En el posteo anterior veíamos como el ajuste sufrido por la economía doméstica de las mayorías en 2018 impactaba en forma de "vacas flacas" a nivel consumo y en el formato de "vacas flacas" en el sentido "vacacional" del término (caída en la proporción de quienes salen de vacaciones, caídas en las vacaciones en destinos del exterior y mayor foco en vacaciones de una semana o menos de duración). Las tendencias sobre el cierre del 2018 y de cara a este año no permiten abrigar optimismo: de acuerdo con las mediciones de la consultora especializada en consumo Kantar Worldpanel, hasta noviembre de 2018 los precios de los productos de primera necesidad subieron 39% y los gastos de las familias unos 10 puntos menos (aún falta procesar los datos de diciembre pasado). La caída se explica, en parte, por la búsqueda de segundas marcas más baratas o bocas de expendio más convenientes, pero también por la caída en el volumen del consumo. Antes del último anuncio de aumento de tarifas, ya se estimaba que esa merma seguiría este año, con un retroceso de cerca del 1,5% (que podría ser mayor cuando impacte el "tarifazo"). En la misma línea, el Índice de Confianza del Consumidor (ICC) del Centro de Investigación en Finanzas (CIF) de la Escuela de Negocios de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT) cerró 7,2 puntos porcentuales por debajo de diciembre del 2017 y 8,5 pp por debajo de diciembre de 2016 (ver datos arriba; click para agrandar), aunque algo por encima del mes inmediato anterior, noviembre de 2018. Así, el año concluyó claramente con un acumulado negativo, pese a la relativa estabilización del tipo de cambio a fin de año. En ese marco, el "humor" de los consumidores sigue en terreno francamente negativo, lo que impactará en las decisiones de compra a corto y mediano plazo y en la evolución de los indicadores de consumo en los próximos trimestres.
En la medida en que consumidor y elector son la misma persona mirada desde dos ópticas (la del mercado y la del electorado, como dimensiones de la misma comunidad), resulta consistente que el pesimismo en el consumo impregne también la evaluación del oficialismo. Así, según la medición de diciembre de Gustavo Córdoba y Asociados, "Mauricio Macri cierra el año con una negativa que roza el 60%. Es el máximo nivel de negatividad que hemos detectado en su imagen desde que asumió como presidente" (ver datos arriba; click para agrandar). Así, mientras otros estudios reportan una estabilización en la imagen del oficialismo (no suba, en rigor, ya que para ello es necesario que la variación sea estadísticamente significativa), según los números de Córdoba & Asociados se mantiene la pendiente descendente. En el caso de la última medición de Udesa del 2018, se insinúa una baja del pesimismo comparado con el peor momento de gestión en la evaluación retrospectiva (octubre de 2018) y también respecto al peor momento en términos de expectativas (agosto de 2018), pero siempre en terreno negativo (ver datos abajo; click para agrandar).
Asimismo, la encuesta de Udesa muestra claramente que los dirigentes oficialistas (Mauricio Macri, María Eugenia Vidal, Elisa Carrió) y "opo-oficialistas" (Juan Urtubey, Sergio Massa) pierden imagen positiva desde hace un año, mientras que, por el contrario, la opositora más nítida (CFK) viene en lenta recuperación (ver datos abajo; click para agrandar). Esto recrea de cara al 2019 las condiciones para una nueva polarización entre Cambiemos y Unidad Ciudadana, en este caso simétrica, con ambos polos en torno al 30% de intención de voto (a diferencia de la asimétrica del 2017, pero replicando de ese proceso el carácter relegado de las figuras del peronismo antiK y similares, fuera de la pelea por la primera minoría electoral).
Aún peor es el panorama que arroja un estudio global sobre 2018 realizado por el Grupo de Opinión Pública (GOP), que lidera Raúl Timerman. Sobre la base de encuestas a lo largo de todo el ciclo de gobierno de Macri (unas 30 mediciones), analizó su evaluación y cómo fueron cambiando las opiniones respecto del mandatario y su gobierno con las preocupaciones sobre inflación, inseguridad y lo que el GOP llama humor social, que combina la propensión a consumir, expectativas sobre el futuro y capacidad de ahorro, entre otras variables. Al cierre del 2018, el malhumor social alcanzó el 75%, pico negativo con el peor registro histórico desde que lo mide el GOP. Eso perfiló un fin de año con la más alta preocupación por la inflación, el peor humor social, bajísima propensión al consumo y, consecuentemente, un récord de caída en las opiniones favorables a Macri: la curva muestra que el oficialismo pasó por escalas de un 60% de opiniones positivas a apenas 21,8% al cierre del 2018 (ver datos abajo, click para agrandar; la línea amarilla muestra los momentos puntuales en la opinión sobre el presidente, y la roja muestra la tendencia).
