miércoles, 31 de octubre de 2018

Presupuesto, supuestos y posicionamientos de cara al 2019 (II)

En el posteo anterior citábamos datos de una medición del consultor Federico González sobre las percepciones relativas al Presupuesto. Otra medición sobre este tema fue realizada por la consultora D´Alessio IROL y Berensztein: según sus datos, en lo relativo al conocimiento del contenido del Presupuesto, el 21% de los argentinos respondió que sí lo conoce, en detalle; el 72% que sólo conoce lo que se publica en los medios, mientras que el 7% no sabe. Con respecto a las actitudes en relación a los ajustes que propone el Presupuesto, apenas 8% dijo considera que son buenos; el 37% los percibe como malos pero necesarios; para el 46% son malos e innecesarios, y el 9% da otras respuestas. Es decir, la primera minoría, francamente desfavorable, se acerca al 50%.


Esto ratifica nuestra línea de análisis en el sentido de que los efectos socioeconómicos de gestión y la agenda de gobierno tienden a polarizar las opiniones entre Cambiemos y Unidad Ciudadana, debilitando relativamente a las otras posiciones: los electores que acompañan el ajuste por considerarlo "bueno" o al menos "necesario" (45%) tienden a acercarse al oficialismo, en tanto que quienes los rechazan (46%) lo hacen respecto a la principal fuerza opositora, Unidad Ciudadana, dejando en un "no lugar" a las posiciones "opo-oficialistas", como las del peronismo antiK o federal y el massismo. Recordemos que una de las premisas de nuestro análisis es que el segmento de electores no alineados (ni K ni antiK) resulta decisivo de cara al 2019, como lo fue en 2015. En el ballotage del 2015, la distribución relativa de ellos entre Mauricio Macri y Daniel Scioli fue relativamente asimétrica a favor del primero, que así derrotó al candidato del FPV por escasos 2,68 pp (51,34% a 48,66%), en una elección muy ajustada. Como necesitaba persuadir a electores que en dos instancias habían dicho que no a Cambiemos (las PASO de agosto y la primera vuelta de octubre), esa alianza apeló a una serie de promesas de mejora. El último estudio de la consultora Query Argentina hizo foco en tres de ellas: pobreza cero, lucha contra las mafias y unir a los argentinos. Los resultados son magros. En el caso de pobreza cero, apenas el 5% de los argentinos cree que Macri avanzó mucho 5%; avanzó poco, el 27%; no avanzó, 62%; no sabe 6%. Aun si sumamos 5%+27%, la proporción es desfavorable para el gobierno (32%-62%). Claro está que ese 62% no se volcará por una sola fuerza opositora en primera vuelta, pero en el ballotage puede ser otra cuestión. Mucho mejor para el oficialismo es el resultado en el issue "lucha contra las mafias": cree que avanzó mucho 32%, que avanzó poco el 27%, que no avanzó el 29% y no sabe 12%. La proporción es 59% a favor del oficialismo, 29% a favor de la oposición. "Desempata" en esta encuesta el tercer issue, "unir a los argentinos": cree que en eso avanzó mucho el 9%, que avanzó poco el 27%, que no avanzó el 56%; no sabe 8%. Es decir, 36% a favor de Cambemos, 56% en contra. De tres issues, uno es netamente favorable a una continuidad del oficialismo en el poder y dos son claramente desfavorables.

Actuación del oficialismo en la reducción de la pobreza






El CEOP también midió la actuación del oficialismo en la reducción de la pobreza, con un resultado para el gobierno peor al de Query: apenas 21,8% de calificación positiva, contra 74,3% de negativa (ver datos arriba; click para agrandar). En cuanto a la reducción de la inflación, las proporciones son similares: 22,2% de positiva, contra 73,4% de negativa (ver datos abajo click para agrandar). Otras promesas de Cambiemos no fueron medidas a través de datos blandos de encuestas, pero sí pueden ser contrastadas con datos estadísticos duros: contra la promesa de que los trabajadores no pagarían Impuesto a las Ganancias hasta ahora se sumaron más de 550 mil contribuyentes en esa categoría (y unos 200 mil más en total; para peor, el Presupuesto 2019 implica que trabajadores en relación de dependencia y jubilados deberán pagar más por ese impuesto para disminuir el déficit fiscal). En conjunto, todo esto lesiona la credibilidad del gobierno en el segmento de "no alineados".

Actuación del oficialismo en la reducción de la inflación



En ese marco, hoy todo el discurso del oficialismo se basa en la diferenciación respecto a la década pasada en el "issue" corrupción, y en menor medida en la lucha contra la inseguridad y el narcotráfico. Como apuntó el economista Claudio Scaletta, en las últimas medidas de política económica "hay un fuerte supuesto: que el potente torniquete del déficit primario cero en 2019 y el superávit en 2020 permitirán recuperar 'la confianza de los mercados' y, con ello, retomar el crecimiento. Es decir todo mejorará cuando el ajuste fiscal logre aquello que históricamente nunca logró (...) Como económicamente todo igual tendrá gusto a poco, ya que un nuevo shock de consumo como en 2017 es impensable por la restricción de la cuenta corriente y del Gasto, será necesario que se hable de economía lo menos posible y que se redoble la demonización del adversario, 'la cleptocracia populista', tarea que seguirá cumpliendo la trinidad 'AFI - Comodoro Py - prensa hegemónica'". Sin embargo, a tenor de la encuesta de Query, será muy difícil lograr que el tema económico no pese: el informe apunta que en las próximas elecciones el 58% de los electores decidirá su voto sobre la base de  “su situación económica personal y del país”, contra un 24% que privilegiará la “lucha contra la inseguridad, la corrupción y el narcotráfico”. Apenas un 3% hará foco en “las obras públicas en su barrio y en el país”, en tanto que un 15% alude a otros factores varios. El 24% que coincide con el eje del relato oficialista está en el orden de magnitud del voto duro de Cambiemos (donde Macri obtuvo el 24,5%), pero que casi 6 de cada 10 electores definan su postura en función de la situación económica doméstica y general confirma que los efectos socioeconómicos son los que a mediano y largo plazo construyen las tendencias de la opinión pública, y ese casi 60% es el germen de un consenso negativo mayoritario contra el gobierno que resulta de alto riesgo de cara a un ballotage en 2019. Como apunta el informe, "si el contexto de estanflación se extendiese a la primera parte del año 2019, y la economía continuase siendo la principal preocupación de los votantes, al Gobierno le costará cada vez más “ofrecer futuro”".


Como dato complementario a este cuadro de situación, según el más reciente informe de Ipsos, el 68% de los argentinos cree que las cosas en el país van en la dirección equivocada, mientras que la proporción que cree que van en la dirección correcta viene en franco descenso, acercándose cada vez más al 30%; nuevamente, el apoyo se repliega al núcleo duro oficialista (ver datos al inicio del posteo; click para agrandar). Al mismo tiempo, ese estudio confirma la centralidad de la agenda socioeconómica: la inflación encabeza las preocupaciones (64%), seguida por desempleo y corrupción (ambas 44%); cerca, se ubica pobreza y desigualdad (38%). Cuando se compara la percepción del rumbo según Ipsos con la relevada por el CEOP, se ve que en esta segunda el resultado es peor para el gobierno: 27,3% cree que el rumbo es correcto, contra 63,2% que cree que es equivocado (ver datos abajo; click para agrandar). En síntesis, se detecta un patrón: núcleo duro de apoyo en torno al 30% y más cercano al 20% en los temas de agenda socioeconómica y en los más estructurales, desaprobación entre el 60% y el 70%. 

Percepción sobre el rumbo actual del país




domingo, 28 de octubre de 2018

Presupuesto, supuestos y posicionamientos de cara al 2019 (I)

El pasado jueves 25/10, la Cámara de Diputados dio media sanción a un presupuesto que supone un ajuste de $ 475.000 millones de cara al 2019. El resultado de la votación es el que muestra el gráfico (ver datos debajo). Si transformáramos los votos en proporciones, la distribución sería 54% a favor, 40% en contra y 3,1% abstenciones (casi la misma proporción se ausentó). Simplemente por curiosidad demoscópica, podríamos preguntarnos si esa distribución representa de manera aproximada las actitudes de los electores respecto al presupuesto. Oportunamente, el encuestador Federico González hizo la siguiente pregunta: ¿qué cree Ud que la oposición debería hacer con el presupuesto presentado por el gobierno de Mauricio Macri? El 24,5% se inclinó por “votarlo”; el 27,1%, “rechazarlo y dejar al gobierno sin presupuesto”; el 44,4%, “abstenerse y dejar que ese presupuesto sea sólo responsabilidad de Mauricio Macri”; el 4%, ns (ver datos arriba; click para agrandar). 




