viernes, 14 de marzo de 2025

Se instaló el temor a perder el empleo: qué dicen las últimas encuestas (nota publicada en CBA24N)

Según la encuesta nacional realizada en febrero pasado por Consultora Delfos, casi 3 de cada 10 adultos con trabajo en nuestro país tienen miedo de perderlo (gráfico arriba). Las formas en las que se distribuye ese temor arrojan varios datos clave: en primer término, es mayor entre las mujeres (30%) que entre los hombres (25%); el clivaje de género es central en la actual coyuntura, dado que la “batalla cultural” del actual gobierno se basa en poner en discusión esa agenda. Así, no resulta sorprendente que ellas perciban mayor riesgo de pérdida de su trabajo en el marco de la política económica que lleva adelante la gestión Milei. Por segmentos etarios, entre 19 y 65 años el temor a perder el trabajo alcanza 29%, lo cual indica que la coyuntura impacta de manera simétrica en los tres niveles de trabajadores activos. Sólo aparecen matices en cuanto al ns/nc, que puede ser un indicador relativo (“proxy”) de incertidumbre al respecto: alcanza 33% entre menores de 30 años y ronda el 10% en los adultos de 30 a 49 años y de 50 a 65. En cambio, el temor cae entre los mayores de 65 años, dado que allí muchos adultos ya no están en actividad. Por región, el pico de temor a perder el trabajo se registra en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), con 38%, 10 puntos porcentuales por encima del promedio nacional. Le sigue el noroeste argentino (NOA) con 35%. En cambio, el temor a perder el empleo baja en Provincia de Buenos Aires (22%) y el noreste argentino (NEA) con 24%, ambos por debajo de la media nacional. Es probable que el pico en CABA tenga relación con el ajuste que lleva adelante el gobierno en el Estado nacional, que en su primer año de gestión redujo unos 51 mil puestos en el sector público. Dado que la mayoría de los organismos nacionales tiene sede en la Capital Federal, eso puede estar generando un impacto más sensible en esa región.  

El temor no es casual: la última encuesta permanente de hogares (EPH) del Indec que relevó la situación ocupacional arrojó que entre el tercer trimestre de 2023 (cerca del cierre de la gestión del Frente de Todos) y el tercer trimestre de 2024 (es decir, los primeros 10 meses del gobierno de Javier Milei) la tasa de desocupación creció de 5,4% a 6,4%.  Como dato contextual, la más reciente encuesta de Manpower arrojó que los empleadores argentinos anticipan una Expectativa Neta de Empleo (ENE) para el primer trimestre de 2025 de -1% (gráfico arriba), lo que implica una baja de 5 puntos en la comparación trimestral.  

Esto es consistente con los temores de pérdida del trabajo y ubica a Argentina con la peor performance entre todos los países relevados por Manpower a nivel global (gráfico arriba). Nuevamente, los datos “blandos” de las encuestas se corresponden con los datos duros de empleo: en el primer año de gestión de Milei se destruyeron 185 mil puestos, 51 mil en el sector público y 119 mil en el privado (gráfico abajo). Por otro lado, el personal de casas particulares se redujo en 15 mil empleos.  

Otras encuestas nacionales recientes que relevaron estas variables arrojaron resultados aún peores: según la última medición de Consultora de Imagen y Gestión Política (CIGP), casi 57% de los empleados teme por su estabilidad laboral este año (gráfico abajo).  

Finalmente, un reciente relevamiento de la consultora Opinion Lab reportó que el miedo a perder el empleo alcanza el 40%; al igual que en el estudio de Delfos, el informe muestra mayor temor relativo entre las mujeres (gráfico abajo).

