Repasando las encuestas más recientes, tenemos entonces dos panoramas bien diferentes. Según el CEOP, la burbuja de expectativas ya estalló: un 65% dice que en seis meses estará peor, económicamente hablando, y en el ámbito doméstico no se detecta optimismo en ninguno de los temas abordados por la consultora, ya que las expectativas positivas oscilan entre un 42% y un 44%, mientras que las negativas se ubican en torno al 51% y el 55% (una diferencia estadísticamente significativa, si bien acotada). En sentido contrario, según Poliarquía, casi 6 de cada 10 argentinos (58%) confían en que la situación mejorará dentro de un año. En contraste, el 24% cree que estará peor y el 15% considera que se mantendrá como hasta ahora. Si bien los arcos temporales considerados en cada caso son diferentes (segundo semestre para CEOP y 2017 para Poliarquía), hay en el primer caso un sesgo de pesimismo palpable, mientras que en el segundo impera la esperanza.
Una visión intermedia sobre las expectativas, y más completa en cuanto al tratamiento, es la que ofrece la encuesta más reciente de Ibarómetro. Sobre un trabajo de campo de 1.200 casos realizado entre el 58 y el 8 de junio, con un error muestral de +- 2,8% y de manera telefónica, este estudio arroja los siguientes datos: 1) cuando se le pregunta a los argentinos cómo creen que será su situación económica personal dentro de un año, el 32%,2 dice que mejorará, 18,2% que estará igual de bien que ahora, 15,9% que estarán igual de mal que ahora y 20,4% que estarán peor que ahora (13,3% no sabe). Así, el optimismo a futuro suma 50,4%, contra 36,3% de optimismo, una diferencia estadísticamente significativa (14,1 puntos porcentuales) y que, aun con matices, se acerca más al panorama que arroja Poliarquía que al del CEOP.
Sin embargo, cuando se pasa del plano de la esperanza personal al de las expectativas sobre el país, la cuestión cambia: interrogados respecto a cómo creen que será la situación económica del país dentro de un año, el 43,8% cree que mejorará, 5,2% que estará igual de bien que ahora, 21,4% que estará igual de mal que ahora y 23,7% que estará peor que ahora (5,9% no sabe). En este caso, el optimismo cede hasta 49% y el pesimismo trepa a 45,1%, con lo cual la brecha ya no es estadísticamente significativa (apenas 3,9 puntos porcentuales; ver datos arriba, click para agrandar). Para más datos, la serie evolutiva arroja que el optimismo viene en descenso desde diciembre de 2015 (cayó 10 puntos porcentuales), mientras que el pesimismo asciende (creció 15,7 puntos porcentuales en el mismo lapso).
Finalmente, si hacemos foco en el clima anímico que plasman los sentimientos a futuro, el panorama es todavía peor. Cuando se le pregunta a los argentinos qué sentimientos le inspira el futuro del país, un 26,5% responde “temor”, 25,3% “incertidumbre” y 2,5% “resignación”. Por contrapartida, 31,2% dice “esperanza”, 6,5% “entusiasmo”, 3,5% “tranquilidad” (1,1% dice “indiferencia, categoría neutra a efectos del análisis, y 3,4% no sabe). Así, los sentimientos pesimistas acumulan 54,3% en tanto que los optimistas suman 41,2%, un saldo neto de 13,1 puntos porcentuales, estadísticamente significativa. Para más datos, el pesimismo viene en ascenso sostenido (18,4 puntos porcentuales desde diciembre de 2015), mientras que el optimismo cayó 18,2 puntos porcentuales en el mismo lapso. En síntesis, a tenor de Ibarómetro, la burbuja de expectativas se mantiene en el marco de las expectativas económicas personales a un año de plazo, está en riesgo en el plano de la expectativa por la situación del país y ya reventó en el terreno de los sentimientos hacia el futuro.
