miércoles, 29 de diciembre de 2010

Datos y tendencias políticas de fin de año


Encuestas de opinión y estudios cualitativos realizados a lo largo y ancho del país -salvo ocultos sondeos "indepen-dientes" a los que accedió el periodista Luis Majul, cada vez más "metropolitanizado" y parecido a Elisa Carrió en su catastrofismo- señalan, con apenas matices, lo siguiente:

1) si las elecciones presidenciales fueran hoy, la actual presidenta Cristina Fernández de Kirchner ganaría en primera vuelta. Hay que recordar que en Argentina, en virtud de la reforma constitucional de 1994, vencer en primera vuelta es relativamente más fácil que en otros países (por ejemplo, Brasil). No hace falta llegar al 50% + 1 de los votos, alcanza con obtener (1) al 45% (votos válidos positivos) o, si no, (2) 40%, con más de 10 puntos de ventaja respecto del segundo. Cristina cumple la condición 1 o bien la 2 en todos los estudios conocidos, favorecida, no sólo por el envión adicional que significó la muerte del ex presidente Néstor Kirchner al proceso de recuperación previo que ya venía mostrando durante 2010, sino también por la dispersión de las alternativas opositoras, que al ser muchas, terminan fragmentando el malestar con el gobierno nacional y achicando las chances de que un candidato de la oposición pueda forzar un ballotage.

En esta línea, un sondeo realizado entre 1.200 personas de la zona metropolitana y diferentes poblaciones del interior del país por la consultora Ibarómetro muestra que Cristina Fernández lidera imagen e intención de voto, mientras la valoración de los dirigentes de la oposición sigue relegada: un 59,1% de los consultados evaluó como “muy buena” y “bastante buena” a la mandataria (contra un 33,9% que la considera “bastante mala” o “mala”) y la misma recoge linealmente (sin proyectar indecisos) un 38,7% de intención de voto (ese guarismo, obtenido sobre el total de las respuestas, supera el 40% si se consideran sólo los votos validos positivos, que es lo que sucede en el escrutinio). Entre los referentes opositores, Mauricio Macri y Ricardo Alfonsín aventajan al resto, pero apenas alcanzan una intención de voto que ronda el 10%, respectivamente. Macri tiene mayor imagen positiva que Alfonsín (48,2%) pero una negativa más alta que la del diputado radical (40%, contra 33,2%). Por su parte, el ex ex presidente interino Eduardo Duhalde tiene una imagen negativa de 61% y Elisa Carrió 59,5%.

Otras encuestas realizadas en distritos clave que en 2009 resultaron adversos al oficialismo muestran ventajas de Cristina aún más holgadas que las del sondeo de Ibarómetro: en Capital Federal, por ejemplo, la presidenta alcanza 44% de intención de voto; en Santa Fe, 47%, y en Córdoba, oscila entre el 30% y el 40% por ciento (en todos los casos, con más de 20 puntos de ventaja respecto de cualquier candidato opositor). Aunque faltan casi diez meses para las presidenciales del año 2011, la ventaja actual del oficialismo implica un vuelco drástico de la tendencia que habían insinuado las legislativas del 2009; en esto coinciden tanto analistas cercanos al oficialismo como otros "independientes" (término, por cierto, tan engañoso como el de "periodismo independiente"), como lo evidencia una nota recientemente publicada en Perfil, donde cuatro consultores -Alejandro Catterberg, de Poliarquía; Artemio López, de Consultora Equis; Carlos Fara de Fara y Asociados y Graciela Römer de Römer & Asociados- convergen, con matices, en afirmar que 2010 fue un año positivo para el gobierno de Cristina Fernández (más allá de la pérdida que supone la muerte del ex presidente, socio político estratégico del proyecto "K", como resaltó Artemio López).

Römer, por caso, interpretó que "ha sido positivo para la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Comenzó a crecer a partir de los festejos del Bicentenario y de la Ley de Matrimonio Gay. Y después se amesetó, hasta la muerte de Néstor Kirchner, que le dio un nuevo envión a su figura". Por su parte, Fara opinó que "desde el punto de vista político fue un año positivo para el Gobierno ...La recuperación económica se hizo sentir y la gente hace un balance positivo del año, y tiene una perspectiva positiva respecto a 2011" en tanto que Catterberg planteó que "fue un año de recuperación de expectativas, de confianza, de optimismo. De pasar, en 2009, de ser una sociedad pesimista ahora ya se está en una situación casi neutra".

Respecto a la oposición, Römer destacó que "frente a la precandidatura de Kirchner, la oposición tenía un factor aglutinante. Muerto Kirchner, la oposición quedó desnuda frente a sus propias falencias", mientras que Fara remarcó que "estos opositores son los que están en peor situación en estos 27 años de democracia, por lejos. En primer lugar, el gran tema es que la sociedad ve un solo relato, el del Gobierno. La sociedad no kirchnerista sabe que no quiere votar a los Kirchner, pero no sabe por quién optar porque no ve una alternativa. Básicamente, está un poco mejor en las encuestas Macri, pero la realidad electoral y política no se describe solamente con las encuestas. Porque el radicalismo, fuera del Gobierno, es el partido que tiene mayor estructura a nivel nacional. Nosotros no lo vemos mal a Cobos, tiene un perfil más apto para los independientes que Alfonsín. Y la otras dos alternativas, tanto Carrió como Solanas, probablemente estarán en el 10%". López, por su parte, afirmó que el opositor "más visible y que hoy tiene mayor intención de voto es Ricardo Alfonsín, que está bastante por arriba de lo que es una estructura de derecha más clásica, encabezada por Macri... la posición de Carrió me parece que es muy dramática en términos electorales, y respecto a Cobos, creo que no tiene chances".