Concepto acuñado por el filósofo inglés Joseph Glanvill, el clima de opinión nos rodea. Existen ciencias para medirlo, pero también hay lugar para lo inesperado, tal como el aleteo de una mariposa en Pekín puede desatar un huracán en México que contraríe el pronóstico del tiempo. Este blog de tendencias de opinión pública e influencia social pretende aportar elementos al "sensor cuasiestadístico" con que sondeamos el ambiente y ser un foro para intercambiar puntos de vista.
martes, 8 de enero de 2019
jueves, 3 de enero de 2019
De "empoderados" a "emparedados": la clase media se ajusta con "vacas flacas" (1)
En diversos posteos de este blog hemos compartido datos que muestran la ampliación de la clase media durante la era K (ver datos al lado;click para agrandar) y, por contrapartida, el ajuste durante los dos primeros años de la gestión Cambiemos (ver datos abajo; click para agrandar). Así, la clase media "empoderada" en la década anterior pasa a situación de "emparedada" ahora, ajustando su economía doméstica para una era de vacas flacas. Sobre el cierre del 2018, diversos estudios agregaron información a esta tendencia. Según la última ola de medición de consumo de la consultora Trendcity, la inflación preocupa al 80% de los argentinos (+ 15 puntos porcentuales respecto a la medición anterior), los bajos salarios al 58% (+ 14 pp) y el dólar al 44%, indicador que no aparecía en la medición anterior. De acuerdo al informe, casi 6 de cada 10 argentinos al cierre del 2018 creen que su situación económica actual es regular o mala. La perspectiva a futuro no logra reeditar la ilusión respecto de la economía y la misma proporción considera que su situación económica en los próximos 6 meses continuará siendo regular o mala. En ese marco, un 95% cree que tendrá que disminuir su consumo durante los próximos 6 meses de alguna categoría, según el estudio. "En un contexto de dólar volátil, acuerdo con el FMI y movilizaciones sindicales, entre otras cosas,- el país transita un escenario donde vuelven viejos fantasmas: volatilidad cambiaría, tasas altas, más inflación y riesgo país en alza", explica el informe.
"El contexto de volatilidad cambiaría, tasas altas, más inflación y riesgo país en alza, produce efectos concretos en el humor social. El ajuste realizado hasta el momento en gastos fijos parece insuficiente y genera un alto nivel de incertidumbre que repercute en el consumo masivo. En esta última ola crece la preocupación por la economía, la inflación y el dólar, y su consecuente efecto sobre el salario real. Crece también la preocupación por la salud, como posible efecto de la incertidumbre económica. No sólo el consumidor no logró descomprimir en las olas anteriores sino que necesita profundizar sus estrategias de ajuste. El ajuste en el consumo se extiende a mayor cantidad de categorías”, explicó oportunamente Mariela Mociulsky, directora de Trendsity al caracterizar el impacto del ajuste en la clase media y otros niveles socieconómicos. Las categorías más perjudicadas son las vinculadas al placer o indulgencia (turismo – vacaciones 65%, salidas y entretenimiento 75% , indumentaria y calzado 60%, y peluquería con 39%). A su turno, los bienes durables y reparaciones también sufren el ajuste. Entre las categorías de consumo masivo los alimentos y bebidas serán “víctimas” para el 40% de los argentinos mientras perfumería e higiene personal para el 24% según las declaraciones de los encuestados. Según Mociulsky, la salud y la educación siempre han sido del grupo de gastos que se tiende a resguardar ("intocables”), pero comienzan incipientemente a rankear dentro del listado de ajustes al bolsillo por su alta incidencia dentro del gasto familiar. En definitiva, nos encontramos con un consumidor que ajusta sobre el ajuste: “las expectativas de mejora cedieron ante una realidad preocupante y tenemos un consumidor exigido, que debe redoblar los múltiples esfuerzos en defenderse de la inflación. Comienza a evidenciarse una proyección de ajuste sobre categorías como salud y educación evaluando alternativas que no impliquen una pérdida en términos de calidad. Se extreman medidas de control sobre el gasto. Se trata de un consumidor adaptado aunque angustiado, alejado del placer y el impulso”, evaluó.
