viernes, 15 de mayo de 2026

Las expectativas de desinflación se diluyen en las encuestas nacionales (nota publicada en CBA24N)

Según el Indec, los precios al consumidor aumentaron 2,6% en abril con respecto a marzo y 32,4% interanual. Así, acumularon un alza de 12,3% en el primer cuatrimestre de 2026, mientras que el presupuesto preveía 10,1% para todo el año. Está claro que esa previsión no se cumplirá y que la desinflación ya no es el activo que supo ser para el oficialismo: la encuesta realizada por consultora Delfos a nivel país en abril arrojó que 2 de cada 3 argentinos no creen que el presidente Javier Milei logre reducir la inflación aún más, vs 29% que cree que sí (gráfico arriba). El pesimismo en la materia llegó al nivel pico de la serie interanual, mientras que el optimismo tocó un nivel piso, que se ubica en el mismo orden de magnitud del voto duro de La Libertad Avanza (LLA), el 30% que votó a Milei en las primarias de agosto de 2023 y la primera vuelta del mismo año. La desconfianza sobre el relato económico oficial implica un quiebre. “Cuando más de siete de cada 10 dicen no creer en la inflación del Indec y dos tercios no creen que el Gobierno pueda reducirla aún más, se rompe una pieza clave del dispositivo político libertario: la idea de que, aunque cueste, `lo peor ya pasó`. A partir de ahí, el sacrificio deja de percibirse como inversión a futuro y empieza a vivirse como pérdida sin compensación clara”, amplió el informe.

La bisagra se produjo en febrero de 2026, luego de que el gobierno abortó la actualización metodológica prevista, lo que derivó en la renuncia del titular del Indec, Marco Lavagna: ese mes, el pesimismo trepó por arriba del 50%. En el informe, la asociación entre pesimismo y crisis de confianza se evidencia en el ascenso ininterrumpido de quienes no le creen a la inflación que publica el Indec: 13 puntos porcentuales (pp) entre febrero y abril (de 59% a 72%), al tiempo que se desplomó 9 pp el dato de confianza en el mismo lapso (gráfico arriba).

En la misma línea, la última encuesta de QMonitor reportó que casi 2 de cada tres argentinos creen que el gobierno no está logrando controlar la inflación, vs 29% que sí (gráfico arriba). El dato negativo resulta el más alto desde febrero pasado, mientras que el optimismo se mantiene amesetado por debajo del umbral del 30%. 


Consistente con eso, el mismo informe muestra que menos del 30% cree que los precios aumentaron poco o nada en el último mes, vs 73% que piensa que aumentaron mucho o bastante (gráfico arriba). El último mes con el optimismo en el umbral del 40% fue diciembre de 2025. 


En ese contexto, la inflación vuelve a ingresar entre las principales preocupaciones de los argentinos, con 22% de participación (gráfico arriba), según la última Encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública de la Universidad de San Andrés (Espop/Udesa).

En la misma sintonía, la última medición de la consultora Reale-Dalla Torre muestra que la inflación se mantiene en el top 5 de principales preocupaciones ciudadanas, amesetada en torno al 35% de menciones entre marzo y abril (gráfico arriba).

El más reciente estudio de Atlas Intel & Bloomberg también mostró un rebote de las menciones a altos precios/inflación a partir de febrero pasado (gráfico arriba), con lo cual el problema se consolida en el top 3 de las principales preocupaciones.

El último informe del Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas (Ietse) anticipó hace 10 días el dato oficial publicado ayer por el Indec, al proyectar 2,63% de inflación (gráfico arriba). “La persistencia inflacionaria, combinada con la caída del salario real, impacta de forma directa sobre los hogares, especialmente en los segmentos de ingresos bajos y medios, limitando severamente su capacidad de consumo. Abril de 2026 consolida una tendencia preocupante: la desaceleración inflacionaria no responde a un proceso de recuperación económica, sino a la contracción del consumo”, destacó el documento. En este marco, las expectativas de una desinflación “virtuosa” (es decir, no atadas a una recesión) se diluyen. “Se observa una ruptura en la promesa de futuro. El 68% no cree que Milei vaya a mejorar la situación del país durante su mandato; el 66% cree que el país estará peor que el año pasado; el 66% no cree que pueda bajar más la inflación; y 72% no cree en los datos del INDEC sobre inflación.  Es decir: el Gobierno no sólo pierde apoyo presente, sino también autoridad para narrar el futuro y credibilidad para explicar el presente”, concluye Delfos en su informe.