En cuanto a las perspectivas para 2001, Römer afirmó que si bien "es muy difícil anticipar, si las elecciones fueran hoy no hay segunda vuelta", Fara asintió y agregó "obviamente, con triunfo de Cristina Kirchner o del kirchnerismo" en tanto que Catterberg planteó que "las chances del peronismo el año que viene son muy altas, en la cabeza de quien sea, Cristina, Scioli o algún otro. Antes del fallecimiento de Kirchner parecía que la victoria estaba en manos de la oposición. Hoy se da la situación inversa" y López arriesgó que "que no hay segunda vuelta, y no me extrañaría que Cristina haga una elección incluso superior a la de 2007".

En cuanto a los matices de cambio en la imagen de Cristina posteriores a la muerte de Néstor Kirchner, Römer resaltó que “hay un evidente cambio de estrategia en el discurso de la Presidenta. Hay un cierto pasaje de un estilo de gestión que era tatcheriano a uno merkeliano. De un perfil varonil y agresivo, que acompañaba el perfil de Kirchner, a uno más maternal, componedor”. Artemio López y Carlos Fara, en cambio, hicieron hincapié en que la recuperación del Gobierno y de la imagen de la presidenta era previa a la muerte del ex presidente, aunque ese hecho reafirmó la mejora del oficialismo.

Esta última interpretación es la que ya hemos expuesto varias veces en este blog: el kirchnerismo empezó a "salir del placard" a principios de este año y fue reforzándose mes a mes, desarrollando una espiral de opinión positiva al mismo tiempo que la espiral adversa (que alcanzó su máximo desarrollo a mediados del 2009, en coincidencia con las elecciones legislativas) iba remitiendo, en un movimiento de sístole y diástole combinados, que hizo eclosión con la ola de adhesión popular que despertó la muerte de Néstor Kirchner. Como resultado, hoy, en la carrera por la espiral del silencio, la ventaja la lleva el oficialismo. Cometen un error quienes subestiman al oficialismo (y lo que es peor, al electorado) y atribuyen todo al "efecto luto" (o "efecto Lupo", el apodo del ex presidente): la mejora del oficialismo no es meramente epidérmica, es sustancial (más allá de que es cierto que la muerte generó cierto "estado de gracia" respecto a Cristina). Lo que no quiere decir, por supuesto, que el actual sea un clima de opinión inmodificable de aquí a octubre de 2011, puede correr mucha agua bajo el puente...

lunes, 27 de diciembre de 2010

... y también clima agitado


Dos meses después de la muerte del ex presidente Néstor Kirchner, una serie de recientes episodios de violencia en el marco de protestas sociales -ocupación de tierras en Villa Soldati y Villa Lugano e incidentes en Constitución, las más emblemáticas- han agitado el mes de diciembre y han servido para recordar además que la persistencia de problemas sociales genuinos son también caldo de cultivo para negocios non sactos e intereses políticos desestabilizadores (desde distintos extremos del espectro político).

Respecto a los incidentes en Constitución, los medios mostraron a grupos de jóvenes -algunos aparentemente organizados- atacando a la Policía, iniciando focos de incendio en la estación y saqueando locales cercanos. Hubo heridos (policías y civiles) y varios detenidos, lo que dio lugar a acusaciones al Partido Obrero (PO)por su presunta responsabilidad en el desmadre de la situación: pedradas, incendios y saqueos a locales terminan desvirtuando la protesta social, emparentándola con la agitación organizada con el propósito de enrarecer el clima político y social. En este sentido, el remanido y gastado argumento extremista de «cuando peor, mejor» , ya ha revelado su desacierto varias veces en la historia argentina (especialmente a partir de 1975) y hoy resulta funcional a los sectores duros del antikirchnerismo, así como en otros momentos sirvió a los reaccionarios de turno. «Conocen dónde pueden generar conflicto con cierta facilidad. Hicieron el corte y después mandaron a 20 pibes a tirar piedras» se dijo desde el Gobierno nacional.

Por otro lado, el dirigente Marcelo Ramal, del PO, vinculó a la "patota de Pedraza" con la violencia en la estación Constitución, interpretando que el jefe de la Unión Ferroviaria "está mandándole un mensaje mafioso al Gobierno y a la sociedad (...) estos son métodos patoteros de los que quieren que la situación se pudra", se quejó. En cualquier caso, hay intencionalidades desestabilizadoras evidentes en episodios que, combinados con otros hechos -tomas de tierras, piquetes, bloqueos sindicales, paros sorpresivos, falta de dinero en los cajeros, cortes de luz y hasta incendios de edificios públicos- redondean un diciembre donde conviven un clima optimista y festivo con la agitación y el conflicto social.

