sábado, 7 de febrero de 2026

Cuánto impacta el ajuste en las vacaciones, según las últimas encuestas nacionales (nota publicada en Perfil)

A fines de diciembre pasado, la consultora Delfos midió en todo el país la intención de viajar en las vacaciones de verano: considerando la suma de seguramente sí + probablemente sí, la propensión cayó 3 puntos porcentuales (pp) interanuales a nivel país, de 33% a 30% (gráfico arriba). Esto anticipaba una economía doméstica que seguía ajustándose en el segundo año de gobierno de La Libertad Avanza e impactando en la temporada estival. En términos etarios, los mayores descensos en la intención de viajar se daban en el segmento de 18 a 49 años (5 pp interanuales, de 35% a 30%), mientras que por nivel de estudios el mayor descenso se producía entre quienes tenían estudios bajos: 5 pp interanuales, de 31% a 26% (gráfico abajo). Dado que la variable nivel de estudios es un “proxy” del nivel socioeconómico (NSE), esto resultaba consistente con un proceso de deterioro de los ingresos en un contexto de ajuste.

En tanto, según la última encuesta nacional de Pulso Research, el acumulado de quienes no se toman vacaciones este verano pasó de 77,2% en enero de 2025 a 83,1% en enero de 2026, lo que arroja una suba de casi 6 pp interanuales, mientras que quienes vacacionan cayeron de 16,1% a 11,5% (-4,6 pp), lo que confirma la persistencia del proceso de ajuste en las economías domésticas de los argentinos.

El análisis por variables arroja que sólo en el nivel socioeconómico (NSE) alto se observa una incidencia significativa de los viajes asociados a vacacionar: casi 28%, más que duplicando al NSE medio y más que cuadruplicando al NSE bajo. Eso perfila un patrón segmentado a favor de los sectores sociales más acomodados y adverso a la mayoría.

Realizada también en enero de 2026, la última encuesta nacional de Trends arrojó un panorama menos negativo: 37% acumulado entre los que salieron de vacaciones (11%) o piensan salir más adelante (26%), vs 63% de quienes no saldrán. El 37% de vacaciones o dispuesto a tomárselas más adelante se ubica en el mismo orden de magnitud del voto a La Libertad Avanza en octubre pasado: 40,7% (la diferencia de 3,7 puntos porcentuales entre ambos guarismos no resulta estadísticamente significativa si se considera el error muestral de +/-2,2%). 

Consistente con eso, el informe muestra una mayoría del 53% que percibe que el costo de vacacionar en Argentina es caro y no lo vale; el acumulado con quienes consideran que es caro, pero lo vale, alcanza 69%, claro síntoma de una valoración ampliamente desfavorable, vs 31% de acumulado entre quienes opinan que el costo de vacacionar es barato para lo que se ofrece más quienes responden “vale lo que cuesta”.

En la misma línea, el informe arroja 59% que opina que vacacionar en Argentina resulta más caro que ir al exterior. Eso resulta consistente con la situación de atraso cambiario relativo y la performance del turismo interno vs el emisivo en los últimos meses, que incluso generó polémica por la decisión del oficialismo de discontinuar algunas mediciones sectoriales, como las Encuestas de Turismo Internacional (ETI) y de Ocupación Hotelera (EOH).

En síntesis, el promedio de ambas mediciones realizadas en enero pasado arroja una clara mayoría “ajustada” de 73% sin chances de tomarse vacaciones. Es decir, casi 3 de cada 4 argentinos.

Por contraste, un promedio del 24,2% estaría en condiciones de vacacionar este verano, esto es, un cuarto del total. 

Esto resulta consistente con informes sectoriales preliminares que perfilan vacaciones fragmentadas, con estadías cortas, decisiones de última hora, gastos restringidos y selectivos, junto con niveles de ocupación similares a los de 2025 pero por debajo de los registrados en 2023 (antes del cambio de gobierno nacional a fines de ese año).

