viernes, 3 de julio de 2026

El apoyo al ajuste pierde fuelle en las encuestas (nota publicada en CBA24N)


“Preocupación, enojo, tristeza, incertidumbre y miedo: esas son hoy las emociones predominantes entre los argentinos. Se trata de una sociedad que llega con lo justo —o directamente no llega— a fin de mes, que no visualiza mejoras para su futuro y que considera que el esfuerzo realizado hasta ahora no ha valido la pena para generar cambios concretos en el país”, apuntamos en nuestra nota anterior, citando el último informe nacional de consultora Delfos. Precisamente, uno de los datos clave al cierre de junio fue la desfavorable evaluación del sentido del sacrificio económico: apenas un cuarto de los electores cree que vale la pena para mejorar el país a futuro, lo que constituye el núcleo ultra–duro del oficialismo, vs casi 70% que considera lo contrario (gráfico arriba). El saldo negativo es de 42 puntos porcentuales. 

Con matices, la medición más reciente de Equipo Mide también arroja un saldo desfavorable en esa materia: 46% de pesimistas vs 24% de optimistas, lo que es consistente con el núcleo duro oficialista del 25% que vimos en el informe de Delfos (gráfico arriba). En este caso, aparecen un 27% de expectantes, es decir, electores que consideran que el sacrificio actual todavía no muestra resultados, pero al menos permanecen a la espera. 

Como se observa en la apertura por variables (gráfico arriba), el pesimismo es primera minoría (por arriba del 40%, pero por debajo del 50%) en todos los niveles socioeconómicos. Según voto en la primera vuelta presidencial de 2023, esa negatividad resulta hegemónica entre los electores que se inclinaron por Sergio Massa y Myriam Bregman (más del 85%), y primera minoría entre quienes eligieron a Juan Schiaretti (42%). El optimismo no es mayoritario en ningún segmento y sólo llega a ser primera minoría (48%) entre quienes votaron a Javier Milei; entre quienes eligieron a Patricia Bullrich, aliada al oficialismo, la expectativa es la primera minoría (43%).

En tanto, según el último informe nacional de Qsocial, 34% está de acuerdo con que el actual sacrificio valdrá la pena en el futuro, vs 62% que se muestra en desacuerdo (gráfico arriba). Así, el acompañamiento está en el piso de la serie y se ubica en el mismo orden de magnitud del voto duro de La Libertad Avanza (el 30% que votó a LLA en las primarias de agosto de 2023 y la primera vuelta del mismo año), mientras que el pesimismo está en el techo del evolutivo. Por segmentación política, sólo entre mileistas el acuerdo se mantiene alto en la serie histórica.

Finalmente, según el más reciente estudio de Hugo Haime & Asociados, una primera minoría de 45% nunca estuvo de acuerdo con el ajuste de Milei, lo que se corresponde con el voto a Unión por la Patria en la segunda vuelta de 2023: 44,4%. Por otro lado, 36% cree que el esfuerzo vale la pena, mientras que 18% se muestra desilusionado. Considerando que LLA + aliados obtuvieron casi 41% de los votos en la elección de medio término de octubre de 2025, el dato sugiere que hoy habría unos 5 puntos porcentuales de ex votantes del oficialismo defraudados. Esto se refuerza en la apertura por variables, que arroja que un 25% de los electores que se inclinaron por Milei en el ballotage de 2023 ahora se definen como desilusionados. 

En síntesis:

1) el respaldo social al ajuste económico muestra un deterioro sostenido. Las mediciones coinciden en que predomina la percepción de que el sacrificio económico realizado no está generando resultados concretos y que el esfuerzo difícilmente se traduzca en una mejora futura. El apoyo al ajuste se reduce al núcleo más fiel del oficialismo.

2) el pesimismo supera ampliamente al optimismo en casi todos los segmentos sociales, mientras que una porción relevante de la sociedad permanece expectante, aunque sin evidencias de mejoras. Incluso entre sectores tradicionalmente más cercanos al gobierno el optimismo deja de ser mayoritario.

3) la legitimidad del ajuste se repliega hacia el voto oficialista. El acuerdo con la estrategia económica se concentra entre quienes apoyaron a Milei, mientras que entre los votantes de otras fuerzas predominan el rechazo o el escepticismo. Esto evidencia una creciente polarización política, pero asimétrica y desfavorable para el gobierno, en torno al costo social del ajuste.

