sábado, 11 de mayo de 2013

Nota publicada en suple Tendencias de La Voz


Con la música a todas partes

Compañía. La música es quizá el arte más pregnante y omnipresente. Aplicaciones, dispositivos, tips de diseño y accesorios para disfrutarla personalmente, en la casa o en el auto.

12/05/2013 00:01 | Norman Berra (Especial)

“Gracias por la música”, decía un clásico del grupo sueco ABBA. Hoy, la tecnología nos proporciona cada vez más alternativas para su disfrute, que también puede propiciarse a través del diseño y la arquitectura hogareña y los accesorios del auto.

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viernes, 10 de mayo de 2013

La opinión pública, entre la cacerola y la urna


La encuesta de Ipsos-Mora y Araujo plantea una divisoria de aguas neta: según 
ella, la mitad tiene una imagen positiva de CFK y casi la otra mitad tiene una imagen negativa. Blanco o negro, sin grises. En cambio, las últimas cifras de la consultora Poliarquía muestran un panorama con más matices: una imagen positiva del 42%, regular del 33% y negativa del 24%. Según Sergio Berensztein, director de la consultora, “hay un Gobierno débil, pero es más fuerte que la oposición política”. Eso también se traduce en términos de imagen, ya que según Poliarquía los tres dirigentes más conocidos y valorados son Daniel Scioli, Cristina Kirchner y Sergio Massa, en ese orden (o sea, ningún opositor ocupa el podio de los dirigentes mejor calificados).


En nuestra opinión, más allá de sus diferencias, tanto la encuesta de Ipsos-Mora y Araujo citada en la entrada anterior como la de Poliarquía son fotos más aproximadas de la coyuntura que los estudios de Equis y Management & Fit.  En la fundamentación de esta posición entra a tallar una hipótesis ya expuesta antes en este blog (y sostenida por diversos analistas de opinión pública): se trata de la hipótesis de los tercios, según la cual el electorado nacional se divide en un tercio pro-kirchnerista (que mantuvo su voto al FPV incluso en su peor momento político reciente, las legislativas del año 2009), un tercio anti-kirchnerista (votantes de fuerzas opositoras en 2009 y 2011) y un tercio equidistante (que en 2009 votó contra el kirchnerismo, pero en 2011 se decantó en un 66% por el FPV y en un 33% por la oposición). 

Si existe un tercio de votantes dispuestos a votar al oficialismo y otro tercio que jamás lo votaría, deviene evidente que la elección la define el segmento electoral no alineado nítidamente ni en el kirchnerismo ni en el anti-kirchnerismo. Esta porción de electores tiene una orientación muy pragmática hacia las elecciones, definida en función de un argumento de base que surge con mucha claridad de los últimos estudios cualitativos que venimos realizando en la consultora Delfos: su director, Luis Dall´Aglio, destaca que muchos argentinos piensan que “si bien la actual situación del país no es buena, es cierto también que se puede estar peor (...) Esto devuelve un comportamiento social absolutamente racional, desprovisto de acompañamientos políticos, los cuales son reemplazados por el pragmatismo de naturalizar los problemas a la nueva realidad, acomodar las posibilidades familiares, a la espera de que la actual coyuntura detenga su deterioro. Y un elemento más: la decisión de la autorrepresentación de sus problemas en el espacio público en una suerte de sublevación social permanente (...) Por este motivo, la sociedad se aferra por estos días a lo que tiene y puede garantizar por sus medios, ya que al horizonte incierto de la economía, se le agrega un panorama sombrío en la política que se presenta sin alternativas u opciones de poder y con una disputa de veleidades de dirigentes opositores que no saben hacer otra cosa más que eso: oposición”.


Sobre las implicancias de la hipótesis de los dos tercios y la fragmentación opositora, ya a fines de 2012 el consultor Fernando Larrosa (CEIS) decía de la misma: “El tema es que el tercio kirchnerista es un voto duro a este espacio, mientras que el tercio opositor es eso, "opositor a..." o que "se une por el espanto" y no es directamente votos a una figura opositora. Eso le da un piso mucho más fuerte al kirchnerismo que a cualquiera de los otros espacios o dirigentes”. Consideremos, aun teniendo en cuenta el tiempo pasado desde entonces, que la encuesta de Ipsos-Mora y Araujo citada en la entrada anterior indica que un 36% se muestra dispuesto a votar a un candidato identificado con el gobierno nacional, contra el 45% que prefiere a un opositor; si el FPV consolida una intención de voto en torno a ese registro (entre 35% y 40%), mientras que la posición opositora del 45% se dispersa entre varias expresiones, el oficialismo podría conservar la condición de primera minoría nacional (algo que logró incluso en la magra elección del 2009), si bien estaría muy por debajo de lo logrado en 2011.


