sábado, 27 de febrero de 2016

Entrevista publicada en suple Tendencias de La Voz

PERSONAJES 

“El manejo es libertad, y el auto lo elegido para llegar a destino”

Fernando Ruiz, gerente general  de Aupesa Córdoba. Comprometido con la causa. Fernando Ruiz lleva más de una década trabajando en Peugeot-Citroën. En autos, destaca el confort de su 408. Hace foco en el uso laboral de la tecnología, pero también la disfruta para el ocio. 

Por Norman Berra / Especial

A  sus 49 años, Fernando Ruiz lleva 11 trabajando para Peugeot-Citroën Argentina, a las que destaca como “marcas consolidadas en la provincia de Córdoba y el país, sustentadas en la calidad de servicio en pos de la satisfacción del cliente. Para 2016, prevemos el lanzamiento de la SUV 2008”, apunta orgulloso. Casado con Adriana y padre de tres hijos (Sofía, 15 años; Bautista, 13, y Pilar, 4), Fernando se hace espacio para jugar al tenis, deporte que practica desde que tiene 10 años. 
http://www.lavoz.com.ar/personajes/el-manejo-es-libertad-y-el-auto-lo-elegido-para-llegar-destino?cx_level=home_lvi_widget


Nota publicada en suple Tendencias de La Voz

TECNO 

Galería para la vuelta a clases

Para rezagados. Dispositivos y otras opciones por si aún no completamos las compras para el regreso a las aulas.
Por Norman Berra / Especial

Como es habitual, marcas y casas de electrodomésticos, tecnología y rubros afines lanzan promociones antes del inicio de clases. Veamos algunas opciones:
http://www.lavoz.com.ar/tecno/galeria-para-la-vuelta-clases?cx_level=interesante


viernes, 26 de febrero de 2016

La gravitación del componente clasista (1)

Esta semana, Clarín publicó una nota titulada “La Rosada busca disipar la idea de que Macri gobierna para los ricos”. El primer párrafo dice: “Buena parte de la sociedad tiene la percepción de que Mauricio gobierna para los ricos. Tenemos que disipar eso”. Marcos Peña les dio la instrucción esta semana a varios ministros, con inquietud luego de que las encuestas cualitativas que analiza con frecuencia no marcaran lo que esperaba en ese punto. Fue un poco más allá: con ese objetivo les pidió “no perder cercanía con la gente”, en un intento de contrapesar que en la mayoría de las reuniones los funcionarios escuchan a representantes de los sectores empresariales. El Gobierno buscará mostrar en las próximas semanas que tomará medidas destinadas a los sectores de medios y de bajos recursos. El propio Macri ya incorporó giros en su discurso a tono con esa estrategia”.

Según la nota, el resultado de la encuesta provocó cierta preocupación aunque no sorpresa en la Casa Rosada, dado el sesgo de las medidas de los los primeros dos meses de gestión de Macri (eliminación de retenciones a la carne y los granos y rebaja en el caso de la soja, fin del cepo cambiario con devaluación del peso, flexibilización de las importaciones, suba de las tarifas, beneficio a las mineras e intención de contener las paritarias). La nota no aclara a qué encuesta se refiere, y además incurre en un equívoco metodológico al hablar de “encuestas cualitativas”. La encuesta es una técnica cuantitiva per se; si se trata de una técnica cualitativa, pueden ser grupos focales o entrevistas en profundidad, pero no “encuestas cualitativas”, que en rigor no existen. Sin embargo, el estudio de Ibarómetro que venimos citando en los últimos posts confirma precisamente ese sesgo clasista en la percepción de la opinión pública. Interrogados sobre a qué clase social favorece el macrismo, casi un 45% de los argentinos (44,8%) responde que a la clase alta; en mucho menor porcentaje, la clase media (32%) y, claramente relegada, la clase baja (casi 11%: 10,9%), en tanto que un 12,3% no sabe. 

Por contrapartida, interrogados sobre a qué clase social favorece el kirchnerismo, casi un 40% (39,5%) responde que a la clase baja; en mucho menor porcentaje, la clase alta (27,1%) y, claramente relegada, la clase media (18,1%), en tanto que un 15,3% no sabe. En conjunto, estos datos confirman, por un lado, el sesgo “acomodado” del programa político de Cambiemos/PRO, dado que la clase alta aparece perceptivamente como la principal beneficiada por la agenda llevada adelante hasta ahora por Macri (con un porcentual muy alto, cercano a la mitad de las respuestas), mientras que, en el otro extremo de la escala social, la clase baja se ve claramente postergada. Por contrapartida, estas percepciones confirman el sesgo “popular” del kirchnerismo, que ubica a la clase baja como la más beneficiada por sus programas (casi 4 de cada 10 respuestas). 

