viernes, 20 de marzo de 2026

El impacto del ajuste económico en las expectativas (nota publicada en CBA24N)

Luego del “respiro” que le dio al gobierno nacional el mes de enero, en febrero la economía volvió a poner en primer plano que la crisis y el ajuste impactan en el metro cuadrado de los electores: según la encuesta realizada en todo el país por Consultora Delfos, a una primera minoría del 40% de los argentinos no le alcanzan sus ingresos, mientras que casi la misma proporción llega “con lo justo”; apenas 20% tiene poder de ahorro (gráfico arriba). Como se observa en la serie longitudinal, el segmento de familias que viven con una economía doméstica relativamente holgada ronda el 20% desde el segundo semestre de 2025, mientras que casi 80% vive “apretado” o enfrenta niveles de dificultad. 

El malestar económico permea en las expectativas a futuro: el informe muestra que el pesimismo creció 7 puntos porcentuales (pp) en un mes hasta hacerse mayoritario (52%), mientras que el optimismo (31%) se ubica en el mismo orden de magnitud del voto duro de La Libertad Avanza (LLA), es decir, el 30% que eligió a Javier Milei como candidato presidencial en las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) de 2023 y la primera vuelta de octubre del mismo año. 

En la misma línea, la última encuesta de consultora Explanans reportó que 52,3% de los argentinos siente que su bolsillo está peor que antes por las medidas de Milei, lo que más que duplica a quienes sienten una mejora: 23,3%. Por otro lado, para casi un cuarto de los electores (24,4%) la situación no cambió (gráfico arriba). 

Como matiz, en este caso la brecha en las expectativas a futuro (gráfico arriba) arroja un saldo negativo de 3,7 pp entre optimismo (43%) y pesimismo (46,7%), que implica un empate técnico y una situación de polarización levemente asimétrica, pero con tendencia desfavorable al oficialismo, como muestra la serie evolutiva desde julio de 2024: mientras quienes esperan una mejora caen por debajo del 50% y tocan un piso cercano al 40%, quienes esperan un deterioro llegan a un techo de casi 47%. 

Consistente con estos patrones, la última medición de consultora Analogías arrojó que 52,4% siente que su situación económica actual es peor que la del año pasado, lo que más que triplica a quienes perciben una mejora (casi 17%). Por otro lado, 28% cree que su metro cuadrado está igual (gráfico arriba). 

El pesimismo en materia de expectativas económicas a futuro (en este caso, medido a un plazo de 2 años) supera al optimismo por una brecha desfavorable de 5,5 pp: 49,3% vs 43,8%, respectivamente (gráfico arriba). Peor todavía, el informe muestra mayorías pesimistas consolidadas por encima del 50% que creen que la pobreza y el endeudamiento de las familias van a aumentar (gráfico abajo). 

Las regularidades estadísticas que surgen de ambas variables en los tres estudios mencionados (malestar promedio de 48,2% en la situación económica actual y pesimismo a futuro en un promedio de 49,3%) sugieren que el ajuste en marcha no es asertivo para la opinión pública. En esa línea, según la más reciente encuesta de Pulso Research, para el 47,2% Milei y su gobierno no están ajustando donde corresponde, mientras que 18,1% cree que sí y 30,5% tiene una opinión intermedia (gráfico abajo). La primera minoría se ubica en el mismo orden de magnitud del voto a Unión por la Patria en el ballotage de 2023: 44,4% (la diferencia de 2,8 pp entre aquel dato duro y el dato blando de la encuesta no resulta estadísticamente significativa). 

Eso se confirma al medir cuáles son los sectores que se perciben como más afectados por el plan económico: un tercio responde “todos”, y completan el podio (top 3 de respuestas) trabajadores (casi 30%) y jubilados (15,1%; gráfico abajo). Menos del 8% respondió “los políticos y la casta”, lo que pone de manifiesto la pérdida de eficacia de la narrativa libertaria en este punto. 

En síntesis: 

1) predomina una situación económica ajustada en los hogares: cerca del 80% de los argentinos vive con lo justo o no llega a fin de mes, mientras sólo un 20% logra ahorrar, consolidando un escenario de fragilidad económica extendida. 

2) el pesimismo económico se volvió mayoritario: más de la mitad tiene expectativas negativas a futuro, con un crecimiento significativo del desaliento en el último mes. 

