viernes, 26 de agosto de 2016

Traducción política de efectos socioeconómicos (1)

La encuesta de Poliarquía que comenzamos a citar en el post anterior confirma la premisa analítica (tomada de Carlos Fara) que planteamos oportunamente: más allá de los vaivenes de la coyuntura, a mediano y largo plazo son los efectos socioeconómicos los principales constructores de tendencias en la opinión pública. Así, ese estudio arroja que la combinación del aumento de tarifas, la persistencia de la inflación, la recesión económica y el temor a perder el trabajo impactan negativamente en la imagen de Mauricio Macri y la aprobación de su gobierno. El estudio de Poliarquía Consultores se realizó entre el 1° y el 9 de agosto pasados, sobre una muestra telefónica de 1.005 personas en sus hogares, todas ellas residentes de centros urbanos de más de 10 mil habitantes y mayores de 18 años. El error muestral es de +/- 3,15%, para un nivel de confianza del 95%.

Habíamos dicho en posts anteriores que los estudios de Poliarquía de junio y julio pasados que mostraban ligeras alzas en la evaluación del oficialismo probablemente sobreestimaban esos índices, considerando la media de los demás estudios conocidos en esas mismas fechas. Si bien con matices, esa discrepancia cede ahora y los resultados de esta consultora tienden a converger con los demás que venimos analizando: la aprobación del gobierno nacional retrocedió 4 puntos porcentuales (una variación estadísticamente no significativa), ubicándose en un 56%, el mismo valor de junio, que fue el registro más bajo de lo que va de 2016 para esta consultora. Mientras, la desaprobación alcanzó 43%, igual que en junio y el valor pico desde que se inició la gestión de Mauricio Macri asumió la presidencia, siempre según Poliarquía. Con la misma tendencia descendente, la imagen de la administración perdió 6 puntos (variación estadísticamente significativa, si bien acotada). En la misma línea, la imagen positiva de Macri cayó 4 puntos y, por primera vez para Poliarquía, quedó por debajo del 50% (guarismo que definimos como el umbral crítico de Morris). Se ubicó en 46%, mientras que la imagen negativa registró un 34% y la regular en 20% (ver datos arriba; click para agrandar).

En otro orden, la mirada sobre el futuro sigue siendo mayoritariamente positiva, como viene ocurriendo desde el inicio de la gestión de Macri. Ante la pregunta "¿Cómo cree que será la situación general del país dentro de un año?", el 55% opinó que será mejor, el 14%, igual y el 26% peor. El 5% restante optó por el "no sabe/no contesta". "Pese al deterioro del clima social y el retroceso de la aprobación de Macri, el apoyo al Gobierno se mantiene en niveles elevados. El 59% de los consultados considera que este gobierno sabe cómo resolver los problemas y un 55% cree que el país mejorará en el futuro próximo", evaluó Alejandro Catterberg, director de Poliarquía Consultores. Asimismo, ante la pregunta sobre qué pasará con los precios en los próximos tres meses, el 40% opinó que "van a aumentar, pero de manera moderada", el 33% consideró que "van a mantenerse o descender" y el 25%, que "subirán mucho". El 2% restante dijo no saber o prefirió no contestar. Sin embargo, los datos que dejan traslucir cierto optimismo a futuro se contraponen con los efectos socioeconómicos que se advierten en el presente: en lo relativo a la percepción de evolución de los precios y la inflación, cuando la pregunta se refiere al último mes, el 68% opina que los precios "aumentaron mucho", apenas 24% observó subas moderadas y sólo el 7% consideró que los precios se mantuvieron estables o bajaron. 

En términos contextuales, como dijimos, el descenso de los indicadores de gestión traduce el impacto socioeconómico de medidas que afectan relativamente más a las grandes mayorías, lo que explica por qué también en el estudio de Poliarquía se perfila la imagen de un gobierno orientado hacia minorías. El efecto combinado de los aumentos de tarifas, elevada inflación y caída del poder adquisitivo, que afectan relativamente más a los sectores sociales más bajos, son reflejados también en otras variables en las que indagó esta encuesta. Así, el 43% evaluó que la situación económica es mala, guarismo que supera en 7 puntos porcentuales al registro de julio pasado (36%). También aumentó la proporción que consideró mala su situación económica personal: en julio había dado ese diagnóstico el 16%, en agosto trepa al 21% (una variación estadísticamente significativa, aunque acotada). Por otra parte, la encuesta también registró que un porcentaje sustancial de los consultados teme perder el trabajo o que eso le pase a algún familiar: un 29% dijo estar "muy preocupado" por la posibilidad de quedar desempleado, otro 20% se inclinó por la opción "preocupado". Es decir, casi la mitad de los encuestados (49%) mostró inquietud frente a su situación laboral en los próximos meses, actitud que plasma la incertidumbre en un aspecto central de la vida cotidiana. 

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