viernes, 13 de marzo de 2026

Encuestas: crece la desconfianza en el dato de la inflación (nota publicada en CBA24N y Perfil)

Ayer jueves 12 de marzo, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) publicó que los precios al consumidor (#IPC) aumentaron 2,9% en febrero de 2026 con respecto a enero y 33,1% interanual. Sin embargo, la crisis en ese organismo (detonada con la renuncia de su anterior titular, Marco Lavagna, por la decisión del gobierno nacional de suspender sin nueva fecha la actualización metodológica de la medición) sembró un manto de desconfianza: según la encuesta realizada ese mes por Consultora Delfos, casi 60% de los argentinos adultos no le cree a la inflación que publica el organismo, casi duplicando a los que sí (gráfico arriba). La confianza está en el mismo orden de magnitud del voto duro a La Libertad Avanza (LLA), es decir, el 30% que eligió a Javier Milei como candidato en las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) de agosto de 2023 y la primera vuelta presidencial de octubre del mismo año. 

El mismo informe muestra que la confianza en la inflación publicada por el Indec sólo supera el 50% entre votantes de Milei y Bullrich en octubre de 2023, mientras que entre los que se inclinaron por Juan Schiaretti, Sergio Massa y Myriam Bregman la desconfianza es hegemónica (supera el 80%; gráfico arriba). 

Peor todavía, el pesimismo también impregna las expectativas a futuro: casi 56% no cree que el presidente Milei pueda seguir reduciendo la inflación, casi 20 puntos porcentuales (pp) por encima de quienes aún son optimistas al respecto. En este marco, el 2,9% reportado ayer queda envuelto en el descrédito: según el Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas (Ietse), la inflación en Córdoba durante febrero de 2026 fue de 3,1% (gráfico abajo) utilizando tanto la metodología en uso del Indec (basada en la encuesta nacional de gasto de los hogares/ENGHo 2004/05) como la propuesta (y luego anulada) por el organismo con base en ENGHo 2017/18) cuyos resultados se mantienen similares (3,1% vs 3,02%). Esto sugiere que el dato publicado ayer podría estar subestimando el IPC real. “El dato clave hoy es que los niveles de inflación persisten por encima del 2% mensual (más cercanos al 3%) consolidando un piso de inflación estructural.  El primer bimestre de 2026 acumula, según nuestros registros, un 5,7%, lo que torna improbable (sino imposible) alcanzar una inflación anual total en torno al 10%, según el objetivo trazado en el Presupuesto Nacional 2026”, destacó el informe.  

A lo largo del segundo semestre de 2025, la creencia de que el dato de inflación publicado refleja adecuadamente la variación de precios que se percibe en la vida cotidiana osciló en torno o por debajo del 40%, vs una creencia desfavorable por arriba del 50% y con picos entre 60% y 70%. En enero pasado, antes de la salida de Marco Lavagna y la decisión del gobierno de suspender la actualización metodológica, el saldo desfavorable fue de 15 puntos porcentuales: 41,4% positivo vs 56,4% negativo. En febrero, la brecha se amplió a 24,2 pp: 35,9% vs 60,1% (gráfico abajo). 

Que la crisis de confianza impactó en inflación esperada a futuro se confirmó en la encuesta del Centro de Investigación en Finanzas de la Universidad Torcuato Di Tella (CIF-UTDT): la expectativa de inflación a futuro para los próximos 12 meses se ubicó en febrero en 35,7% (promedio de las respuestas), una suba de 4,2 pp respecto al mes anterior (31,5%). Así, las expectativas inflacionarias se aceleraron a partir de la crisis de febrero.  

En la misma línea, la última encuesta nacional de Analogías arrojó que una primera minoría de 40,3% de los argentinos cree que el Gobierno intervino en el Indec para bajar los datos de inflación, vs 25,2% que cree lo contrario (gráfico abajo). El saldo desfavorable es de 15,1 pp. Por otro lado, casi 26% no está informado del tema, y casi 9% no sabe. 

El mismo informe reportó una primera minoría de casi 38% de los argentinos que espera una mayor inflación a futuro, vs 23,3% que espera una menor (gráfico abajo). El saldo desfavorable es de 14,6 pp, muy en línea con lo que vimos en la anterior variable. Por otro lado, casi 28% espera una inflación igual. En este caso, el pesimismo se ubica en el mismo orden de magnitud del voto a Fuerza Patria + aliados a nivel país en la elección de medio término de octubre de 2025: 35%.  