Es evidente la gran distancia entre esa dos series de distribuciones: la aprobación en Diputados está casi 30 puntos porcentuales (29,5 pp) arriba de la actitud de aprobación entre electores, mientras que la oposición está casi 13 pp (12,9) de la actitud correlativa en la opinión pública. Hay una "ancha avenida del medio" actitudinal que se decanta por la abstención, que apenas tuvo 3,1% en la Cámara (postura que quizá en parte tenga que ver con que se trate de un tema técnico respecto al cual los electores no decididamente cambiemitas ni decididamente kirchneristas prefieren no sentar posición). Sugestivamente, tanto el 24,5% a favor del presupuesto como el 27,1% en contra están en el orden de magnitud del voto duro de Cambiemos y del voto duro K, respectivamente: Mauricio Macri obtuvo como candidato exactamente 24,5% en la PASO del 2015, mientras que CFK y aliados lograron alrededor de 24% en las legislativas del 2017 a nivel país. Esto plantea una suerte de paradoja, porque en una lectura lineal implica que si el PJ no K y el massismo quisieran "sintonizar" con la proporción de electores "no alineados" que arroja el estudio de Federico González, deberían haberse abstenido en la votación del jueves; en sentido contrario, en aras de la gobernabilidad, el Peronismo Federal (como viene siendo regla, con apenas excepciones), acompañó al oficialismo. El sociólogo y consultor Carlos de Angelis aporta la siguiente interpretación: "El apoyo del Peronismo Federal, tanto para dar quórum como para la propia votación, fue clave para la sanción. El argumento de este sector sobre que es mejor constreñir al Gobierno con una ley antes que dejarle las manos libres y que esta decisión no tendrá costos electorales es una hipótesis que se contrastará con la evidencia del impacto en la economía real cuando se desplieguen las condiciones para su cumplimiento en cuestiones como el aumento de impuestos como bienes personales, la reducción de la obra pública y el futuro de los salarios de estatales, en especial los docentes. Ese conjunto irá por la recomposición de los ingresos perdidos de este año y sobre los pronósticos de la inflación para 2019, que rondan en el 35%. Será la contracara del déficit cero: la conflictividad de un país bloqueado en su capacidad de generar recursos".

En cualquier caso, esa "ancha avenida del medio" se estrecha sensiblemente cuando se miden actitudes electorales y también cuando se cuentan votos: el promedio de 9 encuestas nacionales recientes de cara a la elección presidencial de 2019 ubica a Unidad Ciudadana/CFK con 31,5%, a Cambiemos/Macri/Vidal con 30,3% y al Peronismo Federal/Massa con 12%. Es decir, aunque el oficialismo cede 12 puntos porcentuales respecto a la elección de hace un año, no es el peronismo antiK el que capitaliza esa merma, sino la ex presidenta, que pasa de 24% a 31,5% (suma 7,5 puntos porcentuales). Peor todavía, el espacio PJ antiK+ massismo se ubica 3,4 pp por debajo de lo que el año pasado sumaron por separado el peronismo no K (9,5%) y el 1País (5,9%): 15,4%. Si bien la diferencia no es estadísticamente significativa, sugiere que nuevamente Massa no logra con sus eventuales nuevos aliados sumar más que la suma de las partes; lo mismo que le sucedió el año pasado, al constituir el frente con Margarita Stolbizer. Lo que pasa es que la dinámica de desgaste del gobierno está recreando una polarización más bien simétrica (a diferencia de la polarización asimétrica que vimos en 2017), lo que reposiciona a la principal fuerza y dirigente opositora (Unidad Ciudadana-CFK), a la vez que debilita relativamente a las opciones "opo-oficialistas" como el PJ no K y el massismo. Eso se confirma cuando analizamos las performances relativas en términos de imagen: como detectó la encuesta de Query Argentina, tanto Sergio Massa como Juan Urtubey tienen imágenes positivas menores que las figuras del oficialismo (Vidal, Carrió, Macri) y también por debajo de la principal opositora, CFK (ver datos abajo; click para agrandar). 





En el caso del líder del Frente Renovador, su imagen negativa resulta similar a la de Macri y CFK, lo cual lo debilita relativamente más, ya que le da un diferencial de imagen desfavorable muy alto (ver datos debajo; click para agrandar). Clave aparte: nótese que el actual presidente y la presidente están empatados en imagen positiva (33% y 32%, respectivamente) tanto como negativa (56% y 57%) y en neto resultante (-23% y -25%), dado que las diferencias entre ellos no son estadísticamente significativas en ningún caso. Esto refuerza la tendencia a la polarización simétrica, dado que ambos tienden a dividir opinión en proporciones similares. Vale decir: si la imagen negativa marca techos, como se sostiene a menudo, hoy el techo de Macri es similar al de CFK. 




Esta lectura de contexto nos da un marco para leer los últimos movimientos de la oferta política: la salida de Felipe Solá  y otros 4 diputados del Frente Renovador (ensayando un acercamiento a Unidad Ciudadana), el intento de Massa de armar un interbloque con el PJ antiK para no seguirse debilitando y los movimientos de PJ Federal testeando un frente "progresista" (en articulación potencial con socialistas santafesinos y radicales críticos de Cambiemos). Todas esas movidas son intentos de ensanchar una representación que parece en tren de menguarse en lugar de crecer. Como lo planteó el sociólogo Pablo Romá, referente de la consultora Circuitos: "Hace un tiempo, cuando se hablaba de unidad del peronismo parecía que la unidad era de todos menos CFK. Hoy, el espacio de Unidad Ciudadana empieza a sumar sectores y pone en cuestión la amplitud del peronismo `no K`".

Las inconsistencias del Presupuesto dentro del marco de fragilidad sistémica general del programa son tantas que ameritan un eventual posteo aparte; por ahora, basta con apuntar que lo que señaló el economista Fernando Oviedo: "dieron media sanción a un Presupuesto que calcula ingresos tributarios bajo el supuesto de que la economía va a caer 0,5% en el 2019. Hoy (en referencia al viernes 26/10) le dicen al FMI, en una carta de intención, que la economía puede caer hasta 2%, con lo que el Presupuesto, a un día de tener media sanción, ya no sirve". Con matices, un dejà vu del 2017, cuando se cambió la meta inflacionaria después de la sanción del Presupuesto (con los resultados ya conocidos). A su turno, de Angelis planteó: "Con alta inflación y recesión en la calle, propone un Presupuesto con cientos de incógnitas en cuanto a su cumplimiento. Cualquier movimiento equivocado propio o ajeno puede llevar al fracaso de Mauricio Macri en su ambicioso triple intento de enderezar la economía. La misma promesa del dólar a 40 pesos choca con la política monetaria explicitada por el Banco Central de establecer bandas de flotación con incrementos graduales para evitar un nuevo retraso cambiario (...) Hoy la propuesta es radical: muerta la renta, se debería terminar la inflación. En este contexto, Mauricio Macri se propone nada menos que romper con la ley de la gravedad transmutada al terreno político. Una regla no escrita que dice que ningún presidente puede ser reelecto en un contexto recesivo. ¿Lo logrará?". En términos electorales, aquí radica el principal desafío: cómo puede el oficialismo ganar la elección de 2019 luego de que

1) en 2018 el PBI caiga (según estimaciones del mismo FMI) 2,8% y otro 1,7% el año próximo; 
2) que el consumo privado se desplome 9,9% este año y 4,6% en el año electoral;
3) que la inversión caiga 7% este año y 9,5% el año que viene
4) y que el desempleo alcance 9,8% este año y 10,9% en 2019. 

