miércoles, 31 de diciembre de 2025

Dos años de gestión Milei: el rol del Estado en las últimas encuestas (nota publicada en CBA24N)

Con dos años de gestión libertaria ya cumplidos, la llamada “batalla cultural” del presidente Javier Milei recoge resultados magros en las encuestas nacionales. Según la serie evolutiva de la Universidad San Andrés (Udesa), la preferencia por un Estado más grande se mantuvo persistentemente en torno al 50% durante todo este lapso, vs menos de 30% de quienes prefieren un Estado más chico (gráfico arriba). La preferencia en favor del achicamiento se ubica en el mismo orden de magnitud del voto libertario “duro”, es decir, el caudal que votó a La Libertad Avanza (LLA) en agosto de 2023 y la primera vuelta presidencial del mismo año.  

El panorama mejora para el oficialismo cuando se introduce en la ecuación la variable impositiva: en ese caso, 40% prefiere un Estado que cobre menos impuestos, más pequeño, que abarque menos servicios y asuntos, vs 32% que se inclina por lo contrario (gráfico arriba). En este caso, la primera minoría se corresponde con el resultado electoral obtenido por LLA + aliados en la elección de medio término del pasado 26 de octubre (40,7%).

En cuanto al rol del Estado en la economía, según la medición conjunta de las consultoras Alaska y tresopuntozero casi el 70% prefiere un papel más activo, vs casi 24% que se inclina por uno más limitado. Tal como se observa en la serie evolutiva de Udesa, en términos longitudinales la preferencia por un Estado presente muestra una marcada estabilidad en el tiempo, mientras que la actitud contraria apenas roza el 24% en las dos mediciones realizadas en 2025, por debajo del 30% de voto libertario “duro” (gráfico abajo). 

Así, estos dos estudios longitudinales recientes sugieren un consenso relativamente transversal en el que, más allá de los matices apuntados, la preferencia por un Estado más fuerte ronda entre un piso de 32% a un techo de casi 70%. En esa “banda”, tiende a ser mayoritaria y a superar de manera consistente a la postura contraria, que oscila entre un piso de casi 25% y un techo en torno al 40% de los electores. 

Aunque mide de manera muy diferente, la última encuesta nacional de DC Consultores aporta matices: en ese informe, casi 66% considera que el Estado argentino sin reformas es un obstáculo y equivale a mucha burocracia, mientras que un 10,42% lo asocia a “un dolor de cabeza”. En el extremo positivo, casi 24% percibe al Estado de manera favorable (como un equilibrio que aporta justicia social + un protector). No obstante, este dato no contradice por sí solo el consenso que sugieren los anteriores estudios. 

Profundizando en el análisis, el informe de Alaska+trespuntozero plantea que, pese a su éxito electoral, el presidente no sólo no ha logrado reconfigurar la matriz ideológica del país sino que, al contrario, su insistencia radicalizada ha revitalizado valores que parecían dormidos o en disputa. Eso se percibe claramente en la mirada sobre la obra pública estatal: el desacuerdo con ese “mantra” libertario pasó de casi 60% a 66,4% en el último año, arrojando una suba de 6,4 puntos porcentuales (pp), mientras que el acuerdo cedió de casi 35% a 30,3% (-4,7 pp), replegándose hacia el “núcleo duro” libertario. 

Respecto a la privatización de empresas públicas, el acuerdo cayó de casi 55% a 39% en el último año (-15,6 pp), mientras que el desacuerdo se volvió mayoritario, subió 20,5 pp y trepó al 55% (gráfico arriba). Es decir, se invirtieron las proporciones que corresponden, con diferencias estadísticamente no significativas, a los caudales recogidos por LLA y Unión por la Patria en el ballotage de hace poco más de dos años (55,6% vs 44,4%, respectivamente).

Al hacer foco en las actitudes sobre privatizar YPF, el desacuerdo no sólo se mantiene como mayoría estable durante toda la serie, sino que crece casi 17 pp en un año y medio, hasta rozar el 70%, mientras que la postura contraria se desploma 18,3 pp y cede hasta 23,1% (gráfico arriba).  

