miércoles, 24 de agosto de 2016

Claves y enclaves: convergencia de variables (3)

Otro dato destacado de la encuesta de Ibarómetro es que confirma la negativa percepción de la coyuntura económica, punto en el que cada vez convergen más mediciones. Apenas un 24,3% de los argentinos describe la situación económica argentina actual como positiva (4,4% muy buena y 19,9% como buena), un guarismo que está en el orden de magnitud de los votos que el presidente Mauricio Macri obtuvo como candidato en las PASO de hace un año. Vale decir, quienes hoy ven positivamente la coyuntura son cuantitativamente tantos como los que votaron a Macri en las primarias, mucho menos que quienes lo votaron en las generales de octubre (34%) y muy lejos del 51,34% que lo consagró presidente en el ballotage del 22-N (en rigor, la mitad). 

Esto implica un riesgo no menor, porque quiere decir que la evaluación positiva de la coyuntura hoy aparece, en términos casuísticos, acotada a un orden de magnitud que coincide con el núcleo duro de votantes de Macri en las PASO. Tomando nota del dato de Ibarómetro de que cuando se indaga el clima de opinión más allá de la postura individual el 52% piensa que la mayoría está en contra del gobierno contra 41% que piensa que la mayoría lo apoya, esto puede generar un proceso de espiral del silencio en el cual el apoyo al gobierno, que hoy ronda el 48%, se recorte cada vez más hacia ese núcleo duro de adhesiones si no aparecen señales de mejora. En contrapartida, un 65,8% tiene una mirada negativa de la situación actual (38,1% la califica como mala y 27,7% como muy mala); un 9,9% no sabe o no contesta. Nuevamente, si la percepción de la coyuntura no mejora o, peor todavía, sigue deteriorándose, es esperable que escale la espiral negativa en el clima de opinión y que el 52% que hoy aparece en las percepciones siga creciendo y “silenciando” a los adherentes a Cambiemos. 

La última medición de Ibarómetro también confirma el sesgo clasista a favor de la clase alta que sus estudios anteriores ya venían mostrando. Al preguntar, en opinión de los encuestados, a qué clase social favorece el macrismo, el 53,1% respondió que a la clase alta; 24,5%, a la media, y apenas 8,2% a la baja; un 14,2 no respondió o no supo qué contestar. Respecto a la medición previa, la buena noticia relativa es que ese sesgo cedió algo: en junio pasado, 59,4% había respondido por la alta (un descenso de 6,3 puntos, estadísticamente significativo, aunque acotado), un 21,2  a la media (una suba de 3,3, estadísticamente no significativa) y 10,1 a la baja (una caída de 1,9, estadísticamente no significativa). Así, comparado con el peor registro que había arrojado esta dimensión en junio pasado, el sesgo cedió un poco, pero muestra el segundo valor más alto desde que se mide y sigue por encima del 50%. 

Finalmente, cuando se evalúa el contexto amplio, vemos que no sólo Ibarómetro sino todas las mediciones realizadas hasta el momento convergen en perfilar un gobierno que es visto como orientado hacia la clase alta. Antes lo habíamos visto en estudios del CEOP y de Carlos Fara; ahora, también en la última encuesta de Poliarquía realizada para La Nación se advierte un sesgo similar. El 63% de los argentinos respondió en ese estudio que el gobierno nacional actúa pensando más en el beneficio de algunos pocos sectores que pensando en el conjunto de la gente (34%). Más significativo todavía, cuando se indagó este aspecto entre los electores indefinidos (esto es, aquellos que se muestran equidistantes entre los macristas y los kirchneristas), este segmento se mostró más próximo a los kirchneristas: el 68% se identificó con la idea de que Macri gobierna pensando en el beneficio de algunos sectores y apenas 28% que lo hace pensando en el beneficio de la mayoría. Entre los kirchneristas,el 93% cree lo primero y apenas 5% lo segundo, mientras que entre los macristas la relación es de 24%-71% (ver datos arriba; click para agrandar). 

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