En paralelo, las agencias dedicadas al turismo emisivo registraron un aumento en la demanda, que también está en sintonía con las tendencias reportadas por Trends. 

miércoles, 31 de diciembre de 2025

Dos años de gestión Milei: el rol del Estado en las últimas encuestas (nota publicada en CBA24N)

Con dos años de gestión libertaria ya cumplidos, la llamada “batalla cultural” del presidente Javier Milei recoge resultados magros en las encuestas nacionales. Según la serie evolutiva de la Universidad San Andrés (Udesa), la preferencia por un Estado más grande se mantuvo persistentemente en torno al 50% durante todo este lapso, vs menos de 30% de quienes prefieren un Estado más chico (gráfico arriba). La preferencia en favor del achicamiento se ubica en el mismo orden de magnitud del voto libertario “duro”, es decir, el caudal que votó a La Libertad Avanza (LLA) en agosto de 2023 y la primera vuelta presidencial del mismo año.  

El panorama mejora para el oficialismo cuando se introduce en la ecuación la variable impositiva: en ese caso, 40% prefiere un Estado que cobre menos impuestos, más pequeño, que abarque menos servicios y asuntos, vs 32% que se inclina por lo contrario (gráfico arriba). En este caso, la primera minoría se corresponde con el resultado electoral obtenido por LLA + aliados en la elección de medio término del pasado 26 de octubre (40,7%).

En cuanto al rol del Estado en la economía, según la medición conjunta de las consultoras Alaska y tresopuntozero casi el 70% prefiere un papel más activo, vs casi 24% que se inclina por uno más limitado. Tal como se observa en la serie evolutiva de Udesa, en términos longitudinales la preferencia por un Estado presente muestra una marcada estabilidad en el tiempo, mientras que la actitud contraria apenas roza el 24% en las dos mediciones realizadas en 2025, por debajo del 30% de voto libertario “duro” (gráfico abajo). 

Así, estos dos estudios longitudinales recientes sugieren un consenso relativamente transversal en el que, más allá de los matices apuntados, la preferencia por un Estado más fuerte ronda entre un piso de 32% a un techo de casi 70%. En esa “banda”, tiende a ser mayoritaria y a superar de manera consistente a la postura contraria, que oscila entre un piso de casi 25% y un techo en torno al 40% de los electores. 

Aunque mide de manera muy diferente, la última encuesta nacional de DC Consultores aporta matices: en ese informe, casi 66% considera que el Estado argentino sin reformas es un obstáculo y equivale a mucha burocracia, mientras que un 10,42% lo asocia a “un dolor de cabeza”. En el extremo positivo, casi 24% percibe al Estado de manera favorable (como un equilibrio que aporta justicia social + un protector). No obstante, este dato no contradice por sí solo el consenso que sugieren los anteriores estudios. 

Profundizando en el análisis, el informe de Alaska+trespuntozero plantea que, pese a su éxito electoral, el presidente no sólo no ha logrado reconfigurar la matriz ideológica del país sino que, al contrario, su insistencia radicalizada ha revitalizado valores que parecían dormidos o en disputa. Eso se percibe claramente en la mirada sobre la obra pública estatal: el desacuerdo con ese “mantra” libertario pasó de casi 60% a 66,4% en el último año, arrojando una suba de 6,4 puntos porcentuales (pp), mientras que el acuerdo cedió de casi 35% a 30,3% (-4,7 pp), replegándose hacia el “núcleo duro” libertario. 

Respecto a la privatización de empresas públicas, el acuerdo cayó de casi 55% a 39% en el último año (-15,6 pp), mientras que el desacuerdo se volvió mayoritario, subió 20,5 pp y trepó al 55% (gráfico arriba). Es decir, se invirtieron las proporciones que corresponden, con diferencias estadísticamente no significativas, a los caudales recogidos por LLA y Unión por la Patria en el ballotage de hace poco más de dos años (55,6% vs 44,4%, respectivamente).

Al hacer foco en las actitudes sobre privatizar YPF, el desacuerdo no sólo se mantiene como mayoría estable durante toda la serie, sino que crece casi 17 pp en un año y medio, hasta rozar el 70%, mientras que la postura contraria se desploma 18,3 pp y cede hasta 23,1% (gráfico arriba).  