Concepto acuñado por el filósofo inglés Joseph Glanvill, el clima de opinión nos rodea. Existen ciencias para medirlo, pero también hay lugar para lo inesperado, tal como el aleteo de una mariposa en Pekín puede desatar un huracán en México que contraríe el pronóstico del tiempo. Este blog de tendencias de opinión pública e influencia social pretende aportar elementos al "sensor cuasiestadístico" con que sondeamos el ambiente y ser un foro para intercambiar puntos de vista.
miércoles, 29 de junio de 2016
lunes, 27 de junio de 2016
Zona de riesgo: una burbuja de expectativas (1)
La encuesta del CEOP que revisamos en el post anterior ahonda en el pesimismo que ya se había insinuado en informes de Ibarómetro citados oportunamente en este blog. De acuerdo a la consultora dirigida por Roberto Bacman, un 65% dice que en seis meses estará peor, económicamente hablando. En el ámbito doméstico no se detecta optimismo en ninguno de los temas abordados por el CEOP, ya que las expectativas positivas oscilan entre un 42% y un 44%, mientras que las negativas se ubican en torno al 51% y el 55% (una diferencia estadísticamente significativa, si bien acotada). En sentido contrario, la más reciente encuesta de Poliarquía estira todavía el “aguante” al presidente Mauricio Macri, es decir, pese a una percepción negativa de la coyuntura aún sostiene optimismo a futuro, lo que impregna la evaluación de gestión. Veamos:
Según Poliarquía, después de casi siete meses de gestión de Mauricio Macri , sólo el 19% de los argentinos considera positiva la situación general del país. Para el 39% es regular, mientras que el 42% de los encuestados la califica como negativa. El dato no es menor, dado que 19% es un guarismo que está no sólo muy por debajo del orden de magnitud que obtuvo Macri en el ballotage (51%), sino también lejos de lo que sumó en la primera vuelta presidencial (34%) y aun en las elecciones primarias (PASO) de agosto de 2015 (24%). Con todo, el dato positivo para el gobierno nacional pasa por la expectativa por lo que vendrá: casi 6 de cada 10 argentinos (58%) confían en que la situación mejorará dentro de un año. En contraste, el 24% cree que estará peor y el 15% considera que se mantendrá como hasta ahora.
Aunque el estudio de Poliarquía se diferencia del sondeo del CEOP en los guarismos de expectativas, coincide con el de Bacman en otros dos datos clave. Por un lado, la alta inflación que no cede y los aumentos de las tarifas públicas como elementos que contribuyen a explicar el malhumor de la coyuntura actual. Por otro, confirma la baja en la aceptación de la gestión de Macri. Si bien todavía se encuentra en un número alto -56% aprueba su gobierno- lo cierto es que desde que asumió el 10 de diciembre cayó 15 puntos porcentuales, al tiempo que la gente que desaprueba su gestión aumentó de 25% a 43% en poco más de 6 meses (ver datos arriba; clik para agrandar). Como puede apreciarse, la línea naranja de desaprobación cada vez recorta más la distancia respecto de la azul de aprobación.
Del análisis de estos datos se desprende que la expectativa positiva (58%) y la aprobación (56%) se encuentran alineadas; de ahí que interpretemos que ese optimismo a futuro impregna la evaluación de gestión. El riesgo que implica este panorama es que pocos consensos son más frágiles que aquellos fuertemente apalancados en la expectativa a futuro, pues si conforme pasa el tiempo la esperanza de mejora no encuentra respuesta, el estallido de la burbuja de expectativas tiende a arrastrar a los demás indicadores de gestión. En este marco, Alejandro Catterberg, director de Poliarquía, planteó: "La sociedad evalúa de forma crítica y con gran preocupación la coyuntura actual, pero a su vez mantiene altas expectativas con respecto al futuro. Esta brecha es de las más amplias que tenemos registro y se mantiene desde el inicio del gobierno. Es difícil pensar que se podrá sostener otro semestre: o la evaluación de la actualidad mejora o las expectativas caerán".
Según Poliarquía, después de casi siete meses de gestión de Mauricio Macri , sólo el 19% de los argentinos considera positiva la situación general del país. Para el 39% es regular, mientras que el 42% de los encuestados la califica como negativa. El dato no es menor, dado que 19% es un guarismo que está no sólo muy por debajo del orden de magnitud que obtuvo Macri en el ballotage (51%), sino también lejos de lo que sumó en la primera vuelta presidencial (34%) y aun en las elecciones primarias (PASO) de agosto de 2015 (24%). Con todo, el dato positivo para el gobierno nacional pasa por la expectativa por lo que vendrá: casi 6 de cada 10 argentinos (58%) confían en que la situación mejorará dentro de un año. En contraste, el 24% cree que estará peor y el 15% considera que se mantendrá como hasta ahora.