El sociólogo Manuel Mora y Araujo también suscribe la hipótesis de los tres tercios: recientemente, planteó que “la sociedad estaba segmentada en 2011 en términos que están todavía vigentes, y que no son tan sólo los de opositores activos y oficialistas silenciosos. Para ponerlo en grandes pinceladas, el 30% de los votantes se manifestaba kirchnerista convencido, otro 30% antikirchnerista igualmente convencido; el restante 40% no era ni lo uno ni lo otro, eran indefinidos cuyo voto se define circunstancialmente. La aritmética simple sugiere algo que las mediciones confirmaban: una proporción importante de ese 40% de indefinidos votó a la Presidenta, contribuyendo sustancialmente al 54% con el que obtuvo la victoria; y muchos de ellos además valoraban su gestión”.

En ese marco, el especialista alerta que extrapolar al comportamiento electoral los cacerolazos puede ser una conclusión apresurada: “La realidad es que la calle es un indicio de la intensidad de los sentimientos de la gente que se vuelca a ella, pero no tanto de la cantidad de ciudadanos que sostienen esos sentimientos. Lo mismo sucede con el rating televisivo. El millón de personas volcadas a la calle, los treinta puntos de rating de Lanata, sugieren un público muy activado en la expresión de sus sentimientos del momento. Es posible –aunque no seguro, desde luego, pero eso no lo sabemos– que entre esas personas haya una proporción que en 2011 dio su voto a la Presidenta. Mi presunción es que se trata mayoritariamente de quienes ya estaban alineados en el espacio opositor. Si así fuera, el efecto electoral podría ser menos significativo; los votos se cuentan uno por uno, no se miden por la intensidad de las intenciones de los votantes”. En este punto, Mora y Araujo está más cerca de los analistas que plantean que las protestas del 13-S, del 8-N y del 18-A son (mayoritariamente, aunque no exclusivamente)  exteriorizaciones de segmentos que ya eran refractarios al oficialismo en 2011 que “arrepentidos” o “desencantados”. 

martes, 7 de mayo de 2013

Nota publicada en suplemento Tendencias de La Voz: salud


Salud: si no sana hoy, sanará mañana

Aportes. La tecnología, el diseño y hasta los autos exploran nuevas herramientas e innovaciones para aportar a la salud del usuario. Novedades y anticipos para tener en cuenta.

07/05/2013 00:01 | Norman Berra (Especial)

¿Qué es más importante: la salud, el dinero o el amor? Existe cierto consenso en que lo principal es la salud. Hoy, además de seguir una buena rutina de ejercicios y una dieta basada en alimentos que contribuyan a una vida saludable, existen desarrollos e innovaciones que pueden hacer un gran aporte a esta materia.
Tecnología saludable
Tablets, PCs y smartphones pueden ser aliados en el objetivo de mantener el peso. Veamos algunos desarrollos recientes en ese sentido.
Aplicaciones para cuidar la salud. Existen muchas apps para ayudarnos a llevar una buena rutina de ejercicios y a seguir una dieta saludable. Destacamos las siguientes:
· Sleep Bot Tracker. Cuidar las horas de sueño resulta fundamental para la salud. Bajo esa premisa se desarrolló esta aplicación, útil para mejorar el descanso y realizar un seguimiento de las horas de sueño. Además, calcula la “deuda de sueño”, es decir cuántas horas más hay que dormir para sentirse descansado. Está disponible para Android.
· Adidas MiCoach - Nike+. Marcas deportivas que ofrecen productos orientados al running cuentan también con aplicaciones para ordenar, programar y conocer resultados y progresos en la actividad física. La app de Adidas está disponible para Android, iOS, BlackBerry, Windows Phone; la de Nike, para Android y iOS.
· Contador de calorías. Brinda información sobre los alimentos consumidos (incluyendo niveles de calorías). Con estos datos, permite manejar el valor nutricional de las comidas consumidas y controlar la dieta. Está disponible para Android.
· Endomondo y RunKeeper. Destacadas por ser muy útiles para registrar con eficiencia una gran variedad de deportes. Incluyen visualizador de rutas en el mapa, valiéndose del GPS del smartphone y con la posibilidad de ver los progresos logrados en la web. Endomondo está disponible para Android, iOS, BlackBerry, Symbian, Windows Phone; RunKeeper está disponible para Android e iOS.
· LifeWatch V. Incluye aplicaciones para seguir un régimen, podómetro para contar los pasos en una caminata y para controlar el peso.
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lunes, 6 de mayo de 2013