"El contexto de volatilidad cambiaría, tasas altas, más inflación y riesgo país en alza, produce efectos concretos en el humor social. El ajuste realizado hasta el momento en gastos fijos parece insuficiente y genera un alto nivel de incertidumbre que repercute en el consumo masivo. En esta última ola crece la preocupación por la economía, la inflación y el dólar, y su consecuente efecto sobre el salario real. Crece también la preocupación por la salud, como posible efecto de la incertidumbre económica. No sólo el consumidor no logró descomprimir en las olas anteriores sino que necesita profundizar sus estrategias de ajuste. El ajuste en el consumo se extiende a mayor cantidad de categorías”, explicó oportunamente Mariela Mociulsky, directora de Trendsity al caracterizar el impacto del ajuste en la clase media y otros niveles socieconómicos. Las categorías más perjudicadas son las vinculadas al placer o indulgencia (turismo – vacaciones 65%, salidas y entretenimiento 75% , indumentaria y calzado 60%, y peluquería con 39%). A su turno, los bienes durables y reparaciones también sufren el ajuste. Entre las categorías de consumo masivo los alimentos y bebidas serán “víctimas” para el 40% de los argentinos mientras perfumería e higiene personal para el 24% según las declaraciones de los encuestados. Según Mociulsky, la salud y la educación siempre han sido del grupo de gastos que se tiende a resguardar ("intocables”), pero comienzan incipientemente a rankear dentro del listado de ajustes al bolsillo por su alta incidencia dentro del gasto familiar. En definitiva, nos encontramos con un consumidor que ajusta sobre el ajuste: “las expectativas de mejora cedieron ante una realidad preocupante y tenemos un consumidor exigido, que debe redoblar los múltiples esfuerzos en defenderse de la inflación. Comienza a evidenciarse una proyección de ajuste sobre categorías como salud y educación evaluando alternativas que no impliquen una pérdida en términos de calidad. Se extreman medidas de control sobre el gasto. Se trata de un consumidor adaptado aunque angustiado, alejado del placer y el impulso”, evaluó.
Profundizando en el tema vacaciones, las empresas de investigación Kantar Millward Brown y Kantar TNS encararon el estudio "Turismo en tiempo de crisis". Según el reporte, el 93% de los argentinos adultos declara haber reducido o dejado alguna categoría de consumo/gasto ante la situación económica y la fuerte suba del dólar. “Los viajes al exterior son uno de los hábitos que sufre, en mayor medida, una disminución de las compras afectadas por la devaluación”, señaló Agustina Servente, directora de Innovación de Kantar TNS y Kantar Millward Brown. El 80% aseguró haber hecho ajustes para hacer más eficiente el gasto, de manera de no dejar de viajar, adoptando medidas como: viajar menos que lo previsto (37%), elegir un destino más barato (25%), contratar opciones de vuelos/hospedajes más económicos (21%) u optar por métodos de pago más flexibles (12%). En ese marco, las aerolíneas low cost ganaron terreno como opción: un 10% de los argentinos ya realizó un viaje utilizando esta opción en el país, de acuerdo al informe. “Los que más probaron esta nueva forma de viajar son los segmentos ABC1 y D1”, resaltó Rodrigo Sarti, Business Developer de Kantar TNS y Kantar Millward Brown. Con todo, aún son minoritarias: ante la elección de un medio de transporte para un posible próximo viaje interno, un 29% de los argentinos continúa eligiendo las aerolíneas tradicionales, en tanto un 16% estaría dispuesto a optar por una low cost.
En pleno diciembre, la encuesta de Reyes Filadoro también había detectado el "enfriamento" en la intención de tomarse vacaciones: 72% decía que no lo haría, contra 17% que sí, y entre ellos la mitad pensaba tomarse apenas una semana o menos (ver datos arriba; click para agrandar). En este marco, la suba del dólar y los cambios en la financiación de las tarjetas y bancos hicieron que los argentinos favorecen la tendencia de que los argentinos se vuelquen al turismo nacional. Ya en septiembre pasado la venta de pasajes al exterior habían caído 35% y para el mismo mes la cantidad de argentinos que salieron del país bajó 10,8%. Esa tendencia se confirmó en los eventos de descuentos especiales para compras electrónicas Cyberweek y CyberMonday, donde los vuelos nacionales tuvieron más ventas en cantidad de unidades que los internacionales. Oportunamente, el coordinador de Turismo de la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (Cace), Martín Romano apuntó que “el turismo nacional tuvo más preponderancia, pero de todos modos se nota una caída en general de ventas de pasajes”. Por su parte, según ZonaProp, “la caída de internacional fue tan brusca que el crecimiento del turismo nacional no llega a compensarlo". Entre los que ahora optaron por hacer turismo nacional, el 58,91% mencionó que vacacionó en el exterior los últimos cinco años. Para el 40,25% de los encuestados, la decisión de quedarse en Argentina en verano responde a una cuestión económica, el 33,96% pondera la cercanía y el 25,79% dijo que prefiere recorrer el país.
