martes, 30 de julio de 2013

Nota publicada en suple Economía y Negocios de La Voz del Interior

¿Freelance yo? No, soy trabajador 3.0

El auge del trabajo en red jerarquiza al colaborador externo y posiciona al formato como nueva estrategia de atracción y retención del talento. Claves y cifras del fenómeno.

  • 30/07/2013 00:01 | Norman Berra (Especial)

La consolidación de las plataformas on line , que permiten intercambiar información con otras personas, revoluciona el trabajo en red. En 2011, el crecimiento promedio de estas operaciones fue del ciento por ciento, moviendo unos 1.200 millones de dólares a nivel global en 6.400 proyectos al día. Hoy se estima que en el mundo hay 42 millones de trabajadores desempeñándose en entornos 3.0, con una edad promedio de 32 años; el 76,6 por ciento son hombres y el 23,4 por ciento, mujeres.
Esto perfila una nueva manera de acceder al talento y de incorporarlo a los procesos productivos. Según especialistas del rubro, termina la etapa de predominio del trabajo clásico y se inicia una nueva, mixta, en la que convivirán en la empresa trabajadores tradicionales y externos.
“Las plataformas de trabajo 3.0 llegaron para quedarse, son un futuro presente: el trabajador 3.0 constituye una fuerza de gran movilidad y dinámica para satisfacer los desafíos de un entorno más complejo”, afirma Jorge Araujo, CEO de Nubelo.com Argentina y Chile.
Para Paula Molinari, presidente de la consultora Whalecom, no sólo es una tendencia visible sino que irá en ascenso. “Un estudio sobre 44 mil encuestas en 18 países, el PwC NextGen Study 2013, muestra que 64 por ciento querría trabajar ocasionalmente desde su casa y 66 por ciento elegir su horario de trabajo”.
De manera convergente, según una investigación de la Asociación Americana de Freelancers, una de cada cuatro empresas planea aumentar su presupuesto en outsourcing 25 por ciento para 2013. Como las empresas necesitan bajar costos, optan por tercerizar áreas y tareas que no forman parte del corazón del negocio.
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sábado, 27 de julio de 2013

Parámetros de comparación (2)

La opinión pública tiene una naturaleza cambiante; una primera minoría (el FPV en 2007, por caso) puede decaer hasta su núcleo duro de adhesión (FPV en 2009) y después recobrarse hasta adquirir un carácter hegemónico (FPV en 2011), y aun así volver a perder adhesión; un dirigente que asoma como presidenciable cantado puede, dos años después, ni siquiera presentarse como candidato a las elecciones (Cobos y Reutemann en 2009). La opinión pública está llena de estos vaivenes, que con frecuencia dejan a reputados editorialistas en offside cuando uno revisa el archivo (recordamos, por ejemplo, sesudas columnas de James Neilson escritas allá por 2009, augurando muy convencido que las elecciones presidenciales del 2011 se dirimirían entre Mauricio Macri y Julio Cleto Cobos; ambos ni siquiera fueron candidatos a presidente ese año).

Mientras muchos analistas políticos son afectados por un afán de pronosticar combinado con el efecto contagio de los microclimas en que están envueltos (doblemente riesgoso si se trata de microclimas editoriales), en cambio, los consultores y analistas de opinión pública saben que el oficio (y el negocio) de la consultoría se alimenta justamente de la volatilidad de la opinión pública, que requiere de mediciones constantes. Evitar la tentación del profetismo, como bien marcaba Bachelard, es el primer imperativo del científico social. Esa prudencia, sin embargo, no exime de la necesidad de esforzarse (aun reconociendo la volatilidad de los electores) por identificar regularidades, algo inherente a la ciencia y en lo que la estadística como disciplina viene en nuestro auxilio.

La entrada anterior de este tema es un ejercicio (no desprovisto de cierto costado lúdico: la ciencia, contra muchos prejuicios, no tiene nada de aburrido) por identificar esas regularidades para tratar de entender cómo votó el electorado argentino en estos años, y para ver qué parámetro de referencia nos proporciona esa conducta electoral para interpretar el próximo resultado electoral de este año. A efectos de identificar regularidades jugando con los promedios, tomaremos como primera referencia el año 2005, dado que en 2003 Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde eran aliados: de esta manera, en todas las elecciones posteriores tendremos una referencia electoral del PJ anti-K. Así, tenemos de la serie de 2005 a 2011 estas sumatorias de voto del FPV y aliados: 40% (2005) + 45% (2007) + 33% (2009) + 54% (2011) = 172/4 elecciones = 43%.

