Dentro de un año, el país estaría a punto de celebrar la primera vuelta presidencial. Un enfoque alternativo al de medir la intención de voto mediante encuestas nacionales es sondear la autoidentificación ideológica de los electores argentinos: según el último informe de las consultoras Alaska y Trespuntozero, entre las respuestas positivas una primera minoría de casi 25% se define como peronista, 16,4% como mileísta, casi 11% como kirchnerista, casi 5% macrista y otro tanto de izquierda (gráfico arriba). Fuera del top 5, aparece un residual radical en torno al 3% y la mitad de esa proporción se define como antimileísta. Si agrupamos por un criterio de proximidad, tenemos 35,5% de peronismo + kirchnerismo, 24,4% de mileístas + Juntos por el Cambio (macristas + radicales): en este caso, la oposición aventaja por 11,1 puntos porcentuales al conglomerado cercano al oficialismo, pero al existir casi un 27% que no se identifica de ninguna manera, cualquier extrapolación a tendencia electoral deviene en impracticable.
El cruce por voto en la primera
vuelta de 2023 confirma los clivajes previsibles en los dos candidatos
principales: casi 50% de votantes de Sergio Massa se autoidentifican como peronistas,
casi 32% como kirchneristas y casi 11% no se identifican ideológicamente. En
tanto, el voto a Javier Milei se compone de casi 49% de mileístas, casi 3% de
macristas, otro tanto de radicales y casi 29% sin identificación (gráfico
arriba).
En tanto, el último informe de consultora Escenarios reportó entre las respuestas positivas una primera minoría de casi 22% de peronistas, casi 13% de kirchneristas, casi 10% de libertarios, casi 8% de liberales y 4,3% de radicales (gráfico arriba). Si agrupamos por proximidad con el mismo criterio anterior, el resultado es 34% de peronistas + kirchneristas vs casi 22% de libertarios + liberales + radicales; la brecha a favor del conglomerado opositor es de 12,1 pp. Nuevamente, por fuera de esos dos polos queda un 26,4% de electores independientes y otros segmentos, entre los que se destaca un 7% de “centristas” y varios grupos minoritarios que rondan entre 2% y 3%. Con los matices del caso, ambos informes confirman al peronismo como la primera minoría identitaria entre las respuestas positivas, y un segundo puesto disputado por mileístas/libertarios (entre 10%-16,4%) y kirchneristas (entre 11%-12,5%). El radicalismo, claramente diluido, queda por debajo del 5% en ambos informes, mientras que la izquierda ronda entre 2,1%-4,6%.
El informe de Escenarios va un paso más allá y mide la clásica escala ideológica izquierda vs derecha: en este caso, una primera minoría de casi 29% se ubica en el centro, mientras que la derecha neta (10) casi triplica a la izquierda neta: 18,1% vs 6,6% (gráfico arriba). En este caso, casi 11% dice no saber cómo ubicarse, muy por encima del cuarto de electores (y más) que no se identifica de ninguna manera, lo que sugiere que una gran porción de esos electores tiende a ubicarse en el centro del espectro ideológico.
Al agrupar por proximidad, Escenarios reporta casi 21% de izquierda-centroizquierda, 32,1% de centro y casi 37% de derecha-centroderecha (gráfico arriba), lo que implica una disputa pareja entre estas dos expresiones por la primera minoría. Profundiza el informe: “la autoubicación ideológica está inclinada hacia la derecha (36,6% contra 20,6% de izquierda), las etiquetas explícitamente de izquierda no llegan al 7% de la población y, entre quienes dicen haber cambiado de manera de pensar en los últimos años, son más los que se corrieron a la derecha (20,2%) que a la izquierda (13,7%). Pero si por ‘izquierdización’ se entiende la revitalización de una cultura que valora un rol positivo del estado y el igualitarismo en materia económica, los datos también son inequívocos: siete de cada diez argentinos quieren que el Estado intervenga más para reducir desigualdades, que la educación y la salud sean públicas y gratuitas aunque cueste más impuestos, y dos de cada tres prefieren la igualdad a la libertad individual como valor ordenador. Ese ‘sentido común’ no es nuevo ni es de izquierda en el sentido partidario del término: es la matriz histórica de la cultura política argentina, que la experiencia libertaria no logró desplazar y que hoy, con el gobierno en su punto más bajo de confianza, vuelve a expresarse con nitidez. Lo que el estudio muestra, en síntesis, es una sociedad que demanda Estado en lo económico, orden en lo securitario y moderación en lo cultural”.
Finalmente, al cruzar la escala con las etiquetas, el resultado es que los peronistas muestran un reparto simétrico entre la izquierda (casi 32%) y el centro (un tercio), los kirchneristas se inclinan más hacia la izquierda (casi 60%), los liberales con la derecha (casi 88%) y aún más los libertarios (casi 95%). Agrega el informe: “siete de cada diez personas que se ubican a la izquierda son peronistas o kirchneristas. Las tres etiquetas de la izquierda no peronista (de izquierda, socialista, progresista) explican apenas un quinto de la izquierda autopercibida, y los independientes otro 8%. Visto desde el otro lado, el kirchnerismo es la etiqueta que más se ubica a la izquierda entre las de peso (59,6%), mientras que el peronismo a secas se reparte entre izquierda (31,6%), centro (33,3%) y una quinta parte que no sabe ubicarse: el peronista promedio no se piensa como un hombre de izquierda. En el espejo, los libertarios (94,5%), liberales (87,8%) y conservadores (81,5%) se ubican a la derecha con una homogeneidad que ninguna etiqueta del otro campo alcanza. La derecha argentina es ideológicamente compacta; la izquierda es un ala del peronismo más una franja pequeña de identidades doctrinarias”.
En síntesis:
1) el peronismo conserva la primera minoría
identitaria, con cerca de un cuarto de los electores que se autoidentifican
positivamente, mientras que el mileísmo/liberalismo aparece como segundo
espacio, aunque con menor peso individual.
2) la oposición presenta una ventaja agregada sobre
el oficialismo, tanto en la agrupación por proximidad partidaria como en la
escala ideológica, aunque la magnitud de esa ventaja convive con un importante
segmento de independientes y electores sin identificación.
3) la derecha constituye el espacio ideológicamente
más compacto, con una fuerte concentración de libertarios, liberales y
conservadores en ese polo; en contraste, la izquierda aparece más fragmentada y
fuertemente vinculada al peronismo y al kirchnerismo.
4) el centro mantiene un peso decisivo en el mapa
ideológico; cerca de tres de cada 10 electores se ubican allí, y una proporción
significativa de quienes no adhieren a una identidad partidaria podría tender a
posicionarse en ese espacio.
5) el mapa ideológico combina una
inclinación hacia la derecha con una persistente demanda de Estado y protección
social; predominan posiciones de derecha en la autoubicación, pero siete de
cada 10 argentinos sostienen la necesidad de mayor intervención estatal para
reducir desigualdades y valoran la educación y la salud públicas.
