4) comienzan a aparecer señales de desgaste dentro de la propia base electoral del oficialismo. Una parte de quienes respaldaron al Gobierno empieza a manifestar desilusión. El surgimiento de ex votantes oficialistas desencantados indica que la paciencia frente al ajuste tiene límites cuando los beneficios esperados no se materializan.

5) como conclusión, la sostenibilidad política del programa económico actual dependerá de que aparezcan resultados tangibles en el corto plazo. La tolerancia al sacrificio se encuentra bajo creciente presión; la combinación de dificultades económicas, emociones negativas predominantes y ausencia de mejoras visibles reduce el margen de apoyo al Gobierno y aumenta el riesgo de que continúe erosionándose el consenso social.


Llegó el Día D: Dossier 360 3-7-2026, con el resumen de tendencias de junio (informe para suscriptores)

 


viernes, 26 de junio de 2026

El mix de corrupción y malestar económico erosiona el respaldo al gobierno nacional (nota publicada en CBA24N y Perfil)

En mayo pasado, el caso Adorni moralizó el malestar con el gobierno nacional y posicionó a la corrupción como el principal problema para los argentinos. En junio, la tendencia se profundizó, y ese caso, junto con la falta de resultados económicos que justifiquen el sacrificio que el presidente Javier Milei le pidió a la sociedad, explican una nueva caída en las variables clave: según la última medición de la consultora Delfos a nivel país, la aprobación perforó el umbral del 30%, mientras que la desaprobación rebasó el 70%: 28% vs 71%, piso y pico de la serie evolutiva, respectivamente (gráfico arriba). La brecha desfavorable trepa a -43 puntos porcentuales (pp).   


Así, la variable aprobación se alineó con la actitudinal: el mismo informe arrojó que el aguante a Milei también perforó el umbral del 30% para ubicarse en 28%, mientras que el enojo (defraudados + aquellos que nunca tuvieron expectativas en él) treparon al 72%. En este caso, nuevamente la positividad llegó al piso de la serie, vs una negatividad en el pico (gráfico arriba). La brecha desfavorable es de -44 pp. Como se observa, el patrón en ambas variables es el mismo.

¿A qué se debe esa alineación? El análisis de sentimientos asociados a la situación del país sugiere que “la procesión va por dentro”. La negatividad agrupada acumula 76%, vs una positividad que suma 23% (gráfico arriba); brecha desfavorable de -53 pp. De nuevo, el mismo patrón, con apenas matices. “Preocupación, enojo, tristeza, incertidumbre y miedo: esas son hoy las emociones predominantes entre los argentinos. Se trata de una sociedad que llega con lo justo —o directamente no llega— a fin de mes, que no visualiza mejoras para su futuro y que considera que el esfuerzo realizado hasta ahora no ha valido la pena para generar cambios concretos en el país”, amplía el informe.

Dado ese malestar social rampante, ¿por qué no hace eclosión? La última encuesta nacional de Hugo Haime & Asociados da una pista: la bronca (39%) compite con la tristeza y el desánimo (38%) por la condición de primera minoría perceptiva (gráfico arriba). Aunque los contentos y esperanzados son franca minoría (menos del 20%), el empate de negatividad entre una emoción que se proyecta hacia afuera (la bronca) vs aquellas que se introyectan o repliegan (tristeza y desánimo) confirman que “la procesión va por dentro”. 

¿El Mundial de Fútbol puede amortiguar ese estado emocional? Según la última medición de sentimiento social de Monitor Digital, las redes, una arena en la que el gobierno nacional se sentía relativamente cómodo hace un tiempo, muestran en junio un malhumor alto y persistente (gráfico arriba). “Pese a los efectos del Mundial de Fútbol que se disputa en América del Norte, que aporta buenas dosis de sentimiento positivo al debate general, su potencia afectiva no logra arrastrar al conjunto hacia una mejora sostenida.  (…) Durante junio, la negatividad se mantiene en torno al 57%, prácticamente en línea con los meses previos. La serie mensual muestra que el salto negativo más fuerte se registró a comienzos de 2026, cuando la curva roja comenzó a instalarse por encima de la positiva, sin señales de reversión clara. Junio no hace más que ratificar esta alta negatividad, sin perspectivas visibles de mejora. Es decir, la charla adversa en redes ya no aparece como un pico excepcional, sino como clima de base”.