Finalmente, las actitudes respecto a privatizar Aerolíneas pasan de un empate técnico en mayo de 2024 a un desacuerdo mayoritario de casi 61%, que supera por 25,6 pp a la postura contraria (gráfico arriba). En síntesis: 1) el análisis comparativo de la serie evolutiva de dos informes nacionales recientes sugiere que las preferencias de los argentinos siguen estando atravesadas por la valoración de un Estado presente en la economía y la defensa de los activos públicos estratégicos 2) la “batalla cultural” del gobierno no ha permeado más allá de una minoría intensa, y en varios frentes parece haber retrocedido al cumplirse la primera mitad de su mandato. El informe de Alaska+trespuntozero concluye: “Para la oposición, esto representa una oportunidad estratégica; la sociedad ya está donde ellos proponen estar en términos de valores. El desafío no es convencer a los argentinos de que el Estado es importante (ya lo creen, más que antes), sino demostrar que son ellos quienes pueden gestionar ese Estado con eficiencia y honestidad, resolviendo los problemas concretos y cotidianos”.


miércoles, 24 de diciembre de 2025

Las últimas mediciones perfilan un consumo ajustado para estas fiestas (nota publicada en CBA24N)

El consumo de cara a las fiestas navideñas de este año acusa el impacto de una economía doméstica afectada por la coyuntura. Según la consultora Focus Market, la canasta navideña aumentó un 27% respecto a 2024, mientras que tres productos típicos de la cena aumentaron muy por encima de ese promedio (gráfico arriba). Recordemos que el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) publicó que los precios al consumidor aumentaron 31,4% interanual en noviembre y acumularon un alza de 27,9% en 11 meses de 2025, por lo que la suba media detectada por Focus Market está alineada con ese último guarismo, pero el de esos tres productos típicos se ubica por encima de la inflación general.

El panorama se complica al hacer foco en tres menús (económico, intermedio y premium; gráfico arriba) que incluyen plato principal, postre, mesa dulce y brindis. Sólo el económico (13%) subió por debajo de la inflación interanual y la de los últimos 11 meses del año, mientras que el intermedio (39%) y el premium (44%) aumentaron muy por encima de ambos guarismos. Esto perfila que el bolsillo de los argentinos enfrenta gastos que superan con creces a la evolución de los ingresos en el mismo período de referencia. 

En la misma línea, la última encuesta nacional de Giacobbe Consultores arrojó que casi 59% de los argentinos no comprará regalos para esta Navidad, mientras que 17,3% comprará menos que el año pasado. Por otro lado, 14% comprará igual que en 2024, y casi 9% comprará más (gráfico arriba). Así, el ajuste acumulado alcanza al 76,1% del total.  

Esto es consistente con un consumo que en estos meses siguió ajustándose, a contramano de la mejora de las expectativas a futuro: según la medición de humor social de Moiguer, entre el tercer y el último trimestre del año la proporción de consumidores que redujo sus gastos cotidianos pasó de 35% a 37% (gráfico arriba). Así, aunque las esperanzas se recuperan 9 puntos porcentuales como parte del clima emotivo de fin de año, la conducta de compra mantiene un sendero de contracción. Si hacemos una transición de compradores-consumidores a ciudadanos-electores, se observa que el 42% de optimistas que espera una mejora económica en los próximos 12 meses se ubica en el mismo orden de magnitud del casi 41% que votó al oficialismo en la elección de medio término hace 60 días.

Peor todavía, el mismo informe reportó que pos elecciones el 62% de los consumidores tuvo que reducir gastos cotidianos, la mitad declara quedarse sin dinero antes de fin de mes y casi el 60% está endeudado, 7 puntos porcentuales más que en el primer trimestre del año (gráfico arriba). Esto grafica claramente que persiste el proceso de deterioro de los ingresos y que no hay visos de recomposición.

