miércoles, 15 de diciembre de 2010

Cambio de modales, profundización del modelo


En las últimas semanas, la presidenta Cristina Fernández anunció medidas que impulsan el consumo en los sectores más postergados -se amplió a todo el año la asignación familiar a trabajadores temporarios y se lanzó un bono de $ 220 para beneficiarios de pensiones graciables- y dio señales de reafirmación y profundización del modelo, después de la muerte de Néstor Kirchner:

1) convocó a los empresarios, «en su carácter de formadores de precios» a alcanzar un acuerdo con los sindicatos que «contemple los intereses de toda la sociedad»: "hay sectores que por su grado de concentración económica deben entender que muchas veces las tensiones en algunos precios no son por el aumento de salarios, sino también por la excesiva rentabilidad en virtud de esa concentración».

2) destacó como un logro el hecho de que, cuando el gobierno recibió de las AFJP el fondo de garantía, el monto era de 98 mil millones de pesos y que actualmente esa suma asciende a 170 mil millones de pesos, ponderando la «buena administración» que acompañó a la decisión de reestatización. En un contexto mundial en que los sistemas previsionales de capitalización sufren serios problemas, Cristina destacó que el país cuenta con «el esquema protectivo más importante del continente», y remarcó la importancia de «sostener en el tiempo el actual sistema previsional».

3) resaltó que "la redistribución del ingreso es algo que nos favorece a todos (...) si no hubiera sido por este mercado interno poderoso, con puestos de trabajo y aumentos de salarios, la crisis global nos hubiera arrasado", defendiendo el modelo aplicado desde el 2003. No es retórica: la pobreza en la Argentina se redujo del 21 por ciento al 11,3% entre 2006 y 2009, según un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), si bien el proceso se dio dentro de un contexto de reducción del número de pobres en América Latina, debido a la recuperación económica de la región.

4) en un acto en Entre Ríos en el que inauguró 600 viviendas en Paraná y otras 192 en Concepción del Uruguay, subrayó que el país está destinando el 6% del PBI a la Educación y el 2% al pago de deuda (en su momento, la sanción de la Ley de Financiamiento Educativo estableció un aumento progresivo de la inversión en educación, que ya alcanzó el 6 por ciento del Producto Bruto Interno).

5) al inaugurar la escuela número mil del "Programa Más Escuelas", en San Juan, llamada "Presidente Néstor Kirchner", Cristina afirmó que "el mejor homenaje que podemos hacerle a él es profundizar la Argentina por la que soñó", ocasión en la que además defendió las retenciones agropecuarias.

Por su parte, la presidenta del Banco Central Mercedes Marcó del Pont también defendió el modelo económico y habló de profundizarlo, destacando que "por primera vez en la historia de la Argentina se planteó un modelo económico coherente y consistente que permitió crecer a tasas chinas, y permitió el crecimiento de los trabajadores". Son las características más distintivas del modelo en su faz económica: al crecimiento, fuertemente favorecido por la demanda internacional de materias primas argentinas, los dos gobiernos K le han sumado medidas redistributivas y de mejora salarial de los trabajadores, como acertadamente planteó Martín Sabattella: "el presente es indudablemente mejor que el pasado, aun cuando queda mucho por hacer y a pesar de los evidentes claroscuros y contradicciones que también existieron en los siete años de este proceso histórico. El desafío es defender el rumbo y profundizar los pasos dados".

Por otra parte, el gobierno nacional, ahora liderado de manera indubitable por Cristina (ya no hay espacio para la crítica al "doble comando") también ha realizado en estas semanas anuncios en temas clave de su relación con el establishment económico y financiero:

1) contactos con el FMI para frenar las críticas al Indec y prometer correcciones en las cifras de la inflación

2) la confirmación del aumento de las tarifas eléctricas, a cambio de obras de inversión en el sector energético

3) declaraciones en el sentido de corregir la doble vía para los juicios laborales, que implicaría resolver el pantano en que está envuelto el sistema de las ART (cuestión que preocupa al sector empresario)

Aunque estas señales y medidas también pueden interpretarse como decisiones tácticas para convencer al empresariado de sumarse a una serie de acuerdos sociales (propuesta que también estuvo presente en la campaña del 2007), en conjunto muestran matices distintivos de la gestión presidencial actual respecto de la anterior. "Recordemos que el FMI fue siempre una institución demonizada y fustigada por el kirchnerismo. Y el hecho de que haya sido convocado para tratar una de las cuestiones más delicadas denota que Cristina tiene intención de revertir la merma de credibilidad que afectó al Gobierno en los últimos años", evaluó la consultora Graciela Römer.

Otro elemento que sorprendió a los empresarios fue percibir una actitud distinta y buena predisposición de la presidenta en la última reunión de la Unión Industrial (cambio notable de actitud, ya que en 2009 Cristina ni siquiera asistió al acto por el Día de la Industria, al estar seriamente enfrentada con la gremial fabril).

