miércoles, 12 de enero de 2011

EE.UU, síntomas de un sistema en crisis


Los republicanos, victoriosos en las elecciones legislativas del 2 de noviembre de 2010, tomaron la semana pasada el control de la Cámara de Representantes, con la mira puesta en recuperar la Casa Blanca en 2012. Los opositores al presidente Barack Obama prometieron recortar el gasto público y reducir el tamaño del gobierno, y esperan obtener la derogación de la reforma insignia del presidente sobre la cobertura de salud, si bien han postergado la votación al respecto a raíz del atentado en Tucson. Recientemente, el economista Guillermo Calvo evaluó que "los republicanos están fuera de sí. Todo lo que propone Obama, ellos dicen que no. Y la gente está insatisfecha. Si bien el producto está recuperándose, el empleo es lo que determina los votos".

En diciembre pasado, la creación neta de empleos en EE.UU fue considerada decepcionante por los analistas: si bien la tasa cayó cuatro décimas, situándose en el 9,4% (desde el 9,8% de noviembre), el descenso no obedece sólo a que más gente haya encontrado trabajo, sino al hecho de que muchos estadounidenses han desistido en su búsqueda laboral. En términos absolutos, en diciembre había 14,5 millones de estadounidenses desempleados; del total de desempleados, un 44,3% llevan sin trabajar como mínimo 27 semanas. El último dato conocido, correspondiente a la semana pasada, arroja que la cifra semanal de solicitudes de subsidio por desempleo en EE.UU Unidos aumentó en 35.000, ubicándose en 445.000, el nivel más alto en más de dos meses.

Por otro lado, la pobreza alcanza cifras históricas y el mercado inmobiliario sufre la crisis de las hipotecas impagas. Recientemente, el premio Nobel de Economía 2001 Joseph Stiglitz comparó que "la tasa de pobreza de la Argentina se ha reducido en unas tres cuartas partes en relación con el momento peor de su crisis y este país capeó la crisis financiera mundial mucho mejor que los EE.UU (...) lamentablemente, las decisiones del nuevo año adoptadas en Europa y en los Estados Unidos fueron erróneas, y la consecuencia será, casi con toda seguridad, una recuperación más lenta e incluso una mayor demora antes de que el desempleo baje hasta niveles aceptables". En ese sentido, el economista recomendó reestructurar las deudas de los propietarios de viviendas y la del gobierno, y dejar de prestar atención a quienes piden austeridad. En síntesis, seguir una receta distinta del ajuste. No parece sencillo que la sugerencia de Stiglitz prenda en EE.UU: el republicano Eric Cantor, jefe de la nueva mayoría de la Cámara de Representantes, anticipó que su partido propondrá cada semana un proyecto de ley de reducción de gastos, confirmando una posición política intransigente, con eje en el achicamiento del gobierno.

Hace pocos días, el secretario del Tesoro estadounidense Timothy Geithner solicitó al Congreso que eleve el tope de la deuda pública, lo que augura una nueva batalla política sobre el masivo déficit fiscal. Según Geithner, EE.UU podría alcanzar el límite legal de su capacidad de endeudamiento tan pronto como "el 31 de marzo", lo que podría generar consecuencias "catastróficas", como un virtual default del país más poderoso de la Tierra, a menos que el Parlamento eleve el umbral. "Solicito al Congreso que actúe para elevar el tope desde el inicio de este año, antes de que la amenaza de cesación de pagos se torne inminente (...) incluso una moratoria limitada o de corto plazo tendría consecuencias económicas catastróficas que podrían durar por décadas", advirtió el funcionario. El Congreso había elevado por última vez el tope de la deuda a 14,3 billones (millones de millones) de dólares en febrero de 2010. La deuda alcanza actualmente 13,9 billones de dólares. Sin embargo, los legisladores republicanos amenazan con oponerse a un incremento del límite de la deuda, advirtiendo que cerrarían sectores enteros de la administración y el gobierno con tal de batir el déficit.

Claramente, la receta que prefieren los republicanos (responsables por la actual crisis) es el ajuste. La nueva mayoría republicana en la Cámara de Representantes comenzó a discutir una serie de reformas encaminadas a reducir el tamaño del Estado y a atar las manos del gobierno para reducir su actividad al mínimo, la más importante de las cuales impediría al gobierno asumir nuevos gastos compensados con aumentos de impuestos: hasta ahora, para que el Congreso pasara una ley, la oficina del Presupuesto debía certificar que los nuevos gastos solicitados por el Ejecutivo se contrarrestaban con otras reducciones o nuevos impuestos, con el objetivo de no aumentar el déficit público. Lo que los republicanos pretenden es que, por ley, el gobierno tenga prohibidas las subidas de impuestos para compensar un gasto: si quiere gastar más, tendrá que reducir cantidades idénticas en otras partidas. “Estas reformas representan el primer paso para mantener la promesa que hicimos de cambiar la forma en que se trabaja en Washington”, manifestó el nuevo presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner. Puede que algunas de esas reformas sean aceptadas por los demócratas, pero las que afectan al manejo del déficit y del gasto público abrirán un fuerte debate ideológico sobre el papel del Estado.

Lo peor es que esta línea dura de la oposición a Obama no sólo se hace patente en materia económica sino que impregna también otros aspectos, como la política inmigratoria. Legisladores estatales de Arizona, Pensilvania, Oklahoma, Carolina del Sur y Georgia han propuesto crear dos tipos de actas de nacimiento, una para los hijos de ciudadanos estadounidenses y otra para los hijos de indocumentados, buscando así reformar la enmienda 14 de la constitución (que otorga, desde 1868, la ciudadanía automática a todas las personas nacidas en ese país, sin importar el estatus migratorio de sus padres). La retórica para defender el proyecto es preocupante: los promotores de la iniciativa dijeron que los indocumentados son un "veneno" y adujeron que muchos inmigrantes sin papeles cruzan la frontera con el único fin de tener hijos en Estados Unidos y anclarse así en el país, lo que generó la réplica de defensores de los derechos de los inmigrantes en Arizona, quienes se manifestaron indignados por ese tipo de "iniciativas discriminatorias”, como expresó Lydia Guzmán, de la organización Respecto/Respeto.