Sin dudas, el papel que tiene en las percepciones la clase media como protagonista favorecida por cada identidad política colectiva (etiquetadas respectivamente como macrismo y kirchnerismo) es la que resulta estratégica para definir la impronta de los respectivos espacios, así como la suerte futura que pueden tener, dado que la clase alta es, por definición, un segmento minoritario, al contrario que la baja. Asimismo, en la percepción actual, hoy la clase media aparece rezagada como beneficiaria del macrismo respecto a la alta (en una relación 45/32), pero aún así se insinúa relativamente mejor tratada que por el kirchnerismo, tanto respecto a la principal beneficiada, la baja, como a la beneficiada subalterna, la alta (en una proporción 18/40/27). Volveremos sobre esta condición perceptiva de “jamón del sándwich” de la clase media para analizar sus implicancias en próximas entradas. 

miércoles, 24 de febrero de 2016

Midiendo la “zona de riesgo” de Morris (3)


Decíamos en posts recientes que la “luna de miel” de la opinión pública con Mauricio Macri estaba muy apoyada en altas dosis de pensamiento desiderativo y expectativas positivas. En este marco, las preocupaciones económicas en alza y el empeoramiento relativo del estado de ánimo son los principales hallazgos del estudio de Ibarómetro, que en sus indagaciones sobre la percepción del futuro del país arroja que un 47,1% tiene "sentimientos negativos" y que los pesimistas superan en casi 3 puntos a quienes tienen sentimientos "positivos", que llegan al 44,3%. La diferencia de 3 puntos no es estadísticamente significativa (dado que el error muestral en este estudio es de +- 2,8%), pero no es un dato menor que el “pesimismo” supere al “optimismo”: en diciembre, la relación era 37,9% (el pesimismo subió 9,2 puntos porcentuales) y 59,4% para el optimismo (cayó 15,1 puntos porcentuales). El “sinceramiento” que lleva adelante el gobierno parece estar permeando en el estado de ánimo, lo que insinúa el fin de la “luna de miel”. 

Por supuesto, existen matices en esos sentimientos: en los jóvenes entre 16 y 30 años hay un empate técnico entre optimistas y pesimistas (43,1% a 45,2%), en adultos de 31 a 50 se impone el pesimismo (52,8% a 38,1%), mientras que en mayores de 50 lo hace el optimismo (51,3% a 43,5%). En cuanto a la matriz política, entre aquellos con imagen positiva del gobierno nacional gana el optimismo (71,1% a 26,5%), mientra que entre los críticos del oficialismo campea el pesimismo (80,5% a 7,6%). Por zonas geográficas, en el interior del país hay una leve ventaja a favor del optimismo (47,4% a 41,4%), mientras que en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) se impone claramente el pesimismo (59,6% a 37,7%). Por sexo y nivel de estudios, no hay grandes sesgos. Profundizando en "¿Qué sentimiento le inspira el futuro del país?", un 22,1% siente incertidumbre, 20% temor, 2,6% resignación y 2,4% indiferencia (un acumulado del 47,1%). Entre los optimistas –44,3%–, la esperanza es el sentimiento que se impone, con 33,4%, seguido muy por detrás por entusiasmo (6,3%) y tranquilidad (4,6%). Puede apreciarse entonces el peso residual de lo que hemos llamado “pensamiento desiderativo” dentro de quienes mantienen un estado anímico positivo. 

Dentro de los principales problemas percibidos, la corrupción (con 20,7%) y la inseguridad (con 19,9%) siguen liderando el ranking de los principales problemas del país, superando a la inflación (16,4%), la pobreza (12,3%), la educación (11,3%), el desempleo (10,2%), la deuda externa (3,2%) y la salud (2,9%). Sin embargo, agrupadas por materia, las cuestiones económicas (inflación, pobreza, desempleo y deuda externa) superan el 42% de las preocupaciones de los argentinos, seguido por los problemas relativos a la justicia (40,6% –corrupción e inseguridad–) y muy lejos del 14,3% de la cuestión social (salud y educación). Esto tiende a confirmar nuestra hipótesis relativa a la centralidad de la agenda económica y su impacto en la opinión pública. Además, de acuerdo con el sondeo de Ibarómetro (ver datos arriba), el 71,3% de los consultados cree que durante los dos primeros meses de gestión de Mauricio Macri la inflación aumentó y sólo 19,6% que cree que "se mantuvo igual". La opinión sobre el aumento de la inflación se impuso tanto entre quienes aprueban la gestión del gobierno nacional como entre quienes la reprueban, con diferencias de intensidad (62% cree eso entre quienes aprueban a la administración actual y 87% entre quienes no la aprueban) que no alteran la común matriz desfavorable al oficialismo. El consenso, en cambio, disminuye a la hora de evaluar la desocupación (47,3% cree que aumentó, contra 34,9% que cree que se mantuvo igual; entre quienes apoyan al gobierno pesa más la opinión de que ese problema se mantuvo igual,con 49%, y entre quienes lo desaprueban la opinión de que creció, con 73%). Otro tanto sucede con la pobreza: 45,7% piensa que subió, contra 37,2% que piensa que se mantuvo igual: como en el ítem anterior, entre los que apoyan al gobierno pesa más la percepción de que sigue igual, con 56%, mientras que entre quienes la desaprueban es hegemónica la opinión de que la pobreza creció, con 86%. 