Otro dato de la situación es el protagonismo de los jóvenes en la protesta social: hace pocos días, un grupo de estudiantes ligados a partidos de izquierda quemó con gomas la puerta de la Jefatura de Gobierno porteño, y en Córdoba hubo marchas contra la sanción de la ley de educación provincial (en ambos distritos, meses atrás, hubo otras medidas de protesta, incluso tomas de establecimientos).

Estos hechos deben ser leídos en el marco de la creciente politización del país a partir del 2003, que marcan una impronta diferenciadora de la "era K". A partir de 1983, la experiencia de la juventud radical -Franja Morada y la "Coordinadora" capitalizó la adhesión de los segmentos de jóvenes de clase media, de la mano de la restauración democrática liderada por el ex presidente Raúl Alfonsín, mientras que en la década del ´90 la subordinación de la política a la economía en su versión neoliberal por Carlos Menem esterilizó incluso al propio menemismo como fuerza de gravitación política a futuro. El kirchnerismo, en cambio, apostó a la re-politización de la sociedad y a la formación de cuadros políticos también entre la juventud, interpretando que esa apuesta hace a las condiciones de supervivencia de su proyecto (ya se verá si resulta exitoso o no en este sentido).

Incluso el PJ ha mostrado una llamativa apertura a incorporar estrategias innovadoras propias de la web 2.0: recientemente, la vicepresidenta del PJ Bonaerense, Cristina Alvarez Rodríguez, presentó una nueva red social (www.pejoteros.com.ar), acompañada por el secretario de la Juventud del PJ, José Ottavis: "es una nueva herramienta hecha por y para jóvenes comprometidos (...) significará para nuestro partido una indispensable actualización de las herramientas y formas de comunicación, permitirá interconectar a todos los distritos y compañeros de la Provincia y ser un lugar de los jóvenes en la participación política y militante con una herramienta como Internet" destacó la dirigente, en un acto en la ciudad de La Plata.

Alvarez, ministra de Infraestructura de la provincia de Buenos Aires y referente de la Agrupación "Peronismo 2020", es además sobrina-nieta de María Eva Duarte de Perón, y como tal reivindicó que "el primer peronismo fue el que entendió muy temprano lo que significaban en su época las industrias culturales y su alcance masivo como formadores de conciencias (...) la batalla cultural y simbólica es quizás tan o más importante que la distribución de la riqueza material", sostuvo, alentando a los jóvenes a participar de la red.

Dato sintomático, la politización de la juventud se da no en el marco de una crisis social sino en un contexto de mejora relativa de las condiciones económicas y sociales que alcanza a esos segmentos etarios: en el Gran Córdoba, por caso, la tasa de desocupación entre los jóvenes se redujo más de la mitad durante el tercer trimestre de 2010 en relación a igual período de 2009, según datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) difundidos recientemente por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Para el caso de las mujeres de hasta 29 años, el desempleo disminuyó del 24,8% al 12,8% en un plazo de doce meses, mientras que para los varones bajó del 21,2% al 11%. La performance del segundo conglomerado más grande del país -condición confirmada por los datos preliminares del último Censo 2010- fue ampliamente mejor a la observada en el conjunto de los 31 aglomerados que mide el organismo estadístico oficial, donde la desocupación en los menores de 30 años bajó 1,4 puntos porcentuales (de 18,6% a 17,2% para el caso del sexo femenino y apenas 2,2 puntos, de 14,8% a 12,6% para los masculinos).

Asimismo, la recuperación del empleo fue evidentemente mejor para los jóvenes que para el conjunto general de quienes integran la Población Económicamente Activa (PEA), puesto que a nivel general la desocupación había bajado, siempre según el Indec, de 10,8% a 7% en el Gran Córdoba, entre julio y setiembre. Sin embargo, los guarismos relevados aún no lograron alcanzar los mejores valores de la década, obtenidos durante el tercer trimestre de 2008, cuando la tasa de desempleo se ubicó en el 9,8% para las mujeres y en 9,7% para los varones. Con todo, el crecimiento del empleo juvenil ha sido evidente y, más allá de la expansión general de la economía, una primera explicación rápida del fenómeno es que la crisis de fines de 2008 e inicios de 2009 afectó principalmente a los más jóvenes, que son por lo general quienes están más predispuestos a trabajar informalmente y los que, por lógica, cuentan con menos antigüedad, por lo que usualmente son los primeros en ver recortados sus puestos de trabajo en contextos de crisis.

Como sea, la politización es un dato característico de la época, y a mi entender, tiene más de positivo que de negativo, pues sirve para recordar las materias pendientes del país: es incontrastable que mientras gran parte de la población disfruta del boom de consumo y ha visto mejorar su situación, existen segmentos vulnerables con necesidades básicas insatisfechas, a las cuales no les llegan los beneficios de un modelo que ha logrado crecimiento a tasas chinas y mejorar los índices de empleo pero aún tiene por delante reforzar la inclusión social y la distribución de la riqueza.