Aunque el estudio de Poliarquía se diferencia del sondeo del CEOP en los guarismos de expectativas, coincide con el de Bacman en otros dos datos clave. Por un lado, la alta inflación que no cede y los aumentos de las tarifas públicas como elementos que contribuyen a explicar el malhumor de la coyuntura actual. Por otro, confirma la baja en la aceptación de la gestión de Macri. Si bien todavía se encuentra en un número alto -56% aprueba su gobierno- lo cierto es que desde que asumió el 10 de diciembre cayó 15 puntos porcentuales, al tiempo que la gente que desaprueba su gestión aumentó de 25% a 43% en poco más de 6 meses (ver datos arriba; clik para agrandar). Como puede apreciarse, la línea naranja de desaprobación cada vez recorta más la distancia respecto de la azul de aprobación.
Del análisis de estos datos se desprende que la expectativa positiva (58%) y la aprobación (56%) se encuentran alineadas; de ahí que interpretemos que ese optimismo a futuro impregna la evaluación de gestión. El riesgo que implica este panorama es que pocos consensos son más frágiles que aquellos fuertemente apalancados en la expectativa a futuro, pues si conforme pasa el tiempo la esperanza de mejora no encuentra respuesta, el estallido de la burbuja de expectativas tiende a arrastrar a los demás indicadores de gestión. En este marco, Alejandro Catterberg, director de Poliarquía, planteó: "La sociedad evalúa de forma crítica y con gran preocupación la coyuntura actual, pero a su vez mantiene altas expectativas con respecto al futuro. Esta brecha es de las más amplias que tenemos registro y se mantiene desde el inicio del gobierno. Es difícil pensar que se podrá sostener otro semestre: o la evaluación de la actualidad mejora o las expectativas caerán".
Nota publicada en suple Tendencias de La Voz
Vestibles y saludables
“Wearables”. Según los especialistas, la venta de ropa inteligente a nivel global despegará en el 2018. Se anticipa que gran parte de la explosión en la demanda vendrá desde los jóvenes.
Por Norman Berra | tendencias@lavozdelinterior.com.ar
Prendas interactivas que previenen lesiones o controlan signos vitales, camisetas con temperatura graduable, guantes conectados a baterías o prendas que controlan constantes vitales son ejemplos de cómo la ropa inteligente o con tecnología incorporada puede mejorar la calidad de vida y revolucionar el modo de vestirse. Repasemos desarrollos recientes de origen local o iberoamericano.
viernes, 24 de junio de 2016
Del bajón del consumo a la “zona de riesgo”(3): imagen
La más reciente encuesta de CEOP completa el panorama actualizado de opinión pública que en las últimas entradas caracterizamos a partir de los sondeos de Management & Fit, Ibarómetro y Rouvier y Asociados. De acuerdo a esta consultora, a 6 meses de gestión la imagen del presidente Mauricio Macri profundiza su deterioro y crece la llamada brecha negativa: cada vez más opinan mal o muy mal (53,2%) y cada vez menos opinan bien o muy bien (45,1%). La diferencia entre la imagen favorable y desfavorable es de 8,1 puntos porcentuales y estadísticamente significativa (ver datos arriba; click para agrandar). Para más datos, según el CEOP una elevada proporción (43%) opina muy mal del presidente, es decir que se identifica con una posición crítica de máximo nivel de intensidad. Otro matiz diferenciador de esta encuesta es que arroja que los argentinos no tienen buenas expectativas para el segundo semestre: un 65% (es decir, prácticamente 2 de cada 3) cree que en su casa estarán peor y apenas el 34% cree en la promesa original del gobierno de Cambiemos respecto de una mejora en lo que resta del año (recordemos que el “arco discursivo” del oficialismo se fue corriendo en los últimos tiempos respecto de ese punto).
Los datos surgen de una encuesta realizada por la consultora Centro de Estudios de Opinión Pública (CEOP), dirigida por el sociólogo Roberto Bacman. Se basa en una muestra nacional de 1.200 personas que respeta las proporciones por edad, sexo y nivel económico social y fue realizada por vía telefónica (a partir de una base compuesta por teléfonos fijos y también celulares). El error muestral es de +- 2,8%. Esto implica que la caída que el estudio muestra para la imagen del oficialismo es estadísticamente significativa y se vincula especialmente con el deterioro de la situación socioeconómica. Desde diciembre de 2015, cuando asumió el gobierno, Macri cedió 12 puntos de imagen. Tenía 58% y ahora está en 45,1%, un dato que está por debajo de la imagen que reportó Ibarómetro (51%) y Rouvier (57%) pero prácticamente coincide con la aprobación que vimos en el estudio de M&F (44%). Más allá de este matiz diferenciador, aun los sondeos que ubican a Macri en torno al 50% de imagen positiva antes lo mostraban con guarismos en torno al 60%, lo que confirma una convergencia de datos en cuanto al descenso y que en promedio su gestión se ubica en la "zona de riesgo" de Morris.
