viernes, 26 de noviembre de 2010

El consumo 2010-11


Recientemente, revisamos en este blog la opinión del especialista en marketing e investigación de mercados y titular de la consultora W, Guillermo Oliveto, quien destacó que hasta octubre del 2011 (cuando serían las próximas elecciones presidenciales) el consumo seguirá con fuerza, “conociendo el estilo de este gobierno, las medidas que prepara y las que puede anunciar”. Oliveto plantea además que el incremento del consumo se da en todos los segmentos de la sociedad y que la inflación no es el único factor que impulsa esta tendencia: "la inflación existe y es alta. Afecta al consumo, pero también incide en la conducta de la gente la recuperación de la economía, la baja de la desocupación y el menor temor a perder el empleo (...) La gente busca a optimizar sus ingresos, pero esta vez en vez de comprar lo menos posible, compra lo más posible. Esto no quiere decir que esté contenta o que no le preocupe la suba de precios, pero la pelea, especialmente quienes trabajan en blanco y bajo convenio. Los aumentos de esos salarios superaron, incluso, la inflación".

Por su parte, la consultora Nielsen estima un crecimiento del consumo entre 3,5 y 4 puntos para 2011, mientras CCR Group también espera un crecimiento de 3,5 el año próximo. Osvaldo del Río, gerente del canal Retail Service Argentina en Nielsen, es más cauto respecto a la perspectiva para el 2011, ya que plantea que la capacidad de compra de los consumidores tiene un límite y en el pais se está cada vez más cerca del mismo; más allá de que la financiación con tarjeta de crédito, las promociones y cuotas sin interés han sido los grandes sostenedores del consumo, el nivel de endeudamiento comienza a convertirse en un círculo vicioso del cual es difícil salir, según este especialista. Esto marca un matiz diferencial respecto de Oliveto, más optimista a futuro.

Con todo, Nielsen evalúa que "hoy el consumo no sólo se encuentra en los mejores niveles históricos sino que está en buenos niveles comparado con los mejores países de la región, como Chile y Brasil", como es visible en categorías importantes del consumo masivo (bebidas, cervezas, jabón en polvo, pañales, pastas secas, shampoo y aceites comestibles).

Según estimaciones privadas basadas en datos del Banco Central, del INDEC y de la Comisión Nacional de Valores, una familia tipo en la Argentina está endeudada por un monto de $ 11.900, en promedio, mientras que hacia fines de 2007 el nivel de crédito que tenía ese mismo hogar era de $ 7.150. Si bien a priori parecería que ahora las familias destinan un monto mayor a las cuotas de la tarjeta de crédito o a la de un préstamo personal o hipotecario que hace 3 años, si se tiene en cuenta el efecto de la inflación se percibe que la deuda a fines de 2007 ascendía a $ 5.445 en cada hogar argentino (medida en precios constantes de 2005), y actualmente bajó a $ 5.210, un 4,3% inferior. "Esto implica que entre 2008 y la actualidad se canceló deuda en términos reales», afirma el economista David Mermelstein, de la consultora Econviews. Si se observa la evolución del crédito respecto a cuántas veces equivalía ese endeudamiento en relación con el salario, también se registra una disminución: a fines de 2007 representaba 3,62 veces la remuneración promedio, en tanto que ahora rondaría 3,16 veces dicho salario: estimado así, el nivel de endeudamiento habría caído un 13% desde fines de 2007.

En momentos en que se habla del boom del crédito (especialmente en consumo) de los últimos años y de cómo dinamizó la economía, es pertinente la comparación con el tramo final de convertibilidad. El dato es que la participación en el PBI actual es menor que la de ese momento: en 2001 alcanzó al 4,8% del producto, ahora ese guarismo es del 4,2%. Desde la perspectiva internacional, comparando con países vecinos, la participación en el PBI de los créditos destinados al consumo en la Argentina representa un 4,2%, mientras que en Chile llega al 9,5% y, en Brasil, al 15%. En España y Estados Unidos alcanza el 21,0% y el 23,6%, respectivamente (lo que es sin duda uno de los factores vinculados a la actual crisis de ambos países).

De acuerdo a la consultora Deloitte, los préstamos con tarjeta de crédito son los que más vienen creciendo, con un incremento de 3,5% en octubre y con una suba de 30,3% en términos interanuales. A futuro, el mercado se encontrará con un consumidor que, más allá del contexto político, se muestra "más inteligente y racional... medirá cada una de sus decisiones de compra según sus conveniencias", según Daniel Vardé, especialista en Consumo de Deloitte.

De alguna manera, esto sugiere el consumidor argentino hizo un cierto aprendizaje de la crisis del 2001 y abona la tesis optimista de Oliveto respecto a que el consumo actual es más sustentable que el de los ´90: "en los ’90 las cuotas, en un momento, se consumieron el salario. La clave es que, entonces, el sueldo era fijo. Ahora, el salario crece y las cuotas son fijas. Si las condiciones generales de la macroeconomía siguen me parece difícil que se repita la historia de los ’90".