Todas son, en definitiva, respuestas que deberá dar la política, la del actual gobierno o de quienes le sucedan. Pero la política en serio, la que se toma en serio a sí misma y a la realidad, no la "nueva política" protagonizada por figuras como la de la legisladora del Frente Cívico y Social (juecismo), Sara Cristina Díaz de Malone, que la semana pasada se hizo conocer por haber presentado un pedido de beneplácito legislativo porque Fabio "La Mole" Moli se coronó campeón de "Bailando por un Sueño" (¡¡¡¡tsunami de chanes!!!) iniciativa que mereció el fuerte rechazo de distintos bloques en la Legislatura cordobesa, entendiendo que "habiendo tantos temas importantes que tienen que ver con cuestiones de la gente, discutir este beneplácito, es un despropósito”, como interpretó correctamente la legisladora de Izquierda Unida, Liliana Olivero.

viernes, 24 de diciembre de 2010

Clima festivo...


Según IBOPE, los argentinos estamos entre los más optimistas del mundo: el 60% de los encuestados en el país cree que 2011 será mejor que 2010 (frente a una media mundial de 42%) y el 75% prevé que la situación económica permanerá igual o mostrará mejoras. Sólo 17% de los argentinos consultados cree que la situación del año próximo será peor, mientras 19% estima que se mantendrá igual. El dato surge del Barómetro Global de Optimismo realizado por Ibope Inteligencia junto con la Red Mundial Independiente de Investigación de Mercados (WIN), que agrupa a las principales empresas de opinión pública del mundo.

El estudio indagó las expectativas para 2011 de más de 64.000 personas en 53 países, que suman 76% de la población mundial. La expectativa argentina para 2011 es similar a la de los habitantes de los países del grupo BRIC (Brasil, Rusia, India y China), caracterizada por el optimismo, destaca Ibope. En cambio, hay un grupo de naciones "ricas" que si bien muestran altos por ingresos per cápita, tienen bajas expectativas para 2011, lo que puede interpretarse como efecto de la crisis global, en contraposición con las elevadas expectativas que muestran los países emergentes entre los que se encuentra Argentina, que han resistido mejor la crisis.

La encuesta también destaca que más de siete de cada diez argentinos (71%)consideran que su actual empleo es seguro, mientras que 38% estima que el desempleo no aumentará y 26% que disminuirá. A su vez, un 42% de los argentinos considera que no tendría dificultades para encontrar un nuevo empleo.

A fines de 2008, la expectativa para 2009 en la Argentina era mucho menos optimista: apenas 30% esperaba un mejor año: en la serie histórica, "la proporción actual de optimistas es una de las más altas de la década, sólo superada por el 2003, año de la salida de la crisis", resalta el documento.

En materia económica, sólo uno de cada cinco argentinos (21%) estima que el año próximo será peor y 42% sostiene que se mantendrá sin cambios.

Estudios realizados dentro del país coinciden en destacar una corriente de optimismo, fuertemente basada en las expectativas económicas, que arrojaron una significativa mejora en la medición de noviembre del Índice General de Expectativas Económicas (IGEE), revirtiendo de esta manera la tendencia negativa que se había registrado en los últimos dos meses. El resultado responde a las subas observadas en todos los indicadores, especialmente los que reflejan la percepción de población sobre el estado actual de la economía y las perspectivas para los meses próximos. Por contrapartida, el informe también revela que para 8 de cada 10 argentinos los precios aumentaron mucho en los últimos 12 meses.

El IGEE alcanzó un valor de 106 puntos en la última medición, exhibiendo una variación positiva de 11,2% con respecto al relevamiento de octubre, resultado que representa el valor más alto del índice en los últimos 33 meses y lo ubica un 30,6% por encima del nivel registrado en el mismo período del 2009. Los datos surgen de una encuesta de alcance nacional que la Escuela de Economía de la Universidad Católica Argentina (UCA) y TNS Gallup Argentina realizan mensualmente con el objetivo de registrar la opinión de la población acerca de la situación económica actual y futura, así como su percepción sobre el empleo, el ingreso familiar y la capacidad de compra.

Por supuesto, esto impacta en el consumo: según los analistas, los argentinos -prácticamente de todos los estratos socioeconómicos- están privilegiando la gratificación inmediata y ahorrando menos: se estima que hoy las familias sólo vuelcan al ahorro poco más del 10% de sus ingresos, cuando en 1998 destinaban -según datos de la Fundación Mercado- cerca del 30 por ciento. En ese contexto, el crecimiento del consumo ha sido palpable durante todo 2010, como lo muestran indicadores clave: 50% más de ventas de electrodomésticos, 30% más de autos vendidos en el mercado interno, crédito vía tarjetas y préstamos personales escalando a tasas del 30%. Las proyecciones para 2011 anticipan que la actual euforia consumista continuará.

Los especialistas hablan de "la democratización" del consumo, planteando que adquirir determinados bienes (por ejemplo, un LCD o el celular más nuevo) ya no son elementos que discriminan entre clases sociales, ya que el acceso a ellos -si bien no se ha universalizado- sí se ha facilitado. En esta línea, algunos analistas plantean incluso la idea de "sobredosis de consumo": según Javier Casas Rúa, de Pricewaterhouse Coopers (PwC) los argentinos están inmersos en un "hiperconsumismo", que se extiende a los distintos segmentos de la pirámide socioeconómica: "hoy se trata de la búsqueda de la satisfacción rápida. Y esto contribuye a que las personas que quieran cumplir con sus deseos ya no pertenezcan a un determinado segmento social en particular".