Según Bacman, “la inflación, más la marcha de la economía, se han convertido en las principales preocupaciones de los argentinos desde finales de 2015. La curva de crecimiento de las críticas en los últimos seis meses es realmente impactante”. Como hemos señalado en entradas anteriores, el principal cambio cualitativo en la agenda social es el regreso de la desocupación al podio de temas que preocupan, un issue que había quedado muy relegado al cierre del gobierno anterior, con valores en torno al 10% o incluso menores a los dos dígitos. A partir del nuevo gobierno, en cambio, la progresión lo ubica en órdenes de magnitud del 30% de preocupación. Más llamativo aún resulta que 6 de cada 10 argentinos reconocen en la encuesta que tienen algún familiar, amigo o vecino que ha perdido su trabajo o que debe afrontar problemas laborales de alguna índole. En ese marco, Bacman destaca que “para un alto porcentaje de la sociedad no es simple y sencillamente una sensación: es un problema real y concreto”.
Hasta ahora, varias encuestas venían mostrando que Macri tenía a favor las expectativas a futuro, en el sentido de que aún quienes percibían negativamente la coyuntura (impacta de la inflación, aumento de tarifas, bajón en el consumo) abrigaban la esperanza de una mejoría no muy lejana. Por el contrario, este estudio del CEOP se suma al pesimismo que ya se había insinuado en estudios de Ibarómetro que citamos oportunamente en este blog. Así, además del dato ya señalado de que un 65% dice que en seis meses estará peor, económicamente hablando, en el ámbito doméstico, no se detecta optimismo en ninguno de los temas abordados por el CEOP. Según Bacman, “en un contexto donde la percepción de que todo será peor es más alta, la evolución de la situación económica y la inflación son los aspectos que mejores porcentajes de expectativas poseen. Las expectativas positivas oscilan entre un 42% y un 44%; en tanto, las negativas se ubican en porcentajes más altos, entre el 51% y el 55%. Los aspectos que más bajas expectativas despiertan son el aumento de la conflictividad social (66,5%), inseguridad y narcotráfico (64,7%) y desocupación (61%). Los valores en estos tres casos son tan contundentes en sí mismos que con solo expresarlos basta. ¿Existe mal humor entre los argentinos? Al menos desde los resultados de esta última encuesta parece que sí y hasta ahora es creciente. Además, la conclusión es que el peor humor social es el que acompaña todos los días a los habitantes de las grandes ciudades de nuestro país”. En este punto, sin embargo, consideramos que amerita problematizar el planteo para tratar de desentrañar si el sentimiento que atraviesa la coyuntura es el malhumor, o más bien se trata de malestar; plantearemos esta discusión en posts por venir.
Los datos surgen de una encuesta realizada por la consultora Centro de Estudios de Opinión Pública (CEOP), dirigida por el sociólogo Roberto Bacman. Se basa en una muestra nacional de 1.200 personas que respeta las proporciones por edad, sexo y nivel económico social y fue realizada por vía telefónica (a partir de una base compuesta por teléfonos fijos y también celulares). El error muestral es de +- 2,8%. Esto implica que la caída que el estudio muestra para la imagen del oficialismo es estadísticamente significativa y se vincula especialmente con el deterioro de la situación socioeconómica. Desde diciembre de 2015, cuando asumió el gobierno, Macri cedió 12 puntos de imagen. Tenía 58% y ahora está en 45,1%, un dato que está por debajo de la imagen que reportó Ibarómetro (51%) y Rouvier (57%) pero prácticamente coincide con la aprobación que vimos en el estudio de M&F (44%). Más allá de este matiz diferenciador, aun los sondeos que ubican a Macri en torno al 50% de imagen positiva antes lo mostraban con guarismos en torno al 60%, lo que confirma una convergencia de datos en cuanto al descenso y que en promedio su gestión se ubica en la "zona de riesgo" de Morris.