La consultora Query en conjunto con MyR Asociados también realizó un sondeo de opinión pública acerca de las vacaciones, sobre una muestra de 1.224 argentinos contactados telefónicamente entre el 28 de noviembre y el 2 de diciembre mayores de 18 años. Mientras que en la temporada anterior se tomó vacaciones el 43%, para este año lo hará el 29%, una caída de 14 puntos porcentuales (ver datos arriba; click para agrandar). El ajuste se nota menos en la variable cantidad de tiempo de vacaciones: un 42% dice que el año anterior se tomó una semana, contra 46% que señaló que sus vacaciones tendrán esa misma duración; una tendencia similar se observa entre quienes se toman entre 1 o 2 semanas (antes, un 39%, ahora un 38%), y quienes se toman más de una semana (antes 19%, ahora 16%; ver datos abajo, click para agrandar).
Donde se pone más en evidencia el ajuste es en los destinos turísticos elegidos por los argentinos: casi el 75% afirmó que recorrerá el país, contra 69% el año pasado ( + 6 pp); la salida al exterior cayó del 25% al 13% (- 12 pp), mientras quienes se quedan en casa crecieron del 6% al 13% (+7 pp). En síntesis, todos los datos repasados confirman que el ajuste alcanza tanto a rubros más básicos de la canasta doméstica como a los vinculados al ocio y entretenimiento, confirmando el deterioro socioeconómico que se registró durante 2018.
miércoles, 2 de enero de 2019
Avenida Brasil, de cara al 2019 en Argentina (2)
En el posteo anterior revisábamos algunos datos que mostraban un aval mayoritario a una "línea dura" del gobierno nacional en materia de seguridad, con 59,2% de acuerdo respecto al protocolo anunciado en su momento por Patricia Bullrich (es decir, cerca de un "sixtie", es decir, potencialmente capitalizable en términos de opinión pública). Algunos analistas plantearon por entonces la posibilidad de una "bolsonarización de Cambiemos. Sin embargo, el mismo estudio mostraba actitudes más divididas respecto a la posibilidad de que la medida anunciada pudiera mejorar o empeorar la situación: para un 46,2% de los argentinos adultos el protocolo mejorará la seguridad, mientras que para un 33,5% la empeorará y un 13,2% cree que no habrá modificaciones, siempre según las cifras de M&F (ver datos al lado; click para agrandar).
Por otro lado, una encuesta online realizada por las consultoras D'Alessio Irol y Berensztein sobre una muestras de 1.121 mayores de edad reveló que un 59% apoyó el nuevo protocolo de seguridad sobre el uso de armas de fuego anunciado a principios de diciembre por el Ministerio de Seguridad (guarismo que coincide exactamente con el registrado por M&F). Sin embargo, un 59% también reconoció que esa medida podría dar lugar a "excesos" por parte de las fuerzas de seguridad. Según el estudio, las actitudes se dividen claramente en función del voto anterior: el 91% del apoyo proviene de votantes de Cambiemos, mientras que apenas 1 de cada 4 electores del kirchnerismo apoyó la iniciativa. Para el analista Sergio Berensztein, la medida busca "reconstruir otras de las demandas del votante fiel de Cambiemos" ante la pérdida de apoyo que trajo la crisis económica. Asimismo, Berensztein resaltó el consenso sobre la falta de entrenamiento de las fuerzas de seguridad para aplicar el protocolo: un 27% entiende que "necesitan bastante entrenamiento" y un 46% que "necesitan mucho entrenamiento". "Hay una evaluación muy crítica. Este gobierno no ha logrado convencer que mejoró en la preparación en las fuerzas de seguridad", apuntó.
Con todo, el "issue" seguridad no pesa lo suficiente como para desplazar al malestar socioeconómico del centro de la agenda: 8 de cada 10 argentinos consideran que la economía es la prioridad a resolver por el gobierno nacional antes que la seguridad. Para más datos, el 41% cree que el gobierno de Cambiemos es el adecuado para resolver los problemas de seguridad, frente al 25% que cree que el kirchnerismo es el adecuado y el 29% que no cree en ninguno de los dos; en tanto, un 39% consideró que el gobierno kirchnerista es el adecuado para resolver los problemas económicos, frente al 34% que seleccionó a Cambiemos y el 24% a ninguno de los dos. "La grieta en muchos aspectos sigue explicándote las preferencias de la ciudadanía y es un factor explicativo en la opinión publica", evaluó Berensztein. A su turno, cuando se mide la percepción sobre la inseguridad en el gobierno de Mauricio Macri, el resultado es desfavorable: un 45% cree que aumentó y 39% que sigue tan alta como antes, mientras que apenas un 10% piensa que disminuyó, según una encuesta de la consultora Reyes Filadoro (ver datos arriba; click para agrandar). La encuesta de Udesa de diciembre pasado también ubica a la política pública de seguridad entre las que recoge niveles de satisfacción más bajos en el gobierno de Macri, junto con la económica (ver datos abajo; click para agrandar).
