lunes, 14 de noviembre de 2016

El sustrato socioeconómico de las tendencias preelectorales (3)


En varios posts de este año hemos visto cómo a lo largo de los meses se ha ido asentando la percepción de que el gobierno de Cambiemos beneficia a las clases sociales altas en detrimento de las clases media y baja. La primera en medir esa percepción fue Ibarómetro, allá por febrero de 2016; sin embargo, con el correr de los meses no sólo que esa consultora permitió confirmar en la serie evolutiva esa impronta, sino que el dato fue confirmado por otras encuestas, con lo cual puede decirse que existe un consenso en torno a ese tema.

En el post anterior decíamos, en la misma línea de análisis, que el ajuste de estos meses lo sufrió principalmente el salario real y el poder adquisitivo de las mayorías. Una clave de explicación de estos procesos pasa por la inflación: el 2,4% registrado por el Indec (dirección Todesca) en octubre muestra que, lejos de estar controlado, el aumento generalizado de precios sigue siendo un problema que mina la sustentabilidad general del programa económico del presidente Mauricio Macri y erosiona la imagen de su gestión en la opinión pública. Sucede que la inflación impacta de manera mayor en los sectores menos favorecidos, con lo cual existe un bucle de retroalimentación entre ese problema y la percepción de que el oficialismo gobierna en beneficio de minorías. Según Germán Pinazo, presidente del Centro de Estudios Políticos Económicos y Sociales (articulado desde el mes pasado con el Observatorio de Precios, Ingresos y Empleo del Instituto de Industria de la Universidad Nacional de General Sarmiento), “es lógico que la inflación sea distinta según se trate de individuos ubicados en la base de la pirámide de ingresos o en la cima. Simplemente porque esos individuos no consumen ni el mismo tipo de productos ni en la misma cantidad. Una fuerte suba del pan reducirá en mayor medida el poder adquisitivo de los ingresos de aquellas personas en cuya estructura de consumo el pan tenga un mayor peso relativo”

Esa entidad viene realizando desde febrero de 2016 una medición propia de las variaciones de algunos precios minoristas. Para ello, tomó la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) en 2013 (la última que aporta información sobre consumo de los hogares), y eligió unas 80 variedades de productos de distintos rubros; más específicamente, alrededor de 30 variedades de alimentos y bebidas, 10 de vestimenta, alquileres, servicios públicos (gas, luz, agua y transporte público) y el resto correspondientes a productos medicinales. Por el peso que tienen estas variedades en el consumo de los hogares, las mismas representan entre el 50 y el 60% del gasto que los mismos realizan en dichos rubros. El Observatorio de Precios, Ingresos y Empleo del IdeI-UNGS realiza actualmente mediciones en la ciudad de Córdoba, de Buenos Aires, de Mar del Plata, Corrientes, Chaco y en los partidos de Malvinas Argentinas y La Matanza del Conurbano Bonaerense, lo que le permite también realizar un análisis territorial. 

Sobre esa base, y a partir del conocimiento del impacto diferencial que la variación de cada rubro tiene sobre los distintos estratos de ingreso (información que surge de la ENGHo), la entidad elaboró una informe que muestra cuál ha sido la “inflación particular” de algunos de esos estratos entre febrero y agosto de 2016 para 4 grupos de ingresos (el 10% y el 30% de menores ingresos de la población y el 10% y el 30% de mayores ingresos), en 3 lugares distintos; Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Córdoba y Malvinas Argentinas (GBA).  En todos los casos, la inflación acumulada del conjunto de variedades relevadas para los estratos de ingresos más bajos es mayor a la de los estratos más altos. En el caso de Malvinas Argentinas, la inflación del 10% más pobre de la población fue un 8% superior a la del 10% más rico; para CABA fue del 7% y para Córdoba llegó al 20% (ver datos arriba; click para agrandar). Esto tiene que ver sobre todo con el peso diferencial que tienen los alimentos en las estructuras de consumo de los estratos más bajos, y confirma que la inflación perjudica relativamente más a los sectores menos favorecidos. Asimismo, según las mediciones, las variaciones de la CABA para todos los estratos parecen haber sido más bajas que en los otros dos conglomerados que se midieron; dato clave, dado el diferencial de ingreso percibido por los habitantes de CABA en relación a los otros distritos. Según el último dato disponible de la ENGHo, en CABA el ingreso promedio por el total de ocupaciones, percibido por mes, era un 69% superior al del aglomerado Gran Córdoba y un 88% superior al registrado en los partidos del Conurbano Bonaerense donde se realizó la encuesta (donde se ubica Malvinas Argentinas). Por lo tanto, la variable territorial termina profundizando el sesgo clasista al que nos referíamos antes.

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