viernes, 24 de julio de 2026

Pese a la desinflación, el consumo sigue resentido (nota publicada en CBA24N y Perfil)

 


El pasado 1° de julio, el Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas (Ietse) publicó su Informe Económico y Social correspondiente a junio de 2026, en el que adelantó una inflación del 1,87% (gráfico arriba). El pasado martes 14 de julio, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) oficializó el dato de ese período: 1,9%, lo cual confirmó la precisión y exactitud de la medición de ese organismo local. Así, el índice de precios al consumidor (IPC) aumentó 33,5% interanual y acumuló un alza de 16,8% en el primer semestre del año. “Sin perjuicio de la mejora observada en la dinámica inflacionaria, resulta importante señalar que la inflación continúa erosionando el poder adquisitivo de los ingresos reales. En consecuencia, la desaceleración de los precios aún no se traduce en una recuperación efectiva de los indicadores sociales ni del consumo de los hogares”, amplió el documento.

Para más datos, la consultora especializada Equilibra estimó que la inflación de junio habría llegado al 2,1% con la canasta que el gobierno nacional suspendió en febrero, cuando se produjo la intervención que detonó la salida de Marco Lavagna del Indec. De haberse actualizado la medición tal como estaba previsto, el acumulado hasta junio pasado hubiera sido del 18% en lugar del 16,8% informado el martes pasado. Como los hogares experimentan la inflación real (no la reportada), la economía doméstica sigue sufriendo: según el reciente informe del Observatorio Social y Cultural para el Desarrollo Sostenible, ya en 2025 la cantidad de hogares del Gran Córdoba que compraron en cuotas o por fiado llegaron a un nivel récord del 62% en la serie evolutiva desde 2004 (gráfico arriba). “La transformación en el contexto de crisis actual -en el que 6 de cada 10 hogares utiliza este mecanismo- parece estar en la finalidad o el uso de este medio de pago: mientras que en períodos previos se habría usado para procesos de capitalización y como mecanismo de acceso a bienes durables, en los últimos años la compra a crédito habría mutado a mecanismo de provisión para compra de alimentos y consumos ordinarios”, profundizó el informe.


En la misma línea, la última encuesta provincial de consultora Varianza arrojó que apenas 20% de los cordobeses cuentan con ingresos mensuales que les permiten tener algún tipo de ahorro, vs casi 74% que responde negativamente (gráfico arriba). El saldo desfavorable es de 53,64 puntos porcentuales (pp), lo que confirma que el metro cuadrado de los comprovincianos padece el impacto del ajuste.


Consistente con eso, casi 72% de los cordobeses respondió que el medio aguinaldo rendirá menos que el de años anteriores, apenas 4,5% dijo que lo hará más, y 14,5% que rendirá igual (gráfico arriba).

Finalmente, el último informe de Perspectivas Sociales confirmó que la inflación se desacelera, pero el comportamiento de compra no reacciona positivamente: así, el gasto en supermercados en Córdoba cayó 3,6% interanual hasta abril pasado (gráfico arriba).

En ese marco, los recortes en el consumo no sólo son significativos, sino que la “tijera” podría seguir: en el último año, más del 50% de los cordobeses ya ajustó rubros como ropa/calzado y salidas/entretenimiento, mientras que 43% lo hizo en delivery/ comidas listas. En tanto, el top 3 de rubros en riesgo de potencial recorte lo componen ropa/calzado (45%), luego salidas/entretenimiento (32%); en tercer término, se registra un empate entre telefonía celular y delivery/comidas listas, ambas con 28% (gráfico arriba).

Esto perfila un panorama crítico, consistente con el más reciente análisis de la dinámica laboral y de empleadores en la provincia de Córdoba realizado por el Centro Cepa, según el cual durante los primeros 29 meses de la gestión de Javier Milei se desprende un marcado retroceso en los indicadores clave del empleo formal, con caídas tanto en la cantidad de empleadores como en el volumen de puestos de trabajo registrados. En la misma línea, con algunos matices, la nueva edición de la Radiografía del Comercio y los Servicios elaborada por la Cámara de Comercio de Córdoba junto al economista Alejandro Pegoraro (director ejecutivo de Politikon Chaco) advirtió que el consumo no desapareció, sino que migró hacia canales alternativos, lo que ocasionó una pérdida de empleo, empresas y participación de ese sector en la economía provincial. El comercio sigue siendo el principal sector económico de Córdoba, pero viene perdiendo peso relativo. Después de alcanzar un pico cercano al 42,8% del Producto Bruto Geográfico (PBG) en 2023, su participación descendió hasta el 39,8% durante 2025, ubicándose por debajo del promedio histórico de la última década (gráfico abajo).

