martes, 6 de julio de 2010

Luces y sombras de la "Obamanía"


Recientemente se publicó el Informe Latinobarómetro, que muestra a 2009 como el año en el que las buenas relaciones de la región con USA (74%) alcanzaron su punto más alto desde que se comenzó a medir ese indicador en 1997. En gran medida, esa percepción de una mejora en el trato de EE.UU (16 puntos porcentuales respecto del 58 por ciento en 2008) hacia los países de la región se vincula con las expectativas que generó la asunción del presidente Barack Obama.
La encuesta, titulada "América Latina mira al mundo", se realizó a través de 20.204 entrevistas en 18 países de la región entre el 21 de septiembre y el 26 de octubre de 2009, con un margen de error del 3%.

Dato significativo: Argentina está ubicada en el último puesto del ránking de los países que mejor opinión tienen de Estados Unidos y es uno de los más críticos en lo que respecta a las relaciones bilaterales con USA. Sólo hay dos países de la región que consideran mayoritariamente que Estados Unidos no tiene una influencia positiva en Latinoamérica: Argentina y Paraguay.

Curiosamente, la perspectiva crítica que arroja el estudio en países como Argentina está más en línea con lo que sucede puertas adentro de Estados Unidos: según encuestas de Gallup realizadas en ese país, la imagen de Obama entre los hispanos continúa con la tendencia decreciente que se inició desde enero pasado, en momentos que el futuro de la reforma migratoria se mantiene indefinido. La popularidad del presidente estadounidense, quien prometió en su campaña trabajar por esa reforma para ganar el voto hispano, cayó en ese grupo del 69 por ciento en enero a 57 por ciento en mayo pasado.

La crisis económico-financiera estadounidense ha generado una tasa muy elevada de desempleo que incrementó el rechazo a los inmigrantes en algunos estados de la Unión, especialmente aquellos con fuerte influencia republicana. El primer caso fue Arizona, donde se le otorgaron a la policía amplios poderes para detener, interrogar y requerir documentación en casos de “sospecha razonable”, medida que los defensores de los inmigrantes y legisladores hispanos han interpretado como ofensiva para las comunidades minoritarias. Florida ya trabaja en una iniciativa similar, y líderes republicanos en Pennsylvania, Rhode Island, Minnesota, Carolina del Sur y Michigan han prometido a su vez impulsar iniciativas análogas.

La cuestión migratoria es una de las materias pendientes de Barack Obama, que cuando era candidato les prometió a los hispanoparlantes una ley amplia de contención, a cambio de su voto. El presidente de EE.UU. ha criticado la polémica norma de Arizona y planteó recientemente algunos lineamientos de su propuesta de reforma migratoria, pero sin ponerle plazos a su aprobación, cuando antes se había comprometido a hacerlo este año. La concreción de esa iniciativa requiere un acuerdo de partidos y los demócratas no tienen la mayoría suficiente para pasar la ley en el Senado ni están unidos en el respaldo a esa iniciativa.

viernes, 2 de julio de 2010

Otra vuelta de tuerca más sobre el mundial y estado de ánimo


Siguen apareciendo datos relativos al mundial: en una encuesta telefónica a 839 personas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y del Gran Buenos Aires para conocer el nivel de interés y expectativa sobre el Mundial de Sudáfrica 2010 realizado por la universidad Tres de Febrero, el 75 por ciento de los entrevistados dijo creer que la selección dirigida por Maradona jugará la final del Mundial de futbol de Sudáfrica. Además, el 67 por ciento piensa que la albiceleste ganará la Copa y sólo el 10 por ciento estima que perderá en cuartos con Alemania, y un 80 por ciento considera que es buena la tarea de Maradona al frente del equipo.

Por otro lado, quiero compartir algunos fragmentos de un análisis de Manuel Mora y Araujo publicado recientemente, que coincide con varios de los conceptos planteados en las dos últimas entradas del blog.
Los interesados pueden leer la nota completa en el siguiente link:
http://www.infolatam.com/entrada/la_copa_del_mundo_y_la_politica_argentin-21679.html

EL ANÁLISIS DE INFOLATAM
Manuel Mora y Araujo
La copa del mundo y la política argentina

"No sorprende entonces que cuando a la selección argentina empieza a irle bien en una Copa del Mundo, los analistas políticos y no pocos ciudadanos comunes se pregunten cual será el impacto político del desempeño argentino en esa lid. Algunos creen que si Argentina culmina exitosamente su desafío en Sudáfrica, el gobierno de Cristina de Kirchner se verá beneficiado. Hay quienes creen que el efecto podría ser decisivo, que llevaría al kirchnerismo a ganar la elección presidencial de 2011. Hasta circulan ya imágenes donde no falta ni la escenografía: Argentina gana la Copa del mundo, Maradona recupera el sitial de ídolo nacional y, de vuelta de Johannesburgo, Cristina y Maradona saludan al pueblo desde los balcones de la Casa Rosada y definen el futuro político".