Finalmente, las actitudes respecto a privatizar Aerolíneas pasan de un empate técnico en mayo de 2024 a un desacuerdo mayoritario de casi 61%, que supera por 25,6 pp a la postura contraria (gráfico arriba). En síntesis: 1) el análisis comparativo de la serie evolutiva de dos informes nacionales recientes sugiere que las preferencias de los argentinos siguen estando atravesadas por la valoración de un Estado presente en la economía y la defensa de los activos públicos estratégicos 2) la “batalla cultural” del gobierno no ha permeado más allá de una minoría intensa, y en varios frentes parece haber retrocedido al cumplirse la primera mitad de su mandato. El informe de Alaska+trespuntozero concluye: “Para la oposición, esto representa una oportunidad estratégica; la sociedad ya está donde ellos proponen estar en términos de valores. El desafío no es convencer a los argentinos de que el Estado es importante (ya lo creen, más que antes), sino demostrar que son ellos quienes pueden gestionar ese Estado con eficiencia y honestidad, resolviendo los problemas concretos y cotidianos”.


miércoles, 24 de diciembre de 2025

Las últimas mediciones perfilan un consumo ajustado para estas fiestas (nota publicada en CBA24N)

El consumo de cara a las fiestas navideñas de este año acusa el impacto de una economía doméstica afectada por la coyuntura. Según la consultora Focus Market, la canasta navideña aumentó un 27% respecto a 2024, mientras que tres productos típicos de la cena aumentaron muy por encima de ese promedio (gráfico arriba). Recordemos que el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) publicó que los precios al consumidor aumentaron 31,4% interanual en noviembre y acumularon un alza de 27,9% en 11 meses de 2025, por lo que la suba media detectada por Focus Market está alineada con ese último guarismo, pero el de esos tres productos típicos se ubica por encima de la inflación general.

El panorama se complica al hacer foco en tres menús (económico, intermedio y premium; gráfico arriba) que incluyen plato principal, postre, mesa dulce y brindis. Sólo el económico (13%) subió por debajo de la inflación interanual y la de los últimos 11 meses del año, mientras que el intermedio (39%) y el premium (44%) aumentaron muy por encima de ambos guarismos. Esto perfila que el bolsillo de los argentinos enfrenta gastos que superan con creces a la evolución de los ingresos en el mismo período de referencia. 

En la misma línea, la última encuesta nacional de Giacobbe Consultores arrojó que casi 59% de los argentinos no comprará regalos para esta Navidad, mientras que 17,3% comprará menos que el año pasado. Por otro lado, 14% comprará igual que en 2024, y casi 9% comprará más (gráfico arriba). Así, el ajuste acumulado alcanza al 76,1% del total.  

Esto es consistente con un consumo que en estos meses siguió ajustándose, a contramano de la mejora de las expectativas a futuro: según la medición de humor social de Moiguer, entre el tercer y el último trimestre del año la proporción de consumidores que redujo sus gastos cotidianos pasó de 35% a 37% (gráfico arriba). Así, aunque las esperanzas se recuperan 9 puntos porcentuales como parte del clima emotivo de fin de año, la conducta de compra mantiene un sendero de contracción. Si hacemos una transición de compradores-consumidores a ciudadanos-electores, se observa que el 42% de optimistas que espera una mejora económica en los próximos 12 meses se ubica en el mismo orden de magnitud del casi 41% que votó al oficialismo en la elección de medio término hace 60 días.

Peor todavía, el mismo informe reportó que pos elecciones el 62% de los consumidores tuvo que reducir gastos cotidianos, la mitad declara quedarse sin dinero antes de fin de mes y casi el 60% está endeudado, 7 puntos porcentuales más que en el primer trimestre del año (gráfico arriba). Esto grafica claramente que persiste el proceso de deterioro de los ingresos y que no hay visos de recomposición.

En ese marco, según Moiguer apenas 7% pudo expandir su consumo en los últimos meses y para el 29% se mantuvo estable, vs 63% que experimenta un consumo ajustado en tres intensidades diferentes (gráfico arriba): 23% lo recortó, casi la misma proporción venía ajustado y profundizó la contracción, mientras que 18% lo mantiene en el nivel que había ajustado ya en 2024. En ese marco estricto, poco más de la mitad se aferra la esperanza de recobrar capacidad de compra a futuro. En síntesis: 1) las últimas mediciones muestran que los precios de la canasta y el menú navideño subieron fuerte en estos meses 2) frente a bolsillos ajustados, se restringe la capacidad de consumo y de compra de regalos 3) esto marca una continuidad con un proceso de recorte que se agudizó en los últimos meses del año y, aunque hay cierta renovación de expectativas a futuro, expresa un pensamiento desiderativo que se contrapone con la realidad de la economía doméstica de los argentinos.