Veamos qué sucede con el PJ anti-K: 21% (11% + 10%; sumo a Rodríguez Saá y Sobisch en 2007) + 15% (PJ anti-K+ PRO + otras fuerzas de centroderecha en 2009) + 14% (sumo a Rodríguez Saá y Duhalde en 2011) = 50. Dividido 4 elecciones, da 13% de promedio.

Con la UCR, el socialismo y la Coalición Cívica la cuestión se complica, porque en la elección de medio término del 2009 concurrieron aliados, mientras que en las demás lo han hecho por separado. Tomemos la referencia individual, ya que hay más mediciones por separado: UCR 14% (2005) + 17% (2007) + 11% (2011)= 42. Dividido 3 elecciones, da 14% de promedio para el radicalismo. Socialismo: 5% (2005) + 17% (2011)= 22%, dividido dos elecciones, 11% de promedio. ARI/Coalición Cívica: 7% en 2005, 23% en 2007, 2% en 2011 = 32%, dividido 3 elecciones, 11% en promedio para la fuerza liderada por Elisa Carrió.


Ahora bien, si consideramos que la elección de este año 2013 es de medio término como las de 2005 y 2009 (se votan diputados y senadores nacionales), no de presidente y legisladores nacionales (como las elecciones de 2007 y 2011), el panorama cambia. En ese caso, deberíamos comparar los resultados que las respectivas fuerzas obtengan este año con elecciones anteriores de medio término, 2005 y 2009. En ese caso, tenemos: FPV 40% (2005) + 33% (2009)= 76, dividido dos elecciones = 37% (36,5%), es decir, el promedio obtenido por el oficialismo en las dos elecciones anteriores de medio término. En el caso del PJ anti-K + PRO + centroderecha, 19% en 2005 +  15% en 2009 = 34%, dividido dos elecciones, 17% de promedio. UCR + socialismo + ARI, 26% en 2005 + 25% en 2009 = 51%, dividido dos elecciones, 26% de promedio (25,5%). Esta referencia es la que consideramos más pertinente para decodificar el futuro resultado de las elecciones legislativas de este año: digamos, para el FPV una buena elección sería superar el 37% de los votos (su promedio histórico en elecciones de medio término) este año. Para el PJ anti-K, una buena elección sería superar el 17%; para la Alianza UCR-Socialismo-Coalición Cívica y aliados, una buena elección sería superar el 26%. Esto también resulta pertinente para analizar las tendencias que se conocen, tema sobre el que volveremos en próximas entradas. 

Nota publicada en suple Tendencias de La Voz del Interior

Pertenecer tiene sus privilegios

El carné es lo de menos. En pleno auge de las redes sociales, los conceptos de club y comunidad se amplían y potencian. Referentes en diversos ámbitos y claves de una tendencia omnipresente.

  • 28/07/2013 00:01 | Norman Berra (Especial)

“Jamás aceptaría pertenecer a un club que ad­mitiera como miem­bro a alguien como yo”, dijo el célebre Groucho Marx. Se dice que fue su respuesta a un club al que había intentado inscribirse con su verdadero nombre (Julius Henry Marx), después de que la institución que se había negado a admitirlo cambiara de opinión al conocer la identidad real del aspirante.
Esa brillante frase quizá resultaría extemporánea hoy: si bien quedan algunos clubes exclusivos, vemos que proliferan comunidades y clubes ligados a gustos, aficiones y actividades de todo tipo. Haremos un repaso por algunos casos destacados, con la tecnología como eje transversal (la mayor parte de las comunidades ya cuenta con presencia en las plataformas virtuales) y algunas temáticas específicas entre ellas, como auto y diseño.
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viernes, 26 de julio de 2013

Parámetros de comparación (1)

Al cierre de todo proceso electoral se imponen interpretaciones del resultado y las elecciones de este año serán otra instancia que dará lugar a las mismas. Sin embargo, resulta un ejercicio útil explicitar a partir de qué parámetros se realiza tal interpretación: existe la posibilidad de comparar un resultado electoral dado con elecciones anteriores. Así, por ejemplo, el día después de las elecciones de octubre de este año pueden, en principio, ser comparadas con varias elecciones anteriores: 2003 (presidenciales y legislativas), 2005 (legislativas de medio término), 2007 (presidenciales y legislativas), 2009 (legislativas de medio término) y 2011 (presidenciales y legislativas).