(...) "lo cierto es que hay mucha gente, y sobre todo muchos comentaristas, que casi no duermen estos días ante la disyuntiva de dejar volar a su corazón y alentar -simbólicamente, claro- a su selección nacional, o desear que fracase para que el gobierno de Cristina no reciba ese regalo del cielo".

(...) "Hoy coexisten en la Argentina dos aspectos de la realidad que hasta ahora son independientes entre sí. Por un lado, como cada vez que la Argentina disputa una Copa Mundial, millones de personas viven pendientes de ese acontecimiento y en buena medida la actividad del país se resiente, cuando no se paraliza. Hasta en las escuelas los directores disponen que se instalen televisores para que los estudiantes puedan ver los partidos -lo hacen, entre otras cosas, para evitar que falten a clase-. Eso no es nuevo. No sólo la gente vive pendiente de los acontecimientos en Sudáfrica; además, ha cambiado el humor público con respecto al multifacético Diego Maradona. Este pasó de ser vilipendiado por la mayor parte de la población -las encuestas de opinión registraron ese hecho no mucho tiempo atrás- a ser restituido al sitial de los héroes" (...) "El seleccionado argentino en Sudáfrica despierta euforia colectiva".

"Por otro lado, en la política, el gobierno nacional y Néstor Kirchner han repuntado en las encuestas y no hay comentarista que día a día deje de analizar ese fenómeno. El lugar más común es "al gobierno le va bien, a la oposición no tan bien". Juntando ambos aspectos, se dibuja un escenario comprensible: al gobierno, que está mejorando en la estima pública, le irá mucho mejor gracias al desempeño del equipo argentino en la Copa del Mundo, y eso definirá las tendencias electorales".

Esos análisis no son correctos, aunque ambas cosas están ocurriendo. Aunque la Argentina gane la Copa del Mundo, o llegue a las semifinales, el gobierno podría no seguir tan bien, y aunque la Argentina pierda en la próxima ronda el gobierno podría seguir mejorando. Que esto suceda no dependerá del fútbol en Sudáfrica, ni de Maradona y el cambiante humor de la sociedad argentina, sino de cómo siga la economía. A los argentinos les cuadra mejor que a los norteamericanos aquella famosa expresión de Bill Clinton, "es la economía, estúpido" (o sea, "no es el fútbol"). La idea de que los ciudadanos argentinos carecen de preferencias políticas articuladas y son completamente sensibles a los acontecimientos circunstanciales es de vieja data. En 1978 muchos suponían que el triunfo argentino en el mundial de fútbol beneficiaría definitivamente al régimen militar; pero eso no sucedió. En 1982, en medio de la guerra de Malvinas, Argentina se preparaba para el mundial en España, y para desesperación de muchos patriotas eso enfervorizó a multitudes. En 1986 la Argentina ganó la Copa en México, con repercusión cero para el ya alicaído gobierno de Alfonsín".

(...) "El comportamiento político de una sociedad entera puede ser difícil de entender. Pero no es tan volátil ni antojadizo. Si a los Kirchner les va mejor, si les siguiera yendo mejor, no es ni será por los resultados del mundial de fútbol. Es porque en el país, en la percepción de muchísima gente, las cosas no están tan mal, y porque los opositores al gobierno no son capaces de ofrecer opciones atractivas".

sábado, 26 de junio de 2010

Es la economía, estúpido


Antes de las elecciones de 1992, James Carville, estratega de Bill Clinton, pegó en las oficinas centrales un cartel con tres puntos para mantener la campaña electoral a la presidencia de EE.UU enfocada en un mensaje: uno de esos 3 puntos decía "la economía, estúpido" y junto con los otros dos, enfatizaba que las chances electorales de Clinton pasaban por enfocarse sobre cuestiones relacionadas con la vida cotidiana de los ciudadanos y sus necesidades más inmediatas.

Esta semana, en nuestro país, la Escuela de Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella informó que el Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) ascendió 1% durante junio respecto a los valores del mes de mayo. En una perspectiva de mediano plazo, el ICG subió un 20% comparado con el índice registrado en junio del 2009, en plena crisis global + local.

Según el estudio, la capacidad para resolver los problemas del país fue el atributo más destacado por los entrevistados por primera vez en más de dos años: el 44% (4 puntos porcentuales más que en mayo) opinó que el gobierno nacional está resolviendo los problemas del país o sabe cómo hacerlo, pero necesita tiempo.