De la protesta social al comportamiento electoral (2)



Profundizando en los efectos electorales de la protesta social, cabe considerar otros datos de encuestas recientes: algunas avalan la tesis de un desgaste limitado del oficialismo; otras, en cambio plantean un escenario de erosión mucho más intensa. También existen las que se ubican en una suerte de término medio. Veamos:

Según la consultora Equis (de Artemio López, sociólogo que no oculta su cercanía con el oficialismo), a nivel nacional el 53,1% de los entrevistados evalúa como "positiva" a la gestión del gobierno nacional y Cristina Fernández es la figura política con mayor imagen favorable, liderando las estimaciones con una imagen positiva del 62,2%, un 17,9% de imagen regular y 17,4% negativa. En ese rubro, la siguen el gobernador bonaerense, Daniel Scioli (43% de imagen favorable) y el ex candidato a presidente del Frente Amplio, Hermes Binner (38,5%). En tanto, el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, es el primero de los políticos que posee una mayor imagen negativa que positiva (37,4% y 31,1% respectivamente) y la diputada Elisa Carrió tiene los peores guarismos, con un 64% de imagen negativa.

De acuerdo a este estudio, si las elecciones presidenciales se realizaran hoy, Cristina superaría el 51% de los sufragios, aventajando al segundo (Hermes Binner) por casi 40%. La encuesta  fue realizada entre el 20 y el 24 de abril de 2013 sobre una muestra de 1.204 casos recolectados en la Ciudad de Buenos Aires y partidos del Conurbano de la Provincia de Buenos Aires, Gran Rosario, Gran Córdoba, Gran Salta, San Miguel de Tucumán y Santa Fe, entre otros puntos.

En el otro extremo, según Management  & Fit (consultora que en su historial muestra los registros más desfavorables al oficialismo), más del 60% de la población no quiere que el oficialismo gane las elecciones legislativas; asimismo, el 59,6% desaprueba la gestión, un 29,3%  la aprueba y el 11,1% no responde. Más aún, desde M&F se afirma que "el 37,8% de quienes manifiestan haber votado al oficialismo en la elección anterior hoy no quiere que gane la próxima y el 38,37% de quienes votaron a CFK en 2011 desaprueban su gestión y pasan a conformar un segmento de 'desilusionados'". En este caso, se realizaron 2.000 entrevistas telefónicas en las ciudades más importantes del país entre electores de 16 a 70 años. En cuanto a la expectativa en las elecciones, el 40,1% no cree que el Gobierno logre imponerse en las urnas, pero el 35,4% opina que sí y el 24,5% no contesta. En cambio, cuando se indaga por el deseo, el 61,7% responde que no quiere que le vaya bien a CFK, contra el 22,9% que sí apuesta por ella. El 15,4% no sabe o no opina de la cuestión.

Como se advierte, son dos miradas bien distintas de la coyuntura. La primera sostiene la hipótesis de un desgaste mínimo del oficialismo, e implica que algunos de los hechos políticos más resonantes del último año prácticamente no han erosionado la base electoral del FPV. Los cacerolazos, en esa lectura, son expresiones de sectores que ya eran opositores (o al menos no votantes) del oficialismo en 2011 (en esa línea interpretativa coincidía también la encuesta de CEIS durante el 18-A, según la cual entre los caceroleros de Capital había apenas 4% de votantes de CFK en 2011). En la otra, por el contrario, el escenario es preocupante para el oficialismo, dado que apenas 3 de cada 10 aprueban la gestión y casi 4 de cada 10 votantes de CFK en 2011 estarían ahora “desilusionados”.

