viernes, 19 de junio de 2026

Pese al Mundial, el metro cuadrado de la economía no da tregua (nota publicada en CBA24N y Perfil)

El gobierno nacional apuesta a que junio, mundial de fútbol mediante, implique una pausa antes del cierre de un primer semestre enrarecido. Sin embargo, las últimas encuestas cerradas en lo que va de junio no dan tregua, al menos a nivel del metro cuadrado de los electores. Según la más reciente medición de consultora Explanans, casi 58% de los argentinos dice que su bolsillo está peor que antes por el impacto de las medidas del presidente Javier Milei; un 22% responde que su situación no cambió, y apenas 20,3% percibe una mejoría (gráfico arriba). Los optimistas están por debajo del núcleo duro de La Libertad Avanza (LLA), el 30% que votó a esa lista en las primarias de agosto de 2023 y la primera vuelta de octubre del mismo año. 

La serie evolutiva desde marzo de 2024 muestra al malestar en el segundo nivel más alto, apenas por debajo del pico (casi 60%) del tercer mes pleno de gestión Milei; en cambio, el optimismo se desplomó en marzo pasado, para ubicarse más cerca del umbral del 20% que de los picos próximos al 30% alcanzados entre enero de 2025 y el noviembre poselectoral del mismo año (gráfico arriba). 

En materia de expectativa económica a futuro, el pesimismo es menor, pero sigue siendo predominante: casi 49% cree que estará peor dentro de un año, vs casi 41% que espera una mejoría. En este caso, el optimismo se corresponde de manera lineal con el voto a LLA y aliados en las elecciones de medio término de octubre de 2025. 

La mala noticia: el pesimismo está en el pico de la serie evolutiva desde julio de 2024, mientras que el optimismo está en el piso (gráfico arriba). “La economía vuelve a ser núcleo del desgaste. 6 de cada 10 argentinos afirman estar peor que antes de las medidas económicas del gobierno. La promesa libertaria no fue el bienestar inmediato, sino la idea de que el sacrificio tendría recompensa. Pero 48,7% ve que su situación económica será peor en un año. Cuando el futuro no es prometedor, el  ajuste y la motosierra pierden narrativa”, amplía el informe. 

Con apenas matices en las cifras, la última encuesta de Proyección Consultores reporta un  panorama similar: casi 70% de los argentinos dice que su situación económica empeoró o siguió mal en los últimos meses, vs 30,4% que ve una mejoría o dice estar igual de bien (gráfico arriba). El pesimismo más que duplica al optimismo en la dimensión retrospectiva. En la prospectiva, es decir, en un plazo de seis meses a futuro, está “mal, pero no tan mal”: 60,1% cree que estará peor que ahora o igual de mal, vs casi 40% que espera estar mejor o igual de bien. Como se advierte en ambas mediciones, todavía hay un espacio de expectativa favorable que se corresponde con el caudal que obtuvo el gobierno hace casi 9 meses en la elección de medio término. 

Y por casa, ¿cómo andamos? Según la última medición provincial de consultora Varianza, casi 79% de los cordobeses dicen que su situación económica es peor que hace un año atrás; 13% responde que es igual, mientras que quienes perciben una mejoría no llegan al 3% (gráfico arriba).

Finalmente, la encuesta provincial de Dialogía arrojó que casi 59% de los cordobeses percibe un deterioro de su situación económica en el último año, 35% dice que se mantuvo igual y casi 7% percibe una mejoría (gráfico arriba). El promedio de estas dos mediciones provinciales resulta en casi 69% de empeoramiento, casi 24% de estabilidad y menos de 5% de mejoría. Aunque la comparación con las mediciones nacionales no es posible linealmente, Córdoba muestra una peor situación relativa en términos retrospectivos. 

En síntesis: 

1) la percepción económica sigue siendo predominantemente negativa, con un malestar en niveles históricamente altos dentro de las series analizadas.

2) las expectativas futuras muestran más optimismo que la evaluación presente, pero el pesimismo continúa siendo mayoritario; además, se ubica en los niveles más altos en el evolutivo, vs un optimismo en mínimos de la serie.

