viernes, 5 de junio de 2026

Javier Milei, en la misma dirección que Mauricio Macri pero más rápido, según las últimas mediciones (nota publicada en CBA24N)

Durante una cena de la Fundación Libertad, en marzo de 2019, el ex presidente Mauricio Macri indicó que en un eventual segundo mandato aplicaría las mismas reformas económicas, pero con mayor velocidad: la frase “en la misma dirección, pero más rápido", sintetizó la promesa electoral que terminaría en la doble derrota de Juntos por el Cambio (JXC) en las primarias de agosto y la primera vuelta de octubre de aquel año. Siete años después, las últimas mediciones permiten comparar el estado de situación del actual gobierno que, como el de Macri, surgió también de un ballotage: según la Encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública (Espop) de la Universidad de San Andrés (Udesa), la aprobación de la gestión de Javier Milei se mantiene por debajo de la de Macri desde hace un año; en mayo pasado, la brecha fue de 5 puntos porcentuales (pp), 37% vs 42% (gráfico arriba). En cambio, supera a la que tenía Alberto Fernández a la misma altura de mandato: 21%. 

En la misma línea, el Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT) arrojó en mayo una caída intermensual de 1,6% (gráfico arriba). Así, en los primeros cinco meses de 2026, el ICG registró cinco caídas consecutivas, lo que acumula una contracción de 19,2% desde fines del año pasado. Esto ubica al gobierno de Milei 2,6% por debajo de Macri a la misma altura de su gestión, es decir, el mes 30 (2,04) y también menor (-17,8%) al que registró Néstor Kirchner en mayo de 2006 (2,42). Consuelo parcial: el ICG de Milei superó al de Alberto Fernández y Cristina Fernández en los meses 30 de sus respectivas gestiones. 

El ICG de la UTDT mide la confianza en una escala del 0 al 5, con la cual la gestión Milei alcanzó una confianza de 1,99 en mayo. Con ese dato, el promedio en lo que va de su mandato cayó a 2,41 puntos, su registro más bajo. ¿Qué sucede con mediciones alternativas? La consultora Equipo Mide relevó en mayo la misma variable, pero con una escala del 1 al 10: el promedio fue de 4 puntos y una mayoría de 51% le puso la nota más baja, 1, que equivale a nada de confianza (gráfico arriba). 

Con la misma escala del 1 al 10, la última encuesta de Consultora Delfos realizada en mayo pasado arrojó una confianza en un nivel similar: casi 3,9 de promedio (gráfico arriba). En este informe, casi 60% le puso la nota más baja, 1. La serie evolutiva del último año muestra que en abril de 2026 la negatividad cruzó el umbral del 60%, mientras que la positividad se desplomó por debajo del 30%. 

Finalmente, Delfos profundiza el análisis con un anclaje local. En Córdoba, a dos años y medio de mandato, Milei, que ganó el ballotage en esta provincia con 74% de los votos, acusa un desgaste similar al de Macri a la misma altura de gestión. También queda por detrás de CFK en mayo 2014 (su segunda gestión) y muy lejos del ex presidente mejor ubicado, Néstor Kirchner; en cambio, aventaja a CFK en mayo de su primer mandato y a Alberto Fernández en mayo de 2022 (gráfico arriba).  

En síntesis:

1) dos mediciones nacionales recientes coinciden en que la gestión Milei “quema” capital político más rápido que la de Macri, quien fue su aliado clave para encarar el ballotage con proyección favorable

2) tres mediciones de confianza muestran que la gestión Milei se ubicó en mayo de 2026 con notas bajas en la escala 

3) en Córdoba, donde Milei ganó el ballotage en 2023 con más contundencia que Macri en 2015, el actual presidente ya tiene un desgaste similar a la misma altura de la gestión

4) así, la gestión Milei enfrenta un proceso de desgaste político significativo, caracterizado por una caída de la confianza pública, niveles de aprobación inferiores a los de Macri en igual etapa de gobierno y una pérdida de respaldo visible incluso en Córdoba, uno de sus bastiones electorales más favorables. 


viernes, 29 de mayo de 2026

La tolerancia ciudadana, al límite en las últimas mediciones nacionales (nota publicada en CBA24N)

Las últimas mediciones nacionales coinciden, con apenas matices, en un punto: la paciencia del electorado transita una zona de riesgo en términos socioeconómicos. Según la más reciente encuesta de consultora Delfos, una mayoría de 55% dice que, considerando su situación económica familiar, ya no tiene tiempo para esperar una mejora; a eso se suma otro 5% que podría esperar de 1 a 3 meses, lo que acumula 60% de “aguante” nulo o mínimo (gráfico arriba). En el otro extremo, un 24% muestra una tolerancia que va de 6 meses hasta más de un año, lo que representa el núcleo ultra duro de La Libertad Avanza (LLA) si se considera el 30% que esa fuerza obtuvo en las primarias de 2023 y la primera vuelta presidencial del mismo año. “La mayoría siente que el sueldo no alcanza, no puede ahorrar, vive ajustando consumos”, agrega el informe. 