Según Römer, estos cambios de actitud no son casuales ni productos de un impulso, sino frutos de un estricto cálculo político: "es la consecuencia de haber registrado los cambios de humores sociales en relación con un estilo de liderazgo que generaba crispación en la sociedad. Y Cristina entendió que esa crispación no era negocio para el Gobierno". Otros consultores remarcan el actual perfil menos confrontativo de la presidenta: "desde el fallecimiento de Néstor Kirchner, la Presidenta ha acentuado la necesidad de evitar o disminuir el nivel de conflicto, sobre todo desde lo institucional", señaló Ricardo Rouvier.

Estos gestos han sido reconocidos incluso por opositores como Ernesto Sanz, quien admitió que existe un "evidente cambio de formas" en Cristina, luego de participar en el acto oficial en que la petrolera YPF anunció el hallazgo de un megayacimiento en Nequén. "Se nota evidentemente un cambio de formas (...) el tiempo tendrá que decir si además de un cambio de formas hay un cambio en el fondo, porque de nada sirve cambiar las formas y ser corteses solamente en el saludo cuando hay una descortesía institucional", remarcó Sanz. Además del titular de la Unión Cívica Radical (UCR), asistieron en esa ocasión otros opositores, como el jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, el gobernador de Santa Fe, Hermes Binner y el gobernador de Chubut, Mario Das Neves.

Esa imagen de convivencia y "baja de decibeles" en el discurso presidencial marca un punto de inflexión respecto de la desafortunada sucesión de errores políticos y de comunicación que desencadenó el conflicto con los empresarios agrícolas por las retenciones en 2008. Otro cambio, más reciente, es la decisión de lanzar el Ministerio de Seguridad, con Nilda Garré al frente (reconocimiento explícito de la importancia del tema en la agenda oficial) y apurar la solución de la crisis desatada por las ocupaciones de terrenos en Villa Soldati y otros puntos del país, no dejando así que el tema se prolongue en el tiempo -como sucedió con otros temas ríspidos- y enviando un mensaje de liderazgo de Cristina en el primer conflicto social grave desde que Kirchner murió.

Precipitando una solución en conjunto con el gobierno de Capital Federal en el tema ocupaciones, el gobierno apunta a conjurar el riesgo de que el fuerte repunte de la imagen presidencial se amesete por un conflicto, justo en un fin de año propicio para el optimismo: antes de la ocupación y las muertes, la Presidente oscilaba -según las encuestadoras- entre el 40% y el 56% de intención de voto, y todas coincidían en registrar un incremento de la imagen positiva y un descenso de la negativa respecto de estudios anteriores.

El nuevo escenario político muestra una Cristina renovada, con cambios en algunos temas de agenda y un renovado estilo de conducción, sin modificar centralmente su línea discursiva, pero incorporando un tono y matiz más moderados. Esto tiene un doble objetivo: a) ratificar y profundizar el modelo, para consolidar su actual base de apoyo político, redoblando la apuesta por un esquema pro-consumo, sin permitir retrocesos en ese sentido (como lo mostró el debate legislativo por el presupuesto) y b) simultáneamente, modificar los modales, enviando señales conciliadores con los sectores que sentían rechazo por el "estilo" kirchnerista (más que por el modelo en sí). En conjunto, ambas líneas le permitirían a Cristina no sólo conservar un fuerte caudal de votos en los sectores medios y bajos (que valoran la posibilidad de consumir, la política salarial y de recuperación del empleo y medidas sociales como la asignación familiar por hijo) sino también seducir a sectores medios y medio altos refractarios al estilo "K".

La apuesta del oficialismo es vencer en 2011 sin necesidad de ballotage. Las encuestas muestran a Cristina muy lejos del resto de los candidatos y favorecida por el desconcierto y la división de la oposición, que no muestra ningún candidato capaz de capitalizar la resistencia al oficialismo (resistencia que ya venía mostrando una caída a lo largo del 2010). El gobierno también monitorea datos como la mejora del humor social, el estado de ánimo de los consumidores y la predisposición a comprar bienes durables, que siguen creciendo y acercándose a los mismos niveles de fines del 2007, cuando Cristina fue electa en primera vuelta.

jueves, 9 de diciembre de 2010

El protagonismo de la juventud


Recientemente, segmentos de estudiantes secundarios de la enseñanza pública porteña -con fuerte presencia de fuerzas políticas de izquierda- impulsaron protestas contra la política educativa del gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y la falta de inversiones en establecimientos educativos. La toma de colegios porteños se produjo en el marco de una cultura de participación que promovía la discusión acerca de la modalidad y continuidad del 'plan de lucha' para sostener los reclamos estudiantiles. Pocos tiempo atrás, también en Córdoba hubo tomas de colegios en reclamo por obras edilicias y protestando contra la nueva ley de Educación provincial.