Por otra parte, el 28% de la población afirmó tener una buena imagen del gobierno (1 punto más que en mayo pasado) y el 24% sostuvo que el gasto público se administra con cierto grado de eficiencia (3 puntos más que hace treinta días) y el mismo porcentaje opinó que se gobierna en beneficio del interés general (sin cambios respecto al mes pasado). Los habitantes del GBA manifestaron más confianza en el gobierno que sus conciudadanos de la Capital y el interior del país, tendencia que se repite desde junio de 2009.

En ese marco, tanto los indicadores oficiales cuestionados (INDEC) como los de consultoras privadas que miden los niveles de actividad arrojan datos contundentes sobre el crecimiento de la economía del país en estos meses: el Indice General de Actividad que realiza el Centro de Estudios Económicos Orlando Ferreres & Asociados estimó una mejora del 6,5 % en los primeros cinco meses del año. El informe en cuestión destaca que "tras doce meses de crecimiento, la economía ha logrado recuperar prácticamente todo lo perdido durante la crisis mundial que golpeó durante parte de 2008 y casi todo 2009". Esa dinámica permite proyectar un crecimiento en torno al 6 % en 2010, señaló el informe de OF&A.

Aun en un contexto internacional desfavorable por la crisis europea, el país acaba de cerrar un segundo canje de deuda, cuyo resultado ha sido calificado como positivo por la mayoría de los economistas, ya que se logró una adhesión del 66%, lo que sumado al canje efectuado en 2005 implica que se reestructuró más del 90% del total de deuda original en cesación de pagos (que 9 de cada 10 inversores hayan aceptado las ofertas de reestructuración implica una sustancial mejora desde el punto de vista judicial en relación a las acciones que realizan quienes han decidido no ingresar en ninguna de las dos operaciones y recurrir a los tribunales).

Un día después de cerrada la operación de canje de deuda, las principales agencias de calificación del mundo comenzaron la reevaluar la situación de la Argentina. Al menos dos (Moody‘s y Fitch) adelantaron que seguramente en los próximos días subirán la nota del país, luego de varios años de oscilar entre categoría de default y alto riesgo. Habrá que esperar unos días a ver si se confirma.

Según Daniel Artana, economista crítico del gobierno, Argentina tendrá superávit comercial en 2010 y 2011, las cuentas externas están en equilibrio, se frenó un poco la fuga de capitales y la economía se está moviendo más rápido de lo que se preveía, lo que permitirá que este año crezca alrededor de un 7 por ciento.

El desafío es que la mejoría económica se traduzca en los términos planteados por la estrategia de Carville: la economía es la clave, pero no alcanza con las cifras de macro y micro, debe impactar en la vida cotidiana de los argentinos y en sus necesidades inmediatas. Si eso sucede, las chances electorales del gobierno en 2011 pueden crecer, mientras que la oposición en cambio caería en la dialéctica de "cuanto peor, mejor".

miércoles, 23 de junio de 2010

Mundial y estado de ánimo


Una encuesta realizada por TNS entre 1010 personas de todo el país a principios de junio -antes del victorioso debut con Nigeria- y arrojó que cuatro de cada diez argentinos señalaban que el campeón será nuestro país. ¿Cómo se habrá modificado este dato después de 3 victorias consecutivas de la selección?

La buena onda futbolera parece sumarse a un creciente optimismo en el clima de opinión general: según una encuesta de CEOP publicada por esa misma fecha, el 60% de los argentinos afirmaba estar mejor que hace un año atrás, además de plantear una expectativa moderadamente positiva (8 de cada 10 creían que su situación económica se mantendría estable o mejoraría este año). Según el estudio en cuestión, más de la mitad de los consultados aseguraba que su estado de ánimo se había modificado en sentido positivo.

En el mismo sentido se divulgaron datos de la consultora Poliarquía que muestran optimismo de cara al 2011: un 35% dijo creer cree que el próximo año será más favorable que el actual.

Varios consultores -entre ellos Sergio Berensztein, de Poliarquía- sugieren que el kirchnerismo sueña con montarse sobre los efectos positivos de una eventual buena performance de la Selección en Sudáfrica para potenciar sus chances en 2011, ya que históricamente todos los gobiernos tratan de capitalizar el triunfo del equipo nacional. No obstante, no necesariamente un éxito deportivo se traduce en éxito político: el triunfo de Argentina en el Mundial de 1986 no impidió que al año siguiente Raúl Alfonsín sufriera un duro revés en las elecciones legislativas.