En síntesis, considerando el podio de problemas de la agenda económica, en dos de ellos (desocupación y pobreza) quienes aprueban la gestión nacional del gobierno tienen una opinión radicalmente diferente respecto de quienes la desaprueban, en torno a la inflación esa “grieta” perceptual desaparece: he aquí el principal riesgo para la gestión Macri, máxime considerando que el impacto del aumento en las tarifas de electricidad en el costo de vida (entre las medidas tomadas hasta el momento por el gobierno nacional y medidas en la encuesta de Ibarómetro, esa es la única impopular, donde claramente la desaprobación supera a la aprobación) recién comenzará a verse en plenitud desde marzo.

lunes, 22 de febrero de 2016

Midiendo la “zona de riesgo” de Morris (2)

En el post anterior revisábamos dos encuestas (Management &; Fit y CEOP) y cerrábamos con ese último estudio, de carácter longitudinal (es decir, sigue la evolución de una variable a lo largo del tiempo, en este caso la aprobación a la gestión nacional en diciembre de 2015 y febrero de 2016). Como veíamos, esos datos ubicaban a Mauricio Macri cerca de la "zona de riesgo de Dick Morris", es decir el umbral de 50 puntos de apoyo, con algún matiz: estaba apenas por debajo si se medía la aprobación (48%) y algo mejor cuando se evaluaba la imagen presidencial (54%). En este marco, la encuesta más reciente de la consultora Ibarómetro alterna buenas y malas para el oficialismo. Veamos:

De acuerdo a este sondeo, realizado de manera telefónica sobre una muestra de 1.200 casos en todo el país entre el 10 y el 12 de febrero, un 55,9% aprueba la gestión de Macri, contra un 37,6% que no. Claramente, estos guarismos son mejores que otros que revisamos recientemente, dado que ponen al presidente por encima del umbral de 50 puntos y a sus detractores en torno al 38% que obtuvo Daniel Scioli como candidato del FPV en las primarias de agosto y en la primera vuelta de octubre, por detrás del casi 49% que el FPV aglutinó en el ballotage del 22-N. Esta es la buena noticia. Sin embargo, también se confirma una tendencia que otros relevamientos ya señalaron: la imagen del gobierno de Macri viene cayendo en un orden de magnitud de 10 puntos desde el momento de su asunción, ya que en diciembre contaba con un 65,6% de adhesión (descendió a 56% en febrero), versus un 25% de rechazo (subió a casi 38%, unos 12,6 puntos porcentuales); esta es la mala. 

Se aprecia que al mismo tiempo que medidas como el cepo al dólar o el despido de estatales recogen consenso, la preocupación por la economía ha hecho decaer la buena percepción que el electorado tenía de la actual administración. La principal preocupación que creció en los últimos dos meses se remite a la inflación: el 71,3% de los encuestados creen que ese problema aumentó en los últimos dos meses, mientras que el 19,6% considera que se mantuvo igual y sólo un 3% percibió una disminución. Respecto al desempleo, un 47,3% manifestó que aumentó en los últimos dos meses, mientras que el 34,9% consideró que se mantuvo igual y sólo el 3,7% cree que disminuyó. En tercer término, el 45,7% de los encuestados manifestó que la pobreza ha aumentado, el 37,2% que se mantuvo igual y apenas un 2,6% que ha bajado. El acumulado de este deterioro relativo, como veremos, tiene un impacto nada desdeñable en otras de las variables que midió la encuesta de Ibarómetro. 

Según el sondeo, 4 de cada 10 encuestados (42%) valora positivamente al nuevo gobierno "porque representa un cambio al kirchnerismo" y no precisa más motivos. Quienes reconocen sus medidas y decisiones como acertadas representan el 26,2%, mientras que el 18,6% valora su estilo de comunicar y gobernar. Apenas un 8,9% reconoce "el liderazgo de Mauricio Macri" como la principal virtud del gobierno. En tanto, el rechazo a Macri es mayor en la franja que va de 31 a 50 años (supera el 50% de negativa), mientras que los mayores de 50 años lo valoran muy positivamente (68% de positiva en esa franja). Según Ignacio Ramírez, director de la consultora, "lo que la encuesta alumbra como dato es que el gobierno nacional consolidó un umbral de acompañamiento y aprobación relativamente alto (...) Cuando uno analiza ese desempeño a la luz de las crecientes preocupaciones socioeconómicas y el estado de ánimo que va teniendo la opinión pública, por el momento no parecieran ser incompatibles con una evaluación positiva del gobierno nacional". Precisamente en el plano de las preocupaciones económicas en alza y el empeoramiento relativo del estado de ánimo reside uno de los principales hallazgos de este estudio, que si bien le da a Macri más aire en términos de apoyo de gestión que otros sondeos revisados recientemente, se lo retacea cuando se indagan las percepciones sobre el futuro del país: un 47,1% tiene "sentimientos negativos" y los pesimistas superan en casi 3 puntos a quienes tienen sentimientos "positivos", que llegan al 44,3%. Profundizaremos en esta cuestión en la próxima entrada.