Los indicadores laborales muestran similar deterioro. En 2025, el comercio y los servicios emplearon a 252.637 trabajadores formales, pero el sector perdió 0,6% puestos respecto del año anterior, una caída superior al promedio provincial. La cantidad de empresas también sigue reduciéndose: actualmente funcionan 30.805 firmas vinculadas al comercio y los servicios, y sólo durante 2025 desaparecieron 773 empresas, lo que representa una caída anual del 3,4% (gráfico abajo). Los primeros datos de 2026 muestran un deterioro persistente: durante el primer trimestre, el empleo sectorial cayó 2,5%, por encima de la media nacional y el número de empresas retrocedió 5,5%, ubicando a Córdoba entre las provincias con mayores bajas del país.



En síntesis: 1)  la desinflación no se traduce en una mejora del bienestar de los hogares; el IPC muestra una moderación, pero los ingresos siguen perdiendo poder adquisitivo, el consumo permanece deprimido y no se observa una recuperación efectiva de la economía familiar 2) los cordobeses profundizan estrategias de supervivencia financiera; el crédito y las compras en cuotas dejaron de destinarse principalmente a bienes durables para convertirse en mecanismo de financiamiento de consumos cotidianos 3) la mayoría de los hogares no tiene capacidad de ahorro, lo que refleja un deterioro persistente de su situación doméstica 4) el consumo sigue ajustándose y predomina una percepción pesimista sobre la recuperación; la caída del gasto en supermercados, la expectativa de menor rendimiento del aguinaldo y la continuidad de recortes en varios rubros muestran que, pese a la menor inflación, los hogares mantienen una conducta de compra defensiva y priorizan gastos esenciales 5) en este contexto, siguen cayendo el empleo y la cantidad de empresas en el sector comercial y de servicios de la provincia.

viernes, 17 de julio de 2026

Análisis de coyuntura en el programa Barricada, por Canal C (video)


 

Un gobierno que perdió el rumbo, factor común en las encuestas (nota publicada en CBA24N y Perfil)

El saldo del caso Adorni fue mucho más allá de la erosión al gobierno nacional por asociarlo a corrupción y hacerle perder el relato anti-casta: entre febrero y marzo pasados, cuando el ex funcionario comenzó a ganar centralidad en la agenda, el gobierno se quedó sin vocero y sin jefe de Gabinete, lo cual hizo escalar la percepción de un país sin rumbo hasta el 25%, desplomó la percepción de que la dirección es la correcta del 40% al 31% y llevó la percepción adversa del 31% al 41% (gráfico arriba). La serie evolutiva del último informe nacional de consultora Delfos arroja que el registro desfavorable se estabilizó en un promedio en torno al 45% en el trimestre abril-mayo-junio, lo que se ubica en el mismo orden de magnitud del voto a Unión por la Patria (UP) en el ballotage de noviembre de 2023, mientras que el acompañamiento al rumbo rondó el 28,3%, retrocediendo hacia el núcleo duro oficialista, dado que se corresponde con el 30% que eligió a Javier Milei como presidente en las primarias de agosto y la primera vuelta de 2023. Quienes responden que el país no tiene dirección llegaron a un pico de 26% en junio, antes de la salida de Adorni.

Habrá que esperar próximas mediciones para apreciar si la salida del funcionario amortiguó la tendencia, pero hasta junio quedó claro que la opinión pública decodificó a una gestión “en pausa” por la situación judicial de un funcionario y que eso comprometió la dirección general del gobierno. Peor aún, también impregnó a otras áreas clave del gobierno nacional: según el mismo informe, desde febrero hasta junio la percepción de que la economía del país no tiene dirección oscila en torno al 20%, mientras que quienes creen que va en la dirección correcta perforaron el umbral del 30%; en sentido contrario, aquellos que opinan que va en la dirección equivocada se estabilizaron por encima del 50%, como clara mayoría (gráfico arriba). 

En cuanto a la situación social, la serie evolutiva muestra el mismo patrón: más del 50% cree que va en dirección incorrecta, lo que más que duplica a quienes la ven en dirección correcta, mientras que quienes no perciben una dirección clara en esa línea rondan el 20% (gráfico arriba).

Mientras que Delfos mide la variable dirección en tres dimensiones (correcta/incorrecta/ninguna), otras consultoras lo hacen de manera polarizada. En la serie evolutiva de Trends, desde febrero la negatividad superó a la positividad, con una brecha desfavorable que se estabilizó en 20 puntos porcentuales (pp) entre marzo y junio: 57% vs 37%, respectivamente (gráfico arriba). 

