Luego del triunfo electoral oficialista en octubre pasado, hubo un lapso en el cual el clima respecto a una reforma laboral “en abstracto” tuvo un acompañamiento relativamente favorable en la opinión pública. En diciembre, con la presentación del proyecto, eso comenzó a cambiar, y en febrero, ya en pleno debate, se consolidó el giro: la iniciativa primero polarizó opiniones y con el correr de los días creció la oposición, hasta hacerse mayoritaria. Según la última encuesta nacional de consultora Delfos, casi 32% se mostró de acuerdo con el proyecto del oficialismo cuando comenzó el tratamiento, vs 52% en desacuerdo (gráfico arriba). El saldo desfavorable es contundente: 20,2 puntos porcentuales (pp), con un nivel de acompañamiento que replica el voto duro obtenido por La Libertad Avanza (LLA) en las primarias de agosto de 2023 y la primera vuelta presidencial de octubre de mismo año (30%).
Con apenas matices, la última medición nacional de Pulso Research arrojó 35,1% de acuerdo vs 44,6% de desacuerdo (gráfico arriba). Aunque el saldo desfavorable se reduce a 9,5 pp, sigue siendo nítido.
El proyecto sólo logra niveles significativos de apoyo (superiores al 50%) entre electores que en octubre de 2023 votaron por Javier Milei o Patricia Bullrich como candidatos presidenciales, mientras que entre quienes eligieron a Sergio Massa, Myriam Bregman y Juan Schiaretti el rechazo oscila en niveles que van del 64% al 96%, según Delfos (gráfico arriba).
El clivaje político-electoral resulta así en una clave interpretativa, lo que también se pone de manifiesto en el informe de Pulso Research, que cruza las actitudes en función de voto en el ballotage 2023: 62,1% de acuerdo entre votantes de Milei, vs casi 81% de desacuerdo entre los de Massa (gráfico arriba).
Ya en pleno debate en el Congreso, la paradoja quedó aún más expuesta: aunque el Gobierno nacional logró contar con los votos para que la iniciativa avanzara tanto en el Senado como en la Cámara de Diputados, llegó con un déficit narrativo que no tenía en diciembre de 2025. En la cobertura mediática, según el último informe realizado por consultora Analogías, la definición del problema desplazó el eje desde la modernización hacia la disputa de poder, lo que arrojó como resultado casi 9% de posiciones editoriales pro-gobierno vs 39,2% de posiciones pro-sindical, en condiciones de disputar la primera minoría con el posicionamiento neutro: 40,1% (gráfico arriba).
De eso surge el contraste entre una reforma laboral aprobada en el Congreso (más allá del trámite pendiente en el Senado), pero con una legitimidad social disputada y en tendencia desfavorable: según el análisis conversacional realizado por Enter Comunicación, al observar la distribución en redes sociales el primer dato es la preeminencia de la neutralidad (52,7%), explicada por la masiva cobertura de los medios de comunicación nacionales e internacionales que siguieron cada minuto de la sesión de ayer y el estado de los servicios durante el paro general. Sin embargo, al filtrar lo informativo y analizar la postura de los usuarios que tomaron partido, la balanza se inclina drásticamente en sentido contrario al oficialismo. La primera minoría (casi 42%) de quienes expresaron su opinión se manifestaron en contra de la reforma laboral y a favor del paro general. La narrativa opositora se concentró en mensajes de defensa de los derechos adquiridos y fuertes cuestionamientos hacia los legisladores que votaron a favor de la reforma. Por contraste, las expresiones de apoyo al proyecto o rechazo al paro fueron marginales: apenas 5,3%. “Si bien el tema estuvo en la agenda de todos los medios, la ´calle digital´ fue ocupada casi en su totalidad por el arco opositor, mientras que el apoyo a la reforma no logró traccionar un volumen significativo de defensores activos en las plataformas sociales durante esta jornada”, destacó el informe. En síntesis, si bien el Gobierno logró avanzar con la aprobación de la iniciativa, las últimas mediciones coinciden en que el trámite generó un costo político significativo y complicó el cierre de un mes corto pero intenso, que arrancó con la polémica en el Indec.