En síntesis:

1)      la inflación acumulada en el primer cuatrimestre de 2026 ya superó la previsión oficial para todo el año, debilitando el principal activo económico del gobierno

2)      crece el pesimismo social; alrededor de dos tercios de los argentinos no creen que el gobierno de Javier Milei pueda seguir reduciendo la inflación

3)      la confianza en los datos del Indec cayó con fuerza desde febrero de 2026, tras la crisis que derivó en la salida de Marco Lavagna

4)      la inflación volvió a ubicarse entre las principales preocupaciones ciudadanas, impulsada por la persistencia de aumentos de precios y la caída del salario real

5)      la relativa desaceleración inflacionaria actual de abril no se percibe como una mejora económica sostenible, sino como resultado de la contracción del consumo en un marco recesivo.

viernes, 8 de mayo de 2026

El malestar económico llegó a un nivel pico en las encuestas (nota publicada en CBA24N)

La economía doméstica perfora la paciencia política y la tolerancia al sacrificio entra en zona de riesgo: durante buena parte del ciclo del presidente Javier Milei, una porción del electorado aceptó costos inmediatos a cambio de una expectativa de orden macroeconómico que parece diluirse en los últimos meses. Según la última encuesta nacional de consultora Delfos, en abril un acumulado de casi 70% de los argentinos tuvo dificultades para afrontar los gastos económicos mensuales (suma de muy probable + probable), vs 31% de baja o nula probabilidad (gráfico arriba). El evolutivo interanual muestra al valor desfavorable en el pico de la serie, más que duplicando al favorable. “La base material del malestar es evidente. Aún no se observa una sociedad en crisis terminal, pero sí una mayoría que vive bajo presión constante: salarios que no alcanzan, imposibilidad de ahorrar, ajuste de consumos, endeudamiento, desempleo y cierre de empresas aparecen una y otra vez como motivaciones de evaluación negativa o pesimista. No es un malestar abstracto: es una situación concreta de pérdida de capacidad para sostener la vida mensual”, amplía el informe.

En la misma línea, la más reciente encuesta nacional de Atlas Intel & Bloomberg reportó malestar mayoritario en tres dimensiones de la economía: la doméstica/familiar (58%), la del país (68%) y a nivel del mercado de trabajo (74%). En los tres casos, los saldos resultantes son ampliamente desfavorables: de -36 puntos porcentuales (pp) a -64 pp (gráfico arriba).

Peor todavía, la negatividad del presente genera pesimismo a futuro: el mismo informe muestra expectativas desfavorables en las tres dimensiones medidas, con saldos negativos que oscilan entre -19 pp y -25 pp (gráfico arriba). El optimismo se ubica entre 30% y 34%, es decir, en el mismo orden de magnitud del voto duro de La Libertad Avanza (LLA) en las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) de agosto de 2023 y la primera vuelta presidencial del mismo año. 

¿Qué sucede en Córdoba, bastión de LLA desde 2023? Según la última encuesta provincial de consultora Zentrix, una primera minoría del 41% califica de manera negativa su situación económica actual, vs poco menos de un tercio que la evalúa de manera positiva; por otro lado, casi 27% la define como neutra (gráfico arriba). La negatividad está apenas por debajo de los niveles pico de meses anteriores, pero claramente se despegó del optimismo en abril.  

En ese marco, casi 77% de los cordobeses dice que con sus ingresos no llega más allá del 20 de cada mes, vs apenas 23,1% acumulado entre quienes llegan bien y pueden ahorrar (gráfico arriba). Esto pone en evidencia lo ajustado de la situación económica de los comprovincianos, que termina de manifestarse en que 84,4% siente que su poder adquisitivo se deterioró en el último año, según la reciente medición de consultora Varianza en este distrito clave (gráfico abajo). 

En síntesis:

1) el malestar económico alcanzó niveles récord a nivel nacional, lo que refleja una fuerte presión sobre la economía doméstica

2) la tolerancia social al ajuste parece haber llegado a un límite, ya que la expectativa de mejora macroeconómica que sostenía parte del apoyo político al gobierno comenzó a debilitarse 

3) las percepciones negativas abarcan tanto la economía familiar como la situación del país y el mercado laboral, con saldos ampliamente desfavorables y expectativas futuras predominantemente pesimistas 

4) en Córdoba también predomina una visión negativa de la situación económica actual, con evaluaciones desfavorables y altos niveles de dificultad para llegar a fin de mes 

5) el deterioro del poder adquisitivo es una percepción generalizada entre los cordobeses.