En la serie longitudinal de Equipo Mide, la negatividad amplió su ventaja sobre la positividad desde febrero pasado hasta llegar a un nivel pico de 24 pp en mayo (58% vs 34%). Luego, se morigeró levemente en junio, con un saldo de 20 pp pero, aun así, con la percepción de que la dirección del país es la equivocada en un máximo de 60% (gráfico arriba). 

Por su parte, la serie evolutiva de Proyección Consultores arrojó un saldo desfavorable de 15,1 pp en junio pasado (rumbo del país 37,9% muy correcto + correcto vs 53% de equivocado + muy equivocado), morigerado respecto al pico de mayo, cuando alcanzó casi 24 pp: 31,9% vs 55,8%, respectivamente (gráfico arriba). 

Finalmente, la más reciente encuesta de consultora Casa Tres reportó que una mayoría de 55% cree que el país está yendo por el camino equivocado, vs 39% que opina lo contrario (gráfico arriba). Aquí, el saldo desfavorable es de 16 pp. 

La apertura por voto anterior arroja un dato clave: el 20% de quienes votaron por Milei en el ballotage de 2023 cree que el país está yendo en el camino equivocado, lo que pone en evidencia la erosión de capital político del oficialismo. 

En síntesis:

1) en las encuestas recientes, quienes creen que el país va en la dirección equivocada son mayoría o primera minoría

2) quienes avalan el rumbo del oficialismo son franca minoría

3) la negatividad no sólo afecta a la percepción de la orientación general, también impregna áreas clave como la economía y la situación social

4) el pesimismo alcanza a una porción importante de ex electores de Milei en el ballotage.


viernes, 3 de julio de 2026

El apoyo al ajuste pierde fuelle en las encuestas (nota publicada en CBA24N y Perfil)


“Preocupación, enojo, tristeza, incertidumbre y miedo: esas son hoy las emociones predominantes entre los argentinos. Se trata de una sociedad que llega con lo justo —o directamente no llega— a fin de mes, que no visualiza mejoras para su futuro y que considera que el esfuerzo realizado hasta ahora no ha valido la pena para generar cambios concretos en el país”, apuntamos en nuestra nota anterior, citando el último informe nacional de consultora Delfos. Precisamente, uno de los datos clave al cierre de junio fue la desfavorable evaluación del sentido del sacrificio económico: apenas un cuarto de los electores cree que vale la pena para mejorar el país a futuro, lo que constituye el núcleo ultra–duro del oficialismo, vs casi 70% que considera lo contrario (gráfico arriba). El saldo negativo es de 42 puntos porcentuales. 

Con matices, la medición más reciente de Equipo Mide también arroja un saldo desfavorable en esa materia: 46% de pesimistas vs 24% de optimistas, lo que es consistente con el núcleo duro oficialista del 25% que vimos en el informe de Delfos (gráfico arriba). En este caso, aparecen un 27% de expectantes, es decir, electores que consideran que el sacrificio actual todavía no muestra resultados, pero al menos permanecen a la espera. 

Como se observa en la apertura por variables (gráfico arriba), el pesimismo es primera minoría (por arriba del 40%, pero por debajo del 50%) en todos los niveles socioeconómicos. Según voto en la primera vuelta presidencial de 2023, esa negatividad resulta hegemónica entre los electores que se inclinaron por Sergio Massa y Myriam Bregman (más del 85%), y primera minoría entre quienes eligieron a Juan Schiaretti (42%). El optimismo no es mayoritario en ningún segmento y sólo llega a ser primera minoría (48%) entre quienes votaron a Javier Milei; entre quienes eligieron a Patricia Bullrich, aliada al oficialismo, la expectativa es la primera minoría (43%).

En tanto, según el último informe nacional de Qsocial, 34% está de acuerdo con que el actual sacrificio valdrá la pena en el futuro, vs 62% que se muestra en desacuerdo (gráfico arriba). Así, el acompañamiento está en el piso de la serie y se ubica en el mismo orden de magnitud del voto duro de La Libertad Avanza (el 30% que votó a LLA en las primarias de agosto de 2023 y la primera vuelta del mismo año), mientras que el pesimismo está en el techo del evolutivo. Por segmentación política, sólo entre mileistas el acuerdo se mantiene alto en la serie histórica.

Finalmente, según el más reciente estudio de Hugo Haime & Asociados, una primera minoría de 45% nunca estuvo de acuerdo con el ajuste de Milei, lo que se corresponde con el voto a Unión por la Patria en la segunda vuelta de 2023: 44,4%. Por otro lado, 36% cree que el esfuerzo vale la pena, mientras que 18% se muestra desilusionado. Considerando que LLA + aliados obtuvieron casi 41% de los votos en la elección de medio término de octubre de 2025, el dato sugiere que hoy habría unos 5 puntos porcentuales de ex votantes del oficialismo defraudados. Esto se refuerza en la apertura por variables, que arroja que un 25% de los electores que se inclinaron por Milei en el ballotage de 2023 ahora se definen como desilusionados. 