También Guillermo Oliveto, de la Consultora W, entienden que el consumo se "democratiza" hacia todos los sectores socioeconómicos: "es un boom transversal donde cada uno compra más, ya sea un auto importado, uno nacional o una moto. Lo que sea. Lo importante es darse el gusto". Para Oliveto, el actual contexto ha dado lugar a un "nuevo argentino" que él define como el "consumidor oportunista compulsivo", una mezcla entre el prototipo del "compratodo" de los años '90, con el "aprovechador serial" de oportunidades de compra (promociones y descuentos) que se desarrolló en estos últimos años y que en gran parte es transversal a distintos segmentos socioeconómicos.

Oliveto considera que el consumo será igual en 2011 y también otros analistas prevén que la tendencia no se modificará. Al parecer, las financiaciones seguirán ejerciendo un rol clave y el nivel de deuda de los argentinos resulta aún controlable, en comparación con el de otros países.

La "noche de los shoppings" mostró en prácticamente todo el país centros comerciales abarrotados. En Córdoba, Luis Oliva, gerente de la Cámara de Comercio, destacó que “fue el mejor diciembre de los últimos años”, en función de los exitosos resultados obtenidos en las ventas de fin de año: “en general cerramos un año muy bueno, hasta ayer veníamos con una perspectiva del 7 % más. En general, en cuanto a facturación registramos niveles superiores al 30 %”.

martes, 21 de diciembre de 2010

Arrecia la crisis europea


Irlanda aceptó ayuda financiera internacional por 120.000 millones de dólares, pese al rechazo social al ajuste drástico que implica, pues primó el temor al efecto dominó que podría haber arrastrado a otros países de Europa que también enfrentan serios problemas financieros. Ese país está recortando sueldos y subsidios familiares, con su Producto Bruto Interno (PBI) en franco descenso, mientas que en los 90 se dejó llevar por una burbuja especulativa que se formó con la combinación de factores explosivos: sobrevaloración de las propiedades (de la mano de tasas de interés irresponsablemente bajas y bancos poco regulados), atraer multinacionales ofreciendo un muy bajo impuesto a las sociedades (lo que le valió ser calificada como “paraíso fiscal”), achicar otros tributos y liberar mercados. La economía creció un promedio del 7 % anual entre 1990 y 2006, pero el tiempo mostró que ese crecimiento inflado no era sustentable en el tiempo.

Según el premio Nobel de Economía Paul Krugman, el plan de rescate europeo a Irlanda tiene pocas chances de funcionar, ya que lo que realmente necesita ese país (y, por transición, también Grecia, Portugal y España) es el alivio de la deuda real, no devolver la confianza: Irlanda tendría que pagar muy cara la financiación en el mercado, por el costo de rescatar a sus bancos y el daño que el plan de austeridad está infligiendo en su economía, por lo que es muy difícil que el gobierno del país pueda cumplir con los compromisos tomados. De hecho, la agencia de calificación Moody’s rebajó la credibilidad crediticia de Irlanda en cinco niveles, pasando de ‘Aa2‘ a ‘Baa1‘, y advirtió de la posibilidad de nuevas decisiones en el misma sentido si ese país no controla su deuda en un período razonable (la nota ‘Baa1‘ se ubica sólo dos niveles por encima de la considerada sin credibilidad o ‘basura‘).

El gobierno irlandés presentó un plan de ajuste para de cuatro años, que prevé recortes por 3.000 millones de euros, el ahorro de 1.200 millones con la eliminación de 24.750 puestos de funcionarios y suba generalizada de impuestos. Además, el gobierno encarecerá las tasas del sector educativo, con una suba de entre 500 y 2.000euros de las tarifas universitarias anuales y elevará la edad de jubilación (a 66 años en 2014, a 67 en 2021 y a 68 en 2028). Con esas y otras medidas, el Ejecutivo de Dublín apuesta a reducir el déficit público hasta el 9,1% del PBI en 2011, tras llegar este año al 32%, como consecuencia de los 35.000 millones de euros inyectados en el sector bancario. El paquete es resistido por los sindicatos y agentes sociales a través de marchas y manifestaciones.

Algo similar (aunque hasta ahora menos dramático) sucede en España, también afectada por una burbuja inmobiliaria, que ocultó hasta donde pudo la baja competitividad de la economía ibérica, pero ahora revela un panorama de desempleo (más de 4 millones de "parados", en la jerga) y caída de la producción. Para peor, Portugal también está en la mira y puede contagiar fácilmente a España: hay 1.400 empresas de capital español que facturan 16.000 millones de euros anuales (un 9% del PBI de Portugal) y compañías energéticas (como Repsol), de servicios públicos, constructoras y distribuidoras con fuertes inversiones en ese país. Ni hablar de los bancos españoles (Santander, BBVA y Popular), los más expuestos al riesgo portugués, ya que controlan gran parte del sector financiero lusitano, pues compraron grandes entidades allí y no sólo acumulan acreencias del sector privado, sino también del sector público. A eso se suma la tenencia de bonos de Grecia, Irlanda e Italia, lo que implica que la banca española tiene en cartera una exposición por valor de unos 118.000 millones de euros (equivalente al 1,2% del PBI).

