Con el pronunciamiento de la Selección Nacional sobre Malvinas en el centro de la agenda, la coyuntura pos Mundial de fútbol 2026 dejó al presidente en “off side” respecto a los temas que movilizaron a los argentinos en la última semana del mega evento, lo cual explica que al cierre de julio se registraron los peores indicadores para el gobierno nacional en la serie histórica de variables clave y que esta semana el oficialismo se haya visto forzado a retirar el capítulo de venta de tierras a extranjeros del proyecto de ley en debate. Según la última encuesta realizada a nivel país por Consultora Delfos, la imagen positiva de la gestión cayó al 18%, vs una negativa del 74%. Dado que la calificación regular se mantuvo relativamente estable, la variación intermensual indica una transferencia lineal de 6 puntos de la positiva hacia la negativa (gráfico arriba).
En cuanto a la aprobación (gráfico arriba), cedió del 28% al 22%, vs un 75% de desaprobación, de lo que resulta un saldo desfavorable de 53 puntos porcentuales (pp). Así, en ambas variables clave (imagen y aprobación), julio cerró con pisos de positividad y picos de negatividad en el evolutivo.
La más reciente medición a nivel país de trespuntozero confirmó el impacto negativo del “efecto Mundial” para el oficialismo, que quedó a contramano del clima de opinión ascendente generado desde la victoria contra Inglaterra y la exhibición del mensaje sobre Malvinas: casi 83% de los argentinos se mostraron de acuerdo con ese gesto de la Selección, vs casi 17% de desacuerdo (gráfico arriba): saldo favorable de 66 pp. Antes de esa demostración, la ministra de Seguridad de la Nación, Alejandra Monteoliva, se había pronunciado en sentido contrario a cualquier exhibición en esa línea.
Esa advertencia a contramano del sentimiento popular sobre Malvinas dejó al oficialismo en una posición de notoria incomodidad luego de la victoria de la Selección Nacional ante Inglaterra y la derivación malvinense: apenas 29,4% calificó positivamente la reacción del presidente ante el gesto de los jugadores, vs 56,5% que la evaluó de manera negativa, según el mismo informe (gráfico arriba). El saldo desfavorable es de -27,1 pp.
Con apenas matices, la última encuesta nacional de Pulso Social también arrojó un abrumador apoyo a la actitud del plantel: 66%, es decir, 2 de cada 3 argentinos; apenas 8% opinó que no debieron mostrar ese mensaje, mientras que 26% comparte la causa, pero no el lugar elegido (gráfico arriba).
Con mayor contundencia aún, la última encuesta de CEOP Latam reportó casi 84% de acuerdo con el gesto de los jugadores de desplegar esa reivindicación, vs apenas 15,2% en contrario (gráfico arriba). El saldo favorable a la Selección es de casi 69 pp.
Según el mismo estudio, apenas 31,4% de los electores cree que al presidente Milei le importa recuperar las Malvinas (20,7% de mucho + 10,7% de algo), vs 66,2% que piensa que le importa poco (12%) o (nada 54,2%; gráfico arriba). El saldo desfavorable al gobierno es de casi -35 pp, y la negatividad duplica a la positividad.
Los datos se inscriben en un contexto más amplio, que incluye la declarada admiración de Milei por Margaret Tatcher y su planteo de negociación con Inglaterra condicionado a la aceptación de los kelpers, entre otras cuestiones. Así, el discurso oficial quedó a contrapelo del sentir mayoritario de la opinión pública por la causa Malvinas y el apoyo al gesto de la Selección. Consistente con eso, la conversación digital en las 48 horas posteriores a la victoria sobre Inglaterra vinculadas a Milei y Malvinas arrojó un 66,7% en torno a sus declaraciones luego del triunfo, según la consultora Ad Hoc (gráfico arriba).
El monitoreo de menciones en redes sociales realizado por Reporte Digital también confirmó el impacto desfavorable para Milei: “Malvinas volvió a la agenda sin que nadie la convocara. El gesto de los jugadores contrastó con la posición oficial y expuso la interna Milei-Villarruel ante millones. El Gobierno quedó respondiendo un tema que no eligió”, amplió el informe.
Así, todas las mediciones recientes coinciden en un punto: el “efecto Mundial” dejó al presidente en off-side, a contramano del clima de opinión dominante, lo que impregnó el debate sobre la ley de tierras y el polémico capítulo que flexibiliza la venta a extranjeros. Según Reporte Digital, la iniciativa generó un rechazo dominante, con un índice de sentimiento neto global de -48,5 (gráfico arriba).
Esa negatividad también tiene que ver con la “batalla cultural” que el gobierno perdió en este debate. Como expresó el consultor Lucas Romero: “En términos de encuadres, el Gobierno pasó de querer aparecer presentando una ley para proteger la propiedad privada y promover así la inversión privada, a aparecer impulsando una ley de entrega de tierras y recursos nacionales a extranjeros. La derrota comunicacional es total”. Eso se aprecia claramente en el gráfico arriba, donde el eje que predomina es “extranjerización”.
La misma pérdida del encuadre oficial fue confirmada por el informe de QSocial, que puso de manifiesto la mayor eficiencia discursiva de la etiqueta “extranjerización” (gráfico arriba). El estudio de QSocial profundiza además en la articulación entre los conceptos Mundial/Selección/Fútbol con la soberanía territorial, con Malvinas como puente de la conversación (gráfico abajo).
La dinámica resultante generó una asimetría digital desfavorable al oficialismo: 70,2% de rechazo explícito a la reforma, vs casi 1% defensa del proyecto (gráfico abajo). En síntesis, el gobierno no tomó nota del cambio de humor popular desde la exhibición del mensaje “Las Malvinas son argentinas”, subestimó la espiral ascendente de opinión que se generó ahí y escaló en estos días con el debate parlamentario por la ley de tierras.