En síntesis:

1) el respaldo social al ajuste económico muestra un deterioro sostenido. Las mediciones coinciden en que predomina la percepción de que el sacrificio económico realizado no está generando resultados concretos y que el esfuerzo difícilmente se traduzca en una mejora futura. El apoyo al ajuste se reduce al núcleo más fiel del oficialismo.

2) el pesimismo supera ampliamente al optimismo en casi todos los segmentos sociales, mientras que una porción relevante de la sociedad permanece expectante, aunque sin evidencias de mejoras. Incluso entre sectores tradicionalmente más cercanos al gobierno el optimismo deja de ser mayoritario.

3) la legitimidad del ajuste se repliega hacia el voto oficialista. El acuerdo con la estrategia económica se concentra entre quienes apoyaron a Milei, mientras que entre los votantes de otras fuerzas predominan el rechazo o el escepticismo. Esto evidencia una creciente polarización política, pero asimétrica y desfavorable para el gobierno, en torno al costo social del ajuste.

4) comienzan a aparecer señales de desgaste dentro de la propia base electoral del oficialismo. Una parte de quienes respaldaron al Gobierno empieza a manifestar desilusión. El surgimiento de ex votantes oficialistas desencantados indica que la paciencia frente al ajuste tiene límites cuando los beneficios esperados no se materializan.

5) como conclusión, la sostenibilidad política del programa económico actual dependerá de que aparezcan resultados tangibles en el corto plazo. La tolerancia al sacrificio se encuentra bajo creciente presión; la combinación de dificultades económicas, emociones negativas predominantes y ausencia de mejoras visibles reduce el margen de apoyo al Gobierno y aumenta el riesgo de que continúe erosionándose el consenso social.


Llegó el Día D: Dossier 360 3-7-2026, con el resumen de tendencias de junio (informe para suscriptores)

 


viernes, 26 de junio de 2026

El mix de corrupción y malestar económico erosiona el respaldo al gobierno nacional (nota publicada en CBA24N y Perfil)

En mayo pasado, el caso Adorni moralizó el malestar con el gobierno nacional y posicionó a la corrupción como el principal problema para los argentinos. En junio, la tendencia se profundizó, y ese caso, junto con la falta de resultados económicos que justifiquen el sacrificio que el presidente Javier Milei le pidió a la sociedad, explican una nueva caída en las variables clave: según la última medición de la consultora Delfos a nivel país, la aprobación perforó el umbral del 30%, mientras que la desaprobación rebasó el 70%: 28% vs 71%, piso y pico de la serie evolutiva, respectivamente (gráfico arriba). La brecha desfavorable trepa a -43 puntos porcentuales (pp).   


Así, la variable aprobación se alineó con la actitudinal: el mismo informe arrojó que el aguante a Milei también perforó el umbral del 30% para ubicarse en 28%, mientras que el enojo (defraudados + aquellos que nunca tuvieron expectativas en él) treparon al 72%. En este caso, nuevamente la positividad llegó al piso de la serie, vs una negatividad en el pico (gráfico arriba). La brecha desfavorable es de -44 pp. Como se observa, el patrón en ambas variables es el mismo.

¿A qué se debe esa alineación? El análisis de sentimientos asociados a la situación del país sugiere que “la procesión va por dentro”. La negatividad agrupada acumula 76%, vs una positividad que suma 23% (gráfico arriba); brecha desfavorable de -53 pp. De nuevo, el mismo patrón, con apenas matices. “Preocupación, enojo, tristeza, incertidumbre y miedo: esas son hoy las emociones predominantes entre los argentinos. Se trata de una sociedad que llega con lo justo —o directamente no llega— a fin de mes, que no visualiza mejoras para su futuro y que considera que el esfuerzo realizado hasta ahora no ha valido la pena para generar cambios concretos en el país”, amplía el informe.

Dado ese malestar social rampante, ¿por qué no hace eclosión? La última encuesta nacional de Hugo Haime & Asociados da una pista: la bronca (39%) compite con la tristeza y el desánimo (38%) por la condición de primera minoría perceptiva (gráfico arriba). Aunque los contentos y esperanzados son franca minoría (menos del 20%), el empate de negatividad entre una emoción que se proyecta hacia afuera (la bronca) vs aquellas que se introyectan o repliegan (tristeza y desánimo) confirman que “la procesión va por dentro”. 