Al mismo tiempo, según Synopsis, si se observa la evaluación del desempeño del gobierno nacional según preocupaciones, las mejores evaluaciones se observan entre los que les preocupa la inseguridad, la corrupción y el narcotráfico, y las peores entre aquellos a los que les preocupa la economía (ver datos abajo; click para agrandar). Vale decir, los estudios disponibles no habilitan a hacer lecturas lineales de estas cuestiones, lo que obliga a tomar con prudencia la posibilidad de que Cambiemos pueda capitalizar un discurso más duro en esa línea, más allá de que la falta de resultados socioeconómicos favorables pueda llevar al discurso oficialista hacia ese eje de campaña.
Por otro lado, una encuesta online realizada por las consultoras D'Alessio Irol y Berensztein sobre una muestras de 1.121 mayores de edad reveló que un 59% apoyó el nuevo protocolo de seguridad sobre el uso de armas de fuego anunciado a principios de diciembre por el Ministerio de Seguridad (guarismo que coincide exactamente con el registrado por M&F). Sin embargo, un 59% también reconoció que esa medida podría dar lugar a "excesos" por parte de las fuerzas de seguridad. Según el estudio, las actitudes se dividen claramente en función del voto anterior: el 91% del apoyo proviene de votantes de Cambiemos, mientras que apenas 1 de cada 4 electores del kirchnerismo apoyó la iniciativa. Para el analista Sergio Berensztein, la medida busca "reconstruir otras de las demandas del votante fiel de Cambiemos" ante la pérdida de apoyo que trajo la crisis económica. Asimismo, Berensztein resaltó el consenso sobre la falta de entrenamiento de las fuerzas de seguridad para aplicar el protocolo: un 27% entiende que "necesitan bastante entrenamiento" y un 46% que "necesitan mucho entrenamiento". "Hay una evaluación muy crítica. Este gobierno no ha logrado convencer que mejoró en la preparación en las fuerzas de seguridad", apuntó.
Con todo, el "issue" seguridad no pesa lo suficiente como para desplazar al malestar socioeconómico del centro de la agenda: 8 de cada 10 argentinos consideran que la economía es la prioridad a resolver por el gobierno nacional antes que la seguridad. Para más datos, el 41% cree que el gobierno de Cambiemos es el adecuado para resolver los problemas de seguridad, frente al 25% que cree que el kirchnerismo es el adecuado y el 29% que no cree en ninguno de los dos; en tanto, un 39% consideró que el gobierno kirchnerista es el adecuado para resolver los problemas económicos, frente al 34% que seleccionó a Cambiemos y el 24% a ninguno de los dos. "La grieta en muchos aspectos sigue explicándote las preferencias de la ciudadanía y es un factor explicativo en la opinión publica", evaluó Berensztein. A su turno, cuando se mide la percepción sobre la inseguridad en el gobierno de Mauricio Macri, el resultado es desfavorable: un 45% cree que aumentó y 39% que sigue tan alta como antes, mientras que apenas un 10% piensa que disminuyó, según una encuesta de la consultora Reyes Filadoro (ver datos arriba; click para agrandar). La encuesta de Udesa de diciembre pasado también ubica a la política pública de seguridad entre las que recoge niveles de satisfacción más bajos en el gobierno de Macri, junto con la económica (ver datos abajo; click para agrandar).
Al mismo tiempo, según Synopsis, si se observa la evaluación del desempeño del gobierno nacional según preocupaciones, las mejores evaluaciones se observan entre los que les preocupa la inseguridad, la corrupción y el narcotráfico, y las peores entre aquellos a los que les preocupa la economía (ver datos abajo; click para agrandar). Vale decir, los estudios disponibles no habilitan a hacer lecturas lineales de estas cuestiones, lo que obliga a tomar con prudencia la posibilidad de que Cambiemos pueda capitalizar un discurso más duro en esa línea, más allá de que la falta de resultados socioeconómicos favorables pueda llevar al discurso oficialista hacia ese eje de campaña.
