miércoles, 10 de junio de 2020

El efecto Covid-19 en la vida cotidiana (1)



Venimos repasando en este blog el impacto de la pandemia en la política, la economía general y la doméstica, el trabajo, el consumo en general y el consumo de información. Resulta pertinente abordar otra dimensión del fenómeno, como lo es el impacto en la vida cotidiana, haciendo un repaso de las encuestas que indagan ese aspecto. Una de las primeras mediciones que abordó ese tema fue realizada por la consultora Trespuntozero entre los días 11 y 13 de marzo, justo antes de la cuarentena (que arrancó el 20 de marzo). Dado que aún no se había implementado el aislamiento social, preventivo y obligatorio (ASPO), puede apreciarse que el impacto todavía era diferencial y segmentado: casi el 88% planteaba que seguiría concurriendo a su lugar de trabajo, casi el 80% que seguiría mandando a sus hijos al colegio o concurriendo a su lugar de estudio, alrededor del 70% decía que mantendría las salidas nocturnas, la compra de productos en mercados cuyos propietarios fueran de nacionalidades afectadas por el Covid-19 saludar con un beso y viajar en transporte público; casi el 60% creía que podría seguir compartiendo el mate, casi el 50% decía que seguiría saludando con un beso a un desconocido y más del 40% se planteaba seguir viajando a países afectados por la pandemia. Finalmente, un tercio decía que seguiría asistiendo a lugares concurridos (ver gráfico arriba; click para agrandar). 


Se puede observar que esas 10 actividades fueron drásticamente afectadas a partir del confinamiento y que la conciencia acerca de la gravedad de la pandemia era muy baja antes de la cuarentena. El panorama cambió drásticamente a partir de esa medida, que disparó la aprobación del presidente Alberto Fernández, como venimos repasando en este blog. Ya entre fines de marzo y principios de abril, la consultora Rouvier & Asociados detectaba que el 73,5% de los adultos argentinos se sentía seguro acerca de cómo el gobierno nacional dirigía la lucha contra la pandemia, vs apenas 9,2% que pensaba lo contrario y 17,3% de ns/nc (ver gráfico arriba; click para agrandar). El temor, que todavía no se detectaba en el estudio de Trespuntozero revisado arriba, ya estaba instalado, y el coronavirus/la salud eran la principal preocupación para el 67,2% de los argentinos. La medida definida por el gobierno logró aplacarlo, según el análisis de redes sociales que hizo la consultora Roqué Marketing Insights (ver gráfico abajo).  


En el mismo período, la consultora RTD ya detectaba un fuerte cambio de hábitos: más del 95% mantenía una distancia interpersonal de 2 metros, no salía de su casa, tosía en el pliego del codo y se lavaba las manos varias veces al día; casi el 90% desinfectaba la casa con lavadina; más del 70% evitaba tocarse la cara y casi el 70% usaba varias veces al día alcohol en gel. Todavía era minoritario el hábito de usar barbijos o guantes, chequear la temperatura corporal a diario o tomar vitaminas (ver gráfico abajo; click para agrandar). 


Cuando la cuarentena llegó al día número 45 y el presidente Alberto Fernández anunció su extensión, el consultor Raúl Aragón detectó que el 78% estuvo de acuerdo con la medida, vs un 10,5% que no la aprobaba y un 4,6% que la aceptaba "relativamente" (ver gráfico abajo; click para agrandar). Claramente, el apoyo seguía siendo mayoritario, y traccionaba sobre la calificación de gestión del gobierno sobre el Covid-19 (81,1% la calificaba como muy buena o buena, en el mismo orden de magnitud del dato anterior, según la misma encuesta).


Por entonces, Rouvier actualizó el dato de cómo percibían los argentinos la forma en que el gobierno dirigía la lucha contra la pandemia: de 73,5% de seguridad pasó a 79,6% (una suba de 6,1 puntos porcentuales), mientras que la inseguridad pasó de 9,2% a 18,6% (+ 9,4 pp) y el ns/nc caía del 17,3% al 1,8% (ver gráfico abajo; click para agrandar y ver cuadro de arriba para la comparación). 


A su turno, un estudio realizado por las consultoras D' Alessio IROL/ Berensztein en abril indagó las consecuencias que trajo aparejadas la "vida en casa" en la permanencia de la cuarentena. Sobre una muestra de más de 1.000 casos mayores de 18 años, residentes en todo el país, el 63% decía cocinar más en casa, casi la mitad había suprimido el consumo de productos no básicos, alrededor del 35% había organizado mejor las compras y el orden doméstico, alrededor del 30% había suprimido las compras de alimentos preparados y suprimido servicios domésticos y alrededor del 20% hacía más compras online y uso del delivery en lugar de salir a comprar. Asimismo, aparecían algunos datos interesantes por segmentos etarios (ver gráfico abajo; click para agrandar). En síntesis, se puede advertir que el cambio de hábitos fue intenso a partir de la cuarentena en diversas actividades, usos y prácticas cotidianas. 


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