En síntesis, un mix (acuerdo con el FMI + Presupuesto) que parecen garantizar una crisis en "L", todo a los efectos de que el presidente Macri complete su mandato sin defaultear, pero dejándole un presente griego al futuro gobierno. 

jueves, 25 de octubre de 2018

Ajustados: protocolo de crisis e impacto en la gestión

Que los cordobeses (según datos propios de Consultora Delfos) y los argentinos (según diversas encuestas nacionales) estén ajustados también impacta en la agenda social de prioridades, desplazando a ciertos temas en favor de otros. Según el estudio de Query que comenzamos a citar en el posteo anterior, dentro de los problemas que más preocupan a los argentinos la inflación está al tope, con el 43% de las menciones; le sigue el desempleo (28%) y completa el podio la inseguridad (13%). Corrupción, issue que el gobierno de Cambiemos fogonea con la ayuda de los medios hegemónicos en contra de la gestión anterior, queda relegada al cuarto lugar, con apenas 9%, casi en empate técnico con educación, que alcanza 6% (ver datos al lado; click para agrandar). 






Esto confirma que los efectos socioeconómicos de gestión tienen más pregnancia que otros issues, ya que impactan de manera directa en el metro cuadrado de los electores argentinos. Si se compara la evolución de las demandas con la suba del dólar, se advierte que la corrida cambiaria disparó las menciones relativas a issues socioeconómicos y, por el contrario, hizo mermar a corrupción e inseguridad (ver datos al inicio del post; click para agrandar). A su turno, el ajuste también permea en la evaluación de gestión. Según la más reciente encuesta nacional de Reale y Asociados que citábamos en el posteo anterior, hoy el 67% desaprueba la gestión del gobierno nacional, contra un 62% que la desaprobaba en agosto pasado. Si bien se trata de una variación en el borde de la significatividad estadística para un intervalo de dos meses, confirma que el desgaste del oficialismo no se detiene. La performance es similar en el estudio de Query: el 60% no aprueba la gestión presidencial, contra 27% que sí la aprueba, lo que da un saldo de gestión neto negativo de -33%, que ubica al gobierno de Macri en el piso de la serie evolutiva (ver datos arriba; click para agrandar).





También se erosiona la imagen presidencial, aunque en este caso los números son menos graves: 33% de imagen positiva y 56% de negativa, de lo que resulta un diferencial desfavorable de 23%, que también deja al presidente en el piso de la serie evolutiva (ver datos arriba; click para agrandar). Si pensamos en los números de Córdoba, distrito que acompañó a Macri con altos niveles de imagen positiva y un caudal de votos en torno al 50% en la primera vuelta de 2015 y las legislativas de 2017, datos propios ubican la imagen negativa de Macri en 50%, contra una positiva de apenas 19% y una regular de 29%. Si hacemos foco en la capital, según datos de consultora Feedback, el 40,1% tiene una imagen negativa del presidente, el 33,9% tiene una imagen regular y el 25,5% una positiva (ver datos abajo; click para agrandar); según datos propios, la negativa alcanza el 50%, la regular el 28% y la positiva el 21%. Promediando ambas mediciones, resulta una negativa de 45%, una regular de 30,9% y una positiva de 23,2%. 




Que cordobeses y argentinos estén mayoritariamente ajustados en sus economías domésticas también implica que estén atentos a su metro cuadrado y no pensando en las elecciones del 2019; aun así, esa situación sí construye actitudes electorales que es posible medir si las elecciones fueran hoy, en medio del actual ajuste percibido y sentido. Como vimos en un post reciente, el promedio de 6 encuestas nacionales recientes (Aresco, Analía del Franco, Synopsis, Trespuntozero, Tendencias y Gustavo Córdoba y Asociados) arroja el siguiente resultado para las tres primeras figuras/fuerzas: CFK/Unidad Ciudadana, 33,6%; Macri/Cambiemos, 30,2%; Massa/Peronismo Federal, 12,4%. Por su parte, la última encuesta nacional de M&F, basada en una muestra de 2.400 casos recolectados entre el 8 y el 11 de octubre con un margen de error de +/- 2% mide, a diferencia de las encuestas citadas recién, un escenario de "todos contra todos": allí, María Eugenia Vidal alcanza 20,6% y CFK 19,5% (empate técnico). Le siguen Mauricio Macri (13%), Sergio Massa (11,7%), Axel Kicillof (9,1%) y Juan Urtubey (5%). Agrupando por fuerza, Cambiemos totaliza 33,6% y el kirchnerismo 28,6%, lo que da una diferencia de 5 puntos porcentuales a favor del oficialismo, estadísticamente poco significativa. A su turno, las variantes del PJ no K suman 16,7%. 



Aun con sus matices, la medición de M&F confirma la paridad entre Cambiemos y Unidad Ciudadana y deja al PJ no K fuera de la pelea mayor. Por su parte, la consultora Opinaia muestra un panorama más favorable para el oficialismo. Su medición online, un relevamiento realizado entre el 1 y el 7 de octubre sobre una muestra de 2.338 casos y un margen de error de +-2%, ubica a Cambiemos en torno al 30% de la intención de voto tanto cuando mide a Mauricio Macri (29%) como cuando testea una eventual candidatura de María Eugenia Vidal (31%). En segundo lugar, CFK reúne en promedio un 25%. En tercer término se ubica el espacio peronista no K; con Sergio Massa como candidato llega al 10%, en tanto que compitiendo Juan Urtubey no supera el 5%. Por último, el Frente de Izquierda, con Nicolás del Caño como precandidato, oscila entre 3% y 4%. En tanto, la encuesta de M&R y Query establece las siguientes tendencias: CFK 28,8%, Macri 28,1%, Massa 9,0%, Del Caño 5,4% (con 28,7% de ns/nc). Si agregamos estas encuestas a la serie para tener un promedio de 9 mediciones, Unidad Ciudadana llega al 31,5%, Cambiemos al 30,3% y el peronismo no K al 12,0%, lo cual prefigura una nueva polarización y ballotage. En esa instancia, el gobierno no la tendría fácil, atendiendo a la tendencia que detectó consultora CEIS: "El 45% de quienes votaron por Mauricio Macri en el balotage 2015 votaría en 2019 por un candidato opositor" (ver datos arriba; click para agrandar). Según M&R y Query, el gobierno empata en ballotage con CFK, lo que sugiere que tensar la grieta se va agotando como argumento: Macri alcanza 35,1%, contra 36,2% de CFK (brecha de 1,1 pp que no es estadísticamente significativa; ver datos abajo, click para agrandar). En síntesis, comparando las actuales tendencias hacia 2019 con el resultado electoral del 2017, que parecía abonar una victoria oficialista en primera vuelta, el giro resulta evidente. 



Ajustados: el protocolo de crisis en Córdoba y el país


En un posteo del mes de septiembre pasado introducíamos la etiqueta “ajustados” para referirnos a datos detectados por la encuesta provincial de Delfos, a los que a su vez comparamos con la nacional del CEOP de fines de agosto: por entonces, sólo 1 de cada 10 cordobeses/argentinos tenían capacidad de ahorro. El resto vivía con lo justo (49% de los cordobeses y 41% de los argentinos) o no le alcanzaban sus ingresos (41% de los cordobeses y casi 47% de los argentinos). Profundizando en ese análisis, Delfos había encontrado que el 45% de los cordobeses tenía deudas, proporción similar a la que se registraba en 2016, el otro año de fuerte ajuste de la gestión Cambiemos (con una economía que cayó 2,3% y una inflación en torno al 40%). Las actuales estimaciones para 2018 preven una inflación mayor (entre 40% y 45%) y también mayor caída de la actividad (entre 2,5% y 3%), lo cual confirma a estos datos de ajuste como un efecto socioeconómico de gestión de Cambiemos, lo que explica el actual malestar y el deterioro de todos los indicadores del gobierno en las diversas encuestas que venimos citando en este blog. La encuesta de Delfos cerrada a fines de septiembre permite dar una nueva vuelta de tuerca en torno a la etiqueta “ajustados”: por la actual situación económica, el 63,1% de los cordobeses (1.828.734 en cifras) achicó gastos. El ajuste fue un poco mayor en Capital (67,6%, casi 7 de cada 10) que en el interior provincial (60,2%, 6 de cada 10; ver datos arriba, click para agrandar). 