El atentado en Tucson, Arizona (que mató a seis personas e hirió de gravedad a una congresista defensora de la reforma de Salud y los derechos de los inmigrantes)reactivó la alarma en EE.UU, a raíz de la violencia verbal que impregna la retórica y el discurso político, en especial por parte del "ala dura" republicana, el ultraconservador "Tea Party". Después de Tucson, la clase política lanzó un llamado público para bajar el tono discursivo, que alcanzó temperaturas extremas durante la última campaña electoral, con temas candentes como el plan de salud o la reforma migratoria. De hecho, la congresista demócrata Gabrielle Giffords, que recibió un disparo en la cabeza cuando se disponía a reunirse con votantes, había sido criticada en la última campaña por los conservadores, ya que apoyó la reforma sanitaria de Obama (el día que esa medida fue aprobada en la Cámara de Representantes, su oficina fue objeto de un ataque vandálico).

La ex candidata a la vicepresidencia de Estados Unidos en las elecciones de 2008 y líder del Tea Party, Sarah Palin, así como el ex contrincante de Gabrielle Giffords en el Congreso, Jesse Kelly, publicaron en la última campaña mensajes en Internet donde apuntaban con un fusil (en el caso de Palin) o con un M-16 automático (Kelly) a los respectivos adversarios de sus campañas. En este sentido, algunos analistas creen que el tiroteo de Tucson da al presidente Obama la oportunidad de recuperar el liderazgo frente a sus detractores de la derecha; el antecedente que consideran es el atentado de Oklahoma, que cambió la percepción del ex presidente demócratada Bill Clinton y lo condujo a la reelección, después de sortear la amenaza del ala conservadora republicana (triunfante en las elecciones de medio término) liderada por Newt Gingrich. Según datos de Reuters, el 50% de los entrevistados aprueba lo hecho hasta ahora por Obama, por encima del 40% de hace seis meses.

El atentado de Tucson reactualiza el debate sobre el control de la venta de armas de fuego. Jared Lee Loughner, un anglosajón de 22 años, usó una pistola semiautomática Glock para perpetrar su ataque. En Arizona, sólo aquellas personas que fueron halladas culpables de un delito o declaradas mentalmente incompetentes están impedidas de adquirir un arma. En julio pasado, entró en vigor otra ley estatal que permite a los residentes portar un arma de fuego oculta sin necesidad de haber terminado algún tipo de entrenamiento. Para peor, el senador estatal republicano Ron Gould anunció que presentará una iniciativa que otorgará más derechos a los propietarios de armas en el estado de Arizona, que en caso de ser aprobada permitiría a todas aquellas personas que cuentan con un permiso para portar armas llevarlas a centros de educación superior, como colegios comunitarios y universidades públicas. El año pasado, el Estado de Arizona propició, montado en una ola xenófoba, la sanción de la Ley SB1070, más conocida como “Ley Arizona”, en la que se profundizaron las trabas a la inmigración y se equiparó a los extranjeros sin papeles con delincuentes comunes.

domingo, 9 de enero de 2011

Vamos aclarando el panorama (electoral)


Durante el fin de semana circularon datos de encuestas de imagen e intención de voto, que en una primera lectura arrojan resultados contrapuestos. Por caso, en Página/12 aparecieron estudios de las consultoras Ibarómetro (Doris Capurro) y Equis (Artemio López) según las cuales la presidenta Cristina Fernández de Kirchner se impone ampliamente en siete distritos claves del país. Las cifras reportadas son las siguientes:

Pcia de Córdoba (Equis): CFK 40,1% , Alfonsín 20,7%, Macri 10,1%, Solanas 4,5%, Carrió 4,1%, Cobos 3,6%, Duhalde 2,4%, Ns/Nc 10,3%.

Pcia de Mendoza (Equis): CFK 41,0% , Alfonsín 12,6%, Macri 11,3%, Solanas 4,3%, Carrió 4%, Cobos 11,1%, Duhalde 1,1%, Ns/Nc 10,2%.

Pcia de Santa Fe (Equis): CFK 42,3% , Alfonsín 18,6%, Macri 15,2%, Solanas 4,9%, Carrió 4,2%, Cobos 2,7%, Duhalde 1,7%, Ns/Nc 6%.

Capital Federal (Ibarómetro): CFK 30,3% , Alfonsín 8,2%, Macri 18,9%, Solanas 9,4%, Carrió 5,4%, Duhalde 6,4%, Ns/Nc 9,9%.

Pcia de Buenos Aires (Ibarómetro): CFK 43,6% , Macri 12,8%, Solanas 5,1%, Duhalde 7,8%, Cobos 6,4%, Ns/Nc 10,6%.

Dejo fuera de este post los datos publicados en ese medio sobre Salta y Chubut; la primera, porque su peso electoral es menos estratégico comparativamente, y la segunda, por esa misma razón y porque la medición reportada por Ibarómetro no incluye a Mario Das Neves, gobernador de esa provincia y precandidato presidencial del peronismo disidente (al menos hasta que se baje).

Página/12 destaca que la primera mandataria le estaría sacando al opositor mejor posicionado (en la mayoría de los distritos, Ricardo Alfonsín, en otros Cobos y en otros Macri) 20 puntos en Córdoba, 24 puntos en Santa Fe, casi 30 puntos en Mendoza, más de 10 puntos en Capital Federal y 30 puntos en provincia de Buenos Aires, performance que, si las elecciones fueran hoy, ponen al oficialismo en condiciones de ganar en primera vuelta. El medio destaca que ambas mediciones se hicieron a fin de año, "un momento relativamente desfavorable para la Presidenta porque transcurrían los conflictos del Parque Indoamericano y el Club Albariño", y que aunque aún faltan diez meses para los comicios y la lógica indica que los candidatos opositores tenderán a mejorar, el punto de partida de la primera mandataria es hoy incluso algo mejor que en 2007, cuando ganó en primera vuelta.

Por contraposición, Clarín publica resultados de un estudio de Management & Fit, cuyo primer dato llamativo es un 50% de indecisos (ns/nc), lo que tiene por efecto deprimir la intención de voto de todos los candidatos, tanto del oficialismo (CFK alcanza un 29%) como de la oposición (Macri obtiene apenas 3,6%, Alfonsin 3,2%, Duhalde 2,3% y Cobos 1,2%). Si bien el análisis del medio destaca que la presidenta aventaja al opositor mejor ubicado (en este caso Macri) por unos 25 puntos, evidentemente es muy distinto rozar el 30% de intención de voto, como señala este estudio, que superar el 40%, como afirmaban los anteriores.

