martes, 10 de diciembre de 2019

Balance de cierre de la gestión Macri (2): imagen de fin de ciclo

Otras mediciones recientes permiten completar el panorama de las percepciones de la opinión pública al cierre de la gestión presidencial de Mauricio Macri. La consultora Opinaia realizó un relevamiento de 2.000 casos entre el 20 y el 27 de noviembre, con un error muestral de +/- 2,2%. Hay un polo de negatividad casi absoluta: el 44% se identificó con la opinión de que la gestión ha sido "negativa en casi todo", proporción que está en el orden de magnitud de los votos obtenidos por el Frente de Todos el 27-O: 48,24% (la diferencia no es estadísticamente significativa). El extremo opuesto, "positivo en casi todo", es menor al margen de error: apenas 2%. Pero, si lo sumamos al 29% que respondió "positivo, pero con cuestiones por mejorar" tenemos un 31%, guarismo que está en el orden de magnitud de los votos obtenidos por Juntos por el Cambio en las PASO de agosto pasado: 32,94%. Por otro lado, hay un 25% de opiniones ambiguas, que en nuestra opinión se debe a la caprichosa construcción de las categorías de respuesta, en particular la que expresa "negativo, pero se han mejorado muchas cosas" (contradictoria y poco conducente para el análisis; ver datos arriba, click para agrandar). 


Por su parte, la consultora Opina efectuó un estudio de 1.100 casos, entre el 26 y el 29 de noviembre, con +/- 3% de margen de error. Relevó tanto la imagen de gestión como la de Macri: en ambos casos, hay un 44% de opiniones negativas de la mayor intensidad ("muy mala"), lo que se estira hasta rondar el 60% cuando se suma la respuesta "mala". Nuevamente, ese 44% está en el orden de magnitud del caudal del Frente de Todos. Por otro lado, las calificaciones positivas, sumando las categorías de respuesta "muy buena" y "buena" oscilan entre el 38% y el 40% de las respuestas, guarismo que está en el orden del caudal obtenido por Macri el 27-O: 40,24% (ver datos arriba; click para agrandar). Así, hay una fuerte correspondencia entre las valoraciones y los caudales relativos del oficialismo saliente y del entrante en los comicios nacionales de 2019. 



La misma tendencia se advierte en otros estudios: una encuesta de Hugo Haime sobre una muestra nacional de 1.000 casos señala que Macri se va con una imagen negativa del 67% y una positiva de 30%, mientras que su gestión se cierra con una evaluación desfavorable del 68% y una favorable del 27%; las diferencias entre esos registros no resultan estadísticamente significativas. A su turno, la más reciente encuesta Zuban Córdoba y Asociados/Focus Market arroja que el 39,3% tiene una imagen positiva de Macri, vs casi un 59% que lo evalúa de manera negativa (ver datos arriba; click para agrandar). Esa proporción del 39,3% está en el mismo orden de magnitud de los votos obtenidos por Juntos por el Cambio el 27-O. Esta encuesta se realizó vía IVR y plataforma web, sobre una muestra de 1.500 casos relevada entre el 23 al 25 de noviembre de 2019.



Finalmente, algunas mediciones indagaron en qué áreas le fue mejor al gobierno de Macri y en cuáles peor. Según Opinaia, las de mejor desempeño fueron infraestructura y obras públicas (37%) y política exterior (24%); luego, hay un empate técnico entre lucha contra la corrupción (13%) y seguridad, delito y crimen (11%). Entre las áreas peor percibidas, el manejo de la economía es la principal (38%), y hay un empate técnico entre reducción de la inflación (22%) y reducción de la pobreza (21%). En el caso de la encuesta de Rouvier que comenzamos a citar en el posteo anterior, sólo la justicia aparece con una percepción de mejora nítida (40,6%), aunque no llega a ser mayoritaria; en educación, servicios públicos, salud y seguridad la opinión de que esas áreas están igual que antes pesa más que las valoraciones positivas y las negativas, mientras que en economía la percepción dominante es de deterioro: 59,3% cree que esa área empeoró con Macri (ver datos arriba; click para agrandar). En síntesis, se podría decir que el discurso de la gestión Cambiemos recoge un aval acotado a quienes lo acompañaron electoralmente y con valoraciones favorables en áreas e issues acotados, como la infraestructura y la lucha contra la corrupción/el manejo de la justicia (dos cuestiones muy asociadas y sostenidas por el sistema de medios favorable a Macri). 