Actualmente, la confianza del consumidor está en el mayor nivel desde que Cristina Fernández asumió la presidencia: el indicador que elabora la Universidad Di Tella se incrementó 10,6% en la medición de noviembre con respecto a octubre. En términos interanuales la mejora fue de 36,7%, y se ubica 9,2% por debajo del máximo histórico alcanzado en enero de 2007. El ICC presentó un comportamiento homogéneo entre las distintas regiones: aumentó 12,3% en el Gran Buenos Aires, mientras que se elevó 9,1%en el Interior del País y 7,8% en Capital Federal, en tanto que el subíndice de Expectativas Macroeconómicas subió 18,9%, mientras que Situación Personal y Durables e Inmuebles crecieron 8,9% y 3,6%, respectivamente. Asimismo, la confianza de los consumidores de mayores y menores ingresos se elevó 11,4% y 10,1%, respectivamente.

Durante octubre, las ventas de los shopping crecieron 13,9% respecto al mismo mes del año pasado (comparado con septiembre de 2010, la mejora fue de 0,4%). El sector automotor también experimenta un excelente año: la ministra de Industria de la Nación, Débora Giorgi, afirmó que este año se marcará un nuevo récord histórico de patentamientos de autos, que llegarían a las 650 mil unidades, y de motos, que alcanzarían las 550 mil. Con estos números, el patentamiento de autos proyectado para 2010 superaría en un 7% a 2008, año en el que se registró el récord de 610 mil unidades.

En plan de estímulo, el gobierno acaba de anunciar un pago extra de $ 500 a jubilados que ganen menos de 1.500 pesos para las próximas fiestas, medida abarca al 83,6% de la totalidad de los jubilados y pensionados e implica un desembolso de la Anses de $ 2.031 millones adicionales. Según el director de la Anses, Diego Bossio, el pago extra de fin de año de 500 pesos para los jubilados y pensionados que cobran la mínima se decidió con la "absoluta responsabilidad de no desfinanciar los recursos" del Estado.

martes, 23 de noviembre de 2010

Desendeudamiento y política económica


Mientras Irlanda -que era puesta como ejemplo por el establishment financiero hasta no hace mucho tiempo- negocia con la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) un plan de rescate por un valor de 85.000 millones de euros, la semana pasada la presidenta Cristina Fernández anunció que se iniciaron contactos formales con el Club de París para renegociar la deuda por u$s 6.700 millones, en default desde 2002.

En principio, las conversaciones están avanzadas (la aclaración es pertinente, pues ya un anuncio en el año 2008 fue malogrado por la crisis global y complicaciones financieras agudizadas después de la caída de Lehman Brothers) y el acuerdo será sin el FMI por medio. Días antes, los principales países acreedores que integran el Club (Estados Unidos y Alemania) accedieron al pedido de apartar al Fondo, que desde hace varios años viene reclamando la Argentina. No es un logro menor, ya que el propio estatuto del Club de París estipula la intervención del FMI; es por eso que la propuesta de pago tendría el formato de un “diferimiento”, no de una “reestructuración” de la deuda.

En la práctica, se trataría de la salida total de default, lo que podría generar una nueva tanda de rebajas en el costo de financiamiento del país y destrabar créditos millonarios hacia Argentina de las agencias de inversión del exterior. El país podría salir al mercado a buscar fondos por u$s 2.000 o u$s 3.000 millones pagando una tasa en torno al 7,5%, que podría recortarse aún más en las próximas semanas, con lo que ya tendría un “colchón” para afrontar casi la mitad del pago, sin afectar las reservas del Banco Central (u$s 52.200 millones, que también podría ser parcialmente utilizadas si hubiera una definición política en ese sentido).

El anuncio de que el Club accede a la posición argentina de negociar la deuda sin la intervención del FMI es una victoria política y diplomática. Los contactos con el Club son frecuentes desde hace meses, pero las negociaciones se aceleraron el fin de semana de la Cumbre del Grupo de los 20 en Seúl, Corea del Sur, con dos reuniones emblemáticas: en primer término, la que mantuvo la presidenta Cristina Fernández con su par Angela Merkel de Alemania (el país más reacio a dejar de lado al FMI en las negociaciones y el mayor damnificado por el default argentino, pues prestó el 30% de los u$s 6.700 millones adeudados). Pese a que la última vez en público Merkel había desalentado la posibilidad de dejar fuera al FMI, al parecer la insistencia argentina rindió frutos. La otra gestión clave fue la negociación del ministro de Economía Amado Boudou con el titular del Club de París, Ramón Fernández: Boudou encontró en él una sintonía que nunca logró con Xavier Musca, el antecesor de Fernández en ese organismo.