Estos síntomas de una especie de ola de "activismo joven" -que muestra un nivel de compromiso impensado para el pensamiento del lugar común según el cual los jóvenes "están en cualquiera"- lejos de ser una mala señal, son positivos, mucho más que, por ejemplo, la apatía social y el desencanto que campea actualmente, por ejemplo, entre los jóvenes españoles: según datos recientes, el 54% de los españoles situados entre los 18 y los 34 años afirman no tener proyecto alguno por el que sentirse especialmente interesado o ilusionado. Los analistas ibéricos acuñaron el término "jóvenes ni-ni" (ni trabajan ni estudian) y han propuesto algunas explicaciones del fenómeno: entre ellos, el trabajo precario o mileurismo (ganar hasta 1.000 euros, poco para los parámetros europeos) alineado con la falta de reconocimiento explícito de la formación adquirida han generado que muchos jóvenes se planteen que no vale la pena estudiar y ni mucho menos trabajar por sueldos tan magros. En ese contexto, las pretendidas ventajas de la juventud chocan con dificultades crecientes para emanciparse y desarrollar un proyecto vital de futuro (en España en particular, el riesgo en ciernes es que la crisis haga que por mucho tiempo la calidad de vida de los hijos de clase media sea inferior a la de sus padres).

Eduardo Bericat, catedrático de Sociología de la Universidad de Sevilla, plantea que a los jóvenes no les resulta emocionalmente rentable comprometerse en un proyecto de vida definido, porque piensan que estaría sometido a vaivenes continuos y que difícilmente llegaría a buen puerto: "aplican la estrategia de flexibilizar los deseos y de restar compromisos; nada de esfuerzos exorbitantes cuando el beneficio no es seguro". Por su parte, el catedrático de Psicología Social Federico Javaloy cree que los jóvenes no son apáticos y desilusionados, aunque lo estén, por contagio ambiental. "Lo que pasa es que rechazan el menú laboral que les ofrecemos. El fallo es nuestro, de nuestra educación y nuestros medios de comunicación", sostiene. El catedrático de Sociología de la UNED, José Félix Tezanos, dice haber detectado entre los jóvenes ibéricos una atmósfera depresiva, un proceso de disociación individualista, condensado en la expresión "sólo soy parte de mí mismo" y el debilitamiento de la familia. Tezanos se pregunta hasta cuándo aguantará el colchón familiar español y qué pasará cuando se jubilen los padres que tienen a sus hijos viviendo en casa: en su opinión, el previsible declive de la clase media, la falta de trabajos calificados, la baja natalidad y el desfase en gasto social respecto a Europa están creando un potencial polvorín que abre la posibilidad de estallidos similares a los de Grecia o Francia en 2009.

No me parece una posibilidad descabellada, ya que muchos países europeos (incluida España) están aplicando recetas de ajuste en el marco de la actual crisis. En el Reino Unido, la movilización estudiantil de esta semana contra las políticas de primer ministro David Cameron provocó serios incidentes en las cercanías del Parlamento británico, en donde los legisladores votaban la nueva ley de Educación que incluye una impopular propuesta para triplicar el costo de la matrícula universitaria. La propuesta se suma a un fuerte recorte a la inversión estatal en educación superior, en el marco de un paquete de medidas tendientes a recortar el abultado déficit público británico.

En Argentina, el grupo de jóvenes que no cuenta con experiencia laboral ni habilidades en oficios ni estudios formales representa alrededor del 22% de la población económicamente activa entre 18 y 24 años (aproximadamente un millón), dato que debe ser adecuadamente considerado por el Gobierno y los empresarios y puesto en el centro de la agenda social, educativa y productiva de los próximos años, para prevenir que no suceda lo que está pasando en otros países del mundo.

Con todo, una señal positiva es que al parecer el desánimo de los jóvenes españoles no se replica linealmente aquí: en Córdoba, por caso, según un estudio realizado por la Asociación de Profesionales de la Orientación de la República Argentina (Apora), el 70% de los alumnos proyecta estudiar y trabajar. “En Córdoba, la expectativa de estudiar para el logro de proyectos futuros es del 92 % de los jóvenes”, según la psicopedagoga cordobesa y coordinadora de Apora Córdoba, Verónica Castañeira.

Otra señal alentadora, en la misma línea marcada por el activismo estudiantil, es la creciente participación política juvenil en los últimos años y el perfil fuertemente comprometido, tanto en el nivel secundario como en la universidad. Este proceso, intensificado a partir del 2003, es hoy de una actualidad insoslayable: ya hemos planteado antes en este blog que una de las condiciones de persistencia del proyecto político kirchnerista pasa por la formación de cuadros juveniles. Sin embargo, aunque un mérito indudable del actual gobierno y del anterior es la recuperación del discurso político (y la construcción política) como ordenador social, es positivo que se critique al oficialismo y, por qué no, que haya juventud dispuesta a correr "por la izquierda" a la agenda del kirchnerismo, para presionar por cambios y transformaciones más profundas en materia de derechos sociales, redistribución de la riqueza y políticas de inclusión.

sábado, 4 de diciembre de 2010

La oposición en su laberinto


El año parlamentario 2010 muestra a una oposición que no estuvo a la altura de la expectativa generada por el resultado electoral del 2009 y el recambio legislativo de fines de ese año, pues no logró aprobar varios de los proyectos que consideraba clave: en el Senado fracasó en su intento de eliminar los superpoderes, de reformar el Consejo de la Magistratura y de cambiar el régimen de los Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU), y en Diputados no pudo habilitar que el tratamiento del Presupuesto volviera a comisión; también quedaron como materias pendientes de su agenda la modificación a las retenciones agropecuarias y la reforma de la ONCCA. En cambio, sí pudo avanzar sobre la reforma del INDEC y aprobar la aplicación del 82% móvil a las jubilaciones (posteriormente vetada por el Poder Ejecutivo).