Finalmente, según un estudio realizado por la consultora CEIS a fines de noviembre, la gestión de gobierno de Mauricio Macri se cerró con una aprobación del 33%, un guarismo que está en el orden de magnitud de los votos obtenidos por Juntos por el Cambio en las PASO de agosto de 2019: 32,94%. Del otro lado, 2 de cada 3 electores (67%) desaprobaban la gestión presidencial (ver datos arriba; click para agrandar). La encuesta se realizó vía IVR sobre una muestra nacional de 1.480 casos de mayores de 16 años, con un error muestral de +-2,5%. 

lunes, 9 de diciembre de 2019

Balance de cierre de la gestión Macri (1): imagen de fin de ciclo



La derrota del macrismo en las elecciones de Boca Juniors luego de 24 años en el poder completa la parábola del fin de ciclo de Cambiemos en la presidencia. El desgaste en apenas 4 años de gestión es visible incluso en la plaza que le resultó más favorable durante todo su mandato, la provincia de Córdoba, donde se mantuvo invicto en elecciones nacionales desde la primera vuelta del 2015 hasta la general del 27 de octubre pasado. Según datos de la consultora Delfos, de un 65% de imagen positiva que alcanzó en diciembre de 2015 (luego de asumir el poder), cayó a un 27% en noviembre pasado, luego de la derrota a nivel país y pese a haber logrado más del 60% de los votos en la provincia, a contramano de la tendencia en la mayoría de los demás distritos (ver datos arriba; click para agrandar). Las muestras realizadas en todo el período provinciales de 1.800 casos, con un error muestral de +-2,3%. 




El desgaste es más notorio en los sondeos nacionales. La consultora D'Alessio IROL/Berensztein realizó una encuesta online en el mes de noviembre, sobre una muestra de más de 1.100 argentinos mayores de 18 años en todo el país. Los datos arrojan que 2 de cada 3 argentinos tienen una imagen mala o muy mala de la gestión Macri, mientras que un tercio tiene una valoración favorable, guarismo que está en el orden de magnitud de los votos obtenidos por Juntos por el Cambio en las PASO de agosto pasado: 32,94%. El análisis por voto anterior muestra que entre los electores del Frente de Todos la calificación negativa de Macri es casi unánime (94%), mientras que entre quienes lo votaron casi 3 de cada 4 lo valoran de manera positiva. La tendencia se invierte entre quienes eligieron a terceras fuerzas: casi 3 de cada 4 (74%) lo califican de manera desfavorable (ver datos arriba; click para agrandar). Cabe destacar que esta encuesta no incluye la opción de respuesta "regular", a diferencia de otras mediciones (como la propia citada arriba). 



Otra medición reciente que indagó la imagen de la gestión saliente y la presidencial fue la realizada por la consultora Ricardo Rouvier y Asociados, sobre una muestra de más de 1.200 casos relevados telefónicamente entre el 23 de noviembre y el 2 de diciembre pasados. Según los datos, la imagen de Mauricio Macri llegó al pico negativo en la serie evolutiva: 56,5%. Al mismo tiempo, la valoración positiva está en su valor piso (38,7%), en los mismos niveles de hace casi un año (en diciembre de 2018 tenía 39,2% de positiva; la diferencia no es estadísticamente significativa). Al comenzar su gestión, había logrado un pico de valoración favorable de 71,3% y un piso negativo de 26%, con lo cual perdió 32,3 puntos porcentuales de imagen positiva en sus 4 años de mandato (ver datos arriba; click para agrandar). 