En ese marco, según Moiguer apenas 7% pudo expandir su consumo en los últimos meses y para el 29% se mantuvo estable, vs 63% que experimenta un consumo ajustado en tres intensidades diferentes (gráfico arriba): 23% lo recortó, casi la misma proporción venía ajustado y profundizó la contracción, mientras que 18% lo mantiene en el nivel que había ajustado ya en 2024. En ese marco estricto, poco más de la mitad se aferra la esperanza de recobrar capacidad de compra a futuro. En síntesis: 1) las últimas mediciones muestran que los precios de la canasta y el menú navideño subieron fuerte en estos meses 2) frente a bolsillos ajustados, se restringe la capacidad de consumo y de compra de regalos 3) esto marca una continuidad con un proceso de recorte que se agudizó en los últimos meses del año y, aunque hay cierta renovación de expectativas a futuro, expresa un pensamiento desiderativo que se contrapone con la realidad de la economía doméstica de los argentinos.   

viernes, 19 de diciembre de 2025

Cómo impacta la inflación en las últimas encuestas nacionales (nota publicada en CBA24N)

La semana pasada, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) publicó que los precios al consumidor aumentaron 2,5% en noviembre de 2025 respecto de octubre y 31,4% interanual. Así, acumularon un alza de 27,9% en 11 meses. Como se aprecia en el gráfico arriba, desde mayo pasado no hay desinflación: al contrario, luego de un bimestre estancada apenas por debajo del 2% mensual, en el último trimestre la suba de precios volvió a acelerarse a un ritmo de 0,2 puntos porcentuales por mes, aun con los problemas de ponderación que presenta el índice por falta de actualización (la suba sería mayor si esas distorsiones de medición fueran corregidas). 

Ese proceso ya venía repercutiendo a nivel de expectativas en las mediciones nacionales: como muestra la serie evolutiva de Consultora Delfos (gráfico arriba), a partir de agosto el pesimismo en materia de reducción de la inflación superó al optimismo, que en noviembre pasado se ubicó en el nivel piso de los últimos 7 meses. Ese dato “blando” de la encuesta resulta consistente con el dato “duro” del Indec, que ubicó a la inflación de ese mes como la más alta desde abril pasado. 

Ese mismo mes de noviembre, la encuesta de Atlas Intel-Bloomberg reportó que la inflación percibida para los últimos 6 meses alcanzó 28,1%, vs un alza “real” de casi 28% en 11 meses. El “descalce” se explica en el hecho de que la expectativa inflacionaria para los próximos 6 meses está amesetada en torno al 9% desde septiembre pasado, lo que implica que tampoco se espera una desaceleración del aumento de precios. Eso choca contra las previsiones del presupuesto presentado por el Gobierno nacional, que prevé apenas 10,1% de inflación para todo el año 2026.  

En la misma línea, la última encuesta nacional de Equipo Mide reportó que apenas 27% de los electores argentinos espera que la inflación en los próximos meses sea más baja que la actual, vs 37% que espera una inflación más alta (gráfico arriba). Eso arroja una brecha desfavorable (más pesimismo que optimismo) de 10 puntos porcentuales. Por otro lado, otro 27% espera una inflación igual que ahora, lo que confirma una perspectiva que oscila entre el pesimismo y el estancamiento, más que en torno a expectativas de desinflación. 

En este marco, los altos precios y la inflación vuelven a crecer entre los principales problemas en varias de las últimas mediciones nacionales: según Atlas Intel-Bloomberg pasaron de 31% a 35% entre octubre y noviembre, consolidándose en el top 3 (gráfico arriba).

En la misma línea, según la última encuesta de D´Alessio/IROL la inflación creció 9 puntos porcentuales entre los temas que más preocupan, al pasar de 37% en octubre al 46% en noviembre (gráfico arriba). Al igual que en el informe de Atlas Intel-Bloomberg, el problema se confirma en el top 3 de las principales preocupaciones. En ese marco, esta semana el Gobierno nacional anunció una modificación de la política cambiaria, por la cual las bandas de flotación del dólar dejarán de ajustarse al 1% mensual (lo que conducía a una apreciación real del peso) y pasarán a moverse igual que la suba de precios pasada, lo que agrega un elemento de inercia inflacionaria y potencial indexación justo en medio de un bimestre de alza de precios (al 2,5% registrado en noviembre pasado se sumaría una inflación similar para este mes). Consultoras como Eco Go apuntaron que si bien el anuncio fue positivo en la medida en que le permitiría al Banco Central comprar dólares y acumular reservas, al mismo tiempo, “al ser backward looking (es decir, ajusta por la inflación pasada), es probable que la desinflación sea más lenta que la buscada originalmente y las tasas de interés, más elevadas”. Dado que, en rigor, no hay desinflación desde hace un semestre, el desafío abierto a partir de este cambio no es menor.