A su turno, la última medición conjunta de las consultoras Alaska y Trespuntozero (gráfico arriba) reportó casi 54% de bajísima tolerancia social en la situación económica personal (7,6% de insostenible + 46,3% de cada vez más complicada), vs 45,5% de acumulado entre quienes dicen sostenible en el tiempo (18,2%) y quienes responden difícil, pero manejable (27,3%). En este caso, la polarización es asimétrica y desfavorable al gobierno, pero el cuadro es menos dramático respecto a lo que surge del informe anterior. 

Según Giacobbe, una primera minoría de casi 42% dice que no puede resistir nada; en el otro extremo, 27,5% responde que puede resistir 4 años (gráfico arriba). La tolerancia cero se ubica en el mismo orden de magnitud del voto a Unión por la Patria en el ballotage de 2023 (44,4%), mientras que el aguante máximo replica el voto a LLA previo a la segunda vuelta, en torno al 30%. Si hacemos un promedio de estas tres mediciones relativamente comparables, obtenemos una tolerancia entre nula y baja de casi 52% (mayoritaria) vs un “aguante” de 32,3%, lo que arroja un saldo desfavorable de casi 20 puntos porcentuales (pp). 

Este panorama se complementa con una creciente atribución de responsabilidades al actual gobierno por la coyuntura socioeconómica: según Equipo Mide, el 30% de los electores carga la pobreza en el país a la gestión de Javier Milei, vs 24% que la asigna al gobierno anterior; por otro lado, 29% la distribuye entre ambos (gráfico arriba). Sin embargo, este es el resultado relativamente menos desfavorable, como veremos. 

En la medición más reciente de Synopsis, el saldo es mucho más adverso para Milei: desde noviembre de 2024, una primera minoría por encima del 40% le asigna más responsabilidades al gobierno actual (gráfico arriba). La atribución al gobierno anterior ronda el 30% desde marzo pasado, mientras crecen quienes reparten responsabilidades entre ambas gestiones. 

Proyección Consultores mide de manera polarizada, sin la opción de dividir responsabilidades entre gobiernos, sino identificando al principal por la situación económica actual: el resultado es claramente desfavorable para el oficialismo, dado que 49,1% (poco menos de la mitad) la carga en la gestión actual, vs 34,2% que la asigna al gobierno anterior (gráfico arriba). Se replica la situación de primera minoría netamente opositora consolidada entre 45%-50%, vs una minoría oficialista en torno a un tercio de las opiniones.  

El peor resultado para el gobierno actual aparece en el informe de Alaska & Trespuntozero: pese a medir con mayor diversidad de opciones de respuesta que las anteriores consultoras, casi 64% carga las tintas en el gobierno nacional de Milei (gráfico arriba). 

Con los matices señalados, el diagnóstico de las encuestas es consistente en marcar una alerta en términos de tolerancia social y en atribuir la principal responsabilidad por la situación socioeconómica al actual gobierno. En este marco, el último monitoreo de redes sociales realizado por Reputación Digital agrega un elemento de análisis que resulta convergente con esas tendencias: según el informe, el Índice de Tolerancia Social (ITS) cruzó en mayo el umbral crítico, marcando una negatividad de casi 29 puntos (gráfico arriba). 

Cruzar el umbral de los 20 puntos de negatividad marca el tránsito de una situación de tolerancia pasiva a otra que pasa a demandar un cambio activo, destacó el reporte, que concluye: “No es un pronóstico de caída, pero sí un indicador de erosión profunda de la gobernabilidad simbólica”

En síntesis: 

1) la tolerancia social frente a la situación económica muestra un fuerte deterioro y se ubica en zona crítica

2) más de la mitad de la población considera agotada (o casi) su capacidad de esperar una mejora económica

3) existe una brecha consolidada entre un núcleo opositor mayoritario y un apoyo oficialista más reducido

4) la mayor parte de la sociedad comienza a atribuir la responsabilidad principal de la crisis económica al gobierno actual.


viernes, 22 de mayo de 2026

Expectativas: el pesimismo se consolida muy por encima del optimismo en las encuestas (nota publicada en CBA24N y Perfil )