¿El Mundial de Fútbol puede amortiguar ese estado emocional? Según la última medición de sentimiento social de Monitor Digital, las redes, una arena en la que el gobierno nacional se sentía relativamente cómodo hace un tiempo, muestran en junio un malhumor alto y persistente (gráfico arriba). “Pese a los efectos del Mundial de Fútbol que se disputa en América del Norte, que aporta buenas dosis de sentimiento positivo al debate general, su potencia afectiva no logra arrastrar al conjunto hacia una mejora sostenida.  (…) Durante junio, la negatividad se mantiene en torno al 57%, prácticamente en línea con los meses previos. La serie mensual muestra que el salto negativo más fuerte se registró a comienzos de 2026, cuando la curva roja comenzó a instalarse por encima de la positiva, sin señales de reversión clara. Junio no hace más que ratificar esta alta negatividad, sin perspectivas visibles de mejora. Es decir, la charla adversa en redes ya no aparece como un pico excepcional, sino como clima de base”.

En este marco, el empecinamiento del gobierno al sostener a Adorni equivale a jugar con fuego, dado que el caso que involucra al jefe de Gabinete genera un sentimiento hegemónico de ira en las redes sociales: casi 75% (gráfico arriba). Según el informe de Reputación Digital, su peso en el ecosistema (1 de cada 15 menciones de toda la conversación política nacional) es inédito. “Adorni no es un tema lateral del ciclo: es el centro”, amplía el documento. En síntesis, su permanencia por insistencia de Milei es riesgosa, dado que la ira que genera el caso puede decantar en bronca, rompiendo la situación de “empate técnico” con tristeza/desánimo y, de ese modo, proyectar esa reacción hacia el exterior, en lugar de introyectarla. En la conversación en redes ganan terreno las menciones sobre inhabilitación o moción de censura, el debate escala y adquiere formato institucional. Se multiplican los pedidos de salida y el costo político para el gobierno persiste, al mismo tiempo que la demanda social se organiza en campañas bajo hashtags de descrédito y exigencia, un mix de señales que interpelan al presidente como co-responsable.

viernes, 19 de junio de 2026

Pese al Mundial, el metro cuadrado de la economía no da tregua (nota publicada en CBA24N y Perfil)

El gobierno nacional apuesta a que junio, mundial de fútbol mediante, implique una pausa antes del cierre de un primer semestre enrarecido. Sin embargo, las últimas encuestas cerradas en lo que va de junio no dan tregua, al menos a nivel del metro cuadrado de los electores. Según la más reciente medición de consultora Explanans, casi 58% de los argentinos dice que su bolsillo está peor que antes por el impacto de las medidas del presidente Javier Milei; un 22% responde que su situación no cambió, y apenas 20,3% percibe una mejoría (gráfico arriba). Los optimistas están por debajo del núcleo duro de La Libertad Avanza (LLA), el 30% que votó a esa lista en las primarias de agosto de 2023 y la primera vuelta de octubre del mismo año. 

La serie evolutiva desde marzo de 2024 muestra al malestar en el segundo nivel más alto, apenas por debajo del pico (casi 60%) del tercer mes pleno de gestión Milei; en cambio, el optimismo se desplomó en marzo pasado, para ubicarse más cerca del umbral del 20% que de los picos próximos al 30% alcanzados entre enero de 2025 y el noviembre poselectoral del mismo año (gráfico arriba). 

En materia de expectativa económica a futuro, el pesimismo es menor, pero sigue siendo predominante: casi 49% cree que estará peor dentro de un año, vs casi 41% que espera una mejoría. En este caso, el optimismo se corresponde de manera lineal con el voto a LLA y aliados en las elecciones de medio término de octubre de 2025. 

La mala noticia: el pesimismo está en el pico de la serie evolutiva desde julio de 2024, mientras que el optimismo está en el piso (gráfico arriba). “La economía vuelve a ser núcleo del desgaste. 6 de cada 10 argentinos afirman estar peor que antes de las medidas económicas del gobierno. La promesa libertaria no fue el bienestar inmediato, sino la idea de que el sacrificio tendría recompensa. Pero 48,7% ve que su situación económica será peor en un año. Cuando el futuro no es prometedor, el  ajuste y la motosierra pierden narrativa”, amplía el informe. 

Con apenas matices en las cifras, la última encuesta de Proyección Consultores reporta un  panorama similar: casi 70% de los argentinos dice que su situación económica empeoró o siguió mal en los últimos meses, vs 30,4% que ve una mejoría o dice estar igual de bien (gráfico arriba). El pesimismo más que duplica al optimismo en la dimensión retrospectiva. En la prospectiva, es decir, en un plazo de seis meses a futuro, está “mal, pero no tan mal”: 60,1% cree que estará peor que ahora o igual de mal, vs casi 40% que espera estar mejor o igual de bien. Como se advierte en ambas mediciones, todavía hay un espacio de expectativa favorable que se corresponde con el caudal que obtuvo el gobierno hace casi 9 meses en la elección de medio término. 