viernes, 12 de diciembre de 2025

La demanda de consenso atraviesa las encuestas nacionales (nota publicada en CBA24N)

Esta semana se cumplieron 42 años ininterrumpidos de democracia, sistema donde el consenso y el diálogo ocupan un valor central que las últimas encuestas nacionales coinciden en destacar.  Según la medición conjunta de La Sastrería y trespuntozero, en un set de respuestas múltiples casi 64% de las menciones apuntan que el presidente Javier Milei debe dialogar con los gobernadores, opción que más que duplica a la segunda (gráfico arriba). Respecto a la posición que deben asumir los mandatarios provinciales, las opiniones están divididas: un reciente estudio de la consultora Explanans reportó que casi 42% cree que ellos deben brindar apoyo total al Gobierno nacional, mientras que casi 40% se inclina por la opción de que defiendan a sus provincias en el marco del federalismo. Fuera de ese empate técnico simétrico (las diferencias entre posiciones no resultan estadísticamente significativas), casi 17% plantea que los gobernadores deben ser netamente opositores (gráfico abajo).

En cuanto a las reformas con las que avanza el oficialismo luego del aval electoral del pasado 26 de octubre, una clara mayoría del 56,1% sostiene que el Gobierno nacional debe buscar acuerdos y construir consensos con otros sectores antes de impulsarlas, vs 22,2% que considera que no es necesario contar con apoyo opositor, según la última encuesta de Pulso Research (gráfico abajo). La posición dialoguista alcanza a casi 70% de los votantes de Fuerza Patria, pero también es intensa entre electores de La Libertad Avanza (48,5%).  

En la misma sintonía, la más reciente medición de la Universidad de San Andrés (Udesa) arrojó que el 57% de los electores cree que Milei debe negociar su agenda con el Congreso Nacional, vs apenas 16% que opina que debe imponerla (gráfico abajo). La postura dialoguista es mayoritaria (supera el 50%) o, de mínima, ocupa la primera minoría (es decir, se trata de la posición más cercana a la mitad) en todos los cruces por variables sociodemográficas y político-electorales que incluye el informe. Así, el promedio de estas dos mediciones comparables muestra que la vía consensual ronda el 56,5%, mientras que menos del 20% se inclina por la imposición. Vale decir que la posición refractaria al diálogo se ubica 10 puntos porcentuales por debajo del núcleo duro de La Libertad Avanza (el 30% que votó por Milei en las primarias de agosto de 2023 y la primera vuelta de octubre del mismo año).

El evolutivo del mismo informe reporta que la postura a favor de que el oficialismo negocie su agenda con el Congreso se mantiene como mayoritaria de manera constante desde el comienzo del gobierno (enero de 2024), con variaciones estadísticamente no significativas dado el error muestral de +/-3,15% (gráfico abajo). Esto implica que, más allá de los vaivenes de la  coyuntura a lo largo de estos 2 años, las posiciones de la opinión pública acusan una notable regularidad en la serie longitudinal. 

Finalmente, en cuanto al rol que el Congreso debe tener respecto al presidente, la estabilidad vuelve a marcar la tendencia: desde enero de 2024 la postura a favor de la cooperación se mantuvo como primera minoría cerca del 50%, casi duplicando a la posición contraria de no cooperar y rechazar las propuestas del presidente (gráfico abajo). Nuevamente, las variaciones no resultan estadísticamente significativas.  

En síntesis: 1) las últimas mediciones nacionales coinciden en marcar la necesidad de diálogo entre el presidente y los gobernadores 2) también convergen en reclamar consenso entre oficialismo y oposición para debatir las reformas en el Congreso Nacional 3) en este marco, habrá que ver si el contenido de las iniciativas que impulsa el Gobierno nacional es consistente con estas demandas formales del electorado, lo que será tema de futuras notas en este espacio. 

viernes, 5 de diciembre de 2025

Relación entre el PRO y LLA: qué dicen las últimas encuestas nacionales (nota publicada en CBA24N)

Recientemente, el ex presidente y líder del PRO, Mauricio Macri, advirtió que ese sello tendrá un candidato propio en el turno electoral 2027. Se trató de un nuevo giro de su relación con La Libertad Avanza (LLA) y el presidente Javier Milei, que oscila entre las invitaciones a comer milanesas y el destrato, extremos que se combinan con la cooptación de dirigentes del PRO y la avanzada sobre las bancas amarillas que supuso el resultado de la última elección de medio término. 