También fue determinante para el inicio de las negociaciones y la aceptación del Club de París de dejar de lado al FMI la presión que ejercieron los bancos públicos de los países de los principales acreedores sobre sus propias naciones, las entidades financieras de Estados Unidos, Francia, Japón, Alemania, y Holanda. Esas instituciones –como el Eximbank o el Japan Bank for International Cooperation– son los brazos financieros de las naciones desarrolladas, cuyo negocio es prestar a gran escala para financiar proyectos de infraestructura o energía en los países en desarrollo: otorgan créditos a tasa blanda, con un interés de entre 3% y 4% y a largo plazo, pero desde hace 8 años no pueden otorgar préstamos a la Argentina, porque por estatuto está prohibido por el default con el Club de París.

En un contexto mundial de tasas altas como el que predominó entre 2002 (inicio del default) y 2007, el costo de oportunidad (lo que se deja de ganar por no prestar a la Argentina) era bajo, pero el escenario que sobrevino tras la crisis financiera internacional cambió el panorama anterior por el de una abundante liquidez y tasas orillando el 0%, por lo que el costo de oportunidad de seguir con “el negocio” de Argentina vedado se hizo prácticamente insostenible: prestar miles de millones de dólares a una tasa del 4%, cuando en el mundo desarrollado cuesta encontrar rendimientos que superen el 3%, es conveniente para los bancos, así que insistir en mantener al FMI como condición era una molestia para todos los actores involucrados, los acreedores del Club, los bancos y Argentina como deudor, por lo que el acuerdo se apoyó sobre la base de un esquema de conveniencias mutuas (un modelo "ganar-ganar", en la jerga de los negocios).

Puertas adentro, el acuerdo le permite al gobierno ratificar la línea económica oficial, en el sentido de que el pago permite seguir sosteniendo la actividad y el crecimiento, y muestra además que el oficialismo conserva la iniciativa política y el manejo de la agenda, después de la muerte del ex presidente Néstor Kirchnner, quien delineó las medidas de desendeudamiento en los últimos años.

La Unión Industrial Argentina (UIA) -que en otros temas viene sosteniendo vaivenes en su relación con el gobierno- coincide en la importancia de esta política económica. Su secretario, José Ignacio De Mendiguren, destacó la visión positiva en países centrales sobre Argentina, asegurando que EE.UU. y Europa valoran el "bajo" nivel de endeudamiento: "ellos ven a la Argentina como un país que tiene una deuda sobre el PBI que no llega a 40 por ciento", subrayó. La Asociación de Importadores y Exportadores de la República Argentina (AIERA) también manifestó su apoyo a la decisión, afirmando que se "enmarca dentro de la feliz política de desendeudamiento iniciada durante el mandato del ex presidente Néstor Kirchner".

Referentes del pensamiento económico heterodoxo también la valoran: en su reciente visita, Ha Joon Chang (uno de los economistas heterodoxos más renombrados) ponderó el logro del gobierno argentino de negociar su deuda con el Club de París sin la injerencia del Fondo Monetario Internacional (FMI): "todos los que siguen el lineamiento del FMI terminan creando una recesión para reducir la demanda interna y conseguir dinero para pagar a los acreedores extranjeros. La Argentina lo ha hecho varias veces, y lo sabe bien".

Asimismo, el economista discípulo de Joseph Stiglitz y autor de 13 libros destacó que la última vez que arribó al país lo encontró "herido" mientras que hoy lo ve "rejuvenecido", y evaluó que el ex presidente Néstor Kirchner tuvo el "coraje que no tuvo Obama para cambiar la economía" pues el mandatario norteamericano "tiene buenas intenciones, pero no conoce de economía". Aventuró, además, que "si Argentina mantiene los lineamientos de este gobierno le va a ir mejor que a Brasil y Chile". Ha Joon Chang, profesor de la Universidad de Cambridge (Inglaterra), es uno de los especialistas mundiales más destacados en economía del desarrollo.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Europa desmonta el Estado de Bienestar


Así como en EE.UU el Tea Party es la respuesta política conservadora a la crisis, del otro lado del Atlántico se percibe un auge de partidos populistas, xenófobos y nacionalistas, beneficiados por la ola reaccionaria que generó la debacle económica. Con una línea discursiva hostil a los inmigrantes y el multiculturalismo en general (y muy agresiva contra el Islam en particular), cada vez más gobiernos se inclinan hacia la derecha para captar votos en un contexto de creciente descontento del electorado, muy receptivo a esos mensajes por influjo de la crisis y la incertidumbre

Recientemente, la premier alemana Angela Merkel planteó "el fracaso de la sociedad multicultural en Alemania": “a principios de los años 60 nuestro país convocaba a los trabajadores extranjeros para venir a trabajar a Alemania y ahora viven en nuestro país (...) Nos hemos engañado a nosotros mismos. Dijimos: 'No se van a quedar, en algún momento se irán'. Pero esto no es así (...) esta perspectiva de una sociedad multicultural, de vivir juntos y disfrutar del otro ha fracasado, fracasado totalmente”. Merkel aludió al escaso interés de los inmigrantes por integrarse sentenciando que “quien no aprenda inmediatamente alemán, no es bienvenido”... . Sus palabras generaron críticas de intelectuales, quienes replicaron que mientras Europa permanezca impasible ante su "suicidio demográfico" (en referencia a su casi nula tasa de natalidad y acelerado envejecimiento) esos son discursos inútiles, pues es una certeza matemática la necesidad de inmigrantes.

