viernes, 17 de julio de 2026

Análisis de coyuntura en el programa Barricada, por Canal C (video)


 

Un gobierno que perdió el rumbo, factor común en las encuestas (nota publicada en CBA24N y Perfil)

El saldo del caso Adorni fue mucho más allá de la erosión al gobierno nacional por asociarlo a corrupción y hacerle perder el relato anti-casta: entre febrero y marzo pasados, cuando el ex funcionario comenzó a ganar centralidad en la agenda, el gobierno se quedó sin vocero y sin jefe de Gabinete, lo cual hizo escalar la percepción de un país sin rumbo hasta el 25%, desplomó la percepción de que la dirección es la correcta del 40% al 31% y llevó la percepción adversa del 31% al 41% (gráfico arriba). La serie evolutiva del último informe nacional de consultora Delfos arroja que el registro desfavorable se estabilizó en un promedio en torno al 45% en el trimestre abril-mayo-junio, lo que se ubica en el mismo orden de magnitud del voto a Unión por la Patria (UP) en el ballotage de noviembre de 2023, mientras que el acompañamiento al rumbo rondó el 28,3%, retrocediendo hacia el núcleo duro oficialista, dado que se corresponde con el 30% que eligió a Javier Milei como presidente en las primarias de agosto y la primera vuelta de 2023. Quienes responden que el país no tiene dirección llegaron a un pico de 26% en junio, antes de la salida de Adorni.

Habrá que esperar próximas mediciones para apreciar si la salida del funcionario amortiguó la tendencia, pero hasta junio quedó claro que la opinión pública decodificó a una gestión “en pausa” por la situación judicial de un funcionario y que eso comprometió la dirección general del gobierno. Peor aún, también impregnó a otras áreas clave del gobierno nacional: según el mismo informe, desde febrero hasta junio la percepción de que la economía del país no tiene dirección oscila en torno al 20%, mientras que quienes creen que va en la dirección correcta perforaron el umbral del 30%; en sentido contrario, aquellos que opinan que va en la dirección equivocada se estabilizaron por encima del 50%, como clara mayoría (gráfico arriba). 

En cuanto a la situación social, la serie evolutiva muestra el mismo patrón: más del 50% cree que va en dirección incorrecta, lo que más que duplica a quienes la ven en dirección correcta, mientras que quienes no perciben una dirección clara en esa línea rondan el 20% (gráfico arriba).

Mientras que Delfos mide la variable dirección en tres dimensiones (correcta/incorrecta/ninguna), otras consultoras lo hacen de manera polarizada. En la serie evolutiva de Trends, desde febrero la negatividad superó a la positividad, con una brecha desfavorable que se estabilizó en 20 puntos porcentuales (pp) entre marzo y junio: 57% vs 37%, respectivamente (gráfico arriba). 

En la serie longitudinal de Equipo Mide, la negatividad amplió su ventaja sobre la positividad desde febrero pasado hasta llegar a un nivel pico de 24 pp en mayo (58% vs 34%). Luego, se morigeró levemente en junio, con un saldo de 20 pp pero, aun así, con la percepción de que la dirección del país es la equivocada en un máximo de 60% (gráfico arriba). 

Por su parte, la serie evolutiva de Proyección Consultores arrojó un saldo desfavorable de 15,1 pp en junio pasado (rumbo del país 37,9% muy correcto + correcto vs 53% de equivocado + muy equivocado), morigerado respecto al pico de mayo, cuando alcanzó casi 24 pp: 31,9% vs 55,8%, respectivamente (gráfico arriba). 

Finalmente, la más reciente encuesta de consultora Casa Tres reportó que una mayoría de 55% cree que el país está yendo por el camino equivocado, vs 39% que opina lo contrario (gráfico arriba). Aquí, el saldo desfavorable es de 16 pp. 

La apertura por voto anterior arroja un dato clave: el 20% de quienes votaron por Milei en el ballotage de 2023 cree que el país está yendo en el camino equivocado, lo que pone en evidencia la erosión de capital político del oficialismo. 

En síntesis:

1) en las encuestas recientes, quienes creen que el país va en la dirección equivocada son mayoría o primera minoría

2) quienes avalan el rumbo del oficialismo son franca minoría

3) la negatividad no sólo afecta a la percepción de la orientación general, también impregna áreas clave como la economía y la situación social

4) el pesimismo alcanza a una porción importante de ex electores de Milei en el ballotage.


viernes, 3 de julio de 2026

El apoyo al ajuste pierde fuelle en las encuestas (nota publicada en CBA24N y Perfil)


“Preocupación, enojo, tristeza, incertidumbre y miedo: esas son hoy las emociones predominantes entre los argentinos. Se trata de una sociedad que llega con lo justo —o directamente no llega— a fin de mes, que no visualiza mejoras para su futuro y que considera que el esfuerzo realizado hasta ahora no ha valido la pena para generar cambios concretos en el país”, apuntamos en nuestra nota anterior, citando el último informe nacional de consultora Delfos. Precisamente, uno de los datos clave al cierre de junio fue la desfavorable evaluación del sentido del sacrificio económico: apenas un cuarto de los electores cree que vale la pena para mejorar el país a futuro, lo que constituye el núcleo ultra–duro del oficialismo, vs casi 70% que considera lo contrario (gráfico arriba). El saldo negativo es de 42 puntos porcentuales. 

