miércoles, 3 de agosto de 2016

Bisagra en la opinión pública (1)

En una entrada reciente veíamos mediciones de Poliarquía e Isonomía que ubicaban el aval al presidente Mauricio Macri por encima del 55% y las contrastábamos con una encuesta de la UNSAM que, en sentido contrario, lo situaba por debajo del 40%. En ese marco, concluíamos que las encuestas de Aresco, Hugo Haime y Analía del Franco (Analogías) eran más consistentes respecto al análisis agregado sistemático que que veníamos haciendo en el blog, con una imagen positiva de gestión en torno al 45% y 50%, contra el mismo orden de magnitud de imagen negativa en aquellas mediciones en las cuales la evaluación se polariza metodológicamente en categorías favorable/desfavorable (es decir, sin posiciones neutras, intermedias o regulares; cuando estas sí se incluyen, se fragmentan más las opiniones). 

En este marco, en los últimos días se sumaron un par de mediciones: una de ellas es de Jorge Giacobbe y situó la imagen positiva presidencial en 57%. Al respecto, el consultor planteó que “la gestión de Macri está aprobada pero no entendemos bien el motivo (…) Hay un entusiasmo que nos parece un tanto insustancial”. Así, los guarismos de Giacobbe se aproximan a las mediciones de Poliarquía e Isonomía que en un post anterior evaluamos como sesgadas hacia arriba en el panorama general respecto de la media de mediciones; en cambio, la más reciente encuesta del consultor Carlos Fara consolida ese promedio de tendencias en el que concurrían Aresco, Haime y del Franco, ya que la mitad de los argentinos acompaña al oficialismo mientras que la otra no. 

Ese empate técnico en términos estadísticos entre la valoración favorable y la desfavorable que arrojan los estudios nacionales convergentes tiende a quebrarse, sin embargo, cuando la aproximación es distrital, como veíamos en el estudio citado de Analogías. En el Gran Buenos Aires (GBA), la valoración presidencial positiva desciende al 44,6%, mientras que sube a 53,9% en el interior provincial. Los valores del GBA resultan claves, toda vez que los analistas evalúan que en ese conglomerado es donde más está impactando el actual contexto de crisis económica y en particular el tarifazo, issue que se afirma como bisagra en la opinión pública. Considerando que alrededor del 34% del padrón electoral nacional se ubica en GBA, las implicancias políticas de este dato no puede subestimarse. 

En este marco, la última encuesta de Rouvier y Asociados arroja un panorama aún más crítico que el que surgía de Analogías, ya que de acuerdo a esta medición la imagen presidencial perforó el 50% de positiva en la provincia de Buenos Aires (ya no sólo GBA, sino ese conglomerado + el interior provincial; ver datos arriba, click para agrandar). La serie evolutiva arroja que, en diciembre (mes de su asunción al poder), el presidente Macri recogía un 65% de consideraciones positivas, mientras que en julio bajó al 46,7% (una caída de 18,3 puntos porcentuales). Por contrapartida, la imagen negativa, que en diciembre llegaba al 31,2%, creció al 48,9% (17,7 puntos porcentuales, lo que equivale a decir que lo que cayó en positiva se trasladó de manera prácticamente lineal a la negativa). Así, la brecha entre positiva y negativa arroja un diferencial desfavorable de -2,2% (estadísticamente no significativo). Otro dato clave de este estudio, en sintonía con la encuesta de Analía del Franco que citamos, es que la mayor caída en la imagen presidencial se da en el segundo cordón del Gran Buenos Aires (GBA). Según Rouvier, el principal motivo de deterioro para Macri en la percepción social es el tarifazo en los servicios públicos, lo que confirma la línea interpretativa con más consenso hoy.

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