miércoles, 23 de septiembre de 2015

Resiliencia de Sergio Massa: implicancias (2)

Otros dos estudios recientes de alcance nacional abonan la hipótesis de resiliencia de Sergio Massa: la última encuesta de la consultora Query sitúa a Daniel Scioli (FPV) con 40% de intención de voto, a Mauricio Macri (Cambiemos) con 30,4% y a Sergio Massa (UNA) con 20%. Aquí, Massa sostiene casi el 100% del caudal obtenido por la sumatoria de sus votos y los del gobernador José De la Sota (20,5%, o sea que resignaría sólo medio punto porcentual, resistiendo la polarización), mientras que Scioli crece 1,3 puntos respecto de las PASO y Macri 0,3. 

Según esta encuesta, el FPV logra 9,6 puntos porcentuales de diferencia respecto a Macri, el opositor mejor ubicado (o "mejor segundo"). Esa brecha no le alcanza al oficialismo para imponerse en primera vuelta, pero lo deja muy cerca del objetivo. Le bastaría con subir un poco por encima del 40, o que Macri perfore los 30 puntos, para eludir el ballotage. Precisamente ese panorama es el que muestra el último estudio de Poliarquía, que ubica a Scioli con 40,8% (crece 2,1 puntos porcentuales respecto a las PASO), a Macri con 29,5% (cede 0,6 puntos porcentuales en relación al resultado obtenido por el Frente Cambiemos en las primarias) y a Massa con 20,1% (cede 0,4 puntos porcentuales en relación a lo que sumó el sello UNA el 9 de agosto). Nuevamente, el líder de UNA/Frente Renovador logra resistir la polarización, pero su resiliencia beneficia relativamente a Scioli y perjudica relativamente a Macri, que queda a 11,3 puntos del oficialismo, lo que abre la posibilidad de que el FPV se imponga en octubre sin necesidad de ballotage. Por supuesto, el escenario es estricto y para nada definido: como todas las variaciones entre las primarias y esta encuesta son estadísticamente no significativas, bastaría un pequeño movimiento para abrir nuevamente la posibilidad de ballotage. 

Aun con ese matiz, una lectura interpretativa de la foto que dejan estas encuestas sin escenario de polarización pasa por una serie de hipótesis donde confluyen dos efectos bien asentados en la literatura respecto a la difusión de sondeos: el carro ganador (“bandwagon”) y el del candidato menos favorecido (“underdog”). La diferencia es que en este caso los efectos no son posteriores a la publicación de una encuesta por sí sola, sino a una elección primaria como la del 9 de agosto (lo que amplifica su impacto comunicacional). El efecto del carro ganador es el arrastre que beneficia al más votado, y se explica por la necesidad humana de sumarse al clima de opinión dominante. En este caso, tendería a favorecer a Scioli, que según la encuesta de Poliarquía es el único de los tres candidatos del podio que crece respecto a las primarias, si bien en una medida muy exigua aún en términos estadísticos (y bien lejos del promedio estimado por nosotros en este blog como predictor hacia octubre, que era de 5 puntos). 

Por el contrario, entre Macri y Massa hay una dinámica de "efecto de candidato menos favorecido" no resuelta. Respecto del oficialismo, la figura más competitiva (el “mejor segundo”, una posición que no existió en las primarias presidenciales del 2011, lo que abonó la dispersión opositora, contra la cual descolló el triunfo de CFK por 54%) es Macri, a tenor del resultado de las primarias (ya que obtuvo como candidato individual 10 puntos porcentuales más que Massa y, como integrante del frente Cambiemos, otro tanto respecto de UNA). Sin embargo, el sentimiento de “simpatía por el más débil” que reside en el concepto del efecto underdog todavía tiene un clivaje en Massa, lo que lo hace resistir la dinámica de polarización y le impide, más a Macri que a Scioli, capitalizar el voto útil de cara a la primera vuelta de octubre. 

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