Tanto la imagen del gobierno como las expectativas a futuro confirman un malestar predominante en las últimas encuestas nacionales. Según la medición más reciente de consultora Delfos, ambas variables se estabilizan en valores superiores al 60% y el horizonte a futuro mejora levemente respecto a abril, pero sin perforar el 60% de negatividad (gráfico arriba). Por otro lado, menos del 10% espera que la situación siga igual. La respuesta “empeorará respecto al año pasado” cede levemente respecto del pico de 66%, pero aun disputa la condición de ser el segundo registro más alto de la serie (junto con el de marzo pasado) desde mayo de 2025. “Dicho estado de opinión y perspectivas exponen un clima de desencanto que no encuentra respuestas en el presente, ni de cara al futuro. Se comienza a sedimentar un techo que estrecha y complica las aspiraciones oficialistas de cara a las elecciones de 2027”, amplía el informe. 

Con apenas matices, la última encuesta de Equipo Mide arroja un patrón similar: 63% de negatividad vs 33% de positividad, agrupando las respuestas por afinidad (mejor que ahora + igual de bien que ahora vs igual de mal que ahora + peor que ahora; gráfico arriba). 

Al hacer foco en las respuestas extremas, el mismo informe muestra que el pesimismo (peor que ahora) anota su valor pico en lo que va de la gestión de Javier Milei, mientras que el optimismo está apenas por encima del piso de 24% registrado en octubre de 2025 (gráfico arriba). 

A su turno, el más reciente informe de la Encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública (Espop) de la Universidad de San Andrés (Udesa) permite comparar la situación retrospectiva con la expectativa a futuro. En ambos casos, el pesimismo se impone con comodidad al optimismo, si bien con matices: más del 50% percibe que la situación empeoró tanto a nivel país como en el plano personal respecto al año pasado, mientras que la expectativa de deterioro a futuro ronda el 40% en ambas dimensiones (gráfico arriba). 

La serie evolutiva del mismo informe muestra que el pesimismo en ambas variables toca un nivel pico o está cerca de anotarlo en lo que va de la gestión Milei (gráfico arriba). El promedio de estas tres mediciones relativamente comparables en términos de expectativas arroja casi 56% de pesimismo vs 28,3% de optimismo, es decir, negatividad duplicando a la positividad. 

El más reciente informe de Proyección Consultores permite hacer una comparación similar, pero con foco en la situación económica: en los últimos meses, casi 76% percibe un deterioro o siente que está igual de mal que antes a nivel familiar, lo que triplica a quienes sienten una mejoría o que están igual de bien (gráfico arriba). En términos de expectativa a futuro, la tendencia sigue siendo desfavorable, si bien con menor gravedad: casi 62,5% de pesimismo vs 37,5% de optimismo (gráfico arriba). 

Según D´Alessio/Irol, el pesimismo en la expectativa económica para un plazo de un año en lo que va de la gestión Milei está apenas por debajo del nivel pico registrado en agosto de 2025: 56%, vs un optimismo que se ubica en el piso de la serie, 39% (gráfico arriba).

La última medición conjunta de Alaska y trespuntozero muestra el peor resultado relativo de las encuestas recientes: 61,2% de pesimismo vs apenas 17,4% de optimismo (gráfico arriba), lo que implica pico y piso de la serie, respectivamente. 

Finalmente, la más reciente encuesta de Reale-Dalla Torre (RDT) mostró una polarización creciente en la expectativa económica nacional, con crecimiento tanto del optimismo como del pesimismo, a costa del ns/nc (gráfico arriba).  El promedio de estas cuatro mediciones con foco en la perspectiva económica arroja casi 58% de negatividad vs 32% de positividad. 

En síntesis: 

1) el pesimismo social y económico se consolidó como clima predominante en las principales encuestas nacionales, con niveles de negatividad que superan al optimismo

2) la percepción de deterioro económico personal y nacional alcanza niveles récord o cercanos a los máximos de la gestión Milei, especialmente en indicadores vinculados a expectativas económicas

3) las tendencias convergentes confirman un desencanto extendido tanto sobre el presente como sobre el futuro inmediato

viernes, 15 de mayo de 2026

Las expectativas de desinflación se diluyen en las encuestas nacionales (nota publicada en CBA24N y Perfil)