En Suecia, las últimas elecciones legislativas arrojaron por primera vez el ingreso al Parlamento de los ultraderechistas Demócratas de Suecia (DS), con 5,7% de los sufragios, éxito electoral que se sumó al de los xenófobos en Holanda en junio de 2010 y Hungría en abril. La ultraderecha también integra el gobierno italiano de Silvio Berlusconi (sumido en crisis) y los parlamentos de Austria, Bulgaria, Letonia y Eslovaquia. El discurso anti-inmigración de los partidos de ultraderecha y algunos gobiernos conservadores es más intenso en países con menor incidencia de extranjeros: es el caso de Finlandia, donde la extrema derecha obtuvo más del 10% de los votos en las elecciones de junio pasado, pese a que en ese país nórdico sólo el 2,7% de la población es inmigrante. En Francia, el gobierno de Nicolás Sarkzoy ha apostado fuerte a la expulsión de gitanos, pero en ese país apenas viven unos pocos millares de personas de esa comunidad, una incidencia mínima en una nación de 63 millones de habitantes.

Para peor, las recetas económicas aplicadas en muchos países europeos parecen anunciar mayores penurias económicas, lo que puede exacerbar aún más la ola reaccionaria. El Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz ha advertido que España "puede entrar en una espiral de la muerte" comparable a la que condujo a Argentina a la crisis de 2001: "la preocupación proviene de que se está propagando una ola de austeridad por Europa, que alcanza incluso las costas de Estados Unidos. Con tantos países reduciendo su gasto público de manera prematura, la demanda internacional se va a reducir y el crecimiento se desacelerará, hasta quizás provocar una nueva recesión", afirma Stigliz en su nuevo libro Freefall (Caída libre). El ex economista jefe del Banco Mundial alerta que la reducción del gasto público por parte de España causará probablemente una nueva alza de su tasa de desempleo, lo que desacelerará su economía y aliviará poco su situación presupuestaria.

Recientemente, el gobierno español presentó el presupuesto más austero de los últimos años, apuntando a lograr equilibrio fiscal y proteger al país de las turbulencias que lo vienen afectando en los últimos meses. Simultáneamente, la agencia de calificación financiera Moody's anunció la rebaja de la nota de la deuda a largo plazo de España, de "AAA" (su nivel máximo) a "AA1", debido al "deterioro considerable de su solidez financiera". Entre 2007 y 2009, el gasto público español pasó de representar el 39,2% del PBI al 46%, la cifra más alta en los últimos 14 años.

El primer ministro español Rodríguez Zapatero ha llevado adelante varias remodelaciones de su gabinete, pero a menos de año y medio de las próximas elecciones generales las encuestas sitúan muy por delante al opositor Partido Popular de centroderecha en la intención de voto. A Rodríguez Zapatero lo critica desde la derecha, por no adoptar "recetas lo suficientemente duras como para dinamizar la economía" y también desde la izquierda, por seguir los lineamientos del Fondo Monetario Internacional y encarar reformas del Estado de Bienestar como el sistema de pensiones y los convenios laborales, que implican pérdidas de prestaciones y ayuda social para gran parte de la sociedad.

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), 1 de cada 5 españoles está en la pobreza (20,8% del total de la población, un incremento de 1,3 puntos respecto a 2009.) Además, hay más de 4,6 millones de desempleados y 3 de cada 10 hogares tienen dificultades para llegar a fin de mes. Asimismo, aumentó del 4,7 al 7,5% el número de hogares que tienen retrasos a la hora de pagar gastos relacionados con la casa como la hipoteca, el gas o la luz. Encuestas publicadas en los últimos días muestran que la mayoría de los trabajadores españoles considera que conservar su puesto de trabajo es su principal preocupación, una tendencia que cambió en los dos últimos años, cuando la prioridad era el salario: según se desprende del Barómetro Edenred-IESE 2010 de Clima Laboral, la mayor inquietud del 45% de los asalariados es mantener su empleo, aunque para el 39% la remuneración siga siendo su primera preocupación. Fuera del trabajo, la preocupación se centra también en la falta de dinero, que es la principal inquietud del 26% de los encuestados.

