miércoles, 14 de diciembre de 2016

Un año de gobierno Cambiemos (3): un panorama fragmentado en términos de imagen


En el post anterior tomábamos 4 mediciones sobre aprobación y desaprobación del gobierno de Cambiemos a 1 año de gestión (consultoras Taquión + Management & Fit + Gustavo Córdoba y Asociados + Poliarquía). Luego de revisar los datos de cada una, hacíamos un promedio de esos 4 estudios agregados: allí, veíamos que la aprobación de la presidencia de Mauricio Macri alcanza el 48,4% y la desaprobación el 47,6%, un panorama polarizado, bastante similar al arrojado por el ballotage del año pasado (2,9 puntos de aprobación menos que el 51,3% que Mauricio Macri obtuvo el 22-N y 1 punto porcentual menos que el 48,6% obtenido por Scioli, del FPV. En esta entrada, podemos hacer el mismo ejercicio con las mediciones de imagen. Veamos: 

Según la última encuesta nacional de Elypsis, la imagen presidencial tiene un 47% de positiva, un 30% de negativa y un 23% de regular (ver datos arriba; click para agrandar). En este caso, si bien la positiva no llega al umbral del 50% y se ubica en la “zona crítica” de Morris, sólo 3 puntos porcentuales separan al presidente de esa referencia. Esto ubica a la de Elypsis como la medición más favorable de las tres que analizaremos en este post (aunque se refiere a imagen presidencial más que a evaluación de gestión). Por contrapartida, el panorama más desfavorable es el que arroja la última encuesta de Management & Fit: aquí, el 43,1% de los argentinos cree que el primer año de gestión del presidente Mauricio Macri fue negativa o muy negativa, mientras que el 25,9% la encontró positiva o muy positiva.  En este caso, además, más de la mitad de los argentinos (el 51,6%) considera que el mandatario no está cumpliendo con sus promesas de campaña, contra un 34,4% que considera que lo hace pero de modo parcial. Sólo el 7,3% de los encuestados cree que Macri cumple sus promesas. Dentro de las razones, se baraja que el mandatario no tiene intención de cumplirlas (32%), no sabe cómo cumplirlas (27,4%), no tuvo tiempo para cumplirlas (24,25%&). 

La proporción de los críticos que creen que Macri no está cumpliendo sus promesas está en el orden de magnitud del voto del FPV en el ballotage de noviembre del 2015, mientras que la de los que creen que cumple en parte está en el orden de magnitud del voto de Cambiemos en la primera vuelta presidencial de octubre del año pasado. Por otro lado, según la más reciente encuesta nacional de OPSM (dirigida por el consultor Enrique Zuleta Puceiro), un 41,7% considera como "positivo" y "muy positivo" el desempeño de Macri; un 26,1% lo califica como regular y un 30,7% como “malo” o “muy malo”. En este caso, la evaluación está por arriba de la que vimos en el estudio de M&F, pero por debajo de la que arrojaba Elypsis. El panorama cambia cuando OPSM releva las opiniones acerca de cómo marchan las cosas en el país,  que se distribuyen en tres tercios: “un tercio de juicios positivos, un tercio de regulares y un tercio de negativos", revela el informe, mostrando entonces una fragmentación a la que ya hemos aludido en otras oportunidades en este blog. 

Haciendo un promedio de las 3 mediciones de imagen citadas, obtenemos un 38% de evaluaciones positivas, 27% de regulares y 35% de negativas. El 38% de favorables está en el orden de magnitud de los votos obtenidos por Cambiemos en la primera vuelta presidencial del año pasado (34%), en tanto que el 35% de desfavorables está en el orden de magnitud de los votos obtenidos por el Frente para la Victoria en esa misma instancia (37%). Por su parte, el 27% de regulares está en el orden de magnitud de los votos obtenidos por las otras fuerzas en primera vuelta (Frente Renovador/UNA (Sergio Massa)  + Frente de Izquierda/PTS (Nicolás del Caño) + GEN (Margarita Stolbizer) + Compromiso Federal (Adolfo Rodríguez Saá) = 30,34%). La diferencia de 3 puntos porcentuales entre la imagen positiva y la negativa no es estadísticamente significativa, por lo que implica un empate técnico: lo mismo que veíamos al analizar aprobación/desaprobación en la entrada anterior. En síntesis, del análisis de las variables de aprobación y desaprobación y de imagen puede concluirse que, con matices mínimos, en el primer caso se reproduce la distribución polarizada del ballotage, mientras que en la evaluación de imagen se reproduce la distribución fragmentada de la primera vuelta presidencial del año pasado.

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