El ranking del ajuste es liderado por la salida al cine, que se redujo un 71,9%; le siguió el delivery de comida, que sufrió un recorte de 67,6%; en tercer término, el uso de tarjeta de crédito como medio de pago (-58,1%). Luego se ubican los talleres y actividades culturales (-57,6%); la salida de vacaciones (-57,2%); compra de diarios y revistas (-56.6%); gimnasio (-48,7%). La “tijera” fue visiblemente menor en celular (-33%), teléfono fijo (-31,1%),  servicio de internet (-28,2%) y TV por cable (-27,7%) lo que confirma que los cordobeses privilegian seguir conectados antes que otros consumos . Por clases sociales, el ajuste es parejo: 63,9% en el nivel socioeconómico alto, 63,4% en el medio y 61,3% en el bajo, sin diferencias estadísticamente significativas, lo cual confirma que la crisis impacta en todos los grupos sociales, aunque sí hay algunos matices en el ajuste por rubro (ver datos arriba; click para agrandar).  En tanto, por segmentos etarios donde más se nota la contracción es en los cordobeses de entre 30 y 49 años (68,9% manifiesta haber recortado gastos); seguido por los de 18 a 29 años (63,3%). El recorte es algo menor a partir entre 50 y 65 años (61,6%) y en más de 65 (51,2%).




Con matices, otras encuestas nacionales confirman el impacto del ajuste. Según la más reciente encuesta nacional de Reale y Asociados, a casi el 58% de los electores argentinos (57,6%) "apenas le alcanza" lo que gana; casi el 23% (22,6%) dice que "no le alcanza para nada" y apenas un 18,4% sostiene que "le alcanza sin dificultades" (ver datos arriba; click para agrandar). De la mano de ese malestar también empeora el sentimiento de la sociedad con el gobierno del presidente Mauricio Macri: hoy el 67% desaprueba su gestión, contra un 62% que la desaprobaba en agosto pasado. Sin dudas, este es el principal problema del gobierno hoy, no sólo en Córdoba sino a nivel país: las consecuencias sociales y perceptuales de un ajuste que ya se percibe y sufre, pero que será peor. Esto agravará la ruptura de la promesa marcaria de Cambiemos, que ganó el ballotage prometiendo a los argentinos que podían vivir mejor y que no perderían nada de lo que tenían pero gobierna diciendo que vivían demasiado bien y que hay que sacrificarse en aras de un futuro venturoso que nunca llega. Como plantea el sociólogo Carlos de Angelis, "la crisis económica parece haberse instalado en la opinión pública como una situación que durará mucho tiempo. El discurso del propio gobierno ha cambiado y colaborado con esto. Quedaron atrás las promesas del “segundo semestre” y de “lo peor ya pasó”. Ahora se instaló una suerte de épica del “sacrificio” y el ajuste. Salvando todas las distancias, podría evocarse la famosa frase de Winston Churchill: “Sólo les prometo sangre, sudor y lágrimas” (...) El ajuste parece no tener un piso. No es que la gente se ajusta un mes y ya está, al siguiente puede tener que apretarse más. Lo de Javier Iguacel fue un sartenazo, más allá del cambio de decisión que tomó después el gobierno. Por ahora un sector amplio de la sociedad-no me refiero al núcleo duro opositor-está resignado a que se vienen muchos meses de ajuste y crisis. El tema es que en este contexto el humor social es muy dinámico. Las cosas se mueven a mucha velocidad. Un paso en falso puede disparar una reacción inesperada. Nadie sabe cuál va a ser la gota que va a rebalsar el vaso"




A favor del gobierno, el consultor plantea que su núcleo duro acompaña ese relato: "son segmentos de la sociedad que prefieren bancarse, por ahora, una crisis que la caída del Ejecutivo (...) “La gran pregunta es si el gobierno podrá enfrentar, con ese discurso de la épica del ajuste, el año electoral. Eso es un misterio”. Efectivamente, esa es la clave, porque la ruptura de la promesa marcaria se da respecto a los electores que Cambiemos necesitó captar para ganar por poco el ballotage: con su núcleo duro (entre el 25% y el 30%) le basta para disputar la condición de primera minoría electoral pero no para ganar en primera vuelta (como muestran hoy todas las encuestas), con lo cual no podría eludir un ballotage riesgoso. Y se hace cuesta arriba enfrentar el turno electoral del 2019 no ya con el ajuste visible hoy, sino con el ajuste en marcha, más duro todavía. En ese marco, el último estudio de Query Argentina confirma el pesimismo en las expectativas de los argentinos de cara al 2019: el 50% sostiene que la economía personal el año que viene "va a estar peor"; sólo 20% cree que estará "mejor" (menos que el núcleo duro de Cambiemos). En tanto, un 16% respondió "igual", respuesta que si se considera la mala situación percibida actualmente también es desfavorable: con respecto al año pasado, el 73% dice estar "peor", el 13% "igual" y sólo el 10%  "mejor" (la mitad que el optimismo del 20% de cara al 2019; ver datos arriba, click para agrandar). En la misma línea, ese estudio muestra que el índice de economía personal sigue en franco descenso. 



sábado, 20 de octubre de 2018

Crisis en L e incertidumbre política: de la tendencia electoral a la gestión

Si hacemos un promedio de 6 encuestas nacionales recientes (Aresco, Analía del Franco, Synopsis, Trespuntozero, Tendencias y Gustavo Córdoba y Asociados) obtenemos este resultado para las 3 primeras figuras/fuerzas: CFK/Unidad Ciudadana, 33,6%; Macri/Cambiemos, 30,2%; Massa/Peronismo Federal, 12,4%. Esto es, empate técnico (los 3,4 puntos porcentuales de diferencia a favor de la ex presidenta no son estadísticamente significativos) y pase al ballotage para Unidad Ciudadana y Cambiemos. Quedan sin chances el peronismo no K + el massismo, que se ubican casi 20 puntos detrás de las dos fuerzas que disputan la primera minoría. Si comparamos esa performance de datos blandos (encuestas) con los resultados electorales duros de hace casi un año, vemos que Unidad Ciudadana avanzó 10,1 puntos porcentuales (de 23,5% a 33,2%) y Cambiemos retrocedió casi 12 pp (de 42% a 30,2%). El año pasado, el frente 1País (alianza entre Sergio Massa y Margarita Stolbizer) había alcanzado 5,9% y el peronismo no K 9,5%, por lo que hoy Massa estaría un poco por debajo de una sumatoria lineal de esos espacios (15,4%). 




Se advierte con claridad el retroceso de Cambiemos y el avance de Unidad Ciudadana; vale decir, el desgaste del oficialismo fue capitalizado por la principal fuerza opositora y no por el llamado “peronismo racional” y aliados "opo-oficialistas". Esta foto de las tendencias actuales se explica en función del deterioro de la gestión de Cambiemos que también apuntan las mismas encuestas que tomamos para analizar la distribución de preferencias electorales. Así, según Aresco el gobierno de Macri tiene un 36,7% de evaluación positiva de gestión y un 59,3% de imagen negativa. Resultados similares muestra el sondeo de Córdoba y Asociados, donde un 62,6% de los electores argentinos desaprueba la gestión de Macri y casi 35% la aprueba (ver datos arriba; click para agrandar). Nótese que casi un 45% la desaprueba totalmente, lo que constituye el núcleo más grande cuantitativamente y para peor concentrado en el extremo negativo del arco de opiniones. En materia de expectativas, la encuesta de Gustavo Córdoba apunta que el 68,4% de los argentinos cree que el año próximo será peor que el actual y apenas 23,5% cree lo contrario; nuevamente, el pesimismo es el núcleo intenso de mayores proporciones, rozando la mitad del total: casi 48%. Asimismo, el presidente Macri aparece como el dirigente con mayor imagen negativa (58,6%); lo sigue Sergio Massa (53,5%), CFK (53,4%) y María Eugenia Vidal (49,3%). En términos de  imagen positiva, Vidal y Cristina están muy cerca (42,4% y 41,6%, respectivamente); después Macri (33,7%) y Sergio Massa (28,5%). 




Los resultados de Aresco son algo menos desfavorables: el 37,3% cree que le irá mejor en 2019 y 54,7% que considera que la situación empeorará. De todos modos, según el mismo estudio un escaso 21,1% evalúa como positiva la situación general del país y un 76,5% tiene una evaluación negativa. Con matices, esas proporciones son muy similares a las que detectó Udesa al relevar la satisfacción con la marcha general del país: apenas 22% se mostró satisfecho, contra una insatisfacción del 75% (ver datos arriba; click para agrandar). Este informe se basa en una encuesta realizada sobre una muestra nacional de 1.001 casos relevados entre el 24 de septiembre y el 5 de octubre, con un margen de error de +/- 3,5%. Mientras que el 36% aprueba la gestión del gobierno, el 62% la desaprueba (ver datos abajo; click para agrandar). 





