Según la última encuesta nacional de Consultora Delfos, apenas 16% de los electores argentinos tiene mucha confianza en el presidente Javier Milei (calificó con notas del 8 al 10). En el otro extremo, 67% manifestó la mínima confianza posible, con la nota más baja (1), mientras que 3 de cada 4 argentinos adultos calificaron la confianza con notas del 1 al 4. Como se aprecia en la serie evolutiva, el piso de positividad de julio (16%) coincidió con el pico de negatividad (76%, gráfico arriba) registrado al cierre de ese mes.
La crisis de confianza que reportó Delfos también se confirma en otras mediciones. El Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT) registró en julio una caída intermensual de 6,5% y una baja interanual de 21% (gráfico arriba). Salvo en junio pasado, el resto de lo que va de 2026 mostró descensos del indicador. “En el mes 31 de la actual gestión presidencial, el nivel del ICG es inferior al que obtuvo el gobierno de Mauricio Macri en el mismo momento de su mandato (2,01; -3,9%) y al registrado en la presidencia de Néstor Kirchner (2,26; -14,4%). En cambio, el 1,94 de ese mes es superior al observado en el mes 31 de los mandatos de Cristina Kirchner II (1,87; +3,4%), Cristina Kirchner I (1,69; +14,8%) y Alberto Fernández (1,12; +73,3%)”, agregó el informe.
En cambio, la última encuesta de Management & Fit arrojó que casi 38% de los electores argentinos confía en el gobierno nacional (16,7% mucho + 21,1% algo), vs casi 61% de desconfianza (10,7% algo + 50% mucha; gráfico arriba). Aunque este dato resulta relativamente menos desfavorable para el oficialismo que los dos anteriores, que la mitad de los electores desconfíe mucho no deja de plantear una alerta en términos de clima de opinión.
Cuando pasamos de la confianza en términos políticos a la confianza en el plano económico, el panorama vuelve a ser sombrío para el oficialismo: el Índice de Confianza del Consumidor (ICC) del Centro de Investigación en Finanzas (CIF) de la UTDT registró en julio una caída intermensual de 4,78% y una baja interanual de 12,30%. “Cabe señalar que el pico del ICC en el actual gobierno se registró en enero de 2025, con un valor de 47,38 puntos; desde entonces, el índice acumula una caída de 14,16%”, amplió el documento.
Una medición alternativa del Índice de Confianza del Consumidor la aportó Atlas Intel: en este caso, el descenso intermensual del CCI fue de 12 puntos, de -25 a -37, lo que ubicó al registro en el valor piso de toda la serie evolutiva desde octubre de 2024 y al humor del consumidor argentino en el subsuelo a nivel regional, por debajo de los demás países medidos (gráfico arriba).
Para más datos, ese mismo informe reportó una caída sensible en dos subíndices del CCI: la expectativa se desplomó casi 15 puntos (de -10,8 a -25,7), mientras que el registro de situación actual cedió 8,2 puntos (de -43,9 a -52,1; gráfico arriba).
Así, el pesimismo atraviesa las mediciones y el humor del consumidor no consolida una base para despegar, lo que se vincula con una crisis de confianza que también impregna a la economía en general: según la última encuesta realizada en conjunto por las consultoras Alaska-trespuntozero, casi 29% confía en que el gobierno podrá revertir la situación económica actual, vs casi 63% que no confía (gráfico arriba). El optimismo se ubica en el mismo orden de magnitud del voto a Javier Milei en las primarias de agosto de 2023 y la primera vuelta de octubre del mismo año: 30%. El saldo desfavorable es de 34 puntos porcentuales (pp). La apertura por voto anterior a presidente en octubre de 2023 arrojó que la desconfianza alcanza incluso a casi 21% de quienes votaron por Milei y al 31% de quienes se inclinaron por su actual aliada procedente del PRO, Patricia Bullrich.
Finalmente, la serie evolutiva del mismo informe muestra que la desconfianza llegó a un pico en la serie evolutiva desde julio pasado y anotó una suba interanual de 11,2 puntos porcentuales, mientras que la confianza llegó al piso, con una caída interanual de 16,2 pp (gráfico arriba). En síntesis, cinco de las últimas seis mediciones nacionales convergen en mostrar que el oficialismo atraviesa una crisis de confianza en variables clave de la política y la economía, lo que sugiere un efecto contagio y pesimismo creciente.







