Está claro que este año veremos una "guerra de encuestas", y en ese marco es importante precisar algunas cuestiones: es evidente que los sondeos de Página/12 se publican porque son muy favorables al oficialismo, en tanto que el de Clarín muestra una ventaja oficialista grande pero con cifras deprimidas. Sin embargo, en este reseña me parece importante señalar que 1) ninguno de los tres es un pronóstico cerrado, ya que es obvio que el clima de opinión puede cambiar de aquí al 23 de octubre 2) en ningún caso está medido el precandidato radical Ernesto Sanz (lo que no es un defecto técnico, ya que de hecho el mendocino se lanzó en pleno verano) 3) hay diferencias muestrales: los estudios de Equis e Ibarómetro son distritales, con muestras que varían entre los 600 y los 2000 casos, en tanto que el de Management & Fit es nacional (2015 casos efectivos en Capital, el Conurbano y provincia de Buenos Aires y otros 1024 casos ponderados a nivel nacional) 4) lo más importante de todo: el dato no se ha relevado igual en los diversos estudios, ya que evidentemente Equis e Ibarómetro han trabajado con una medición guiada de candidatos (con tarjetas que muestran los nombres y/o las imágenes de los mismos), mientras que M & F aclara que se trata de intención de voto espontánea, es decir, aquella que el entrevistado da como respuesta a una pregunta abierta respecto a qué candidato votaría (sin ningún reactivo que lo guíe) 5) termino señalando lo que, a mi modo de ver, pueden ser falencias metodológicas a) hay un par de ausencias llamativas en los datos de Ibarómetro, ya que en provincia de Buenos Aires no aparece el porcentaje de intención de voto obtenido por Alfonsín ni por Carrió (¿estarán ambos en el ítem "otros candidatos"?) y en Capital Federal no aparecen los de Cobos (misma pregunta). b) no me parece consistente que entre la medición de noviembre de 2010 y la de diciembre de 2010 Management & Fit registre un salto de los indecisos del 28% al 50% (poco menos del doble en apenas un mes).

Completo este análisis con un repaso de los elementos que creo hoy favorecen al oficialismo y, por contrapartida, perjudican las chances de la oposición:

1) el alineamiento electoral: el PJ hoy está alineado con el kirchnerismo (quizá más que antes de la muerte del ex presidente Néstor Kirchner, por el envión que la candidatura de Cristina experimentó luego de ese hecho). El gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli, ha dado, hasta ahora, muestras de lealtad al proyecto "K", y ocho de cada diez intendentes del conurbano bonaerense buscarán la re-reelección; en una región que aporta siete millones de votantes, de 24 jefes comunales, 20 de ellos son aliados al Gobierno nacional y a la gestión Scioli, e intentarán permanecer en sus cargos en los próximos comicios. Ambos son datos estratégicos, pues que CFK obtenga una diferencia de más de 25 puntos en una provincia que reúne el 35% del padrón electoral nacional puede ser decisivo.

2) la dispersión de las principales fuerzas de la oposición: hay una superabundancia de candidatos opositores, lo que en este contexto tiene como resultado disminuir las chances de cualquiera de ellos de acercarse a menos de 10 puntos de Cristina y forzar una segunda vuelta (en caso que la presidenta no llegue al 45% de los votos). Veamos: Elisa Carrió confirmó su candidatura, la UCR tiene tres (Alfonsín, Cobos y ahora Sanz), el peronismo disidente otros tres (Duhalde, Das Neves y Rodríguez Saá, al menos mientras ninguno se baje; Solá y Reutemann por ahora no muestran juego nacional), el PRO uno (Macri), Proyecto Sur uno (Solanas).

Hasta hace pocos meses, las chances de la oposición pasaban centralmente por la posibilidad de que una colectora del PJ disidente drenara un importante porcentaje de intención de voto al oficialismo. Esta hipótesis se ha debilitado de manera evidente después de la muerte de Néstor Kirchner, con el distanciamiento de Carlos Reutemann (el peronista no oficialista más competitivo) del llamado "PJ Federal" y, en menor medida, también el paso al costado que dio Felipe Solá. Por el contrario, brotaron las "colectoras" en la oposición: Carrió le quita votos al Acuerdo Cívico y Social (alianza que fue unida a las legislativas de 2009), Alfonsín, Sanz y Cobos compiten entre sí (los dos primeros adelantarían una interna para marzo o abril, en tanto que el vice duda entre reservarse para las primarias de agosto o declinar su postulación) y Macri y Duhalde hacen otro tanto en los segmentos contrarios al gobierno que difícilmente votarían a un radical a la presidencia.

Otro elemento que favorece al kirchnerismo (ya expuesto en este blog), es que en las elecciones presidenciales ejecutivas un factor decisivo del voto es la percepción de fortaleza en el atributo "gobernabilidad". Hoy, ninguna fuerza puede capitalizar ese atributo mejor que el oficialismo (contrario sensu, resulta el peor atributo relativo para los candidatos de la UCR en particular, que en cambio están mejor posicionados en el atributo "institucionalidad", justo al revés que el gobierno).

Esto es clave, porque traza algunas fronteras discursivas entre los candidatos "testimoniales" y aquellos que en cambio tienen vocación de mayorías y de gobernar: existe una frase del ex senador Raúl Baglini que se ha popularizado como un "teorema" con su apellido: “El grado de responsabilidad de las propuestas de un partido o dirigente político es inversamente proporcional a su distancia al poder” . El comportamiento de la oposición en 2010, en temas como el uso de reservas del Banco Central en el marco de la política de desendeudamiento, en el 82% móvil y en la discusión del presupuesto son ejemplos de posturas testimoniales, ajenas a la consideración de la gobernabilidad.