Actualmente, al contar el presidente Macri con una aprobación del 36% de la población vs una desaprobación del 62%, el resultado es una evaluación neta negativa de 26 puntos porcentuales (ver serie evolutiva debajo; click para agrandar). Luego de la fuerte devaluación, Macri perdió 9 puntos porcentuales de aprobación en los sectores de mayores ingresos en apenas un mes, pasando de 55% en agosto a 46% en septiembre.






También acusaron recibo de la crisis las proyecciones a futuro y las retrospectivas: el 72% de los argentinos cree que hoy está peor que al inicio de la gestión de Mauricio Macri (ver datos abajo; click para agrandar) y el 41% cree que dentro de un año la situación empeorará.





Confirmando que el desgaste del oficialismo es centralmente un efecto socioeconómico de gestión, la política económica del gobierno es la peor evaluada del conjunto de políticas públicas: el 86% de los argentinos desaprueba el modelo económico aplicado por Cambiemos. Le siguen la política de trabajo (81% de opiniones negativas) y la de seguridad (80% de negativas). En sentido contrario, la mejor valorada es la de Obras Públicas e Infraestructura (42% de positivas). "Siguen apareciendo bajos niveles de aprobación (36%) y de satisfacción con la marcha general de las cosas (22%) y de satisfacción con el desempeño del Ejecutivo (20%)", apunta el informe. "En relación a las perspectivas electorales, un 29% manifestó que votará por Cambiemos, mientras que un 28% dice que lo hará por la oposición. El 35% aún no sabe y un 8% prefirió no contestar. La tendencia desde hace unos meses se mantiene en la lógica de tres tercios en el electorado", concluye el estudio.


jueves, 18 de octubre de 2018

Crisis en L e incertidumbre político-electoral de cara al 2019: CFK vs Macri/Vidal

En nuestra revisión de encuestas nacionales acumulamos hasta el posteo anterior 5 mediciones: 3 de ellas (Aresco, Analía del Franco y Synopsis) arrojaban empate técnico entre el actual presidente y la ex presidenta (es decir, diferencias menores al error muestral en los primeros dos estudios y empate lineal en casi 33% en el caso del tercero). Otras dos consultoras (Tendencias y Trespuntozero) muestran una diferencia en torno a los 6 puntos porcentuales a favor de CFK de cara a la primera vuelta del 2019. Podemos agregar una sexta medición nacional a efectos de seguir completando el panorama. La encuesta más reciente de Gustavo Córdoba y Asociados, realizada sobre una muestra de 1.200 casos relevada entre el 11 y 12 de octubre, con un margen de error de +/- 2,83%, arroja empate técnico por marca: Cambiemos 28,7% y Unidad Ciudadana 28,9% (o sea, paridad al igual que en el estudio de Synopsis, pero ambos polos en niveles más bajos, en rigor 4,5 puntos porcentuales). En comparación, la performance del Peronismo Federal es un poco mejor que en la encuesta de Synopsis, pero sigue siendo tercero (14,4%) y quedaría afuera del ballotage.




Cuando se miden figuras, el panorama cambia sensiblemente: CFK llega al 35,3%, Macri al 25,5%, Massa al 17,1% y Néstor Pitrola por la izquierda al 3,5%. Es decir, pasamos de la paridad por signos a una ventaja de casi 10 puntos porcentuales a favor de la ex presidenta, estadísticamente significativa. Esto plantea una clara diferencia con los resultados de Synopsis y también con todos los estudios anteriores, dado que ninguno le daba una diferencia así de amplia a CFK (ver datos arriba; click para agrandar). Aun así, coincide con todos los anteriores en dejar fuera de la segunda vuelta al peronismo no K. La ventaja para la ex presidenta se sostiene de cara a una segunda vuelta (ver datos arriba y abajo; click para agrandar), donde la presidenta se impone frente a Macri (43,6% a 34,2%) y a Vidal (43,1% a 36,1%). Incluso Massa aparece venciendo al presidente (29,4% a 28,4%). Macri sólo se impone ante el gobernador salteño y referente del PJ no K, Juan Manuel Urtubey, alternativa del PJ dialoguista, por 26,7% a 21,7%.




Otro dato clave: en esta medición, a diferencia del estudio de Synopsis, la performance de Vidal en un ballotage frente a CFK no registra una brecha estadísticamente significativa con la de Macri vs la ex presidenta. Sin embargo,  la gobernadora sí saca una visible ventaja frente al presidente en la preferencia general: 23,8% a 12,3%, una brecha de 11,5 puntos porcentuales. Esto podría abonar las chances de Vidal como plan B de Cambiemos.



Vidal también obtiene una sensible ventaja frente al actual presidente en la preferencia entre electores de Cambiemos: 49,9% a 32,4%, una brecha de 17,5 puntos porcentuales. Elisa Carrió, quien viene extremando sus diferencias dentro de la Alianza, aparece rezagada: 11,2%. 



En sentido contrario, una encuesta de Raúl Aragón y Asociados no muestra diferencias estadísticamente significativas entre las figuras de Macri y de Vidal, aunque hay que hacer la salvedad de que no es una medición nacional sino realizada en Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), sobre una muestra de 603 casos efectivos relevados entre el 24 y el 28 de septiembre. No sondea estrictamente intención de voto, sino permeabilidad electoral. Cuando la pregunta fue respecto la candidatura de Macri, un 38,9% de los electores porteños aseguró que lo votaría, mientras que el 55%  no lo haría. En el caso de María Eugenia Vidal, un 38,4% la votaría y un 54,9% no (ver datos abajo; click para agrandar); es decir, la gobernadora no logra aventajar al actual presidente en este distrito netamente oficialista desde el 2007 en términos de permeabilidad lineal. 



Se puede interpretar que eso se debe al voto duro del macrismo, dado que esa performance coexiste con un dato muy negativo respecto al metro cuadrado en la coyuntura: casi el 75% de los electores de ese distrito considera que su situación empeoró bastante, mucho o muchísimo en los 30 días anteriores a la encuesta (ver datos abajo; click para agrandar). 




Asimismo, casi 48% de ellos considera que con el gobierno de Macri están peor que con el gobierno anterior, y apenas 16% mejor (ver gráfico abajo; click para agrandar); un dato no menor dado que, recordemos, se trata de CABA. Mayormente son los electores de la franja etaria de 56 años o más quienes sostuvieron que están mejor, mientras que los jóvenes de entre 36 y 55 años señalaron en su mayoría estar peor.




Sin embargo, la medición de Aragón sí muestra ventaja para Vidal en términos de preferencia por candidato dentro de Cambiemos: 30,2% para Vidal, casi 19% para Macri y 12,5% para Larreta; 31,2% responde “ninguno” y un 6% ns/nc (ver datos abajo; click para agrandar). La gobernadora bonaerense crece en aceptación entre las mujeres porteñas, de entre 36 y 55 años. En otro orden, el estudio confirma que en la oposición la ventaja la tiene CFK, dato clave considerando que CABA es un bastión del oficialismo: cuando la pregunta se refiere a la senadora de Unidad Ciudadana, la votaría un 20,5% y un 68,7% no lo haría. Dentro del espacio pan-justicialista del ala "dialoguista", a Sergio Massa lo votaría el 15,1% y 69,4% no lo haría: es decir, menor permeabilidad electoral que la ex presidenta y similar impermeabilidad. Le sigue Miguel Pichetto: 11,3% lo votaría y el 75,6% no. Finalmente, el gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey: sólo lo votaría un 7,5% y 72,3% no lo votaría. En síntesis, si cruzamos las tendencias de ambas mediciones junto con las anteriormente revisadas, dentro del oficialismo, Vidal tiene chances de mantenerse vigente como plan B; dentro de la oposición, al peronismo no K se le hace cuesta arriba colarse en una pelea que a priori aparece polarizada entre Cambiemos y Unidad Ciudadana, dado que todas las mediciones confirman la centralidad de la ex presidenta en el escenario. 



miércoles, 17 de octubre de 2018

Crisis en L: incertidumbre político-electoral e hipótesis alternativas de cara al 2019 (2)


En el posteo anterior decíamos que de 4 mediciones nacionales había 2 (Aresco y Analía del Franco) que arrojaban empate técnico entre el actual presidente y la ex presidenta (es decir, diferencias menores al error muestral) y dos (Tendencias y Trespuntozero) que mostraban una diferencia en torno a los 6 puntos porcentuales a favor de CFK. Se trata de una brecha no categórica considerando todo lo que falta para la elección, pero suficientemente preocupante considerando todo lo que falta de ajuste por hacer de acuerdo a la hoja de ruta definida con el FMI, proceso que presumiblemente puede seguir erosionando al oficialismo y sobre todo a su cara más visible, el presidente Mauricio Macri. Revisemos otras mediciones recientes para tener un panorama más completo a los efectos de calibrar si Vidal tiene mejores chances que Macri frente a la ex presidenta.