Finalmente, según la última encuesta de consultora Explanans, casi 53% desconfía de las cifras del Indec, vs casi 45% que confía (gráfico abajo). En este caso, el saldo desfavorable es de casi 8 pp y se invierten las proporciones del voto a LLA y Unión por la Patria en el ballotage de 2023 (55,6% vs 44,4%, respectivamente) en sentido contrario al oficialismo. 

En síntesis, las mediciones coinciden en que: 

1) predomina la desconfianza en el dato oficial de inflación 

2) la credibilidad del dato está fuertemente atravesada por la identificación político-electoral 

3) la crisis en el Indec profundizó el escepticismo 

4) las expectativas inflacionarias se deterioraron  

5) la inflación mantiene un piso estructural alto, contrario al discurso del oficialismo y el objetivo anual planteado en el presupuesto 2026 (10%).

sábado, 7 de marzo de 2026

Imagen de gestión, aprobación y carrera electoral en las últimas encuestas (nota publicada en Perfil)

El cierre del primer bimestre del año arrojó una alineación de variables clave como imagen del gobierno, aprobación e intención de voto en las últimas encuestas nacionales.  Según el reciente informe de Consultora Delfos, en febrero se repitió la postal de enero: la imagen positiva de la gestión presidencial se estabilizó en torno al 40% (gráfico arriba), en el mismo orden de magnitud del voto obtenido por La Libertad Avanza (LLA) + aliados a nivel nacional en las elecciones de medio término de octubre de 2025: 40,7%. Al mismo tiempo, la imagen negativa se consolidó en 50% y la regular (primer nivel de malestar) en 8%, con lo cual la negatividad acumuló poco menos del 60%. 

Consistente con eso, el saldo de aprobación vs desaprobación muestra un resultado negativo de 10 puntos porcentuales (pp) en febrero: 44% vs 54% (gráfico arriba). Es decir, las actitudes políticas invierten el resultado del ballotage de 2023, cuando Milei obtuvo 55,6% de los votos vs 44,4% de Sergio Massa. Con todo, la foto de febrero en esta variable fue casi idéntica a la de octubre de 2025, cuando el oficialismo se impuso en la elección de medio término, lo que confirma que el rechazo al gobierno no encuentra un actor político con suficiente volumen como para capitalizar el malestar. 


Con apenas matices, la última medición de Atlas Intel & Bloomberg mostró una imagen positiva de gestión por debajo del 40%, negativa arriba de 50% y una tendencia a la polarización de opiniones, a costa de la imagen regular (gráfico arriba). La negatividad llegó al nivel pico de la serie histórica desde la medición de marzo de 2024 (primer marzo del gobierno que asumió a fines de 2023).

En la misma línea, la aprobación rondó el 41,5%, mientras que la desaprobación creció hasta 55,3% (gráfico arriba), de lo que resulta un saldo desfavorable de casi 14 pp. Con matices menores respecto al informe de Delfos, nuevamente la aprobación se ubica en el mismo orden de magnitud del voto a LLA + aliados en octubre de 2025.

Otros dos estudios nacionales recientes replicaron estos patrones. Según Synopsis, la evaluación positiva del gobierno nacional alcanzó 38,5% en febrero, con 54% de negatividad y 7,3% de opinión regular (gráfico arriba). 

Por su lado, Hugo Haime reportó una aprobación de 41% vs una desaprobación de 57% (gráfico arriba), de lo que resulta un saldo negativo de 16 pp. En conjunto, el promedio de las tres mediciones señaladas arroja casi 38% de calificación positiva vs 52,3% de negativa, y 42,1% de aprobación vs 55,4% de desaprobación. Las diferencias no resultan estadísticamente significativas entre variables, lo que confirma la regularidad estadística y muestra tendencia a la alineación, con positividad en torno al 40% y negatividad consolidada por encima del 50%.  

Cuando se pasa a analizar la intención de voto, el patrón se replica, con apenas matices: la positividad deriva en una permeabilidad a votar al oficialismo en 2027 ubicada apenas por debajo del 40% (28,4% de seguro votaría + 11,1% de podría votar), vs una impermeabilidad en casi 51%, según la última encuesta de CB Global Data. El 39,5% acumulado de LLA se ubica en el mismo orden de magnitud del caudal obtenido por oficialismo + aliados en octubre de 2025, mientras que el 28,4% replica el núcleo duro libertario, el 30% que votó por Javier Milei en las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) de agosto de 2023 y la primera vuelta presidencial del mismo año. 