3) Córdoba exhibe un deterioro económico percibido más intenso que el promedio nacional.

viernes, 12 de junio de 2026

El malestar socioeconómico y la sensación de crisis atraviesan las últimas encuestas (nota publicada en CBA24N y Perfil)


Las encuestas nacionales más recientes coinciden en arrojar un panorama de economía personal ajustada para alrededor de dos tercios de los electores, vs un tercio o menos con una situación relativamente acomodada. Según la última medición de consultora Delfos, casi 2 de cada 3 argentinos adultos percibían como muy o algo probable tener dificultades para afrontar los gastos del mes de mayo, vs 31% que no (gráfica arriba). La situación resultó algo menos aguda respecto al pico de abril pero, aun así, el malestar marcó el segundo valor más alto de la serie anual. La brecha desfavorable es de -34 puntos porcentuales (pp). “La sociedad empieza a evaluar qué costo tuvo la estabilización macroeconómica en términos de empleo, ingresos y calidad de vida”, amplía el informe.

La encuesta de D´Alessio/IROL reportó que la percepción de empeoramiento de la situación económica personal respecto al año pasado se mantuvo en un nivel pico por segundo mes consecutivo: 68%, vs 28% que dice experimentar una mejora. El registro optimista se sostiene en el piso de la serie, contra un pesimismo que más que lo duplica, con una brecha de -40 pp. 

En tanto, la última medición de Reale-Dalla Torre (RDT) también ubicó a la autopercepción positiva en un nivel piso, vs una negativa en nivel pico: 34,3% vs 64,4% (gráfico arriba), lo que arroja una brecha desfavorable de -30,1 pp, la más amplia en el trimestre medido (de marzo a mayo).

Con apenas matices en las cifras, el pesimismo en la dimensión económica personal termina impregnando las miradas sobre la situación macro: la más reciente encuesta de Giacobbe (gráfico arriba) mostró que 36% de los electores percibe una mejora (acumulado de 12,7% que respondió rápidamente + 23,3% que dijo lentamente), vs 54,4% que ve un deterioro (14,6% lentamente + casi 40% que observa un rápido empeoramiento). Si se suma a ese malestar neto el 8,1% que ve una economía estancada, la brecha desfavorable es de -26,5 pp.

El informe va un paso más allá: presuponiendo una crisis económica como base, indaga qué proporción de electores cree que lo peor ya pasó y cuántos creen que está por venir. El resultado es 40,3% vs casi 58% (gráfico arriba). En este caso, el “optimismo” se ubica en el mismo orden de magnitud del voto a La Libertad Avanza (LLA) en las elecciones de medio término de octubre pasado: 40,7%. 

Proyección Consultores no partió del presupuesto de crisis, sino que procuró cuantificarlo: según el informe, 61,4% de los argentinos creen que el país efectivamente atraviesa una crisis económica, vs casi 31% que opinan lo contrario (gráfico arriba). En este caso, el “optimismo” replica el voto duro de LLA (el 30% que eligió a Javier Milei en las primarias de agosto de 2023 y la primera vuelta de octubre del mismo año), vs un pesimismo que lo duplica. 

De las encuestas realizadas en lo que va de junio, la primera que midió la variable economía fue la de Satisfacción Política y Opinión Pública de la Universidad de San Andrés (Espop/Udesa). Reportó 30% de satisfacción vs 66% de insatisfacción (gráfico arriba), un saldo desfavorable de -36 pp. 

El evolutivo de la serie longitudinal muestra que desde septiembre de 2025 la satisfacción con la política económica viene en caída, dentro de un declive generalizado (gráfico arriba). 

En síntesis:

1) aunque el relato del gobierno nacional celebra la estabilidad macroeconómica, en la dimensión de la economía personal predomina el malestar en todas las mediciones recientes

2) la sensación de deterioro personal y de crisis económica es generalizada

3) el pesimismo dominante también permea la evaluación de la política económica del oficialismo.

viernes, 5 de junio de 2026

Javier Milei, en la misma dirección que Mauricio Macri pero más rápido, según las últimas mediciones (nota publicada en CBA24N y Perfil)

Durante una cena de la Fundación Libertad, en marzo de 2019, el ex presidente Mauricio Macri indicó que en un eventual segundo mandato aplicaría las mismas reformas económicas, pero con mayor velocidad: la frase “en la misma dirección, pero más rápido", sintetizó la promesa electoral que terminaría en la doble derrota de Juntos por el Cambio (JXC) en las primarias de agosto y la primera vuelta de octubre de aquel año. Siete años después, las últimas mediciones permiten comparar el estado de situación del actual gobierno que, como el de Macri, surgió también de un ballotage: según la Encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública (Espop) de la Universidad de San Andrés (Udesa), la aprobación de la gestión de Javier Milei se mantiene por debajo de la de Macri desde hace un año; en mayo pasado, la brecha fue de 5 puntos porcentuales (pp), 37% vs 42% (gráfico arriba). En cambio, supera a la que tenía Alberto Fernández a la misma altura de mandato: 21%. 