Según la encuesta más reciente de Synopsis, basada en una muestra de 1.358 casos en Capital Federal, el Conurbano  y los principales distritos del interior, de cara a la primera vuelta de 2019 Cambiemos y Unidad Ciudadana empatan en casi 33% (ver datos arriba; click para agrandar). El Peronismo Federal roza el 11%, con lo cual quedaría fuera del ballotage, el cual se insinúa parejo entre Macri (46,6%) y CFK (44,1%), una diferencia de 2,5 puntos porcentuales que implica un empate técnico y está al nivel de la brecha de la segunda vuelta anterior (22-N-2015): 2,68 puntos porcentuales. En la proyección de indecisos, Macri llega al 52,0% y CFK al 48,0% (una diferencia de 4,0%). Este panorama muy competitivo coincide con una constante erosión del oficialismo en las encuestas: “en octubre, la valoración del desempeño del Gobierno de Mauricio Macri registra un diferencial negativo de -28,0%, como consecuencia de un incremento de la valoración negativa de +3,8%, y una caída de la valoración positiva de -0,9%”, apuntó el coordinador del relevamiento, Lucas Romero (ver datos arriba; click para agrandar). Asimismo, si comparamos con los escenarios de ballotage de julio pasado, se ve que Macri retrocede y CFK avanza; con Vidal se ve el mismo fenómeno, pero la gobernadora todavía le saca a la ex presidenta una ventaja de 8,2 pp, el doble que Macri (ver datos abajo; click para agrandar). 




Como síntoma del mismo desgaste, se advierte un cierto efecto “saudade” de CFK: frente a un hipotético regreso del kirchnerismo al poder en 2019, casi un 48% (47,8%) manifiesta que no le gustaría, mientras que un 37,6% manifestó que sí le gustaría. Comparado este registro con el obtenido en septiembre de 2017 (hace poco más de un año), los que manifiestan que les gustaría que el kirchnerismo vuelva a gobernar crecieron casi 12 puntos porcentuales (11,6%) y los que manifiestan que no les gustaría descendieron 5,5 pp; es decir, el rechazo al anterior gobierno cede sensiblemente. Otra clave de lectura al respecto la aporta el siguiente dato: “La preocupación por la inflación supera en octubre nuevamente la barrera del 40%, y junto a la preocupación por el desempleo (que crece +0,5) impulsan las preocupaciones económicas al 58,9%. Al mismo tiempo, se registró una caída de la preocupación por la corrupción (-5,3%), que queda relegada al tercer lugar en el ranking de preocupaciones”, indicó Romero. Es decir, en la medida en que la crisis económica y sus efectos desplazan a la corrupción como issue en la agenda ciudadana, mejoran las chances de CFK. “La percepción negativa de la situación actual del país llega en octubre al 73,1%, mientras que los que consideran que hoy el país está mejor que un año atrás sólo representan el 4,4%. La misma visión negativa sobre el presente se verifica a la hora de evaluar la situación personal de cada uno, ya que el 69,2% cree que su situación empeoró en el último año, y sólo el 5,1% cree que mejoró”, destaca la consultora. 




En la medida en que los números de Synopsis coinciden con todas las encuestas conocidas en augurar un ballotage entre Cambiemos y Unidad Ciudadana, una clave pasa por las percepciones y actitudes del casi 11% del peronismo no K, segmento que puede volcar la balanza en la segunda ronda (ver datos arriba; click para agrandar). Según el estudio, “el 77% de los votantes del Peronismo Federal tienen mala imagen del Gobierno de Macri, el 53% de ellos cree que el país va a estar peor el año que viene, y en un balotaje contra CFK, sólo el 24,8% votaría por Macri. Pero el 49,7% votaría por Vidal si fuera la rival de Cristina” (ver datos arriba; click para agrandar). Es decir, claramente las perspectivas de Cambiemos mejoran si la candidata fuera la gobernadora de Buenos Aires en lugar de Macri: en un escenario Vidal/CFK, Vidal alcanza 51,6% de intención de voto y CFK de 44,6% (brecha de 7 pp). Proyectando indecisos, Vidal llega al 54,1% mientras que Cristina Kirchner se queda en 45,9% (diferencia de 8,2%). En síntesis, los datos de Synopsis muestran hoy paridad entre Macri y CFK, pero con desgaste continuo del primero, mejora de la segunda y una perspectiva a futuro en función de la cual el ajuste podría seguir erosionando el capital político de Macri y con ello reinstalar las chances de un plan B que propiciara una elección menos ajustada para el oficialismo.

sábado, 13 de octubre de 2018

Crisis en L: incertidumbre político-electoral e hipótesis alternativas de cara al 2019 (1)

En el posteo anterior citábamos una encuesta nacional de la consultora Trespuntozero realizada entre el 1 y el 5 de octubre que ubicaba a Mauricio Macri con 32%, es decir 6 puntos porcentuales atrás de CFK en intención de voto (38%) de cara al 2019 y con una desventaja mayor entre los electores de Sergio Massa (11% en primera vuelta) en instancia de ballotage, en una proporción 3-1 que le implicaría para el actual presidente un ballotage cuesta arriba. Sin embargo, si la candidata de Cambiemos fuera la gobernadora María Eugenia Vidal, esa encuesta volvía a mostrar un reparto más bien simétrico de las chances entre ella y la ex presidenta. ¿Puede volver a cobrar fuerza Vidal como plan B? Puede suceder, sobre todo si se suman encuestas que muestren a Macri detrás de CFK por una brecha estadísticamente significativa en primera vuelta. No es el caso del estudio más reciente de Analía del Franco (CFK 29,5% contra 28,2% de Macri, empate técnico), ni de Aresco (Macri 35,1% y CFK 32,6%, empate técnico), pero sí el de consultora Tendencias (CFK 33,2% vs Macri 27,5%, 5,7 puntos porcentuales de diferencia; ver datos arriba, click para agrandar). Es decir, de 4 mediciones, tenemos 2 que arrojan empate técnico entre el actual presidente y la ex presidenta (es decir, diferencias menores al error muestral) y dos que muestran una diferencia en torno a los 6 puntos porcentuales a favor de CFK: no categóricas considerando todo lo que falta para la elección, pero suficientemente preocupantes considerando todo lo que falta de ajuste por hacer de acuerdo a la hoja de ruta definida con el FMI. 




Profundizando en el análisis, la revisión de otros estudios permite advertir que la ventaja de CFK se asienta principalmente en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), donde, figura a figura, ella le saca a Macri 11 puntos porcentuales de diferencia: 37% a 26%, mientras que Massa se ubica en 9%, Nicolás del Caño en 5%, otros canditatos 10% y 13% de indecisos. Vale decir, en AMBA CFK mide algo mejor que en el promedio nacional, mientras que Macri está algo por debajo, y Massa sufre la polarización, ya que no llega al 10% (ver datos arriba; click para agrandar). Otro dato clave que arroja esta encuesta de consultora Dicen realizada sobre una muestra de 1.200 casos entre el 5 y el 7 de octubre tiene que ver con la fuerza relativa de los sellos y las figuras: Macri (26%) no le saca ventaja al sello Cambiemos (27%), con lo cual se puede plantear la hipótesis de que una candidatura alternativa de Vidal podría partir al menos del mismo piso y quizá llegar a las elecciones de 2019 con un desgaste menor. 

En el caso de CFK, se ve lo contrario: su figura mide 8 puntos porcentuales más que el sello Unidad Ciudadana en este conglomerado, con lo cual a priori no le convendría declinar su candidatura en favor de otro candidato del espacio, al menos mientras no logre transferir su caudal hacia el sello o hacia un plan “B” (dato no menor si pensamos en lo sucedido en Brasil, donde en la primera vuelta Fernando Haddad no logró alcanzar la performance que mostraba Lula en las encuestas previas). En el caso del Peronismo Federal, la diferencia no es estadísticamente significativa respecto a lo que mide Massa (-2 puntos porcentuales), mientras que Del Caño mide algo menos que el sello Frente de Izquierda, pero no de manera estadísticamente significativa (-3 puntos porcentuales). También se advierte que cuando no juega CFK sino el sello UC, los indecisos trepan del 13% al 20%, lo que confirma la vigencia de su figura. Otro dato clave: los 11 pp que CFK le saca a Macri en primera vuelta en este conglomerado se mantienen en instancia de ballotage: 45% a 34%, con 21% de indecisos (ver datos arriba; click para agrandar). 