La gobernadora de Tierra del Fuego, Fabiana Ríos, quien llegó al poder encabezando una fuerza opositora al oficialismo (por el ARI) lanzó recientemente un nuevo partido y destacó que tiene grandes acuerdos con la política del gobierno nacional en lo que hace a un criterio redistributivo y en poner a la política en el centro de la construcción institucional, si bien no acuerda con su estilo y maneras: "Yo tengo una historia política y de militancia que hace que adscriba a sectores de izquierda y no del peronismo, lo que no quiere decir que no reconozca cuestiones política que han significado pasos adelante en Argentina (...) la estatización de los fondos de las AFJP, la estatización de las líneas aéreas, la asignación por hijo que es un salto cualitativo, son cuestiones de la macro política que uno las ha sostenido a lo largo del tiempo desde la militancia".

Ríos criticó además a Elisa Carrió por "invisibilizar el trabajo político" en la provincia del sur, en el lanzamiento de su fuerza, junto a ex militantes del ARI de la provincia de Santa Fe (que en septiembre pasado protagonizaron una ruptura con Carrió) y algunos dirigentes del socialismo, el radicalismo y el GEN. Ríos recordó que su fuerza política en Tierra del Fuego "surgió como la necesidad de construir a un partido que sostuviese a un gobierno que se había quedado sin partido a mitad de mandato: hubo un ARI que había decidido desaparecer en Buenos Aires fusionándose en una Coalición Cívica, sin considerar que en ese mismo momento estaba dejando sin partido a la única gobernación provincial que tenía el ARI", sostuvo. La gobernadora patagónica también planteó que en los últimos años vio "un corrimiento ideológico de Carrió muy fuerte (...) yo no tengo por qué explicar qué hace el diputado nacional Alfonso Prat Gay en una fuerza política en la que yo milito. Yo estaba golpeando con los martillos los bancos y con los muchachos del Frente Nacional Contra la Pobreza, cuando Prat Gay estaba del otro lado con la banca Morgan".

El discurso de Ríos plantea cuestiones interesantes vinculadas a la construcción política desde la oposición y el ejercicio del poder, porque existen dirigentes opositores netamente confrontativos y críticos -y hasta se diría despreocupados- por la cuestión de cómo construir, no digamos ya con vocación de administrar el poder sino el paso previo: construir con vocación de mayoría (lo básico que debe pretender cualquier político que quiera ser gobierno). El caso de Elisa Carrió es quizá el más sintomático, pues fundó el ARI, luego lo disolvió para conformar la Coalición Cívica, se acercó a un sector del radicalismo para formar el Acuerdo Cívico y Social y luego se distanció del mismo... en esos vaivenes, pasó de tener como principal economista a Rubén Lo Vuolo (de centroizquierda) a Alfonso Prat Gay, una suerte de "golden boy" formado en la banca Morgan.

La ex-ARI Ríos tiene responsabilidades como gobernadora y eso le da un diferencial para entender que el ejercicio del poder cuando uno administra es muy distinto al que se pone en juego como opositor neto, y esta cuestión es central de cara al 2011, como ya lo hemos planteado en este blog refiriéndonos a la cuestión gobernabilidad. Sin embargo, no es justo cargar todas las tintas en Carrió, cuando en rigor este tipo de déficit en materia de construcción política aqueja a muchas figuras de la oposición.

Julio Cobos, por ejemplo, que para el sistema de medios opositor al kirchnerismo era hace 2 años el candidato "puesto" del radicalismo, no deja de perder posiciones en las encuestas y en la interna de la UCR, mientras sigue pendiente una definición respecto a si pedirá licencia, si renunciará a su cargo de vicepresidente o si se lanzará como candidato presidencial conservando su actual lugar en el Ejecutivo (situación institucional probablemente insólita en los anales de la política mundial). El cobismo viene de fracasar en su intento de desbancar a Gerardo Morales de la presidencia del bloque radical en el Senado, pero anunció la creación de un sub-bloque que tendrá otra conducción, con lo cual termina por debilitar la posición política e institucional del radicalismo en su rol de opositor al gobierno. Las fricciones en el Senado se gatillaron luego de que en la Cámara baja el alfonsinismo obtuviera la mayoría y desplazara de la conducción del bloque al cobista Oscar Aguad, para colocar en su lugar a Ricardo Gil Lavedra, cercano a "Ricardito".