3) la percepción del impacto del ajuste es mayormente negativa: más del 50% considera que su situación económica empeoró con las medidas del gobierno, superando ampliamente a quienes perciben mejoras. 

4) se consolida una brecha desfavorable para el oficialismo en expectativas: aunque con matices según la medición, el pesimismo tiende a superar al optimismo y muestra una tendencia creciente.

5) el ajuste es percibido como mal orientado y socialmente regresivo: una proporción significativa cree que no se está ajustando donde corresponde y que los principales afectados son la población en general, trabajadores y jubilados, a contramano del discurso oficial.

viernes, 13 de marzo de 2026

Encuestas: crece la desconfianza en el dato de la inflación (nota publicada en CBA24N y Perfil)

Ayer jueves 12 de marzo, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) publicó que los precios al consumidor (#IPC) aumentaron 2,9% en febrero de 2026 con respecto a enero y 33,1% interanual. Sin embargo, la crisis en ese organismo (detonada con la renuncia de su anterior titular, Marco Lavagna, por la decisión del gobierno nacional de suspender sin nueva fecha la actualización metodológica de la medición) sembró un manto de desconfianza: según la encuesta realizada ese mes por Consultora Delfos, casi 60% de los argentinos adultos no le cree a la inflación que publica el organismo, casi duplicando a los que sí (gráfico arriba). La confianza está en el mismo orden de magnitud del voto duro a La Libertad Avanza (LLA), es decir, el 30% que eligió a Javier Milei como candidato en las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) de agosto de 2023 y la primera vuelta presidencial de octubre del mismo año. 

El mismo informe muestra que la confianza en la inflación publicada por el Indec sólo supera el 50% entre votantes de Milei y Bullrich en octubre de 2023, mientras que entre los que se inclinaron por Juan Schiaretti, Sergio Massa y Myriam Bregman la desconfianza es hegemónica (supera el 80%; gráfico arriba). 

Peor todavía, el pesimismo también impregna las expectativas a futuro: casi 56% no cree que el presidente Milei pueda seguir reduciendo la inflación, casi 20 puntos porcentuales (pp) por encima de quienes aún son optimistas al respecto. En este marco, el 2,9% reportado ayer queda envuelto en el descrédito: según el Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas (Ietse), la inflación en Córdoba durante febrero de 2026 fue de 3,1% (gráfico abajo) utilizando tanto la metodología en uso del Indec (basada en la encuesta nacional de gasto de los hogares/ENGHo 2004/05) como la propuesta (y luego anulada) por el organismo con base en ENGHo 2017/18) cuyos resultados se mantienen similares (3,1% vs 3,02%). Esto sugiere que el dato publicado ayer podría estar subestimando el IPC real. “El dato clave hoy es que los niveles de inflación persisten por encima del 2% mensual (más cercanos al 3%) consolidando un piso de inflación estructural.  El primer bimestre de 2026 acumula, según nuestros registros, un 5,7%, lo que torna improbable (sino imposible) alcanzar una inflación anual total en torno al 10%, según el objetivo trazado en el Presupuesto Nacional 2026”, destacó el informe.  

A lo largo del segundo semestre de 2025, la creencia de que el dato de inflación publicado refleja adecuadamente la variación de precios que se percibe en la vida cotidiana osciló en torno o por debajo del 40%, vs una creencia desfavorable por arriba del 50% y con picos entre 60% y 70%. En enero pasado, antes de la salida de Marco Lavagna y la decisión del gobierno de suspender la actualización metodológica, el saldo desfavorable fue de 15 puntos porcentuales: 41,4% positivo vs 56,4% negativo. En febrero, la brecha se amplió a 24,2 pp: 35,9% vs 60,1% (gráfico abajo). 

Que la crisis de confianza impactó en inflación esperada a futuro se confirmó en la encuesta del Centro de Investigación en Finanzas de la Universidad Torcuato Di Tella (CIF-UTDT): la expectativa de inflación a futuro para los próximos 12 meses se ubicó en febrero en 35,7% (promedio de las respuestas), una suba de 4,2 pp respecto al mes anterior (31,5%). Así, las expectativas inflacionarias se aceleraron a partir de la crisis de febrero.  

En la misma línea, la última encuesta nacional de Analogías arrojó que una primera minoría de 40,3% de los argentinos cree que el Gobierno intervino en el Indec para bajar los datos de inflación, vs 25,2% que cree lo contrario (gráfico abajo). El saldo desfavorable es de 15,1 pp. Por otro lado, casi 26% no está informado del tema, y casi 9% no sabe. 