En el caso de Fuerza Patria, la permeabilidad electoral hacia 2027 ronda el 33% (24,7% de seguro votaría + 7,8% de podría votar), vs una impermeabilidad de casi 51%, según el mismo informe. El 32,5% acumulado de FP se ubica en el mismo orden de magnitud del caudal obtenido por el panperonismo en octubre de 2025, mientras que el casi 25% replica el núcleo duro del peronismo (el casi 28% que votó por Sergio Massa o Juan Grabois en las primarias de agosto de 2023). El rechazo del 55,6% recrea con exactitud el caudal obtenido por Milei en el ballotage del mismo año. 

La permeabiidad electoral por precandidatos confirma las tendencias: Milei en torno al 39%, vs el gobernador de Provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, en casi 31%, lo que perfila una incipiente polarización, si bien relativamente atenuada por “terceras figuras”. Allí aparecen la vicepresidenta Victoria Villarruel, hoy abiertamente enfrentada con el oficialismo (19,4%), Guillermo Moreno (un “peronista alternativo”), Myriam Bregman de la izquierda (8,3%) y el pastor Dante Gebel, con casi 4% (gráfico arriba). 


De todos modos, el escenario que mejor ajusta los pesos específicos de los precandidatos es la competencia “todos contra todos” (gráfico arriba): allí, Milei ronda el 35%, vs casi 24% de Kicillof. Como terceros actores aparecen Mauricio Macri (hoy aliado del gobierno, pero muy diluido, con el PRO apenas rondando el 7%), Moreno y el ex gobernador de Córdoba Juan Schiaretti en torno al 5%, Bregman (casi 3%) y Gebel (casi 2%). Si bien la polarización se atenúa (el oficialismo y el peronismo se repliegan hacia sus núcleos duros), se insinúa nuevamente una pelea entre LLA como vector del antiperonismo y el peronismo como principal referencia opositora. Sin Villarruel aquí, el ex presidente Macri sería una “colectora negativa” amarilla para LLA, y lo mismo podría decirse de Moreno respecto al peronismo, con lo cual la incógnita sería si en el turno electoral 2027 habrá o no PASO. Por ahora, la tendencia muestra una contienda que requerirá de segunda vuelta para resolverse. 

En síntesis, se destacan estas claves: 

-1) estabilidad del oficialismo en torno a su base electoral; los estudios coinciden en ubicar la positividad del gobierno cerca del 40%, nivel que reproduce casi exactamente el caudal alcanzado por el oficialismo y aliados en las legislativas de 2025. Esto sugiere que, más allá del desgaste de la gestión, el gobierno mantiene relativamente consolidado su núcleo de apoyo 

-2) negatividad mayoritaria, pero políticamente dispersa; aunque la imagen negativa supera el 50% y la desaprobación se ubica por encima de la aprobación, ese malestar no se traduce por ahora en una alternativa opositora dominante. El sistema político continúa mostrando dificultades para canalizar electoralmente ese descontento 

-3) persistencia de la lógica de polarización; tanto en la evaluación del gobierno como en la intención de voto emerge una tendencia a la polarización entre el oficialismo libertario y el peronismo, aun cuando aparecen terceras figuras que atenúan parcialmente esa dinámica 

-4) núcleos duros consolidados en ambos polos; los datos de permeabilidad electoral muestran que tanto el oficialismo como el peronismo conservan pisos electorales relativamente estables, vinculados a sus votantes más fieles. Este fenómeno reduce la volatilidad del escenario y limita el crecimiento potencial de terceros actores 

-5) escenario abierto, pero con tendencia a segunda vuelta; la fragmentación relativa de la oferta política y la magnitud de los núcleos duros sugieren que, si las tendencias actuales se mantuvieran hacia 2027, el escenario más probable sería una competencia que requiera ballotage para definirse.

sábado, 28 de febrero de 2026

El impacto de la reforma laboral en el empleo divide opiniones (nota publicada en Perfil)

