viernes, 21 de diciembre de 2018

Tendencias hacia 2019: una vuelta entera al sol y una segunda vuelta en el horizonte (2)

El estudio de Reyes Filadoro que comenzamos a citar en el posteo anterior aporta otros datos que borran cualquier vestigio de broteverdismo al cierre del 2018. Por ejemplo, el 84% de los argentinos no tiene capacidad de ahorro, el 35% dice que no ahorra pero llega a fin de mes, mientras que al 50% no le alcanza para llegar. En el área metropolitana, los datos son aún peores: según el Monitor de Clima Social relevado por el Centro de Estudios Metropolitanos (CEM), al 64% no le alcanza el sueldo para llegar a fin de mes, cuando el año pasado el registro era del 47% (una suba de 17 pp; ver datos abajo, click para agrandar). 

De acuerdo con el informe nacional de Reyes Filadoro, el 74% de quienes aseguraron no poder llegar a fin de mes tuvo que endeudarse para poder solventar sus gastos, pidiendo dinero prestado a algún conocido o familiar o un crédito personal. Otro efecto socioeconómico negativo del metro cuadrado de los electores: el 71% está "preocupado" o "muy preocupado" ante la posibilidad de perder su empleo o fuente de ingresos, 14% que dijo estar "poco preocupado" y apenas el 15% aseguró no estar "nada preocupado". Por segmentos etarios, los más preocupados por el empleo y sus ingresos son los más jóvenes (81%), quienes tienen menos recursos (77%) y quienes no llegan a fin de mes (85%). En la zona metropolitana, en tanto, quienes creen probable perder el trabajo o su fuente de ingreso en el corto plazo subieron de 30% a 44% (+ 14 pp en un año; ver datos arriba, click para agrandar). También creció la proporción de quienes disminuyeron la porción de las comidas por falta de recursos (+ 15 pp), la de quienes tuvieron hambre por falta de dinero ( + 12 pp) y la de quienes ven un empeoramiento de su situación económica ( + 23 pp); todos los datos son consistentes en el sentido de marcar un deterioro de la situación socioeconómica. A su turno, en materia de expectativas, según Reyes Filadoro, el 48% cree que la situación económica será peor que ahora dentro de un año, el 20% cree que será igual de mala que ahora (lo que acumula casi 70% de pesimismo), 7% cree que será tan buena como ahora y 25% espera una mejora. Nuevamente, los jóvenes están entre los más pesimistas: el 60% cree que la economía empeorará durante el próximo año. En resumen, aunque estamos con las fiestas encima, en las encuestas no hay nada que el gobierno pueda festejar. 


Tampoco deja nada que festejar para el oficialismo el balance de datos compilado por Ricardo Rouvier & Asociados. El presidente perdió 18 puntos porcentuales de imagen positiva respecto a octubre de 2015, mientras que su intención de voto hoy es 6,2 pp menor a la de la primera vuelta de aquel año (ver datos al inicio del posteo; click para agrandar). Además, está 14 pp por debajo del resultado obtenido por Cambiemos en las elecciones de medio término del 2017, poco más de un año atrás, cuando el oficialismo llegó al 42%. En rigor, hoy su caudal está en el orden de magnitud del voto obtenido en las PASO del 2015 (30%), es decir que se ha replegado sobre su núcleo duro. Confirmando el desgaste, su diferencial de imagen hoy llega a un récord negativo de -18,1 puntos (ver datos arriba; click para agrandar). Luego de haber cerrado 2016 y 2017 con saldo a favor, hoy termina con números rojos.


La comparación es aún más desfavorable cuando se hace respecto a la fecha de su asunción al poder, cuando llegó a un 71,3% de imagen positiva y sólo 26% de negativa, traccionado básicamente por las expectativas y el efecto "luna de miel". Este año netamente de crisis llevó a que la calificación negativa llegara al 57,3%, es decir, casi 6 de cada 10 de electores argentinos, y las expectativas también sufrieron deterioro. En diciembre de 2015, el neto daba un positivo del 38%; con el correr de la gestión, el saldo ya era negativo para el oficialismo: -7,4% en 2016 y -5,1% en 2017. En 2018, el pesimismo llegó a un pico, con un saldo desfavorable de -29,2% (ver datos arriba; click para agrandar). 



El saldo de la imagen de gestión resulta peor para el oficialismo: mientras que pudo cerrar 2016 y 2017 con magros diferenciales positivos, 2018 se cierra con un diferencial negativo de 21,6 pp (ver datos arriba; click para agrandar). En cuanto a la intención de voto, se detecta que el apoyo se repliega sobre el núcleo duro, perforando incluso el umbral del 30% (alcanza 28,1%), ubicándose así en el orden de magnitud de los votos obtenidos por Macri en la PASO del 2015: 24,5%. Esto tiene que ver con efectos socioeconómicos de gestión negativos, que pueden medirse no sólo a través de los datos "blandos" (perceptivos) de las encuestas, sino también por vía de indicadores duros: suba del dólar, de la inflación, del riesgo país, de la deuda externa, de la pobreza, y caídas del empleo industrial, el PBI, la actividad económica, la jubilación mínima y el salario promedio (ver datos abajo; click para agrandar). 


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