A lo largo del segundo semestre de 2025, la creencia de que el dato de inflación publicado por el Indec refleja adecuadamente la variación de precios que se percibe en la vida cotidiana osciló en torno o por debajo del 40%, vs una creencia desfavorable por arriba del 50% y con picos entre 60% y 70%, como muestra la serie evolutiva de consultora Zentrix (gráfico arriba). En enero pasado, antes de la salida de Marco Lavagna y la crisis que detonó la decisión del gobierno nacional de suspender la actualización metodológica del indicador, el saldo desfavorable fue de 15 puntos porcentuales: 41,4% positivo vs 56,4% negativo.
Consistente con esas tendencias, la última encuesta nacional de consultora Trends arrojó que 42% de los electores argentinos creen que la inflación está bajando, vs 54% que piensan lo contrario (gráfico arriba). Esto replica el patrón de distribución de creencias respecto a la credibilidad del índice de inflación, con un segmento de “optimistas” que se ubica en el mismo orden de magnitud del voto obtenido por La Libertad Avanza en octubre de 2025 (40,7%) y una mayoría de “pesimistas” por encima del 50%.
Esto confirma que la desconfianza respecto al indicador no es un problema nuevo, aunque la marcha atrás definida por el presidente Javier Milei y el ministro Luis Caputo podría agravarla a futuro. Según un panel de 57 encuestadores, consultores políticos y de comunicación convocados por la revista Imagen, la polémica en torno a la actualización del índice de inflación puede afectar la credibilidad del gobierno nacional. Tres cuartas partes del panel de expertos consideraron que la crisis del Indec fue muy mal gestionada y que tiene potencial para generar un daño reputacional en el oficialismo. Para más de la mitad de los especialistas (gráfico arriba), la crisis en torno al índice de precios afectará mucho o algo la confianza de la opinión pública en el gobierno nacional.
Ese efecto ya comenzó a detectarse en las mediciones digitales. Según un relevamiento de la consultora Ad Hoc, el escándalo por la suspensión de la nueva medición de la inflación y el mal resultado del índice de precios al consumidor (IPC) de enero (2,9%) impactaron negativamente en la imagen de Milei en redes sociales. En primer lugar, en febrero se disparó exponencialmente la conversación digital sobre el Indec, superando las 206 mil menciones y alcanzando niveles pico (gráfico arriba). El interés fue traccionado por la renuncia de Lavagna a la conducción del organismo a principios del mes y el resultado publicado el pasado martes 10, que arrojó una nueva suba, la octava de forma consecutiva (gráfico abajo): desde agosto de 2025, el IPC muestra una trayectoria ascendente, y no hay desinflación desde mayo pasado.
Al analizar el "sentimiento digital" hacia el presidente vinculado a esos tópicos, se observa alta negatividad: 66,2% en la crisis de credibilidad del Indec y 59,4% respecto a la inflación de enero. En ambos casos, la positividad perfora el umbral del 30% que define el núcleo duro del oficialismo, dado que obtuvo ese porcentaje de votos tanto en las primarias de agosto de 2023 como en la primera vuelta presidencial del mismo año.
Según Ad Hoc, el tema "Inflación" resultó el más frecuente en la conversación digital en lo que va de febrero. "Es la primera vez que este eje de gestión impacta con este volumen y esta negatividad al Presidente. Es un tema sensible que constituye su principal fortaleza electoral", destacó el informe publicado en redes.
"La renuncia del Marco Lavagna generó una conversación alta y una expectativa extendida en el tiempo. El Gobierno provocó una persistente negatividad en un tema sensible. Lo que suele durar solo 24 hs, duró al menos 10 días", agregó el análisis.
La salida de Lavagna también fue analizada por Ad Hoc: cuando ocurrió, ya se habían disparado las conversaciones sobre el Indec a picos históricos. El análisis publicado el pasado 5 de febrero señaló que las menciones digitales que relacionaron a "Milei" con "Indec" registraron un 67,8% de negatividad. "La renuncia del Director del Indec impacta en un eje central de la gestión del gobierno. La conversación digital reflejó las preocupaciones asociadas a posibles consecuencias macroeconómicas y sirvió como insumo para aglutinar las comunidades opositoras", indicó el informe.
En síntesis: 1) las encuestas nacionales previas a febrero ya venían mostrando una desconfianza predominante respecto a la verosimilitud de los datos de inflación 2) ahora, se suma el daño reputacional generado por la crisis en el Indec, confirmado por las primeras mediciones de sentimiento social en redes sociales.









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