Con matices, la medición más reciente de Equipo Mide también arroja un saldo desfavorable en esa materia: 46% de pesimistas vs 24% de optimistas, lo que es consistente con el núcleo duro oficialista del 25% que vimos en el informe de Delfos (gráfico arriba). En este caso, aparecen un 27% de expectantes, es decir, electores que consideran que el sacrificio actual todavía no muestra resultados, pero al menos permanecen a la espera. 

Como se observa en la apertura por variables (gráfico arriba), el pesimismo es primera minoría (por arriba del 40%, pero por debajo del 50%) en todos los niveles socioeconómicos. Según voto en la primera vuelta presidencial de 2023, esa negatividad resulta hegemónica entre los electores que se inclinaron por Sergio Massa y Myriam Bregman (más del 85%), y primera minoría entre quienes eligieron a Juan Schiaretti (42%). El optimismo no es mayoritario en ningún segmento y sólo llega a ser primera minoría (48%) entre quienes votaron a Javier Milei; entre quienes eligieron a Patricia Bullrich, aliada al oficialismo, la expectativa es la primera minoría (43%).

En tanto, según el último informe nacional de Qsocial, 34% está de acuerdo con que el actual sacrificio valdrá la pena en el futuro, vs 62% que se muestra en desacuerdo (gráfico arriba). Así, el acompañamiento está en el piso de la serie y se ubica en el mismo orden de magnitud del voto duro de La Libertad Avanza (el 30% que votó a LLA en las primarias de agosto de 2023 y la primera vuelta del mismo año), mientras que el pesimismo está en el techo del evolutivo. Por segmentación política, sólo entre mileistas el acuerdo se mantiene alto en la serie histórica.

Finalmente, según el más reciente estudio de Hugo Haime & Asociados, una primera minoría de 45% nunca estuvo de acuerdo con el ajuste de Milei, lo que se corresponde con el voto a Unión por la Patria en la segunda vuelta de 2023: 44,4%. Por otro lado, 36% cree que el esfuerzo vale la pena, mientras que 18% se muestra desilusionado. Considerando que LLA + aliados obtuvieron casi 41% de los votos en la elección de medio término de octubre de 2025, el dato sugiere que hoy habría unos 5 puntos porcentuales de ex votantes del oficialismo defraudados. Esto se refuerza en la apertura por variables, que arroja que un 25% de los electores que se inclinaron por Milei en el ballotage de 2023 ahora se definen como desilusionados. 

En síntesis:

1) el respaldo social al ajuste económico muestra un deterioro sostenido. Las mediciones coinciden en que predomina la percepción de que el sacrificio económico realizado no está generando resultados concretos y que el esfuerzo difícilmente se traduzca en una mejora futura. El apoyo al ajuste se reduce al núcleo más fiel del oficialismo.

2) el pesimismo supera ampliamente al optimismo en casi todos los segmentos sociales, mientras que una porción relevante de la sociedad permanece expectante, aunque sin evidencias de mejoras. Incluso entre sectores tradicionalmente más cercanos al gobierno el optimismo deja de ser mayoritario.

3) la legitimidad del ajuste se repliega hacia el voto oficialista. El acuerdo con la estrategia económica se concentra entre quienes apoyaron a Milei, mientras que entre los votantes de otras fuerzas predominan el rechazo o el escepticismo. Esto evidencia una creciente polarización política, pero asimétrica y desfavorable para el gobierno, en torno al costo social del ajuste.

4) comienzan a aparecer señales de desgaste dentro de la propia base electoral del oficialismo. Una parte de quienes respaldaron al Gobierno empieza a manifestar desilusión. El surgimiento de ex votantes oficialistas desencantados indica que la paciencia frente al ajuste tiene límites cuando los beneficios esperados no se materializan.

5) como conclusión, la sostenibilidad política del programa económico actual dependerá de que aparezcan resultados tangibles en el corto plazo. La tolerancia al sacrificio se encuentra bajo creciente presión; la combinación de dificultades económicas, emociones negativas predominantes y ausencia de mejoras visibles reduce el margen de apoyo al Gobierno y aumenta el riesgo de que continúe erosionándose el consenso social.


Llegó el Día D: Dossier 360 3-7-2026, con el resumen de tendencias de junio (informe para suscriptores)