En la misma línea, el Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT) arrojó en mayo una caída intermensual de 1,6% (gráfico arriba). Así, en los primeros cinco meses de 2026, el ICG registró cinco caídas consecutivas, lo que acumula una contracción de 19,2% desde fines del año pasado. Esto ubica al gobierno de Milei 2,6% por debajo de Macri a la misma altura de su gestión, es decir, el mes 30 (2,04) y también menor (-17,8%) al que registró Néstor Kirchner en mayo de 2006 (2,42). Consuelo parcial: el ICG de Milei superó al de Alberto Fernández y Cristina Fernández en los meses 30 de sus respectivas gestiones. 

El ICG de la UTDT mide la confianza en una escala del 0 al 5, con la cual la gestión Milei alcanzó una confianza de 1,99 en mayo. Con ese dato, el promedio en lo que va de su mandato cayó a 2,41 puntos, su registro más bajo. ¿Qué sucede con mediciones alternativas? La consultora Equipo Mide relevó en mayo la misma variable, pero con una escala del 1 al 10: el promedio fue de 4 puntos y una mayoría de 51% le puso la nota más baja, 1, que equivale a nada de confianza (gráfico arriba). 

Con la misma escala del 1 al 10, la última encuesta de Consultora Delfos realizada en mayo pasado arrojó una confianza en un nivel similar: casi 3,9 de promedio (gráfico arriba). En este informe, casi 60% le puso la nota más baja, 1. La serie evolutiva del último año muestra que en abril de 2026 la negatividad cruzó el umbral del 60%, mientras que la positividad se desplomó por debajo del 30%. 

Finalmente, Delfos profundiza el análisis con un anclaje local. En Córdoba, a dos años y medio de mandato, Milei, que ganó el ballotage en esta provincia con 74% de los votos, acusa un desgaste similar al de Macri a la misma altura de gestión. También queda por detrás de CFK en mayo 2014 (su segunda gestión) y muy lejos del ex presidente mejor ubicado, Néstor Kirchner; en cambio, aventaja a CFK en mayo de su primer mandato y a Alberto Fernández en mayo de 2022 (gráfico arriba).  

En síntesis:

1) dos mediciones nacionales recientes coinciden en que la gestión Milei “quema” capital político más rápido que la de Macri, quien fue su aliado clave para encarar el ballotage con proyección favorable

2) tres mediciones de confianza muestran que la gestión Milei se ubicó en mayo de 2026 con notas bajas en la escala 

3) en Córdoba, donde Milei ganó el ballotage en 2023 con más contundencia que Macri en 2015, el actual presidente ya tiene un desgaste similar a la misma altura de la gestión

4) así, la gestión Milei enfrenta un proceso de desgaste político significativo, caracterizado por una caída de la confianza pública, niveles de aprobación inferiores a los de Macri en igual etapa de gobierno y una pérdida de respaldo visible incluso en Córdoba, uno de sus bastiones electorales más favorables. 


viernes, 29 de mayo de 2026

La tolerancia ciudadana, al límite en las últimas mediciones nacionales (nota publicada en CBA24N)

Las últimas mediciones nacionales coinciden, con apenas matices, en un punto: la paciencia del electorado transita una zona de riesgo en términos socioeconómicos. Según la más reciente encuesta de consultora Delfos, una mayoría de 55% dice que, considerando su situación económica familiar, ya no tiene tiempo para esperar una mejora; a eso se suma otro 5% que podría esperar de 1 a 3 meses, lo que acumula 60% de “aguante” nulo o mínimo (gráfico arriba). En el otro extremo, un 24% muestra una tolerancia que va de 6 meses hasta más de un año, lo que representa el núcleo ultra duro de La Libertad Avanza (LLA) si se considera el 30% que esa fuerza obtuvo en las primarias de 2023 y la primera vuelta presidencial del mismo año. “La mayoría siente que el sueldo no alcanza, no puede ahorrar, vive ajustando consumos”, agrega el informe. 