Según el Indec, los precios al consumidor aumentaron 2,6% en abril con respecto a marzo y 32,4% interanual. Así, acumularon un alza de 12,3% en el primer cuatrimestre de 2026, mientras que el presupuesto preveía 10,1% para todo el año. Está claro que esa previsión no se cumplirá y que la desinflación ya no es el activo que supo ser para el oficialismo: la encuesta realizada por consultora Delfos a nivel país en abril arrojó que 2 de cada 3 argentinos no creen que el presidente Javier Milei logre reducir la inflación aún más, vs 29% que cree que sí (gráfico arriba). El pesimismo en la materia llegó al nivel pico de la serie interanual, mientras que el optimismo tocó un nivel piso, que se ubica en el mismo orden de magnitud del voto duro de La Libertad Avanza (LLA), el 30% que votó a Milei en las primarias de agosto de 2023 y la primera vuelta del mismo año. La desconfianza sobre el relato económico oficial implica un quiebre. “Cuando más de siete de cada 10 dicen no creer en la inflación del Indec y dos tercios no creen que el Gobierno pueda reducirla aún más, se rompe una pieza clave del dispositivo político libertario: la idea de que, aunque cueste, `lo peor ya pasó`. A partir de ahí, el sacrificio deja de percibirse como inversión a futuro y empieza a vivirse como pérdida sin compensación clara”, amplió el informe.

La bisagra se produjo en febrero de 2026, luego de que el gobierno abortó la actualización metodológica prevista, lo que derivó en la renuncia del titular del Indec, Marco Lavagna: ese mes, el pesimismo trepó por arriba del 50%. En el informe, la asociación entre pesimismo y crisis de confianza se evidencia en el ascenso ininterrumpido de quienes no le creen a la inflación que publica el Indec: 13 puntos porcentuales (pp) entre febrero y abril (de 59% a 72%), al tiempo que se desplomó 9 pp el dato de confianza en el mismo lapso (gráfico arriba).

En la misma línea, la última encuesta de QMonitor reportó que casi 2 de cada tres argentinos creen que el gobierno no está logrando controlar la inflación, vs 29% que sí (gráfico arriba). El dato negativo resulta el más alto desde febrero pasado, mientras que el optimismo se mantiene amesetado por debajo del umbral del 30%. 


Consistente con eso, el mismo informe muestra que menos del 30% cree que los precios aumentaron poco o nada en el último mes, vs 73% que piensa que aumentaron mucho o bastante (gráfico arriba). El último mes con el optimismo en el umbral del 40% fue diciembre de 2025. 


En ese contexto, la inflación vuelve a ingresar entre las principales preocupaciones de los argentinos, con 22% de participación (gráfico arriba), según la última Encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública de la Universidad de San Andrés (Espop/Udesa).

En la misma sintonía, la última medición de la consultora Reale-Dalla Torre muestra que la inflación se mantiene en el top 5 de principales preocupaciones ciudadanas, amesetada en torno al 35% de menciones entre marzo y abril (gráfico arriba).

El más reciente estudio de Atlas Intel & Bloomberg también mostró un rebote de las menciones a altos precios/inflación a partir de febrero pasado (gráfico arriba), con lo cual el problema se consolida en el top 3 de las principales preocupaciones.

El último informe del Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas (Ietse) anticipó hace 10 días el dato oficial publicado ayer por el Indec, al proyectar 2,63% de inflación (gráfico arriba). “La persistencia inflacionaria, combinada con la caída del salario real, impacta de forma directa sobre los hogares, especialmente en los segmentos de ingresos bajos y medios, limitando severamente su capacidad de consumo. Abril de 2026 consolida una tendencia preocupante: la desaceleración inflacionaria no responde a un proceso de recuperación económica, sino a la contracción del consumo”, destacó el documento. En este marco, las expectativas de una desinflación “virtuosa” (es decir, no atada a una recesión) se diluyen. “Se observa una ruptura en la promesa de futuro. El 68% no cree que Milei vaya a mejorar la situación del país durante su mandato; el 66% cree que el país estará peor que el año pasado; el 66% no cree que pueda bajar más la inflación; y 72% no cree en los datos del INDEC sobre inflación.  Es decir: el Gobierno no sólo pierde apoyo presente, sino también autoridad para narrar el futuro y credibilidad para explicar el presente”, concluye Delfos en su informe.

En síntesis:

1)      la inflación acumulada en el primer cuatrimestre de 2026 ya superó la previsión oficial para todo el año, debilitando el principal activo económico del gobierno

2)      crece el pesimismo social; alrededor de dos tercios de los argentinos no creen que el gobierno de Javier Milei pueda seguir reduciendo la inflación

3)      la confianza en los datos del Indec cayó con fuerza desde febrero de 2026, tras la crisis que derivó en la salida de Marco Lavagna

4)      la inflación volvió a ubicarse entre las principales preocupaciones ciudadanas, impulsada por la persistencia de aumentos de precios y la caída del salario real

5)      la relativa desaceleración inflacionaria actual de abril no se percibe como una mejora económica sostenible, sino como resultado de la contracción del consumo en un marco recesivo.