En este marco, el empecinamiento del gobierno al sostener a Adorni equivale a jugar con fuego, dado que el caso que involucra al jefe de Gabinete genera un sentimiento hegemónico de ira en las redes sociales: casi 75% (gráfico arriba). Según el informe de Reputación Digital, su peso en el ecosistema (1 de cada 15 menciones de toda la conversación política nacional) es inédito. “Adorni no es un tema lateral del ciclo: es el centro”, amplía el documento. En síntesis, su permanencia por insistencia de Milei es riesgosa, dado que la ira que genera el caso puede decantar en bronca, rompiendo la situación de “empate técnico” con tristeza/desánimo y, de ese modo, proyectar esa reacción hacia el exterior, en lugar de introyectarla. En la conversación en redes ganan terreno las menciones sobre inhabilitación o moción de censura, el debate escala y adquiere formato institucional. Se multiplican los pedidos de salida y el costo político para el gobierno persiste, al mismo tiempo que la demanda social se organiza en campañas bajo hashtags de descrédito y exigencia, un mix de señales que interpelan al presidente como co-responsable.

viernes, 19 de junio de 2026

Pese al Mundial, el metro cuadrado de la economía no da tregua (nota publicada en CBA24N y Perfil)

El gobierno nacional apuesta a que junio, mundial de fútbol mediante, implique una pausa antes del cierre de un primer semestre enrarecido. Sin embargo, las últimas encuestas cerradas en lo que va de junio no dan tregua, al menos a nivel del metro cuadrado de los electores. Según la más reciente medición de consultora Explanans, casi 58% de los argentinos dice que su bolsillo está peor que antes por el impacto de las medidas del presidente Javier Milei; un 22% responde que su situación no cambió, y apenas 20,3% percibe una mejoría (gráfico arriba). Los optimistas están por debajo del núcleo duro de La Libertad Avanza (LLA), el 30% que votó a esa lista en las primarias de agosto de 2023 y la primera vuelta de octubre del mismo año. 

La serie evolutiva desde marzo de 2024 muestra al malestar en el segundo nivel más alto, apenas por debajo del pico (casi 60%) del tercer mes pleno de gestión Milei; en cambio, el optimismo se desplomó en marzo pasado, para ubicarse más cerca del umbral del 20% que de los picos próximos al 30% alcanzados entre enero de 2025 y el noviembre poselectoral del mismo año (gráfico arriba). 

En materia de expectativa económica a futuro, el pesimismo es menor, pero sigue siendo predominante: casi 49% cree que estará peor dentro de un año, vs casi 41% que espera una mejoría. En este caso, el optimismo se corresponde de manera lineal con el voto a LLA y aliados en las elecciones de medio término de octubre de 2025. 

La mala noticia: el pesimismo está en el pico de la serie evolutiva desde julio de 2024, mientras que el optimismo está en el piso (gráfico arriba). “La economía vuelve a ser núcleo del desgaste. 6 de cada 10 argentinos afirman estar peor que antes de las medidas económicas del gobierno. La promesa libertaria no fue el bienestar inmediato, sino la idea de que el sacrificio tendría recompensa. Pero 48,7% ve que su situación económica será peor en un año. Cuando el futuro no es prometedor, el  ajuste y la motosierra pierden narrativa”, amplía el informe. 

Con apenas matices en las cifras, la última encuesta de Proyección Consultores reporta un  panorama similar: casi 70% de los argentinos dice que su situación económica empeoró o siguió mal en los últimos meses, vs 30,4% que ve una mejoría o dice estar igual de bien (gráfico arriba). El pesimismo más que duplica al optimismo en la dimensión retrospectiva. En la prospectiva, es decir, en un plazo de seis meses a futuro, está “mal, pero no tan mal”: 60,1% cree que estará peor que ahora o igual de mal, vs casi 40% que espera estar mejor o igual de bien. Como se advierte en ambas mediciones, todavía hay un espacio de expectativa favorable que se corresponde con el caudal que obtuvo el gobierno hace casi 9 meses en la elección de medio término. 

Y por casa, ¿cómo andamos? Según la última medición provincial de consultora Varianza, casi 79% de los cordobeses dicen que su situación económica es peor que hace un año atrás; 13% responde que es igual, mientras que quienes perciben una mejoría no llegan al 3% (gráfico arriba).

Finalmente, la encuesta provincial de Dialogía arrojó que casi 59% de los cordobeses percibe un deterioro de su situación económica en el último año, 35% dice que se mantuvo igual y casi 7% percibe una mejoría (gráfico arriba). El promedio de estas dos mediciones provinciales resulta en casi 69% de empeoramiento, casi 24% de estabilidad y menos de 5% de mejoría. Aunque la comparación con las mediciones nacionales no es posible linealmente, Córdoba muestra una peor situación relativa en términos retrospectivos. 