Se estima que un posible rescate español rondaría los 500.000 millones de euros (el problema es que los rescates de Grecia, Irlanda y Portugal dejarían al Fondo Europeo de Estabilidad Financiera con muy poco margen para encarar un salvataje de España, una economía mucho más grande). De ahí que el riesgo-país de España haya tocado niveles récords hace pocas semanas. El gobierno español avanza en una serie de reformas, entre ellas el sistema de pensiones (el proyecto pretende ampliar en dos años la edad de jubilación), la eliminación de subsidios por desempleo y privatizaciones. La Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) informó que España emergió en el primer semestre de 2010 de una profunda recesión, pero su crecimiento será "flojo" a causa de los ajustes que aún debe realizar el sector de la construcción y del elevado nivel de la deuda privada: "como consecuencia de ello, el desempleo permanecerá elevado", diagnostica el organismo, previendo un retroceso del PBI de España de 0,2% este año, antes de recuperarse con un crecimiento de 0,9% en 2011.

La agencia de calificación Moody's ha advertido que podría rebajar la calificación "A1" de la deuda soberana de Portugal en uno ó dos escalones, tras una revisión que tardaría hasta tres meses, a causa de sus débiles perspectivas de crecimiento y altos costos de endeudamiento. El mercado (y buena parte de los especuladores) creen que ese país de la eurozona será el próximo en pedir un rescate (después de Irlanda y Grecia). Ese panorama hace que su calificación 'A1' no aparezca como consistente por mucho tiempo más, si bien los bancos portugueses son considerados más sólidos que los de Irlanda. La calificación de Moody's para Portugal está dos escalones por encima de la de Standard and Poor's, que puso a ese país en panorama negativo el 30 de noviembre, pero sólo un escalón por debajo de la nota de Fitch.

En el Reino Unido, las universidades de Oxford, Birmingham, Cardiff, University College London (entre otras grandes instituciones) han visto sucederse protestas de estudiantes contra los planes para elevar la matrícula anual de 3.000 a 9.000 libras (13.000 dólares), una de las medidas de la coalición de centro derecha incluidas en el severo paquete de ajuste que el ejecutivo del primer ministro conservador David Cameron aplicará sobre la Educación (el Reino Unido también teme que Irlanda se desbarranque, ya que su vecino le debe a los bancos británicos al menos 80.000 millones de libras).

Por su parte, en Italia, agrupaciones estudiantiles, profesores, académicos, intelectuales y científicos también han realizado protestas contra los ajustes que el gobierno de Silvio Berlusconi planea implementar en ese país (cuyo déficit se ubica entre los mayores de la eurozona) entre los cuales se destaca la reforma del sistema educativo, que contempla para el 2011 recortes de 700 millones de euros sólo en la educación secundaria.

Hace pocas semanas, el riesgo de deuda italiana (al igual que el español) alcanzaron sus niveles más altos, y la agencia de riesgos Moody's anunció que estudiaba una nueva baja en la calificación de la deuda soberana española, por la vulnerabilidad del país a nuevas tensiones derivadas de sus necesidades de refinanciación en 2011 (en el pasado mes de septiembre pasado, Moody's había rebajado la calificación de su deuda desde "AAA" -su máximo rating- a "Aa1", tras haberla puesto en junio bajo vigilancia). Las otras dos agencias de medición de riesgos, Standard and Poor's (S&P) y Fitch, también retiraron su máxima calificación a la deuda española a largo plazo, en abril y mayo del 2010, respectivamente.

Grecia sufre periódicamente medidas de protesta de los sindicatos que afectan el transporte público y marítimo, además de la actividad en las oficinas públicas. La agencia de calificación Moody's anunció oportunamente que considera rebajar una vez más la nota de Grecia -situada en "Ba1"- a raíz de las dificultades que tiene ese país para reducir su deuda.

En todos los países del continente afectados por la crisis es visible la resistencia colectiva a que la crisis financiera se afronte con recortes del gasto social, pero ese movimiento choca con el rechazo de los habitantes de países ricos y económicamente más sólidos (principalmente Alemania) a tener que pagar con sus impuestos la “irresponsabilidad” de otros. Incluso los países sumidos en plena crisis han mostrado un corrimiento ideológico hacia posiciones menos tolerantes. En este contexto, algunos analistas plantean que la ruptura de la ruptura de la unidad económica ya no se vea como una posibilidad descabellada, al punto que la propia canciller alemana, Angela Merkel (expuesta a las presiones políticas de los votantes contrarios al rescate de los países débiles) remarcó recientemente que, cuando surgen los problemas, los bancos e inversores no deben ser rescatados sin más por los contribuyentes sin soportar parte de las pérdidas: "estamos en una situación extraordinariamente seria en lo que concierne al euro", afirmó la jefa de Gobierno con sede en Berlín.