Su imagen de gestión también acusa un desgaste pronunciado: ya en diciembre de 2016, con apenas un año de gobierno, el diferencial positivo era de apenas +3,8 pp. Luego de la victoria en las elecciones de medio término del 2017, mejoró a 7,3 pp, pero un año después la imagen positiva se desplomó casi 16 pp, resultando un diferencial negativo de 21,6 pp. Al cierre de su gestión, su gobierno registra casi 35% de imagen positiva (un guarismo que se ubica en el orden de magnitud del resultado obtenido en las PASO de agosto, 32,94%, y algo por debajo del logrado el 27-O, 40,28%), y llega a un pico negativo que supera el 60%. Así, desde fines de 2016 a fines de 2019 hay una pérdida de imagen positiva de 16,5 pp que se traduce en un crecimiento casi lineal de la negativa (13,9 pp; ver datos arriba, click para agrandar). 



En síntesis, cuando se comparan los guarismos de imagen con el caudal electoral, se advierte que la base electoral del oficialismo saliente, su núcleo duro, oscila alrededor del 33% del total, aunque su base social en una situación de polarización de cuasi-ballotage es más amplia, en el orden del 40% que alcanzó el 27-O (ver datos arriba; click para agrandar). Por contraste, la base electoral del espacio pan-justicialista a partir de la unificación de su oferta electoral es consistente: el FPV alcanzó 48,66% de los votos en el ballotage de 2015, mientras que el Frente de Todos logró el 49,49% en las PASO de este año y el 48,24% en la presidencial del 27-O. 

viernes, 6 de diciembre de 2019

El funcionamiento de las coaliciones oficialista y opositora de cara al período 2020-2023 (2)

En el posteo anterior planteamos algunas claves sobre el funcionamiento de las coaliciones de cara al nuevo período presidencial. Otro factor relevante para esa dinámica es cómo se procesan los reacomodamientos por la conducción y el liderazgo de ambos polos, el Frente de Todos en el poder y Juntos por el Cambio en el llano. En ese marco, una de las variables a seguir es la imagen de las figuras de cada espacio. La consultora Marketing & Estadística relevó en noviembre la percepción respecto a los principales dirigentes del Frente de Todos. Según sus datos, el presidente electo, Alberto Fernández, corre con ventaja en terminos de imagen positiva (46%) y diferencial a favor (+12 pp). La vicepresidenta electa le sigue en imagen positiva (43%), pero al tener una negativa relativamente más alta (47%) queda en empate técnico con el gobernador electo de Buenos Aires, Axel Kicillof, en términos de diferencial: +4 pp vs -1 pp, respectivamente. En tanto, el titular de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, es el más relegado en imagen positiva (24%) y diferencial (-23 pp; ver datos arriba, click para agrandar). En principio, la distribución de roles entre esas figuras y su performance en imagen no insinúa conflictos. 


En Juntos por el Cambio se observa un fenómeno interesante, que algunos estudios ya repasados en el blog venían mostrando. Horacio Rodríguez Larreta, reelecto como jefe de gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), aparece mejor parado en imagen que las otras dos figuras del tridente que iba por la "triple reelección", María E. Vidal y Mauricio Macri. El dirigente porteño alcanza 40% de imagen positiva a nivel país y un diferencial positivo de +13 pp, mientras que la gobernadora de la provincia de Buenos Aires y el presidente saliente, que fracasaron en su intento reeleccionista, registran un empate técnico en imagen positiva (40% vs 37%, respectivamente), aunque Vidal tiene un saldo mejor: +2 pp vs -12 pp, respectivamente (ver datos arriba; click para agrandar). Esto puede insinuar una competencia por el liderazgo del frente opositor entre Rodríguez Larreta, que no sólo aparece en diversas encuestas como un aspirante a esa posición sino que además ostenta un cargo ejecutivo en un distrito "vidriera", y el presidente saliente, Macri.  El trabajo de campo de Marketing & Estadística se realizó entre el 6 y el 11 de noviembre, con una muestra nacional de 1.241 encuestas efectivas entre usuarios de Internet de entre 16 y 80 años, con ponderaciones para ajustar las variables a los parámetros censales. Bajo el supuesto de muestreo aleatorio simple, el error muestral es de +/- 2,78% , en un Índice de Confianza del 95%.