El radical Ricardo Alfonsín, de la mano del socialista Hermes Binner y Margarita Stolbizer (GEN) es el opositor que hasta ahora muestra una mayor vocación de construir una coalición en condiciones de enfrentar al oficialismo, tratando de amortiguar las tendencias centrífugas asociadas a la ruidosa salida de Elisa Carrió del Acuerdo Cívico y Social (de difícil vuelta atrás, si se consideran sus posteriores acusaciones a los radicales de pactar con el oficialismo), las dudas de Julio Cobos y los cruces internos en los bloques de Diputados y Senadores. Alfonsín trata de darle un sello progresista a ese frente, para prevenir también los intentos de seducción del socialismo que periódicamente ensaya Fernando "Pino" Solanas, de Proyecto Sur. Alfonsín es también el opositor más consciente de que difícilmente se puede ganar la elección presidencial en 2011 si no se capta una parte del voto filo-PJ.

No la tiene fácil "Ricardito", porque la interna radical por las candidatura presidencial se complicó más con la insistencia del mendocino Ernesto Sanz de especular con un lanzamiento de su propia postulación, pretensión que el cobismo y el alfonsinismo salieron a cruzar (la puja pone en un brete a la mesa de conducción del Comité Nacional radical en el que Sanz operaba como una suerte de árbitro entre los dos grupos). Desde lo positivo, "Pino" Solanas ha admitido en algunas oportunidades que ve "coincidencias" con el socialismo, con el GEN y con el sector del radicalismo que encabeza Ricardo Alfonsín, dejando de alguna manera la puerta abierta a un "gran acuerdo" de cara a las elecciones de 2011, aunque por otro lado ha confirmado el lanzamiento oficial de su candidatura a presidente.

Por su parte, el Peronismo disidente (Federal) viene sufriendo sucesivas tomas de distancia (por parte de Carlos Reutemann, Felipe Solá y Marios Das Neves) mientras el ala dura liderada por Eduardo Duhalde, los Rodríguez Saá, Ramón Puerta y Juan Carlos Romero no acierta a definir una estrategia ni un candidato de unidad, en tanto que Mauricio Macri depende fuertemente de una estructura política que lo mira con recelo. Respecto del jefe de Gobierno de la Capital, Duhalde ha dicho que "en el supuesto de que se haga un frente lo podría acompañar, pero ya no voy a elegir ni apoyar a nadie"; sin embargo, hasta ahora el bonaerense mantiene su pretensión de lanzar su propia candidatura a presidente.

No puede de todos modos descartarse un acercamiento final entre Duhalde y Macri, probablemente forzado por el hecho de tener que definir un nombre para enfrentar a un gobierno que, en términos de opinión pública, ha salido sin dudas reforzado después de la muerte del ex presidente Néstor Kirchner, como lo han admitido ya incluso referentes opositores (el más reciente de ellos, el macrista Federico Pinedo, al decir que la situación política "cambió sustancialmente porque la Presidenta con la muerte de Kirchner aumentó 20 puntos").

Poliarquía, consultora que en el 2009 trabajó para la oposición, realizó una encuesta en la que imagen positiva de la presidenta Cristina Fernández llega al 57% (una suba de 21 puntos porcentuales) y sólo 17% la califica de manera negativa. Además, la proyección electoral de la primera mandataria hacia 2011 es del 46% de los votos, contra 19% de Ricardo Alfonsín, 15% de Mauricio Macri y 10% de Pino Solanas. Medida contra Julio Cobos como candidato radical en lugar de Alfonsín, Cristina treparía al 48%, contra 19% de Cobos, 13% de Macri y 11% de Solanas. Mientras tanto, el 75% de los encuestados evalúa de manera regular o negativa al conjunto de la oposición partidaria al Gobierno.

viernes, 3 de diciembre de 2010

La decadencia del imperio americano


El título de esa película canadiense de 1986 dirigida por Denys Arcand, me parece sumamente apropiado en referencia al "Wikigate", la mayor filtración de la historia, que tiene hoy en vilo a la Casa Blanca y pone en ridículo a EE.UU en sus relaciones con el mundo: de hecho, en la prensa ya se lo compara simbólicamente con el 11 de septiembre de 2001, sólo que Wikileaks es una suerte de "atentado diplomático".

Los cables exponen de manera tosca -justo lo contrario que se supone debe ser la diplomacia- dudas sobre mandatarios (por ejemplo, respecto a la salud mental de la presidente Cristina Fernández de Kirchner) y duros comentarios sobre primeros ministros (el italiano Silvio Berlusconi, descripto como "irresponsable, vanidoso e ineficaz" y "afecto a fiestas salvajes") entre otras linduras plasmadas en documentos oficiales. Más grave todavía, revelan detalles escabrosos sobre el accionar de las tropas estadounidenses en Afganistán: muertes de civiles en manos de militares norteamericanos, fuerzas especiales creadas para asesinar altos mandos talibanes, crímenes de periodistas, vuelos clandestinos de la CIA que utilizaron aeropuertos europeos para llevar sospechosos de terrorismo capturados ilegalmente avalados por acuerdos entre George Bush y sus pares europeos... y pensar que según Julian Assange, el australiano fundador de Wikileaks, el material publicado no incluye documentos de máxima seguridad ni informes de la CIA sobre las acciones en Afganistán desde el comienzo de la guerra (¿será eso lo que esconde el material encriptado que al parecer Assange preparó como réplica por si algo sucede con su vida?).

