lunes, 26 de diciembre de 2016

Un año de gobierno Cambiemos: correspondencias y regularidades estadísticas (2)


En el post anterior construíamos un promedio de la imagen del gobierno a partir de 4 mediciones, las de Synopsis OPSM, Elypsis y Management & Fit. De ahí resultaba una imagen positiva de 38%, una regular de 25,8% y una negativa de casi 36%, que evaluábamos como una distribución bastante representativa de las tendencias de la coyuntura. Sintomáticamente, podemos además entrever otra correspondencia a partir del estudio más reciente de los 4 (el de Synopsis): la que surge de la alineación entre la imagen positiva y la intención de voto al oficialismo de cara a las elecciones de medio término del 2017. Veamos:

Según ese estudio, al igual que en el mes anterior, en diciembre se insinúa una merma en la intención de voto al oficialismo, aunque al ser de sólo 0,7 puntos respecto del mes anterior no puede considerarse estadísticamente significativa. También cae la intención de voto a otra fuerza política y crecen levemente los indecisos que llegan a 19,9% de los consultados. El 37,8% votaría por el oficialismo, mientras que el 42,3% a otra fuerza política (ver datos arriba; click para agrandar). De acuerdo al informe, entre las principales motivaciones a la hora de definir el voto a Cambiemos, el votante permeable al oficialismo prioriza con el 44,7% a la respuesta “que se haga justicia con la corrupción”; un 19,6% “sentirme protegido de la inseguridad”, un 18,8% “que me alcance el sueldo para vivir”; un 13,0% “tener estabilidad laboral”; y un 3,9% “otros motivos”. En tanto, entre las razones que motivan la actitud favorable al voto a la oposición predominan las económicas: un 40,0% menciona “que me alcance el sueldo para vivir”; un 29,5% “tener estabilidad laboral”; un 10,4% “que se haga justicia con la corrupción”; un 7,0% “sentirme protegido de la inseguridad”; y un 13,1% “otros motivos”.

Un dato interesante: si se observa la serie de imagen positiva y se la compara con la intención de voto a Cambiemos, se puede apreciar que cuando la primera cae, la segunda también lo hace: en el trimestre octubre-noviembre-diciembre, la imagen favorable evolucionó así: 41%-40%-37,3%. ¿La intención de voto? 40,3%-38,5%-37,8%. Mes a mes, las variaciones son mínimas, pero se hacen más sensibles entre puntas. Por supuesto, si el oficialismo lograra fidelizar ese casi 38% contra una oposición dispersa (es decir, que el 42,3% se dividiera entre el FPV y otros sellos políticos, en lugar de encolumnarse detrás de una sola fuerza), conservaría las chances de ser primera minoría electoral a nivel nacional. Ese resultado, sin embargo, no sería del todo satisfactorio si Cambiemos perdiera en provincia de Buenos Aires (PBA) aunque conservara el primer lugar en el total nacional, dado que ese distrito impregna la decodificación general pos-electoral (como se vio en las elecciones de medio término del 2009 y el 2013, cuando el FPV cedió PBA, aunque ganó en la sumatoria general). 

Peor aún, si la tendencia descendente en el voto oficialista que se observa se profundizara, podría ser el propio resultado general el que entrara en zona de riesgo. Por otro lado, la encuesta de Synopsis nos permite a su vez calcular un nuevo promedio, en este caso de intención de voto. Tomamos para este caso el estudio de OPSM oportunamente citado y el de Synopsis y dividimos por 2 mediciones, de lo que obtenemos un 37,5% de intención de voto permeable al oficialismo y un 47,8% permeable a la oposición. 

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