En síntesis, más allá de los matices en las cifras y porcentajes, todos estos estudios coinciden en marcar una sensación de vulnerabilidad laboral que profundiza el sendero de malestar social que se instaló con fuerza desde febrero. Si el gobierno nacional persiste en una agenda socioeconómica acotada a la reducción de la inflación, su discurso, relativo y narrativa quedarán cada vez más desacoplados respecto a las demandas de una opinión pública que está cambiando.   

viernes, 7 de marzo de 2025

Negatividad y pérdida del manejo de la agenda: qué dicen las últimas mediciones en redes sobre Milei (nota publicada en CBA24N)

 

En nuestras notas de las últimas semanas en este espacio vimos que el Criptogate generó en las encuestas un impacto negativo en variables como la imagen presidencial, la valoración de la gestión y la aprobación del gobierno. Otros efectos pos estallido del escándalo son una creciente negatividad de la conversación en redes sociales, pérdida del interés y del manejo de la agenda por parte del oficialismo en la arena digital que siempre se jactó de dominar. Las últimas mediciones realizadas luego del discurso de Javier Milei el 1 de marzo confirman la persistencia de esos problemas: según la escucha social realizada por Enter Comunicación, las menciones este año cayeron casi 42% entre el 1M/2024 y el 1M/2025 (gráfico arriba).

El informe de Scidata reportó caídas aún mayores del interés: 51,3% en redes y casi 60% en los medios de comunicación (gráfico arriba). En tanto, según el monitoreo de volumen de conversación digital de Ad Hoc (que midió un período de 24 horas posteriores al discurso presidencial), la caída fue de casi 28% respecto al año pasado (gráfico abajo). 

Más allá de los matices en las cifras, los tres informes coinciden en marcar la pérdida de interés en el discurso presidencial, dadas las caídas en la conversación en redes de un año a otro en torno al mismo evento comunicacional. Sin embargo, son peores los resultados en materia de sentimiento digital: Enter Comunicación registró 78% de negatividad, apenas 13% de positividad y sólo 9% de neutralidad (gráfico abajo).

Haciendo zoom en el episodio Caputo vs Manes, la negatividad llegó a 69% vs una positividad de 20% y una neutralidad de 11% (gráfico abajo). Planificado o no, el asunto tampoco le sirvió al gobierno para cambiar la tendencia de la conversación digital, al contrario: según el informe, “el altercado entre Santiago Caputo y Facundo Manes le restó protagonismo a Milei y desvió la conversación sobre el contenido de su discurso. En Youtube, los distintos videos sobre el cruce entre Caputo y Manes superaron hasta en un 74% a las views totales del discurso del presidente”. 

En la misma línea, Scidata apunta que el sentimiento de la conversación pública sobre el discurso presidencial ante la Asamblea Legislativa marca diferencias interanuales notables e inquietantes: “En redes sociales, mientras que durante el 1° de marzo de 2024 la charla de los argentinos se había ubicado en la categoría de sentimiento `malo´, un año después el sentimiento pasó a ser `pésimo`”.

En los medios de comunicación la caída fue aún peor: mientras que en 2024 el sentimiento de la cobertura mediática se había ubicado en la categoría "regular bueno", en 2025 el sentimiento se desmoronó a "pésimo".

Scidata subraya que las métricas que surgieron tras los respectivos discursos de Axel Kicillof ante la Legislatura de la provincia de Buenos Aires y de Jorge Macri ante el cuerpo legislativo de la Ciudad de Buenos Aires permiten hacer una comparación que pone mayor contraste entre los resultados logrados por los tres mandatarios (gráfico abajo): los datos confirman la magnitud de los problemas de performance digital del presidente.


Finalmente, según Ad Hoc la negatividad alcanzó 52% vs una positividad de apenas 33% y 15% de neutralidad (gráfico abajo). Así, las tres mediciones coinciden, con apenas matices en las cifras, en marcar una negatividad digital dominante. 

En síntesis: 1)  la pendiente desfavorable que abrió el Criptogate se sostiene pos 1M, con saldos en rojo para el gobierno nacional en términos de protagonismo, sentimiento social y framing (encuadre) 2) el oficialismo perdió el dominio de la agenda y la conversación digital en redes transcurre de manera predominante con enfoques que le resultan adversos 3) eso configura un panorama al que los libertarios no están habituados.