El mismo informe reportó una primera minoría de casi 38% de los argentinos que espera una mayor inflación a futuro, vs 23,3% que espera una menor (gráfico abajo). El saldo desfavorable es de 14,6 pp, muy en línea con lo que vimos en la anterior variable. Por otro lado, casi 28% espera una inflación igual. En este caso, el pesimismo se ubica en el mismo orden de magnitud del voto a Fuerza Patria + aliados a nivel país en la elección de medio término de octubre de 2025: 35%.  

Finalmente, según la última encuesta de consultora Explanans, casi 53% desconfía de las cifras del Indec, vs casi 45% que confía (gráfico abajo). En este caso, el saldo desfavorable es de casi 8 pp y se invierten las proporciones del voto a LLA y Unión por la Patria en el ballotage de 2023 (55,6% vs 44,4%, respectivamente) en sentido contrario al oficialismo. 

En síntesis, las mediciones coinciden en que: 

1) predomina la desconfianza en el dato oficial de inflación 

2) la credibilidad del dato está fuertemente atravesada por la identificación político-electoral 

3) la crisis en el Indec profundizó el escepticismo 

4) las expectativas inflacionarias se deterioraron  

5) la inflación mantiene un piso estructural alto, contrario al discurso del oficialismo y el objetivo anual planteado en el presupuesto 2026 (10%).

sábado, 7 de marzo de 2026

Imagen de gestión, aprobación y carrera electoral en las últimas encuestas (nota publicada en Perfil)

El cierre del primer bimestre del año arrojó una alineación de variables clave como imagen del gobierno, aprobación e intención de voto en las últimas encuestas nacionales.  Según el reciente informe de Consultora Delfos, en febrero se repitió la postal de enero: la imagen positiva de la gestión presidencial se estabilizó en torno al 40% (gráfico arriba), en el mismo orden de magnitud del voto obtenido por La Libertad Avanza (LLA) + aliados a nivel nacional en las elecciones de medio término de octubre de 2025: 40,7%. Al mismo tiempo, la imagen negativa se consolidó en 50% y la regular (primer nivel de malestar) en 8%, con lo cual la negatividad acumuló poco menos del 60%. 

Consistente con eso, el saldo de aprobación vs desaprobación muestra un resultado negativo de 10 puntos porcentuales (pp) en febrero: 44% vs 54% (gráfico arriba). Es decir, las actitudes políticas invierten el resultado del ballotage de 2023, cuando Milei obtuvo 55,6% de los votos vs 44,4% de Sergio Massa. Con todo, la foto de febrero en esta variable fue casi idéntica a la de octubre de 2025, cuando el oficialismo se impuso en la elección de medio término, lo que confirma que el rechazo al gobierno no encuentra un actor político con suficiente volumen como para capitalizar el malestar. 


Con apenas matices, la última medición de Atlas Intel & Bloomberg mostró una imagen positiva de gestión por debajo del 40%, negativa arriba de 50% y una tendencia a la polarización de opiniones, a costa de la imagen regular (gráfico arriba). La negatividad llegó al nivel pico de la serie histórica desde la medición de marzo de 2024 (primer marzo del gobierno que asumió a fines de 2023).

En la misma línea, la aprobación rondó el 41,5%, mientras que la desaprobación creció hasta 55,3% (gráfico arriba), de lo que resulta un saldo desfavorable de casi 14 pp. Con matices menores respecto al informe de Delfos, nuevamente la aprobación se ubica en el mismo orden de magnitud del voto a LLA + aliados en octubre de 2025.

Otros dos estudios nacionales recientes replicaron estos patrones. Según Synopsis, la evaluación positiva del gobierno nacional alcanzó 38,5% en febrero, con 54% de negatividad y 7,3% de opinión regular (gráfico arriba). 

Por su lado, Hugo Haime reportó una aprobación de 41% vs una desaprobación de 57% (gráfico arriba), de lo que resulta un saldo negativo de 16 pp. En conjunto, el promedio de las tres mediciones señaladas arroja casi 38% de calificación positiva vs 52,3% de negativa, y 42,1% de aprobación vs 55,4% de desaprobación. Las diferencias no resultan estadísticamente significativas entre variables, lo que confirma la regularidad estadística y muestra tendencia a la alineación, con positividad en torno al 40% y negatividad consolidada por encima del 50%.  