Es cierto que el oficialismo machaca con eso, pero no lo hace sólo porque es oficialismo, sino también porque es gobierno: una muestra muy clara de esto la dio la semana pasada un lúcido opositor, el socialista gobernador de Santa Fe, Hermes Binner, en su contrapunto con el senador Rubén Giustiniani (también socialista, y electo por esa provincia en 2009). En declaraciones a LT8, Binner destacó: "nosotros planteamos la necesidad de un diálogo con el gobierno nacional. Nosotros tenemos que seguir gobernando porque es lo que está requiriendo la población y tenemos que tener respuesta hacia todos los temas, como salud, trabajo, educación (...) la verdad que sobre todos estos temas nosotros no conocemos cuál es la posición alternativa que tiene Giustiniani", remarcando que en esos temas se requiere tener una buena relación y diálogo con el gobierno nacional, algo que, según la visión de Binner, Giustiniani obstruye al hacer causa común con el denominado "Grupo A" de la oposición al gobierno nacional.

A una baja perfomance opositora en el item "gobernabilidad" se le suma entonces una superabundancia (inflación) de candidatos (a mayor cantidad de candidatos de una fuerza, menos chances de llegar al poder, en un contexto en el que no existe ley de lemas). De esto se ha dado cuenta también otro lúcido opositor, el presidente del bloque de diputados nacionales de la UCR, Ricardo Gil Lavedra (alfonsinista), quien sostuvo la semana pasada que "el radicalismo necesita definir con premura cuál es su candidato a presidente, porque quien tiene tres candidatos parece que no tuviera ninguno" (en alusión a Julio Cobos, Ricardo Alfonsín y Ernesto Sanz). Gil Lavedra afirmó además que "esperar hasta agosto en esta indefinición es excesivo y perjudica, claramente, las chances electorales del partido".

Este recrudecimiento del "juego propio" y el internismo en las fuerzas opositoras (los defectos "ajenos") es el que hoy le facilita al oficialismo el escenario, (además del impulso de sus propias "virtudes"). Escenario que puede cambiar si se esbozan alianzas entre algunos opositores (por ejemplo, Duhalde y Macri) o si el radicalismo puede definir una fórmula competitiva: a priori, las mejores chances podrían ser las de una coalición entre el alfonsinismo, el socialismo orientado por Hermes Binner (aunque él enfrenta una dura interna en su propia provincia para imponer su delfín como candidato a gobernador, resistido por el senador Giustiniani) y el GEN liderado por Margarita Stolbizer (ex aliada de Elisa Carrió).

miércoles, 5 de enero de 2011

Empresarios, entre el optimismo y la desconfianza


De acuerdo con un informe elaborado por Grant Thorton International, los empresarios argentinos más que duplicaron su confianza con miras a 2011, ubicando al país en el top 10 de las naciones más optimistas de cara al nuevo año: 75% de los empresarios encuestados dijo ser «muy o algo optimista» en las perspectivas para 2011, apenas 5% se mostró «algo o muy pesimista» y 20% no se manifestó por ninguna de las dos opciones. Así, más allá del alto nivel de inflación que se espera (proyectado alrededor del 30%) y las elecciones (tradicionalmente asociadas a incertidumbre) el índice se ubicó en +70%, 39 puntos por encima de lo registrado en 2010.

Parte de la explicación está en el buen desempeño que se prevé a nivel regional en 2011 (tema que tocamos en el post anterior de este blog): los niveles de confianza sobre el desempeño económico son más altos en Latinoamérica que en cualquier otra parte del mundo, con un promedio de +75%, muy por encima del +50% registrado en Norteamérica, del +22% europeo y del promedio global (+23%). Los países líderes en optimismo son Chile (+95%), Brasil (+79%), Argentina (+70%) y México (+64%).

Por contrapartida, la Unión Europea muestra los efectos de la crisis y la dispar situación económica entre lo que Bush llamó en su momento críticamente "la vieja Europa" (Alemania y Francia, con una situación económica más robusta) y la Europa "periférica": Alemania está en en el octavo lugar del ranking, con un optimismo entre los ejecutivos y directores de empresas que llega al +75%, en tanto que España se ubica en el penúltimo lugar, con -50%, sólo superada por Japón que tiene un -71% (a España, que con Aznar al frente fue halagado por Bush como "la nueva Europa" por su apoyo a la política exterior yanqui, le está yendo peor que a la vieja Europa, tema que también tocamos en el post anterior). El optimismo también resultó previsiblemente bajo en otros países europeos con problemas en su deuda soberana, como Irlanda (-45%) y Grecia (-44%).

Hay que tener en cuenta que las personas encuestadas son CEOs, directores, presidentes y otros ejecutivos de alto nivel, en sectores como manufactura, servicios, comercio minorista y construcción, entre otros. A nivel local, la muestra tiende a abarcar todas las actividades mencionadas: Arnaldo Hasenclever, managing partner de Grant Thorton Argentina, destacó que "los empresarios argentinos se mostraron mucho más optimistas para este año nuevo de lo que eran para el 2010, cuando el mundo todavía no generaba una recuperación económica después de la crisis. Los países vecinos de Argentina están alcanzando crecimientos económicos importantes y eso está contagiando a las empresas locales. Los precios de los commodities están altos y con ello la economía argentina se beneficia enormemente. Si bien se trata de un año electoral, los empresarios argentinos vislumbran un año con buenos niveles de actividad."

Evaluaciones de diversos analistas confirman el optimismo en cuanto al desempeño macroeconómico y los negocios. Según el Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas, la economía mundial crecerá un 4% en 2011, lo que beneficiará a los países emergentes como Argentina, con una continuidad de lo que se llama "el viento de cola": tasas de interés bajas en las economías desarrolladas y precios internacionales que, en los últimos doce meses, muestran aumentos del 23% para la soja y del 32% en los casos de trigo y maíz. Es fuerte la percepción de que el contexto internacional es sumamente favorable, de que el mundo seguirá demandando este año los productos estrella de las exportaciones argentinas (entre ellos, la soja) y si bien hay cierta preocupación por la sequía, se prevé que aunque la cosecha sea un poco menor que la potencial, de todos modos será altamente redituable con los actuales precios, lo que beneficiará tanto a los productores como al Gobierno en su recaudación (por las retenciones).

Por otro lado, en general el sector industrial parece confiado en las acciones que puede tomar el Gobierno llegado para sostener la producción en caso de riesgo (la principal preocupación es el atraso del dólar, que, argumentan, les resta competitividad) aunque la clave sigue siendo Brasil, el principal socio comercial y geopolítico de la Argentina: con todo, se prevé una continuidad de la política de crecimiento de Brasil y que el real se mantenga más fuerte que el peso en relación al dólar, lo que alentaría que la industria nacional siga creciendo fuerte en 2011.

