El gobierno nacional apunta a “naturalizar” las dificultades para acceder al
dólar y así favorecer una pesificación de la economía sin tener que
presentar un paquete específico de medidas,
permitiendo un mayor ritmo devaluatorio pero sin ceder a las presiones, apostando así a que el paso del tiempo descomprima la situación
del mercado cambiario.
Esta línea de
acción había sido anticipada por Julio Burdman, director de la consultora
Analytica: "la
serie de medidas que se vienen aplicando en el mercado de cambios, en las
importaciones y en los subsidios van todas en una misma dirección, pero busca evitar expresamente los anuncios del
tipo ‘paquete', característicos de los planes económicos de antaño. Ha
sido el estilo de todos los gobiernos K y no va a cambiarlo ahora". Así, el gobierno nacional -con discrecionalidad, e incluso con torpeza- apuesta a un
efecto “disciplinador” de las restricciones, que vaya acotando el uso del dólar
en las operaciones e impulsando así la pesificación, especialmente en aquellos
sectores más remisos a la misma: el inmobiliario, por ejemplo.
Por caso, Federico
Weil, presidente de la desarrolladora inmobiliaria TGLT, opinó que "la
dinámica propia irá haciendo que las operaciones inmobiliarias se pasen a pesos de modo natural".
Por lo pronto, Ámbito financiero publicó en estos días que “ante las trabas
para comprar dólares que generaron una importante retracción en el mercado inmobiliario,
los inversores se volcaron a la nueva estrella del sector: los proyectos
comercializados completamente en pesos, desde el pozo”.
Si esa tendencia se consolidara, el
gobierno podría ilusionarse en ese terreno, del mismo modo en que apuesta a que
el patentamiento récord de 0 km en mayo traccione la producción de autos que
viene desacelerándose. La apuesta aquí es que la situación de la industria
automotriz se revierta ante una demanda interna en aumento y apuntalada también
por la previsión de que vuelvan a resurgir las ventas a Brasil, ya que en el
principal socio del Mercosur también crecieron las ventas de autos en mayo
(este detalle no es menor, ya que Argentina exporta a Brasil autos distintos a
los que ese país vende aquí, por lo cual para el repunte de la industria automotriz nacional la
mejora de Brasil es una condición indispensable).
En otro de los frentes en los que el
gobierno ha jugado fuerte para enfrentar la escasez de divisas ha sido el
comercio exterior, donde ha obtenido un éxito relativo con su batería de restricciones
a las importaciones: por caso, las procedentes de Brasil cayeron un 16% en
mayo, con lo que continúa achicándose el déficit (el principal objetivo oficial
de esas medidas). En ese mes, el intercambio entre Argentina y Brasil cayó
un 7,1% y alcanzó los 2.986 millones de dólares, según indicó un informe de la
consultora Abeceb.com. Así, el saldo comercial de Argentina con
Brasil arrojó en el mes de mayo un déficit de 242 millones de dólares, un 61%
menor que el registrado en el quinto mes del pasado año. En términos
acumulados, el resultado del intercambio es de 1.212 millones de dólares, lo
que implica una reducción del déficit del 38% con relación al 2011. Por su
parte, las ventas argentinas a Brasil alcanzaron en mayo de 2012 los 1.372 millones
de dólares, un aumento de los envíos del 6%.
Por otro lado, el gobierno ha
obtenido también un éxito relativo en las paritarias salariales a lo largo de
este año, varios de los cuales cerraron por debajo de las negociadas en 2011: “"en
medio de esta vorágine, pasa desapercibido el éxito a medias que el Ejecutivo viene consiguiendo en su
intento por frenar la nominalidad salarial", observó el economista Miguel Bein,
apuntando que las paritarias se fueron acomodando hacia un techo del 24%, en contraste con el 35% promedio
del año pasado. Sin bien faltan sectores por negociar -entre ellos, los
combativos camioneros de Hugo Moyano y los gastron- esto le permitiría al gobierno morigerar
la inflación (causa principal del recrudecido interés por el dólar).
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