meses y la suba del salario mínimo (aumentaría escalonadamente a partir de agosto para llegar a $2300) "también influirán en el consumo de las próximas semanas y se espera que durante este invierno de 2011 el comercio registre un cierto repunte, que impulsará al consumo entre 1 y 1,5 puntos porcentuales por encima de las tasas a las que viene creciendo (...) el impacto sobre el consumo será importante, sobre todo si se considera que nos encontramos en una etapa pre-electoral" apunta la entidad, destacando también que el consumo seguiría expandiéndose favorecido por la permanencia de tasas de interés negativas en términos reales, y las buenas condiciones en el mercado laboral.

La suba del consumo también se explica por la inflación, que desalienta el ahorro: en niveles de entre 20 y 25% anual, según las mediciones privadas, el aumento de precios combinado con un dólar más bien tranquilo hace que se vuelquen más recursos a la compra de bienes. Asimismo, el nivel de consumo también es sostenido por la expansión de los créditos personales, que crecen a un ritmo superior al 40%, según datos del Banco Central (BCRA).

En ese marco, se estima que la tracción de la demanda interna impulsará a la economía del país a crecer a una tasa superior al 8% este año. La Cepal ya corrigió hace unas semanas al alza sus previsiones de expansión del PBI argentino hasta el 8,3%, en tanto que el viceministro de Economía, Roberto Feletti, afirmó que la actividad se incrementará 8,2%, mientras que casi todos los economistas privados habían hecho estimaciones mucho más conservadoras.

Respecto a este punto, el especialista en tendencias de consumo, Fernando Moiguer, afirma que los economistas van a seguir quedando desairados en sus pronósticos mientras pretendan analizar el presente con los mismos parámetros que se usaban en el pasado. Moiguer opina que el boom del consumo es mucho más que un fenómeno pasajero o un "efecto rebote": "venimos de ocho años potentes de crecimiento y la tendencia ahora es a un leve apaciguamiento del ritmo. Pero no debe interpretarse que hay un freno. Porque lo que hace que el nivel de compras empuje tan fuerte es el hecho de que ahora la gente construye su identidad mediante el consumo. Le da una sensación de pertenencia (...) Me parece que quienes auguran un final del boom están leyendo la realidad desde el lado de la oferta y no desde la demanda. No es correcto pensar que si la gente se compró un LCD ya no tiene incentivos para seguir consumiendo (...) la propensión al consumo va a seguir y no van a faltar bienes para satisfacer esa demanda".

Moiguer apunta que en un contexto tan cambiante y dinámico, las predicciones de los economistas han sido más ideológicas que técnicas: "están más cercanas a la perspectiva de lo político que a la percepción de lo que ocurre en los mercados. Y la verdad es que la gente se está subiendo al tren de consumo en todo el mundo y está fascinada por incorporarse. En la Argentina, lo que uno ve es que hay una sociedad que, al no poder comprarse una casa, al no comprar futuro en términos de ahorro, consume otros bienes. (...) La incertidumbre no es tan marcada si se debate la coyuntura política. Porque la verdad es que eso no está en debate ni por la oposición ni por el oficialismo. La mayor promesa que hace ahora la oposición es que todo va a seguir parecido a como está hoy. O sea que desde el punto de vista del poder, hay una sensación de continuidad. Hay un problema de crecimiento del gasto, pero también hay una fuerte incorporación de nuevos sectores al consumo. La gente no hace un análisis complejo del largo plazo. En el caso de los que tienen un ingreso como para vivir al día, el consumo tiene que ver con la satisfacción inmediata. Cuando tiene, consume, sin pensar en qué va a ocurrir mañana".

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