La filtración pone en ridículo a EE.UU, le obliga a tener que disculparse ante los demás países (como el llamado de Hillary Clinton a Cristina) y, lo más importante, revela en toda su magnitud que el imperio es aún fuerte, pero cada vez más vulnerable y torpe. Según los analistas, a raíz del escándalo Washington deberá reconstruir muchas relaciones personales con líderes y funcionarios mundiales y el rol de ordenador del mundo que Barack Obama intentó recomponer luego de las medidas unilaterales e impopulares de George Bush ha quedado en un herido seriamente. EE.UU quedará en una posición de mayor debilidad relativa, ya sea para condenar violaciones a los derechos humanos en otros países, para negociar acuerdos o apoyos en distintas materias y para buscar información clave en los puntos del mundo donde destine a sus embajadores. "La gente seguirá reuniéndose con la embajada de EE.UU. pero tomarán más recaudos. Cuando estas personas van, hablan y participan en reuniones con funcionarios de la Embajada suponen que su identidad va a quedar preservada. Sabían que la persona iba a reportar, lo que no se imaginaban es que se iba a filtrar", planteó Ignacio Labaqui, profesor del Instituto de Ciencias Póliticas y Relaciones Internacionales de la UCA.

Sin embargo, la decadencia no es sólo diplomática. Hace apenas un mes, EE.UU celebró elecciones legislativas en las que el Partido Demócrata perdió la mayoría en la Cámara de Representantes, lo que fue interpretado en gran medida como un “voto castigo” por los magros resultados que ha obtenido el presidente Barack Obama en materia económica. En las últimas semanas, varios funcionarios en altos cargos económicos de relevancia renunciaron al gabinete, lo que obliga a Obama a reconfigurar su equipo para afrontar la segunda parte de su mandato después del revés electoral.

Estudios recientes muestran que las parejas americanas se casan menos y cohabitan más (ese ítem aumentó 13% este año), dato ligado a la tasa de desocupación, al igual que la caída en el número de parejas en la que ambos tienen empleo. El último informe del Censo revela que la pobreza en EE.UU llegó a su nivel más alto en 2010 y la brecha de ingresos entre los más ricos y los más pobres creció el año pasado al pico más alto de la historia: el 20% de los estadounidenses que más ganan -superan los u$s 100.000 anuales- sumaron el 49% de los ingresos nacionales, contra el 3,4% obtenido por quienes se ubican debajo de la línea de la pobreza. A su vez, el coeficiente de Gini revela que la desigualdad de ingresos en EE.UU alcanzó su nivel más alto desde que la Oficina del Censo comenzó a registrar los ingresos por familia en 1967; ese país también tiene la mayor disparidad social entre las naciones occidentales industrializadas.

Hasta ahora, la estrategia de Obama frente a la crisis tenía un matiz distintivo de la europea: privilegiaba los paquetes de estímulo antes que el ajuste. Sin embargo, esta semana, en la misma línea que Grecia, España o Irlanda, el gobierno norteamericano anunció que congelará los salarios estatales y hará recortes en el gasto federal para reducir el déficit presupuestario en u$s 1,3 billones. El congelamiento de los salarios de empleados del gobierno federal será por dos años, se aplicará al personal administrativo y la Casa Blanca apuesta a que permitirá ahorrar u$s2 mil millones en 2011, otros 28 mil millones en los próximos 5 años y más de 60 mil millones en la década. Con todo, el presidente Barack Obama aún insiste en que un endurecimiento fiscal muy abrupto pondría en riesgo la recuperación económica. Se estima que el déficit presupuestario habría alcanzado el récord de 1,47 billones de dólares en el año fiscal que finalizó el 30 de septiembre del 2010, situación fiscal francamente insostenible.

En el mes de noviembre, la economía de ese país creó apenas 39 mil empleos, mucho menos de lo esperado, mientras que la tasa de desocupación subió al 9,8%, el máximo en siete meses, según mostraron este viernes cifras oficiales. Para peor, la Cámara de Representantes votó recientemente en contra de extender los subsidios a millones de desocupados, que se quedarán sin el beneficio.

Otros datos demostrativos de la profunda crisis de EE.UU:

1) la lista de los bancos de Estados Unidos que se encuentran atravesando dificultades financieras sigue engrosándose, aún cuando la crisis en el sector parecía haber quedado atrás. Incluso grandes entidades siguen en problemas: el Bank of América registró una pérdida neta de 7.300 millones de dólares en el tercer trimestre de 2010.

2) hay más de dos millones de viviendas en ejecución hipotecaria y otras 2,3 millones en proceso de serlo, como efecto del estallido de la burbuja hipotecaria-financiera, lo que tiene en jaque al mercado inmobiliario y conspira contra las posibilidades de recuperación económica.

