martes, 16 de agosto de 2016

Punto de inflexión a un año de las PASO (3)

El desfavorable rendimiento electoral actual de Cambiemos en provincia de Buenos Aires es crítico para el gobierno nacional por dos razones principales. En primer lugar, en el distrito que aglutina el 38% de los votantes a nivel nacional, hoy la intención de voto del espacio (aun considerando que para la elección falta un año) está muy lejos del guarismo que obtuvo el frente en el ballotage del 2015: no llega al 20%, cuando el 22-N, con Mauricio Macri en la boleta presidencial alcanzó el 48,85% (contra 51,15% del Frente para la Victoria representado por Daniel Scioli). En segundo término, si bien es cierto que se trata de una elección distinta (legislativa), en la cual el resultado del 22-N es prácticamente irrepetible tanto para Cambiemos como para el FPV, cualquier rendimiento electoral que deje a la lista del gobierno 10 puntos o más por debajo del Frente Renovador (FR) de Sergio Massa o del FPV (ya sea que estuviera representado por Cristina Fernández, Daniel Scioli o Florencio Randazzo) supondría un revés difícil de remontar políticamente. 

Las encuestas que venimos revisando en este blog conjunto con otras mediciones, escenarios y proyecciones que se presentaron en informes reservados (el diario Ámbito menciona en la lista a Analía del Franco, Ricardo Rouvier, Raúl Aragón, Grupo de Opinión Pública –GOP- , Ibarómetro, Isonomía y Aresco), coinciden en un panorama que ese medio resumió de esta manera: “por espacio o por candidatos, Cambiemos no festeja en ninguna medición. Aragón pone tercero a Cambiemos detrás del Frente Renovador y del PJ y GOP lo deja segundo detrás del peronismo, mientras el FR va tercero. Del Franco deja segundo a Cambiemos, arriba del PJ y el FR, pero 10 puntos abajo del FPV. Aresco perfila, a un año de la elección, un "triple empate" entre Cambiemos, el FR y el PJ/FPV; Ibarómetro pone fija un nivel de adhesión en función de la imagen de Macri -cayó a 38% en el conurbano- pero detecta que voto filo PRO migra a Massa y Stolbizer. En los testeos por figuras, Massa es el más taquillero (…)  Del Franco pone quinta a Carrió y casi al fondo a Jorge Macri. El GOP mide fórmulas y la de Cambiemos (Carrió-Jogre Macri) queda tercera detrás de Masa-Stolbizer y Scioli-Julián Domínguez. Aragón ofrece el mejor escenario: Carrió cuarta. Aresco percibe desdibujado a Jorge Macri y a Carrió con techo, pero pone el foco en que Macri y Vidal pueden "posicionar" a cualquier candidato, algo así como el "expediente Insaurralde" a quien el anterior gobierno instaló en 30 aunque perdió. Isonomía explora la misma idea: en este tramo, los candidatos son relativos porque dependerá de si se quiere votar o no al Gobierno. Ibarómetro escarba en otro concepto: la elección bonaerense será plebiscitaria de la gestión de Macri, no de Vidal”.

No obstante, el oficialismo podría tener un leve consuelo considerando que provincia de Buenos Aires le resultó esquiva aún en el irrepetible 22-N (perdió por 2,3 puntos frente al FPV ese distrito; sintomáticamente, sacó casi la misma diferencia a favor en el total nacional). Podría incluso apostar a compensar en parte un revés digno (no de 10 puntos o más, como marcan las encuestas hasta ahora, sino magro, en el orden de los 2 puntos del ballotage, o hasta 5 como tope) haciendo una descollante elección en otros distritos de menor peso relativo que PBA pero gravitantes en la suma general. Veamos el caso de provincia de Mendoza, provincia en la cual Macri obtuvo 57,73% de los votos en el ballotage de 2015, contra 42,47% de Scioli. Allí, la consultora Señales realizó un sondeo sobre la opinión de los mendocinos a siete meses de la asunción de Mauricio Macri, sobre una muestra de 724 casos proporcionalmente repartidos entre el Gran Mendoza y el interior de la provincia, segmentos etarios, de género y nivel educativo. Respecto a cómo piensan votar en las primarias legislativas del año que viene, un 39,7% afirmó que votaría por algún candidato de Cambiemos, mientras que un 23,7% lo haría por un candidato del PJ o FPV; un 13,3% dijo que aún no sabe por qué fuerza optar y un 5% elegiría votar en blanco; un 7,6% dijo que votaría por un candidato del Frente Renovador y un 0,4% por el Frente Progresista, mientras que un 10,7% dijo que optaría por un candidato del Frente de Izquierda. En síntesis, en Mendoza Cambiemos hoy tendría una performance inferior al guarismo obtenido en el ballotage, pero podría redondear una victoria similar en cuanto a brecha con el FPV (en 2015 le sacó 15 puntos porcentuales y ahora estaría sacando 16 puntos, una diferencia estadísticamente no significativa). En principio, el distrito le sería favorable. 

Si tomamos la provincia de Córdoba, donde Macri obtuvo el 71,52% de los votos en el ballotage del 22-N (contra 28,48% de Daniel Scioli), un promedio entre datos propios (Delfos) y la última encuesta del consultor Gustavo Córdoba arroja que en la medición de frentes Cambiemos obtendría hoy alrededor de 31% de los votos, contra 22% del oficialismo gobernante en ese distrito (Unión por Córdoba, un sello peronista no K); el FPV rondaría el 10% y la izquierda estaría en torno a los 8 puntos. En ese caso, el resultado, si bien no descollante, sería favorable a Cambiemos. Sin embargo, al considerar potenciales precandidatos, el panorama se modifica sensiblemente: el ex gobernador de esa provincia, José M. De la Sota, de UPC, prácticamente duplica a las figuras que podría presentar Cambiemos (30% a 15%), con lo cual el gobierno nacional enfrenta el riesgo de un serio revés en el distrito que en la elección del 2015 le dio la diferencia que hizo presidente a Macri, no contra el FPV sino contra el oficialismo local. 

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