En la pelea por los efectos sociales de la crisis, Europa parece estar mostrando que se activan con más fuerza los resortes reaccionarios y conservadores que los solidarios: según el psicoanalista Jorge Alemán, consejero cultural de la Embajada Argentina en España, "Europa tiene el sentimiento de haber sido muy importante y de que todo lo que va a venir puede empeorar el asunto. Entonces, se ha vuelto muy conservadora. A la vez, la crisis económica ha generado nuevas formas de racismo, ya pronosticado por el propio Lacan cuando decía que ni siquiera iba a ser necesaria una ideología explícita para ser racista (...) Hay como una metamorfosis política que tiene mucho que ver con la presencia de lo extranjero y los fenómenos racistas. (...) En Europa, la política está cautivada por su dimensión gerencial y administrativa, no aparece la invención ni la posibilidad de construir un relato emancipatorio. No aparece el problema de la justicia ni el de la igualdad, porque se suponía que esto estaba superado (...) a la vez, se ha producido un desmantelamiento de la experiencia política, la crisis la están pagando los inmigrantes, los trabajadores, que no disponen del arsenal teórico, crítico ni simbólico para afrontarla, porque hubo muchos años de despolitización. Por ejemplo Italia, que tiene uno de los partidos comunistas más importantes del mundo, en este momento está bajo el fenómeno Berlusconi. Es una catástrofe moral la de Italia (...) Pero, para no tener sólo una visión oscura del asunto, pienso en la contingencia, otra gran enseñanza del psicoanálisis (...) Puede ser que la contingencia introduzca algo imprevisible que ahora nosotros no podamos pensar".

Crisis también puede ser entendida como oportunidad. ¿Saldrá algo bueno de la europea?

viernes, 17 de diciembre de 2010

Inflación, INDEC y FMI en contexto


Antes de partir de regreso a Washington, la vocera del FMI, Caroline Atkinson, comunicó que la misión para asesorar al INDEC terminará su trabajo en abril del 2011. En esta etapa de asistencia técnica, la misión no hizo ninguna recomendación y se manejó con un muy bajo perfil, bajo el objetivo declarado de colaborar con el organismo de estadísticas oficial para crear «un índice de precios con una credibilidad más fuerte» que la actual. Durante los ocho días de su misión, los seis funcionarios del FMI se reunieron con los directores del INDEC, Ana María Edwin y Norberto Itzcovich, con técnicos del organismo y con economistas privados (de los estudios Ecolatina, MyS , Orlando J. Ferreres y Asociados, Bein y Fundación FIEL) que elaboran sus propios índices de precios. Estaba previsto un encuentro con los profesores universitarios que conforman el Consejo Académico de Evaluación y Seguimiento (CAES), que elaboraron un crítico informe sobre el INDEC y el índice de precios al consumidor (IPC), pero el mismo no se concretó. También fueron dejados de lado figuras desplazadas del organismo de estadísticas, como la ex directora de precios del INDEC, Graciela Bevacqua.

Semanas atrás, el ministro de Economía, Amado Boudou (potencial candidato a jefe de gobierno de Capital Federal por el kirchnerismo) sorprendió con el anuncio de que el gobierno nacional solicitaba al FMI asistencia técnica para la elaboración del índice de precios a nivel nacional. Mientras la misión del Fondo estuvo en el país, el Indec dio a conocer el IPC correspondiente a noviembre, que para las estadísticas oficiales se ubicó en 0,7%, cifra muy por debajo de las estimaciones de consultoras privadas, para las cuales la inflación osciló entre 1,3% y 1,9% en ese mes.

Según analistas financieros, el día en que se publicó la inflación oficial se percibió un impacto desfavorable en el mercado bursátil, ya que se desvaneció la expectativa de un sinceramiento en la manera de medir el costo de vida (distinto hubiera sido el comportamiento del mercado, se especula, si la medición se hubiera acercado al 1%). Por otro lado, también hay cierto escepticismo en que el FMI pueda realmente colaborar en la confección de un nuevo índice de precios que sea tenido en cuenta por el Gobierno nacional. En esa línea, el economista Pablo Nicolini (profesor de la Universidad Torcuato Di Tella) interpretó que traer técnicos del FMI tiene que ver en realidad con una estrategia del Gobierno para acercarse a los mercados de crédito: "no tengo claro que los técnicos del FMI sean mejores que los de acá. El Fondo tuvo grandes errores estratégicos en 2001 para con la Argentina. Apoyaron reformas que profundizaron el déficit fiscal y después hablaron de un país irresponsable". Otros especialistas recelan de hasta dónde llegará la injerencia del Fondo y de qué variaciones pueden esperarse si el chequeo final del IPC que se elabore lo hará el mismo Indec.

En cambio, el economista argentino y ex director el Departamento para el Hemisferio Occidental del FMI, Claudio Loser -habitual crítico del gobierno- calificó en su momento como “extraña”, pero “muy buena” la decisión de pedir al organismo asesoramiento en la elaboración de un nuevo IPC: "es un acercamiento que vale la pena intentar. Más allá de lo que diga el gobierno, la situación indica que está bajo presión del Club de París y de los miembros del G-20. Me parece que ha optado, en ese contexto, por una forma inteligente de acercarse al Fondo y empezar por algo. Este esquema le permite al país una posición más constructiva, pararse mejor en el mundo (...) el anuncio ya implica que institucionalmente estamos dispuestos a cooperar". Loser interpretó además que el principal oponente al FMI era Néstor Kirchner, quien tenía una especie de "cuestión personal" con el organismo, mientras que ahora "la Presidenta busca una vinculación más sana; quiere arreglar algunas cuestiones porque eso le va a permitir al país conseguir más financiamiento, aprovechar las condiciones internacionales".