Según Bacman, “la inflación, más la marcha de la economía, se han convertido en las principales preocupaciones de los argentinos desde finales de 2015. La curva de crecimiento de las críticas en los últimos seis meses es realmente impactante”. Como hemos señalado en entradas anteriores, el principal cambio cualitativo en la agenda social es el regreso de la desocupación al podio de temas que preocupan, un issue que había quedado muy relegado al cierre del gobierno anterior, con valores en torno al 10% o incluso menores a los dos dígitos. A partir del nuevo gobierno, en cambio, la progresión lo ubica en órdenes de magnitud del 30% de preocupación. Más llamativo aún resulta que 6 de cada 10 argentinos reconocen en la encuesta que tienen algún familiar, amigo o vecino que ha perdido su trabajo o que debe afrontar problemas laborales de alguna índole. En ese marco, Bacman destaca que “para un alto porcentaje de la sociedad no es simple y sencillamente una sensación: es un problema real y concreto”.
Hasta ahora, varias encuestas venían mostrando que Macri tenía a favor las expectativas a futuro, en el sentido de que aún quienes percibían negativamente la coyuntura (impacta de la inflación, aumento de tarifas, bajón en el consumo) abrigaban la esperanza de una mejoría no muy lejana. Por el contrario, este estudio del CEOP se suma al pesimismo que ya se había insinuado en estudios de Ibarómetro que citamos oportunamente en este blog. Así, además del dato ya señalado de que un 65% dice que en seis meses estará peor, económicamente hablando, en el ámbito doméstico, no se detecta optimismo en ninguno de los temas abordados por el CEOP. Según Bacman, “en un contexto donde la percepción de que todo será peor es más alta, la evolución de la situación económica y la inflación son los aspectos que mejores porcentajes de expectativas poseen. Las expectativas positivas oscilan entre un 42% y un 44%; en tanto, las negativas se ubican en porcentajes más altos, entre el 51% y el 55%. Los aspectos que más bajas expectativas despiertan son el aumento de la conflictividad social (66,5%), inseguridad y narcotráfico (64,7%) y desocupación (61%). Los valores en estos tres casos son tan contundentes en sí mismos que con solo expresarlos basta. ¿Existe mal humor entre los argentinos? Al menos desde los resultados de esta última encuesta parece que sí y hasta ahora es creciente. Además, la conclusión es que el peor humor social es el que acompaña todos los días a los habitantes de las grandes ciudades de nuestro país”. En este punto, sin embargo, consideramos que amerita problematizar el planteo para tratar de desentrañar si el sentimiento que atraviesa la coyuntura es el malhumor, o más bien se trata de malestar; plantearemos esta discusión en posts por venir.
miércoles, 22 de junio de 2016
Del bajón del consumo a la “zona de riesgo”(2): imagen
Citábamos en el post anterior una encuesta de Management & Fit que, midiendo la variable aprobación del gobierno, mostraba a la gestión de Mauricio Macri en una situación de empate técnico: 44,1% de aprobación contra 42,5%, el guarismo desfavorable más alto desde diciembre de 2015, cuando se inició su administración (1,6 puntos porcentuales entre ambas, con un error muestral de +- 2,2%). Evalúabamos entonces que perforar el umbral del 50% de aprobación acercaba a Macri a la “zona de riesgo” de Morris. En los últimos días, en el contexto de cumplirse los primeros 6 meses de gobierno de Cambiemos, se sumaron otras mediciones que permiten completar el panorama de la coyuntura de opinión pública. Veamos:
Una nueva encuesta de Ibarómetro actualizó la imagen del gobierno. Según este relevamiento a nivel nacional, sobre una muestra de 1.200 casos de ambos sexos y diversos rangos etarios, la imagen positiva de Macri se encuentra en junio en 51,4%, contra el 45,1% de percepción negativa (ver datos arriba; click para agrandar). Aquí, la diferencia entre la imagen favorable y la desfavorable es de 6,3 puntos porcentuales; respecto al error muestral de +-2,8%, resulta estadísticamente significativa y pone a Macri apenas por encima del 50% y en un orden de magnitud similar al porcentaje que obtuvo en el ballotage del 22-N. Sin embargo, hay un descenso de 14,2% en la imagen positiva desde diciembre de 2015 (inicio de gestión), mientras que la percepción negativa subió 20% desde entonces. Ambas variaciones son significativas estadísticamente y permiten calibrar el desgaste en el posicionamiento de la gestión Macri. Como puede apreciarse en el gráfico, la positiva (verde) viene en descenso, mientras que la negativa (roja) sube de manera constante. Ibarómetro también detecta un descenso intermensual del 1,3% en la aprobación del gobierno, mientras que en el mismo período la desaprobación ascendió un 5,1%.