Y por casa, ¿cómo andamos? Según la última medición provincial de consultora Varianza, casi 79% de los cordobeses dicen que su situación económica es peor que hace un año atrás; 13% responde que es igual, mientras que quienes perciben una mejoría no llegan al 3% (gráfico arriba).

Finalmente, la encuesta provincial de Dialogía arrojó que casi 59% de los cordobeses percibe un deterioro de su situación económica en el último año, 35% dice que se mantuvo igual y casi 7% percibe una mejoría (gráfico arriba). El promedio de estas dos mediciones provinciales resulta en casi 69% de empeoramiento, casi 24% de estabilidad y menos de 5% de mejoría. Aunque la comparación con las mediciones nacionales no es posible linealmente, Córdoba muestra una peor situación relativa en términos retrospectivos. 

En síntesis: 

1) la percepción económica sigue siendo predominantemente negativa, con un malestar en niveles históricamente altos dentro de las series analizadas.

2) las expectativas futuras muestran más optimismo que la evaluación presente, pero el pesimismo continúa siendo mayoritario; además, se ubica en los niveles más altos en el evolutivo, vs un optimismo en mínimos de la serie.

3) Córdoba exhibe un deterioro económico percibido más intenso que el promedio nacional.

viernes, 12 de junio de 2026

El malestar socioeconómico y la sensación de crisis atraviesan las últimas encuestas (nota publicada en CBA24N y Perfil)


Las encuestas nacionales más recientes coinciden en arrojar un panorama de economía personal ajustada para alrededor de dos tercios de los electores, vs un tercio o menos con una situación relativamente acomodada. Según la última medición de consultora Delfos, casi 2 de cada 3 argentinos adultos percibían como muy o algo probable tener dificultades para afrontar los gastos del mes de mayo, vs 31% que no (gráfica arriba). La situación resultó algo menos aguda respecto al pico de abril pero, aun así, el malestar marcó el segundo valor más alto de la serie anual. La brecha desfavorable es de -34 puntos porcentuales (pp). “La sociedad empieza a evaluar qué costo tuvo la estabilización macroeconómica en términos de empleo, ingresos y calidad de vida”, amplía el informe.

La encuesta de D´Alessio/IROL reportó que la percepción de empeoramiento de la situación económica personal respecto al año pasado se mantuvo en un nivel pico por segundo mes consecutivo: 68%, vs 28% que dice experimentar una mejora. El registro optimista se sostiene en el piso de la serie, contra un pesimismo que más que lo duplica, con una brecha de -40 pp. 

En tanto, la última medición de Reale-Dalla Torre (RDT) también ubicó a la autopercepción positiva en un nivel piso, vs una negativa en nivel pico: 34,3% vs 64,4% (gráfico arriba), lo que arroja una brecha desfavorable de -30,1 pp, la más amplia en el trimestre medido (de marzo a mayo).

Con apenas matices en las cifras, el pesimismo en la dimensión económica personal termina impregnando las miradas sobre la situación macro: la más reciente encuesta de Giacobbe (gráfico arriba) mostró que 36% de los electores percibe una mejora (acumulado de 12,7% que respondió rápidamente + 23,3% que dijo lentamente), vs 54,4% que ve un deterioro (14,6% lentamente + casi 40% que observa un rápido empeoramiento). Si se suma a ese malestar neto el 8,1% que ve una economía estancada, la brecha desfavorable es de -26,5 pp.

El informe va un paso más allá: presuponiendo una crisis económica como base, indaga qué proporción de electores cree que lo peor ya pasó y cuántos creen que está por venir. El resultado es 40,3% vs casi 58% (gráfico arriba). En este caso, el “optimismo” se ubica en el mismo orden de magnitud del voto a La Libertad Avanza (LLA) en las elecciones de medio término de octubre pasado: 40,7%. 

Proyección Consultores no partió del presupuesto de crisis, sino que procuró cuantificarlo: según el informe, 61,4% de los argentinos creen que el país efectivamente atraviesa una crisis económica, vs casi 31% que opinan lo contrario (gráfico arriba). En este caso, el “optimismo” replica el voto duro de LLA (el 30% que eligió a Javier Milei en las primarias de agosto de 2023 y la primera vuelta de octubre del mismo año), vs un pesimismo que lo duplica. 

De las encuestas realizadas en lo que va de junio, la primera que midió la variable economía fue la de Satisfacción Política y Opinión Pública de la Universidad de San Andrés (Espop/Udesa). Reportó 30% de satisfacción vs 66% de insatisfacción (gráfico arriba), un saldo desfavorable de -36 pp. 

El evolutivo de la serie longitudinal muestra que desde septiembre de 2025 la satisfacción con la política económica viene en caída, dentro de un declive generalizado (gráfico arriba). 