Por su parte, la consultora OhPanel en su estudio más reciente indagó, entre otros temas, la percepción del vínculo entre Alberto Fernández y CFK. El 49% de los electores argentinos opinó que ambos se llevarán bien, un guarismo que está en el mismo orden de magnitud del voto obtenido por el Frente de Todos el 27 de octubre pasado: 48,24%. Por otro lado, un 25% cree que se llevarán regular y un 15% que se llevarán mal: si sumamos ambos niveles de malestar el resultado es 40%, un guarismo que está en el orden de magnitud del caudal obtenido por Juntos por el Cambio el 27-O: 40,28%. Por otro lado, un 11% ns/nc (ver datos arriba; click para agrandar. El mismo estudio arroja que se cree que el gobierno entrante tendrá una fuerte dosis de kirchnerismo (40% respondió en ese sentido) y participación de CFK en todas las decisiones (56% se pronunció en esa línea; ver datos arriba, click para agrandar). No se ve que esas creencias afecten el vínculo, que, como vimos, replica en la valoración la distribución proporcional del voto a ambos polos. La muestra de este estudio fue de 1.000 casos nacionales.



En lo relativo a la oposición, OhPanel midió dos frases: la primera indagó el acuerdo o desacuerdo con que Macri será el líder de la oposición al gobierno de Fernández, y recogió un 47% de acuerdo vs 22% de desacuerdo y 23% de indiferencia (ver datos arriba; click para agrandar). En principio, esto podría favorecer las chances del presidente saliente en la compulsa por el liderazgo opositor. A su turno, la segunda frase indagó  la posibilidad de que Roberto Lavagna se incorpore al gobierno de Fernández: 42% estuvo de acuerdo, vs 25% en desacuerdo y 28% de indiferentes. Esto insinúa que el perfil de Lavagna no es el de un opositor nítido, sino el de una figura más bien cercana a la próxima gestión, aunque no está dentro del gabinete presentado hoy (a diferencia de su hijo Marco, confirmado como próximo titular del Indec). 

martes, 3 de diciembre de 2019

El funcionamiento de las coaliciones oficialista y opositora de cara al período 2020-2023 (1)


Cambiemos funcionó como una coalición electoral exitosa en el ballotage de 2015 y la elección de medio término de 2017, pero la mesa de gobierno fue "pro-pura", con baja apertura hacia sus aliados de la coalición, que apenas accedieron a algunos cargos en el Ejecutivo nacional (ministerios como Defensa, a cargo del radical Oscar Aguad, y otros de segunda línea) y cuyo mayor protagonismo se dio en el funcionamiento parlamentario, con figuras como Mario Negri en la Cámara de Diputados. A partir de la crisis de 2018, el núcleo duro del macrismo se cerró hacia adentro y el rol de los aliados pasó básicamente por refrendar las decisiones de la "mesa chica" amarilla. Al llegar al año electoral 2019, esa tendencia se reforzó: el oficialismo cambió de sello (Juntos por el Cambio), puso un peronista como candidato a vicepresidente (Miguel Pichetto) y, a diferencia de 2015, la Coalición Cívica y la UCR no presentaron precandidatos en las primarias de agosto, mientras que el PRO apostó a la triple reelección presidencial (Mauricio Macri), de la gobernadora de Buenos Aires (María Eugenia Vidal) y del jefe de gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta. El resultado es conocido: Macri y Vidal ingresaron al lote de mandatarios con reelecciones frustradas, mientras que, en sentido contrario, Rodríguez Larreta se transformó en el primer jefe de gobierno del PRO reelecto sin necesidad de segunda vuelta. 