martes, 1 de enero de 2019
Avenida Brasil, de cara al 2019 en Argentina (1)
Se puede asumir la hipótesis de que ambos caudales, el 5% de Espert y el de 3% de Olmedo (que en un estudio anterior, realizado por M&R/Query, se ubicó en el mismo orden de magnitud, con 3,6%; ver datos abajo, click para agrandar) volverían a Macri en el decisivo ballotage. Sin embargo, una hipótesis alternativa podría ser que Cambiemos decida ir por esos votos en la PASO y/o en primera vuelta, para quedar mejor parado de cara al ballotage del 24 de noviembre y evitar un triunfo módico de Cristina Fernández de Kirchner. El periodista Fabián García planteó esta posibilidad oportunamente: "El drama del presidente es el piso desde el que partirá en busca de su reelección, por eso su equipo de comunicación trabaja sobre el eje ideológico-cultural para fidelizar a sus votantes y hacer crecer su franja electoral propia. Como la economía no dará buenas noticias, más allá del blindaje mediático, hasta al menos el segundo trimestre del año que viene o incluso más adelante, la estrategia es un giro a la derecha en su discurso, no sólo en lo económico -neoliberal versus populista- y político -anti Kirchnerista y anti-peronista-, sino cultural -autoritario y xenófobo-". En ese giro, García apuntó los discursos en el que Macri dijo que había que restringir el ingreso de inmigrantes al país y aceptar a aquellos que “venían a trabajar”, y la afirmación de la ministra Patricia Bullrich habilitando la idea de que los argentinos podemos andar armados. "Estas expresiones siempre fueron marginales en las formaciones políticas argentinas, pero ahora inician una experiencia inédita aupadas de una fuerza política mayoritaria. Habrá que ver qué piensa y hace la UCR, un partido ubicado en las antípodas de ese pensamiento conservador, por su original ideario liberal, aunque hoy subido al carro del presidente sin demasiados cuestionamientos", decía García. Parte de la respuesta está en el mismo escenario planteado por Córdoba & Asoc: si Cambiemos tuviera otro desprendimiento, esta vez por el ala "socialdemócrata" con una candidatura de Ricardo Alfonsín, eso le costaría otros 4 puntos.
La politóloga Celia Kleiman, directora de Polldata Consultores, interpreta un giro a la derecha más dura del gobierno de la siguiente manera: "De nuevo el Gobierno le habla a su núcleo más duro, seguramente es una demanda de ese sector. Pero no veo que sea una demanda del resto de la sociedad. El PRO siempre fue de derecha, no es ninguna novedad. Quizás lo está haciendo más manifiesto, ensalzando líderes de derecha como Trump, Macron, Putin. Refuerza a su electorado, dice lo que su electorado quiere escuchar. A los indecisos no los van a decidir con estas posturas, quizás a un sector muy chico. Esto no amplía demasiado la intención de voto, no lo veo como una tendencia". Así, la analista apuntó que en los focus group de zonas como el Conurbano empieza a aparecer cierta preocupación por los excesos de las fuerzas de seguridad al exigir documentos, por ejemplo. "Sí hay una demanda de la sociedad por la puerta giratoria, por el mal funcionamiento de la justicia. Pero se le adjudica al Poder Judicial, no al gobierno", indicó. En la misma línea, según el mapa de posicionamiento realizado por el Observatorio Crítico de la Opinión Pública el 22 de noviembre pasado, el espacio Cambiemos es el más próximo a la estrategia de Bolsonaro en los términos específicos del análisis de su inscripción en el campo de la opinión pública (ver datos abajo; click para agrandar).
Recordemos que en diciembre pasado el gobierno impulsó el cambio del protocolo anunciado por Bullrich, que según un estudio realizado por Management & Fit rozó un acuerdo del 60% contra un desacuerdo de casi el 40% (ver datos abajo; click para agrandar). No es la primera vez fue el gobierno ensaya esa línea dura para mejorar su posicionamiento en las encuestas; la anterior se dio con el caso Chocobar, pero luego la crisis socioeconómica se llevó puesto cualquier efecto de sintonía que pudiera haber capitalizado. Finalmente, otro factor que limita las oportunidades de surgimiento de un Bolsonaro en Argentina es que el antikirchnerismo claramente ya fue capitalizado por Cambiemos desde el 2015. "La principal razón del crecimiento de Bolsonaro está ligada, para la historiadora Maud Chirio, «a la construcción de la hostilidad hacia el Partido de los Trabajadores (PT) y a la izquierda en general. Esta hostilidad recuerda el anticomunismo de la Guerra Fría: teoría del complot, demonización, asociación entre taras morales y proyecto político condenable. Bolsonaro se apropió de este simbolismo de rechazo, que se sumó a las implicaciones del PT en casos de corrupción. No se trata solo de un desplazamiento de los conservadores hacia la extrema derecha, sino de una adhesión rupturista»". Con los matices del caso, el antikirchnerismo y el peronismo ya encontraron su canal en Cambiemos y Macri; eso hace poco factible que ese sentimiento pueda desplazarse hacia otras formaciones más moderadas discursivamente (Alternativa Federal) o con menos volumen electoral (Espert y Olmedo).