Sin embargo, el augurio de Macri debe ser visto dentro de un pronóstico reservado. Así como la UCR diluyó su carácter de fuerza nacional luego de la Convención de Gualeguaychú en 2015 (cuando el radicalismo selló su suerte al quedar como vagón de cola del PRO), 10 años después el signo amarillo parece correr la misma suerte (gráfico arriba). El primer paso se dio antes del ballotage de 2023, cuando el ex presidente apoyó a Milei de cara a la segunda vuelta para apalancar la victoria frente al peronismo. El segundo se concretó en mayo pasado, con la victoria libertaria en el bastión amarillo, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y el tercero con la fusión por absorción del PRO en listas lideradas por LLA en casi todos los distritos del país, con algunas excepciones (como Córdoba y Río Negro).


Esto crea una situación en apariencia paradójica: si bien LLA se impuso en las elecciones de medio término de manera clara, lo hizo con un caudal menor al de Cambiemos en el turno electoral comparable (2017) y también obtuvo una ventaja mucho menor sobre el pan peronismo (unos 5 puntos porcentuales a nivel país, contra los casi 15 pp que le sacó el PRO a Unidad Ciudadana + aliados hace 8 años). Así, el objetivo de Macri de quitar al peronismo del gobierno en 2023 se cumplió, pero a costa de debilitar al sello que fundó. Aunque hoy Milei tiene mucha menor satisfacción que la del ex presidente a la misma altura de su gobierno, según la última encuesta de Udesa (40% vs 53%, gráfico arriba), la transferencia de electores que comenzó en 2023 y se consolidó este año se insinúa como irreversible. 

Lo mismo sucede con la aprobación: la de Milei es mucho menor que la de Macri a idéntica altura de su gobierno, según el mismo informe (45% vs 62%, gráfico arriba) pero, al haber capitalizado LLA la posición de alternativa al kirchnerismo, el desplazamiento del PRO a una posición marginal parece irremontable. En el marco de una polarización que goza de buena salud, como demostró el resultado del 26 de octubre (casi 41% para LLA+ aliados vs casi 35% para el panperonismo y aliados), una grieta recreada condena a los demás sellos y frentes a la irrelevancia electoral, si bien en términos parlamentarios pueden conservar una relativa importancia. 

En ese marco, el peronismo, aun en el desconcierto de la derrota, capitaliza la condición de ser la principal referencia opositora para casi el 70% de los electores (gráfico arriba). Perdió el gobierno en 2023 y la elección de este año (como viene sucediendo en los comicios de medio término desde 2017), pero conserva la ventana de oportunidad  como alternativa al oficialismo: tanto la UCR como el PRO no llegan ni siquiera al 5% de menciones individuales como sello en ese mapa político (gráfico arriba). 

De cara a la futura (e inevitable) sucesión en el pan peronismo, hoy se registra un empate técnico entre la ex presidenta CFK y el gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, con 26% vs 25% de las menciones cuando se mide quién es el principal líder de la oposición (gráfico arriba). En esa grilla, Macri apenas alcanza el 2%, mientras que hay una ventana de oportunidad para nuevas figuras, dado que 23% responde “ninguno” y 15% “no sé”. En este contexto, de cara al turno 2027 el PRO enfrenta el dilema de la supervivencia, ya que se mantiene relativamente estable la proporción de electores que piensan que ese sello debe formar una coalición con LLA y crecen levemente quienes se inclinan por una cooperación legislativa sin sumarse al gobierno. Los principales cambios se dan en los extremos: mientras que tienden a caer los que prefieren una fusión entre sellos, suben quienes prefieren un PRO opositor (gráfico abajo).  