El resultado electoral desfavorable al oficialismo reinstala las preguntas sobre el futuro de la coalición, ahora en el llano. Una encuesta de la consultora Reyes Filadoro que citamos oportunamente en este blog indagó las percepciones respecto al rol que debería asumir la UCR dentro del frente: un 43% de los electores argentinos se mostró a favor de que esa fuerza se mantenga dentro de la coalición, vs un 40% que se inclinó por la idea de que el radicalismo rompa la alianza para volver a ser independiente (ver datos arriba; click para agrandar). A nivel general, se trata de un empate técnico. Sin embargo, cuando el análisis se hace al interior de los votantes de la alianza, la postura rupturista cae al 11% y el 84% cree que la UCR debe permanecer dentro del frente. 


Se puede decir que el radicalismo enfrenta un dilema entre la tensión de permanecer al interior del espacio, que es avalada por quienes votan a ese polo, y los impulsos de recuperar vuelo propio, que son fuertes a nivel del electorado general. Por ahora, las señales políticas sugieren que, a nivel parlamentario, Juntos por el Cambio funcionará como un interbloque, manteniendo las identidades partidarias de los signos políticos que participan del frente; habrá que ver cómo juegan las fuerzas centrípetas y centrífugas ahora que ya no tendrán el poder ejecutivo a nivel país ni en la provincia más gravitante, Buenos Aires.  Aunque el presidente saliente, Mauricio Macri, ha dado señales en el sentido de conservar el liderazgo de la coalición, desde el llano no será sencillo sostener esa apuesta. El estudio más reciente de la Consultora Raúl Aragón y Asociados realizado en CABA a mayores de 16 años en condiciones de votar entre el 13 y el 16 de noviembre de 2019 arroja que el 42,5% cree que Macri es el conductor legítimo de Juntos por el Cambio, vs casi un 31% que le reconoce esa condición sólo en carácter de líder del PRO (ver datos arriba; click para agrandar). Considerando que ese distrito es un bastión del PRO desde 2007, el resultado permite trazar la hipótesis de que en el resto del país las opiniones están más divididas. 



El hecho de que Rodríguez Larreta haya quedado como la única figura ganadora de ese espacio con poder territorial en un distrito "vidriera" como la Capital alimenta incluso la hipótesis de una competencia por el liderazgo del PRO: casi 42% de los electores de CABA cree que el jefe de gobierno debería conducir esa fuerza, vs 46,4% que piensa que no (ver datos arriba; click para agrandar). En posteos recientes hemos visto que Rodríguez Larreta también es percibido como un eventual competidor de Macri en el liderazgo de la coalición Juntos por el Cambio, percepción probablemente asociada también a su carácter de ganador el 27-O. 





En el caso del Frente de Todos, en cambio, contra las hipótesis iniciales que sugerían que también funcionaría parlamentariamente como interbloque, las señales políticas más recientes van en la línea de una bancada unificada, merced a gestiones con fuerte protagonismo de la vicepresidenta electa, Cristina Fernández de Kirchner, con gobernadores y otros aliados. Reyes Filadoro también indagó las percepciones respecto a la dinámica del peronismo: el 43% cree que esa fuerza logrará mantenerse unida durante la presidencia de Alberto Fernández, vs otro 43% que cree que se dividirá (14% no sabe); nuevamente, empate técnico (ver datos arriba; click para agrandar). Si bien el funcionamiento parlamentario no es la única clave para ese proceso, el impulso hacia el bloque unificado en Diputados y Senado podría ser un intento de conjurar las presiones en favor de una división del espacio pan-justicialista y, a la vez, de proveer gobernabilidad al presidente entrante, dado que el Frente de Todos tiene mayoría en el Senado y y busca construirla de la mano de aliados en Diputados. Al igual que sucede dentro del otro polo, las actitudes entre los votantes del espacio son consistentes con la idea de unidad. 

