jueves, 19 de marzo de 2015

Se abrió la boca del yacaré… entre los encuestadores (3)

Las encuestas de OPSM, Ipsos y Management & Fit coinciden, pese a sus matices diferenciales, en confirmar una clara ventaja de Daniel Scioli por sobre las demás figuras del FPV en la competencia por la “llave” que conduce a la definición de la candidatura del oficialismo. Sin embargo, una encuesta de Ibarómetro se desmarca de aquellas, al plantear una situación de empate técnico entre el gobernador bonaerense y el ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo. La medición en cuestión se realizó entre el 22 y 23 de febrero de manera telefónica en hogares particulares entre 2.000 ciudadanos mayores de 16 años distribuidos según sexo, edad y nivel educativo alcanzado, con un margen de error de 2,2% por ciento. Se tomaron dos escenarios posibles: en primer lugar, elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) ampliadas con cuatro candidatos por el Frente para la Victoria (FPV). En segundo, una elección con tan sólo Scioli y Randazzo. En ambos casos, la pregunta fue dirigida sólo a aquellos encuestados que manifestaron su intención de participar en la "interna" kirchnerista.

En el primer caso, según Ibarómetro, Randazzo alcanza un 37,1% de intención de voto. Apenas por detrás figura el gobernador bonaerense, con 35,8%. Son seguidos, muy de lejos, por el ministro de Defensa, Agustín Rossi (3,6%), y el gobernador de Entre Ríos, Sergio Urribarri (3,1%). Además, el 9% de los consultados no eligió a ninguno de ellos, mientras que el 11,4% restante dijo que aún no sabe a quién votará. Una medición realizada en diciembre de 2014 con la misma metodología había ubicado a Scioli primero con el 35,8%, seguido por el 31,1% que alcanzaba por entonces Randazzo. En segundo término, se indagó entre los electores que dijeron que participarían de la interna del FPV a quién votarían si los candidatos fueran sólo Scioli y Randazzo. El 44% dijo que lo haría por el ministro y el 40%por el gobernador. El otro 16% reconoció que aún no sabe por quién lo hará. Esos números también revierten la tendencia de diciembre pasado, cuando ante la misma pregunta el 44%de los encuestados dijo que votaría por Scioli y el 38% por Randazzo. 

De los resultados del estudio puede desprenderse una lectura “dominante”, en el sentido de alineada con los deseos del kirchnerismo duro (renuente a la candidatura de Scioli). Sería más o menos esta: los numerosos actos que la presidente Cristina Fernández de Kirchner viene compartiendo con el ministro en los últimos meses podrían estar dando efecto, toda vez que en diciembre el 31,5% de los encuestados creía que Randazzo era el "candidato preferido" de la mandataria, mientras que en febrero ese número saltó a 44,6%, una cifra muy superior al 21,1% cosechado por Scioli ante la misma pregunta. Pero esa lectura "complaciente" con el rol de CFK como gran electora no es la única posible. En esta entrada proponemos una lectura divergente: los resultados de esta encuesta de Ibarómetro, que discrepan de todos los anteriores que hemos visto en los últimos meses en este blog, responden al enfoque de las preguntas, cuyo tratamiento es el de tomar las PASO como si fueran una interna. Pero no lo son: son elecciones primarias abiertas entre el electorado general, y en rigor tanto en 2011 como en 2013 funcionaron como una suerte de primera vuelta. Los electores concurren a esa instancia y eligen los candidatos de su preferencia, con prescindencia de si ese voto resuelve o no la interna de determinado espacio político. 

Precisamente la simulación de preguntas del tipo de interna es la que produce el efecto de paridad entre Scioli y Randazzo, porque está claro que al interior del espacio pan-oficialista la resistencia del kirchnerismo duro a la precandidatura de Scioli por el FPV tiende a emparejar la pelea, contraponiéndole una figura de menos vuelo propio y más alineada con el oficialismo: Randazzo. En cambio, si la elección se plantea tal como es realmente, una primaria abierta, Scioli estira su ventaja sobre Randazzo, tal como vemos en los demás estudios, dado que en esa circunstancia la gravitación del aparato partidario y del kirchnerismo "duro" son contrapesadas por el peso del electorado general no alineado, donde el gobernador bonarense mide mejor que las demás figuras del FPV. La incidencia del electorado independiente en el contexto de las primarias favorece a las figuras con perfil propio y relativamente diferenciado dentro de sus respectivos oficialismos, tal como sucede con Scioli en el FPV (contra Randazzo principalmente) y con Gabriela Michetti en el PRO (contra Horacio Rodríguez Larreta, el candidato “oficial” del macrismo). 

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