En síntesis: 

1) la percepción económica sigue siendo predominantemente negativa, con un malestar en niveles históricamente altos dentro de las series analizadas.

2) las expectativas futuras muestran más optimismo que la evaluación presente, pero el pesimismo continúa siendo mayoritario; además, se ubica en los niveles más altos en el evolutivo, vs un optimismo en mínimos de la serie.

3) Córdoba exhibe un deterioro económico percibido más intenso que el promedio nacional.

viernes, 12 de junio de 2026

El malestar socioeconómico y la sensación de crisis atraviesan las últimas encuestas (nota publicada en CBA24N y Perfil)


Las encuestas nacionales más recientes coinciden en arrojar un panorama de economía personal ajustada para alrededor de dos tercios de los electores, vs un tercio o menos con una situación relativamente acomodada. Según la última medición de consultora Delfos, casi 2 de cada 3 argentinos adultos percibían como muy o algo probable tener dificultades para afrontar los gastos del mes de mayo, vs 31% que no (gráfica arriba). La situación resultó algo menos aguda respecto al pico de abril pero, aun así, el malestar marcó el segundo valor más alto de la serie anual. La brecha desfavorable es de -34 puntos porcentuales (pp). “La sociedad empieza a evaluar qué costo tuvo la estabilización macroeconómica en términos de empleo, ingresos y calidad de vida”, amplía el informe.

La encuesta de D´Alessio/IROL reportó que la percepción de empeoramiento de la situación económica personal respecto al año pasado se mantuvo en un nivel pico por segundo mes consecutivo: 68%, vs 28% que dice experimentar una mejora. El registro optimista se sostiene en el piso de la serie, contra un pesimismo que más que lo duplica, con una brecha de -40 pp. 

En tanto, la última medición de Reale-Dalla Torre (RDT) también ubicó a la autopercepción positiva en un nivel piso, vs una negativa en nivel pico: 34,3% vs 64,4% (gráfico arriba), lo que arroja una brecha desfavorable de -30,1 pp, la más amplia en el trimestre medido (de marzo a mayo).

Con apenas matices en las cifras, el pesimismo en la dimensión económica personal termina impregnando las miradas sobre la situación macro: la más reciente encuesta de Giacobbe (gráfico arriba) mostró que 36% de los electores percibe una mejora (acumulado de 12,7% que respondió rápidamente + 23,3% que dijo lentamente), vs 54,4% que ve un deterioro (14,6% lentamente + casi 40% que observa un rápido empeoramiento). Si se suma a ese malestar neto el 8,1% que ve una economía estancada, la brecha desfavorable es de -26,5 pp.

El informe va un paso más allá: presuponiendo una crisis económica como base, indaga qué proporción de electores cree que lo peor ya pasó y cuántos creen que está por venir. El resultado es 40,3% vs casi 58% (gráfico arriba). En este caso, el “optimismo” se ubica en el mismo orden de magnitud del voto a La Libertad Avanza (LLA) en las elecciones de medio término de octubre pasado: 40,7%. 

Proyección Consultores no partió del presupuesto de crisis, sino que procuró cuantificarlo: según el informe, 61,4% de los argentinos creen que el país efectivamente atraviesa una crisis económica, vs casi 31% que opinan lo contrario (gráfico arriba). En este caso, el “optimismo” replica el voto duro de LLA (el 30% que eligió a Javier Milei en las primarias de agosto de 2023 y la primera vuelta de octubre del mismo año), vs un pesimismo que lo duplica. 

De las encuestas realizadas en lo que va de junio, la primera que midió la variable economía fue la de Satisfacción Política y Opinión Pública de la Universidad de San Andrés (Espop/Udesa). Reportó 30% de satisfacción vs 66% de insatisfacción (gráfico arriba), un saldo desfavorable de -36 pp. 

El evolutivo de la serie longitudinal muestra que desde septiembre de 2025 la satisfacción con la política económica viene en caída, dentro de un declive generalizado (gráfico arriba). 

En síntesis:

1) aunque el relato del gobierno nacional celebra la estabilidad macroeconómica, en la dimensión de la economía personal predomina el malestar en todas las mediciones recientes

2) la sensación de deterioro personal y de crisis económica es generalizada

3) el pesimismo dominante también permea la evaluación de la política económica del oficialismo.