Uno de los principales problemas estructurales de España es la falta de dinamismo, productividad y competitividad del sector privado (a excepción de ciertas áreas, como las telecomunicaciones). En ese marco, la reforma laboral (aprobada por el Congreso en septiembre, que será reglamentada recién en marzo de 2011) sigue suscitando polémica: mientras los sindicatos se niegan a acatarla y ya han anunciado un nuevo paro general para diciembre, algunos economistas insisten en que la medida
es insuficiente. Por caso, la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (FEDEA) publicó recientemente un informe muy crítico sobre la reforma laboral y el plan económico del Gobierno, en el que pronostica cinco años de estancamiento económico para España (según el Boletín Económico de octubre del Banco Central de España, la economía española se estancó en el tercer trimestre de 2010, arrojando un crecimiento nulo).

En Francia, el presidente Nicolás Sarkozy (elegido por una fuerza de centroderecha) enfrentó varias semanas de masivas protestas y paros en contra de su controvertida reforma previsional que retrasa de 60 a 62 años la edad jubilatoria. Por su parte, el Gobierno de Irlanda está manteniendo conversaciones preliminares con las autoridades económicas de la Unión Europea para un eventual plan de rescate financiero del país. La cifra que se baraja está entre los €60.000 millones y los €80.000 millones (Grecia recibió un paquete de € 110.000 millones). De aplicarse, Irlanda seguirá la misma senda de ajuste y recortes que llevó adelante el país helénico.

El Reino Unido acaba de confirmar en estas semanas un drástico recorte de empleos públicos: su ministro de Finanzas, George Osborne, avanza en un plan para eliminar 490.000 puestos de trabajo en el sector público en cuatro años, como parte de un programa de recorte de gastos por 80.000 millones de libras (125.000 millones de dólares). Los economistas británicos dividen opiniones: algunos sostienen que esa drástica medida es necesaria para salir de la crisis, en tanto que otros señalan que podría llevar al Reino Unido de vuelta a la recesión.

Como sea, se trata del mayor ajuste en ese país desde la Segunda Guerra Mundial, y ha desatado protestas multitudinarias contra el gobierno del primer ministro David Cameron. Grupos de estudiantes llegaron a tomar la sede del Partido Conservador, furisos por el aumento de las tasas universitarias como consecuencia de los recortes del gasto público. Estudiantes y profesores protestaron porque las tasas universitarias, que hace un decenio no existían, se elevan ahora a 3.700 libras y pueden llegar a nueve mil libras anuales (10.500 euros), de acuerdo con los planes de la coalición de conservadores y liberales británicos. El gobierno británico también prevé recortar los subsidios de desempleo.

En este contexto, parece un chiste de mal gusto el último anuncio del gobierno británico: medir la felicidad nacional, algo que el primer ministro conservador Cameron había propuesto en su campaña electoral. Para dimensionar el bienestar de los habitantes se prevé una encuesta nacional con el objetivo de incorporar "nuevos indicadores" más allá de los tradicionales datos económicos, como el nivel de ingresos. “Ha llegado la hora de que admitamos que hay más cosas en la vida que el dinero y ha llegado la hora de que nos centremos no sólo en el PBI, sino en la felicidad general”, manifestó Cameron.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

El efecto espiral después del 27 de octubre


Los datos que arrojan los sondeos que se están realizando tras la muerte de Néstor Kirchner -incluso los de consultoras que en 2009 trabajaron para candidatos de la oposición, como es el caso de Poliarquía- muestran subas importantes en la imagen positiva de la jefa de Estado, Cristina Fernández de Kirchner y en la intención de voto del oficialismo para 2011, con guarismos en torno al 45%, cifra que si las elecciones fueran hoy le permitirían al kirchnerismo otro mandato sin pasar por una segunda vuelta.

Pero, por supuesto, las elecciones no son hoy: Sergio Berensztein, de Poliarquía, señaló que "hay mucha volatilidad porque la opinión pública está conmocionada por la muerte de Kirchner, hay que esperar para sacar conclusiones razonables (...) lo que se detecta es una ola de empatía y acompañamiento solidario a la presidente, que se refleja en observaciones con cambios muy notables. Entonces, metodológicamente, cuando hay cambios tan notables, hay que esperar. No se desprenden de esto tendencias a largo plazo", resumió.

Esta línea de análisis enfatiza que Cristina Fernández está gozando de un "estado de gracia", favorecida además por una estrategia de victimización donde la oposición no ha entendido que el escenario cambió y recae en posturas confrontativas que en esta coyuntura son asimiladas por gran parte del electorado a un afán de obstaculizar la función del gobierno, resultando en ese sentido contraproducentes. Estado de gracia que, por supuesto, no será eterno.

Hay que considerar que distintos estudios realizados en 2010 venían mostrando una progresiva mejoría del oficialismo en las encuestas y hemos interpretado en este blog que gran parte de la explicación de ese proceso pasa por lo que en opinión pública se conoce como "espiral del silencio" (elaborada por Elisabeth Nöelle-Neumann): a partir del 2008, con el conflicto de las retenciones móviles, escaló una espiral del silencio contraria al gobierno, que alcanzó su máximo desarrollo con las elecciones del 2009, en plena crisis. En ese proceso, las voces críticas y opositoras coparon la escena discursiva (espiral ascendente) y esto hizo que los defensores del gobierno se replegaran (espiral descendente).