En síntesis:

1) aunque el relato del gobierno nacional celebra la estabilidad macroeconómica, en la dimensión de la economía personal predomina el malestar en todas las mediciones recientes

2) la sensación de deterioro personal y de crisis económica es generalizada

3) el pesimismo dominante también permea la evaluación de la política económica del oficialismo.

viernes, 5 de junio de 2026

Javier Milei, en la misma dirección que Mauricio Macri pero más rápido, según las últimas mediciones (nota publicada en CBA24N y Perfil)

Durante una cena de la Fundación Libertad, en marzo de 2019, el ex presidente Mauricio Macri indicó que en un eventual segundo mandato aplicaría las mismas reformas económicas, pero con mayor velocidad: la frase “en la misma dirección, pero más rápido", sintetizó la promesa electoral que terminaría en la doble derrota de Juntos por el Cambio (JXC) en las primarias de agosto y la primera vuelta de octubre de aquel año. Siete años después, las últimas mediciones permiten comparar el estado de situación del actual gobierno que, como el de Macri, surgió también de un ballotage: según la Encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública (Espop) de la Universidad de San Andrés (Udesa), la aprobación de la gestión de Javier Milei se mantiene por debajo de la de Macri desde hace un año; en mayo pasado, la brecha fue de 5 puntos porcentuales (pp), 37% vs 42% (gráfico arriba). En cambio, supera a la que tenía Alberto Fernández a la misma altura de mandato: 21%. 

En la misma línea, el Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT) arrojó en mayo una caída intermensual de 1,6% (gráfico arriba). Así, en los primeros cinco meses de 2026, el ICG registró cinco caídas consecutivas, lo que acumula una contracción de 19,2% desde fines del año pasado. Esto ubica al gobierno de Milei 2,6% por debajo de Macri a la misma altura de su gestión, es decir, el mes 30 (2,04) y también menor (-17,8%) al que registró Néstor Kirchner en mayo de 2006 (2,42). Consuelo parcial: el ICG de Milei superó al de Alberto Fernández y Cristina Fernández en los meses 30 de sus respectivas gestiones. 

El ICG de la UTDT mide la confianza en una escala del 0 al 5, con la cual la gestión Milei alcanzó una confianza de 1,99 en mayo. Con ese dato, el promedio en lo que va de su mandato cayó a 2,41 puntos, su registro más bajo. ¿Qué sucede con mediciones alternativas? La consultora Equipo Mide relevó en mayo la misma variable, pero con una escala del 1 al 10: el promedio fue de 4 puntos y una mayoría de 51% le puso la nota más baja, 1, que equivale a nada de confianza (gráfico arriba). 

Con la misma escala del 1 al 10, la última encuesta de Consultora Delfos realizada en mayo pasado arrojó una confianza en un nivel similar: casi 3,9 de promedio (gráfico arriba). En este informe, casi 60% le puso la nota más baja, 1. La serie evolutiva del último año muestra que en abril de 2026 la negatividad cruzó el umbral del 60%, mientras que la positividad se desplomó por debajo del 30%. 

Finalmente, Delfos profundiza el análisis con un anclaje local. En Córdoba, a dos años y medio de mandato, Milei, que ganó el ballotage en esta provincia con 74% de los votos, acusa un desgaste similar al de Macri a la misma altura de gestión. También queda por detrás de CFK en mayo 2014 (su segunda gestión) y muy lejos del ex presidente mejor ubicado, Néstor Kirchner; en cambio, aventaja a CFK en mayo de su primer mandato y a Alberto Fernández en mayo de 2022 (gráfico arriba).  

En síntesis:

1) dos mediciones nacionales recientes coinciden en que la gestión Milei “quema” capital político más rápido que la de Macri, quien fue su aliado clave para encarar el ballotage con proyección favorable

2) tres mediciones de confianza muestran que la gestión Milei se ubicó en mayo de 2026 con notas bajas en la escala 

3) en Córdoba, donde Milei ganó el ballotage en 2023 con más contundencia que Macri en 2015, el actual presidente ya tiene un desgaste similar a la misma altura de la gestión

4) así, la gestión Milei enfrenta un proceso de desgaste político significativo, caracterizado por una caída de la confianza pública, niveles de aprobación inferiores a los de Macri en igual etapa de gobierno y una pérdida de respaldo visible incluso en Córdoba, uno de sus bastiones electorales más favorables. 


viernes, 29 de mayo de 2026

La tolerancia ciudadana, al límite en las últimas mediciones nacionales (nota publicada en CBA24N)