Entre esas dos miradas existe, sin embargo, una intermedia: según una encuesta de Ipsos-Mora y Araujo, la imagen positiva de CFK es de 50% (2 puntos porcentuales por arriba de marzo y 6 puntos por arriba de octubre del 2012), con una negativa del 49%, acusando el impacto de las recientes denuncias contra el empresario Lázaro Báez. Fuera de Cristina, los dos dirigentes que encabezan el ranking de imagen pública son Sergio Massa (62%) y Daniel Scioli (54%), que en los hechos no son del riñón  kirchnerista (aunque tampoco abiertos opositores). El trabajo de Ipsos, además, indica que el 36% se muestra dispuesto a votar a un candidato identificado con el Gobierno, contra el 45% que prefiere a un opositor.

viernes, 3 de mayo de 2013

De la protesta social al comportamiento electoral (1)


Cerrábamos la entrada anterior reseñando una encuesta según la cual, dentro de los caceroleros de Capital, apenas 4% admitía haber votado a CFK en las elecciones presidenciales de 2011, de lo que la consultora CEIS concluía que no había una migración del voto importante. Este dato reforzaría la tesis de consultores cercanos al oficialismo, como Artemio López (Equis), según la cual el caudal electoral del kirchnerismo no se vería afectado por los cacerolazos realizados hasta ahora, dado que esas expresiones serían parte del capital político de los candidatos opositores. Recordemos: según la encuesta citada, 29% votaron a Hermes Binner del FAP y un 15,4% a Elisa Carrió de Coalición Cívica, 13% a candidatos del PJ anti K (Alberto Rodríguez Saá y Eduardo Duhalde), 5,8% a Ricardo Alfonsín (Udeso) y 0,9% a Jorge Altamira del PO. El resto no votó o dijo haber votado en blanco o impugnado su voto (clik para agrandar).

Cuántos puntos electorales son 4% de los caceroleros de Capital es un cálculo tan interesante como inasible; si para simplificar lo hiciéramos lineal, recordemos que en 2011 CFK ganó el distrito capital con 35,42% de los votos (mucho menos que el 54% obtenido a nivel nacional), seguida por Hermes Binner con 27,57%. Si presumimos que un 4% de los votantes de CFK en 2011 están arrepentidos de haberla votado y no la votarían si hoy hubiera elecciones (asumiendo linealmente que la elección legislativa de 2013 es equivalente a la ejecutiva legislativa de 2011, lo cual no es cierto), obtendríamos una merma de apenas 1,42 puntos porcentuales, es decir, mínima (en ese distrito). Sin embargo, luego de entretenernos con estos cálculos, podríamos pensar que esa cifra irrelevante podría engrosarse planteando la hipótesis del voto vergonzante, es decir, que en realidad entre los caceroleros podría haber más de un 4% de votantes de CFK (posibilidad interesante, pero inverificable con estos datos).  

Se puede, sin embargo, ensayar una interpretación alternativa, repasando cuál es el perfil ideológico de los caceroleros estudiados en esa encuesta. Veamos: un 16,6% se autoposicionó como “de derecha”, un  16,8% como “de centroderecha”, un  31,3% como “de centro”, un 14,4% como “de centroizquierda” y un 2,7% como “de izquierda”. Un 18,2% no se identificó con ninguna de las posiciones ideológicas testeadas. De este análisis surge, por encima de la variedad ideológica en primera instancia, un predominio del polo “derecha-centroderecha” (33,4%) que casi duplica al de “izquierda-centroizquierda” (17,1%). ¿Cuántos votantes arrepentidos de CFK puede haber en el polo de centroizquierda? Es una pregunta sin respuesta, pero sí sabemos que entre esos caceroleros Binner (del FAP, etiquetable como centroizquierda) capturó 3 de cada 10 votos y Altamira (del PO, etiquetable como izquierda), captó casi 1 voto.

Por otro lado, ¿cuántos votantes arrepentidos de CFK puede haber en el polo de centroderecha? Otra pregunta sin respuesta, aunque sí tenemos el voto admitido a los candidatos del PJ anti-K como expresiones cercanas a esa ideología: un 13%.

¿Y votantes centristas “arrepentidos” de haber votado a CFK? Aquí la cosa se pone más interesante, porque estamos hablando de un 31% de los caceroleros. Dada las particularidades idiosincráticas de Capital, es muy probable que allí abreve una buena parte del 15,4% que votó a Elisa Carrió y del casi 6% que votó a Ricardo Alfonsín.

Otra pista nos la puede brindar la filiación partidaria de los caceroleros: según el estudio citado, 77,4% de los caceroleros no se identifica con ninguna fuerza política; apenas un 8% se decanta por el PRO (macrismo), 5% con Coalición Cívica (Carrió), 3,5% con el peronismo, 2,4% con la UCR y 1,3% con el socialismo. Nítidamente, se trata de electores no alineados en términos partidarios.