En nuestra nota de la semana pasada apuntamos que la reforma laboral impulsada por el gobierno nacional pasó de polarizar opiniones de manera relativamente simétrica a generar un rechazo mayoritario. Así, pese a encaminar la aprobación de la iniciativa al cierre del mes, el trámite generó costo político. Atento a un contexto muy negativo (desde el inicio de la gestión de Javier Milei en diciembre de 2023, la economía argentina registró una pérdida neta significativa de empleo registrado, y tanto datos oficiales como privados estiman una destrucción de entre 180 mil y casi 280 mil puestos de trabajo formales hasta principios de 2026, con el sector privado y la construcción como los más afectados), el oficialismo trató de instalar en la agenda una corriente de expectativa favorable a que la reforma genere puestos de trabajo. Sin embargo, las últimas mediciones nacionales muestran expectativas divididas al respecto. Según la reciente encuesta de consultora Delfos, casi 31% cree que puede generar nuevos puestos de trabajo, casi 32% piensa lo contrario y casi 25% opina que no tendrá efectos positivos ni negativos (gráfico arriba). El optimismo está en el mismo orden de magnitud del voto duro obtenido por La Libertad Avanza en 2023 (el 30% que votó por Milei en las primarias de agosto y la primera vuelta presidencial del mismo año), mientras que el pesimismo se ubica en el mismo orden de magnitud del voto a Fuerza Patria y aliados en las elecciones de medio término de octubre del año pasado. Así, el panorama es de polarización, si bien atenuada por casi un cuarto de electores “neutrales”. 

Según el mismo informe, entre los electores masculinos se registra un empate técnico (optimismo de 36% y pesimismo en casi 33%), mientras que entre las mujeres el pesimismo se ubica como primera minoría (gráfico arriba). Por estudios, mientras entre aquellos de nivel bajo (menos de secundario completo) el optimismo es primera minoría, entre los de secundario completo o formación superior predomina el pesimismo. 

De todos modos, el principal clivaje es el electoral: entre quienes votaron por Milei o Patricia Bullrich (integrada al oficialismo desde el inicio del gobierno a fines de 2023) la primera minoría expresa optimismo respecto a posibles efectos de la reforma laboral en la generación de puestos de trabajo, mientras que quienes se inclinaron por Sergio Massa y Myriam Bregman son mayoritariamente pesimistas (casi 70% de negatividad). En tanto, quienes votaron por Juan Schiaretti oscilan entre neutralidad y pesimismo. 

Con algunos matices, la más reciente encuesta de Giacobbe también mostró opiniones divididas al respecto: casi 37% de optimistas netos vs casi 32% de pesimistas netos (empate técnico) en los extremos, y dos segmentos intermedios (11% de moderado optimismo y 18,2% de neutralidad). Los netos replican los núcleos duros de los votantes de LLA y de Fuerza Patria, con diferencias estadísticamente no significativas respecto a los caudales obtenidos por ambas fuerzas en los turnos electorales de 2023 y 2025, respectivamente.

En tanto, la última encuesta nacional de Atlas Intel & Bloomberg también arrojó opiniones divididas: 36% opinó que la reforma laboral aumentará la oferta de empleo, vs 32% que cree que la va a reducir; por otro lado, poco más de un cuarto de los electores (26%) opina que no tendrá efecto (gráfico arriba). Si hacemos un promedio de las tres mediciones que miden la variable de manera relativamente comparable, el optimismo neto ronda 34,5% vs 31,5% de pesimismo neto, empate técnico que confirma la polarización de opiniones, atenuada por “neutrales” o grises (casi 27%). 

De las últimas encuestas nacionales al respecto, la única que se desvía relativamente de la regularidad estadística anterior es la de DC Consultores (gráfico arriba), lo que se explica en parte porque midió de manera diferente: por un lado, casi 35% opinó que la reforma laboral generará empleo (neto positivo), pero los demás registros se refieren a otras percepciones, con una posición intermedia de 30,3% y una negatividad acumulada de casi 35%, aunque no vinculada estrictamente a la pérdida de empleo. 


Finalmente, según la medición en redes sociales de consultora Ad Hoc, el trámite en el Congreso resultó en una victoria legislativa oficialista, pero con derrota digital: tras 4 meses de balance positivo, febrero arrojó una tendencia negativa en el sentimiento de las audiencias hacia Milei. El debate en la Cámara de Diputados traccionó un 48,5% de negatividad vs 39,3% de positividad (gráfico arriba), con un saldo desfavorable de 9,2 puntos porcentuales. En síntesis, se confirma lo anticipado en nuestra columna anterior: 1) costo político para el oficialismo, pese a la victoria parlamentaria 2) opiniones divididas respecto a la posibilidad de que la reforma sancionada traccione el empleo.