Entre fines de 2009 y principios de 2010, habiéndose desarrollado completamente la espiral adversa, empezó un proceso inverso, por una serie de factores, entre ellos: 1) las expectativas que despertaron las fuerzas de la oposición en 2009 comenzarona verse defraudadas 2) el gobierno mostró que controlaba la iniciativa y la agenda política e instrumentó una serie de políticas de alto impacto social, entre ellas la asignación universal por hijo 3) el contexto de crisis del 2009 dejó paso a una evidente recuperación de la actividad y del consumo, ambos motorizados por la política económica oficial 4) el despliegue de una línea de comunicación gubernamental superior a la empleada en 2008 y 2009.

Este tendencia, reconocible y medida hace meses, parece haberse acelerado después del deceso del ex presidente. Parafraseando las palabras que Paul Lazarsfeld escribió originalmente en 1953, se podría decir hoy que la muerte de Néstor Kirchner ha sido "como el baño químico que revela las fotografías. La influencia química es necesaria para que surjan las imágenes, pero sólo pueden aparecer aquellas imágenes ya latentes en la placa”.

Es por esto que la perspectiva de una victoria oficialista hoy se ha acrecentado, al punto de estar funcionando como elemento "disciplinador" dentro del justicialismo, combinado con el intenso desdibujamiento de la fracción disidente en los últimos meses, agravado en las semanas posteriores al 27 de octubre (con el portazo de Carlos Reutemann como hecho emblemático): hoy la candidatura de Cristina Fernández ronda el 40% de intención de voto y ninguna fuerza opositora logra acercarse a menos de 10 puntos, condición con la cual el oficialismo elude el ballotage.

En estos días, el desconcierto opositor ha quedado patentizado en una serie de postales que hay que destacar:

1) las inconsistencias en las denuncias por el tratamiento del presupuesto: las diputadas Hotton (Valores por mi país) y Álvarez (UCR) empezaron aludiendo a presuntos "sobornos" y terminaron por admitir que nunca habían recibido ofertas de esa índole. Álvarez aclaró que "en ningún momento" recibió ofertas de sobornos, pero que sí hubo "perturbaciones" en su ánimo al momento de votar. Hotton, por su parte, declaró que fue ella quien llamó a la legisladora oficialista Patricia Fadel por un tema en el que requería su apoyo y que ésta a su vez trató de persuadirla con explicaciones técnicas de por qué debía apoyar el Presupuesto o en su defecto ausentarse, algo que no está penado por ninguna ley y es una herramienta de negociación habitual en cualquier parlamento del mundo. "Al transcurrir los minutos me sentí conmocionada en mi ánimo y decidí hacer una declaración", agregó Hotton en el escrito. Hotton conmocionada, Álvarez perturbada, pero ninguna Banelco de por medio, como dijo con su liviandad habitual Elisa Carrió. Resultado: la propia ex aliada de Carrió, Margarita Stolbizer (GEN), propuso archivar todas las denuncias. Y Graciela Camaño, legisladora justicialista disidente, se incineró al golpear a Carlos Kunkel, conocido por su verborragia ácida, hecho que mereció una profunda reflexión de parte del recién casado (en terceras nupcias) jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, quien afirmó que “de ninguna manera” tiene que renunciar Camaño ya que “ni siquiera lo noqueó”. "Fue una piña bien puesta”, aportó a su vez senadora del Peronismo Federal Hilda “Chiche” Duhalde.

Por su parte, Carrió sigue dinamitando puentes con la fracción de la UCR liderada por Alfonsín (nunca los tuvo con el cobismo): antes de hablar de la Banelco, acusó a los radicales de hacer la «gran Jaroslavsky» (sacar diputados para que el oficialismo aprobase el Presupuesto, como el fallecido diputado acordó hacer en 1989 cuando el Congreso aprobaba leyes de Menem con una mayoría aún radical en Diputados) y luego hablando de un nuevo Pacto de Olivos, ambos tiros por elevación al fallecido ex presidente radical y padre de "Ricardito".

2) la interna en el radicalismo ha recrudecido: el senador radical Gerardo Morales señaló que "Cobos está en una situación difícil porque no le va bien en las encuestas y su imagen ha caído" y lo acusó de estar al frente de un operativo para desplazarlo de la jefatura del bloque de senadores de la UCR. Varios senadores que responden al vicepresidente amenazan con romper el bloque en la Cámara alta si Morales no se aleja de la conducción y proponen en su reemplazo al catarmarqueño Oscar Castillo.

El actual titular del Comité Nacional, Ernesto Sanz y el alfonsismo insisten con la idea de adelantar la definición del candidato presidencial de la UCR para marzo de 2011, algo a lo que se opone Cobos, cada vez más debilitado en los sondeos. La presión para que el vice defina su futuro político también hace a estas fricciones, ya que Morales es uno de los que promueven anticipar la interna prevista en agosto para el primer trimestre del 2010 e integra la línea Morena, que trabaja para la candidatura de Alfonsín, y fue Morales en su calidad de titular del Comité Nacional quien echó al vicepresidente del partido por su alianza con el kirchnerismo en 2007.