Balance de cierre de gestión Macri (2): FMI, logros y errores


Uno de los temas centrales de la herencia que deja el actual gobierno al próximo es la deuda contraída con el FMI. El estudio que venimos citando en el blog, realizado por la consultora D´Alessio IROL/Berensztein abordó la percepción de los argentinos sobre el tema. El 49% opina que el arreglo con el Fondo debe ser "duro pero respetuoso". Esa proporción está en el orden de magnitud de los votos obtenidos por el Frente de Todos el pasado 27 de octubre: 48,24%. En tanto, un 33% se inclinó por un arreglo "amigable", porcentaje que está en el orden de magnitud del núcleo duro de Juntos por el Cambio expresado en las primarias de agosto pasado: 32,94%. Profundizando el análisis, se advierte que 2 de cada 3 electores de Alberto y Cristina Fernández prefieren un acuerdo "duro pero respetuoso", mientras que 6 de cada 10 de quienes votaron por Mauricio Macri y Miguel Pichetto se inclinan por un acuerdo "amigable", lo que pone en evidencia que "la grieta" incide en esas actitudes (ver datos arriba; click para agrandar). 


En rigor, el acuerdo con el FMI se cuenta entre los principales errores percibidos del gobierno nacional, algo que anticipábamos allá por 2018: 20% de los argentinos menciona al pedido de auxilio al Fondo como un error del gobierno, en empate técnico con otros tres que rondan entre el 21% y el 25% (ver datos arriba; click para agrandar). La percepción es muy diferente entre los votantes de Macri-Pichetto: 46% cree que el principal error fue no explicar la herencia recibida y 31% haber negado la gravedad de la crisis económica. Claramente el "microclima" de opinión entre los adherentes al oficialismo se desvía del promedio general, lo que es un principio de explicación de la derrota electoral, dado que un discurso que recorre una espiral descendente en el clima de opinión tiene pocas chances de vertebrar una coalición ganadora mínima. 


En cuanto a los logros del gobierno saliente, la encuesta de la consultora Reyes Filadoro que también citamos en posteos anteriores arroja que para casi 4 de cada 10 argentinos (37%), Mauricio Macri no deja ningún logro. Por contraposición, las respuestas positivas aparecen dispersas y se dividen principalmente entre casi un 20% que menciona las obras de infraestructura, un 15% que destaca la inserción del país en el mundo y un 12% que remarca la lucha contra el narcotráfico; las demás respuestas individuales no llegan al 10%. Entre los electores de Juntos por el Cambio, las obras de infraestructura y la inserción de Argentina en el mundo quedan en empate técnico: 26% vs 28%, respectivamente (ver datos arriba; click para agrandar). Salvo para los votantes propios, la gestión no consigue legar una impronta positiva que se destaque. 


En la misma línea, el argumento presidencial "dejamos un país ordenado" recoge un acompañamiento acumulado del 42%, que está en el mismo orden de magnitud del 40,28% que alcanzó Juntos por el Cambio en la elección de octubre. En sentido contrario, el 58% se muestra en desacuerdo con ese concepto. Sólo entre los votantes del oficialismo saliente el acuerdo es fuerte (90%; ver datos arriba, click para agrandar). Nuevamente, el argumento de Macri impacta positivamente sólo entre adherentes; es comunicación de fidelización, como la que caracterizó la campaña del oficialismo entre las primarias de agosto y las generales de octubre. De todos modos, con el resultado puesto, es un discurso suficiente para obtener un 40% de los votos en una situación de polarización de "cuasi ballotage" como la que vimos en la primera (y definitiva) vuelta presidencial del 27-O.