A su turno, la última medición conjunta de las consultoras Alaska y Trespuntozero (gráfico arriba) reportó casi 54% de bajísima tolerancia social en la situación económica personal (7,6% de insostenible + 46,3% de cada vez más complicada), vs 45,5% de acumulado entre quienes dicen sostenible en el tiempo (18,2%) y quienes responden difícil, pero manejable (27,3%). En este caso, la polarización es asimétrica y desfavorable al gobierno, pero el cuadro es menos dramático respecto a lo que surge del informe anterior. 

Según Giacobbe, una primera minoría de casi 42% dice que no puede resistir nada; en el otro extremo, 27,5% responde que puede resistir 4 años (gráfico arriba). La tolerancia cero se ubica en el mismo orden de magnitud del voto a Unión por la Patria en el ballotage de 2023 (44,4%), mientras que el aguante máximo replica el voto a LLA previo a la segunda vuelta, en torno al 30%. Si hacemos un promedio de estas tres mediciones relativamente comparables, obtenemos una tolerancia entre nula y baja de casi 52% (mayoritaria) vs un “aguante” de 32,3%, lo que arroja un saldo desfavorable de casi 20 puntos porcentuales (pp). 

Este panorama se complementa con una creciente atribución de responsabilidades al actual gobierno por la coyuntura socioeconómica: según Equipo Mide, el 30% de los electores carga la pobreza en el país a la gestión de Javier Milei, vs 24% que la asigna al gobierno anterior; por otro lado, 29% la distribuye entre ambos (gráfico arriba). Sin embargo, este es el resultado relativamente menos desfavorable, como veremos. 

En la medición más reciente de Synopsis, el saldo es mucho más adverso para Milei: desde noviembre de 2024, una primera minoría por encima del 40% le asigna más responsabilidades al gobierno actual (gráfico arriba). La atribución al gobierno anterior ronda el 30% desde marzo pasado, mientras crecen quienes reparten responsabilidades entre ambas gestiones. 

Proyección Consultores mide de manera polarizada, sin la opción de dividir responsabilidades entre gobiernos, sino identificando al principal por la situación económica actual: el resultado es claramente desfavorable para el oficialismo, dado que 49,1% (poco menos de la mitad) la carga en la gestión actual, vs 34,2% que la asigna al gobierno anterior (gráfico arriba). Se replica la situación de primera minoría netamente opositora consolidada entre 45%-50%, vs una minoría oficialista en torno a un tercio de las opiniones.  

El peor resultado para el gobierno actual aparece en el informe de Alaska & Trespuntozero: pese a medir con mayor diversidad de opciones de respuesta que las anteriores consultoras, casi 64% carga las tintas en el gobierno nacional de Milei (gráfico arriba). 

Con los matices señalados, el diagnóstico de las encuestas es consistente en marcar una alerta en términos de tolerancia social y en atribuir la principal responsabilidad por la situación socioeconómica al actual gobierno. En este marco, el último monitoreo de redes sociales realizado por Reputación Digital agrega un elemento de análisis que resulta convergente con esas tendencias: según el informe, el Índice de Tolerancia Social (ITS) cruzó en mayo el umbral crítico, marcando una negatividad de casi 29 puntos (gráfico arriba). 

Cruzar el umbral de los 20 puntos de negatividad marca el tránsito de una situación de tolerancia pasiva a otra que pasa a demandar un cambio activo, destacó el reporte, que concluye: “No es un pronóstico de caída, pero sí un indicador de erosión profunda de la gobernabilidad simbólica”

En síntesis: 

1) la tolerancia social frente a la situación económica muestra un fuerte deterioro y se ubica en zona crítica

2) más de la mitad de la población considera agotada (o casi) su capacidad de esperar una mejora económica

3) existe una brecha consolidada entre un núcleo opositor mayoritario y un apoyo oficialista más reducido

4) la mayor parte de la sociedad comienza a atribuir la responsabilidad principal de la crisis económica al gobierno actual.