Por su parte, según la consultora Rouvier & Asociados, entre abril y mayo de 2015, el gobierno de Macri subió 3 puntos de aceptación, mientras que el rechazo descendió casi 4 puntos (ver datos abajo; click para agrandar). Hay que decir, sin embargo, que esas variaciones son estadísticamente no significativas, dado el error muestral de +- 2,8%. En cambio, comparado con el inicio de su gestión, Macri descendió 14,6 puntos porcentuales en su imagen positiva, mientras que su negativa subió 12 puntos, de 26% a 38% puntos, variaciones estas que sí son estadísticamente significativas. En este sentido, aun con matices, la encuesta de Rouvier coincide con la de Ibarómetro en marcar un desgaste de la gestión de Macri, aunque ubica su imagen positiva por encima del 55%, más holgado que el 51,4% que arroja el estudio de Ibarómetro.
Recuperando una mirada de conjunto que tome estas tres mediciones que revisamos, en cuanto a la brecha entre magnitudes, la consultora Management & Fit es la que muestra la menor brecha entre positiva y negativa (1,6 puntos porcentuales, medidos en la variable aprobación). Por su parte, la consultora dirigida por Rouvier es el que muestra la distancia más grande entre la positiva y la negativa para el presidente: 18,3 puntos porcentuales, medidos en la variable imagen, mientras que Ibarómetro achica esa brecha a sólo 6 puntos porcentuales, también en la variable imagen. En la próxima entrada, completaremos el panorama con la encuesta del CEOP, que también actualizó los datos en el marco de los primeros 6 meses de gestión de Macri.
Una nueva encuesta de Ibarómetro actualizó la imagen del gobierno. Según este relevamiento a nivel nacional, sobre una muestra de 1.200 casos de ambos sexos y diversos rangos etarios, la imagen positiva de Macri se encuentra en junio en 51,4%, contra el 45,1% de percepción negativa (ver datos arriba; click para agrandar). Aquí, la diferencia entre la imagen favorable y la desfavorable es de 6,3 puntos porcentuales; respecto al error muestral de +-2,8%, resulta estadísticamente significativa y pone a Macri apenas por encima del 50% y en un orden de magnitud similar al porcentaje que obtuvo en el ballotage del 22-N. Sin embargo, hay un descenso de 14,2% en la imagen positiva desde diciembre de 2015 (inicio de gestión), mientras que la percepción negativa subió 20% desde entonces. Ambas variaciones son significativas estadísticamente y permiten calibrar el desgaste en el posicionamiento de la gestión Macri. Como puede apreciarse en el gráfico, la positiva (verde) viene en descenso, mientras que la negativa (roja) sube de manera constante. Ibarómetro también detecta un descenso intermensual del 1,3% en la aprobación del gobierno, mientras que en el mismo período la desaprobación ascendió un 5,1%.
Por su parte, según la consultora Rouvier & Asociados, entre abril y mayo de 2015, el gobierno de Macri subió 3 puntos de aceptación, mientras que el rechazo descendió casi 4 puntos (ver datos abajo; click para agrandar). Hay que decir, sin embargo, que esas variaciones son estadísticamente no significativas, dado el error muestral de +- 2,8%. En cambio, comparado con el inicio de su gestión, Macri descendió 14,6 puntos porcentuales en su imagen positiva, mientras que su negativa subió 12 puntos, de 26% a 38% puntos, variaciones estas que sí son estadísticamente significativas. En este sentido, aun con matices, la encuesta de Rouvier coincide con la de Ibarómetro en marcar un desgaste de la gestión de Macri, aunque ubica su imagen positiva por encima del 55%, más holgado que el 51,4% que arroja el estudio de Ibarómetro.
Recuperando una mirada de conjunto que tome estas tres mediciones que revisamos, en cuanto a la brecha entre magnitudes, la consultora Management & Fit es la que muestra la menor brecha entre positiva y negativa (1,6 puntos porcentuales, medidos en la variable aprobación). Por su parte, la consultora dirigida por Rouvier es el que muestra la distancia más grande entre la positiva y la negativa para el presidente: 18,3 puntos porcentuales, medidos en la variable imagen, mientras que Ibarómetro achica esa brecha a sólo 6 puntos porcentuales, también en la variable imagen. En la próxima entrada, completaremos el panorama con la encuesta del CEOP, que también actualizó los datos en el marco de los primeros 6 meses de gestión de Macri.
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