En síntesis: 1) 10 años después del “suicidio político” de la UCR a nivel nacional (cuando prestó sus electores al PRO), el sello amarillo parece correr la misma suerte 2) los votantes que “transfirió” el PRO a Milei en 2023 aceleraron esa migración este año, y difícilmente vuelvan al sello amarillo mientras LLA conserve la condición de alternativa anti-K/anti peronista 3) el pan peronismo, aun en medio de una interna y una sucesión no resuelta, está hoy más fuerte que en el turno electoral 2017 4) Milei, aun victorioso hoy, tiene menor fuerza que la de Macri a la misma altura de su gobierno. Para recobrar centralidad política, el PRO tiene una sola alternativa de cara a 2027: que Milei transite la segunda parte de su mandato en un contexto de crisis que lo debilite sensiblemente para el siguiente turno electoral. 

jueves, 27 de noviembre de 2025

A un mes de la elección, polarización emocional e incertidumbre económica marcan el tono en las encuestas (nota publicada en CBA24N)

Hace 30 días, La Libertad Avanza (LLA) + aliados obtenía casi 41% de los votos a nivel país, vs  35% del peronismo y aliados. Sobre el cierre de noviembre, con apenas matices, persiste la situación de polarización levemente asimétrica que favoreció el triunfo oficialista, aunque ahora con tendencias cruzadas respecto al gobierno nacional (algunas le resultan favorables, pero otras no). Según la última medición nacional de la Universidad de San Andrés (Udesa), el 45% de los electores se encuentra satisfecho con el resultado electoral, vs 48% que está insatisfecho (gráfico arriba). La brecha negativa de 3 puntos porcentuales (pp) perfila, de todos modos, un empate técnico. 

En tanto, la encuesta más reciente de Vox Populi reportó que el resultado de la elección generó 45% de sentimientos positivos vs 41% de negativos (gráfico arriba), una brecha de 4 pp a favor del oficialismo que mantiene el empate técnico y la polarización en términos estadísticos. 

A su turno, la última encuesta nacional de Pulso Research arrojó una brecha negativa de 3 pp  en términos de sentimientos a futuro: 37% de estado de ánimo positivo vs 40% de negativo (gráfico arriba). Otro empate técnico, aunque en este caso con una polarización atenuada que invierte el sentido de hace un mes.  

El terreno donde el panorama se complica para el oficialismo es la percepción de la economía: según el relevamiento nacional realizado por Zentrix para la Federación Económica de Santa Cruz (FESC), casi 62% califica la actual situación económica del país como negativa, lo que triplica al optimismo (20,3%; gráfico arriba). Si se considera al regular (casi 18%) como un primer nivel de malestar, el pesimismo acumula casi 80%. 

En sintonía con eso, según el último informe de las consultoras trespuntozero & La Sastrería el 70% de los electores califica como negativa la situación económica del país, vs 29,4% que opina de manera positiva (gráfico arriba). Mientras que el optimismo transita una pendiente desde julio pasado y se ubica en el nivel del núcleo duro libertario (el 30% que votó por LLA en agosto y octubre de 2023), el pesimismo creció sin pausa a lo largo del segundo semestre del año.

Similar tendencia desfavorable reportó Vox Populi en cuanto a la expectativa económica pos electoral: 39% espera una mejora vs 46% que espera un empeoramiento (gráfico arriba). El optimismo se ubica en el mismo orden de magnitud del apoyo a LLA hace un mes, pero queda 7 pp por debajo del pesimismo, que replica el voto obtenido por Unión por la Patria en el ballotage de hace dos años (44,4%). 

En la misma línea, la última encuesta nacional de Giacobbe consultores arrojó que 38,5% del electorado le hace el aguante al esfuerzo económico que pide el gobierno, vs 48% que opina que el oficialismo está sometiendo a la gente a un sufrimiento sin sentido (gráfico arriba). Aquí, el saldo desfavorable es de 9,5 pp, con casi 11% que se ubica en una posición intermedia. En síntesis: 1) las posturas y sentimientos sobre el resultado electoral replican una situación de polarización simétrica 2) el estado de ánimo a futuro también muestra una “grieta” emocional 3) sin embargo, esas paridades relativas se rompen cuando entra en juego la variable económica; allí, tanto la percepción de la coyuntura actual como la perspectiva y expectativa a futuro muestran al pesimismo muy por encima del optimismo 4) esto confirma a la economía como el terreno más desafiante para un oficialismo que no debería asumir el resultado del 26 de octubre como un “cheque en blanco”, pues uno de cada cuatro electores lo votaron para darle tiempo, pero es un crédito extendido a la espera de resultados (gráfico abajo). 