Veamos: en 2003 Néstor Kirchner obtuvo 22% de los votos en primera vuelta; la segunda vuelta no tuvo lugar, ya que el candidato Carlos Menem, que había obtenido 24% de los votos, desistió de participar del ballotage previendo una derrota estrepitosa. Lo concreto es que NK obtuvo el 22%, y gran parte de ese porcentaje fue aportado por la estructura del duhaldismo.

En 2005, elecciones legislativas de medio término, la situación cambia drásticamente: Kirchner rompe con Eduardo Duhalde, Cristina Fernández compite con Hilda “Chiche” Duhalde en la estratégica provincia de Buenos Aires y la vence, y a nivel nacional el kirchnerismo y el PJ aliado al gobierno nacional obtienen un 40% de los votos en el total nacional, contra 14% de la UCR, 11% del PJ anti-K, 8% de partidos de centroderecha (PRO, Recrear y partidos provinciales), 7% del ARI (Elisa Carrió), 5% de la izquierda, 5% del socialismo y 10% de otros partidos (estimación realizada por el diario Clarín a partir de los votos positivos reportados por la Justicia Electoral). Ya en esa elección se advierte una gran brecha entre la primera minoría (el kirchnerismo/FPV y aliados) y la segunda fuerza, por entonces la UCR: 26%.

En 2007 se elige presidente junto con legisladores nacionales. Cristina Fernández/FPV obtiene el 45% de los votos, imponiéndose en primera vuelta. Le sigue Elisa Carrió (Coalición Cívica), con 23%, Roberto Lavagna (peronista, pero como candidato de UNA, con eje en la UCR) con 17%, Alberto Rodríguez Saá (PJ anti-K) con 8%, Pino Solanas con 1,61% Jorge Sobisch (PJ anti-K) con 1,5% y Ricardo López Murphy con 1,5%.  Otras listas diversas no llegaron individualmente al 1%. Nuevamente, se verifica una gran brecha entre la primera minoría (el kirchnerismo/FPV y aliados) y la segunda fuerza, por entonces la Coalición Cívica: 22%.

En 2009 se produce otra elección legislativa de medio término. Tenemos dos referencias para el voto del FPV y aliados ese año: según estimaciones de El Cronista, obtuvo 31% de los votos en todo el país. Según el sociólogo Artemio López, 35%. Nos quedemos con un promedio (33%) y nos apoyemos en López para las estimaciones de las otras fuerzas (ya que El Cronista no las reporta): 25% para el Acuerdo Cívico y Social (frente entre la UCR, el socialismo y la Coalición Cívica), 15% para el PRO + otras fuerzas de centroderecha + PJ anti-K (como Francisco de Narváez en provincia de Buenos Aires, quien derrotó por 34% a 32% a Néstor Kirchner). Aquí se achica la brecha entre la primera minoría (el kirchnerismo/FPV y aliados) y la segunda fuerza, por entonces el Acuerdo Cívico y Social: 8%.

En 2011 se vota nuevamente presidente junto con legisladores nacionales. Cristina Fernández de Kirchner/FPV obtiene el 54%, seguida por Hermes Binner del FAP con 17%, Ricardo Alfonsín (Udeso/UCR) con 11%, los peronistas anti-K Alberto Rodríguez Saá (8%) y Eduardo Duhalde (6%), Jorge Altamira (FIT) con 2% y Elisa Carrió (casi 2%). Aquí la brecha entre el kirchnerismo/FPV y aliados y la segunda fuerza, el FAP, trepa al 37%, y el oficialismo deja de ser primera minoría para constituirse en mayoría neta (ya que supera el 50% de los votos positivos).  

martes, 23 de julio de 2013

Onda retro: ¿qué hay de nuevo, viejo?

Todo vuelve. Retro en tecno y autos, “vintage” en diseño: el pasado se hace presente en diversos ámbitos. Datos clave de una tendencia que se viene con todo.


  • 23/07/2013 00:01 | Norman Berra (Especial)

    “Tuve un dejá vù”, decimos cuando experimentamos la sensación de estar viviendo algo ya acontecido. Esa experiencia puede verse favorecida cuando el pasado (reciente o no tanto) retorna, ya sea con un dejo nostálgico o con la vigencia de lo clásico. Veamos algunas expresiones de la onda “retro” en tecnología y autos, y de lo vintage en diseño.
    En tecno
    · Estreno retro. Valga el oxímoron (lingüísticamente, un término que posee en su estructura dos expresiones con significados opuestos, por ejemplo “silencio ensordecedor”). ¿Puede una novedad ser algo retro? 
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