Según el sondeo que realiza la Universidad Torcuato Di Tella, el público espera una inflación anual de 35,1% para los próximos doce meses, si se toma el promedio de las respuestas (considerando la mediana de las respuestas, las expectativas de inflación rondan el 30%). En cualquier caso, las cifras en la percepción del público son más cercanas a las estimaciones privadas que a las mediciones oficiales. La persistente falta de credibilidad de las cifras del IPC del INDEC siguen siendo una materia pendiente clave -y la intervención al organismo, una de las peores decisiones- del actual gobierno, porque además afecta indirectamente a otros indicadores, como el crecimiento económico y la evolución de la pobreza.

El gobierno, sin embargo, demora una solución del tema, confiando en que el contexto favorece esa dilación. En cualquier otro país del mundo, una elevada tasa de inflación genera usualmente incertidumbre colectiva y pesimismo, que se traducen más temprano que tarde en una caídas del consumo, pero en Argentina no sucede así: a pesar de que la suba de precios ronda entre el 20 y 25% anual, los índices de confianza no sólo no han descendido, sino que mantienen una suba persistente, comparable a la de épocas de crecimiento sin la inflación actual. Los estudios que miden el pulso del humor social muestran que las expectativas favorables sobre el futuro del país siguen en franco crecimiento, por una serie de indicadores clave: 1) el alto nivel de consumo 2) el fuerte freno registrado en la fuga de capitales 3) el creciente interés por vacacionar en el exterior, favorecido por la tranquilidad del dólar (que es casi la única ancla antiinflacionaria en la que incide el gobierno).

En ese sentido, la Universidad Di Tella mide el clima de optimismo sobre la base de tres "percepciones": cómo se ve la economía del país hoy respecto de la de hace un año, y cómo se espera que evolucione en los próximos 12 meses; cuál es la situación personal de los entrevistados respecto a la de un año antes y cómo ven su futuro para los próximos meses; cómo califican al escenario actual para la compra de bienes (electrodomésticos, autos, inmuebles). En noviembre, ese termómetro del humor social mostró una suba acumulada del 37% respecto al grado de confianza que imperaba hace un año (y un 10% más respecto a octubre 2010). Más aún, la mejor percepción no se limita a la euforia causada por el boom de consumo, los argentinos creen en el buen desempeño que tendrá el país y apuestan a que también les irá bien en lo personal. Es por eso que el consumo actual supera lo que podría entenderse meramente como un comportamiento defensivo ante la inflación. Los estudios de la Fundación Mercado, de la Universidad Católica y la de la Universidad Tres de Febrero también muestran índices de confianza elevados y en ascenso.

Según Ernesto Kritz, director de SEL consultores, la clave que define el humor social parece estar más directamente vinculada con el empleo que con la inflación: "la mejora en el humor social es una combinación de varias causas. Y sentir que hay estabilidad en el empleo es una de las principales, porque es lo que hace posible tomar decisiones de gasto. En cambio, la inflación es un problema contra el cual hay protección, al menos para los asalariados del sector formal". El gobierno ha tomado nota de ese dato, y también de que el ADN del argentino muestra más la tolerancia hacia la inflación que hacia la volatilidad del dólar.

Por su parte, Manuel Mora y Araujo considera que la inflación como preocupación social está rezagada respecto de temas como la seguridad y el empleo: “la inflación no resalta demasiado, preocupa, pero no aparece entre las prioridades para solucionar, porque la actividad económica equilibra estas preocupaciones” (...) históricamente la población se ha dividido entre quienes creen que hay que producir más y quienes creen que hay que distribuir mejor para bajar la pobreza, y hoy domina esta última opción, estamos en una corriente distribucionista, la gente está pidiendo distribuir mejor y no producir más”.

En este sentido, otro dato clave es la línea discursiva del gobierno sobre la inflación, que recurrentemente pone a los empresarios como responsables o al menos co-responsables por el tema: en los últimos tiempos, se advierte un deterioro de la consideración social del empresariado en la Argentina. Un relevamiento de la consultora de investigación de opinión pública y medios CIO muestra cómo, entre el 2009 y 2010, las empresas cayeron del 23% al 13% en nivel de confianza, el más bajo en décadas, mientras que el gobierno creció del 12% al 22% (datos tomados antes del fallecimiento de Néstor Kirchner). Como después de la muerte del ex presidente se aceleró la recuperación de la imagen del gobierno, el hecho de que el mismo cuente con una mejor valoración que los empresarios "es novedoso y debiera encender una luz amarilla en el empresariado: si callan ante las acusaciones de que son los culpables de la inflación, corren el riesgo de convertirse en actores sociales más debilitados de lo que ya están", evalúa el especialista en imagen Diego Dillenberger.