En cuanto al consumo, se anticipa que seguirá sostenido y fuerte: las ventas registradas en 2010 fueron muy buenas (en algunos sectores, el fin de año arrojó incrementos por encima del 30%), digno cierre de un año en el que la confianza de los consumidores mejoró casi 12%, según el informe sobre los Índices de Confianza del Consumidor (ICC), Ahorrista (ICA) y Familias (ICF) que realizó a Fundación Mercado (a partir de una encuesta en las ciudades más grandes del país): diciembre de 2010 arrojó en la comparación interanual con el mismo mes de 2009 que el ICC aumentó un 11,9% y el ICA un 5,5%, determinando una variación positiva de 11% para el ICF.

Sin embargo, pese a todas estas señales positivas, los empresarios también dejan traslucir cierta desconfianza: esta semana, Ámbito Financiero publicó una nota en la cual fuentes de ese sector dejan traslucir que temen que el gobierno nacional los elija como "enemigos" en este año electoral, específicamente por la inflación.

¿Existen condiciones en la opinión pública para una línea discursiva en este sentido? En diciembre pasado, en un post sobre la inflación, citamos un estudio que hablaba de un deterioro de la consideración social del empresariado en la Argentina: según un relevamiento de la consultora de investigación de opinión pública y medios CIO, entre 2009 y 2010, las empresas cayeron del 23% al 13% en nivel de confianza, el más bajo en décadas, mientras que el gobierno creció del 12% al 22% (datos tomados antes del fallecimiento de Néstor Kirchner). Haciéndose eco de ese dato, el el especialista en imagen Diego Dillenberger resaltaba que, como después de la muerte del ex presidente se había acelerado la recuperación de la imagen del gobierno, el hecho de que el mismo cuente con una mejor valoración que los empresarios "debiera encender una luz amarilla en el empresariado: si callan ante las acusaciones de que son los culpables de la inflación, corren el riesgo de convertirse en actores sociales más debilitados de lo que ya están". En cambio, según el estudio ASPCA sobre valoración de grupos sociales por parte de la opinión pública, los industriales y productores tienen un 89% de imagen positiva, mientras que los sindicalistas reciben 79% de valoración negativa, sin visos de mejora, según Santiago Rossi, Director de Ipsos Mora y Araujo.

Mas allá de estos datos de opinión pública (que aparecen como inconciliables, aunque no sean comparables linealmente, pues el primero mide confianza y el segundo si los grupos considerados contribuyen o perjudican al país) parte del temor de los empresarios a ser culpados por la inflación se vincula con pasadas escaramuzas con funcionarios nacionales durante 2010. Asimismo, en la desconfianza empresaria inciden las reservas del sector hacia el discurso sindical de Hugo Moyano (y, más importante todavía, sus medidas de presión como bloqueos a empresas, si bien motorizadas por reclamos gremiales y no por la discusión en torno a la inflación). Las paritarias para 2011 y el meneado "diálogo social" (para no hablar del resistido proyecto de reparto de las ganancias) integran también el "cóctel" de preocupaciones empresariales.

Por otro lado, según una encuesta realizada por KPMG, el 50% de los empresarios espera un incremento de la presión tributaria en el mediano y largo plazo (suba de impuestos) y cerca del 90% considera que el sistema tributario afecta sus decisiones de inversión. El estudio abarcó a responsables impositivos y gerentes financieros de empresas de primera línea de origen nacional y multinacional, de diversos rubros: los tributos considerados como las principales trabas a la inversión son el impuesto al cheque, Ganancias e Ingresos Brutos. El 81% de los encuestados consideró "alto" el grado de presión tributaria en el desarrollo de los negocios en el país, 75% sostuvo que el sistema tributario no favorece aspectos como el ahorro, la bancarización, la formalización de la economía, el fortalecimiento de las economías regionales, el consumo y nuevas inversiones.

En cuanto a lo positivo en el ámbito tributario, más de la mitad de los encuestados consideró que la AFIP realiza una gestión entre buena y muy buena en materia de objetividad y transparencia; en cambio, consideran entre regular y mala la calidad de la gestión de los fiscos provinciales y municipales.

lunes, 3 de enero de 2011

Datos y tendencias internacionales


El Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé para 2011 una recuperación económica global a dos velocidades: un flojo crecimiento entre los países desarrollados y una expansión acelerada en las economías de mercados emergentes. El economista jefe del FMI, Olivier Blanchard, planteó que es vital que los países logren reequilibrar sus economías permitiendo que los tipos de cambio se ajusten más libremente y adoptando medidas para controlar el endeudamiento: "sin este reajuste global, no habrá recuperación saludable".

Por su parte, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) destacó recientemente que los países latinoamericanos se recuperaron en gran medida en 2010 de la crisis financiera internacional. En el informe de fin de año al Directorio Ejecutivo, el presidente del BID, Luis Moreno, destacó que "la economía política de la región nos muestra a gobiernos democráticos de distinto signo que han adoptado, con un enfoque muy pragmático, políticas macroeconómicas eficaces". El pronóstico de crecimiento para la región es mayor que para las economías desarrolladas, las instituciones financieras, monetarias y fiscales son mucho más sólidas, los recursos que el mundo demanda abundan en la región y la política social ha dado cuenta de avances importantes, logros que han permitido reducir la pobreza en América Latina y el Caribe al 31,9 por ciento en 2010 (contra el 33,1 de 2009 y el 44 de 2002).

¿Cuáles son cuestiones clave para la economía internacional en 2011? (y, por qué no, para su eventual impacto local y regional). Fundamentalmente tres:

1) la crisis en EE.UU: según la Investigación sobre la Comunidad Estadounidense de la Oficina del Censo de USA, el índice de pobreza alcanza al 14,3% de la población (43,6 millones de personas). Es decir, 1 de cada 7 estadounidenses vive en la pobreza, el mayor número registrado desde que comenzaron a hacerse las estimaciones en los años ´60 (por caso, entre 2008 y 2009, el índice de pobreza de los americanos de menos de 18 años pasó del 19% a un 20,7%, lo que implica que 1 de cada 5 niños americanos vive ahora en la pobreza). Aunque oficialmente la Gran Recesión se dio por terminada a mediados de 2009, el índice de desempleo continúa siendo alto (casi un 10%). A eso se suma que la fuerza de trabajo local gana menos, ya que la renta media de las familias americanas viene en descenso, lo que impacta en el estilo de vida.

