sábado, 30 de julio de 2011

Consumo, actividad y expectativas, para arriba (3)



Guillermo Oliveto, otro reconocido experto en consumo, apunta que, desde que nueve de cada diez argentinos dicen ser "de clase media", el candidato que estará en mejores condiciones de ganar las elecciones presidenciales será aquel que comunique de manera convincente que la antigua aspiración de movilidad social ascendente seguirá garantizada por el modelo económico.

Sin embargo, a partir de que en dicho estrato social conviven varios niveles, puede variar la pertinencia de los mensajes según el sentido que tenga en cada caso el concepto de "movilidad social garantizada": para algunos, lo central será la garantía de que no habrá se enfriará la economía para combatir la inflación; para otros, la clave será escuchar la promesa de que no quedarán desprotegidos ante la inflación y que seguirán recibiendo mejoras; otro segmento estará más atento a que el nivel educativo será restaurado como valor central que garantice el ascenso social. Pero todos, en mayor o menor medida, tendrán en mente la certidumbre en el empleo, como valor primordial, evalúa Oliveto, presidente de la consultora W: "con la estructura social actual no hay espacio para un enfriamiento del ritmo de actividad, por más que hubiera variables que así lo indiquen. De hecho, creo que ningún candidato está proponiendo eso", afirma el experto.

Al igual que Moiguer, Olivetto opina que en la Argentina se están produciendo cambios estructurales que desafían a las viejas categorías de pensamiento. "La evolución de los sectores sociales fue positiva en la Argentina. La pirámide ha venido empujando de abajo hacia arriba en los últimos seis años", destaca, y remarca que lo que más ha crecido fue el segmento C3 (clase media típica), casi un 5%", recordando que este estrato se compone de aquellos que ganan entre $3.100 y $6.100. "El segmento top también viene recuperándose y ha ganado 1,4%, al tiempo que el de clase media alta escaló un 2,6%", argumenta. En contraposición, se redujeron los segmentos bajos.

En cuanto a la lógica del consumo, Oliveto plantea que se puede hablar de tres Argentinas o de tres países: el segmento ABC1 y C2, de alto consumo, con un promedio de ingreso familiar de $18.000 mensuales; el segmento medio, de fuerte consumo con obligación de optar, que también alcanza a algunos sectores de clase baja alta y dispone de un ingreso promedio de $4.000; y el segmento bajo, cuyas compras están acotadas a lo más básico, cuentan con un ingreso mensual promedio de $1.250 y se ubican en situación de pobreza.

El especialista concluye en que hoy tres cuartas partes de la población (75%), los segmentos altos y medios, están consumiendo fuerte. "Hay tres cosas que son parte de la misma imagen de la Argentina: fragmentación social, crecimiento economico y decrecimiento fuerte del desempleo".

El cuadro que presenta Oliveto es un buen resumen de los logros y limitaciones del modelo económico imperante en los últimos años y que hoy, en medio de las turbulencias financieras y económicas internacionales, vuelve a cobrar un primer plano.

Esto, sin embargo, no es estrictamente novedoso: ya en el último Precoloquio de IDEA (realizado en Salta hace un mes, antes del escenario de cuasi default que enfrenta hoy EE.UU) la mayoría de las ponencias se concentró en analizar la crisis de los países centrales (el economista Mario Blejer, por caso, afirmó que "la Unión Europea va camino a un escenario de crisis de deudas y cesación de pagos en Grecia y otras naciones de la zona del euro, a pesar de los ajustes que se aplicaron en los países") en tanto que el contraste lo plantearon las miradas del empresariado y los especialistas sobre el escenario económico interno, mucho más controlado: certezas de que la economía continuará creciendo, pocas dudas respecto a las posibilidades de Cristina Fernández de ser reelecta (el consultor Sergio Berensztein, de Poliarquía, le asignaba un piso de intención de voto del 42% y un techo del 50%), cierta resignación respecto a la inevitabilidad de que el sector privado deberá aprender a convivir con inflación e injerencia estatal.

Por entonces, Berensztein planteó una coincidencia entre la percepción de la sociedad y el clima empresario: a los argentinos, "no les preocupa demasiado la inflación ni la corrupción", afirmó el director de Poliarquía; en cambio, sí destacó que les preocupa "la inseguridad y el desempleo" a pesar de que el índice de desocupación es bajo. La explicación del consultor fue que los jóvenes no han vivido escenarios inflacionarios, pero sí han sufrido la falta de empleo en su ámbito personal.

Paradojas (aparentes o no) de un modelo económico y político heterodoxo: volveremos sobre este punto en las próximas entradas.

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