Tanto la imagen del gobierno como las expectativas a futuro confirman un malestar predominante en las últimas encuestas nacionales. Según la medición más reciente de consultora Delfos, ambas variables se estabilizan en valores superiores al 60% y el horizonte a futuro mejora levemente respecto a abril, pero sin perforar el 60% de negatividad (gráfico arriba). Por otro lado, menos del 10% espera que la situación siga igual. La respuesta “empeorará respecto al año pasado” cede levemente respecto del pico de 66%, pero aun disputa la condición de ser el segundo registro más alto de la serie (junto con el de marzo pasado) desde mayo de 2025. “Dicho estado de opinión y perspectivas exponen un clima de desencanto que no encuentra respuestas en el presente, ni de cara al futuro. Se comienza a sedimentar un techo que estrecha y complica las aspiraciones oficialistas de cara a las elecciones de 2027”, amplía el informe.
Con apenas matices, la última encuesta de Equipo Mide arroja un patrón similar: 63% de negatividad vs 33% de positividad, agrupando las respuestas por afinidad (mejor que ahora + igual de bien que ahora vs igual de mal que ahora + peor que ahora; gráfico arriba).
Al hacer foco en las respuestas extremas, el mismo informe muestra que el pesimismo (peor que ahora) anota su valor pico en lo que va de la gestión de Javier Milei, mientras que el optimismo está apenas por encima del piso de 24% registrado en octubre de 2025 (gráfico arriba).
A su turno, el más reciente informe de la Encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública (Espop) de la Universidad de San Andrés (Udesa) permite comparar la situación retrospectiva con la expectativa a futuro. En ambos casos, el pesimismo se impone con comodidad al optimismo, si bien con matices: más del 50% percibe que la situación empeoró tanto a nivel país como en el plano personal respecto al año pasado, mientras que la expectativa de deterioro a futuro ronda el 40% en ambas dimensiones (gráfico arriba).
La serie evolutiva del mismo informe muestra que el pesimismo en ambas variables toca un nivel pico o está cerca de anotarlo en lo que va de la gestión Milei (gráfico arriba). El promedio de estas tres mediciones relativamente comparables en términos de expectativas arroja casi 56% de pesimismo vs 28,3% de optimismo, es decir, negatividad duplicando a la positividad.
El más reciente informe de Proyección Consultores permite hacer una comparación similar, pero con foco en la situación económica: en los últimos meses, casi 76% percibe un deterioro o siente que está igual de mal que antes a nivel familiar, lo que triplica a quienes sienten una mejoría o que están igual de bien (gráfico arriba). En términos de expectativa a futuro, la tendencia sigue siendo desfavorable, si bien con menor gravedad: casi 62,5% de pesimismo vs 37,5% de optimismo (gráfico arriba).
Según D´Alessio/Irol, el pesimismo en la expectativa económica para un plazo de un año en lo que va de la gestión Milei está apenas por debajo del nivel pico registrado en agosto de 2025: 56%, vs un optimismo que se ubica en el piso de la serie, 39% (gráfico arriba).
La última medición conjunta de Alaska y trespuntozero muestra el peor resultado relativo de las encuestas recientes: 61,2% de pesimismo vs apenas 17,4% de optimismo (gráfico arriba), lo que implica pico y piso de la serie, respectivamente.
Finalmente, la más reciente encuesta de Reale-Dalla Torre (RDT) mostró una polarización creciente en la expectativa económica nacional, con crecimiento tanto del optimismo como del pesimismo, a costa del ns/nc (gráfico arriba). El promedio de estas cuatro mediciones con foco en la perspectiva económica arroja casi 58% de negatividad vs 32% de positividad.
En síntesis:
1) el pesimismo social y económico se consolidó como clima predominante en las principales encuestas nacionales, con niveles de negatividad que superan al optimismo
2) la percepción de deterioro económico personal y nacional alcanza niveles récord o cercanos a los máximos de la gestión Milei, especialmente en indicadores vinculados a expectativas económicas
3) las tendencias convergentes confirman un desencanto extendido tanto sobre el presente como sobre el futuro inmediato



