Otro estudio realizado en Capital y GBA, en este caso por Federico González & Asociados sobre una muestra de 400 casos, brinda información adicional a la línea de análisis que estamos ensayando. Parte de analizar la permeabilidad electoral de diversas figuras y luego la cruza con las preferencias de los electores. Veamos: la oficialista María Eugenia Vidal alcanza una permeabilidad (“podría votarla) del 40,9%. En empate técnico con la gobernadora de Buenos Aires aparece Cristina Kirchner (39,7% de "podría votarla"). Apenas detrás, por una diferencia estadísticamente no significativa, aparecen Sergio Massa (37,9%), Mauricio Macri (37,8%). En un tercer pelotón están Roberto Lavagna (31,2%) y Elisa Carrió (30,2%), en torno al 30%. Las demás figuras medidas no llegan a los 30 puntos (ver datos arriba; click para agrandar). Vale decir, al menos en este conglomerado, Vidal podría ser un plan B potable para Cambiemos, si el presidente sigue desgastándose sin recuperación visible en una crisis socioeconómica en “L”. CFK, en AMBA, no tiene un plan B suficientemente potable: las figuras alternativas mejor ubicadas (Axel Kicillof y Daniel Scioli) están más de 10 puntos por detrás de ella. En tercer término, de los tres dirigentes medidos del Peronismo Federal, sólo Massa (37,9%) tiene chances: Juan Urtubey (20,3% de permeabilidad) y Miguel Pichetto (apenas 5,9%) no aparecen como planes B viables de ese espacio en un conglomerado estratégico como AMBA. 

jueves, 11 de octubre de 2018

Crisis en L: incertidumbre político-electoral

En el posteo anterior repasamos las inconsistencias y la fragilidad sistémica del programa de Cambiemos y apuntamos que el armado resulta más precario en cuanto se entrecruza con sus inconsistencias políticas. Oportunamente, el economista Leonardo Leiderman planteó que hay "una falta de sincronización entre los tiempos políticos y los tiempos económicos. Típicamente, un plan de ajuste como necesita Argentina requiere de tiempo y paciencia, probablemente de uno o dos años, por lo menos, para comenzar a ver los efectos positivos. Eso hay que explicarlo claramente cuando se hagan los anuncios. Va a tomar tiempo hasta que se comiencen a ver los efectos favorables de los ajustes. Lamentablemente, los tiempos políticos complican la situación en el caso de Argentina dado que las elecciones del año que viene ponen un signo de pregunta político sobre la continuidad de las medidas de política económica después de 2019 (…) por lo general, los gobiernos tratan de implementar las políticas de ajuste más restrictivas durante el primer año de una cadencia de, digamos, cuatro años. Ya en el tercer año, las expectativas se entornan alrededor de las elecciones que habrá al fin del cuarto año". Profundizando en esa línea de análisis, Macroview también destaca que en el contexto que se perfila entrarán a jugar las especulaciones políticas en el nuevo escenario electoral. Al respecto, la consultora apunta que "un antecedente juega en contra del gobierno: desde 1983, ningún oficialismo con malos resultados económicos fue reelegido. Un antecedente le juega a favor: con la oposición dividida, los oficialismos nunca perdieron"

Sin embargo, aunque en las PASO y en primera vuelta pudiera haber más de una lista en el espacio opositor pan-justicialista (lo que garantizaría una oposición dividida), en instancia de ballotage la situación cambia de manera drástica: allí, la puja sería oficialismo contra el opositor mejor ubicado. Las tendencias actuales, aun antes del ajuste que se viene, perfilan que es inviable pensar en una victoria oficialista en primera vuelta; eso será más difícil todavía en medio de una recesión preelectoral. Repasemos las últimas encuestas, a efectos de calibrar la dosis de incertidumbre electoral presente de cara al 2019. Según una encuesta nacional realizada por la consultora Trespuntozero entre el 1 y el 5 de octubre, si las elecciones fueran hoy, CFK tendría 38% de los votos, Mauricio Macri 32%, Sergio Massa 11% y Nicolás del Caño 4%. Un 15% no sabe o no contesta a quién votaría. La brecha de 6 puntos porcentuales entre la ex presidenta y el actual presidente está cerca de ser estadísticamente significativa, aunque no resulta categórica. En todo caso, Cambiemos se ubica 10 puntos por detrás del 42% de los votos que obtuvo hace un año, lo que confirma la erosión del oficialismo, mientras que Cristina Fernández se sitúa 14 puntos porcentuales por encima del resultado nacional obtenido por Unidad Ciudadana y aliados en esa misma elección. 
El escenario perfila un balottage entre Macri y CFK, de resultado a priori abierto, dada la pareja elección de primera vuelta: cuando la diferencia entre el candidato más votado y el segundo ronda los 5 puntos porcentuales, las chances de una segunda ronda se distribuyen de manera bastante simétrica. Sin embargo, surge una nítida amenaza a la continuidad del oficialismo: antes, entre los votantes de Sergio Massa la preferencia por Cambiemos era la segunda opción en una proporción 3 a 1 respecto a CFK. Crisis mediante, esa proporción se invirtió a favor de la ex presidenta. En ese marco, Macri podría perder el ballotage frente a Cristina Fernández, dato que es consistente con otro que arroja el mismo estudio: la imagen positiva del gobierno nacional sigue cediendo (-3 puntos porcentuales respecto al mes anterior, una variación estadísticamente no significativa, pero que insinúa que el desgaste se mantiene, al menos a nivel de efecto goteo) y llega al 32,5%, contra una negativa que la duplica: 65%. Es decir, 2 de cada 3 argentinos califica negativamente a la gestión Macri. Con matices, la encuesta más reciente de Udesa registra resultados muy similares al medir aprobación de gestión: apenas 36% aprueba, contra un 62% que desaprueba, dentro de lo cual el núcleo de opinión más intenso (desaprueba mucho) llega al 42% (ver datos arriba; click para agrandar). 

Según Julián Libonatti, director de estudios cuantitativos de la consultora Trespuntozero, "ante la caída del rechazo a votar a Cristina, ese mantra de personas que no estaban a dispuestas a votarla bajo ningún concepto que se mantuvo inalterado desde el 2015, también se traslada a su imagen, que viene creciendo en los últimos meses (…) en perspectiva, actualmente hay una situación de empate electoral, con dos grandes polos de sentido y valores, con poco espacio con otras opciones. Macri le habla muy bien a su electorado, tiene un vínculo muy firme, pero está perdiendo alguna fracción del voto massista del conurbano, que en la foto de hoy se está yendo con Cristina (…) hay un 20% del electorado en el conurbano que todavía lo sigue votando con gran firmeza, pero le está costando defender al presidente en las conversaciones con sus amigos o en el barrio". Otra encuesta reciente realizada a nivel nacional por Aresco arroja un panorama similar, con apenas matices: en un escenario de primera vuelta electoral Macri por Cambiemos alcanza 35,1% de intención de voto (contra 32% en el sondeo de Trespuntozero), Cristina Fernández de Kirchner 32,6% (38% según Trespuntozero), Sergio Massa 11,4% (mismo caudal que en el otro estudio), Nicolás del Caño casi el 4% (mismo caudal que en Trespuntozero), otros candidatos 6,5%, en blanco 3,6% y ns 7% (contra 15% en el otro estudio). La diferencia de 2,5 puntos porcentuales entre el actual presidente y la ex presidenta implica un empate técnico y vuelve a perfilar un ballotage competitivo en el cual quedaría afuera Massa, que se ubica 20 puntos por debajo de CFK (ver datos al inicio del post; click para agrandar). En síntesis, las mediciones confirman que Cambiemos hoy está disputando la primera minoría electoral con CFK (dado que la crisis en L refuerza a la oposición más nítida), mientras que hace un año esa condición era clara (con casi 20 puntos por arriba de Unidad Ciudadana en todo el país); si se votara hoy, el oficialismo no podría eludir un ballotage riesgoso, lo que confirma por partida doble la incertidumbre electoral. 

