jueves, 11 de agosto de 2016

Punto de inflexión a un año de las PASO (1)


Las PASO de 2017 están previstas para la segunda semana de agosto, por lo que en este momento estamos a 8 meses del inicio de la gestión de Macri y a un año de esa “previa” de las elecciones legislativas de medio término, el primer desafío electoral de envergadura para el gobierno de Cambiemos. En ese marco, que las encuestas realizadas en provincia de Buenos Aires, el distrito que concentra el 38% de los votantes a nivel nacional, coincidan en mostrar que si esas elecciones fueran hoy el oficialismo sufriría una derrota, suponen un alerta amarillo aún pese a la distancia temporal que media hasta los comicios efectivos. En las encuestas recientemente citadas de las consultoras Rouvier y Asociados y Dicen, el Frente Renovador (con Sergio Massa como precandidato) y el FPV (con Cristina Fernández y Daniel Scioli, en dos escenarios) se alternan en la pelea por el primer lugar, mientras que Cambiemos (en ambos casos, representado por Elisa Carrió como precandidata) no llega al 20% de la intención de voto, ubicándose en tercer o cuarto término en la carrera al 2017. 

Como resaltamos, el dato es tanto más preocupante para el gobierno en la medida en que es convergente en diversas mediciones: una encuesta del consultor Hugo Haime realizada entre el 15 y el 21/06, sobre un universo de 400 casos en el conurbano bonaerense, con un margen de error de /- 5 puntos muestra a Massa del Frente Renovador con 26,6% de intención de voto, seguido muy de cerca por el exgobernador Daniel Scioli (26,4%) y algo más lejos, por el exministro del Interior y Transporte Florencio Randazzo (13,2%). Ambos fueron medidos bajo la sigla del Frente para la Victoria, al igual que Fernando Espinoza (1,7%). Recién en el cuarto puesto aparece Cambiemos, con la hipotética candidatura de Elisa Carrió, que acapara el 12% de la intención de voto. Otros tres precandidatos alternativos del oficialismo miden aún menos: Jorge Macri alcanza 1,2%, lo mismo que Facundo Manes, y Esteban Bullrich llega al 0,6% . A su turno, Margarita Stolbizer aparece después con un 10,6%, mientras que la izquierda suma 1,3%. Un 2,5% votaría blanco o nulo, y 2,8% ns/nc (ver datos arriba; click para agrandar). 

En ese marco, el estudio de Haime coincide con los dos anteriores en mostrar a figuras del FR y el FPV disputando la primacía y al oficialismo sensiblemente relegado, más cerca de la líder del GEN que de la pelea mayor. Ese magro desempeño electoral del oficialismo coincide con un fuerte deterioro de la imagen del presidente Mauricio Macri en el conglomerado medido. Según Haime, la imagen positiva del presidente llega al 43%, pero la negativa se acerca al 57%, dejando un diferencial negativo de casi 13 puntos (estadísticamente significativo). En tanto, la desaprobación de la gestión presidencial supera a la aprobación en secciones electorales clave de la provincia de Buenos Aires, como la 1ra y la 3ra, afectados por los tarifazos en la luz, el gas y el transporte público, issues que parecen confirmarse como el punto de inflexión, en convergencia con otras mediciones. Por el contrario, tanto Massa como Scioli y Randazzo gozan de una alta consideración en la opinión pública, que les permite mostrar diferenciales positivos. 

Con todo, el oficialismo todavía tiene como activo el crédito abierto con el que cuenta la gobernadora de ese distrito, María Eugenia Vidal, otra de las referentes del PRO/Cambiemos. Siempre de acuerdo a la encuesta de Haime, ella es la figura política con mejor valoración en el distrito: con una imagen positiva de 56,7%, es la mejor posicionada, mientras que su imagen negativa es de 37,9%, lo que arroja un diferencial favorable de casi 19 puntos (estadísticamente significativo). A diferencia de Macri, Vidal muestra un saldo positivo en la valoración de su gestión, ya que la aprobación alcanza el 55%, mientras que la desaprobación es algo más del 37%. Esos números tienden a converger con la imagen de la gobernadora, y se dan a la inversa a la apreciación sobre la gestión presidencial. Si las elecciones fueran hoy, en la medida en que la imagen de Macri no mejorara y tratándose de comicios en todo el país pero que se despliegan distritalmente, Cambiemos debería apuntar a provincializar la elección (en lugar de nacionalizarla o plantearla en sentido plebiscitario, arriesgándose así a un “voto castigo”),  siempre que la figura de Vidal pudiera preservarse relativamente del desgaste nacional. 

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