A ello se suma que la Juventud alfonsinista acaba de pedirle a Cobos que renuncie ya a la vicepresidencia, pues consideran que su actitud es una "contradicción inexplicable": "En nuestro simple y humilde carácter de militantes jóvenes de un partido que ha sabido preferir la intransigencia al oportunismo, le pedimos aclare usted sus acciones personales sin involucrar a la UCR, o por el contrario renuncie a su carácter de Vicepresidente de un gobierno (...), cuyos adeptos no ahorran energías en declararlo a usted como un traidor al modelo que eligió acompañar no hace mucho".

3) el desmadre en la Mesa de Enlace es total: el apoyo que los dirigentes de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) brindaron al diputado Ricardo Buryaile, quien cruzó acusaciones con el titular de Federación Agraria (FAA) Eduardo Buzzi por el trámite de discusión del presupuesto (Buryaile sugirió que Buzzi presionó a una legisladora alineada con FAA para que no votara en contra del gobierno), terminaron de profundizar la crisis del sector. "Buryaile recibió el fuerte y unánime respaldo del Consejo Directivo frente a lo que se consideró un incalificable ataque proveniente de los dichos públicos emitidos por Buzzi, quien ha enrostrado tan ligeras como falsas imputaciones, que agravian de una forma pocas veces vista entre la dirigencia agropecuaria y se remiten a las más bajas expresiones de la política ordinaria", explicó un comunicado de CRA. También CARBAP -la mayor confederación de las que forman CRA-criticó a Buzzi, mientras que Alfredo De Angeli lo defendió por negociar temas puntuales con el Gobierno. "Nosotros tenemos temas puntuales que no vamos a dejar de gestionar mientras encontremos recepción en el Gobierno", explicó el productor.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Un debate necesario


La semana pasada se produjo un contrapunto entre el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández y el ministro de Economía, Amado Boudou, quien había dicho que la inflación se siente más en los sectores de mayores recursos y poco entre los que menos tienen. Fernández, en cambio, interpretó que los mayores aumentos se dan en alimentos y bebidas, por lo que afecta más a la población de menores recursos: acto seguido, defendió al Indec y apuntó a los empresarios por la suba de precios.

La Unión Industrial, como era de esperar, respondió a las críticas con una queja por el clima para invertir. “Habría que preguntarse por qué será que no hay suficiente inversión y qué habría que hacer para que la inversión acompañe a la demanda” dijo José Ignacio de Mendiguren, vicepresidente de la (UIA) y aprovechó para criticar el proyecto sobre distribución de utilidades de las empresas del diputado Héctor Recalde, al que calificó de ‘cogestión sindical’, por considerar que “no ayuda al clima” para que los empresarios inviertan. De cara al 2011 y las negociaciones salariales, consideró que empresas, sindicatos y gobiernos “tienen que desalentar expectativas inflacionarias” para evitar que se hagan proyecciones de aumentos de precios “que luego no se cumplen” pero que influyen en las paritarias.

Días antes la diferencia se había planteado entre el ministro Boudou y el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, quien había considerado que la inflación era “un tema menor”. Boudou había considerado en cambio que era un tema importante, pero más bien acotado a los sectores altos y medios, discurso desafortunado y equivocado. Con alrededor de un 30% de aumento de precios de Canasta Básica (que no es idéntico al índice de inflación general por una cuestión de ponderación, pero que sí resulta pertinente a los fines del análisis), aunque los incrementos de salario formal superan la inflación y el gobierno viene desplegando políticas sociales como la asignación universal por hijo (AUH) es claro que los movimientos de precios erosionan las posibilidades de que la mejoría económica macro del país (innegable) se traduzca también en beneficios micro para la mayoría de las familias argentinas.

La presidenta del Banco Central (BCRA), Mercedes Marcó del Pont, también insistió en culpar a las empresas por la inflación, interpretando que no hay motivos monetarios ni macroeconómicos para que se registre inflación y que, por lo tanto “los que aumentan los precios son los formadores de precios ...) este modelo eliminó de cuajo dos fuentes que generaban las crisis del sector externo y devaluatorias, además de los desequilibrios del sector público. Si estas dos fuentes no están presentes, no hay inflación y tampoco hay raíces monetarias ni exceso de demanda”. Es evidente, sin embargo, que el gobierno no encuentra quién le ponga el cascabel al gato en este problema y en este proceso llevó adelante una de las decisiones más dañinas a largo plazo, como poner en duda la credibilidad del Indec.

