
Siguen apareciendo datos relativos al mundial: en una encuesta telefónica a 839 personas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y del Gran Buenos Aires para conocer el nivel de interés y expectativa sobre el Mundial de Sudáfrica 2010 realizado por la universidad Tres de Febrero, el 75 por ciento de los entrevistados dijo creer que la selección dirigida por Maradona jugará la final del Mundial de futbol de Sudáfrica. Además, el 67 por ciento piensa que la albiceleste ganará la Copa y sólo el 10 por ciento estima que perderá en cuartos con Alemania, y un 80 por ciento considera que es buena la tarea de Maradona al frente del equipo.
Por otro lado, quiero compartir algunos fragmentos de un análisis de Manuel Mora y Araujo publicado recientemente, que coincide con varios de los conceptos planteados en las dos últimas entradas del blog.
Los interesados pueden leer la nota completa en el siguiente link:
http://www.infolatam.com/entrada/la_copa_del_mundo_y_la_politica_argentin-21679.html
EL ANÁLISIS DE INFOLATAM
Manuel Mora y Araujo
La copa del mundo y la política argentina
"No sorprende entonces que cuando a la selección argentina empieza a irle bien en una Copa del Mundo, los analistas políticos y no pocos ciudadanos comunes se pregunten cual será el impacto político del desempeño argentino en esa lid. Algunos creen que si Argentina culmina exitosamente su desafío en Sudáfrica, el gobierno de Cristina de Kirchner se verá beneficiado. Hay quienes creen que el efecto podría ser decisivo, que llevaría al kirchnerismo a ganar la elección presidencial de 2011. Hasta circulan ya imágenes donde no falta ni la escenografía: Argentina gana la Copa del mundo, Maradona recupera el sitial de ídolo nacional y, de vuelta de Johannesburgo, Cristina y Maradona saludan al pueblo desde los balcones de la Casa Rosada y definen el futuro político".
(...) "lo cierto es que hay mucha gente, y sobre todo muchos comentaristas, que casi no duermen estos días ante la disyuntiva de dejar volar a su corazón y alentar -simbólicamente, claro- a su selección nacional, o desear que fracase para que el gobierno de Cristina no reciba ese regalo del cielo".
(...) "Hoy coexisten en la Argentina dos aspectos de la realidad que hasta ahora son independientes entre sí. Por un lado, como cada vez que la Argentina disputa una Copa Mundial, millones de personas viven pendientes de ese acontecimiento y en buena medida la actividad del país se resiente, cuando no se paraliza. Hasta en las escuelas los directores disponen que se instalen televisores para que los estudiantes puedan ver los partidos -lo hacen, entre otras cosas, para evitar que falten a clase-. Eso no es nuevo. No sólo la gente vive pendiente de los acontecimientos en Sudáfrica; además, ha cambiado el humor público con respecto al multifacético Diego Maradona. Este pasó de ser vilipendiado por la mayor parte de la población -las encuestas de opinión registraron ese hecho no mucho tiempo atrás- a ser restituido al sitial de los héroes" (...) "El seleccionado argentino en Sudáfrica despierta euforia colectiva".
"Por otro lado, en la política, el gobierno nacional y Néstor Kirchner han repuntado en las encuestas y no hay comentarista que día a día deje de analizar ese fenómeno. El lugar más común es "al gobierno le va bien, a la oposición no tan bien". Juntando ambos aspectos, se dibuja un escenario comprensible: al gobierno, que está mejorando en la estima pública, le irá mucho mejor gracias al desempeño del equipo argentino en la Copa del Mundo, y eso definirá las tendencias electorales".
Esos análisis no son correctos, aunque ambas cosas están ocurriendo. Aunque la Argentina gane la Copa del Mundo, o llegue a las semifinales, el gobierno podría no seguir tan bien, y aunque la Argentina pierda en la próxima ronda el gobierno podría seguir mejorando. Que esto suceda no dependerá del fútbol en Sudáfrica, ni de Maradona y el cambiante humor de la sociedad argentina, sino de cómo siga la economía. A los argentinos les cuadra mejor que a los norteamericanos aquella famosa expresión de Bill Clinton, "es la economía, estúpido" (o sea, "no es el fútbol"). La idea de que los ciudadanos argentinos carecen de preferencias políticas articuladas y son completamente sensibles a los acontecimientos circunstanciales es de vieja data. En 1978 muchos suponían que el triunfo argentino en el mundial de fútbol beneficiaría definitivamente al régimen militar; pero eso no sucedió. En 1982, en medio de la guerra de Malvinas, Argentina se preparaba para el mundial en España, y para desesperación de muchos patriotas eso enfervorizó a multitudes. En 1986 la Argentina ganó la Copa en México, con repercusión cero para el ya alicaído gobierno de Alfonsín".
(...) "El comportamiento político de una sociedad entera puede ser difícil de entender. Pero no es tan volátil ni antojadizo. Si a los Kirchner les va mejor, si les siguiera yendo mejor, no es ni será por los resultados del mundial de fútbol. Es porque en el país, en la percepción de muchísima gente, las cosas no están tan mal, y porque los opositores al gobierno no son capaces de ofrecer opciones atractivas".