Más allá de especulaciones políticas, hay una cierta correlación entre la algarabía mundialista y el estado de ánimo: de acuerdo a un informe de la consultora abeceb.com, efectivamente las expectativas de compra de los consumidores crecen cuando se celebra un Mundial de Fútbol. Según sus datos, en los últimos dos mundiales se observó un repunte de la confianza, y en los meses previos al mundial de Sudáfrica 2010 este comportamiento se profundizó en la Argentina, evidenciado en el incremento del índice de confianza de los consumidores que elabora la Universidad Di Tella.

¿Qué muestran esos antecedentes? En el Mundial del 2002, el índice creció 8,2% en los tres meses previos al comienzo del campeonato, mientras que antes del Mundial del 2006 se observó un repunte de 8,3%. Respecto a 2010, en los tres meses previos al arranque del Mundial en Sudáfrica el índice de confianza creció un 17,5%, "situación que se refleja en el ‘boom‘ de compras de televisores, principalmente”, según destaca el estudio en cuestión. Las promociones que lanzan las cadenas de venta con la excusa del evento deportivo en parte se aprovechan de, y en parte alimentan, el clima festivo típico del Mundial.

viernes, 11 de junio de 2010

Escenarios de cara al 2011


El peronismo disidente anudó esta semana un principio de acuerdo con el fin de impedir una "reelección K": unificar al PJ no alineado con el oficialismo detrás de un solo candidato presidencial.

Este acuerdo parte del presupuesto de que a los "K" les resultará más difícil llegar al objetivo de ganar en primera vuelta (con 40.1% de los votos y más de 10 puntos de ventaja sobre el segundo) si enfrentan una candidatura disidente "unificada", en lugar de varios postulantes por separado (por ejemplo, Eduardo Duhalde, Felipe Solá, Mario Das Neves, Carlos Reutemann, Francisco De Narváez, entre otros posibles; aún no está claro si Mauricio Macri se sumará a este espacio).

No obstante, como quedó pendiente una discusión sobre ir por adentro (enfrentar al kirchnerismo en internas) o por afuera del sello "PJ", esto plantea una serie de cuestiones: es distinta la pelea por el voto "PJ" más duro o afín al justicialismo, que la pelea por el voto "independiente". Esto es, el éxito electoral del kirchnerismo y del PJ disidente pasa por cuál lista logre articular mejor un caudal de voto "duro" con segmentos de votantes "independientes". A priori, se asume que el candidato oficialista sería "pingüino" (Néstor), salvo que a último momento se decida un plan "B": en tren de análisis, su candidatura hoy funcionaría mejor entre los votantes "duros" o filo PJ que entre los independientes, más allá de la relativa mejoría K que arrojan algunas encuestas nacionales recientes (según la consultora Datamática, la imagen negativa de la gestión presidencial es del 57 por ciento, 8 puntos porcentuales menos que en noviembre del 2009, mientras que la imagen positiva creció de 17 a 23 por ciento y la regular del 12 por ciento al 18 por ciento).

En el caso del PJ disidente, su candidato todavía no tiene nombre ni apellido: el perfil de los potenciales postulantes muestra algunos con una penetración electoral similar a Néstor (mejor entre votantes cercanos al PJ que entre independientes), como Eduardo Duhalde, otros que funcionarían mejor entre los independientes que entre los electores PJ (De Narváez) y uno que estaría en condiciones de repartir adhesiones de manera más o menos pareja en ambos segmentos de votantes (Reutemann).

En cualquier caso, si la foto de hoy se mantiene (y no hay una interna que arroje un PJ vencedor), en 2011 habría dos PJ: el oficialista, alineado con Kirchner, y el disidente u opositor. Un PJ dividido debería acrecentar las chances de fuerzas alternativas, como la UCR.

Pero sucede que la victoria de Ricardo Alfonsín en la interna bonaerense de la UCR el fin de semana pasado complica enormemente la posibilidad de un radicalismo encolumnado detrás de una sola figura, como pretendían los sectores cercanos al vicepresidente Julio Cobos. Nuevamente, la discusión no se plantea sólo al interior del votante "radical", sino también de cara a los independientes. A priori, la candidatura de Alfonsín podría articular mejor el voto radical con la Corriente Cívica dirigida por Elisa Carrió (refractaria a Cobos) y con los sectores del socialismo que integran el Acuerdo Cívico y Social. Habría que ver si en 2011 se da una interna entre Cobos y Alfonsín por la candidatura presidencial de la UCR, y qué resulta de la misma, es decir, si en la elección presidencial el radicalismo se presenta "unido" o "dividido".

Un escenario a 4 bandas (PJ dividido y UCR dividida) sería un verdadero rompecabezas para cualquier pronóstico.