Cuando se pasa a analizar la intención de voto, el patrón se replica, con apenas matices: la positividad deriva en una permeabilidad a votar al oficialismo en 2027 ubicada apenas por debajo del 40% (28,4% de seguro votaría + 11,1% de podría votar), vs una impermeabilidad en casi 51%, según la última encuesta de CB Global Data. El 39,5% acumulado de LLA se ubica en el mismo orden de magnitud del caudal obtenido por oficialismo + aliados en octubre de 2025, mientras que el 28,4% replica el núcleo duro libertario, el 30% que votó por Javier Milei en las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) de agosto de 2023 y la primera vuelta presidencial del mismo año. 

En el caso de Fuerza Patria, la permeabilidad electoral hacia 2027 ronda el 33% (24,7% de seguro votaría + 7,8% de podría votar), vs una impermeabilidad de casi 51%, según el mismo informe. El 32,5% acumulado de FP se ubica en el mismo orden de magnitud del caudal obtenido por el panperonismo en octubre de 2025, mientras que el casi 25% replica el núcleo duro del peronismo (el casi 28% que votó por Sergio Massa o Juan Grabois en las primarias de agosto de 2023). El rechazo del 55,6% recrea con exactitud el caudal obtenido por Milei en el ballotage del mismo año. 

La permeabiidad electoral por precandidatos confirma las tendencias: Milei en torno al 39%, vs el gobernador de Provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, en casi 31%, lo que perfila una incipiente polarización, si bien relativamente atenuada por “terceras figuras”. Allí aparecen la vicepresidenta Victoria Villarruel, hoy abiertamente enfrentada con el oficialismo (19,4%), Guillermo Moreno (un “peronista alternativo”), Myriam Bregman de la izquierda (8,3%) y el pastor Dante Gebel, con casi 4% (gráfico arriba). 


De todos modos, el escenario que mejor ajusta los pesos específicos de los precandidatos es la competencia “todos contra todos” (gráfico arriba): allí, Milei ronda el 35%, vs casi 24% de Kicillof. Como terceros actores aparecen Mauricio Macri (hoy aliado del gobierno, pero muy diluido, con el PRO apenas rondando el 7%), Moreno y el ex gobernador de Córdoba Juan Schiaretti en torno al 5%, Bregman (casi 3%) y Gebel (casi 2%). Si bien la polarización se atenúa (el oficialismo y el peronismo se repliegan hacia sus núcleos duros), se insinúa nuevamente una pelea entre LLA como vector del antiperonismo y el peronismo como principal referencia opositora. Sin Villarruel aquí, el ex presidente Macri sería una “colectora negativa” amarilla para LLA, y lo mismo podría decirse de Moreno respecto al peronismo, con lo cual la incógnita sería si en el turno electoral 2027 habrá o no PASO. Por ahora, la tendencia muestra una contienda que requerirá de segunda vuelta para resolverse. 

En síntesis, se destacan estas claves: 

-1) estabilidad del oficialismo en torno a su base electoral; los estudios coinciden en ubicar la positividad del gobierno cerca del 40%, nivel que reproduce casi exactamente el caudal alcanzado por el oficialismo y aliados en las legislativas de 2025. Esto sugiere que, más allá del desgaste de la gestión, el gobierno mantiene relativamente consolidado su núcleo de apoyo 

-2) negatividad mayoritaria, pero políticamente dispersa; aunque la imagen negativa supera el 50% y la desaprobación se ubica por encima de la aprobación, ese malestar no se traduce por ahora en una alternativa opositora dominante. El sistema político continúa mostrando dificultades para canalizar electoralmente ese descontento 

-3) persistencia de la lógica de polarización; tanto en la evaluación del gobierno como en la intención de voto emerge una tendencia a la polarización entre el oficialismo libertario y el peronismo, aun cuando aparecen terceras figuras que atenúan parcialmente esa dinámica 

-4) núcleos duros consolidados en ambos polos; los datos de permeabilidad electoral muestran que tanto el oficialismo como el peronismo conservan pisos electorales relativamente estables, vinculados a sus votantes más fieles. Este fenómeno reduce la volatilidad del escenario y limita el crecimiento potencial de terceros actores 

-5) escenario abierto, pero con tendencia a segunda vuelta; la fragmentación relativa de la oferta política y la magnitud de los núcleos duros sugieren que, si las tendencias actuales se mantuvieran hacia 2027, el escenario más probable sería una competencia que requiera ballotage para definirse.