Ante una inflación mensual asemetada en torno al 2% mensual desde mayo pasado, el gobierno nacional sigue apostando al control de la suba de precios como principal argumento electoral de cara al turno nacional 2027, pero la opinión pública ya no acompaña mayoritariamente el desempeño del oficialismo en esa materia, en medio de una agenda social que está cambiando. Según la última encuesta realizada a nivel país por Hugo Haime & Asociados, una mayoría del 53% de los electores opina que la inflación no está controlada y que los ingresos no alcanzan, mientras que un tercio cree que sí está controlada, pero aun así los ingresos no bastan; apenas 14% se muestra optimista en ambos ítems (gráfico arriba).
En este marco, según el mismo informe un abrumador 78% prefiere una política económica orientada a mejorar los ingresos de la población, vs 22% que está de acuerdo con mantener la política anti inflacionaria actual (gráfico arriba). Como se observa, el aval está por debajo del núcleo duro de La Libertad Avanza/LLA (el tercio que votó a Milei en las primarias de agosto de 2023 y la primera vuelta presidencial del mismo año) y ronda la mitad del voto obtenido por LLA + aliados en la elección de medio término de hace un año (casi 41%).
Con matices en la forma de medir, pero dentro de la misma tendencia, la última encuesta nacional de las consultoras Alaska+trespuntozero arrojó que 23% de los argentinos prefiere mejorar los salarios, lo que prácticamente quintuplica al casi 5% que se inclina por bajar la inflación (gráfico arriba).
Confirmando el cambio de prioridades en la agenda social, un tercio plantea como principal problema económico de su metro cuadrado personal que los ingresos no le alcanzan, mientras que la inflación no aparece en ese top 10 de demandas (gráfico arriba).
Consistente con esos datos, la más reciente encuesta de Analogías arrojó que la proporción de quienes priorizan salarios y empleo duplican a quienes prefieren la estabilidad de precios: 61,5% vs 30,2% (gráfico arriba). En este caso, el aval a la política del oficialismo replica el núcleo duro de LLA. La segmentación sociodemográfica confirma el predominio de la vía a favor de estimular la demanda según las variables sexo, edad y nivel educativo.
En la misma línea, la última medición de Proyección Consultores mostró a los bajos ingresos personales y familiares como la principal preocupación actual, muy por encima de la inflación/los precios: 51,3% a 29,2%, respectivamente (gráfico arriba).
El más reciente informe de la Universidad de San Andrés (Udesa) también mostró a los bajos salarios muy por encima de la inflación en el ranking de principales problemas del país (gráfico arriba).
Lo mismo arrojó el último informe de Zentrix: una mayoría de 50,1% para ingresos/salarios, vs casi 13% para inflación, entre las principales preocupaciones actuales (gráfico arriba).
El último informe de Management & Fit mostró a los bajos ingresos en el top 3 de problemas personales dentro de un ranking en el que no figura la inflación (gráfico arriba).
Finalmente, la encuesta de Celag publicada este jueves 22 de octubre reportó que los bajos ingresos casi duplican a los precios altos dentro de los principales problemas económicos percibidos actualmente: 37,4% vs casi 19% (gráfico arriba).
En síntesis:
1) la agenda económica se desplaza de la inflación hacia los ingresos. Aunque el gobierno nacional mantiene el control de precios como eje de su estrategia, la principal preocupación social pasa a ser la insuficiencia de los salarios y los ingresos personales y familiares.
2) el control de la inflación pierde capacidad de legitimación política, mientras se perfila una demanda mayoritaria de cambio en las prioridades económicas.
3) la tendencia se confirma en distintas consultoras y mediciones, que coinciden en ubicar los salarios, los ingresos y el empleo por encima de la inflación como prioridades. La convergencia refuerza la consistencia del cambio de agenda.
4) la persistencia de ingresos insuficientes limita el respaldo social a la política económica vigente. De cara al turno electoral 2027, la capacidad de mostrar mejoras tangibles en salarios y condiciones de vida aparece como una variable central para sostener el apoyo electoral.
5) el desafío electoral de Milei será traducir la relativa estabilidad de precios en mejoras concretas en el metro cuadrado del poder adquisitivo.










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