   

jueves, 20 de noviembre de 2025

A dos años del ballotage, se achica la clase media y la movilidad social descendente se impone (nota publicada en CBA24N)

El 19 de noviembre de 2023, luego de obtener alrededor del 30% de los votos tanto en las primarias de agosto como en la primera vuelta de octubre, Javier Milei de La Libertad Avanza (LLA) se impuso con el 55,6% ante Sergio Massa de Unión por la Patria/UP (44,4%). A dos años de esa victoria, las últimas mediciones arrojan que el metro cuadrado de los electores, lejos de mejorar, acusa señales de deterioro. Según el relevamiento nacional que consultora Zentrix realizó para la Federación Económica de Santa Cruz (FESC), casi 7% se autopercibe de clase alta o media alta según sus ingresos, mientras que en el otro extremo poco menos del 60% se identifica como de clase media baja o baja, en tanto que casi un tercio cree pertenecer a la clase media típica (gráfico arriba). 

La consultora Casa Tres cruzó datos de su encuesta nacional realizada en octubre de 2025 con los de la encuesta permanente de hogares (EPH) del Indec durante el segundo trimestre de este año. La comparación arrojó un resultado claramente desfavorable: el 26% se autopercibió de clase media (casi 7 puntos porcentuales menos que en el estudio de FESC) pero, sobre la base de los ingresos mensuales netos que releva la EPH, apenas 14% reúne los ingresos para ser considerado como de clase media (gráfico arriba). En tanto, poco más de un tercio (34%) se percibe como de clase baja, vs 52% que es de esa clase según ingresos. Esto arroja una pirámide de ingresos en la que la sumatoria de las clases media baja y la baja (74%) acumula casi tres cuartos del total. 

En tanto, la última encuesta provincial de consultora Delfos (gráfico arriba), que midió según los parámetros homologados por la Asociación Argentina de Marketing/AAM) y la Sociedad Argentina de Investigadores de Marketing y Opinión/Saimo (no por autopercepción ni por ingresos), reportó que 27% de los cordobeses son de clase media típica o C3 (que en este caso se corresponde de manera aproximada al 26% que se autoidentifica así en el país). Comparando con octubre de 2023 (antes del cambio de gobierno), el acumulado de las clases baja inferior (D2) y marginal (E) creció 2 pp (de 18% a 20%), lo mismo que bajó la sumatoria de las clases media típica y baja superior (D2), una señal de deterioro y movilidad social descendente.  


Ese deterioro también se traduce en un ajuste de las economías domésticas: según Casa Tres, el 63% de los argentinos resignó algún servicio o actividad que realizaba habitualmente, lo que casi duplica al tercio que no hizo recortes (gráfico arriba). En el nivel socioeconómico (NSE) bajo se ajustó casi el 80%, mientras que en el NSE medio recortó poco menos de la mitad (48%). Sólo el NSE alto no tuvo que privarse de nada.  

Consistente con este proceso de movilidad social descendente y ajuste, más de la mitad (55%) percibe que la clase media se está achicando, vs 20% que cree que se mantiene igual y similar proporción de optimistas que ven un crecimiento (gráfico arriba). En ese marco, una primera minoría de casi 41% considera que su situación económica actual es negativa, vs casi 28% que la califica como positiva; así, el malestar acumulado en dos niveles de intensidad trepa a 72,3%. 


Finalmente, según la última encuesta nacional de Explanans (gráfico abajo), el impacto de las medidas de Milei en el bolsillo es peor que el que surge de la medición de FESC: poco menos de la mitad (casi 48%) dice estar peor que antes, casi un 24% dice que su situación no cambió y 28,3% responde estar mejor que antes, guarismo que se ubica en el mismo orden de magnitud del voto duro a LLA en 2023. En síntesis: 1) en conjunto, los datos socioeconómicos convergen en mostrar un deterioro de la clase media, atravesada por un proceso de ajuste 2) la movilidad social descendente es consistente con recortes en el consumo y una pesimista evaluación del metro cuadrado de la economía doméstica 3) esto plantea un panorama que desafía la euforia pos electoral del gobierno nacional y obliga a calibrar las razones del triunfo del pasado 26 de octubre, lo que será tema de la siguiente nota en este espacio.