Es cierto que la política distributiva del modelo K es una de las más intensas en los últimos años y que eso motoriza la demanda interna, lo que es positivo, pero es el gobierno el que tiene que encontrar la forma de introducir más competencia (sobre todo en sectores clave como alimentos) para atenuar la concentración en la formación de precios y crear las condiciones para la inversión, de tal modo que el proceso de crecimiento sea sustentable en el tiempo.

No es un tema menor, pues la Argentina se encamina a posicionarse el año que viene como el país con mayor inflación de la región, lugar que en la actualidad ocupa Venezuela. Estimaciones privadas vaticinan que el indicador que mide la suba de los precios locales cerrará el año entre 24 y 27 por ciento, estimaciones que por su envergadura en realidad no tendrían ninguna posibilidad metodológica de competir con las que hace el Indec... si éste fuera creíble.

Casi por efecto arrastre, muchos analistas pronostican que el costo de vida en 2011 subirá al 30%. "Las paritarias van a fijar el ritmo de la inflación en 2011, aunque también hay que estar atentos al impacto que tenga en el precio de los alimentos la suba internacional de los commodities", explicó Marina Dal Poggetto, economista del estudio Bein.

Según el Centro de Investigación en Finanzas (CIF) de la Escuela de Negocios de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), la inflación esperada para los próximos 12 meses asciende a 30%. Las expectativas de inflación se mantienen en 30% en el Gran Buenos Aires e Interior del País, mientras que la inflación esperada por la gente en la Capital Federal se sitúa en 25 por ciento. El director del CIF, Guido Sandleris, señaló que "la inflación prevista por el sector de mayor poder adquisitivo de la población asciende de 25 a 30%, mientras que la del estrato más pobre continúa en 30% (...) la brecha entre el pronóstico de los analistas consultados en el relevamiento de expectativas de mercado del BCRA acerca de lo que medirá el dato oficial del índice de precios al consumno y la inflación prevista por el público en general se ubica en 18,4%, diferencia que sigue siendo muy elevada y continúa reflejando la falta de credibilidad de las cifras oficiales."

El problema de la credibilidad comenzó en enero del 2007, cuando se esperaba que el índice de precios al consumidor (IPC) superara los dos puntos debido a las estimaciones que aportaban los índices de 7 provincias que participaban del índice nacional pero el número oficial fue de 1,1%, con lo que comenzaron las dudas y empezaron a trascender presiones internas dentro del Indec para modificar la metodología de cálculo. Con el transcurso de los meses se fueron cambiando también los comercios donde se recogían los datos y la canasta de productos relevados. La modificación por sí misma no es cuestionable, si le asisten razones metodológicas pertinentes (por ejemplo, el llamado "efecto sustitución de productos", que plantea que si el precio de un artículo que tiene sustituto aumenta el consumidor consume el producto alternativa, con lo cual no sufre en términos reales el aumento de precio). Sin embargo, en los hechos la decodificación fue que se estaban manipulando datos, lo que tira por tierra la credibilidad, que en materia de estadística es, por supuesto, clave, y que habrá que restablecer más temprano que tarde.

Como dato de contexto, en EE.UU los analistas también están discutiendo cuestiones parecidas, en particular cuál es la verdadera medida de la inflación del dólar y la evolución del índice de precios al consumidor (CPI for all urban consumers) que publica el Bureau of Labor Statistics (BLS), una agencia que depende del Ministerio de Trabajo de EE.UU. (equivalente al Indec). Sucede que en los últimos 30 años, el CPI de EE.UU ha sido modificado en varias ocasiones. La última modificación importante fue hecha en 1996 las recomendaciones de una comisión de economistas liderada por Michael Boskin, quien fue asesor de Bush padre: esa comisión concluyó que el CPI sobrestimaba la inflación en casi un 1,1% y recomendó modificar la metodología de cálculo, recomendación que fue adoptada y de la que surgió un nuevo CPI. Más allá de las disquisiciones técnicas que los justifican (entre ellas, el efecto sustitución también adoptado por el Indec en Argentina), estos cambios dieron como resultado un crecimiento menor del índice de precios, lo que hizo que las críticas surgieran casi de inmediato: para los más descreídos, fue simplemente una manera de frenar el crecimiento de los gastos de medicare, medicaid y seguridad social, que representan casi el 50% del gasto público tota). En coyuntura actual, cuando EE.UU enfrenta un déficit fiscal de casi un 10% de su PBI, ésta no es una cuestión menor. Por supuesto, el BLS negó la validez a esas críticas. Hay opiniones para todos los gustos: según algunos economistas, en realidad el CPI sobrestima la inflación; la mayoría parece seguir confiando en ese índice como medida de la inflación, pero algunos analistas de mercado muy respetados, entre ellos, Barry Ritholtz, argumentan que el CPI «ha sido un fraude durante años». Para quienes desconfían de las estadísticas oficiales, el economista John Williams (www.shadowstats.com) construye un CPI des-Boskinizado (idéntico al que publicaba el BLS en 1980) que actualmente muestra una inflación anual de alrededor del 7%.