lunes, 8 de agosto de 2022

Las amenazas y oportunidades de Sergio Massa y el Gobierno en las encuestas (nota publicada en CBA24N)

La salida de Martín Guzmán del Ministerio de Economía abrió una crisis que combinó aspectos políticos y económicos, dado que una corrida cambiaria de varias semanas comenzó a afectar la gobernabilidad en un marco de inflación creciente. Según una encuesta de Synopsis realizada luego de la renuncia del ex ministro y durante el “impasse” de Silvina Batakis, apenas 15,5% de los electores percibía que el presidente Alberto Fernández estaba en control de la situación, mientras que casi 78% pensaba que tenía poco o nada de control (gráfico arriba), lo que perfilaba la crisis política. Por su parte, un estudio realizado por Reale-Dalla Torre en el mismo período arrojó que casi 61% de los votantes creía que el país se dirigía a una hiperinflación, vs apenas 24,2% que confiaba en que el gobierno podría controlar algo ese problema (gráfico abajo). 

En ese marco, según una encuesta realizada por Zuban Córdoba & Asociados, 6 de cada 10 electores estaban de acuerdo (muy + algo) con que el presidente hiciera un cambio total de su gabinete, vs apenas 21,4% que se mostraba en desacuerdo (muy + algo) con esa decisión (gráfico abajo). Así, una primera conclusión es que la reorganización ministerial tomó nota de esa opinión claramente mayoritaria en el plano de conjurar la crisis en lo político.  


Otro elemento a favor del Gobierno nacional y del empoderamiento de Massa es que también hay una clara mayoría perceptual que acuerda con que el “superministro” tiene el apoyo del presidente y de la vicepresidenta: 55,3% (acuerdo total + algo de acuerdo), lo que duplica al desacuerdo (27,2% acumulado; gráfico abajo). Se trata de un aval con que no contaba Guzmán desde hace tiempo y que no fue explícito en el interinato de Batakis; también apunta a conjurar los componentes políticos de la gestión de crisis.

A favor del oficialismo también cuenta que, según el mismo estudio, 45% de los electores está en desacuerdo con la frase “la oposición tiene plan económico para gobernar otra vez”, vs 36% que piensa lo contrario (gráfico abajo). Así, la primera minoría no ve una alternativa al gobierno en este nivel. 

Finalmente, luego de haber encarado las principales amenazas políticas que enfrentaba la gestión de crisis del oficialismo, quedan planteados los desafíos y oportunidades en materia económica. Aquí se juega la suerte del Frente de Todos (FDT) y se plantean más dudas para la opinión pública: según Zuban Córdoba, 27,6% de los electores confía en que el presidente y su gobierno pueden sacar adelante la economía del país, vs 71,1% que desconfía (gráfico abajo). Claramente, la grieta política divide aguas: entre los electores del FDT en 2019 predomina la confianza (54,6%), mientras que entre quienes votaron a Mauricio Macri es casi unánime la desconfianza (97,9%). 

Con matices, la última encuesta de D´Alessio-IROL/Berensztein también arroja un 27% de optimismo en que el nombramiento de Massa puede mejorar la economía (mucho o algo), vs 35% que espera lo contrario; 32% cree que la economía permanecerá igual (gráfico abajo). De nuevo, la grieta política divide opiniones: 54% de los electores oficialistas es optimista y 56% de los votantes de Juntos por el Cambio es pesimista. Así, el cambio de gabinete que empoderó a Massa parece haber conjurado algunos factores políticos de la crisis, pero aún persisten dudas sobre si será capaz de afrontar las amenazas económicas. 

martes, 2 de agosto de 2022

Encuestas: la mala imagen de Massa en Córdoba y qué chances tiene de cambiarla (nota compartida con colegas en La Voz del Interior)


“En Córdoba, su imagen en el promedio de las últimas encuestas realizadas en la provincia arroja 24 por ciento de positiva, 62 por ciento de negativa y 14 por ciento de no sabe/no contesta (ns/nc)”, describe Norman Berra, líder de proyectos de Consultora Delfos, analista de opinión pública y mercado.

“Si comparamos con la media nacional, vemos que su calificación favorable está nueve puntos porcentuales detrás, lo cual es consistente con la impronta antioficialista del distrito. Con todo, también presenta oportunidades de mejora, dado que tiene ocho puntos porcentuales, en los que podría crecer de arranque entre quienes no lo conocen o no tienen opinión formada sobre él”, agrega.

Berra detalla que el promedio de las últimas 10 mediciones nacionales arroja que Massa tiene 33 por ciento de imagen positiva, 61 por ciento de negativa y seis por ciento de ns/nc.

“Eso lo ubica como un dirigente competitivo a nivel país, ya que la diferencia de su performance respecto a otras figuras políticas de relieve dentro del Frente de Todos no resulta estadísticamente significativa. Por comparación, está relativamente cerca de Cristina Fernández, Alberto Fernández y Daniel Scioli. Asimismo, resulta competitivo frente a dirigentes opositores como Mauricio Macri y Gerardo Morales, entre otros”, afirma.

“Por supuesto, cualquier oportunidad de mejora está condicionada a su desempeño en el mayor desafío que enfrentará el tigrense a partir de su asunción como ‘superministro’, que puede favorecerlo de cara a una potencial precandidatura presidencial en 2023, pero también dejarlo fuera de carrera si no consigue mejorar el metro cuadrado de los electores en términos de bienestar socioeconómico percibido”, cierra Berra.