3) el déficit comercial muestra una tendencia preocupante: EE.UU. está comprando mercadería de alta tecnología de países como China y Brasil, incluyendo motores para aviones, computadoras, turbinas y camiones pesados, y exportando cada vez más productos con escaso valor agregado, incluyendo pulpa y papel, oleaginosas y otros commodities. En promedio, la gente que pierde su trabajo en EE.UU. pasa a puestos que pagan cerca de un quinto menos que en sus puestos previos.

4) un contexto político crispado: la nueva mayoría republicana en la Cámara de Representantes está decidida a lanzar en enero de 2011 una ofensiva para derogar la reforma del sistema de salud que impulsó Obama, a través de recortes del presupuesto de la medida. También hay referentes de ese partido decididos a frenar los proyectos de la administración Obama de transferir a los detenidos de Guantánamo. La creciente influencia del movimiento ultraconservador Tea Party -acérrimo enemigo de la inmigración y de la intervención estatal en la economía- hace que la agenda pública se cargue con un tono cada vez más reaccionario, xenófobo y derechista, lo que hace a EE.UU potencialmente más peligroso para el mundo. Los opositores más duros acusan a Obama de «socialista» o "comunista" y no ahorran epítetos para descalificarlo, sin ningún respeto siquiera por su investidura, llegando incluso a sembrar dudas sobre su legitimidad funcional.

martes, 30 de noviembre de 2010

Medios, cultura y kirchnerismo


Un campo donde el kirchnerismo ha influido fuertemente en estos años es el de la cultura y los medios, en sentido amplio, generando adhesiones y divergencias por parte de referentes de la comunidad artística, intelectuales, periodistas y críticos culturales, diviendo aguas en grupos bien reconocibles del lado pro-oficialista (como Carta Abierta, por caso) y también del lado opositor (los periodistas e intelectuales ligados al grupo Clarín, como caras más visibles).

Sin embargo, la influencia kirchnerista no se agota en los grupos manifiestamente identificados con el oficialismo sino que se traslada a otros referentes que son cercanos a él aunque no se enmarquen dentro de una comunidad nítidamente definida como adherente. Este tipo de movimientos en el campo cultural -en sentido amplio- era visible desde hace al menos un par de años, pero se intensificó a partir de la muerte del ex presidente: allí podríamos nombrar a Andrés Calamaro, Andrea del Boca, Florencia Peña, por ejemplo, en una lista que en rigor es mucho más amplia (por caso, en ocasión de cumplirse el primer mes del deceso de Néstor, trascendieron revindicaciones de su figura por parte de Juan Gelman y Gustavo Santaolalla, entre otros). A su vez, figuras como Pablo Echarri y Osvaldo Santoro destacaron oportunamente que gracias al kirchnerismo hoy existe el derecho de la propiedad intelectual que fue negado sistemáticamente durante 77 años y de la que hoy se benefician dramaturgos, compositores, autores y directores de cine, entre otros referentes artísticos.

Por su parte, los críticos del gobierno tienden a denostar en bloque a quienes adhieren al oficialismo, reduciendo todo a un mero intercambio de favores, lo que es un error conceptual serio, tan serio como creer que Mirtha Legrand -en el otro extremo de este campo necesariamente difuso- sólo prefiere al ex presidente Carlos Menem porque él le dio la posibilidad de volver a la TV, cuando lo que subyace a esa adhesión es en realidad un contenido ideológico no diremos articulado, pero sí más profundo, que a los efectos de la síntesis podemos definir como una mirada conservadora de la sociedad y la política (justamente Mirtha Legrand, reconocida crítica del kirchnerismo, protagonizó en estos días un cruce de opiniones con Federico Luppi, defensor del gobierno).

Un tema fundamental para enfocar el por qué de la influencia del kirchnerismo en la cultura es la llamada ley de medios, que permitió reabrir el debate en torno a temas emblemáticos, como la necesidad de una pluralidad de voces y el enfoque de la comunicación como un campo proactivo de efectos de sentido en materia cultural, educativa y politica, no simplemente un negocio. En esa línea se expresó recientemente el sociólogo Hugo Lewin, expositor de la jornada convocada por el Observatorio Contra la Discriminación en Radio y Televisión: "la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual abre la posibilidad de un debate sobre los medios que era una utopía para quienes estudiamos en los `80 y `90 (...) una de las cosas más valiosas de la nueva ley es que le permite a las minorías tener sus propios medios para expresarse sin que sus discursos sean tamizados por la mirada de otro"

Por otro lado, el contexto propiciado por el kirchnerismo -y centralmente, el debate que desató la nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual- han generado no sólo espacios de reflexión en el periodismo, los medios, la comunidad artística e intelectual, sino también repercusiones en la opinión pública en general: el más reciente estudio sobre "la confianza y el prestigio" de las instituciones y la percepción en la sociedad que sistemáticamente lleva a cabo la consultora Julio Aurelio (sobre la base de una encuesta de 2.300 casos en el área metropolitana, con un margen de error del 2,07 por ciento) muestra que los medios ya no son lo más creíble para la gente, sino que por primera vez desde 1983 aparece como dato novedoso una cierta distancia crítica respecto del periodismo y los medios. Según Federico Aurelio, director del estudio, la credibilidad en los medios se redujo del 25% al 18,6% en 2010, lo que los colocó en el segundo puesto, relegados por la institución presidencial, que aumentó del 8% a casi el 30% en 2010. La interpretación de Aurelio es que “la gente cree que los medios reflejan un humor social peor del que existe" (tema al que en este blog nos hemos referido al hablar del doble clima de opinión) y "la Ley de Medios también influyó en la pérdida de credibilidad de algunos medios”.