En general, los analistas plantean que se han reducido las dudas sobre una recaída de la economía de EE.UU (se prevé que en 2011 crezca entre el 2% y el 2,5%) aunque la situación fiscal seguirá en el tapete, porque el déficit se mantiene cerca del 10% del PBI y por el temor al impacto de una posible desaceleración económica sobre las cuentas fiscales. Sin embargo, en su reciente visita a la Argentina, Joseph Stiglitz (uno de mis economistas de cabecera, premio Nobel) planteó su escepticismo sobre la economía americana, criticando al gobierno de Barack Obama -que, en su opinión, no está haciendo nada para ayudar a la gente a pagar sus hipotecas y salvar sus viviendas- y alertó que ese país pasará en 2011 dificultades más duras que en 2010. Stiglitz pronosticó que en 2011 EE.UU sufrirá "más turbulencias financieras (...) los países industrializados no se recuperaron de la crisis de 2008. El desempleo en Estados Unidos y Europa se mantiene en torno al 10%, mientras que las medidas de expansión fiscal que se tomaron a fines de 2008 y en 2009 ya agotaron sus efectos (...) estas políticas no están siendo renovadas, sino que por el contrario, en Europa hay una tendencia a la austeridad y EE.UU. enfrenta una grave amenaza de seguir el mismo camino".

Para Stiglitz, la apuesta de los gobiernos en 2008 era que en dos años el problema iba a estar solucionado y se comenzaría a repagar la deuda y a recuperar el favor de los votantes, "pero fue un muy mal pronóstico. El crecimiento en los países ricos se va a desacelerar en 2011". Por contrapartida, Stiglitz halagó la economía argentina con su opinión de que el mejor sistema que hay para salir de la crisis financiera es el que empleó nuestro país -con estabilización de la economía vía alicientes al consumo y una política económica que tranquiliza al público para que gaste más- a diferencia de la receta que se está aplicando en Europa que, según él, lo único que pretende es salvar a los bancos.

2) la crisis en Europa: Stiglitz alertó que la economía mundial podría registrar una nueva crisis por las secuelas de la debacle de 2008 que aún impacta en los países industrializados: ejemplificó que España, Grecia e Irlanda están en una situación muy similar a la de la Argentina en los meses previos al estallido de diciembre de 2001. Por su parte, según el Center for Economics and Business Research (centro de estudios británico) los países de la eurozona sólo tienen un 20 % de probabilidades (apenas 1 de 5) de sobrevivir en su formato actual durante la próxima década, debido a los desequilibrios existentes entre sus miembros. El centro de estudios prevé que España e Italia tendrían que refinanciar unos 400.000 millones de euros en bonos entre marzo y julio de 2011, algo que potencialmente podría desencadenar nuevas tensiones, y remarca que la crisis de la deuda soberana en Grecia e Irlanda en 2010 ha disparado las especulaciones de que Alemania podría "perder la paciencia" y quitar apoyo (indispensable) a los programas de rescate, lo que desencadenaría una división en el bloque actual de la eurozona.

Mientras la nación báltica Estonia se ha convertido en el 17mo. integrante de la Unión Europea que adopta al euro como moneda (en una medida tendente a profundizar su integración económica con el bloque), en Eslovaquia el presidente del Parlamento, Richard Sulik, afirmó estar preparando un "Plan B" para un posible regreso de ese país a su anterior moneda, la corona eslovaca, afirmando que la adhesión de Eslovaquia a la zona euro fue a causa a la promesa de “una moneda estable y reglas fijas. Hoy, dos años más tarde, lamentablemente estas normas no son iguales para todos. La Comisión Europea ha adoptado medidas que se encuentran lejos de una actitud responsable”. En agosto pasado, Eslovaquia -miembro desde 2004 de la Unión Europea y desde 2009 de la zona euro -fue el único país de la eurozona que se opuso al plan de rescate de Grecia. Iván Miklos, ministro de Finanzas de ese país, opinó que, a largo plazo, Grecia y Portugal deberían salir de la eurozona y que las medidas aplicadas por la Unión para apoyar a las economías de Grecia e Irlanda no son eficaces.

Las asimetrías entre países son un tema crucial. The Conference Board afirmó que el índice de crecimiento económico de la eurozona avanzó 0,7 punto en noviembre de 2010, tras una subida de 0,3 punto en octubre y después de permanecer estable en septiembre; sin embargo, las diferencias entre los índices de crecimiento de Alemania (0,8%) y España (-0,4%) demuestran que la mejora en las condiciones económicas sigue siendo desigual. Otras señales -como el indicador PMI que elabora Markit- muestran que la recuperación de la eurozona se desaceleró en diciembre, a pesar de un crecimiento casi récord en Alemania. Chris Williamson, economista jefe de Markit, descató esa disparidad: "un ritmo de crecimiento casi récord en Alemania, que habría marcado un incremento en el trimestre del 1% y del 3,6% en el ejercicio, y una robusta expansión en Francia contrastan con una desaceleración y cuasi estancamiento en los otros países de la zona euro (...) estas diferencias de crecimiento han surgido porque la expansión impulsada por el sector manufacturero no ha conllevado a unos mejores resultados del sector servicios en los países más débiles de la región y debido a la renovada destrucción de empleo fuera de las 2 principales economías de la zona euro".

En Alemania, más de la mitad de las empresas teme la ruptura de la eurozona, a raíz de la delicada situación fiscal que atraviesan países como Grecia, Irlanda o Portugal, aunque se muestran muy optimistas respecto a la situación económica de su propio país: según una encuesta de Ernst & Young International, el 47% de las compañías de Alemania creen que la ruptura de la eurozona es un "peligro realista" a "mediano plazo" y 64% de las 700 empresas encuestadas dudan de que países como Grecia, Irlanda, Portugal y España vuelvan a contener sus déficits presupuestarios, de acuerdo a un sondeo citado por el diario germano Die Welt.