Las últimas mediciones nacionales coinciden, con apenas matices, en un punto: la paciencia del electorado transita una zona de riesgo en términos socioeconómicos. Según la más reciente encuesta de consultora Delfos, una mayoría de 55% dice que, considerando su situación económica familiar, ya no tiene tiempo para esperar una mejora; a eso se suma otro 5% que podría esperar de 1 a 3 meses, lo que acumula 60% de “aguante” nulo o mínimo (gráfico arriba). En el otro extremo, un 24% muestra una tolerancia que va de 6 meses hasta más de un año, lo que representa el núcleo ultra duro de La Libertad Avanza (LLA) si se considera el 30% que esa fuerza obtuvo en las primarias de 2023 y la primera vuelta presidencial del mismo año. “La mayoría siente que el sueldo no alcanza, no puede ahorrar, vive ajustando consumos”, agrega el informe. 

A su turno, la última medición conjunta de las consultoras Alaska y Trespuntozero (gráfico arriba) reportó casi 54% de bajísima tolerancia social en la situación económica personal (7,6% de insostenible + 46,3% de cada vez más complicada), vs 45,5% de acumulado entre quienes dicen sostenible en el tiempo (18,2%) y quienes responden difícil, pero manejable (27,3%). En este caso, la polarización es asimétrica y desfavorable al gobierno, pero el cuadro es menos dramático respecto a lo que surge del informe anterior. 

Según Giacobbe, una primera minoría de casi 42% dice que no puede resistir nada; en el otro extremo, 27,5% responde que puede resistir 4 años (gráfico arriba). La tolerancia cero se ubica en el mismo orden de magnitud del voto a Unión por la Patria en el ballotage de 2023 (44,4%), mientras que el aguante máximo replica el voto a LLA previo a la segunda vuelta, en torno al 30%. Si hacemos un promedio de estas tres mediciones relativamente comparables, obtenemos una tolerancia entre nula y baja de casi 52% (mayoritaria) vs un “aguante” de 32,3%, lo que arroja un saldo desfavorable de casi 20 puntos porcentuales (pp). 

Este panorama se complementa con una creciente atribución de responsabilidades al actual gobierno por la coyuntura socioeconómica: según Equipo Mide, el 30% de los electores carga la pobreza en el país a la gestión de Javier Milei, vs 24% que la asigna al gobierno anterior; por otro lado, 29% la distribuye entre ambos (gráfico arriba). Sin embargo, este es el resultado relativamente menos desfavorable, como veremos. 

En la medición más reciente de Synopsis, el saldo es mucho más adverso para Milei: desde noviembre de 2024, una primera minoría por encima del 40% le asigna más responsabilidades al gobierno actual (gráfico arriba). La atribución al gobierno anterior ronda el 30% desde marzo pasado, mientras crecen quienes reparten responsabilidades entre ambas gestiones. 

Proyección Consultores mide de manera polarizada, sin la opción de dividir responsabilidades entre gobiernos, sino identificando al principal por la situación económica actual: el resultado es claramente desfavorable para el oficialismo, dado que 49,1% (poco menos de la mitad) la carga en la gestión actual, vs 34,2% que la asigna al gobierno anterior (gráfico arriba). Se replica la situación de primera minoría netamente opositora consolidada entre 45%-50%, vs una minoría oficialista en torno a un tercio de las opiniones.  

El peor resultado para el gobierno actual aparece en el informe de Alaska & Trespuntozero: pese a medir con mayor diversidad de opciones de respuesta que las anteriores consultoras, casi 64% carga las tintas en el gobierno nacional de Milei (gráfico arriba). 

Con los matices señalados, el diagnóstico de las encuestas es consistente en marcar una alerta en términos de tolerancia social y en atribuir la principal responsabilidad por la situación socioeconómica al actual gobierno. En este marco, el último monitoreo de redes sociales realizado por Reputación Digital agrega un elemento de análisis que resulta convergente con esas tendencias: según el informe, el Índice de Tolerancia Social (ITS) cruzó en mayo el umbral crítico, marcando una negatividad de casi 29 puntos (gráfico arriba). 

Cruzar el umbral de los 20 puntos de negatividad marca el tránsito de una situación de tolerancia pasiva a otra que pasa a demandar un cambio activo, destacó el reporte, que concluye: “No es un pronóstico de caída, pero sí un indicador de erosión profunda de la gobernabilidad simbólica”

En síntesis: 

1) la tolerancia social frente a la situación económica muestra un fuerte deterioro y se ubica en zona crítica

2) más de la mitad de la población considera agotada (o casi) su capacidad de esperar una mejora económica

3) existe una brecha consolidada entre un núcleo opositor mayoritario y un apoyo oficialista más reducido

4) la mayor parte de la sociedad comienza a atribuir la responsabilidad principal de la crisis económica al gobierno actual.