viernes, 28 de diciembre de 2018
De cara al 2019: actualización de tendencias electorales nacionales
La tendencia electoral según las mediciones de Gustavo Córdoba y Asociados (ver datos al costado; click para agrandar) y Federico González (ver datos abajo; click para agrandar) nos permite actualizar el estado de la opinión pública en primer término, y en segundo recalcular nuestro promedio de encuestas nacionales. El primer estudio muestra una situación riesgosa para el presidente Mauricio Macri: si Cambiemos tuviera dos competencias que le corrieran "por derecha" (el economista Espert y el diputado Olmedo) y otra que le corriera "por centroizquierda" (Ricardo Alfonsín), el oficialismo podría retroceder a niveles del resultado obtenido en la PASO del 2015, cuando la sumatoria de Macri, Elisa Carrió y Ernesto Sanz alcanzó el 30,12%. Por contrapartida, CFK le saca a Macri una ventaja estadísticamente significativa de 7,7 puntos porcentuales, ubicándose en casi el mismo guarismo que logró Daniel Scioli por el FPV en esas mismas elecciones primarias (38,67%), lo que implicaría una vitalidad electoral innegable.
El segundo estudio, del consultor Federico González, muestra un panorama menos amenazante para el oficialismo: aunque le compite "por derecha" Olmedo, Macri alcanza 29,2%, mientras que el espacio pan-justicialista, con 5 figuras participando, deja a CFK con 27,7%, a Sergio Massa con 14,1%, a Juan Urtubey con 6,1%, a Daniel Scioli con 4,2% y a Felipe Solá con 2,7% (ver datos arriba; click para agrandar). Pese a la proliferación de precandidaturas, Macri apenas obtiene 1,5 pp de ventaja sobre la ex presidenta, una brecha que resulta estadísticamente no significativa e implica un empate técnico. El mismo informe de González reagrupa candidaturas por afinidades de sello y dirigentes: en ese caso, Unidad Ciudadana + aliados potenciales como Scioli y Solá trepan al 34,6%, logrando sobre Macri una brecha de 5,4 pp, estadísticamente no significativa pero más perceptible que la exigua de 1,5 pp que el presidente obtenía sobre CFK.
Incorporando estas dos mediciones para actualizar el promedio con 16 encuestas nacionales (Analía del Franco, M&F, Reyes Filadoro, Opina Argentina, Hugo Haime, Elypsis, Isonomía, D`Alessio/IROL, Synopsis, Aresco, Opinaia, M&R/Query, Rouvier & Asociados, Gustavo Córdoba & Asociados, CIGP y Federico González). El resultado es 30,8% para CFK/Unidad Ciudadana, 29,8% para Macri/Cambiemos y 13,4% para Massa/Alternativa Federal: empate técnico por la primera minoría electoral entre el oficialismo y la principal fuerza opositora, con pase de ambos al ballotage y sin chances (hoy) para la tercera vía que propone el peronismo antiK. Es decir, se insinúa una nueva polarización, en este caso simétrica, con paridad de intención de voto (a diferencia de la polarización asimétrica del 2017, con Cambiemos en 42% y UC en 23,5%).
Por su parte, el Instituto Proyección Ciudadana también elaboró un informe sobre la base de 10 encuestas preelectorales realizadas a nivel nacional entre el 27 de octubre y el 3 de diciembre (con mediciones de CIGP, Córdoba & Asoc, Rouvier & Asoc, Opina Argentina, Query, Synopsis, Opinaia y Aresco, entre otras). En este caso, el promedio de la intención de voto posiciona a la senadora nacional por Unidad Ciudadana Cristina Fernández de Kirchner con 32,1%, seguida por Mauricio Macri con 29,89%. En tercer lugar aparece el líder del Frente Renovador, Sergio Massa, con un 10,01% (ver datos arriba y abajo; click para agrandar).
Aun con matices, se confirma el escenario que vimos en nuestro promedio: CFK arriba de Macri, si bien por una brecha estadísticamente no significativa (2,2 pp) y Massa relegado de la disputa mayor. Un 10,38 % optó por la opción "otros", en la que se incluye a precandidatos como Juan Urtubey (5,8 %), Felipe Solá, Alfredo Olmedo, Agustín Rossi y Roberto Lavagna (ver datos abajo; click para agrandar).
Finalmente, la misma entidad elaboró un promedio de las tendencias al ballotage de cara al 2019: el promedio de seis sondeos que midieron esa variable (ver datos abajo; click para agrandar) arroja que la ex presidenta obtiene un 40,18 % mientras el actual presidente llega a un 37,85 %. El 21,96 % restante son votos indecisos y/o en blanco (ver datos al final; click para agrandar).