martes, 9 de octubre de 2018

Crisis en L: inconsistencias y fragilidad económica sistémica

El tardío sinceramiento del gobierno de Cambiemos respecto a la crisis incorpora como perspectivas una caída de la economía del 2,4% en 2018 y de 0,5% en 2019, año electoral. Esto ya supone una crisis en L, es decir, contracción del PBI por dos años seguidos, sin recuperación visible (¿quizá 2020?). Sin embargo, algunas estimaciones para 2018 apuntan a una caída mayor: la economista jefa de Fundación Capital, Irina Moroni, calculó que el rebote de la actividad económica en los gráficos tendrá una forma de L o, a lo sumo, de U prolongada.  "El nuevo programa del FMI tiene una consecuencia principal: la profundización y prolongación de la recesión. Estimamos una caída en la actividad económica del 2,9% en 2018 y una contracción del 0,8% el próximo año". Otros pronósticos apuntan a una caída mayor al 3% para este año: recientemente, el gerente de la agencia Moody's en Nueva York, Gabriel Torres, pronosticó que la recesión económica que la Argentina comenzó a transitar en abril podría extenderse incluso hasta 2020. "Han tomado la decisión de consolidar lo fiscal que es positivo para el crédito, pero esto tiene un costo económico y político. La caída va a ser mucho más fuerte de lo que se dice. Creemos será del 3% este año", dijo Torres a los inversores al explicarles las proyecciones de la agencia sobre la Argentina. Lo que es peor, el FMI estimó para 2018 una baja de 2,6% (0,2 puntos porcentuales mayor a la calculada por el gobierno y para 2019 una contracción de 1,6% (es decir, más que triplica la del gobierno con el que acaba de firmar un acuerdo; vale decir, el organismo no coincide con la perspectiva económica del oficialismo). Como destacó el economista Sergio Chouza, "según el FMI, el PBI caerá más de 3% acumulado en la gestión de Mauricio Macri. En su Panorama Mundial, el FMI empeoró las proyecciones de 2018 y 2019 para nuestro país, respecto de la hipótesis del Ministerio de Hacienda. Así, se consolidarán 4 años con caída acumulada de 3,2%" (ver datos arriba; click para agrandar).



Estas proyecciones implican para el bienio 2018-2019 una recesión no sólo más aguda sino también más larga, lo que genera dudas respecto a si será socialmente tolerable para un tejido comunitario ya severamente dañado y sensibilizado. Como planteara oportunamente el sociólogo Pablo Nemiña, "la apelación a diversos significantes de la crisis de 2001 (déficit cero, FMI, dolarización, ajuste) contribuye a que la población perciba esta crisis como semejante a aquella. Las palabras dan sentido y construyen realidad". Desde otra óptica y con particular crudeza, el Financial Times escribió la semana pasada que el gobierno y la economía en cualquier momento terminarán “de volar por los aires junto a su presidente”. El ajuste comprometido es la condición del adelanto de fondos que el presidente Mauricio Macri negoció con el FMI para aventar la posibilidad de un default antes de completar su mandato en diciembre de 2019. Sin embargo, los efectos socioeconómicos del programa pueden agudizar la fragilidad sistémica de la política económica de Cambiemos, que ya se puso en evidencia con el incumplimiento del primer acuerdo. Como apuntó el economista Julián Zícari, “en enero de este año el gobierno recibió 9 mil millones de dólares de su última colocación de deuda en los mercados abiertos. Ya sin financiamiento, fue otra vez al FMI para pedir un Blindaje como la Alianza, obteniendo ahora 15 mil millones en junio. Si se miran las reservas del Banco Central se nota que el dinero del Fondo duró otra vez sólo tres meses: los niveles de las mismas a fin de septiembre son los idénticos a los del junio” (ver datos arriba; click para agrandar). El especialista traza un paralelismo con la crisis de 1989: “También el 2019 será un año electoral, donde también existe el miedo en los mercados del retorno del peronismo al poder como en el 89, como además se repite el miedo sobre qué pasará con los capitales que ingresaron y están retenidos solo por las altas tasas de interés, pero a muy corto plazo, existiendo la duda si no querrán también irse en forma de estampida, con una presión cambiaria indetenible como ocurrió antes. Aún más, de continuar siendo las semejanzas tan fuertes, cabe preguntarse si el FMI no dejará de ayudar a Macri como el Banco Mundial hizo con Alfonsín”




En ese marco, la consultora Macroview plantea: “habrá que ver cómo responde el Gobierno ante las nuevas demandas que detonará la recesión. Primero, porque la caída del consumo y del salario real, junto con el aumento del desempleo y la pobreza, impulsarán la protesta social en la calle. Segundo, porque generará tensiones dentro de la propia coalición gobernante y potenciará el resurgimiento opositor". Respecto al consumo, según la consultora Kantar Worldpanel a nivel masivo volvió a contraerse 2% en agosto respecto de igual mes del año pasado y ya suma cuatro meses consecutivos de caída. Si bien en el acumulado de los primeros ocho meses la variación fue cero respecto a igual período de 2017 gracias al crecimiento que había mostrado hasta abril (cuando se desató la primer corrida cambiaria), en el trimestre junio-agosto todos los sectores muestran caídas en volumen. “Con este escenario, proyectamos una retracción del 3% y del 6% en el tercer y cuarto trimestre del año respectivamente”, explicó Federico Filipponi, director comercial de Kantar Worldpanel. En ese marco, el consumo masivo volvería a sufrir una fuerte contracción en 2018 al igual que sucedió en 2016, en el primer año de la gestión Macri. Sólo en el segundo semestre de 2017 se vio recuperación, en coincidencia con el período electoral, que se prolongó con algunos vaivenes en los primeros meses de 2018, antes de volver a caer por efecto de la corrida cambiaria y el recrudecimiento de la inflación (ver datos arriba; click para agrandar). 




En conjunto, el programa definido por el gobierno adolece de inconsistencias económicas: como apuntó el economista Sergio Chouza, “el valor del dólar en $40,1, la desinflación hasta un 23% anual, la convergencia al equilibrio fiscal en conjunto con aumento de exportaciones en un 20%, no maridan de ninguna forma con el nuevo programa monetario cerrado con el FMI” . Adicionalmente, según el ITEGA, "de cumplirse el programa fiscal de 2019, con las propias proyecciones del gobierno llegaríamos a prácticamente la misma incidencia de los intereses sobre el presupuesto público. Lo dice el propio gobierno: el año que viene un 14% del gasto del sector público nacional se iría en pagar intereses de deuda (ver datos arriba; click para agrandar). Adicionalmente, el adelanto de fondos para evitar que Macri defaultee resulta un presente griego para la gestión de gobierno que comience en 2019, ya que tendría que afrontar gravosos vencimientos de deuda sobre fondos ya recibidos antes (ver datos abajo; click para agrandar). 




De eso resulta un cóctel de alto riesgo. "De hecho, de acuerdo con las proyecciones oficiales, a pesar del ajuste fiscal y como consecuencia del elevado endeudamiento, se alcanzaría en 2019 el mismo déficit financiero (primario más intereses) que el observado en 2015. La diferencia: la totalidad del déficit se explicaría sólo por los intereses de deuda. De esta manera, se desvanece el único logro que el gobierno tenía pensado presentar al final de su gestión" (ver datos abajo; click para agrandar). 






Para peor, se pasó de un relato donde el incremento de la deuda financiaba el "gradualismo" a otro en el cual el endeudamiento sirve para conjurar un default; en el medio del camino, se perdió la oportunidad para financiar infraestructura o desarrollo (ver datos abajo; click para agrandar). Asimismo, el objetivo del déficit cero más el torniquete monetario definido por el nuevo titular del BCRA, Guido Sandleris, podrían ser incompatibles con expectativas de crecimiento, lo que prolongaría la recesión. Según Guido Lorenzo, de la consultora ACM, "bajar el déficit fiscal a 0% el año que viene tal vez sea incompatible con un proceso de crecimiento. Se prolongaría la recesión (...) el arrastre negativo será difícil de revertir para el año que viene, que podría quedar en negativo también. Es lo más probable, ya que el consumo de la mano de los salarios no creo que venga bien, y la inversión en un año electoral responde con la incertidumbre y espera a ver". Esto nos lleva a la segunda inconsistencia, que desarrollaremos en el próximo posteo.