Por supuesto, también es posible arrojar una mirada crítica sobre la comunicación oficial, desde “6, 7, 8” (el programa de Diego Gvirtz que hace, valga la redundancia, crítica de medios por canal 7) hasta el "Fútbol para Todos", lo que no implica desconocer aciertos como el canal Encuentro, motorizado por Tristán Bauer (también integrante del grupo Carta Abierta). Todos temas importantes en torno al debate de una política cultural -que el oficialismo no inauguró ni mucho menos revolucionó, pero sí reinstaló- y necesarios, porque después de todo los recursos del presupuesto nacional destinados a comunicación y prensa pasaron a ser $ 46 millones en el año 2003 a $ 829 en el año 2009 (a los que hay que sumarles los “egresos publicitarios oficiales” del "Fútbol para Todos").

Sin embargo, pese a los déficits y cuestiones pendientes, es un error pensar que la discusión de los medios es un capricho del kirchnerismo o simplemente una estrategia política para mejorar las chances del "relato oficial" sobre la realidad. Por el contrario, forma parte de un movimiento cultural más amplio, reconocible incluso a nivel regional, en Ecuador, en Bolivia, y próximamente en Brasil: el gobierno de ese país ya comenzó a elaborar un proyecto de ley de medios en el cual se estimula la participación de los ciudadanos en la comunicación e impide que solo rija la ley del mercado, según anunció recientemente el ministro de Comunicación Social, Franklin Martins. El presidente Luiz Lula da Silva solicitó a Martins la redacción de un “marco regulador” del sistema de medios que será entregado a la presidenta electa Dilma Rousseff, que asumirá a comienzos de enero del 2011. La propuesta contempla -al igual que la norma boliviana que rechazan las empresas periodísticas y la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP)- un artículo sobre contenidos que impedirá la apología del racismo y la discriminación racial o sexual, a la vez que estimulará la cultura nacional. La iniciativa, al igual que sucedió aquí, ya recogió una reacción adversa por parte de los grupos que dominan la comunicación: la Asociación Nacional de Diarios y la Asociación Brasileña de Radio y Televisión acusaron al Gobierno de promover un modelo autoritario y de control informativo, a lo que Martins replicó diciendo que “ciertos sectores ven fantasmas, no quieren la regulación de los medios porque piensan pequeño (...) el mundo está cambiando, Brasil está cambiando, y en todos los países democráticos hay regulación de los medios, en Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Italia, España hay regulación de medios y nadie dice que esos países no son democráticos”.

En este sentido, me parece interesante rescatar las palabras de Gustavo Bulla, a cargo actualmente de la Dirección Nacional de Supervisión y Evaluación de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA), quien planteó recientemente en los Talleres de Comunicación Popular que se realizan en la ECI que la oposición acérrima al gobierno no ha entendido el sentido político profundo (más allá de lo coyuntural) de la ley de medios: "los partidos de la oposición, como un modo de ningunear a la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, no han integrado todavía, después de un año, la Comisión Bicameral para el seguimiento de la Ley (...) En su momento decían que la Ley estaba suspendida. La Corte Suprema ya hace varios meses que le dio vigencia. Y esto trae consecuencias, por ejemplo, que no han nominado a los dos directores, por la 2da y 3era minoría, que les corresponden en la Autoridad de Aplicación y en RTA (Radio y Televisión Argentina). Además, la Comisión Bicameral debe elegir el Defensor del Público de los Medios Audiovisuales de la Nación, y no se ha podido elegir (...) pensando que le hacen un daño al Poder Ejecutivo Nacional o a la Ley, están privando a los ciudadanos que dicen representar, de tener una participación. Hoy dicen que Canal 7 y Radio Nacional son partidarios, son oficialistas. Y ellos tienen dos sillas en RTA para criticar, ponerlo en cuestión, disputar e incluso hacer las denuncias que quisieran sobre los supuestos desmanejos. Sin embargo, prefieren, entendemos que por una línea bajada por los principales grupos de medios, principalmente Clarín, restarle legitimidad a la Ley no sentándose. Es la profecía autocumplida. Ellos decían que la Ley era demasiado gubernamental. Les decíamos que había una participación inédita en la historia de la Radiodifusión argentina. Ellos no participan y luego, entonces, es gubernamental y es la profecía auto realizada".