Profundizando en los efectos electorales de la protesta
social, cabe considerar otros datos de
encuestas recientes: algunas avalan la tesis de un desgaste limitado del oficialismo; otras, en cambio plantean un escenario de erosión mucho más intensa. También existen las que se ubican en una suerte de término medio. Veamos:
Según la consultora Equis (de Artemio López, sociólogo que no
oculta su cercanía con el oficialismo), a nivel nacional el 53,1% de los
entrevistados evalúa como "positiva" a la gestión del gobierno
nacional y Cristina Fernández es la figura política con mayor imagen favorable,
liderando las estimaciones con una imagen positiva del 62,2%, un 17,9% de
imagen regular y 17,4% negativa. En ese rubro, la siguen el gobernador
bonaerense, Daniel Scioli (43% de imagen favorable) y el ex candidato
a presidente del Frente Amplio, Hermes Binner (38,5%). En tanto,
el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, es el primero de los
políticos que posee una mayor imagen negativa que positiva (37,4% y 31,1%
respectivamente) y la diputada Elisa Carrió tiene los peores guarismos,
con un 64% de imagen negativa.
De acuerdo a este estudio, si las elecciones presidenciales se realizaran hoy,
Cristina superaría el 51% de los sufragios, aventajando al segundo (Hermes
Binner) por casi 40%. La encuesta fue realizada
entre el 20 y el 24 de abril de 2013 sobre una muestra de 1.204 casos
recolectados en la Ciudad de Buenos Aires y partidos del Conurbano de la
Provincia de Buenos Aires, Gran Rosario, Gran Córdoba, Gran Salta, San Miguel
de Tucumán y Santa Fe, entre otros puntos.
En el otro extremo, según Management &
Fit (consultora que en su historial muestra los registros más desfavorables al
oficialismo), más del 60% de la población no quiere que el
oficialismo gane las elecciones legislativas; asimismo, el 59,6% desaprueba la
gestión, un 29,3% la aprueba y el 11,1%
no responde. Más aún, desde M&F se afirma que "el 37,8% de quienes
manifiestan haber votado al oficialismo en la elección anterior hoy no quiere
que gane la próxima y el 38,37% de quienes votaron a CFK en 2011 desaprueban su
gestión y pasan a conformar un segmento de 'desilusionados'". En este
caso, se realizaron 2.000 entrevistas telefónicas en las ciudades más
importantes del país entre electores de 16 a 70 años. En cuanto
a la expectativa en las elecciones, el 40,1% no cree que el Gobierno logre
imponerse en las urnas, pero el 35,4% opina que sí y el 24,5% no contesta. En
cambio, cuando se indaga por el deseo, el 61,7% responde que no quiere que le
vaya bien a CFK, contra el 22,9% que sí apuesta por ella. El 15,4% no sabe o no
opina de la cuestión.
Como se advierte, son dos miradas bien distintas de la
coyuntura. La primera sostiene la hipótesis de un desgaste mínimo del oficialismo,
e implica que algunos de los hechos políticos más resonantes del último año prácticamente no han erosionado la base electoral del FPV. Los cacerolazos, en
esa lectura, son expresiones de sectores que ya eran opositores (o al menos no
votantes) del oficialismo en 2011 (en esa línea interpretativa coincidía
también la encuesta de CEIS durante el 18-A, según la cual entre los
caceroleros de Capital había apenas 4% de votantes de CFK en 2011). En la otra,
por el contrario, el escenario es preocupante para el oficialismo, dado que
apenas 3 de cada 10 aprueban la gestión y casi 4 de cada 10 votantes de CFK en
2011 estarían ahora “desilusionados”.
Entre esas dos miradas existe, sin embargo, una intermedia:
según una encuesta de Ipsos-Mora y Araujo, la imagen positiva de CFK es de 50% (2
puntos porcentuales por arriba de marzo y 6 puntos por arriba de octubre del
2012), con una negativa del 49%, acusando el impacto de las recientes denuncias
contra el empresario Lázaro Báez. Fuera de
Cristina, los dos dirigentes que
encabezan el ranking de imagen pública son Sergio Massa (62%) y
Daniel Scioli (54%), que en los hechos no son del riñón kirchnerista (aunque tampoco abiertos
opositores). El trabajo de Ipsos, además, indica que el 36% se muestra
dispuesto a votar a un candidato identificado con el Gobierno, contra el 45%
que prefiere a un opositor.