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Qué dicen las últimas encuestas sobre la intención de voto de Sergio Massa (nota publicada en CBA24N)

En nuestra nota anterior repasamos la imagen de Sergio Massa en las encuestas realizadas antes del cambio de gabinete realizado por el Gobierno nacional a fines de julio, que comenzará a concretarse este martes con la renuncia del tigrense a su cargo en la Cámara de Diputados de la Nación para asumir como “superministro”, la última apuesta del oficialismo para dejar atrás la crisis desatada por la renuncia de Martín Guzmán al ministerio de Economía. ¿Qué dicen las más recientes encuestas sobre el caudal electoral potencial de quien asumiría como nuevo “hombre fuerte” del Frente de Todos (FDT)? Como veremos, esa variable puede medirse en diferentes niveles. Según CB Consultora, en un escenario de “todos contra todos” Massa roza el 5% de intención de voto, apenas por encima de Daniel Scioli (3,9%), cerca de Alberto Fernández (6,1%) pero detrás de Cristina Fernández de Kirchner (13,2%). Allí, la sumatoria del FDT roza el 28% contra casi 35% de Juntos por el Cambio (JXC) y casi 17% de Javier Milei, de La Libertad Avanza (LLA). Comparado con los dirigentes opositores, Massa aventaja a Nicolás del Caño (2%) y Ricardo López Murphy (2,1%), pero aparece por detrás de Javier Milei, Horacio Rodríguez Larreta, Patricia Bullrich y Facundo Manes (gráfico arriba).  

En otra reciente medición del tipo “todos contra todos”, en este caso de Reale-Dalla Torre (gráfico arriba), Massa alcanza 3,4%; de nuevo, dentro del FDT aventaja a Scioli (1,3%) y queda cerca de Fernández (5,2%) pero claramente detrás de CFK (20,4%). Comparado con dirigentes opositores, queda apenas por delante de Manes, Nicolás del Caño, José Luis Espert y Gerardo Morales (por diferencias estadísticamente no significativas). En este caso, la sumatoria del FDT alcanza 30,3% vs 34,9% de JXC y 20,3% de LLA. 

Otra forma de medir el caudal electoral de Massa es hacer foco en su performance en la interna del FDT. Según Rouvier & Asociados, el tigrense (con 11,5%) casi duplica a Wado de Pedro (6,3%), está en empate técnico con Scioli (13,7%) y queda por detrás del presidente (20,2%) y la vicepresidenta (41,6%; gráfico arriba).  

Otra encuesta reciente que explora la interna en el oficialismo es la de Solmoirago, en este acaso acotada a CFK, Alberto Fernández y Massa: nuevamente, se confirma un amplio predominio de la vicepresidenta, que roza 71% vs 12,4% del presidente y casi 10% del tigrense (gráfico arriba).  En tanto, la última encuesta de Zuban Córdoba & Asociados permite comparar la votabilidad (suma de voto seguro más voto probable) de Massa respecto de otras figuras del FDT. Aquí, Scioli acumula 29,2%, vs un rechazo de casi 65%; De Pedro suma 28,8% vs casi 56%, respectivamente, Fernández 28,1% vs 67,1% y Massa 27,1% vs 67,7% (gráfico abajo). 

La votabilidad no es idéntica a intención de voto, dado que en esa variable el elector está obligado a elegir una de las figuras que se pone en consideración, mientras que en la votabilidad responde una por una si la votaría seguramente o probablemente, o nunca la votaría. Sin embargo, cuando se mide el potencial electoral del FDT mencionando a los tres socios de la coalición (CKF, Alberto Fernández y Massa), el caudal oficialista se ubica prácticamente en los mismos valores que la votabilidad de los cuatro dirigentes medidos arriba: 28,6%, vs 32,1% de JXC, casi 23% de Milei y 3% del Frente de Izquierda (gráfico abajo).

Sintetizando, el repaso de estas encuestas previas al cambio de gabinete que implicará un “empoderamiento” de Massa permite concluir que: 1) antes de esa renovación, él no llegaba al 10% de intención de voto en los escenarios “todos contra todos” 2) dentro del FDT, se ubicaba muy por detrás de CFK, relativamente cerca del presidente Alberto Fernández y mejor que Wado de Pedro 3) su votabilidad era similar a la de otros dirigentes oficialistas y se correspondía con el potencial electoral del frente. Así, tal como veíamos en el análisis de la variable imagen, se puede concluir que llega en condiciones de dirigente competitivo al que puede ser el mayor desafío político de su carrera desde el momento en que asuma como “superministro”. 

El desafío está atravesado por dos clivajes fundamentales: uno es político y el otro socioeconómico. Respecto al primero, una encuesta exprés realizada por D´Alessio-IROL/Berensztein sobre una muestra online acotada arrojó que para el 25% de los votantes este cambio de gabinete aumenta las posibilidades electorales del oficialismo, 45% cree que no cambian y 28% cree que disminuyen (gráfico arriba). El mayor optimismo (51%) se da en el electorado del FDT, mientras que los votantes de JXC y LLA son más bien pesimistas (47% y 52%, respectivamente). La izquierda se divide en partes simétricas entre optimismo y pesimismo, pero la primer minoría de 43% piensa que el cambio no impactará en las chances oficialistas. Así, ese sondeo perfila que la expectativa electoral se articula con la simpatía política e intención de voto propia. Sin embargo, una encuesta probabilística (estadísticamente representativa) de Clivajes muestra que casi 55% de los votantes se muestra de acuerdo con votar a quien mejore su situación económica personal, sin importar el partido político al que pertenezca, vs 35,4% que está en desacuerdo con esa frase (gráfico abajo). Por eso, mejorar el metro cuadrado de los electores en términos de bienestar socioeconómico percibido puede allanarle a Sergio Massa una precandidatura presidencial hacia 2023; en cambio, si fracasa, la crisis política del oficialismo puede espiralizar y llevárselo puesto.