Respecto a la postura de la opinión pública germana, según el instituto You-Gov, de Colonia, Alemania, 49% de los ciudadanos alemanes desearía dar marcha atrás y regresar al marco alemán, contra 41% que prefiere seguir con el euro. Asimismo, 67% de los ciudadanos se muestran preocupados por la estabilidad del euro. Si bien la llamada "nostalgia" por el marco ha sido una constante desde la implantación de la moneda común, la crisis actual de Europa ha intensificado ese sentimiento.

Los analistas prevén que Europa en 2011 puede crecer entre el 1% y el 2%, en un marco donde pueden darse nuevos salvatajes o rescates, alto endeudamiento (público y privado), altas y crecientes tasas de interés y un bajo crecimiento en Grecia, Irlanda, Portugal y España. Portugal está al tope de las apuestas como candidato al mecanismo de rescate europeo (España quizá no lo necesite si tiene éxito en su programa de ajuste fiscal, pero hay que considerar que ese país enfrenta vencimientos de deuda por más de 121.000 millones de euros, mientras que las entidades financieras españolas afrontan otros 97.500 millones este año).

3) otro dato clave, por supuesto, es el comportamiento de China, que no sólo es un demandante principal de las exportaciones latinoamericanas (y argentinas) sino un fuerte tenedor de bonos de deuda de EE.UU y países europeos. Respecto a esto último, China anunció que seguirá comprando deuda pública española, lo cual se interpretó como una señal de confianza del gigante asiático en las perspectivas del país ibérico. El vice primer ministro chino Li Keqiang declaró que China "apoya las medidas adoptadas por España para el reajuste económico y financiero, con la firme convicción de que conseguirá la recuperación económica general". China prometió apoyar las economías más debilitadas de la eurozona, después de la crisis de la deuda soberana en el bloque (hay que considerar que Europa es el primer comprador de exportaciones chinas). China también compraría bonos del Tesoro de Grecia y Portugal para ayudarlos a financiarse, aunque aún no se precisaron cifras.

Puertas adentro, el gigante asiático profundiza medidas para contener su creciente inflación (el IPC se situó en noviembre en el 5,1% en tasa interanual, la cifra más elevada en 28 meses): el banco central de ese país anunció recientemente que planea continuar con su política monetaria restrictiva en 2011. China también libra una batalla por enfriar la expansión del mercado inmobiliario: en contexto, esto puede implicar "daños colaterales" para otros países, porque es el principal consumidor del mundo en varios commodities (en los que representa más del 55% de la demanda mundial) y si enfría su economía para desacelerar su crecimiento, quienes exportan a ese país seguramente lo sentirán (de hecho, ya se dan por descontadas dos subas de las tasas de interés en el primer semestre de 2011). De la política monetaria china proviene, entonces, una fuente de incertidumbre. Con todo, las proyecciones para los principales países emergentes son alentadoras, con un crecimiento chino del 9%, de la India del 8% y de Brasil el 4,5% (lo que favorece, transitivamente, a Argentina).

viernes, 31 de diciembre de 2010

Datos y tendencias económicas de fin de año


En 2010, el riesgo país argentino se redujo a menos de la mitad: llegó a estar cerca de los 900 puntos a finales de mayo, y actualmente se ubica por debajo de 500. Sin embargo, pese a esa sensible caída, Argentina aún mantiene un nivel muy superior al de Brasil (175), Perú (160) o Uruguay (180). Brasil y Perú, que tienen la calificación "investment grade" (economías con grado de inversión) vieron reducirse su riesgo país 8% y 4%, respectivamente, este año.

¿Por qué Argentina es peor calificada? Los analistas lo atribuyen centralmente a cuestiones políticas: pese a las críticas que corren al gobierno por "izquierda", el modelo "K" es menos amigable para el establishment financiero que gobiernos de la región considerados de "centroizquierda" o "progresistas" (como Brasil y Uruguay, por caso). Javier Kulesz, de UBS (Unión de Bancos Suizos) admitió recientemente que las razones no tienen nada que ver con los fundamentos macroeconómicos. En la misma línea, Hans Humes -del fondo de inversión Greylock Capital Management- también ha coincidido en que Argentina está "subvaluada" en comparación con los países de la región, por lo que el establishment llama "incertidumbre política".

Por su parte, las calificadoras de riesgo incrementaron este año la nota de la Argentina, pero la economía nacional todavía está lejos del grado de inversión. Para Fitch Ratings, la calificación argentina es "B", un nivel que si bien tiene perspectiva estable, pertenece a la lista de países "con un significativo riesgo crediticio", según los estándares de las calificadoras. Para Moodys, la calificación es "B3". En este sentido, Alejandro Vanoli, presidente de la Comisión Nacional de Valores (CNV), señaló que existe un fuerte sesgo de las calificadoras con la Argentina: "estoy seguro de que si le pasamos todos los datos sin ponerle el nombre del país, tendríamos un resultado muchísimo mejor. Ya deberíamos estar dentro del grado de inversión". Fundamentos de esta postura: fuerte crecimiento de la economía en 2010 (alrededor del 9%), acumulación de reservas en el Banco Central por encima de los 52 mil millones de dólares y un canje de deuda que superó el 90% de aceptación.

Aunque Jaime Reusche (director de calificaciones soberanas para Latinoamérica de Fitch) sugiere que una forma de escalar rápidamente posiciones para la economía local podría ser "regresar a los mercados internacionales, porque diversifica las fuentes de financiamiento", Vanoli discrepa: "si no se volvió al mercado, es porque no se necesita. Hubiera sido un mal mensaje que no bien hubiéramos podido endeudarnos al 10% o en un dígito, hubiéramos salido corriendo a los mercados (...) no hay que olvidarse que éstas son las mismas calificadoras que les dieron nota máxima a las estructuras titulizadas en Estados Unidos y algunos países europeos que no entraron en default gracias al eurogrupo".