La diferencia de 2,33 pp entre CFK y Macri no es estadísticamente significativa e implica un nuevo empate técnico, aunque implica que ya quedó atrás la premisa de que la ex presidenta tenía un techo más bajo que el líder de Cambiemos. De todos modos, como plantemos en un posteo reciente, las proyecciones para el ballotage son más hipotéticas que las tendencias de cara a la primera vuelta, porque es el resultado de esa instancia el que estructura los realineamientos de cara a una segunda vuelta.
El segundo estudio, del consultor Federico González, muestra un panorama menos amenazante para el oficialismo: aunque le compite "por derecha" Olmedo, Macri alcanza 29,2%, mientras que el espacio pan-justicialista, con 5 figuras participando, deja a CFK con 27,7%, a Sergio Massa con 14,1%, a Juan Urtubey con 6,1%, a Daniel Scioli con 4,2% y a Felipe Solá con 2,7% (ver datos arriba; click para agrandar). Pese a la proliferación de precandidaturas, Macri apenas obtiene 1,5 pp de ventaja sobre la ex presidenta, una brecha que resulta estadísticamente no significativa e implica un empate técnico. El mismo informe de González reagrupa candidaturas por afinidades de sello y dirigentes: en ese caso, Unidad Ciudadana + aliados potenciales como Scioli y Solá trepan al 34,6%, logrando sobre Macri una brecha de 5,4 pp, estadísticamente no significativa pero más perceptible que la exigua de 1,5 pp que el presidente obtenía sobre CFK.
Incorporando estas dos mediciones para actualizar el promedio con 16 encuestas nacionales (Analía del Franco, M&F, Reyes Filadoro, Opina Argentina, Hugo Haime, Elypsis, Isonomía, D`Alessio/IROL, Synopsis, Aresco, Opinaia, M&R/Query, Rouvier & Asociados, Gustavo Córdoba & Asociados, CIGP y Federico González). El resultado es 30,8% para CFK/Unidad Ciudadana, 29,8% para Macri/Cambiemos y 13,4% para Massa/Alternativa Federal: empate técnico por la primera minoría electoral entre el oficialismo y la principal fuerza opositora, con pase de ambos al ballotage y sin chances (hoy) para la tercera vía que propone el peronismo antiK. Es decir, se insinúa una nueva polarización, en este caso simétrica, con paridad de intención de voto (a diferencia de la polarización asimétrica del 2017, con Cambiemos en 42% y UC en 23,5%).
Por su parte, el Instituto Proyección Ciudadana también elaboró un informe sobre la base de 10 encuestas preelectorales realizadas a nivel nacional entre el 27 de octubre y el 3 de diciembre (con mediciones de CIGP, Córdoba & Asoc, Rouvier & Asoc, Opina Argentina, Query, Synopsis, Opinaia y Aresco, entre otras). En este caso, el promedio de la intención de voto posiciona a la senadora nacional por Unidad Ciudadana Cristina Fernández de Kirchner con 32,1%, seguida por Mauricio Macri con 29,89%. En tercer lugar aparece el líder del Frente Renovador, Sergio Massa, con un 10,01% (ver datos arriba y abajo; click para agrandar).
Aun con matices, se confirma el escenario que vimos en nuestro promedio: CFK arriba de Macri, si bien por una brecha estadísticamente no significativa (2,2 pp) y Massa relegado de la disputa mayor. Un 10,38 % optó por la opción "otros", en la que se incluye a precandidatos como Juan Urtubey (5,8 %), Felipe Solá, Alfredo Olmedo, Agustín Rossi y Roberto Lavagna (ver datos abajo; click para agrandar).
Finalmente, la misma entidad elaboró un promedio de las tendencias al ballotage de cara al 2019: el promedio de seis sondeos que midieron esa variable (ver datos abajo; click para agrandar) arroja que la ex presidenta obtiene un 40,18 % mientras el actual presidente llega a un 37,85 %. El 21,96 % restante son votos indecisos y/o en blanco (ver datos al final; click para agrandar).
La diferencia de 2,33 pp entre CFK y Macri no es estadísticamente significativa e implica un nuevo empate técnico, aunque implica que ya quedó atrás la premisa de que la ex presidenta tenía un techo más bajo que el líder de Cambiemos. De todos modos, como plantemos en un posteo reciente, las proyecciones para el ballotage son más hipotéticas que las tendencias de cara a la primera vuelta, porque es el resultado de esa instancia el que estructura los realineamientos de cara a una segunda vuelta.

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