Un repaso por los principales datos, diagnósticos y tendencias que destacan economistas y estudios econométricos de distinta filiación y organismos internacionales:

1) Miguel Bein (estudio Bein) remarca que se ha diversificado la producción y las exportaciones: no sólo hay un boom de materias primas agrícolas, también las manufacturas de origen agropecuario (MOA) crecieron de manera significativa y las industriales (MOI) vienen en ascenso. En este crecimiento confluyen las políticas del Gobierno y también la combinación de una revolución agrícola, desde la oferta, y la explosión de la demanda. "La Argentina se convirtió en una economía a la que le sobran dólares. Desde una visión optimista, se puede decir que se van afuera los dólares que surgen de la estructura económica, por el superávit de cuenta corriente, es decir que se produjeron dentro del país. Las híper en la Argentina se dieron como resultado de falta de dólares". Por esta razón, Bein descarta la posibilidad de nuevas hiperinflaciones a corto y medio plazo, si bien plantea que el aumento de precios es un problema alimentado por el nivel alto del gasto público. Para 2011, Bein estima que la inflación rondará el 24%, aunque si hay acuerdo social, puede bajar al 20%. Otro punto a favor del país es la menor incidencia de la deuda pública. "Un poco con el canje, otro con los bonos que ajustan por CER, pero se logró que hoy represente un 16% del PBI la deuda que flota en el mercado" destaca Bein, quien augura que en 2011 la economía va a crecer un 6,5%.

2) Santiago Gallichio (asesor económico del senador Ernesto Sanz, titular de la UCR y potencial precandidato presidencial para 2011) resalta que la recuperación se dio más rápido de lo que se esperaba, ya que se creía que éste iba a ser un año mediocre -con un crecimiento del 4,5%- y en realidad termina con un alza superior al 7%. "Esperamos que 2011 sea un año bueno pero no sorprendente. Es importante ver el nivel de incertidumbre que habrá el año próximo, dado que es un año electoral (...)Si hay un desenlace electoral favorable al actual Gobierno seguirá un buen desempeño económico, pero con continuidad de política antimercado" .

3) Iván Heyn (de La Cámpora) enfatiza que en los últimos siete años la deuda bajó del 160% del PBI al 20% y la producción industrial creció un 60%. Admite los movimientos de precios -que atribuye a surge de tener una economía que crece fuerte- plantea que hacia futuro hay que resolver esas tensiones mediante "acuerdos sociales" (en la línea que impulsa el gobierno nacional), y defiende la política cambiaria: "si se hubiera dejado flotar el tipo de cambio, hubiésemos estado hoy con un dólar depreciado, hecho que no favorece al resto de los sectores productivos. El agropecuario tiene una fuerte productividad, pero el industrial necesita otro tipo de cambio. La política económica desde 2003 supo interpretar esta heterogeneidad".

4) Federico Sturzenegger (presidente del Banco Ciudad) cuestiona los déficits en materia de institucionalidad: "los empresarios sienten que no hay certidumbre y no invierten. Hoy la Argentina está 5ª en ranking de inversión extranjera en Latinoamérica" y critica al Banco Central, "que emite al 35%, y a ese número apunta la inflación. Lo peor es que no puede haber financiamiento a largo plazo con esta inflación. Creo que puede bajarse el nivel de emisión sin afectar el crecimiento".

En cuanto a la política cambiaria, es oportuna una digresión: en 2010 la compra de dólares del BCRA sobrepasa los u$s 11.000 millones (cifra que es la segunda más alta desde la salida de la convertibilidad, sólo superada por los u$s 14.000 millones adquiridos en 2006) monto prácticamente idéntico al superávit comercial de este año: las autoridades del BCRA defienden esta fuerte intervención, pese a que requiere de una gran emisión de pesos, con el argumento de que «si no interveníamos no hubiéramos podido defender la paridad cambiaria, con la pérdida de competitividad que eso conlleva» (es decir, el dólar hubiera bajado).

5) Según Econométrica, el año que viene se combina un contexto internacional muy favorable que, si Europa no patea el tablero, va a ser bueno para los emergentes: para Argentina, los términos del intercambio vuelven a los máximos de 2008 y se proyecta un crecimiento del 5,5%.

6) Econviews trabaja con una hipótesis de que el consumo privado tenga un crecimiento promedio real de 5,5% durante 2011, con algunos renglones como electrodomésticos, que seguirán en un ritmo más alto, en torno de 8%. También se espera un nuevo récord de venta de autos cero kilómetro: "a pesar de la inflación, el consumo seguirá impulsado por el mantenimiento de políticas de ingreso fuertemente expansivas, apoyadas en aumentos salariales que promueven mayores ingresos en vastos sectores de la población, especialmente valuados en dólares", destaca la consultora que dirige Miguel Kiguel.

7) La entrada de capitales ya es la más alta en dos años y medio: el tercer trimestre del 2010 reflejó un fuerte ingreso de los mismos, que no se verificaba desde hacía dos años y medio. La entrada neta de fondos en el período julio-septiembre alcanzó los u$s 848 millones, el valor más alto desde los u$s 969 millones del primer trimestre del 2008 (a partir de ese momento, el conflicto interno con el campo y los efectos de la crisis financiera global provocaron una constante salida de capitales).

8) de acuerdo a la consultora Orlando Ferreres & Asociados, la inversión en noviembre creció, alcanzando el nivel más alto de los últimos años: el monto invertido totalizó u$s 7.168 millones, un 3% más que en octubre (representa un crecimiento interanual del 16,7% y una participación sobre el PBI del 23,6%).

9) según la consultora Deloitte, la economía argentina continuará su etapa expansiva en 2011, aunque moderará levemente su ritmo: el 2010 cerrará con una suba del 8,5%, mientras que el año próximo avanzará 5,7%.

10) finalmente, ¿qué perciben los ciudadanos? Según TNS Gallup, en materia de expectativas, la mitad de los argentinos piensa que 2011 será un año mejor que 2010, mientras que 3 de cada 10 creen que va a ser igual y sólo el 20% piensa que será peor. Ricardo Hermelo, director de Opinión Pública de la consultora, explica que "el optimismo de los argentinos para el 2011 se asocia más a mejoras económicas que a una esperanza en que se solucionen los conflictos sociales". En este contexto, 4 de cada 10 entrevistados afirman que la evolución de la economía del país se mantendrá igual, el 30% espera una mejoría y el 20% anticipa problemas económicos. Respecto al desempleo, el 40% opina que se mantendrá igual al 2010, el 30% considera que aumentará y el resto que disminuirá, mientras que la mitad de los argentinos considera que los conflictos sociales en la Argentina se mantendrán en el mismo nivel durante 2011 (3 de cada 10 encuestados afirma que aumentará y sólo un 10% considera que disminuirán).